Restaurante Els Tinars en Llagostera

Restaurante Els Tinars

35
Datos de Els Tinars
Precio Medio:
70 €
Valoración Media:
6.9 10
Servicio del vino:
6.9 10
Comida:
7.5 10
Entorno:
6.4 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 29,50 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingo noche y lunes

Teléfono


35 Opiniones de Els Tinars

Para nuestra última cena del puente del 1° de noviembre en el Baix Empordà (Girona), habíamos reservado mesa el sábado 3 de noviembre en el restaurante Els Tinars, un viejo conocido del que guardábamos un grato recuerdo gastronómico y que además se encontraba a escasa distancia del hotel en el que nos alojábamos.

A nuestra llegada fuimos recibidos, muy amablemente por la Jefa de Sala Elena Gascons, que nos dio la posibilidad de escoger diferentes mesas y nos aconsejo si queríamos estar tranquilos que optáramos por situarnos en una mesa de la terraza cubierta, que es lo que teníamos en mente. La mesa, junto a una ventana, era grande, muy bien vestida y con buena separación con el resto de la sala. No voy a seguir describiendo el restaurante, los que estéis interesados en leer mi descripción del servicio de sala, del vino y del restaurante en general y de su cocina podéis hacerlo en el link de mi última visita en Verema (https://www.verema.com/restaurantes/570-els-tinars-llagostera/valoraciones/1214331-valor-seguro ). El cambio mas importante desde nuestra visita en el 2014 es que ahora el menú degustación, que puede verse en el sitio Web del restaurante, debe pedirse con antelación al hacer la reserva.

El servicio de sala fue muy bueno, se nos asignó un camarero para toda la cena, que fue amable, simpático  y servicial. El servicio del vino también fue muy bueno... me dio un poco de pereza leer la carta con sus 460 referencias y le pedí consejo al sumiller Xavi Gonzalez para que nos asesorara sobre que vino podría acompañar mejor la cena según nuestras preferencias. El servicio fue realizado por el mismo camarero que nos fue asignado, descorche, primera cata y perfecto seguimiento del llenado de copas. Se ocuparon casi todas las mesas.

El Chef Marc Gascons , con una estrella Michelin y dos soles Repsol, nos deleitó con los siguientes platos :

Para empezar nos sirvieron un aperitivo compuesto por unas rodajas de un excelente fuet, pan crujiente de diferentes clases, un buen aceite de oliva de la región , y dos preparaciones, una de tomate y otra de una excelente "tapenade", con la que terminamos el pan. Posteriormente nos sirvieron dos buenísimos vasos de caldo de carn d'olla ( cocido). (Ver fotos en el primer comentario)

Como entrantes compartimos :

Carpaccio de gambes de Palamós amb ceps i ceba trufada Carpaccio de gambas de Palamós con boletus edulis y cebolla trufada. Muy bien preparado, excelente producto, rico y sabroso.

Amanida de bolets de tardor, moniato escalivat, verduretes, herbes i sorra de bolets Ensalada de setas de otoño, boniato asado, verduritas, hierbas y arena de setas. Muy fresco y rico, la arena de setas riquísima.

De segundos tomamos :

Llom de turbot a la brasa de carbó, el seu pil pil, carbassó, porro escalivat i "piparra" Lomo de rodaballo a la brasa de carbón, su pil pil, calabacin, puerros asados y piparra. MC lo encontró muy bueno en su conjunto y la cocción del pescado perfecta.

Arròs sec amb espardenyes  Arroz seco con "espardenyes". Presentado primeramente en la paella individual de cocción,(olvidé de hacer la foto) antes de ser emplatado ( dos veces). Grano suelto con socarradet,  con sabor intenso y natural y excelentes "espardenyes" . Un plato de 10 (Siento que la foto esté un poco borrosa).

Los diferentes panes elaborados por ellos fueron muy buenos.

