Restaurante La Prensa en Zaragoza
  

Restaurante La Prensa

15
Datos de La Prensa
Precio Medio:
75 €
Valoración Media:
7.2 10
Servicio del vino:
8.0 10
Comida:
7.9 10
Entorno:
5.4 10
Calidad-precio:
7.3 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 7,50 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos noche y lunes

Teléfono


15 Opiniones de La Prensa

Tras dos visitas previas que no fueron satisfactorias, vuelvo tras la concesión de la estrella. No me gusta el local, no ya por la zona o aspecto externo, en realidad eso es lo de menos, por la sala. Debo decir que no estuvimos en la principal , en otra peor, claustrofóbica y anticuada, pero muy similar a la principal. Tenía un concepto de cierta extravagancia , exceso y vulgaridad de esta cocina, pero en esta ocasión percibo una buena cocina, más moderada en sus extras innecesarios-incompresibles( alguno queda como lo de coger el polvo de aceite con las manos???), con profundidad en los platos, también en los segundos de pescado y carne y en los postres. Una cocina con sabor , con intensidad y equilibrio y medida en cada plato. Satisfecho a este nivel, que por otra parte es el principal. Lo que menos me gusta es la atención a la sala, no por las chicas más joviales y cálidas, por el que entiendo que es el jefe de sala. Percibo, con todos los respetos, distancia, frialdad y casi directrices estrechas de como comportarse en su restaurante (no dejan el vino en la mesa porque el cliente se lo pueden echar encima, pero al servirlo ellos con prisas gotean la camisa si percatarse siquiera..).Sí, quizás el manejo del vino es el mejor reflejo de todo esto. Una carta poco accesible al cliente medio, muy cara, con pocas opciones económicas y sencillas y claros desequilibrios foráneos. No hay complicidad en su servicio, aunque lo solicites, distancia, falta la actitud adicional y positiva para que el cliente disfrute de la experiencia, algo adicional, sí, pero esencial también.

Cuando vas a un restaurante de este precio, y pretendida categoría, esperas una experiencia diferente y satisfactoria, pero salimos de allí un tanto defraudados.

El servicio casi perfecto: profesional aunque distante y frío. Los camareros son mas amables que el maitre/sumiller/propietario que debería ser el alma mater del negocio cara al público.

La carta de vinos es extensa. Poca atención a los vinos de la tierra. Pude observar que todos los precios están multiplicados por 3 respecto su precio de mercado. Aceptable, es una decisión de negocio, pero poco justificable con referencias cercanas y de amplia distribución.

La primera sorpresa fue cuando me sirvieron una cerveza local de un golpe en una copa de vino...
Quedó completamente desgraciada, sin carbónico ni chispa pero, eso si, con mucha espuma ligera, que al poco rato desapareció. Menos mal que solo malgastaron la mitad de la botella y el resto pude servirmela despacio para poder apreciarla. Muy buena, por cierto, la 1900.

Elegimos el menú degustación de 55€ por persona.

Los aperitivos simpáticos y logrados. Quizá el foie-gras un poco pasado de oporto, pero casero y bien elaborado. Las croquetas de queso, muy crujientes. ¿Quizá porque son muy delgadas? El "perrito caliente"
divertido. Desde luego no esperas ese sabor en textura cremosa. Y el tratar de salmón... Pues eso, que casi no se le coge el sabor porque son raciones ridículas presentadas en un despliegue de vajillería impresionante.

Después sardina de cubo en aceite de oliva (me atrevo a adivinar que de Salazonera Aragonesa...) sobre una fina rodaja de pan seco, que no tostado, y con un liofilizado de aceite de oliva que recomiendan tomar con los dedos (¿?)

A continuación Bogavante con pepino, cebolla caramelizada y unas esferas de colores de almendra, remolacha y algo mas que no recuerdo. El bogavante seco, insípido y de textura acorchada al que el acompañamiento daba algo de gracia.

Arroz con plancton. Color verde sospechosamente subido y vivo (colorante?), sabor marino profundo y textura cremosa. Acompañado con una suerte de pan chino y una bolitas cremosas (de nuevo) poco identificables pero integradas. También había una flor de ajo, que hacía bonito, pero cuyo sabor no concordaba... El arroz, insisto en la tónica, era una ganchada generosa o dos mas pacatas.

