Restaurante Casa Ojeda en Burgos
  

Restaurante Casa Ojeda

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Datos de Casa Ojeda
Precio Medio:
50 €
Valoración Media:
6.4 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
7.3 10
Entorno:
7.2 10
Calidad-precio:
5.9 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Castellana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 40,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos noche

Teléfono


17 Opiniones de Casa Ojeda

de repente.. y tras un medio fin de semana micologico con luces y sombras acabamos en Burgos. Recomendacion de amigas y por supuesto Alba como sumiller al frente de esta casa. Ella es la presidenta de los sumilleres burgalenses,
Nos hicieron sitio porque estaba completo y se lo agradecemos porque pudimos disfrutar.
*lengua de ternera escabechada con niscalos. atencion de Alba como aperitivo. deliciosa
^morcilla con pimiento asado. Ibamos a lo clasico, No defrauda y ademas encanta
*lechazo.. cuarto delantero.. que yo soy de costillas,, ufff para llorar
nos dieron a elegir guarnicion y pedimos media de patatas panadera y media de ensalada,- un acierto. genial
y de postre el famoso hojaldre, ... sin palabras.
para beber un Figuero crianza que hacia tiempo que no probaba. Carta de vinos a la altura de Alba

unas tejas con el cafe y una larga ruta a Madrid..
que buena comida ¡¡

Cuando supe que tenía que ir a Burgos y me percaté que no había en mi bloc (raro se me hace escribirlo con c final) de notas información alguna de la zona para aliviar mi obligada estancia en la ciudad... el estado de desazón encefálica se apoderó de mí. Menos mal que la sinapsis estaba al quite y me encendió la bombilla... quién mejor que mi querido G-M, de marcadas raíces burgalesas, para hacerme de brújula y dirigirme a los imprescindibles de la zona?

No me defraudó. Nunca lo hace. La ingente cantidad de sugerencias hubiese hecho posible que mi estancia se prolongara durante más de una semana. Había que seleccionar y él lo hizo: Mira Fer, esto es lo verdaderamente imprescindible... y uno de los fijos era ir a Ojeda a comer lechazo.

Localización céntrica que propicia el paseo previo con ruta de pincho y vino incluido. La abarrotada, bulliciosa y amplia sala del piso superior, en la que fuimos ubicados, te sumerge en un ambiente tradicional y representativo local con un reconfortante olorazo de fondo a horno funcionando a todo trapo quepaqué. Teníamos claro con lo que íbamos a acabar pero... ¿cómo empezar? pues con algo al centro a compartir:

Arroz con Pichón
Cocido de Garbanzos
Guisantes, Huevo y Jamón

Buen nivel el mostrado en estos entrantes con un excelente manejo del arroz, repleto de fondo intenso, buen punto y ese pichón coronando el plato. Tan finos como contundentes esos garbancitos con papada, de los de comerse tres platos seguidos y a distancia quedaron los guisantes, a pesar de acompañarse de un huevo poché, trufa y un crujiente de jamón ibérico... no terminó de cuajar el conjunto por una incomprensible falta de pegada.

...y llegó la hora del corderito. Un auténtico placer poderte deleitar con esa carne de altísimo sabor. Ración abundante que sació a todos los comensales. Un gustazo y de los buenos. Se acompañó de media ración de ensalada, la típica en estos casos de lechuga y cebolla (8.4 €).

Bebimos agua y vino, concretamente Aster 2011 (20.75 €) D.O. Ribera del Duero y Astrales 2012 D.O. Ribera del Duero (37.5 €) con justo servicio y copas mejorables a todas luces. Parcela a mejorar en todos los sentidos.

No hubo postres ni cafés en esta ocasión pues para entonces ya no nos cabía... ni la menor duda

En resumen, recomendación certera de una empresa que destila tradición y tipicidad por los cuatro costados y que va viento en popa a juzgar por su pleno y negocios paralelos.