De postre escogimos :

Xocolata negra, 70% cacau, sorbet de pera, llima i gingebre Chocolate negro, 70% cacao, sorbete de pera, lima y jengibre. MC lo encontró riquísimo y corroboro su opinión pues me dio la oportunidad de probarlo.

"Gin Tonic" de Bombay Saphire, crema de fava Tonka, gerds i granissat de llimona "Gin Tonic" de Bombay Saphire , crema de haba tonka, frambuesas y granizado de limón. Fue el mismo postre que pedi en el 2014, un clásico del restaurante. Excelente.

Para beber tomamos una botella de agua mineral de 1L Les Creus y una botella de vino blanco crianza (ver la foto en el primer comentario) Vi de postal La Porta Vermella 2015 DO Empordà .Celler Cooperatiu d'Espolla. Cepajes 100% Lledoner blanc (Garnatxa blanca).  Fermentado en barricas usadas de roble francés con crianza en sus propias lias con battonages semanales durante 6 meses y un año mas en botella. Los "Vins de Postal" son vinos de finca de los socios del Celler Cooperatiu d'Espolla creados para homenajearlos por mantener y preservar el paisaje. Las ediciones son muy limitadas, de esta salieron únicamente 702 botellas. Actualmente dentro de la colección Vins de Postal hay nueve vinos distintos. Este  ganó la medalla de oro en el concurso "Granaches du monde" 2018. Es de color dorado brillante, me pareció elegante, cremoso con buena acidez y bastante largo en boca. Nos gustó y acompaño bien toda la cena.

Finalizamos con dos buenos cafés y petits fours.

La cuenta ascendió à 91 € por persona. Buena RCP. Muy buena cocina de autor con marcadas raíces catalanas, de temporada y elaborada con buenos productos de proximidad. Buena carta de vinos. Recomendable. Volveremos cuando estemos nuevamente por la zona.

  • "Gin Tonic" de Bombay Saphire , crema de haba tonka, frambuesas y granizado de limón

  • Chocolate negro, 70% cacao, sorbete de pera, lima y jengibre

  • Arroz seco con "espardenyes".

  • Lomo de rodaballo a la brasa de carbón, su pil pil, calabacin, puerros asados y piparra

  • Ensalada de setas de otoño, boniato asado, verduritas, hierbas y arena de setas

  • Carpaccio de gambas de Palamós con boletus edulis y cebolla trufada

En Mayo 1978 Eduard Gascons y su mujer abren Els Tinars. Actualmente, la gestión corre a cargo de sus hijos. Marc en la cocina y Elena en la sala. En 2008, la guía roja les otorgó una estrella Michelin que mantienen desde entonces.

Siguiendo la recomendación de un buen amigo nos acercamos a este restaurante situando a las afueras de Llagostera cerca de la carretera que une Barcelona con la Costa brava. Restaurante amplio en instalaciones, de agradable terraza y marcado carácter familiar. El único estrellado visitado donde los niños reciben una carta especialmente diseñada para ellos. Un lugar culinario emblemático en la costa gerundense.

En la carta conviven propuestas tradicionales con otras de mayor contemporaneidad. Al hacernos llegar ésta, no existe el rastro de ninguna clase de menú degustación que pueda hacer que un visitante neófito conozca una muestra de la cocina más moderna de esta casa. Al parecer, el menú degustación se debe encargar a la hora de hacer la reserva solo disfrutándolo por encargo.

Cualquier restaurante debe ser ante todo un negocio. Se entiende que la propuesta tradicional tenga que convivir con la actual, pero de ahí a no poder deleitarse ó no con un menú degustación sino se solicita previamente me parece no poner facilidades para disfrutar la casa al máximo. Da la sensación que el número de comensales y las costumbres son más importantes que el ofrecer dos alternativas gastronómicas dentro de la propuesta culinaria como tan buenos restaurantes hacen.