De pescado rodaballo con muselina de ajo, esponja de mar y unas pocas (muy pocas) huevas de trucha. El único plato caliente de la noche. Pescado elaborado correctamente y limpio de raspas. La esponja es miga de pan tenida (seguimos con el sospechoso color verde...) sin gracia, pero efectiva en su trabajo de acompañamiento.

La carne. Conejo con curry y perlas de chocolate y ajo (aquí tengo dudas...). Yo creía que el conejo, carne magra y poco jugosa al no tener grasa infiltrada, necesitaba de su jugo de hechura para expresarse. Pues no. Lo sirven seco y lo único que consiguen es que, como a los chicos, se te haga "bola". Esta situación la soluciona parcialmente el curry dulce...

De postre torrija con helado de maracuyá y. Vista la tónica del establecimiento no esperas una rebanada de pan payés untada en leche con canela, rebozada y bañada en azúcar, pero fue el plato con mas cantidad. La torrija demasiado (sospechosamente) cremosa (¿pan de molde? Y de una rebanada cuatro raciones...) Y los helados muy ricos. Ahí si. Buen trabajo de la repostera.

Vamos, que si los tiros de las estrellas Michelin van por ahí, mal...

Una cosa es tener altibajos, que es humano y lógico tan solo contrastando los diferentes gustos del chef y del comensal, pero insisto, y coincido con mi pareja, que muchos colores y poco sabor.

Debemos ser los raros, ya perdonarán, pero hace unos años (y ya con estrellas) en La Prensa se comía muy bien...

  • Torrija

  • Conejo

  • Rodaballo

  • Arroz

  • Sardina

  • Aperitivos

La impresión que me lleve ayer, es que..posiblemente...haya sido la mejor cena/comida de la que he disfrutado en Zaragoza a lo largo de mi recorrido y que este local y su cocina están, muy consolidados, veo mucha solidez en los fogones y crecimiento en las formas dentro y fuera, también en la sala.

Unos aperitivos con las ya clásicas croquetas de queso y nueces, una piedra con un bocadito de perdiz y cebolla y el vasito también clásico de perrito caliente

Platos:
- Salmón en Sashimi con tierra de especias, albahaca y caviar de wasabi, recordándonos como se come el Oso los salmones, envuletos en tierra y hierbas, plato magnifico, presentación perfecta
- Bogavante confitado de patata y ali-oli, con toques también de amaranto y creo que salvia. Sobresaliente, en boca y en presentación
- Risotto de setas y Trufa con una teja de queso, Rico, adecuado
- Rape con Centollo y toques de Tokajy
- Cochinillo con su piel crujiente y manzana a la sidra
- Postre Ocumare, magnifica presentación como en una bolsa que es trasparente y que es azúcar y agua con algo de cacao espolvoreado, dentro el cacao y chocolate, bueno y de aspecto sobresaliente.
Cafes del mundo, jamaicano, keniata, etc.
Panes de cereales, aceituna y nueces

Tres comensales tomamos un La Vieux Clos 2011 de Nicola Joly y un Domaine Jacques Prieur Clos Vougeot GC 2008, este último, en una copa un poco transgresora, que efectivamente tenía sentido para este vino y que no dudo en su objetivo pero merece discutirla, resulto acertada, la verdad a pesar de mi extrañeza.
El agua es de Vilas del Turbón y lo menciono porque me parece un agua espectacular que debería ser casi patrimonio de la humanidad

No comento nada del local, entorno, situación decoración etc pues ya está todo requeté detallado en veces anteriores.
Resumiendo,... esta vez, la sensación es de solidez, mejoría y de mejor balance que otros locales con más firmamento
El menú valia 55€/persona, los vinos cambiaron drásticamente el precio final

DOS AÑOS DESPUÉS.
LA PRENSA EN ZGZ

Javier Azcona Fabón
www.thedocadhocconcept.com

RESTAURANTE “LA PRENSA”
José Nebra 3
50007
Zaragoza
Aragón. España
976381637
www.restaurantelaprensa.com
[email protected]

INTRODUCCIÓN
Hace dos años que no he vuelto a pisar el escenario, ni la platea del teatro y todo lo que conlleva a su alrededor. Ya ha pasado el tiempo prudencial, el de lavado. Es ahora cuando debemos dar el pistoletazo de salida y volver a narrar en primera persona, lo que el restaurante refleja en mi interior, …ad hoc.

