Restaurante Mina en Bilbao

Restaurante Mina

56
Datos de Mina
Precio Medio:
92 €
Valoración Media:
8.2 10
Servicio del vino:
8.1 10
Comida:
8.9 10
Entorno:
7.6 10
Calidad-precio:
8.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 55,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos a la cena, lunes completo y martes a la cena

Teléfono


56 Opiniones de Mina

Acudimos a Mina con altas expectativas.Los buenos comentarios en general y la formación de Alvaro Garrido junto al gran Manuel de la Osa nos convencieron para visitar este coqueto comedor frente por frente del Mercado de la Ribera.

El local cómodo,con apenas ocho mesas y con vistas a la ría.Opción única el menú degustación 52 E más IVA. Tomamos:
-Empezamos con un suavísimo conejo escabechado con foie a la sal y txangurro.
-Txitxarro ahumado al romero con pimientos asados.Original,potente en sabor.Un diez.
-Vieira asada sobre crema de patata
-Merluza acompañada de sopa kanala.Buena la merluza pero en nuestra opinión no combinaba bien con la sopa.El plato menos bueno de la comida.
-Excelente codorniz de Bresse con callo de bacalao al curry amarillo.Un plato antológico.
-Los postres:-Crema de almendra,lichi granizado y limón helado
-Platano,café,té y oliva.Ensamblaje de sabores perfecto.
El mejor postre que hemos tomado en bastante tiempo.

El servicio,pese a lo excaso de efectivos,muy profesional y eficaz.Menaje,cubertería y cristalería a buen nivel.

Bodega bien amueblada con precios ajustadísimos.Tomamos un Vallegarcía Syrah a 24 E.Tras los cafés nos preparon unos excelentes gintonics de Martin Millers con tonia Abbondio procedente de Italia.

El precio,con tres copas de cava,botella de agua,dos cafés y el vino y los gintonics anteriormente comentados nos pareció más que correcto,70 E por cabeza.

Para terminar,cocina de autor con raíces que realza sabores mediante la combianción de ingredientes del mar y la tierra.Nos pareció una línea muy parecida a Las Rejas o a El Bohío y siceramente no creo que el nivel culinario ande nada lejos de estos dos templos manchegos.Excelente restaurante.

Por cierto,la experiencia claramente por encima del restaurante Nerua,nuevo espacio gastronómico del Guggenheim,bajo la batuta de Martínez Alija.Cenamos allí y hubo luces y sombras.

En mi próxima visita al Bocho,sin duda,vistaremos Mina...

Una breve nota para destacar algunas excelencias de esta casa que con el tiempo parecen cobrar vigencia y se consolidan. Junto a la magnífica y conocida papada de cerdo sobre patata ( tan sutil y pantagrélica a la vez), me impresiono otro plato que yo al menos no había probado: el conejo escabechado. Es primoroso. Tan delicado, templado, sorprende su temperatura y textura, complejo y tan aparentemente fácil, delicioso.

Ya hacia mucho tiempo que no me acercaba a la mina,con esta han sido tres veces y la verdad es que si he notado diferencias,para mejor,desde el punto de vista de la cocina sigue siendo uno de los mejores restaurantes de cocina creativa de Vizcaya,producto y técnica exquisitas,han confeccionado un menu degustacion mas largo de 10 platos.por 65€+iva,hay un sumiller ademas de estar dos personas mas atendiendo,en resumen mas gente trabajando y mas gente comiendo,a continuación os comento dicho menu,lo acompañe con un txakoli señorio de otxaran,una copa de crianza martinez la cuesta para la carne(lo que había en copas),y luego para los postres no me decidía por los dos vinos dulces que mas me gustan,pues cada uno iba bien con cada uno de los postres,a si que muy amablemente me pusieron un poca de cada uno,olivares y otxoa,acabe la velado con un gin-tonic de citadelle.como un rey.

Mejillón con pulpa de tomate picante,
algas y un jugo de coco y citronela.

La cebolla morada de Zalla.

Txitxarro ahumado al romero
con pimientos rojos asados.

Kokotxa de bacalao sobre foie y crema de patata.

Presa láctea.

Terrina casera de conejo de monte.

Merluza acompañada de sopa Kanala.

Pichón asado con paté de caza,
setas de temporada y ciruela.

Crema de almendra
con melocotón helado y granizado de lichi.

Chiboust de frambuesa con chocolate

Con lo de contrastes quiero resumir tanto algunas de las mezclas de sabores como el contratse de algun plato genial con otros ..no tanto. Si bien la impresion general ha sido mas que positiva.
Bonito enclave que lo sera mas cuando acabe la reforma del Mercado de la Ribera. Local con encanto, decoracion, manteleria, vajilla y cristaleria acordes.
Nos ofrecen ademas de la carta 2 menus degustacion y nos decantamos por el largo (65+iva)

Como aperitivo de la casa nos ofrecen un contraste agridulce de pepino con salsa de yogur bastante aceptable y de buena presentacion.

