Restaurante Mina en Bilbao
  

Restaurante Mina

55
Datos de Mina
Precio Medio:
92 €
Valoración Media:
8.2 10
Servicio del vino:
8.1 10
Comida:
8.9 10
Entorno:
7.6 10
Calidad-precio:
8.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 55,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos a la cena, lunes completo y martes a la cena

Teléfono

Restaurante Mina Mina Mina en Bilbao Restaurante en Bilbao Restaurante Mina Mina Mina en Bilbao Restaurante en Bilbao Restaurante Mina Mina Mina en Bilbao Restaurante en Bilbao Restaurante Mina Mina Mina en Bilbao Restaurante en Bilbao Restaurante Mina Mina Mina en Bilbao Restaurante en Bilbao Mole y cacao Restaurante Mina Sangre, café y berza encurtida Mina Pannacota de ajo negro Mina en Bilbao Restaurante en Bilbao Restaurante Mina Mina Crème brûlée de azafrán Mina en Bilbao Cebolla morada de Zalla Restaurante en Bilbao Mejillón con jugo de citronela y pulpa de tomate picante Restaurante Mina Helado de nuez con cristal de regaliz Mina Merluza Mina en Bilbao Bonito Restaurante en Bilbao Salmonete asado acompañado de sopa de tuétano y alcachofas de caserío Restaurante Mina Txitxarro ahumado al romero sobre crema de coliflor y gelée de esencia vegetal Mina Foie a la cerveza con tartar de gamba blanca de Huelva y emulsión de avellana Mina en Bilbao Ostra Gillardeau en chutney de ciruela Restaurante en Bilbao Txangurro en salsa de yema de huevo de caserio Restaurante Mina Melón infusionado con palo cortado Mina vistas desde la ventana Mina en Bilbao la navaja Restaurante en Bilbao

55 Opiniones de Mina

Mina
Servicio del vino: 7 10
Comida: 7 10
Entorno: 5 10
Calidad-Precio: 5 10
6.0 10

Miguelbc 20/03/18 13:38

Fecha de visita*: 11/03/18

Visita esperada puesto que lo teníamos en la lista de pendientes. Yo ya había estado, no guardaba un gran recuerdo pero mucho ha cambiado el sitio en estos años. Como me ocurrió aquella vez, tarde en encontrarle, está realmente escondido el condenado y el GPS del coche no ayuda nada.

Voy a resumir mucho mi comentario. Días antes agarré un resfriado de aúpa y ello no me dejo disfrutar como se merecía el momento. Lo que tenemos claro es que nos gustaron varios platos, los postres nos parecieron insulsos y la gracia de comer en la barra no nos parece como para repetir, cosa que haremos sentados en una mesa.

Del servicio poco hay que destacar. Más allá de la profesionalidad de los empleados y del mal genio del jefe de cocina. Todo quedó en aguas de borraja cuando se respiraba un buen ambiente con risas y buenos momentos trabajando.

Hay que tener clara una cosa, pídete el menú largo. Nosotros dudamos al principio, pero cuando nos dijeron que podíamos tomarle no lo dudamos! Si no,tanto Mila como yo hubiésemos acabado merendando por Bilbao.

El menú es muy equilibrado. No destaca nada más allá de lo bueno que está, pero todo está bueno. A pesar de mi resfriado el erizo me supo a erizo, la ostra a ostra y así con todo menos con el besugo que nos pareció estar más muerto que vivo por la forma de cocinarlo. En general el sitio rinde a buen nivel, pero las raciones escasas escasas.

Nos acompañó la comida un Jacques Lassaigne Tirade Rosé. Estaba de la ostia!

Finalizamos la comida como siempre, un buen par de cafés acompañados por unos magníficos petit four!!

Salimos sonrientes después de dos largas de comida así que no os quepa duda que volveremos a visitarles, pero esta vez sentados en una mesa!

Mina
Servicio del vino: 8.5 10
Comida: 7 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 5 10
7.4 10

Tragantúa 22/01/18 15:26

Fecha de visita*: 02/01/18
Precio por persona: 140.0

Estuve en Mina hace 6 u ocho años  y me impresionó gratamente lo bien que comí y bebí, algo nada difícil en estas tierras, pero se notaba que era algo más, tenía "clase". Así que elegimos este restaurante para una celebración, con el recuerdo y las expectativas tras muchas opiniones leídas acá y allá. 

Cuando salgo a comer busco disfrutar, lógicamente, y si puedo, aprender cosas nuevas (nuevas cocinas, nuevas preparaciones, nuevos vinos...), pero cuando voy a sitios de cierto nivel, donde además la cuenta asciende considerablemente espero, y creo que puedo exigir algo más; espero que me sorprendan, que me emocionen, que me deleiten.

El ambiente del restaurante es muy cálido y acogedor, se está muy a gusto; 10 personas entre sala y cocina para 30 comensales. Nosotros elegimos la barra, donde caben 8 comensales, para presenciar el espectáculo....que no fue, y no es una crítica, si no constatar que tienen un engranaje tan perfecto que si esperas ver grandes elaboraciones o el trajín de una cocina, aquí no lo vas a encontrar. Las 6 a 8 personas que se mueven por la cocina, se limitan a emplatar, componer, o dar el último toque, en general,  a los platos. La cocina impoluta, los cocineros en casi reverencial silencio y moviéndose como si de una coreografía se tratase, sin grandilocuencias, sin estrés, todo muy medido y muy eficaz.