Hemos elegido un 27 de Diciembre, sin inocentada, para una cena-análisis del grupo thedocadhocconcept.com, muy pensada y elaborada con tiempo. Una despedida del año para brindar a este restaurante, el poder de sus galardones, de su estrella más que merecida y de su honor.

NUEVA SALA
Estamos en el mejor momento de un lugar sorprendente para mi, el de la inauguración e inspección del local tras todo este lapso de tiempo sin visitarlo. Y es que se ha modernizado, redecorado y “customizado” en todos los aspectos, pero sin perder la esencia de sus personas. Es pues un momento cuan primeriza en su primer parto, de efebo embelesado por los halagos y efluvios del mecenas. ¿Es el momento de un espumoso?,… puede que “oui”. Así empezamos.

La Prensa ofrece una recepción de entrada, con barra de espera clásica para los comensales, así como un salón privado para grupos. El acto principal se desarrolla en el restaurante con 4 mesas, y capacidad para 5 mesas, de color etéreo, como las nubes de Heidi, y manteles largos y kilométricos como el vestido de Lady Diana.

APERITIVO
David sin su honda, nos deja pasar y vislumbrar el lugar, a la vez que intuye las ganas que tenemos de comenzar nuestra andadura y pregunta cual va a ser nuestro primer aperitivo. Un Champagne fue la elección, BARON-FUENTÉ elaborado 100% con uva Pinot Menieur (Grands cepage) y con barroca presentación (9), una botella armónica, sin rallar lo hortera y buen sabor (7), cítricos y frutillos rojos. Hemos comenzado pues, la obertura al menú degustación-maridaje, ni más ni menos que un “spirit & excellence”.

MENÚ
Se analizaron los platos y sus maridajes con una puntuación numérica del 0 al 10, entrecomillada by Javier Azcona (thedocadhocconcept.com). La opinión es libre y personal, sin condiciones.

TAPAS
Comenzamos las tapas con una copa de DO Manzanilla PASTRANA pasada, muy conocida, correcta y sabrosa. Muy aperitiva tras el espumoso. Son 3 tapas acordes que no te dejan con hambre:
Tapa 1.- Nuestro perrito caliente, con todos sus sabores a ello (7), se presenta en copa fina y conocida (5), algo antigua, quizá la copa Martini pudiera solventar el lance algo mejor.
Tapa 2.- Foie y Mango, mejor presentado (9), con sabor suave (8,8) y textura melosa (9,5). El mejor maridaje para la Manzanilla. La tapa se presenta en tabla de nacar (9) y flor (veremos que se abusa de flores en el menú, sin querer).
Tapa 3.- Croqueta de queso azul y nueces, con buen sabor (8), textura (8) y templada, que siempre se agradece. Se presenta bien en tamaño, mejor que antaño (8,9).

ENTRANTES
El siguiente escalón, es un plato creativo (9), visual, pero “algo natoso”. Me refiero a la textura que es el posible incoveniente (7,5) y el sabor es soso, algo justo, ya que la ANGUILA es así en si(6). En la foto está muy bonito por la cantidad de flores vistosas, pero sin más razón de ellas y sin mucho sabor. Se maridó con un gran vino de Ximenez-Spinola 2013 blanco, algo turbio y potente, cuan generoso y en copa poco acorde, pero concordante con el resto de ellas al final (geometría 9). Creo en el plato, por ello apuesto en una vuelta de tuerca para mejorarlo en el concepto “sabroso”.

Pasamos a la CIGALA sobre pizarra negra (mediana presentación (6) por el líquido visible con brillo, resbaladizo y untuoso), sal de Himalaya y embutido de manitas de cerdo (9), aceite de piñones y trufa (9). La textura (8,5) fue muy buena con un sabor sublime gracias a la preparación culinaria del suave embutido y al producto marino presentado en el plato. La manzanilla era acorde en ese momento (9), pero se maridó con un vino blanco Chablis William-Fevre 2012, exquisito y bien conocido por mi y por mi carta de vinos salina y carbúrea (9,5).

ARROZ
Quién iba a pensar en una uva Rivaner (BLUE NUN 2012) para un arroz de PATO meloso?. El plato no tenía mucho color floral esta vez, pero si un potenciado y grandísimo sabor (9) al estilo del pichón, y para comerlo casi con cuchara. La presentación (7), la textura (8,5) bien buscada, como su sabor (8). El arroz de noche llena un poco y es dificil su maridaje, pero en este caso la botella de color azul (9) hizo brillar toda la pulcra sala. Quizá se podría reinventar en un plato de cuchara caldoso…umm. Globalmente ….un 7, aunque con maridaje (8).