Menu:
- Melon al Palo Cortado con Gamba Blanca Marinada. Contraste acertado gracias al vino
- Bonito Confitado con Berenjena en su jugo. Agradable, nada mas, ocurrente la berenjena
- Txitxarro ahumado al romero con pimientos rojos asados con ralladura de nuez de macadamia. Me gusto mucho. Para mi gusto sobran los pimientos
- Guiso de callos de bacalao y queso manchego con daditos de ciruela. Sobresaliente
- Pochas de temporada guisadas al azafran con cremita de patata. Entre nosotros, para este plato no fue su dia. No estaban a la altura, no estaban ligadas con la salsa ni tenian cremosidad
- Terrina casera de conejo de monte. Otro sobresaliente. Buen trabajo casero
- Merluza con caldo de ave y piparras. Muy rico..pero merluza
- Lomo de ciervo asado con manzana y endivia glaseada con azucar molasse y cafe. No nos lo acabamos ninguno, y no por estar llenos, junto con las pochas, el otro suspensillo del menu
- Postres: Almendra melocoton y lichi
Chocolate tamarindo y oporto
Vinos:
Nos permitio el descorche de dos vinos por relacion de uno de los comensales con el cocinero y no se si esto es practica habitual del restaurante.
Bebimos, catamos brevemente un Aquilon 07 que llevamos, gloria bendita que decidimos tomarlo primero para que nada nos distorsionara. Luego, por orden tomamos, un Freundstruck Riesling Spatlesse Trocken Dr. Bassermann-Jordan (Pfalz), realmente magnifico, decantado. Segumimos con nuestro Aquilon 2007, hasta este momento podria decir que el mejor vino que he bebido este año, seguimos con el otro que llevamos, otra joyita, un Almaviva 2007 que sin darme cuenta he metido en catas como un 2006. Seguimos al acabar con un Clos Mogador del 2006 que me permitieron bajar a la bodega a elegir
La compañia fue magnifica y supero al vino y a la comida a pesar de que mis 3 amigos le dieron al movil mas de lo que uno desea. Fuimos porque le tenia ganas al local por lo que habia leido aqui en Verema y Bilbis estaba muy por la labor de ir. Experiencia muy grata
En el precio no voy a acertar pues no lo recuerdo ni puedo aproximarlo, llevamos 2 vinos y el Riesling y el Mogador los pago Bilbis. Pondre el precio del menu a solas, sin agua, etc.
Un comentario que quiero hacer muy sencillo es que ofrecieron cambiar algun plato si a alguno no le gustaba especialmente algo, lo curioso es que para cambiar ese plato la posibilidad de cambiar en carne era a Riñones.. entiendo la creatividad pero.. como carne de reserva habria que tener alguna cosa con mas apertura para un comensal de gustos menos intrepidos. Por lo demas una magnifica sensacion, los detalles estos los comento porque son la gracia en la posible critica de mejora, no la sensacion predominate que repito fue buena

Gran colofon a un fin de semana en Bilbao para recordar. Pinchoteo, txacoli, playa, conciertazos y buenos amigos. ¿ Que mejor que concluir con un buen homenaje ? Y en Bilbao, uno de los mejores sitios para tal cosa es Mina.
Situado en un muelle de la ria, en frente del mercado de La Ribera. Curioso entorno, la verdad.
Local correctamente refrigerado, con sobrado espacio entre las mesas. Puesto que solo ofrecen menu degustacion, preguntaron si alguno de los platos debia ser sustituido.
Vino bien servido ( Abadia Retuerta El Cuvee Palomar 2004 ) pero sin preguntar antes de abrir una nueva botella.
El menu consistio en :
- Bonito confitado con berenjena asada: tenia mis dudas con este plato al no ser el bonito un pescado muy jugoso. Desaparecieron con un bonito delicadisimamente confitado, poco mas que templado y definitivamente delicioso.
- La caza en verano: escabeche de conejo con un chutney de ciruela: una salsa de caza rebosante de sabor acompaña a un fino escabeche de conejo. Puro campo en la boca. De 10. Algunos comensales sustituyeron este plato por una crema de queso con sardinas que visualmente era un espectaculo ( los que la probaron dieron su aprobacion ).
- Mar y montaña de callos y bacalao: el unico plato que no me acabo de convencer, con un bacalao de factura impecable, eso si. No me acaba de cuadrar con los callos, aunque si con la salsa, bien para el bacalao, demasiado suave para unos callos, en mi modesta opinion.
- Merluza acompañada de su kokotxa y pil pil: de quitarse el sombrero. Perfecta merluza ( todos los comensales coincidimos en que de las mejores que habiamos probado ), perfecta kokotxa ( contrastando muy bien su textura con la merluza ), perfecto pil pil.
- Paletilla de cordero lechal asada con setas y crema de manzana: este plato me dejo boquiabierto por la perfeccion del punto de coccion de la carne Extremadamente tierna con lo poco hecha que estaba ( tendra algo que ver la calidad de la materia de prima ademas de la gran tecnica del cocinero ). Crema de manzana sabrosa y bien ejecutada.
-Albaricoque de temporada con biscuit de cacahuete: acertada conjuncion de sabores, el dulzor profundo de los cacahuetes y la frescura del melocoton.
Chocolate, helado de especias y pan de tamarindo: con lo que parecia cacao en polvo grueso. Festival de texturas en un excelente postre amargo-dulce.
Riquisima aceite alicantina como aperitivo. Pan destacable. Cubiertos y vajilla muy bonitos.
Servicio amable y muy profesional.
Definitivamente, restaurante de obligada visita en Bilbao.