Elegimos el menú de 10 platos con maridaje: parece ser que el somelier ofrece vinos más internacionales a los propios y más nacionales a los de fuera y no me parece mala opción pues pocas veces tendrás oportunidad de probarlos, 7 vinos que nos fue explicando, todos de pequeños productores con predominio de blancos y sin repetir variedad y de los que me sorprendió una sidra con una concentración de sabores extraordinaria. Unos encajaron mejor que otros con los platos, aunque me hubiera gustado que más que encajar sublimaran los sabores del plato, tarea difícil, supongo, con la cantidad de matices y especias de las preparaciones.

En cuanto a la comida, lo que más me impresionó impresionó fue la mezcla de sabores y matices de uno de los aperitivos y del acompañamiento del mejillón que hubiera repetido y mojado pan sin cesar. Del resto de platos, aunque casi todos estaban a un gran nivel, (bueno el cimarrón, correcto el ciervo) destacar el intenso sabor del txangurro, la vieira y la ventresca, vaya materia prima¡ que con las salsas de cada uno quedaban realmente magníficos.  Lo que menos, la berenjena, tan amargo el conjunto, supongo que por el té, que hacía incomestible y sin sabor a la berenjena, y uno de los postres con limón donde predominaba tanto el ácido que dejaba sin sentido el conjunto. 

En definitiva, un buen sitio para probar propuestas novedosas y sabores diferentes, seguro que con un gran trabajo detrás, para que todo quede tan milimetrado delante.

 

Mina
Servicio del vino: - 10
Comida: - 10
Entorno: - 10
Calidad-Precio: - 10
- 10

Isaac Agüero 11/01/18 09:33

Fecha de visita*: 11/01/18
Precio por persona: 150.0

Mina de Álvaro Garrido es una historia de éxito a contracorriente. Ha creado durante años un restaurante utópico que se mantiene fiel a esa línea de verdadero “outsider”. Comenzó en 2006 estando sólo en la cocina y con platos de Ikea. Once años más tarde es uno de los restaurantes más auténticos y personales del panorama gastronómico nacional.

Pero lo que sin duda sorprende de Mina es el espacio de su cocina; solamente 12 metros cuadrados. Alvaro Garrido ha transformado la limitación del espacio en una virtud. Platos de pocos elementos, preparaciones del ingrediente principal al momento, profunda mise en place y en general una cocina en la que las principales técnicas son los guisos, las preparaciones de fondos y salsas trabadas y el kamado como elemento para asar, atemperar o ahumar.

En frente del bilbaíno mercado de la Ribera, se sitúa este restaurante que año tras año avanza sin perder el estilo de cocina directa que le caracteriza. Apenas 6 mesas y una barra para 8 comensales desde la cual se visualiza toda la actividad culinaria y en la que camareros y cocineros se afanan por disponer de su espacio para servir. La madera y especialmente el roble tienen una destacada presencia en sillas, mesas y barra. Aires nórdicos y alma vasca.

espués de un menú de auténtico festival, se pueden sacar varias conclusiones de la cocina de Alvaro Garrido. Juega en los límites de los puntos de cocción con algunos ingredientes principales (almeja, salmonete, pastrami, paloma) mientras que en otros consigue puntos especiales a través de una cocción mucho más prolongada (berenjena, tuétano, liebre), utiliza los fondos y las salsas para dotar de suculencia a sus platos desarrollando composiciones que gustan por derecho, realiza mezclas inesperadas que alcanzan una armonía sorpresiva como con el paté de caza con caviar, la ventresca de atún con trufa, la ostra con acelga y vainilla o el cochinillo con mandarina y finalmente se palpa el tiempo pasado con Manolo de la la Osa, en el mejor momento del manchego.

En Mina, se pueden romper las cadenas del menú degustación para abrazar lo imprevisto amplificándose las sensaciones de sentir una cocina viva y vigorosa. Ciertos platos brillantes como la ventresca de atún con jugo de trufa, la torcaz con remolacha y café, el paté de liebre con caviar o la almeja con jugo de choriceros, que no formaron parte del menú ofrecido, pareciera que estuvieran imaginados (con los elementos a mano en cocina) en el mismo momento del pase. Si se tuviera que poner un pero únicamente sería, la semejanza en la composición de los platos, ingrediente principal más fondo más secundario, que viene provocada fundamentalmente por las limitaciones del espacio. El gran atractivo de Mina es su cocina de fondo y su naturalidad, ese elevado grado de espontaneidad que provoca en el comensal verdadero sobresalto gastronómico.

Para ver el post completo 

http://www.complicidadgastronomica.es/2018/01/mina/

Comida: 9

Entorno: 8

Servicio del vino: 8,5

RCP: 9 

Mina
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 10 10
9.6 10

oscar4435 01/01/18 11:11

Fecha de visita*: 01/01/18
Precio por persona: 110.0

Diez años visitando esta casa, desde el principio, y todos ellos siempre con muchas expectativas, casi siempre cumplidas, pero es verdad que las dos ultimas visitas, la del años pasado con amigos del buen beber y comer, y esta con mi familia, han destacado, para mi es el Nº 1, ahora mismo de Vizcaya.

Esto, ya sabemos es muy subjetivo, y siempre, cuestión de gustos, hay varios restaurantes que recomiendo y que me gustan mucho, tambien el Zarate es otro nº1 , sin embargo , la cocina de Mina es mas contemporánea , vanguardista, las dos ultimas visitas a Mina son de diez.

A la siempre animada cocina de Álvaro , cambiante , arriesgada , inestable, sorprendente , lucida a veces , delirante otras , tenemos que sumar la colaboración del Murciano , Alex en el tema vinos , desde que esta el , para mi , se consigue la cuadratura del circulo .