PRINCIPALES
Estamos ante los dos platos principales de pescado y carne. Empezamos con el mar, y con el producto: RODABALLO, ajo tostado, algas, huevas, flor y un pequeño punto de sal. Se presentó perfecto (10), la textura (9) fue mejor que su sabor “algo salado” (7), pero no desmerecen uno de otro. Se maridó con la AOC Alsacia y su vino biodinámico Valentin ZUSSLIN Bollenberg “La Chapelle” 2013, elaborado con uva Gewurztraminer. Un vino de 10 puntos ad hoc., fresco y sabroso, que nos hacía salivar en boca en su añada actual.

Es verdad, que llegados a este punto, nos hacía falta carne. Se sabía además que iba a ir maridada con vinos tintos en doble o triple proporción al plato. El CORDERO (solomillo de Agnei) se presentó sobre sus propias brasas ricas, flores y albaricoques (9), con una textura y sabor perfectos sin duda (10). El juego de las Garnachas de mi tierra, es el que nos hizo disfrutar un montón a sus amantes: Un vino del bajo Aragón denominado Lagar d´Amprius 2011 (9) y una de las 2500 botellas del vino “Estrambótico 2012” (7) by thegaragewine.com fueron los anfitriones, que dejaron como invitado excepcional a la variedad Malbec de la Mendoza argentina (bodegas CATENA 2011) (8). Todos en su lugar y apuestos, se comportaron más que bien.

POSTRE
El paso a los postres, café y petit fours, fue después del disfrute de los tintos un buen rato, con su correspondiente charla constructiva claro está. El momento tranquilo llega y es a cargo de su correspondiente vino dulce: Domaine du Clos Naudin - Vouvray 1997, una diferencia con el resto, y por encima de la media, despuntando sus notas dulces “Moelleux”. El OCUMARE de helado de “Ginger y orange”, agradeció este maridaje enológico (9,5), bien presentado con azucar cristalizado y en hebras (9,5), la textura sobresaliente (9), con un sabor todavía por conjuntar completamente entre sus porciones (7).

SOBERANIA
Las valoraciones son constructivas, pues la noche y su cena se disfrutaron mucho a la vez que se trabajaron en su análisis. David estuvo muy cercano, al igual que la sala, atento dentro y fuera de ella, con una notable labor de sumillería y como jefe de sala-maitre. Las ayudantes de sala se comportaron a la perfección, con dotes de aprendizaje y respeto que son dignas de mención. Eché en falta la aparición del chef para el aplauso y comentarios finales (la foto), snif!...por ello espero volver otra vez a Zaragoza, ya que no hay dos sin tres.

REDES SOCIALES
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Nueva visita a este local. Disfrutamos del Menú Degustación (50€+iva) que consistió en:
Entrantes muy ocurrentes compuestos por un “sándwich vegetal” sobre una piedra negra, un “perrito caliente” (que en realidad era como un sorbete con sabor al típico perrito y unas croquetitas de queso y nuez magníficas. Buena presentación
Primeros:
- Anguila y ensalada ahumada
- Bogavante con patata confitada y ali-oli ligero
- Risotto de setas y trufa
Segundos :
- Brandada de Bacalao, pimiento y torrefacto de aceituna
- Rabo de vaca , con melocotón y vino
Postre: Helado de Yogur, bizcocho, frutos rojos y choco-maracuya
Petit fours, la verdad, sencillos pero espectaculares, en cuanto a presentación de lo más bonito de la comida, esos cubos de chocolate amargo totalmente plateados y las medias esferas de chocolate blanco envueltas en color naranja muy acertadas
Tomamos un vino que llevamos nosotros consultándolo previamente por una celebración y es raro que Toño no hubiese probado (Martires 2012). Además bebimos un Mas Can Blau.
El trato en sala exquisito, nos invitaron en el postre a un Chenin Blanc dulce, un Vouvray Moelleux Foreua 1997, riquísimo.
Comida divertida, con Toño (Arpista) vigilando al revisor de la Michelín que estaba sentado al lado de nosotros, el pendiente de nuestra mesa y nosotros de él, podía haberse sentado con nosotros
La comida tuvo el nivel y la cocina de 1 estrella Michelín. El local cuando no se llena hace que la intimidad en la conversación sea casi imposible. Bien de vajilla, cristalería, cubertería y mantelería. Le falla la localización pero esto ya es un clásico. Buen servicio del vino
Los dos menus mas el Mas Can Blau 170 (iva incluido)

