Restaurante El baret de Miquel Ruiz-cuiners en Denia

Restaurante El baret de Miquel Ruiz-cuiners

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Datos de El baret de Miquel Ruiz-cuiners
Precio Medio:
36 €
Valoración Media:
8.0 10
Servicio del vino:
6.5 10
Comida:
8.9 10
Entorno:
6.7 10
Calidad-precio:
9.6 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor, Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 17,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Lunes y martes

Teléfono


32 Opiniones de El baret de Miquel Ruiz-cuiners

Nueva ocasión de salir del banquillo para jugar ante el fallo del titular de la siempre complicada y deseada reserva para comer en el Baret. Esta vez era de mesa para dos y para allí nos vamos a estrenar la autopista de pago sin pagar. Tampoco es fácil aparcar y también lo hacemos a la primera. Esto promete.

Entramos a primera hora con la ventaja añadida de elegir mesa de las que están preparadas para dos comensales, lo que tiene un plus ya que el pequeño y siempre lleno local permite pocas florituras; mesa al lado de la ventana y a disfrutar. No hay más cambios desde la última visita que el particular trozo de papel a cuadritos, más pequeño que el móvil, hoy no tiene cuadritos de notas y viene grapado para sujetar las dos caras, escrito a boli, y que lleva los platos del día. Su compañero similar para los vinos (¿del día?) hoy no ha venido. La carretera manda y no pasamos de un par de vermuts y un par de aguas medianas. Como hay mucho vermut (una mesa supletoria llena de botellas) pedimos recomendación y nos traen la versión en blanco de un aromático Vermut Casero (propio de ellos), así reza la etiqueta; en tinto me eligieron el mismo vermut de la otra vez: vermut Atxa, un agradable vermut vasco.

Para comer se plantea el grave problema de probar los clásicos siempre presentes para que el nuevo acompañante conozca bien la cocina, o irte a las novedades, nuevas o recuperadas de hace tiempo. No hay más remedio que hacer un mix y menos mal que los clásicos se han remasterizado, especialmente la versión de patatas bravas, de las que con éstas, he probado ya más de tres diferentes y podría hacerse una carta entera de diferentes presentaciones de las patatas bravas de Miquel.

El nutrido servicio en sala, mayoritariamente la familia de Miquel, y el ritmo de salida de platos de la cocina de Miquel y cols, siempre es bueno, resuelto y amable para hacerte sentir como en casa. Algún comensal en la esquina de la barra (no sé como hace esa reserva, pero es mucho tiempo en un taburete sin respaldo) y algunas mesa numerosas (y ruidosas) que van llegando poco a poco hasta completar el aforo. Como siempre.

Para comer:

. aperitivo de la casa: papas con un aliño de salsa de berberechos, imprescindible para que los efluvios del vermut no te obnubilen

. caramelo de hueva de atún con avellana caramelizada: presentado con su envoltorio como los caramelos y colgado de una pinza en un tenderete. Esta vez la hueva estaba en cantidad más generosa y le daba un punto de sal extra, incrementando el contraste. Mejor.

. pastisset de hígado de pato y boniato: a modo de mini helado de corte. Seña de identidad de la casa y me pareció más elegante, menos "pelotazo" de foie. ¿La temperatrura del foie estaba más fresca?.

. figatell de sepia con picada de Mercat: versión marina del clásico figatell de la zona; la picada incita a mojar un pan que no hay si no lo pides. Hay que aguantar el ansia.

. bravas de otra manera: sobre una base de tomate frito (ketchup), las patatas hervidas coronadas por puré de patatas y alioli al horno. Para comer con cuchara mezclando los elementos. Un punto extra de bravura, a mí me hubiera gustado.

. buñuelo de bacalao con guiso de tomate y alioli: enorme buñuelo con un interior cremoso, bien de presentación rematado por un poco de alioli. Me pareció lo más flojo.

. ensaladilla brazo de gitano: versión salada del conocido pastel, en el que la cubierta viene hecha por la patata, siendo el resto de ingredientes, incluido algo de patata hervida, lo que forman el relleno interior. Me pareció más denso que la anterior versión, o quizás algo falta de la mayonesa que descompactara el conjunto. Presentación excelente.

. tartar de gambas amb fesols i naps: sobre una base de un sabroso caldo, con el que se haría el clásico arroz amb fesols i naps valenciano, emerge una isla de colas de gambas crudas coronadas por unas cabezas de gambas fritas hasta quedarse crujientes. Todo sabores intensos.

. para postre y condicionado por las circunstancias se hace necesario pedir la emblemática tarta de manzana en versión de Miquel ya descrita muchas veces y que compartida entre dos se hace difícil llegar al final y eso que descartamos dos de las cuatro raciones de helado que contiene.

. unos buenos cafés (aunque pedí cremaet y me trajeron carajillo) y los petits fours traducidos a las simples gominolas de la infancia.

Un lugar muy especial en la Comunidad Valenciana, de ese genio de la cocina que es Miquel y que le hizo una peineta a su restaurante con estrella Michelín para irse a hacer lo que le gusta, con la gente que le gusta (la familia, los paisanos) y cuando le gusta (cierra en agosto porque hay peor calidad y precio del género del mercado). Me pareció perfecto para mi reseña nº 1500 en Verema. ¡Vamos a por las 2.000! y puede que entre ellas esté el nuevo proyecto de la Vermuteria en una esquina cercana.

  • figatell

  • pastisset

  • caramelos en el tendedero

  • papas aliñadas con salsa berberechos

  • sala del baret

  • "carta complementaria"

Golpe de suerte es que te llamen y te digan: "tengo 3 plazas para pasado mañana". Recolocas agenda y aceptas, pero necesitas compañía porque comerte 3 platos de cada, no siempre se puede por mucho que entrenes. Mensajes simultáneos a diferentes candidatos y a las dos primeras respuestas positivas, cupo lleno. La rapidez de un "voy" inmediato a la pregunta, tiene su premio. Retomas la opción esperando que no se haya perdido la reserva... y objetivo conseguido.