Cocina de autor, de contrastes, de riesgo con carta de vinos con Alma, pequeños productores de todos los lados del mundo, con referencias mas serias, sin dejar de pasar por cualquier país que haga buen vino, si eres nacional te hará un maridaje extranjero, si eres extranjero te lo hará nacional, aquí no hay limites marcados, se decide según los distintos criterios y gustos.

Además es de alabar el criterio de Álvaro Garrido , no solo por su cocina , sino por saber fichar a buenos colaboradores y dejarles hacer , cosa que no siempre pasa , cuando cada uno sabe lo que tiene que hacer y confía en las elecciones que hace , surge un tandem perfecto , aquí lo tenéis , cocina-vino.

En la sala también Álvaro acierta con sus colaboradores, aunque en el caso de Lara Martin, no se quien eligió a quien, ya que es la madre de sus hijos, desde el primer día, siempre fue Lara quien nos atendió en la sala, siempre trasmitiendo tranquilidad, si no recuerdo mal, ella también es cocinera, bueno resumiendo la sala perfecta, la cocina espectacular, carta de vinos sobresaliente y cerca de casa, no se puede pedir mas.

Tienen tres menús, el que llaman ligero de menos de diez platos, 74€, degustación de diez platos 85€ y el de catorce platos 110€, todos ellos iva incluido, precios mas que razonables, para como se esta poniendo esto de salir a comer a estrellados.

Cogimos el largo, una vez al año, vengo a probar el máximo.

Empezamos con unos aperitivos, almejas con jugo de pimiento choricero, impresionante tamaño, textura perfecta, cocción justa y gran sabor aportado por el jugo, acompañando una coca de hígado de bacalao y la piel crujiente, también con mucho sabor.

Para no estar todo el rato repitiéndome, os comento que las cocciones del producto, si alteran la resultante , en este caso, es decir, poco fuego, el calor justo para que el sabor de cada cosa se potencie a la máxima expresión, elaboraciones al limite de lo crudo, sin estarlo, dando al plato el protagonismo que se merece, producto por encima de todo, que el fuego no lo afecte negativamente y luego combinado con buenos subproductos, nunca Ana y yo habíamos sacado tanto sabor a ciertos productos , como la almeja , la vieira , el salmonete , el atún , el cimarrón , la gamba blanca , cigala o el mejillón , esto en cuanto a mar , la caza la borda .

Hecho el inciso, continuamos con queso de oveja Karranzana, en crema, caviar, notas cítricas y hierbas, el queso me chifla, huevas de wasabi , limón confitado y aceite de naranja , con la mouse de queso , arriesgada combinación , para mi acertada y novedosa , avellana para darle crujiente , a Ana le pusieron una ostra gillardeu con cítricos y ginebra, a nivel.

Mejillón con polvo de tomate picante y jugo de coco y citronella, enorme, de calidad superior y textura perfecta, el jugo enriquecedor, dejaba al descubierto del saborzazo del mejillón, gallego, seguro.

Txangurro en emulsión de yema y fruta de la pasión, un caldo de verduras, bien concentrado, yema, carne de buey desmigada y el toque fresco de la fruta de la pasión, otro acierto que ya conocía.

Queso marino, este creo que ya lo he probado también, con una base de mascarpone casero, y salsa de chipirón, acompañado de emulsión de champiñones, jugo de champiñones y crujiente de piel de pollo, muy sabroso y original.

Salmonete, acompañado de de un jugo de azafrán, botarga y una bearnesa de sus higadillos, ya os he hablado de las texturas y los sabores debido a la elaboración al fuego justo , de los productos principales, sabrosísimo el salmonete.

Berenjena confitada en te rojo y miel, este producto es una esponja, coge un sabor súper peculiar y rico, y si de acompañamiento lleva un tartar de gamba blanca, pues se aproxima mucho a la perfección del sabor o Umami, como quiera decirlo cada uno.

Vieira asada con un jugo de verduras tostadas, que puntazo de sabor de la vieira, prácticamente transparente, sobresaliente.

Begihaundi a modo de risotto, este plato como el mejillón y el txangurro, ya los había probado, es lo mismo, me encantaron en su día y me siguen encantando, este plato tiene una textura muy cremosa, solo se hace con el calamar, finamente cortado, creo que crudo o poco pasado, notas el chasquido entre la cremosidad del plato, oliva negra deshidratada, limón y jengibre y a modo visual de queso rayado, raigon, huevas de trucha y cebollino picado, esta muy bueno.

Pastrami de cimarrón, elaboración judía, que se especia antes de cocinar, en este caso lo ahuman y lo acompañan de curry verde y hojas de siso, mantequilla en textura, impresionante sabor, otro plato de diez.

Foie cocido en agua de mar con un caldo de eneldo, hinojo y cigala, poco más que añadir al enunciado y sus majestuosos productos.

Ventresca de atún rojo a la brasa , acompañada de un guiso de piel de cerdo confitada y sederuelas , en la sartén , mandarina , jugo picante , sake , las setas , a fuego fuerte , se pasa la ventresca por la parilla , lo justo y a disfrutar .

Aquí un extra que nos saco Álvaro , fuera de menú , paloma torcaz , asada ligeramente la pechuga , con un guiso de remolacha , vinagre de granada (la fruta) , café y cebolla encurtida , niquelado , domina la caza un huevo , de su paso por las Rejas , en esa zona se cocina mucho y bien este tipo de producto .