-Aperitivos de la casa (no me gusta que se llamen así, hay que inventar algo moderno, como Petit Prés): constan de 3 instantes:
Primero, “crujiente de Jamón amb tomaca” con muy buen sabor y tamaño. 8
Segundo, “Bombón de Foie y queso”, sin mucho sabor, insulso, presentación muy bonita y rejilla modernizada. 6
Y tercero, “Chupa-Chups caliente de picadillo de Soria” perfectamente templado, y en texturas crocantes fuera y de sabor choricero en su interior, que recuerda a la cocina de mi familia de esa región donde se come buena matanza. 8,5
Maridaje: Champagne Grand Cru RH. COUTIER con una gota de un licor Borgoñés BACCATE de Mora. El espumoso de por si solo es suave y almendrado, pero con “le Mûre”, mejora el aperitivo. Altura en buena proyección de idea y RCP. 8,5

-Seguimos con Salmón en Sashimi, tierra de especias, albahaca, soja y caviar de wasabi: Un aroma crujiente y ahumado en el fondo que deja un frenazo de rueda quemada, ahumado, en el plato; caviar casi dulce y etéreo que resalta perfectamente el salmón, y además, la crema de albahaca suavizael conjunto. 8
Maridaje: Le “ L” D´Or Muscadet Sevre & Maine, del Valle de Loira, chardonnay blanco sobre lías, muy suave, pero con poquisimo cuerpo y sin evolución, al ser del año 1999, es un poco falso el creer que será un gran vino. 4 puntos y casi impuntuable.

-Continuamos con madeja crujiente rellena de foie, trufa, plátano y arrope. La pasta kataiffi está muy vista, sería más interesante freir una madeja de las de verdad, quitarle el lecho central y rellanarla de lo anterior, pues el centro fue espléndido en sabor, aunque de por si el plato es una birguería. 7,5
Maridaje: Vino Húngaro Tokaj Late Harvest, Hetszolo, en perfecto estado, dulce como un lichi, suave y cremoso en boca, color de LCR, trasparente, agua béndita. 7,5, pero maridan los dos bien por ello 9 en total para el maridaje.

-Bogavante sobre cachelo confitado de patata y ali-oli ligero. Un buen plato, típico, sin más, muy bien hecho, pero poco diferente a otros lugares. 7 (aunque el marisco de 9).
Maridaje: Vino blanco Riesling, MOSEL Coalla Import 1992 de KERPEN WEINHAUS, sobresalta el toque ahumado y marino, madera vieja, cerillas. El vino bien, pero es diferente. 7

-Bacalao2 lomo y brandada, pimiento y torrefacto de aceituna……el pez, a mi pesar, poco desalado y, a la vista, un plato de presentación deslabazada, que no maridó bien nuestro maitre con un intento de vino blanco Rully 2009, caliente, un vino joven de Domaine Vincent Durein Janthal. Ácido, por mucho que lo dejemos evolucionar a Tª ambiente. Se cambió presto, sin problemas, por supuesto.
Maridaje: Marboré selección Viognier, de 4 meses en barrica, suave en boca, pero un Somontano algo alcohólico 14º. Toques de limon y citricos, montebajo y madera vieja. 7

-Seguimos con Carrilleras de Agnei Ibérico con calabacin, patata, regaliz y torrezno. La verdad es que estos daditos juguetones, son uno de los mejores platos que he probado ultimamente, siempre en conjnto de sabores, pues la patata y el torrezno dejaban entrever el regaliz suave y exquisito en la boca. 9
Maridaje: LAJAS 2009, Garnacha de Calatayud, con mucho alcohol volatil y abierto desde ayer, demasiados 15º un poco mal ensamblados, picando en la punta de la lengua, sin querer asedarse bien. Dificil evolución. Mejor decantar y servir algo frío para ver la evolución de la botella. Repito que es complejo. Me hubiera gustado que se abriera otra botella, pero no salió de él mismo. SIN PUNTOS.