Entramos al local los primeros y nos permite ver mayor luminosidad interior y observar con más detenimiento los nuevos cuadros, la diversidad de las sillas, casi tan importante con la variedad de los sifones. Se ve a Miquel en la cocina y a su hijo en la sala, con todas las mesas preparadas con su cristal y sus tarjetas de visita, fotos y recuerdos varios bajo el cristal, servilletas de diferentes colores, platos sobre mantel individual. Espectacular la mesa destinadas a las botellas de vermuts cada una de su formato. Aqui todo es de$igual.

La carta de vinos incluye suficiente variedad de vinos porque además tienen un perfil novedoso e infrecuente que gusta de elegir. En nuestro caso y tras unos interesantes vermuts (Cent Piques, Atxa...) pasamos a un tinto La Forcallá de Antonia 2017, de una uva, forcallá recuperada por Rafael Cambra en Fontanars dels Alforins. Servido a buena temperatura, dado a catar y posterior autoservicio. También habia una pequeña lista añadida a boli en una cuartilla con la oferta de la semana con algunos nuevos blancos y tintos casi todos muy poco conocidos.

La carta de comidas estresa. Llegas con la intención de recuperar el recuerdo de algún plato que te impactó, y ¡ya no está!. Necesitas que tus "debutantes compañeros" conozcan alguno de los clásicos, pero tu interior te pide las novedades que hay en el folio (carta) de las tapas con sus 17 opciones con las muchas tapas de lo que te dejaste por probar la vez anterior. Por si faltara incertidumbre, te añaden el papelito de bloc de notas escrito a boli por las dos caras, con lo último y lo que el mercado ha dado ese día. ¡¡Y ahora, qué!!. Pues elijo los clásicos que hay que conocer en la primera visita para mis acompañantes y ellos que elijan entre mis dudas de siempre y lo que es peor, entre las cada vez más numerosas dudas que me ha creado la nueva visita y los nuevos inventos de Miquel.

Mientras llega la comanda y, para paliar el efecto del vermut, que ya empieza a notarse, nos traen de aperitivo, por cortesía, un clásico de la casa: las papas con aliño de berberechos. Gran invento de salsa que pone dos aperitivos en uno solo.

Lo viejo conocido:

. caramelo de hueva de atún con avellana caramelizada: presentado con su envoltorio como los caramelos y colgado de una pinza en un tenderete. Lo importante: el sabor muy agradable y crujiente.

. pastisset de hígado de pato y boniato: a modo de mini helado de corte. El dulzor del boniato asado y hecho a modo de mermelada para contrastar con la grasa ligera del foie. Exquisitez.

. figatell de sepia con picada de Mercat: versión marina del clásico figatell de la zona, lo que da originalidad e interés, aparte de buena textura y sabor. Apoya un pimiento de Padrón que no suma pero tampoco resta.

. bravas vegetales de colores: renovación de su anterior versión de patatas bravas con una originalidad en su presentación y emplatado. Bien.

Lo que me eligieron entre lo desconocido:

. un domingo en el Riu-Rau de Jesús Pobre: se trata de lo que Miquel encuentra en el mercadillo del domingo en el vecino pueblo de Jesús Pobre: verduras, queso, tomate, salazones, taperones, etc.. en una presenteación super estética y quedando un plato refrescante.

. fideuá estrella: de nuevo una idea sencilla pero genial. Sobre una llanda se presenta la fideuá cubierta con una leve costra del sofrito y con todos sus topezones de calamarcitos, algas, gambitas y alguna verdura troceada sobrepuestos encima a modo de lienzo. Muy estético. Pero la sorpresa viene al meter la cuchara bajo esa capa de sofrito ya que lo que hay debajo son..... ¡estrellitas de pasta!. Se acabó la discusión de fideo fino o grueso. Perfecto el punto de pasta y el fondo de cocción y bien los tropezones. Sabrosa sorpresa.

. lomo de vaca en reposo en aceite de sardina: seis pequellos medallones de una excelente y tierna carne bien sellada en bordes y casi sangrante en el centro con unos trocitos de calabacate sobrepuestos; en la base un fondo de carne intenso pero contrastado con la presencia del sabor del aceite de sardina. Acompaña por fuera, en una presentación mejorable, unas patatas con queso y mantequilla. Recomendable.

. buñuelos de ciruela con helado de canela: muy ligero de sabor el helado y correcto el resto en amplia ración que como todos los postres, se necesita compartir.

. un clásico que no puede faltar es la tarta de manzana en versión de Miquel: a modo de sandwich hecho con pasta de hojaldre tostado y con su punto de canela y englobando los mini trozos de manzana verde, la compota de manzana, el helado de vainilla, etc. Una creación imprescindible de conocer y disfrutar.

. unos cremaets correctos para acabar y alargar la sobremesa. Unas golosinas, por cortesía a modo de petits fours, para salir con ese de$igual sabor de dulce (golosina) y amargo (café) y pensando que aquello que se ha quedado pendiente, seguramente no estará en la próxima. ¿O sí?.