Civet de liebre , con tres salsas , la del guiso de la liebre , la de los higadillos y la sangre , y otra que se hace con los huesos , además una emulsión de especies , que le da un toque picante y de acidez , para contrastar la potencia del plato , como he dicho , domina todos los palos .

Otro extra maravilloso, pate de liebre con caviar, y lo dejo ahí, no digo na, no hace falta.

Primer postre, tamarindo, toffe y Perrins, sorbete de tamarindo, cremoso de toffe y crujiente de salsa Perrins, contrastes entre dulce y picante, recomiendan coger un poco de cada y comerlo a la vez, para ver el contraste, original.

Acabamos con leche de caserío especiada, galleta de ras al hanout y frutas silvestres, también original y con diferentes matices, aquí también se toman sus riesgos, me parece bien, que arriesguen.

Con los cafés, unos petit.

Para Uxue, una ventresca de atún, un postre, y la sacaron aperitivo, 28€, muy bien.

Para beber una botella de Portela do Vento 2015 , 30€ , otra botellita de blanco , D.Benoit Courault , 38,5€ , Alex me saco otra copa de blanco , pero no me acuerdo , luego dulces para los postres , Kaldatzfi , 11€ y el Malus Mama , que no me cobro , tampoco la otra de blanco .

Conclusión, comí y bebí de la reostia , bebí demasiado, dos botellas y pico , pero cuando estas tan a gusto no te das cuenta , así que no me tome un gin-tonic , por miedo a morir en el intento , velada estupenda en familia , gran cocina, gran sala y magnifico referente en Bilbao , sin duda esta estrella tiene mas puntas , se acerca peligrosamente a las dos .
Pongo como referencia el precio del menú , solo bebo yo , y hacer las media es poco referente y menos hoy , probablemente lo haga de continuo.

Mina
Servicio del vino: 8.5 10
Comida: 10 10
Entorno: 10 10
Calidad-Precio: 8.5 10
9.3 10

Javier Azcona 14/08/17 18:51

Fecha de visita*: 14/08/17

Ir a cenar con winewiththedoc es una garantía de éxito, de forma habitual.

Nos adentramos en Bilbao, en su zona desconocida.

Una localización especial, buenísma atención, sumillería de lujo y cercanía del chef y de todo su eqiupo.

MESA en la Barra, showcooking y cocina en directo para 4 personas. Una pasada.

 

MENU de 10 platos. Es producto.

Mejillón

Queso marino

Corvina

Berenjena

Bejihaundi

Tuétano

Rodaballo

Codorniz

Mar

Leche de Caserío

 

DETALLES

2 Aperitivos de lujo. Mejillón con coco y citronella exquisita calidad y muy refrescante.

Queso marino de lujo, corvina y berenjena de escándalo, sobre todo la última.

En los últimos 5 años, ningún restaurante ha comenzado -in crescendo- tanto como estos 4 platos. Pasote.

BEJIHAUNDI a modo de risotto, superespecial, crujiente, un chipirón total, del día.

El tuétano fue el plato de otro mundo, y así se lo comuniqué. Sorprendente por sus setas y patata especiada.

Rodaballo y Codorniz, producto muy bien elaborado.

 

POSTRES

Mar y Leche, mejor mar que leche. El aroma y sabor del Cantábrico en la boca, del caserío......me fío.

 

VINOS

Quintaesence es un Champagne de lujo,....fino, suave y con una autolisis que raya la quinta esencia del vino. Frank Pascal 2004 a tope.

De Mascarello para que vamos a hablar. Desde Piemonte solo puede dejarte con las ganas de visitarle. 2006 sedoso. Viva Santo Stefano di Perno lo dice todo.

 

SOBERANÍA

Foto finish que denota el trabajo en equipo, del que me sentí partícipe un poco más allá.

Alex me dio como quiso con las sidras y vinos regionales, muy ad hoc, como un sumiller de alta gama....lo que es.

El chef es cercano y con gran experiencia. En mi caso un alumno continuamente.

 

 

Mina
Servicio del vino: 7 10
Comida: 3 10
Entorno: 7 10
Calidad-Precio: 3 10
4.5 10

G12polibio 21/07/17 21:57

Fecha de visita*: 20/07/17

El local ,el servicio inmejorable. Los platos solo pedimos siete me dejaron frio, esperaba mucho y los platos minimalistas les faltaba sabor, las cantidades ridículas, eso si todos se podía sacar una foto y presentarlo a concurso fotográfico.

Mina
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 10 10
9.6 10

oscar4435 25/01/17 12:10

Fecha de visita*: 29/10/16
Precio por persona: 185.0

Nos juntamos unos cuanto tragones, de Cantabria, Álava y Vizcaya, todos con un interés común pasar una buena velada, unos mas adictos al vino, otros mas a la comida y a todos nos gustan las dos, el resumen seria que todos salimos muy satisfechos.

El local esta más que descrito, tiene una barra , dicen que es el único local estrellado con barra, no lo se.

Mi amigo Mario que nos acompaño, me comento que el nombre viene de que encima había una zona de minas, y a través de un túnel bajaban los carros de mineral hasta la base de la ría, donde se cargaban en barcazas para su posterior trasporte y Mina esta situado en la zona de descarga, de ahí el nombre del local.

Llegamos pronto a las dos, ya que queríamos probar el menú largo de catorce platos y una costumbre de la casa, que conociéndola, me parece acertada es que a eso de las seis dan por finalizado el servicio y preparan las cenas, esta vez fueron un pelin permisivos y salimos a las seis y medía.