-Para fin de fiesta, el postre, YOGOURT en su helado, bizcocho de chocolate, coulis de frutillas rojas y sopa de chocolate blanco y maracuyá. 9 en sabor y 10 en maridaje con NEIGE y su sabor a sidra de hielo y manzana con canela, licor de hielo Canadiense Premiere. Exquisito!. A la compañera de mesa, le encantó y repitió, y repitió,…

Café Etiopia Kaffa Limú y Jamaicano Blue Mountain, especiales, el primero, suave, con toques de torrefacto y arenisca. Acompañando de Petit fours: Coquitos y almendraditos. 8, mejores los coquitos.

Comentaré unos aspectos finales y me ire por donde vine, por acuya, con las mismas ganas de siempre y con el estómago tranquilo sin problemas de acidez.

A DESTACAR:
-La Sala. Personas trabajadoras.
-Atención al cliente.
-Maridajes Xtremos, para acabar puliendo.
-Cocina creativa en evolución constante.

A MEJORAR:
-Vinoteca Visual. Virtud del vino. Renovar DO.
-Sonido, acústica.
-Tranquilidad, sin agobios. El Tempo de los platos
-Más personal.
-Luminosidad.
-Decor.

Las dos veces he ido a cenar a este resturante ha sido en compañia de mi mujer y de otra pareja de amigos, que casi son buenos clientes y fueron ellos los que nos llevaron.
El lugar, tanto por el barrio,el acceso, la calle y la fachada del edificio desentona.
Una vez dentro la amabilidad son señas de la cas.
El local pequeño, con las mesas un poco juntas, pero con cierta holgura.
Las mesas correctamente vestidas.
La vajilla y las copas de vino de marca.
El servicio amable, prefesional y atento.
La carta no muy amplia pero más que suficiente, con una dosis de innovación. Una de las veces tomamos el menú degustación y la otra a la carta compartiendo tres primeros.
Uno de los primeros que vienen teniendo en la carta desde sus origenes y que lo bordan es el foie con pure de manzana y confitura de petalos de violeta sobre pan caliente, sin más, una delicia.
Un segundo que está desde los comienzos es el ternasco de aragón a baja temperatura, hay que probarlo para poder decir si se ha probado algún otro ternasco como este.
Los postres siempre correctos, con unos vinos dulces de aragón y de andalucia dignos de probarse.
La carta de vinos, correcta, en todo caso los precios un poco por encima, pero con vinos diferentes que acopañan a lo largo de toda la comida.
Un sitio para conocer.

Al restaurante en general le daría un notable pero no llegaría a sobresaliente, me explico:
El servicio en general excelente. La elaboración de los platos es muy buena y la combinación de texturas y sabores bastante acertada con un toque de personalidad. Mis felicitaciones al chef. Sin embargo, la materia prima no estaba acorde con la calidad esperada lo que hizo que nos pareciera algo caro. Esto último junto con el reducido espacio de la sala hacen que el precio final, 50 euros, fuera excesivo. Aún así lo recomiendo para todo aquel que tenga buen paladar y le guste probar una cocina diferente.

el vino que elegimos era uno de los mejores que he probado, un pagos del moncayo del campo de borja.

Repito en este restaurante del que me llevo un buen recuerdo de Zaragoza.
Volví a reptir menú degustación puesto que era completamente diferente al de la primera experiencia. Consistió de:

- Detalles como crema de gorgonzolla con huevas de trucha, melón con jamón y una fenomenal croqueta de cigala.
- Bacalao, boletus, pimiento, azafrán: Una esqueixada con unos boletus; lo acompañaba un sorprendente helado cremoso de pimiento del piquillo y una salsita cuya base era el azafrán. Bien.
- Changurro, setas, mostaza dulce: Changurro con una setas senderuelas y unas lágrimas de mostaza dulce. En este caso el changurro no estaba cocido y desmigado, sino más elaborado. No me hizo especial gracia.
- Perdiz escabechada, natillas de foie: Pechuga de perdiz rellenando un saquito fino. Se me hizo algo pesado. Lo mejor la cremosidad de la salsa de foie.
- Dorada, torrefacto de aceituna, mahonesa de lima: Buen taco de dorada asada con la aceituna, presentada como los posos del café una vez deshidratados. Maravillosa la mahonesa de lima.
- Carré de ternasco con guiso de setas: No era realmente un carré, sino un trozo de lomo que me pareció seco en exceso.
- Tiramisú express: Ya el postre de la primera visita me entusiasmó, pero este me sorprendió por lo expectacular de su presentación en una copa de vino tipo borgoñesa. Cremoso y para nada empalagoso.

Tomé de vino un Clarión 2008 (26€ + IVA) bien servido en copa Spiegelau. Sigo pensando que deberían controlar los precios.