 

 

Este restaurante es uno de los más difíciles de visitar, ya que para reservar es más difícil, que el difunto bullí.
Y no me extraña, se come rico, divertido y a buen precio, trabaja con la gente de Denia y todo el que pueda acercarse, eso si en agosto, cuando mas gente veranea en la zona, ellos cierran por vacaciones, así que os podéis hacer una idea de lo bien que trabajan con la gente de la zona.
De aperitivo nos ponen unas patatas fritas con vinagreta de berberechos, muy sabrosa la vinagreta, rico aperitivo.
Tartar de denton con horchata de coliflor , ralladura de macadamia , hinojo marino y rico aceite , para comer con cuchara y no perderse ningún sápido liquido, 22,5€ .
Pastisset de boniato , una versión que hace miquel , del postre típico de la zona , añadiéndole el toque salado de un micuit , esto lo se por el amigo Toni , al que le tuve de asesor durante la velada , muy rico , todos los platos aquí , igual en mi anterior visita , son muy divertidos , cada uno a 4,5€.
Pulpo seco a la llama con un rico jugo limón , el pulpo seco solo lo como en esta zona , es muy distinto al cocido , y con el jugo de limón , el boniato a la llama y el rico aceite especiado , muy original, 18,5€.
Figatell de sepia con pimientos de padron , este plato es una versión marina que hace miquel de un plato típico de la zona que se hace con carne de cerdo y especias , con cualquiera de las dos materia primas , me encanta , en mis visitas a la marina alta , lo he probado en las dos versiones, cada figatell a 4,5€ .
Fideua de estrellas , sabrosa preparación , con lemon Grass , crema de guisantes , super sápida, como en una fideua , pero estrellada, 18,5€ .
Mollejas de cordero , con una praliné de cacahuete , espuma de ajo y champiñones , a nivel de todos los pases , buenos , bonitos …, 18,5€.
Unas tiras de lomo de vaca , con un jugo de sardina de casco , distinto , sabroso , si , ya se que me repito , pero es que este hombre , lo hace muy bien, 18,5€ .
Para acabar tres postres para compartir , a cada cual mas rico a una media de 8,5€ , esto fue cosa mía , creo que con un par para compartir , hubiese valido , pero al final cogimos los tres o cuatro de la carta , por supuesto la tarta de manzana .
Para beber un blanco de pepe mendoza , otro blanco las tres 2016 y un dulce para los postres casa de la ermita .
Tres cafes , un cremaet , 250,40€ , cinco comensales , por 50€ , tela , no me extraña que no puedas reservar , si no andas supervivo .
Hace poco han reformado cocina , ya que se les quemo , por lo demás es una decoración desenfadada , sencilla y divertida , como la comida .

Nota, esta reseña también la puedes ver en formato video: https://www.youtube.com/watch?v=fQYjPZnau1s

Aunque teníamos reserva a las 14:30 aparcar se nos dio bien y llegamos con un poco de antelación. Nos ubicaron en una mesa, en este caso bastante amplia para 4 personas.

***Pagamos***
💶 El coste de esta comida fue de 52€ por persona todo incluido y de 32€ por persona sin incluir las bebidas (vino, agua, cafés, cervezas, refrescos, copas…).

***Comimos***
🍴 Empezamos con una ostra (4,85€ unidad). Lo que escribí hace muy poco cada vez estoy más convencido que las ostras hay que comerlas al natural ya que es muy difícil de mejorar lo que la naturaleza ya hizo tan bien.
🍴 Bravas al estilo del baret (8€). ❤️👌 Muy originales y también muy bien conseguido el puntito de picante que tienen.
🍴 Brazo gitano de ensaladilla (10,50€). Una ración contundente y que nos gustó muchísimo a todos 😍❤️❤️.
🍴 Sashimi de caballa con alcachofas en tres texturas (18,5€). ❤️👌 Este plato lo había pedido el ocasión anterior y me había gustado mucho, debo decir qué más que en esta ocasión, no sé si el plato será diferente o yo habré cambiado. En cualquier caso con unos trozos de caballa de buen tamaño vienen sobre un puré de alcachofas y mezclados con láminas muy finas y alcachofas tostadas y alcachofa cruda. Todo por separado está muy bueno pero en esta ocasión como ya he dicho el plato se me quedó un poquito “corto”.
🍴Manitas de cerdo (16,5€) . 😍❤️❤️ Nos encantaron a todos, a mí no sorprendieron tanto como las que tome en la tasqueria (una estrella Michelin en 2019) pero desde luego estas pasan a mi lista de favoritos. Además vienen acompañadas de una ensalada verde que tiene una salsa realmente deliciosa.
🍴 Tartar de gamba (25€). Espectacular, aunque te pueda parecer un poco caro el precio del plato lo que recordarás al día siguiente es el sabor espectacular que tiene. Un fijo si te gusta este tipo de ingrediente 😍❤️🔝.
🍴Mollejas de cordero con cremoso de ajo asado (18,50€). 😍❤️❤️🔝🔝 Otro fijo, realmente espectacular y nos encantó a todos los comensales.

Postres
🍰 Tarta de manzana (9,5€). ❤️❤️❤️ Es uno de los postres más conocidos y afamados de este local y como casi todo, es igualmente muy sorprendente; sobre dos láminas de pasta se ha puesto un relleno de crema y manzana fresca picada y la verdad es que algo tan sencillo produce una satisfacción muy grande, al tiempo que te alegra pues después de una comida tan generosa, el frescor que aporta la manzana se agradece mucho.

***Bebimos***
🍷 Vermut (4×4,50). Muy rico con un sabor muy original, un poco ajerezado, pero la verdad por esos 18€ euros refiero una botella de vino, personalmente la disfruto más.
🍷 Casa agrícola blanco de Pepe Mendoza (2×16,50€) un vino muy sabroso y original que acompaña este tipo de platos.
🍷 Bassus Pinot Noir (24€). Un estupendo vino tinto de la prestigiosa bodega hispano suizas.