¿Qué puedes decir de un restaurante en el que no puedes acordarte de cuantas veces has ido de tantas que son?
¿Qué puedes decir de un restaurante en el que al llegar te piden disculpas porque “tu” mesa está ocupada?
¿Qué puedes decir de un restaurante en el que el cocinero prepara lo que te gusta comer y lo que te gustaría cocinar a ti?
¿Qué puedes decir de un restaurante donde la honestidad, la imaginación y la inteligencia han tomado la cocina?
¿Qué puedes decir de un restaurante en el que cada visita es una experiencia gastronómica que no te agujerea la cartera?
Nada, no puedes decir nada, porque está todo dicho.
Ahora podéis ir y contarlo vosotros, si encontráis las palabras.

Que en la capital del mundo mundial, es decir, en Bilbao, se ha comido generalmente bien es algo que no tengo que decírselo porque seguro que lo han palpado alguna vez “in situ” o lo han oído en múltiples ocasiones. Que últimamente la gastronomía bilbaína se ha visto ensombrecida y superada por la de sus vecinos guipuzcoanos también creo que es un hecho evidente como demuestra la excelente oferta gastronómica que se puede disfrutar a todos los niveles, culinarios y económicos, en la provincia vecina a la del Botxo.
Pero oigan, hay esperanza de un resurgir. A los ya archiconocidos del Guggenheim, Yandiola, Boroa y demás, les recomiendo que sumen una dirección espectacular donde el ir a comer o a cenar es una auténtica fiesta y deleite para los sentidos.
Su nombre: Mina.
Su localización: Marzana Kaia s/n.
Como ven, quizá ése sea su punto más débil: el acceso y localización…pero ¿qué pasaría si este deleite gastronómico se encontrase situado en alguna de las calles más señoriales de Bilbao? Pregunten a su bolsillo y luego me dicen qué les ha respondido. Pero les aseguro que si llegan hasta él, el espectáculo para mi merece la pena. Y además, cenar junto a la ría con el Mercado de la Ribera mirándote fijamente mientras se remodela su imagen, tampoco está mal.
En Mina estuvimos unos amigos y nos dieron a elegir el menú corto o el menú largo que disponen. Estando en Bilbao, lo de elegir el corto hubiera sido una renuncia a nuestra filosofía, así que le dimos opción al disfrute durante una noche a base del menú largo.
Les detallaré a continuación el menú pero el trabajo de Álvaro en cocina y de Lara en la sala es encomiable, con ganas de agradar, con un saber estar y simpatía en las explicaciones apabullante y con un resultado final excelente. A mí me han ganado para la causa.
Empezamos con una “Crema de queso carranzano con sardina en salazón y confitura de tomate”. Gran descubrimiento para mi ese queso de la zona de Las Encartaciones, la más rural de la provincia, que completa una combinación explosiva. Estuvo explicándonos Álvaro lo tradicional de su fabricación y la verdad es que el resultado del plato es encomiable.
Continuamos con “Mejillón con pulpa de tomate picante, algas y jugo de coco y citronela”. Un plato que desde mi punto de vista podría resultar fácilmente destrozable por la unión del picante y el punto del coco ya que si se sobrepasa alguno de los sabores en exceso el resultado desmerecería bastante, pero Álvaro logra conseguir esa palabra tan difícil que se llama equilibrio y la combinación es explosiva y deliciosa.
Seguimos con “Foie pochado en cerveza negra con txangurro”. Para llorar de lo bueno que estaba…Un Foie que si hubiera ido sólo no duden que un buen Sauternes le acompañaría bien, pero al ir con lo que iba, un 2001 que bebimos y que abajo se lo detallo creo que encajaba más y mejor. Fantástico.
Y no menos espectacular (para mí fue el plato de la noche) la “Presa de cerdo ibérico con nata fresca y nuez moscada”. La nata era un auténtico show de finura, cogida de un caserío cercano y suavemente tratada sobre la pieza de fresa hacían una combinación inolvidable.
Luego vino la tremenda “Vieira asada sobre papada de cerdo, crema de patata y frutos secos”. Me dirán que no pongo “peros”…¡es que estaba muy bueno oiga!. Pues eso, tremenda.
Sí comentamos en el siguiente plato que en los “Salmonetes acompañados de salsa de mostaza y verduritas de temporada” se perdía un poco el sabor excelente del salmonete por el toque de la mostaza. Si por mi fuera, dejaría sólo al salmonete…que ya de por sí da mucho juego para aquellos que nos encanta este pescado.
Liquidamos la “Molleja de ternera asada con anguila ahumada, café y pan de especias” de una forma que aluciné ante la molleja y ante la anguila ahumada servida en pequeñas dosis pero de una factura alucinante. ¡Incluso alguien quería un bocadillo con esa anguila!
Y para terminar, dimos buena cuenta de un excelente “Pichón de Bresse asado con setas y crema de manzana”. Muchas veces me he encontrado con pichones duros y mal acabados. En este caso, simplemente perfecto.
Como ven, no creo que haga falta decirles que lo pasamos bomba comiendo y hablando con Álvaro y Lara. Concluimos con dos postres muy originales (de hecho Álvaro ha trabajado, entre otros, en el Espai Sucre barcelonés y con el maestro Paco Torreblanca):
“Ron granizado, limón helado” y “Sabayón de azúcar moscovado con mandarina”
El vino lo llevamos nosotros.