Otra novedad, que no recuerdo de mi ultima visita, es que en las mesas te encuentras un menú de catorce platos y de hay puedes escoger el menú que se ira alargando según precio, 7platos 60€+iva, 10platos 75€+iva y 14platos 100€+iva , hace accesible la cocina de Álvaro Garrido a casi todos los bolsillos y a todos los gustos a la hora de comer ciertas cantidades, siempre a tenido esta variedad de menús, lo que no me suena es verlos escrito.

En el menú se incluye el agua, solan de cabras y un rico pan de masa madre natural, de la que sin duda es la mejor panadería que conozco Labeko.

Empezamos con unos aperitivos muy sabrosos, descarte de bacalao, piel crujiente de bacalao, crema de bacalao y huevas y por otro lado yema de caserío, crema de patata y crujiente de pan.

Empezamos el menú con una ostra gillardeu con toques cítricos y un fondo de ginebra, muy buena, lo añadido a la ostra, no enmascara para nada el sabor y la textura de esta rica ostra, pero si le aporta matices que la complementan perfectamente, potenciando su sabor.

Mejillones al curry, salsa de coco, citronella y pulpa de tomate picante, dos mejillones enormes, magnifica calidad y cocción con unos acompañantes perfectos, dándole un toque muy internacional, nada que ver con lo acostumbrado, muy buenos.

Txangurro en emulsión de yema de huevo, soja y fruta de la pasión, aquí el centollo resultaba un poco seco, quizás de haberlo mezclado con la emulsión hubiese sido lo suyo, pero nada dijeron y cada uno lo comió como le dio la gana, como la emulsión estaba tan rica, yo me la comí sola, con lo que el txangurro, que estaba rico, pero sin ayuda para darle jugosidad.

Queso negro marino, que elaboran con tinta de chipirón, muy cremoso, para nada excesivamente lácteo, dándole un poco mas de punch , lo acompaña una infusión de champiñón y un poco de pollo crujiente , a mi me gusto , este quizás fue el plato que menos gracia hizo en general .
Rico txitxarro ahumado al romero, acompañado con una crema de coliflor y una gelee de sidra, muy bueno, suave y sabroso.

La cebolla de Zalla, es un clásico de Álvaro, no conozco a nadie que de un producto que siempre suele acompañar a uno o varios productos mas principales , haga un plato de bandera , cebolla en distintas texturas , que por si solo es un espectáculo de sabores y texturas , mas que verlo para creerlo , probarlo .

Para mi otra genialidad, aunque también tuve mis discrepancias con mi amigo cantabro, muy exigente el, claro como el se lo guisa el se lo come, tiene mas criterio que yo para algunas cosas, y yo se lo reconozco, faltaría mas, el caso es que a mi me encanto la berenjena confitada en te rojo, un sabor acido, muy rico que contrastaba con la suavidad y el increíble sabor de los trocitos de gamba de Huelva en tartar que tenia por encima, para mi un 10.

Begihandi a modo de risotto, trozos de calamar envueltos en una salsa cremosa, a modo de risotto, con jengibre y alguna cosita más que no recuerdo, mucho sabor.

Sangre, berza encurtida y café, quien me lo iba a decir, una vez mas me ponen algo que no comería en casa y me sorprendo disfrutando, bueno realmente sabe a morcilla y con los acompañantes muy rico.

Callos de bacalao en curry rojo, casi a la vizcaína por el color, muy bien, me encantan, se han puesto muy de moda en la alta gastronomía, estos tenían una crema de rucula y manzana, dados de queso appenzeller y kumquat, toque hardcore.

Rape asado con unas verduras de caserío, acompañado todo ello de un fondo oscuro de las espinas tostadas y azafrán, a nivel del resto de menú.

Como ultimo salado una maravilla más, royal de perdiz a la canela con ciruela encurtida y nabo, hasta un perdigón diminuto me toco, muy buena, se nota la escuela manchega de Álvaro, la royal que mas me ha gustado, las de liebre no suelen hacerme mucha gracia.

Primer postre, Mar, granizado de agua de mar, crema de limón, granizado de limón y alga escarchada en azúcar, muy fresco, nos gusto a todos, sorprendente el sabor del granizado de agua de mar.

Para acabar o no, helado de plátano a la vainilla, bizcocho de café, granizado de te y crujiente de oliva negra, muy rico, dulce, buen final….

Aunque como es costumbre de la casa, siempre se acaba con el sabañón de azúcar moscabado, sorbete de la piel de la naranja y yogurt de lima , para mí , a modo de petit fours, pues lo sacan para el café.

Hasta aquí el apartado comida, como siempre diferenciándose de la oferta de la zona , Álvaro hace una cocina , siempre en progresión , variando elaboraciones , sorprendiendo con cada distinto menú , para mi sin duda , mi preferido para las dos estrellas , si alguna vez los racanos de la michelín quieren darlas en mi querida Vizcaya .
Ahora os enumerare los vinos y los precios, teniendo en cuenta que estamos en un local con estrella michelín y que las referencias sorprendieron y agradaron a los mas frikiwines y nos gustaron a todos, decir que el joven Murciano ,Alex , que se encarga de la bodega y del estupendo servicio del vino y también de lo que no es el vino , detalles como doblar la servilleta , cada vez que alguien se ausentaba de la mesa , son detalles que no se dan en general , decir que este joven es alumno , añado que aventajado , de Don Andres Conde , para mi un maestro del tema vino , del que ya he hablado en mis visitas a la Cigaleña .