***Apuntes***
🗨 Yo creo que deberían entregar las sugerencias del día junto con la carta para poder hacer una elección más completa y tranquila.
🗨 Los precios han subido un tanto desde la última vez que lo visité y eso se deja sentir en la cuenta final, aún así, por lo bien que se come me sigue pareciendo una relación satisfacción precio destacable y un sitio para volver cada poco tiempo. No obstante, por el precio final hay algunos aspectos de confort que deben mejorar, es decir cuando la cuenta sube a de los 50€ esas mesitas tan pequeñas y esas sillas, dejan de ser apropiadas.
🗨 Buena carta de vinos aunque no me gustó que no tuvieran un jerez para el aperitivo. La camarera me indico que como nadie lo pide para que tenerlo, pero claro si no lo tienes, nadie lo puede pedir. Insisto una botella de Fino de medio litro tiene un precio ridículo que has amortizado con la primera copa y que te va a aguantar en la nevera durante semanas.

-El sábado 26 tenemos mesa para cuatro en “El baret de Miquel” y somos dos, os apuntáis?

Que te ofrezcan esa posibilidad, como bien es conocido, es algo tan remoto como difícil de rechazar. Así que completamos su mesa al instante.

Por mi parte, sexta visita a este peculiarmente extraordinario templo. El único cambio que se aprecia en su interior se encuentra en la nueva cocina abierta al comensal y fruto de un desafortunado incendio en la anterior.  Por lo demás, todo sigue igual: Sus típicas mesas de bar de pueblo, sus sillas de hierro, su decoración austera y desenfadada, su mantel de papel individual, en definitiva, su bar. El mensaje es claro: Aquí los quilates están en el plato.

En cuanto llegamos, Puri, con su profesionalidad y cercanía, nos ofreció la carta y nos pidió la bebida. Junto al escueto menú, también nos ofreció (en un papel y escrito a mano) una serie de platos fuera de carta. Todo sigue igual, la innovación no para y el mercado manda.

Vamos entonces a lo importante. Después de pensarlo bastante nos decidimos por algunos clásicos y otras nuevas elaboraciones, que se presentaron en el siguiente orden:

  • Pastisset de hígado de pato y boniato: Se presenta a modo de trampantojo (simulando el famoso corte de helado),  un taco de foié de pato entre dos galletas de canela con una base de mermelada de boniato. Para mi gusto, excesivamente dulce y tal vez demasiado plano.

  • Sashimi de caballa con alcachofa en tres texturas: La caballa fresca y perfectamente tratada junto a taquitos de alcachofa en conserva, otros trozos de la misma a la plancha y todo ello reposado sobre una base cremosa de alcachofa. Un gran plato, basado en un producto del terreno y en plena temporada.
  • Figatell de sepia: En su caso no merece más descripción que las palabras de quienes lo probaron por primera vez: Simple y espectacular.

  • Boniato a la llama con pulpo seco y crema de limón: Nueva elaboración esta, con elementos típicos de La Marina Alta. En la mesa coincidimos: La combinación dulce del boniato con el ácido del limón y el ahumado del pulpo, producen una grandiosa sensación.

  • Mollejas de cordero con cremoso de ajo y praliné de cacahuete: El mejor plato de cuantos degustamos, sobre una cremosa base de ajo reposan unas exquisitas mollejas de cordero con champiñón laminado y praliné de cacahuete por encima. Todo mezclado se convierte en un bocado memorable.

Pasamos entonces al dulce:

  • Tarta de manzana “El baret”: Otro emblema de la casa. Simple, original y resultón. Dos obleas de una fina y crujiente textura hacen un “sandwich” a cuatro refrescantes bolas de helado de vainilla y tiras de manzana. Buenísimo.
  • Caliente de turrón con chocolate y helado de jengibre: Un postre dulzón y complaciente. El turrón derretido sirve de base a una tira de chocolate con alto sabor amargo y una bola de helado de jengibre. La combinación podría resultar buena aunque, como indicamos en la mesa, el sabor dulce tapa casi por completo el punto picante y amargo del helado, el cuál consideramos escaso.

En cuanto a la parte líquida de la cena debo resaltar en primer lugar mi asombro ante la escasez de vinos valencianos en la carta, considerando que algunos de ellos tienen un gran nivel. Así pues, este apartado se compuso por cuatro cañas con los aperitivos, una botella de Les cousins l’inconscient 2017  (D.O. Priorat. Cariñena, garnacha, cabernet, merlot y sirah) durante la parte principal y tres copas de tinto dulce La hermita (D.O. Jumilla. Monastrell) junto al postre. Todo servido por Ximo, a quien todavía no soy capaz de pillar su humor ni sus formas en el trato con el cliente.

Cerramos la gran velada con cuatro cafés y unas gominolas gentileza de la casa, qué digo de la casa, del BAR, así, en Mayúsculas.

 

Un baret de pueblo que tiene más de 3 meses de demora en reservas no es normal. Un chef, Miquel Ruiz, que tenía una estrella Michelín al poco de abrir su restaurante en Moraria y que estuvo a punto de la segunda, lo deja todo para hacer la cocina, pero sobre todo, la vida que le hace feliz a diario, sirviendo platos en un bar y sentarse al final del turno con los parroquianos a hablar de lo cotidiano.. No es normal. Que un bar de pueblo (con todos los respetos) haga cocina creativa: No es normal. Que la carta de comidas tengan casi las mismas opciones que el papelito (octavilla) escrito a boli por las dos caras con los platos del día según el mercado: No es normal. Que con todo ésto, la clientela sea muy mayoritariamente, de gente lugareña y que otros bares de la población, en plena canícula del mes de julio, estén semivacios: No es normal. Que la carta de vinos tenga precios en algunos vinos como los precios de una tienda o bodega (Bassus de Hispano Suiza a 24€): No es normal. Que en la carta de vinos, de los tintos y para más humillación, muy mayoritariamente tintos de la comunidad, desconozca la existencia de más de la mitad de los vinos propuestos: No es normal. Que cuando haces la comanda te frenen en las peticiones: No es normal.