En la sobremesa se repitieron las chuches de la primera visita.

Pedí un té verde japonés Kukicha al que me invitaron.

Precio total: 87€ (inc. IVA, servicio y pan, y una botella de agua de 1 litro a 4€!!!).

Nota: Bajó globalmente un pelín el nivel del menú, pero sigue siendo recomendable.

No esperaba gran cosa de este restaurante, pero quizás por ello, he salido con una gran sonrisa oreja a oreja. Sencillamente muy bueno.
Quizás el local no se encuentra en el sitio adecuado, su fachada no presagia precisamente nada bueno, pero una muy amable recepción y una salita con 5 mesas acogedoras, bien vestidas y suficientemente separadas elevan las expectativas. La decoración me resulta moderna pero grata. El servicio atento, sin fallos.
La carta suficientemente amplia y basada en el producto. Platos creativos pero siempre basados en una muy buena materia prima, sin estridencias. Ofrecen dos menús degustación. Elegí uno más cortito a 51€ con la posibilidad de maridaje con diversos vinos (90€) o con Don Perignon (120€). Había otro menú a 75€.

Buena y variada cestita de panecillos sobre una original cestita de alambre.

Comida para 1 pax:

Aperitivos de la casa:
- Pastelillo de mejillones: Suave.
- Madeja de foie con mebrillo: Muy bueno y delicado.
- Chupa-chup de bacalao: Un buñuelo crujiente con un relleno cremoso de bacalao. Excelente.

Entrantes:
- Sardina, pan, tomate, patata, fresa: Una magnífica sardina pasada levemente por la plancha sobre un panecillo tostado, con una confitura de tomate y fresa liofilizada. Tremendo este plato. Varios sabores que se complementan.
- Cigala, carpaccio de manitas, aceite de piñones y trufa: Una señora cigala sobre el carpaccio. Nuevamente los sabores cooperan para obtener un buen resultado.
- Vieira, papada, pochas, cava: Una vieira hermosa sobre un taco espectacular de papada. Lo acompañan unas pochas con un poco de jugo de su cocción. Otro gran resultado. El cava se presentaba como unos daditos de gelatina que me aconsejaron tomar con el jugo de las pochas.

Segundos:
- Rodaballo, mantequilla de ajo, rebozuelos: Una rodaja de rodaballo que en este caso perdió su sabor con la salsa de la mantequilla. Cuando el género es bueno, se corre estos peligros.
- Carrilleras de Agnus Ibérico: Magníficos trozos gelatinosos de carrillera de una rareza como es el Agnus Ibérico y presentados sobre una rodajitas finas de calabacín asado. Grandísimo sabor el del cordero.

Postre:
- Helado de yogour, bizcocho, sopa de choco-maracuyá: Maravillosa presentación. Un trozo de bizcocho de chocolate muy delicado sobre una sopa hecha con chocolate blanco y maracuyá. Acertadísima combinación. Si además el helado tiene un sabor y una cremosidad insuperable...

En la sobremesa, unas chuches como unas tejitas, pipas de calabaza garrapiñadas, una delicada mini-magdalena y una perfecta mini-torrija (para llevarse unas cuantas).

Tomé un café de Etiopía Kaffa Limú de maravilla (tienen una muy buena carta de tés, 16, y 7 cafés de varios puntos del mundo).

Servicio del vino: Carta bien presentada, no muy amplia y creo que algo insuficiente en tintos. Se nota la pasión del sumiller por los champagnes, cavas y vinos blancos. Es la primera vez que veo una carta donde parece que los tintos quedan en un segundo plano. Blancos nacionales y bastantes franceses y algunos alemanes. De los tintos pocos en la mayoría de las DOs pero muy bien seleccionados y caros (del Bierzo pues Corullón, del Priorat pues L'Ermite, de Jumilla pues El Nido, etc). Los precios bastante dispares: Atteca a 28€ (x3) y Trasnocho a 70€ (apenas incremento sobre precio tienda).
El sumiller que hace también de maitre (bravo por su atención y profesionalidad), me ofrece por copas (a 4.50€) Vicent Dureuil Janthial 2007 de la zona de Rully (Borgoña). Bien servido en copas Schott Zweisel.

Precio total: 76.90€ (inc. IVA, 3 copas de vino, 1 café a 2.70€ y una botella de agua a 4€; no cobran pan o servicio).

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