Nos costó un poco encontrar el local, junto a la ría y enfrente del mercado de la Ribera. También tiene su emoción buscar y encontrar, tipo secreto bien guardado, aunque a estas alturas Mina es ya muy conocido y se lo merece. La cena fue memorable. Desde la mesa se veía la Iglesia de San Antón iluminada. Con dos cervezas alemanas fresquitas nos trajeron unas aceitunas aliñadas que sabían a Andalucía en pleno Euskadi. Después pasamos al vino de Rueda, Hermanos Lurtón, para empezar a disfrutar con el menú cerrado. La navaja tibia con espárrago de temporada, mostaza, hinojo y naranja estaba espectacular.....Antes le habíamos dado al foie pochado en cerveza negra con txangurro y jugo de tuétano (una delicia untuosa). Las kokotxas de bacalao sobre crema de patatas y frutos secos nos acabaron de convencer. Ración generosa y sabor extraordinario. Después llegó la merluza con habitas, curiosamente maridada con caldo de gallina...y ya al borde de la extenuación rematamos con el pichón de Anjou asado con setas y crema de pain d'épices con miso. La crema acompañaba de forma muy curiosa al sabor intenso del pichón. A los postres un ron granizado con limón helado muy refrescante para pasar después al chocolate blanco con albaricoque y mascarpone casero. Culminas con unos cafés y un cigarrito mirando de nuevo a la ría y te das cuenta de que valía la pena la excursión hasta este restaurante en el que oficia a los fogones el ya -para mi- maestro Álvaro Garrido-. En la sala dirigió con infinita elegancia Lara Martín. Repetiremos seguro ¡¡¡.

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  • la navaja

Capacidad la que posee Alvaro para adaptar un menú gastronómico formidable a una cata de vinos alemanes primorosa.Capacidad para ofrecer un menú pleno de gustosidad y potencia, pero a la vez elegante, sin estridencias , suave y amoldado a los Rieslings alemanes. Magnífica cebolla roja de Zalla en distintas texturas, delicada y sorprendente. Excelente maridaje de las 6 propuestas a los 5 vinos, con pocas molestias a los mismos, permitiendo su expresión máxima en casi todos los casos o incluso desarrollándola. No perderse la sensacional cigala sobre papada y patata, magnífica y en consonancia y plenitud con un Probus 2007. Pantagruélico y sabroso capón, suavizado, acoplado a un Fredundstück gran cru del 2007, todo un placer

Fuimos de cena sabiendo que íbamos a menú cerrado, aun así nos ofrecieron variaciones por si alguno de los platos no nos gustaba o (como fue nuestro caso) había algún problema de alergia con los ingredientes.
Un trato exquisito por parte de todo el personal, muy atento el sumillier que nos supo aconsejar. La comida excelente desde el primer plato al ultimo postre, donde tomamos unos blancos de Sauternes y un PX excelentes y una cosa a destacar que suele estar bastante olvidada. Un magnifico café.
Volveremos.

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