El servicio de vino en buenas copas, dado a catar y autoservicio. Muy destacable la carta de vinos por su variedad, precio y lo poco frecuente de los vinos allí presentes. Tiene una oferta de la semana de vino blanco, cava y tinto de precios 10-20€.  Solo hay un par de vinos tintos que superan los 20€; todos lo blancos son de precio inferior a 20€; de los cavas (aquí si hay algo de sobreprecio -50%-) hay 3 de precios contenidos y 3 de mayor precio, incluyendo 2 champagnes. Al final elegimos Embruix 2016, perfecto para beber y servido a buena temperatura. Es notable la cantidad de vermuts que dispone por lo que no nos resistimos a tomar un par de ellos, eligiendo algo intenso, que fué Atucha un navarrico alejado de las intensidades de canela de nuestra zona. Necesitamos también un par de aguas con gas Pirinea y otro par de sin gas de FuenteLiviana.

Para comer elegimos para empezar cuatro platos clásicos de su menú fijo (en realidad llamado tapas) pero son, salvo algunos que se sirven por unidades, más bien raciones a compartir, al menos por dos comensales. Luego seguimos con las novedades:

. caramelos de hueva de atún con avellana caramelizada: el fruto seco queda envuelto por una sabrosa hueva y se presenta encerado en papel de colore a modo de caramelos cogidos con pinzas de un mini tendedero. Más curioso que sabroso.

. pastisset de hígado de pato y boniato: entre dos galletas de canela a modo de trampantojo de helado de turrón al corte, un buen foie con un detalle de mermelada de boniato. Plato emblemático de su cocina.

. brazo de gitano de ensaladilla rusa: a modo de pastel de brazo de gitano, la patata hace de cilindro envolvente del resto de los ingredientes muy muy troceados y con una buena salsa que los une; aparte la decoración externas de hiernas, hilos de azafrán, etc.. Plato que hay que conocer.

. negroni de berberechos verde muy verde: servido en sarten, con una especia de tapa crujiente cubriendo el interior donde hay, a modo de ceviche de pescado y berberechos con mucha salsa verde; se trocea la tapa quedando como nachos para mezcla en el plato. Resulta muy fresco y bien de sabroso, aunque la estética no acaba de ser su virtud.

. coca mordisco con berenjena, sardina ahumada e higos... y muchas cosas mas. Casi como una barra de pan que en realidad era hueco, sobre el que van a modo de vagones de tren, los ingredientes troceados y luego complementados con hojas. 

. tartar de denton con horchata y coliflor. Sobre un papel una mezcla poco compatible, pero nada más lejos de la realidad, buenos elementos y buen conjunto, quedando al final, al deshacer la bonita presentación, como una sopa fría con el pescado.

Los postres, que son en realidad platos a compartir entre 2 ó 3 como poco, vienen comentados en vivo y en directo. Lo elegido para variar de otras veces:

. ensalada de berros con chocolate y fruta de la pasión acompañado con pesto dulce, maiz deshidratado, bizcocho de oliva negra y frambuesa deshidratada. Asombrosa mezcla de elementos, sabores, temperaturas y texturas, con un chocolate ligero. Gran combinación.

. gratinado de almendras con albaricoque y helado de vainilla: servido en sartén y quemando. Menos dulce de lo esperado pero un poco denso de comer.

. guiso de cerezas con tomillo y canela y pimienta negra, con un helado: en realidad unos pequeños toques de helado sobre unas cerezas de gran tamaño, deshuesadas y que han recibido un leve golpe de calor al dejarlas caer en el guiso, puesto que el centro de la fruta no está caliente. Sobre ellas una crema muy ligera a modo de cubierta que no le aporta nada de estética sino todo lo contrario. Refrescante pese a ser caliente.

Nos proponen que si acertamos el sabor del helado del último postre, los regalan unos chupitos. Acertamos con el helado que era de tomillo y aceptamos los chupitos de mistela y de hierbas de la zona, que se acompañaron de sus clásicas gominolas como petitis fours con unos buenos cafés y un rato (corto se nos hizo) de plática con el genio creativo que tan sabias (y difíciles) decisiones ha tomado. Se le ve muy feliz en su situación actual, y eso es lo importante.

 

Un bar de una población pequeña que ha decidido no estar en las cervezas y tapas sino que ha metido un genio en la cocina con una capacidad creativa fuera de lo común, consiguiendo hacer una cocina propia de estrella Michelín de capital europea, con ingredientes de no muy alto costo permitiendo unos precios ajustados.

Leer la carta es meramente orientativo, tanto porque lo que lees no es más que el titulo a veces con intención más de sorpresa que de explicación; otras veces hay fuera de carta (papelito complementario) nuevas opciones o que el mercado del día ha apuntado hacia otras cosas.
Lo que no falta nunca es la creatividad de la propuesta y el emplatado que hace sacar la foto y dudar de romper la creación para empezar a comer.

En este local se ha decidido huir de los agobios del éxito. Pocas mesas (unos 25 comensales máximo), casi necesario por lo ruidoso del local. Reservas con más de 3 meses de espera pero sin planteamientos de ampliar. Unos pocos más en la barra de tapeo en el premio de consolación. Es lo que hay.

Mucho personal en la sala, amable casi familiar, en un trato como si fueramos todos vecinos de diario. De hecho los comensales no son turistas venidos adrede, somos gente que nos gusta comer bien y somos pacientes y perseverantes en la reserva.
Mesas con mantel individual, copas, cubiertos, vasos correctos sin más. Decoración del local divertida completando el ambiente familiar. Nunca habia visto juntos tantos sifones.
Los baños son más acordes a bar local que a la cocina creativa del restaurante pues tiene más elementos decorativos que fondo correcto.

