Restaurante Mina: Vuelta al carbón!


Visita esperada puesto que lo teníamos en la lista de pendientes. Yo ya había estado, no guardaba un gran recuerdo pero mucho ha cambiado el sitio en estos años. Como me ocurrió aquella vez, tarde en encontrarle, está realmente escondido el condenado y el GPS del coche no ayuda nada.

Voy a resumir mucho mi comentario. Días antes agarré un resfriado de aúpa y ello no me dejo disfrutar como se merecía el momento. Lo que tenemos claro es que nos gustaron varios platos, los postres nos parecieron insulsos y la gracia de comer en la barra no nos parece como para repetir, cosa que haremos sentados en una mesa.

Del servicio poco hay que destacar. Más allá de la profesionalidad de los empleados y del mal genio del jefe de cocina. Todo quedó en aguas de borraja cuando se respiraba un buen ambiente con risas y buenos momentos trabajando.

Hay que tener clara una cosa, pídete el menú largo. Nosotros dudamos al principio, pero cuando nos dijeron que podíamos tomarle no lo dudamos! Si no,tanto Mila como yo hubiésemos acabado merendando por Bilbao.

El menú es muy equilibrado. No destaca nada más allá de lo bueno que está, pero todo está bueno. A pesar de mi resfriado el erizo me supo a erizo, la ostra a ostra y así con todo menos con el besugo que nos pareció estar más muerto que vivo por la forma de cocinarlo. En general el sitio rinde a buen nivel, pero las raciones escasas escasas.

Nos acompañó la comida un Jacques Lassaigne Tirade Rosé. Estaba de la ostia!

Finalizamos la comida como siempre, un buen par de cafés acompañados por unos magníficos petit four!!

Salimos sonrientes después de dos largas de comida así que no os quepa duda que volveremos a visitarles, pero esta vez sentados en una mesa!

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