Desde la dirección de la sala, tampoco se ayuda proactivamente al comensal a realizar una comanda de forma que pueda tener una visión completa de Els Tinars. Nos creamos nuestra demanda sin mucha ayuda, sin saber si estaremos acertando ó no. Se perciben sensaciones de que la sala no trasmite pasión gastronómica y que tampoco busca empatizar con el cliente de forma activa. De esta forma es complejo diferenciar sobre el perfil del cliente para poder discernir sobré qué le mueve a visitar su restaurante.

Intentamos realizar una demanda más tradicional en el comienzo para intentar finalizar con una visión algo más actual.

Comenzamos con unos buñuelos de bacalao bien repletos de pescado con una fritura muy limpia pero algo faltos de cremosidad.

Después la cebolla roja de Figueras a golpe de puño. En lugar de cortarla con un cuchillo, la cebolla se rompe a golpes envuelta en un paño contra una superficie. Posteriormente se aliña. Resulta sorprendente que al desmembrarse de una forma diferente, los jugos que expulsa le aportan un gusto distinto, de mayor dulzura. Simple y convincente. A veces el asombro llega desde la autenticidad

Otro clásico de la casa con las patatas Tinars con carne de perol de Llagostera. Cortadas muy finas, cocidas y posteriormente fritas, resultando muy crujientes. La carne es untuosa, pudiendo casi extenderse a lo largo de la patata. De toda la vida. Irreprochable.

A continuación el dúo de foie, manzana, cebolla caramelizada y moscatel Ochoa. Foie micuit y foie plancha que se acompañan de cremas y gelatinas para poder generar diversos matices. Correcto.

Si encontramos altura en un arroz seco de espardeñas. Grano suelto, ligeramente tostado con algún grano ciertamente caramelizado. El conjunto muy desengrasado, con un sabor directo y natural a un buen fumé de pescado. Hondo y con recorrido palatal. Además se puede solicitar una sola ración y compartir por lo que resulta más sencillo solicitarlo sin que sea el único protagonista. Totalmente indispensable.

Añadimos el rodaballo a la brasa de carbón, su pilpil, espárragos y puerro caramelizado. Rico el pilpil y esa especia de ensalada donde la piparra aporta un punto de vinagre que ejerce como hilo conductor. Buenos lomos de rodaballo con buen punto en su interior, pero que en el exterior refleja mucha plancha ó bien brasa directa aportando cierto gusto indeseado. Mejorable.

En la parte dulce, se sube claramente un escalón para alcanzar mayores niveles de satisfacción culinaria. Primero con un requesón con mermelada de berenjena, miel y limón. Fresco gracias al aporte del granizado de miel. Matices dulces y ácidos. Un postre de queso y miel clásico pero al que se le da una vuelta de tuerca para reducir su pesadez, buscando ligereza. Brillante.

El sobresaliente lo encuentro en el sorbete de melocotón, pannacota de fruta de la pasión, granizado de albahaca y almendra. De nuevo refrescante. Se juega con diferentes texturas y sabores: dulce en melocotón y albahaca, ácido en el maracuyá y amargo en las almendras. Un postre que de alguna forma nos reconcilió, dejando un mejor sabor de boca final.

Luces y alguna que otra sombra. Claras sensaciones que no hemos podido disfrutar en toda su extensión de la cocina de Marc Gascons por esa imposibilidad de disponer del menú degustación de manera directa. En nuestra humilde opinión, debería ser una opción fija junto con la carta para poder alternar entre esas dos vías que tantas otras casas mantienen. Como dice un buen amigo que gestiona negocios de hostelería, "se debe sonreír más".

A destacar la cebolla en su sorpresivo dulzor, la profundidad de ese arroz con espardeñas y el par de postres mencionados: frescos, sabrosos y ricos en urdimbres y matices.