Llegamos los tres, apurando el cierre de cocina pero dispuestos a disfrutar.
La carta de vinos tiene opciones de vinos de la semana en oferta además de la carta fija con vinos novedosos y bastante interesante; buena oferta en tintos y blancos locales.
La carta de comidas con 15 opciones denominadas tapas (para compartir) y otras 5-6 opciones añadidas en el dia. Hay buena rotacion de platos.

Arrancamos con una cerveza (Estrella la única qopción) y un vermut tinto que me eligieron ellos (El Golfo), agua con gas Pirinea y sin gas La Hoz, y una botella de blanco L´Equilibrista, un xarel.lo 2014 interesante para acompañar el aperitivo por cortesía de la casa: papas con uan crema de berberechos por encima muy sabrosa.

Para comer:
. bravas estilo el Baret: sobre una bandeja pequeñas patatas redondas bien hervidas y quitada la tapa superior para el pimentón rojo y el picante. Punto medio alto
. brazo de gitano de ensaladilla rusa: genial creación con las verduras y la ensaladilla enrrollada y cubierta de la mahonesa en amplia ración. Presentación excelente y bien de sabor y ración para 3-4 personas.
. pastisset de hígado de pato y boniato: a modo de helado de corte de los antigüos; un clásico en la zona
. croqueta de fesols i naps: semilíquida por dentro en base a una crema hecha con las verduras y el caldo y rebozado para freir. Se sirve en un recipiente que parece estar lleno de gusanitos muertos que en realida es el arroz salvaje frito. Muy buena.
. figatell de sepia: a modo de miniburguer en plancha. No fue lo mejor.
. arroz a banda japo, con un fondo de dos makis de arroz, sobre ellos diferentes productos del mar (atun en taco, calamar rebozado y frito, rollito de calabacín, huevas, caballa -creo-...) y sobre ellos y en una lámina crujiente el arroz. Muy muy recomendable.
. negrito (pescado blanco local) con alioli picante (ají), lima y mas especias; el pescado en su textura es similar al rape
. berenjena a la llama con queso de cabra y con panal de miel: agradable el sabor de la berenjena con su punto ahumado.

Capítulo aparte son los postres. Cada uno podía ser perfecto para tres comensales, incluso no pasarían pena si fueran cuatro. Aun así pedimos dos para probar (y casi acabar):
. fantasía de albaricoque con crema, medios albaricoques confitados hacen de base y sobre ellos helado de turrón a modo de tapa y con dos texturas de pasta (filo y sable) con especias
. tarta de manzana con galleta y canela: entre dos capas a modo de sandwich el helado, la manzana, la compota... ¡¡El plato no se fué vacío!!

Unas gominolas por si había hipoglucemia, para los buenos cafés finales.

Un sitio que si fuera el triple de grande, seguiría lleno, pero no trasmitiría la tranquilidad de estar como comiendo en casa de unos amigos.

RESUMEN
VISITADO: Febrero de 2017
PRECIO: €€€ (menos de 35€ por persona sin bebidas)
DISTINCIONES: De lo bueno lo mejor; Relacion satisfacción precio; Guía Repsol; Recomendado

El Baret de Miquel es un sitio sorprendente donde se ofrecen platos excelentes, a precios muy razonables. Es el mejor sitio que conozco para que alguien con pocos recursos económicos pueda iniciarse en el mundo de la alta gastronomía.

Precio:
─ La nota de esta comida fue de 45€ por persona todo incluido y de 27€ por persona sin incluir las bebidas (vino, agua, cafés, cervezas, refrescos, copas…).

Platos:
─ Cuando llegas te ponen unas patatas fritas chip acompañadas de una salsa de berberechos. Nada especialmente llamativo, es como mezclar el aperitivo típico en un único plato. Nosotros lo acompañamos de 3 vermut y una caña.
─ Caramelos de hueva y avellanas (4 x 1,50€). Bueno. Podríamos decir un trampantojo ya que al sacar el caramelo del papel desde luego no parece que vaya a tener el sabor que tiene. A mí no me encantó ya que no soy un amante del sabor a huevo pero sí que lo valoro como curiosidad gastronómica.
─ Tartar de gamba (1 x 20€). Excepcional. La verdad es que no hubo mejor de empezar la comida con este plato que realmente no sabría definir muy bien pero que resulta maravilloso; para mí el mejor de toda la comida.
─ Esponja de erizo (1 x 12,50€). Muy bueno. Sin llegar a la altura del plato anterior hay que decir que en la presentación desde el plato hasta el contenido son francamente muy buenos. La textura esponjosa del plato acompañado de la intensidad del sabor marino del erizo no encontraste realmente llamativo.
─ Figatell de sepia (4 x 3,50€). Excelente. Había tomado algo parecido en el grastrobar de San Vicente y me había gustado mucho; esta vez incluso me gustó más ya que creo que la marinada de la preparación es todavía más sutil que el que ya había probado.
─ Sashimi de caballa con alcachofas (1 x 14,50€). Excelente. Pido disculpas por la foto pero cuando me di cuenta ya casi habíamos acabado con el plato, lo cual es un indicativo de lo bueno que estaba. La caballa cruda acompañado de las alcachofas y un poco de salsa le daban a todo un contexto magnífico.
─ Roastlamb (1 x 16,50€). Excelente. Nos explicaron que este plato es la versión con cordero del rosbif Inglés y la verdad es que es completamente sorprendente llama la atención el poderoso sabor a Cordero que tiene el plato ya que está muy poco hecho. Si te gusta el cordero es muy recomendable por lo diferente y original que es, pero si no eres mucho de sabor a carne igual debes evitarlo.
─ Rabo de buey (1 x 18,50€). Bueno. Ración generosa y muy bien presentada pero nos quedamos un poco decepcionados por el sabor tan intenso que tenía la salsa y que se apoderaba del sabor de la carne hasta este momento todavía en sido sabores sutiles y aquí la potencia se abre camino casi con demasiado estruendo.