Recomendado por compañeros de empresa que viven en Burgos, comimos en este clásico restaurante con fama de ser lo mejorcito de la ciudad. Comimos poco para empezar, una morcilla de burgos (muy bueno) y ensalada de cangrejo (ok) entre 4. Como plato principal, lechazo.Delicioso y abundante cantidad. Para beber, emilio moro 2011. Postre 2 hojaldres entre 4, riquísimo y nos quedamos con las ganas de haber pedido 4. €50 por cabeza. Me gusto todo aunque me pareció ligeremante caro aunque no dudaría en recomendarlo.

Alentadas por su afamado lechazo de Burgos, elegimos este restaurante para nuestro primer día en Burgos.
Situado en el centro histórico, se trata de un local con decoración totalmente castellana que, sin embargo, en lugar de conseguir hacerlo acogedor, y siendo demasiado recargada, le incorpora un aire rancio y trasnochado al ambiente. Esto, unido al servicio apresurado, atropellado, con unas prisas más propias de un bar de carretera (llegando a vestir una de las mesas con los comensales ya sentados), nos creó una sensación de ligera incomodidad.
Encaminadas a nuestro fin, el cordero, teníamos hambre, por lo que antes paramos en dos platos tradicionales de la gastronomía burgalesa:

- Alubias rojas de Ibeas con chorizo, morcilla y tocino: muy buenas pero un poco sosas
- Sopa castellana: gran presentación y gran gusto.

Y llegamos a lo anhelado:

- Cuarto lechazo asado al horno de leña y patatas: lechazo correcto (sin pena ni gloria, ni de lejos el mejor que hayamos probado). Como guarnición, eliges (¡y pagas a parte!, 2,70 €, en el caso de las patatas) entre ensalada o patatas. Para colmo, las patatas, malísimas, estaban duras.

Sin ser aficionadas al postre, teníamos que probar el clásico de Casa Ojeda:

- Hojaldre de crema: el hojaldre estaba muy bien hecho y, lejos de empalagar, nos dejó buena sensación.

Con 2 cervezas, botella de vino (Valtravieso) y 1 café: 114 € (incluye 2,90 € que pagas por los dos cubiertos)

  • Hojaldre de crema

  • Alubias rojas de Ibeas con chorizo, morcilla y tocino

  • Sopa castellana

Comida con la Academia Castellano Leonesa de Gastronomía y Alimentación.

Nos dispusieron el siguiente menú:

Lengua de vaca en escarlata con níscalos escabechados

Patitas de lechazo en tempura de patata Bellini.

Migas con chorizo y yema de huevo con setas de cardo.

Cordero lechal asado en nuestro horno de leña.

Crujiente de miel y nueces con helado de crema de queso de Burgos.

Creo que fue un reflejo de su cocina, con algunos detalles como ellos definen de “tradición evolucionada”, como fue el plato de las patitas. Todo a un gran nivel, pero para mi gusto y tras los comentarios, para una mayoría, las migas y el postre quedaron ligeramente por encima. En conjunto los productos sabían a lo que esperábamos que supiesen.

Vinos: tomamos con un buen servicio del mismo:

Cava Peñalba López Brut Nature

Cyclo 2008 de Bodega Finca Torremilanos.

Vinos con la garantía de esta bodega, lo cual no es poco y que en Verema conocemos bien.

Alfa Spiga 2005 de Bodegas y Viñedos O. Fournier.

Bodega familiar que inicio su andadura en el año 2000, ubicada en La Ribera del Duero, y con bodegas también en Argentina y Chile. Este vino es para catalogarle como magnifico y tras los postres no pude por menos que acercarme a felicitar a la bodeguera.

Para ver más información y alguna foto de los platos, os ruego visitar este enlace

https://www.verema.com/blog/con-sincio/1141098-sabado-noviembre-burgos

No voy a puntuar, pues la comida era concertada y el precio entiendo que especial. Así y con todo, creo que este comentario puede contribuir a dar una idea de este centenario restaurante.