Els Tinars: A mitad de camino.
Para ver como siempre fotos de los platos: http://www.complicidadgastronomica.es/?p=5224


Como le decía a Joan Thomas en el anterior comentario, Els Tinars fue unos de mis restaurantes de cabecera durante muchos años, lo disfrutamos los fines de semana con la familia y en comidas de empresa los laborables.
Y el motivo por el que dejé de visitarlo fue por lo mismo que no he encontrado en mi nueva visita, una sonrisa, una simple sonrisa. Eso tan sencillo para algunos y que parece ser complicadísimo para otros, es algo que valoro no tan solo en un restaurante sino en cualquier otro ámbito de la vida, incluso los chinos que como todos sabemos son muy sabios, tienen un dicho muy apropiado, "Si no sabes sonreír no tengas un negocio".
Pero animado por los anteriores comentarios, decidí pasarme por allí a ver si realmente con la nueva generación la cosa había cambiado.
Y lo que he encontrado ha sido más de lo mismo, la estrella no la he visto ni en la cocina que ha pesar de la excelente materia prima y buen hacer en ningún momento llegó a sorprendernos, ni especialmente en el servicio, donde simpatía y/o complicidad brillan por su ausencia.
Tras hojear los diferentes menús y no cuadrarnos ninguno de ellos, nos decantamos por
La Carta:
  • Un Tartar de atún rojo Bien cortado y acompañado de unas bolitas de wasabi.
  • Unos pobres Huevos revueltos, teniendo en cuenta que estamos en un estrellado, esperaba algo más de este plato.
  • Y un Steak Tartar. Coronado por unos cuadraditos de patata que naturalmente tuve que apartar para disfrutar del Tartar.
  • Un trocito de Lomo de Rodaballo a la brasa.

    El Postre:
  • Un Recuit.
  • Y Pastelería de la casa. Se trataba de un trozo de Bisbalec.
    Para beber:
  • Un Recaredo Brut Nature, un café y agua.
    La Cuenta:
  • 153,95 euros para dos personas, lo que considero un precio muy elevado a cambio de lo recibido.

    Mucho tiempo ha pasado desde mi última visita, pero más va a pasar hasta la próxima.

    • Steak Tartar

    • Tartar de atún rojo.

    • Huevos revueltos.

    He estado muchísimas veces en este restaurante, que conocemos desde el año 1978, fecha de su inauguración, al menos una vez al año y hemos seguido su trayectoria desde que fue un restaurante de buena cocina tradicional catalana en una bonita masía regentada por Eduard Gascons y su mujer Maribel, hasta hoy en que la masía familiar se ha convertido en un local actual, moderno y decorado con mucho "cachet". No se porqué nunca había colgado un comentario. Este será pues el primero.

    El restaurante "Els Tinars", que ostenta una estrella michelín desde el año 2008 y dos soles Repsol, tiene al frente de sus fogones al Chef Marc Gascons, y como Directora de sala a su hermana Elena. El local esta ubicado en Llagostera, a pie de carretera, entre Girona y Sant Feliu de Guixols. Posee un amplio parking. El salón comedor de la masía es muy grande, separado por algunos muros porticados y tiene varias terrazas exteriores donde debe ser muy agradable cenar en las noches primaverales o veraniegas, mira por donde la próxima vez que vaya pediré que me instalen en una de las terrazas. La decoración es muy elegante y moderna, predomina el color blanco y hace que te sientas muy a gusto en cuanto entras, al menos esa es la sensación que nosotros percibimos. Las mesas están muy bien vestidas, son amplias y están muy bien separadas las unas de las otras, buena vajilla, buena cubertería, copas Spiegelau y Riedel.. El servicio de sala es impecable, todo el personal es muy profesional y muy agradable. El servicio del vino es bueno, disponen de sumiller y tienen una bodega de 460 referencias.