Postres:
─ Tarta de manzana (1 x 8€). Muy buena. Es uno de los postres más conocidos y afamados de este local y como casi todo, es igualmente muy sorprendente; sobre dos láminas de pasta se ha puesto un relleno de crema y manzana fresca picada y la verdad es que algo tan sencillo produce una satisfacción muy grande, al tiempo que te alegra pues después de una comida tan generosa, el frescor que aporta la manzana se agradece mucho.

Video en youtube: https://youtu.be/5ac8HkWBQH0

Hace poco un amigo me recordaba, unas reflexiones que publicó Meryl Streep : “Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porqué llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere. No tengo paciencia para el cinismo, envidias, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza. Perdí la voluntad de agradar a quién no agrado, de amar a quién no me ama y de sonreír para quién no quiere sonreírme”.

Podría ser el pensamiento de Miquel Ruiz ó el pensamiento de cualquier otra persona que quiere escapar de la observación y el análisis continuo observado. Este cocinero alicantino le hizo una peineta al coliseo de la “alta gastronomía” para disfrutar de ella de otra forma. Miquel fue jefe de cocina de El Girasol en Moraira que lideraba Joaquin Koeper y alcanzó dos estrellas Michelin. Posteriormente dirigió culinariamente La Seu también en el mismo municipio alicantino que también es capaz de encumbrar a la consecución del macaron. Se instala en el bucle alcista de la supuesta y necesaria mejora continua y en los grandes costes en pos de la segunda estrella. Esa vorágine casi acaba con él y su mujer. Desaparece durante un tiempo y ha resurgido con un movimiento lateral al que en este país no estamos acostumbrados: montando un bar. Ni un bistró, ni un local informal, ni la evolución de la cocina callejera, ¡un bareto puro y duro! Cocina para gente que no le pide instantáneas, ni selfies. Cocina sin buscar el continuo ruido.

La independencia es total a la hora de crear. Probablemente se encuentren más propuestas fuera de carta que en ella misma. Cocina ecléctica, difícil de definir en un hilo conductor que no sea sus destellos mediterráneos en el uso de sabores ácidos, en la utilización de hierbas y en cierta identidad alicantina. Cada vez veo tengo más claro que hay más vías alternativas de disfrute que únicamente la llamada “alta gastronomía”. Estamos ante un ejemplo claro de un cocinero que habiendo conocido un camino ahora está en otro (ni mejor ni peor) cocinando en su cocina, siendo feliz y rentable.

Comenzamos con dos bocados que ya son clásicos de la casa. Primero el pastisset de boniato y foie. La galleta con sabor a canela y anís cubre el hígado que se remata con el tubérculo. Dulzor y grasa para un comienzo potente. Buscando el placer por derecho y encontrándolo.

Seguidamente el figatell de sepia, una especie de “filete ruso” de sepia y pan cocinado como una albóndiga que se acompaña de una salsa de ajo, perejil y pimentón. Jugosidad y sabrosura. Uno de esos entrantes de la carta de los que no se debe prescindir.

La ostra con gamba y acelga no disimula su potencia marina apenas reducida por unos toques herbáceos. No encontré que los ingredientes secundarios conjugaran demasiado con el molusco conservando la ostra toda su fuerza.

La primera genialidad aflora en el bocadillo de arroz abanda consistente en un pan al vapor que dentro lleva una fina capa de arroz a banda. Las algas aportan ese crujiente que el plan no dispone y un mayor toque marino. Una de esas agradables sorpresas que esperaríamos encontrarnos en otro tipo de local.

Pasa más desapercibida la alcachofa con sashimi de caballa. Con diferentes texturas resultando equilibrado, pero sin que una conjunción de sabor que llamara la atención. Iba acompañado de una crema de verduras demasiado compacta.

En cambio me resulta excelente el gintonic de pescado con bonito y dentón. Sin duda el plato de mayor complejidad sápida. En el aparecen sabores amargos, dulces, ácidos, notas ahumadas y toques salinos. Sobre un sorbete del combinado, los pescados, el mango, la granada, espárrago de mar. Un auténtico plato coral de sobresaliente que que parece que nace de la intuición culinaria de un cocinero con ases en la manga.

De nuevo bajamos con los salmonetes, sepia y curry verde. El curry verde se imponía al sabor ligero de los salmonetes mediterráneos sin que se detectara su sabor característico a yodo.

Como si de una etapa ciclista de alta montaña se tratara, el porcentaje de la subida culinaria se acrecienta con el tabulé con tira de cordero. El cordero excepcional, bastante desengrasado y conservando parte de su piel para retener crujiente que encontraba un perfecta armonía con la ensalada, las uvas y la acidez de la manzana. Muy notable.

La fideua de sepionets sin fideos fue otro delos platos mágicos. A través de un fondo, éste se convierte en una gelatina fría que se corta en rectángulos muy finos para hacer de fideos. Los sepionets “sucios” aporta toda la potencia marina necesaria que se complementa con trozos de pescado maravillosamente frito. Una especie de fideua templada. Un ejemplo de esa cocina libertaria, sin ningún tipo de obstáculo que Miquel se puede permitir. La imaginación al poder.

Seguirían las influencias libanesas con las mollejas de cordero y puré de garbanzos que se rematan con verduras en crudo champiñones, rábano y pimientos y un poco de cebolla crujiente para intentar rebajar la contundencia del plato. El puré me resultó algo tosco, demasiado espeso. Correcto.