Contadino Frank 35€+iva.
Cyril le moing vignes 35+iva.
L´Anglore , Tavel 2014 29€+iva.
Madelon 13 35€+iva.
Richard Leroy 55€+iva.
Vin Paille Montburgeot 50€+iva.
Montbureot VIN Jaune 70€+iva.
Roussey Perig 2000 70€+iva.
Jean Ives Peron Les Oeillets 36€+iva.
Malus Mama 50€+iva.

Todos acompañaron perfectamente a cada plato, sorprendente que la malus mama, que me habían puesto de postre en otro local, fue con la royal y es que el propio productor lo recomienda con un plato con grasa, para el contraste y acierta.

Servicio de copas, rellenado, todo de diez, al final pagamos 110€ por lo comido y setenta y pico por el vino, esa cantidad solo me la he gastado en algún maridaje de mas estrellas, sin embargo no era de la calidad que este, por lo que concluyo, que lo gastado para lo recibido esta muy bien, sin embargo para mi la RCP del menú es excelente, así que como para mi prevalece lo comido por lo bebido , aunque me encante beber bien , esa será mi puntuación .

Conclusión , el amigo Sergio (kintinman) y su parienta , Vanesa , juanjo y bego , (jotybe) , Josean , mi amigo Mario y un servidor salimos encantados de Mina y eso no tiene precio , que la compañía ayudo , sin duda , pero la cocina de Alvaro y la bodega de Alex , van de la mano y son caballo ganador , por cierto antes de sentarnos a la mesa , Álvaro ha montado un bar cerca TXINPUM , con interesantes referencias por copas y en donde nos despedimos del amigo Gastiola , Jon , que nos acompaño a tomar unos vinos , tenia cena a la noche y el cascarrabias no aguanta dos envites .

Mina
Servicio del vino: - 10
Comida: - 10
Entorno: - 10
Calidad-Precio: - 10
- 10

Isaac Agüero 16/08/16 18:02

Fecha de visita*: 16/08/16
Precio por persona: 100.0

Situado en un emplazamiento histórico, en una casa del siglo XVIII contigua a una de las minas de Bilbao y en pleno trazado del camino de Santiago, hace pocos días ha cumplido 10 años. Se trata del restaurante Mina. Una década de lucha en una ciudad como Bilbao no demasiado abierta a nuevos caminos gastronómicos. Mina es la aventura gastronómica de Alvaro Garrido y su mujer que centran todos sus esfuerzos en un solo proyecto. Uno de esos restaurantes hechos a sí mismo, independientes y con una única fuente de ingresos, sus clientes.

Alrededor del setenta por ciento de la clientela es extranjera. Una caso seguramente único en nuestro país. La necesidad de referentes gastronómicos en Vizcaya para un público bien gastronómico o artístico y la aparición en diversas publicaciones extranjeras de prestigio son algunas de las razones de este fenómeno. Se podría decir que Azurmendi, Etxebarri, Nerua y Mina forman ese póker gastronómico que ha puesto a Vizcaya definitivamente en el mapa gastronómico mundial.

Siempre en el menú, como en Las Pedroñeras, una ostra, en este caso una Guillardeau con ginebra y cítricos. Carnosa, ácida, con amargos reforzados a través de unas alcaparras. Detalles palatales. Siempre matices. Buen comienzo.

Seguiríamos con el mejillón, coco, citronella y tomate picante (curry). De nuevo plasmando matices a través de un agua de coco que hace de hilo conductor para plasmar frecura, acidez, junto con repizcos ligeramente picantes y un toque de mar. ¡Qué pedazo de producto me parece el mejillón y que poco se utiliza en la cocina de este nivel!

El txangurro en emulsión de yema y fruta de la pasión resulta cremoso en textura, con un ligero punto de acidez, pero carente de ese ese yodo esencial del marisco.

A continuación el chicharro ahumado al romero, coliflor y sidra. Consiguiendo una textura con mucho diente, corpulenta y volviendo a esa cremosidad a través de la coliflor que destaca por su suavidad, por haber reducido su intensidad para mantener el equilibrio del plato.

Se va progresando en la fuerza sápida plato a plato: No se desea que haya picos y valles sino un suave ascenso. El queso marino, jugo de champiñones y crujiente de pollo es una original combinación de ricota, ajo negro y tinta de calamar. Más terrestre que marino con protagonismo en sabor para el trio pollo, ajo y champiñón. Equilibrado, sugerente y atrevido. Muy notable.

La melosidad es la principal cualidad de la berenjena confitada al té rojo y tartar de gamba. Fondo sabrosísimo para un plato casi de cuchara en el que el crustáceo apenas tiene relevancia (solo textura). Ascendiendo de forma rápida.

De sobresaliente se puede calificar las láminas de calamar con su fondo y cebolla roja. De alta finura, casi transparente son cada uno de los trozos del cefálopodo que apenas está atemperado. Se refuerza el sabor con un fondo maestro y ligeros toques dulces muy agradables a través de la cebolla. Un plato pleno de esencia y conocimiento.
Un clásico de Mina es el begihaundi (calamar) a modo de risotto, troceado como si fuera un tartar y posteriormente cocinado ligeramente con un fondo denso. El gusto principal está claramente marcado y van apareciendo matices secundarios sugerentes como el picante (rábano), el ácido (limón), el amargo (aceituna negra). Suculento, profundo, elegante y convincente. Muy Mina.