    Se puede cenar a la carta, menú diario y de fin de semana. Otros años, habíamos tomado el menú degustación, pero esta vez cuando consultamos el sitio web antes de reservar vimos que ahora no lo proponían y en su lugar presentaban para el fin de semana un menú de temporada y un menú tradición (ambos deben reservarse telefónicamente por antelación). La cocina de Marc Gascons es una cocina de autor, basada en la cocina tradicional catalana puesta al dia y más aún es una cocina de producto, de temporada y de proximidad.

    Fuimos a cenar el sábado por la noche a las 21 horas, el restaurante cuando nos marchamos estaba lleno.

    Optamos por el menú de temporada, y ambos escogimos los mismos platos excepto en los postres.

    Como aperitivo de bienvenida nos sirvieron un Gazpacho. Excelente

    Como primero, podíamos escoger entre una ensalada de tomate de verano 100%, con vinagreta de mostaza, miel y albahaca. y una Ensalada de pulpo a la brasa, con tomate, patata, pimiento rojo picante y alioli suave. Muy muy bueno.

    De segundo había a elegir entre un huevo poché con panceta melosa, setas de temporada y emulsión de patata y un Pequeño arroz seco de calamares, sepiones , espárragos y mini puerros. Ex ce len te...

    Como tercero se podía escoger entre un Tataki de buey gallego a la brasa, con bolas de patata cremosa, gruyere y setas de temporada o un pescado del dia, que en este caso fue unTronco de rape rustido con verduritas de temporada . También excelente, en su perfecto punto de cocción.

    De postres, MC tomó un Flan suave de queso fresco con tartar de fresones y cítricos. Buenísssssimo , y yo un "Gin Tonic" de Bombay Saphire, crema de haba Tonka, frambuesas y granizado de limon, que encontré riquísimo.

    Los diversos panes que acompañaron la comida, fueron excelentes.

    Para beber, tomamos una botella de Cigonyes blanco 2012 DO Empordà de Castillo de Peralada Cepage 100% Macabeu. Un buen vino que acompaño perfectamente la cena y una botella de agua Les Creus de 1l. Ambas botellas estaban incluidas en el menú.

    Finalizamos con dos buenos cafés y petits fours.

    Pagamos 57 €/persona. Muy buena RCP. Es un restaurante muy recomendable, al que pienso volver en cuanto esté por la zona y/o alrededores.

    comida al mediodia menu degustacion 65 € bebidas y cafes aparte
    comprende 5 platitos y 2 postres
    ensalada de tofona negra panceta frutos secos bien
    raviolis de gamba con pesols bien
    canelonis de perdiz con bexamelde setas y castaña bien
    pescado del dia segun mercado rustido bien
    tataki de buey gallego salsa de carne soja y api-rave bien
    postre gin tonic con cremoso de fava tonka y granizado limon y
    selva negra que es nata chocolate y frutos rojos
    de beber tomamos l,inconcient muy bueno

    De camino a Llafranc decidimos comer en els Tinars animados por los comentarios y por su "menú jove" publicitado en su web (59 Euros 2 personas). Y bendita elección!
    El comedor es muy acogedor, con una muy buena optimización del espacio y menaje de calidad. El camarero que nos tocó muy profesional aunque un poco parco en palabras.
    Empezamos con unos snacks consistentes en unos bastoncitos de pan de pipas, loganiza, salmorejo (muy bueno) y una olivada de sabor intenso.
    Y empieza el espectáculo:
    - Duo de foie frío y caliene con manzana escalivada, coca caramelizada y vinagre de módena. Realmente bueno tanto el micuit como el foie fresco y con una presentación de lo mas colorista y acertada
    - Huevo poché con patata, carpaccio de panceta y jamón crujiente. Magnífica combinación. La patata en forma de parmentier ligaba de forma espectacular con el resto de ingredientes.
    - Pescado del día de Palamós asado con su jugo, verduras del tiempo y aceitunas negras. El pescado fue un rape en su punto justo de cocción. Estupendo!
    - Tataki de ternera a la brasa de carbón, patata y queso emmental. La carne estaba impregnada por un gusto de carbón que combinado con la patata y el queso resultó ser uno de los mejores platos del menú.
    Postres:
    - Gin tonic de Bombay Shappire con cremoso de "fava tonka" y granizado de limón. Otra buena combinación y de lo más refrescante.
    - Biscuit glacé de almendra garrapiñada con chocolate caliente y frambuesa. Enésima delicatessen de la que ya casi no pudimos dar cuenta porqué estabamos muy muy llenos.