Nada nuevo que añadir a los comentarios que se han vertido sobre este clásico en Burgos, buen entorno y correcto servicio.
Compartimos los entrantes, una excelente morcilla de Burgos y anchoas que curiosamente tienen precio unitario mi acompañante no es amante de la carne y de segundo pidió pasta fresca yo opté por el imprescidible de la zona, cordero asado acompañado de ensalada. Postre solo uno, el inmejorable hojaldre de nata y crema.
Vino de la casa Rioja crianza y dos cafés

Lo conozco desde pequeña y voy casi cada vez que paso por Burgos. Calidad en la carta y trato agradable. Recomendable, también el que tienen en Lerma. Excelente el hojaldre.

Como cada an~o, a estas fechas de camino a Galicia, hago la parada de rigor en Burgos para deleitarme en este restaurante, de su excelente morcilla de Burgos, y su lechazo asado al horno de len~a. Esta vez no fue distinta, y aun apetecerme probar distintos platos de su extensa carta; siempre pido los mencionados... Con la variante, que pedí una media ración de morcilla y media de espárragos trigueros. De segundo el lechazo soberbio; el único pero, seria en la falta de guarnición al lechazo, hay que pedirla aparte, costando este 20€, yo creo que unas patatitas no lo encarecen demasiado...
Los postres todos de elaboración propia, no sabia que pedir; al final unas croquetas de chocolate caliente con Frutos secos y helado de arroz con leche.
No tome vino ya que aun me quedaban 500 km por conducir.

Como siempre fantástico.

Poco a añadir al comentario anterior. Si vas de paso, como fue mi caso por tierras castellano-leonesas, cuesta prescindir de su maravilloso lechazo acompañado con una digestiva ensalada, y así fue de hecho. La materia prima que ofrece Casa Ojeda es excelente, y su servicio es atento. El local es muy amplio ocupando media manzana (tienda gourmet, barras de bar y zona de menú en planta baja, y restaurante en la primera planta).

Efectivamente el guiso de garbanzos de la comarca con callos de bacalao es delicioso, y sin ser un devoto de los postres es obligado pedir su "reconocida" como así le llaman tarta de hojaldre y crema, pues hace honor a su fama.

En el restaurante ofrecen como regalo de cortesía a los clientes un opúsculo "de amenas y sustanciosas reflexiones sobre el arte del bien manducar", bonito recuerdo que no deja de reflejar la filosofía de esta casa. Por muchos años!!

Mucho había oído hablar de Casa Ojeda, aunque no había tenido la oportunidad de probarlo.

Previamente a la comida, un buen aperitivo por los barecillos cercanos (que hay muchos!!) y finalmente un vino en la barra del bar de Casa Ojeda. Ambiente clasicorro y bastante regio por lo que hacía referencia a la clientelea del bar. Dicho esto, que es lo de menos y anecdótico, nos llamó la atención que en la nevera de los vinos tenían ni más ni menos que Vega Sicilia para chatear. Eso sí, como es lógico, la copa a 15 euros. A precios más módicos tenías Condado de Haza, Remelluri,...

El restaurante en sí, a mí me pareció, pese a sus dimensiones, agradable y cuidado, con un ambiente más que acogedor, aunque eso sí, no es para cenas románticas!. La madera que acompaña el conjunto, las cristaleras de colores, y las plantas, hacían que el conjunto fuera cálido.

Sobre "el alimento", ninguna queja. No soy experto en lechazos, y seguramente los hay mejores, como ya se dice en muchos comentarios, pero a mí me pareció buenísimo: tierno, jugoso y muy sabroso. De primero, pedimos un revuelto de boletus edulis con briznas de trufa, que estaba de rechupete, y de remate de los primeros un guiso de garbanzos con callos de bacalao. Delicioso. De postre el "reconocido" de la casa: una milhoja que quitaba el sueño, con un hojaldre y una crema de chuparse los dedos. Del servicio, nada que decir, al contrario, amable y diligente. La carta de vinos, al contrario de lo que he leído, me pareció suficientemente extensa y con gran variedad en D.O. y en precios. Quizás las copas algo "justitas".

En definitiva, para mí gusto, un muy buen resultado.

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