Se siente una clara progresión llegando a un punto de total plenitud con el foie gras en agua marina, cigala e hinojo. El hígado se deshace literalmente en la boca. Resulta de inusitada suavidad con pellizcos a través de los encurtidos. Aparentemente denso pero en boca resulta de una refinada elegancia permitiendo que la cigala también hable. Sobresaliente.

En una línea similar, el tuétano en un guiso de verduras y amanitas. La técnica aunque no se vea está, en este caso para eliminar la grasa del interior del hueso e introducir un porcentaje menor en el sabroso y denso fondo. Un tuétano que se convierte únicamente en una textura dando todo el protagonismo a un equilibrado y apetitoso fondo. Inteligencia y saber hacer. Visiones diferentes de un producto.

En cambio, el gambón (gamba blanca de Huelva de tremendo tamaño) con fondo y fideos de cerdo no acabo de convencerme. Más plano que los platos anteriores y con mayor protagonismo sápido del porco que del crustáceo. Los sabores en este caso se integran en menor medida.

Prueba de esa falta de ataduras, la sangre con berza y crujiente de café. Mucha valentía en la utilización de un ingrediente de ese perfil. Textura melosa, grandísimo fondo (de nuevo). Un guiso sanguíneo y exquisito que además a través del café encuentra un punto amargo y un cambio en la textura que relaja al paladar. Realmente magnífico por el atrevimiento y el concepto.

El bonito del norte confitado sobre un fondo de sus espinas resulta un plato sorprendente en boca, fundamentalmente por su textura que permite palpar las hebras del pez como se tratara de un pescado en salazón. Primero en salmuera y luego confitado, reforzando la primera con la añadidura de colatura de anchoa. Un bonito con personalidad y sin límites.

Para finalizar, unos callos a la romana (fondo de tomate y queso parmesano). Totalmente desengrasados, de elevada finura y suave urdimbre. Un plato que sin emocionar muestra dotes y conocimiento.

Los postres resultan transgresores y poco comunes. Se comienza por el tamarindo con salsa perrins y toffe. Ácidos, dulces y amargos además de jugar con diferentes urdimbres.

De mayor impacto, el mole con balsámico y especias. Cacao sobre una base de suave y elegante picante que comienza a pulir y afilar el paladar. Un postre diferente, de mucha cocina y altura que también tiene el fin cerrar el ciclo y poder comenzar de nuevo. A la altura de los mejores platos salados, pero ¿es salado o dulce? Un plato más salado que dulce que rompe nuestros esquemas a través de la temperatura. Los moldes están para cargárselos.

En todos los menús se finaliza con el sabayón helado de café, sorbete de piel de naranja amarga y yogur. Un postre que también lleva unos cuantos años representando a Mina. Como un telón que se cierra a través de los amargos, los dulces y los ácidos. Un nexo de unión con sus clientes.

La cocina de Alvaro Garrido es directa, intuitiva, sin ataduras y algunas veces ausente de red. Se podría decir que es uno de los cocineros nacionales con mayores influencias del maestro Manolo De la Osa. De una cocina de pocas dimensiones y totalmente abierta surge una culinaria transparente, sin trampa ni cartón que no rehúye los sabores marcados habiendo ganado en sutileza desde anteriores visitas.

La mayoría de las composiciones comparten las siguientes tres premisas calificativas: apetitosas (a través de fondos), elegantes y detallistas en cuanto a matices que descargan el paladar. Un cocina de elevada mise en place que convence desde el sabor. Resulta necesario remarcar esos fondos mencionados, densos

Mina: La vida está en la cocina.

Entorno: 8; Vino:8; Cocina: 8,5; Calidad_Precio: 8,5

Post completo y fotos en

http://www.complicidadgastronomica.es/2016/08/mina2016/

Premio Menu extenso

Mina
Servicio del vino: 8.5 10
Comida: 10 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 8.5 10
8.9 10

Gastiola 10/07/16 11:10

Fecha de visita*: 02/07/16
Precio por persona: 104.5

No suelo ser amigo de comer en esos “modernos” mostradores cara a la cocina pero en esta ocasión quería que mi compi pudiese comprobar en persona no sólo que aquí se cocina muy bien, también quería que pudiese comprobar “in situ” que no hay trucos, que todo es vivo y que encima el rollo en esa cocina es maravilloso.
Ya está suficientemente descrito el local así que iremos al grano.
Comenzamos eligiendo el vino. Nos traen la carta y en cuanto la abro y veo algo en concreto, dejo de buscar. Un vino que me gusta mucho y encima de una añada que merece la pena “descubrir”.
Gravonia crianza 1993. Un vino cien por cien viura, un riojano de calidad suprema. Es increíble que tras 23 años esto siga siendo un vinazo. Tengo que reconocer que a día de hoy este tipo de vinos me tienen totalmente enamorado y quizás no sea yo el más imparcial pero está impresionante. Un vino que hay que beber a temperaturas “altas”. Podemos así apreciar en su justa medida todo lo que nos da.
Comenzamos con un par de entrantes. Corteza de bacalao crujiente y crema de patata y yema de huevo. Impresionantes. Esa patata y yema están para morirse literalmente.
Mejillón, coco, citronella y tomate picante.
Txangurro en emulsión de yema y fruta de la pasión.
El pan no lo sacan todavía, prefieren que no nos “despiste” pero no hemos tenido paciencia. Pan de masa madre que está en su justa medida, corteza crujiente, miga compacta. Rico-rico.
Queso marino, jugo de champiñones y crujiente de pollo
Begihaundi a modo de risotto.
Tuétano en guiso de rebozuelos. Simplemente decir que he dejado los cubiertos a un lado, he cogido el pan y lo he degustado “a lo bruto”, cual trozo de tocino después de unas buenas alubias. Puro “erotismo” culinario.
Atún rojo a la parrilla y antxoas
Merluza del Cantábrico sobre una velouté de hierbas y papa rota con limón
Molleja de ternera a la brasa, cerezas encurtidas y emulsión de queso curado. Una vuelta a su plato, han conseguido mejorar algo que ya era extraordinario.
Primer postre… Mar. Pura frescura que limpia el paladar para prepararlo hacia el mundo dulce. Muy bien conseguido, refrescante a más no poder.
Plátano, café y oliva negra. Un viejo conocido que nos demuestra que tras mezclar todos los ingredientes, cosas que parecen destinadas al divorcio, logren un matrimonio que tiene aseguradas las bodas de oro.
Como no puede ser de otro modo, a modo de detalle con todos los comensales nos ofrecen otro de sus postres míticos, el Sabayón de azúcar moscovado, sorbete de naranja y yogur de cítricos. Esto está cojonudo y lo saben.
Dos estupendos cafés con unos ricos detalles en forma de gominolas de frutos rojos, galletitas de mantequilla salada y unos bizcochos de avellana.
Un buen rollo con todos los protagonistas de la noche. Unas cuantas celebraciones hoy. Simpatía, profesionalidad…… Creo que Mina y su equipo sigue siendo, sin duda alguna, la mejor referencia de la capital en su tipo de cocina. Merece la pena y la merece mucho. Gracias a todos ellos por lo vivido.
Para ver alguna foto: http://gastiondo.blogspot.com.es/2016/07/restaurante-mina-bilbao-mas-ayeres-que.html