    De beber elegimos un riesling de mosela, el Fritz haag 2007 (26 Euros) que maridó a la perfección con el menú. No me imagino si este es un básico de la bodega como estarán los otros... El servicio del vino fué lo mas flojo ya que se limita a descorchar (en este caso desenroscar) y dar a provar.

    Cafés y unos fantásticos petit fours servidos en su preciosa terraza completaron el fantástico ágape.

    Al final Mariola y yo nos miramos y dijimos: "nos hemos saltado el régimen pero...y lo que hemos disfrutado??:-) Además estamos estupendos!

    Ah! Olvidava decir que solo se puede optar a realizar este menú si tienes menos de 40 años. En este caso la frase "juventud divino tesoro" está más que indicada.

    Todo este menú para dos personas costó 59 euros!!! RCP invatible. El precio que pongo es sin vino ni cafés.

    Hace muchos años que voy als Tinars con mayor o menor asiduidad. En su momento, fue mi primera estrella. Estoy hablando de su primera época de estrellado. Aquel primer día, conocí las "Patates Tinars" y en ninguna de mis muchas visitas posteriores han faltado.

    Cuando lo llevaban los padres de los actuales propietarios el trato era un poco más cálido. Sin pasarse (la simpatía nunca ha sido uno de los valores de la casa) pero sin la tensión que percibes en la actual jefa de sala, Helena (especialmente cuando lleva el pinganillo puesto). Respecto a la cocina, a pesar de que me gusta la cocina creativa y estoy abierto a todo, en este caso acostumbro a decantarme por la cocina de siempre antes que por la "cocina de Marc" sin con ello desmerecer el meritoria y reconocida capacidad para reinventar la casa.

    Después de esta introducción que me ha salido un tanto crítica, la pregunta sería: "¿y por qué sigues yendo?". La respuesta es sencilla: porque se come muy bien siempre. Nunca llegas a la máxima emoción (la mía con las patatas es puro sentimentalismo), pero siempre andas cerca.

    En nuestra última visita comí:

    -1/2 de tartar de atún. Sabroso, textura perfecta, meloso. 8,5
    -1/2 de patates Tinars. Todo dicho. Un 10 (más subjetivo que nunca)
    -Un solomillo de ternera con jabugo y queso. Estaba muy bueno. Los ingredientes mandan. Y la calidad del producto, intachable. Sin embargo, le faltaba un algo que no soy capaz de definir. 7,5

    Probé la sopa de tomate natural que pidió mi mujer. Buenísima: 9
    Y la media ración de tataki de buey gallego. Impresionante: 9,5
    Ella siempre pide mejor que yo (o yo soy como un niño malcriado y siempre me gusta más el juguete que no es mío...)

    Bebimos un Camins del Priorat de 2009, mucha agua, café, cortado y un GT de Bombay Sapphire.

    A pesar de la frialdad de su servicio y de un ambiente general bastante rancio, no dejaré de ir.

    Por cierto: vuelvo a propener un apartado para valorar el servicio.

    Visitamos el restaurante un dia de verano al mediodía para celebrar la visita del padre de mi mujer y realmente quedamos impresionados de este restaurante tan conocido en la zona del Baix Empordà.

    Nos tomó la comanda Elena Gascons, hermana del Chef Marc Gascons y tuvo un trato muy amable y familiar. Da gusto que en un restaurante con estrella michelin te traten de una forma tan cercana.