En el terreno dulce, puede probar casi todas las opciones. Por encima de todos destaca, la tarta de manzana del baret. Totalmente imprescindible. Entre dos finas obleas, se colocan pequeños trozos de manzana golden, manzana asada, crema de manzana, helado de dulce de leche, caramelo,….Goloso con un punto ácido que le aportaba una agradable frescura. La sencillez a veces resulta sobresaliente.

También muy notable, las texturas de chocolate con hierbas. Fresca armonía que combina dulzor, acidez y gustos herbáceos. Suena mucho más dulce de lo que verdaderamente es, resultando en un postre de contrastes amables que podría formar parte de la cocina dulce de muchos restaurantes monoestrellados. Importante el equilibrio ácido a través de un helado de fruta de la pasión

La tarta de limón resulta académica, suave, controlando su acidez siendo un correcto postre, mientras que el cremoso de queso de cabra con higos macerados en PX resulta original pero sin quedarse en la memoria del gusto. Probablemente ambos postres difuminados por los anteriores.

El Baret bien merece una visita. Vayan y déjense guiar por Miquel y su familia. Un cocinero que aunque suene extraño se ha acabado refugiando en la cocina de una tasca. Sin más preocupación que la de cocinar cada día para las treinta personas que hayan tenido la suerte de conseguir una reserva. ¡Cuántas formas existen de medir la felicidad!

El Baret de Miquel: Una peineta y una tasca

Post completo en http://www.complicidadgastronomica.es/?p=5549

Tenia muchas ganas de conocer este local, Toni hablaba muy bien de el y hace un par de veranos no pude visitarlo, ya que cierra en agosto, me dio la explicación de porque cierra en esa época y la verdad que lo veo lógico, muchos productos no están en su mejor momento o no es temporada o sus precios no son razonables y además gracias a Dios, trabaja bien todo el año y también puede elegir cuando cerrar.

El local esta decorado de forma muy sencilla y con mucho gusto, un tanto vintage, comentaba algún amigo en la mesa.

La mesa también recogía esta filosofía de lo sencillo y lo practico, distinta vajilla y sencilla, gente joven a cargo de la sala, profesionales y muy agradables.

Empezamos con unas patatas con espuma de berberecho, original y rico aperitivo, la espuma de sabor ligeramente cítrico, enriquecía el sabor de las patatas y claro con un rico vermú, para que empezar de otra manera.

Se pide de la carta, no hay menú y tienen tantas sugerencias como platos de carta, la verdad me hubiese pedido una ración de todo, pero optamos por pedir algunas creaciones individuales y algunas para compartir, acabamos muy bien y somos de buen comer.

Empezamos con un exquisito bocado individual pastisset de boniato y foie , exquisita y crujiente creación , rellena de sabroso producto , tanto sabor bien enlazado me daba unas expectativas que se hicieron realidad , disfrute mucho de la velada .

Figatell de sepia, muy suave, sepia, pan, leche, perejil, ajo, todo triturado y en forma de hamburguesa, con salsa de sepia, muy rico.

Ostras gambas y acelga, otro acertando manjar, al final el sabor a mar, como es lógico es el que manda.

Bocadillo de arroz a banda, recordando a los panes de leche al vapor con un relleno, cremoso y muy sabroso, fue el final de los platos individuales.

Empezamos por compartir un sashimi de caballa con alcachofas, cortadas muy finas y con un leve paso por la plancha, una constante de muchos de los platos, eran los sabores frutales y cítricos, que dan en general frescura y te dejan el paladar listo para el siguiente envite, este llevaba manzana y una extraña y agradable crema de verduras .

Gin –tonic, espectacular, ventol y bonito, troceado sobre una base de gelatina de gin-tonic, acompañado de kiwi, granadina , acompañado todo de un vegetal entre acido y amargo, col de ri o algo así, cítrico, amargo, sabrosísimo, perfecto acompañamiento para el pescado.

Salmonetes y picadita de sepia y salsa verde, seguimos a muy buen nivel, de producto y elaboración, la salsa verde con mucho sabor a cilantro que me encanta.

Tabule de cordero, cuscus con pimiento verde y rojo, manzana, uvas, hierbabuena, estaba buenísimo.

Luego continuamos fideua fría, basada en gelatina de fondo de sepia, aunque con una textura muy conseguida, otra sorpresa más.

Acabamos lo salado con unas mollejas con humus, crujiente de cebolla y champiñón fileteado en crudo, también a la altura.

De postre cuatro de las mejores creaciones que he probado últimamente, también las compartimos, extraordinaria tarta de manzana, crujiente oblea rellena de manzana, dulce de leche y nata en helado.

Ensalada de hierba con dos texturas de chocolate y helado de fruta de la pasión, de quitarse el sombrero.

Coca de almendra, textura de tocinillo de cielo, sobre una crema de limón y para rematar un último y estupendo postre de cremoso de queso de cabra, relleno de higos macerados en una salsa de PX.

Creo que es de las pocas veces donde el apartado dulce ha estado a tan buen nivel como el salado, de aplaudir.

Para beber una botella de Gramona tres lustros, un blanco albillo de los madriles , Picarana , un enrique Mendoza Shiraz y una aportación , mas que generosa , en todos los sentidos de nuestro sumiller y amigo , Joseruiz , una botellita de manzanilla pasada Maruja , que yo que no soy de beber estos vinos , me enganche al cuello de la botella y que por cierto en la visita al restaurante del sábado , también di cuenta , ya que de aperitivo estaba ese néctar , no sabe nada el Jose .

Mi conclusión es que cada día me gusta más la cocina sin complejos, ni ataduras y si hay alguien que sabe de eso es el propietario de esta casa, encantado de conocer el baret de Mikel y volveré.

Deseando ver el post de uno de los acompañantes de la velada.

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