Mina
Servicio del vino: 7 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 7 10
7.8 10

Freire 18/03/16 22:42

Fecha de visita*: 05/03/16
Precio por persona: 135.0

Cuando visito uno de estos restaurantes entro nervioso, por la emoción, inquieto. Suele costarme un vinito asentarme y empezar a empaparme de todo. En Mina no hizo falta, desde el principio su cercanía y buen rollo me enchufó. No soy muy amigo de la parafernalia, me gusta comer. Y en Mina comimos, joder que si comimos.

Carta en mano caímos a bloque en el menú completo. 12 platos a los que se le suman 2 aperitivos y tres postres (+ petit fours). No quedó nada en el plato, y si llegan a poner más... ;)

Comimos en barra, lo que nos permitió ver cómo hacen magia los mina warriors, disfrutar de su agradable compañía e incluso preguntarles por alguna preparación.

El menú nos encantó. La sutileza inicial del mar, con algunas preparaciones muy llamativas. La cebolla de Zalla tocando cambio. Lo contundente de las salsas en la segunda mitad. Sin duda esos fondos en el plato, lo mejor de la comida. Por poner una pega, los postres, demasiado dulces todos. Personalmente eché en falta algún puntito más cítrico, más ácido, para romper y facilitar un poquito la entrada. Llega uno un poco fundido a la última fase ;)

Os reproducimos el menú, que como sabréis cambia en función de los productos frescos disponibles ese día:

- 2 Entrantes: tartar de gamba roja y otro que no lo recuerdo ya, lo siento.
- Souffle Pomelo y Bacalao.
- Mejillón, coco, citronella y tomate picante. Delicioso contraste.
- Txangurro en emulsión de yema y fruta de la pasión.
- Queso marino, jugo de champos y crujiente de pollo.
- Txitxarro ahumado al romero, coliflor y sidra. La manzana, en platos y maridaje, me resultó demasiado presente.
- Cebolla morada de Zalla. Cracks!. Aquí empezó la fiesta.
- Begihaundi a modo de risotto.
- Tuétano en un guiso de setas de temporada.
- Pastrami de lengua de vaca.
- Sangre, berza encurtida y café. Too much coffee dude!
- Merluza sobre caldo de bogavante. SABOR.
- Civet de Liebre acompañada de especias y miso. Sequita :(
- Tamarindo, Perrins y toffe + Creme brulee de azafrán con pera y amaretto.
- Y otro postre "secreto" (por menú completo) + petit fours (secos tíos!).

Y en cuanto al maridaje, original, moderno, con alguna referencia complicada de encontrar. Álex muy amable, acercándome a lo que no conozco y sorprendiéndome. Con un gran principio, pero que me dejó un poco más frío al cambiar a lo local y sobre todo ante la falta de un buen tinto en la parte final de la comida. Sí, también la merluza me pedía un tintito, intensísimo el sabor del bogavante. Copas (Schott) no muy generosas pero siempre atentos a compensar.

- El Origen 2014 (Nieva)
- Cote de Jura Macle 2011
- Jean Ives Peron 2011 Les Ceillets (Savoie). Increíble este bribón.
- Les Capriades 2014 (Lang. Rousillon).
- Makila 2012 (Getaria).
- Malus Mama 2010 (Astigarraga). Perfecto para sacar y contar una historia, para sorprender.
- Urezti Itasmendi (Gernika).

En definitiva, una experiencia única. Sin duda hay cocinas igual de buenas, y mejores, pero la experiencia que vivimos hace que Mina sea para nosotros uno de los mejores restaurantes en los que hemos estado. Una obra de arte que creemos imposible con otro equipo. Mina es diferente por muchas cosas pero me quedo con ellos, su evidente pasión por la cocina y su complicidad con la persona a la que entregan, con una gran sonrisa, un pedacito de su corazón.

Gracias Álvaro, Lara, Álex y el resto del team! Volveremos a vernos, seguro.

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