    Solicitamos 3 menús degustación compuestos por tres entrantes, un pescado, una carne, un prepostre y el postre:
    Ensalada de Bogavante al vapor, con zumo refrecante de tomate, guacamole y marisco - presentación espectacular, pero para mi gusto el marisco herido pierde personalidad.
    Ciagalas de Palamós empanaads con el zumo de su coral - Espectacular!!!
    Raviollis de patata y gamba de Palamós a la brasa con vinagreta de frutos secos, setas - Mar i montaña muy acerado.
    Pescado del dia Lenguado - El plato más senzillo de todos pero muy bien presentado y color.
    Pichón assado con arroz cremoso de trufa de verano - Especatular!! El pichón en su punto, el arròs crujiente estilo rissotto y con mucho sabor a trufa.
    Sopa Fría de sandía, dorbete de albahaca y melón confitado - muy fresco, bien presentado y gran combinación de sabores.
    Bombón cremoso y crujiente de chocolate con fruta de la pa´sión -Si te gusta el chocolate te va encantar.

    El menú nos encantó y emocionó pero sobretodo el trato recibido por la propiedad y el local. Felicidades!!!!

    Mi marido me regaló una cena en Els Tinars ayer.Me gusta la cocina y sobretodo provar cosas diferentes lo que entendemos por cocina creativa.Somos de la zona y pasamos simepre por delante y nunca habíamos ido.
    Hemos visitado varios restaurantes con estrellas Michelin: Bo.tic, l'Aliança, El celler de can Roca, Sant pau (mi regalo de navidad).
    Al llegar ya vimos por los coches que había en el paquing que estava lleno hasta los topes.Es verano y la zona es lo que tiene:Muchos clientes extranjeros y de Barcelona.
    Primera impresión: No encontraban nuestra reserva(mi marido la hizo por internet y tenía la confirmación).Al final dieron con ella. Habíamos reservado mesa en la terraza a las 22.00.Al entrar y ver el gentío le digo a mi marido: si comemos bien va a ser un milagro!Pues comimos bien y además hacen muchos platos adaptados sin gluten, felicidades en este sentido.
    La decoración del local me gustó mucho, pero para mi gusto hay demasiadas mesas...y un mostrador al lado de la cocina con la chica sentada detrás que hace las notas de las mesas que queda fatal.
    Nos quedamos con las ganas del menú degustación porque nos dijo el maitre que en fines de semana hay que encargalo.(Para mi el fin de semana empieza el Sábado por la mañana y además en la web no queda muy claro bueno en fin...a reservar si queries hacer menú degustación a partir del viernes por la noche.
    La carta tienen los platos de simepre y los que hace el hijo.
    Aperitivo:
    Tostaditas con tomate i olivada, fuet i bastoncitos de aceituna.Aceite de oliva virgen.
    Primeros:
    Canelón de mucha pasta con parmesano, bogavante, tomate,piñones y Guacamole-Muy bueno
    Nido de marisco con bogavante, almejas, y arróz caldoso-Sublime.
    Segundos:
    Tronco de rape rubio,asado con tomate natural jabugo y emulsion de aceite de oliva-Sublime
    tataky de buey gallego con su jugo soja i verduritas.Sublime
    Postre:
    Pastelito heado y cremoso de frutas rojas, crumble,cremoso de haba tonga y mascarpone-Bueno.
    Mil hojas de chocolate caliente con helado de mascarpone-Muy bueno.
    Agua evian, 2 copas de cava de aperitivo, café y petit fours (nos pusieron uno de galleta finíssima con pipas que estaba muy bueno), pan a escojer: de aceite, cereales y clásico con costra crujiente como el de antes, nos decantamos por este y estaba muy bueno.
    Vino tinto celler Mas Pólit 2009.D.O. Empordà. Muy bueno os lo recomiendo.(los vinos los tienen a precios muy normales no como en otros sitios).
    Entiendo la estrella por la comida pero no por el servicio, no digo que no sea bueno pero no está a la altura de la estrella michelin.
    La camarera derramó una gota de vino en la mesa al servir, no nos limpiaron la mesa antes de los postres, aun estoy esperando la respuesta a una pregunta que hice sobre un plato...Una chica de pelo largo, creo que es la hija, porque después nos vino a preguntar si todo estaba bien, gritó a los camareros porque nadie atendía la última mesa de la terraza:la frase fué: 3 camareros y nadie atiende la mesa del fondo!Esto queda muy feo!
    Tampoco entiendo que den una estrella Michelin a un restaurante que hace macarones para los niños ¿¿¿????
    Estoy de acuerdo con el comentario de la gente estirada que frecuenta el restaurante.
    Mi conclusión és: la valoración de la estrella no la hicieron en verano y si aspiran a más estrellas tendrán que abrir otro local y trabajar en este sentido y ojo a la que tienen porque a ver el año que viene si repiten o se la retiran.
    Volvería? A comer de carta no. A probar el menú degustación cuando no sea verano sí.

