Opiniones de Larmandier-Bernier "Terre de Vertus" 1er Cru 2010
OPINIONES
4

  Color amarillo dorado de capa baja media, limpio.

  Nariz expresiva, destacan en primer termino los aromas de levaduras, bollería. Marcados cítricos, la fruta recuerda el albaricoque, con aromas florales. Carácter mineral.

   En boca esta en un gran momento, es elegante y sedoso, con excelente acidez y frescura, cítricos y mineralidad destacan. Carbónico bajo, vinoso, las notas de bollería menos marcadas que en nariz, sensaciones de albaricoque, recuerdos de frutos secos, balsámicos. Para disfrutar y disfrutar. 

Porque es que es un auténtico elixir. Sudor de dioses y el sabor de la gloria.

La nariz tiene una gran potencia de fruta, con cítricos, pera de agua y limonera, flores blancas, mineralidad muy muy potente, notas vegetales y de matorral, suaves tostados y unos toques marinos también muy destacables. Poco a poco, cuando va ganando temperatura, los cítricos se remarcan, con suaves notas mentoladas, esa pera un punto madura, anisados y esa mineralidad tan potente. Es intensa, afilada, con toques como de pastilla efervescente.

La boca es un cañón de fruta con una acidez y mineralidad descomunal, que se van compensando, con notas de limón por aquí, pera madura por allá y esa acidez marcando el paso. Las notas minerales y ahumadas son potentes, con suaves recuerdos a miga de pan y almendras crudas. Matorral, flores, mentolados y notas anisadas muy sutiles. El carbónico está totalmente integrado y es muy abundante y fino, se deshace en la boca.

Está aún en pañales (como yo), pero ya destaca como un vinazo. Habrá que ver qué tal crece, porque puede ser un misil auténtico.

Dorado. Limpio y brillante. Burbuja muy fina.

Nariz cambiante; comienza dando toques vegetales y acaba asentado. Al final aporta mucho más: cítricos y alguna fruta madura, toques yodados, una tiza descomunal, anís, apuntes salinos, botica, humedad y piedras.

La boca está construida sobre una base de excelente calidad. Acidez, nervio, tensión, verticalidad, carácter varietal, y una corpulencia más acentuada que hace varios meses. Ya detectamos, aunque sea levemente, ciertas notas lácteas como la mantequilla y el horno de pan.

Final muy largo.

Uno de los grandes. Crece, crece y evoluciona de maravilla. Champagne es una zona con mucho por descubrir, pero también falsamente encumbrada. Hay que ir con mucho ojo. Sin embargo éste es uno de los buenos. Compren, guarden, beban y vuelvan a empezar.

Amarillo que no llega al dorado. Limpio y brillante. Burbuja minúscula.
Tímido al principio, le cuesta ir cogiendo arranque. Al rato empiezan a aparecer los toques cítricos, las almendras, la mantequilla y el brioche, las algas y los apuntes salinos. Una vez que se asienta, no pierde fuelle.
Boca racial, vertical, austera y afilada y al mismo tiempo con mucho caparazón. La acidez limpia el paladar con cada sorbo y nos hace salivar. Mucho rastro de pomelo y limón, menta, panadería, cáscara de frutos secos, algún lácteo y piedras.
Postgusto largo.
Un Champagne con mucho nervio, aún en pañales y con mucha materia prima por estallar. Me he precipitado al abrirlo tan pronto...

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