    Hace unos 15 años, iba con cierta frecuencia a este restaurante y tenía un recuerdo muy bueno. Cuando hace un par o tres de años, recibieron la estrella Michelin, pensé ... "uisss" ...

    Y aprovechando un fin de semana de "garoines", en que íbamos hacia la zona, almorzamos allí. Avanzo ya, que la comida fue impecable, pero la ambientación nada que ver con la que yo recordaba.

    Si hacemos un análisis, diríamos que todo ha mejorado ... sala, imagen, vajilla, servicio .... Antes era como una masía muy digna, con una carta de las que maldecías no poder pedir todos los platos.. :) y ahora tienen una carta muy equilibrada, en un entorno muy cuidado, pero a mi gusto frío.

    Es de aquellos lugares que si vas a primera hora (13:15) te encuentras que hasta llegar a la mesa asignada, necesitas decir "buenos días" a media docena larga de camareros y personal, que perfectamente uniformados, te saludan con amplio sonrisa. Ya sé que esto puede ser una muestra de "magnifica atención por parte del personal", pero los que me conocéis, ya me entendéis ¿verdad?.

    Ahora bien ... la comida perfecta ya unos precios muy correctos, por la ambientación y servicio. Pedimos unas alcachofas asadas con jamón (14,50 €), una ensalada de pies de cerdo con tallarines y calamares (15,50 €), un meloso de ternera (18,50 €), bacalao plancha con pil pil (22, 80 €) y un surtido de quesos (13,50 €). Todos los platos resultaron impecables de elaboración y de presentación. La carta de vinos era amplísima y ofrecía posibilidades muy interesantes y más de una, a precio contenido.

    En resumen, un lugar recomendable, sin defectos y con elaboraciones muy acertadas. Pero cuando me hago la típica pregunta de "tengo ganas de volver?", la respuesta es negativa. Pero puede que sea problema mío, de tener un recuerdo mitificado y de que el exceso de servicio (que en ocasiones puede dar sensación de servilismo), siempre me carga un poco.

    El ambiente tampoco ayudaba con un público como "estirado" y algunos incluso con pinta de pertenecer a la secta "number one" de nuestro pais (y ya me perdonará si hay algún lector simpatizante con este movimiento).

    Es un poco el comentario que me hizo mi acompañante a medio comer ... "Te has fijado que muchas mesas parecen como tristes?" Y me fijé que tenía razón. Y tampoco soy de los que vayan de carcajadas por la vida.

    Me gustaría saber más opiniones, puesto que hace meses no aparecen aquí comentarios de este lugar.

    Y para realizar el juego de adecuado / no adecuado, diríamos:

    Adequado, para los que "riegan" los "condumios" con buen tinto
    No adecuado para los que "acompañamos" la "comida" con buen vino.. :)

    Ricard Sampere
    www.restaurantscat.cat

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