Restaurante Casa el tio David en Alfafara
  

Restaurante Casa el tio David

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Datos de Casa el tio David
Precio Medio:
71 €
Valoración Media:
8.4 10
Servicio del vino:
8.9 10
Comida:
8.6 10
Entorno:
7.9 10
Calidad-precio:
8.3 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Valenciana, Creativa - de Autor, Tradicional
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 47,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Martes y primera quincena julio

Teléfono

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31 Opiniones de Casa el tio David

Alfafara: Según reza la página web de su Ayuntamiento, se trata de un pequeño municipio con una población de apenas unos 430 habitantes que se sitúa justamente en el linde entre las provincias de València y Alacant, a los pies mismos del imponente macizo montañoso de la Serra de Mariola. Es un pueblo evidentemente agrícola donde sus gentes se han dedicado principalmente al cultivo del olivo y árboles frutales como el cerezo o al melocotonero. Su estilo urbanístico es el típico en los pueblos del interior de la provincia de Alacant, con casas de dos únicas plantas que lucen bonitos macetones en sus ventanales y balcones, calles estrechas y la visión de la torre campanario de la iglesia parroquial como centro neurálgico desde el que se ha extendido el núcleo urbano.

Es agradable programar alguna excursión dominical hacia las montañas del interior de la provincia donde disfrutaremos de bonitos paisajes, un ambiente mucho más sosegado que el que se respira en la franja costera y una gastronomía sencilla pero repleta de sabor. Eso sí, antes de emprender tal viaje, ármese uno de la destreza y paciencia que requiere conducir por esas estrechas carreteras, repletas de curvitas y en constante ascenso o descenso. Un ejercicio que, sin duda, merece la pena. Y mucho.

La oferta hostelera de estos pequeños pueblos se limita, en la mayoría de los casos, a uno o dos bares que, en contadas ocasiones, disponen de un salón-restaurante anexo a él. Estructuran su oferta gastronómica en el producto y el recetario típico de la comarca. Los embutidos, la carne a la brasa, las tapas sencillas o el arroz es todo cuanto podemos esperar que nos sirvan en estos sitios de gran solera, eso resulta indudable, pero con argumentos gastronómicos poco interesantes.

Rompiendo esa tónica dominante, nos encontramos en Alfafara con un restaurante en toda regla. David, su propietario, no se cansa de repetir que esto no es un bar, que aquí no se sirven bebidas o cafés a los viajantes que, al ver el rótulo, se detienen para hacer un breve descanso en su camino. De hecho, el salón no dispone ni siquiera de una barra como tal ni de ninguna zona aparte donde tomar el aperitivo. Uno llega, abre la puerta y se encuentra frente a un comedor un poco mayor que el de cualquier vivienda, pero con un ese estilo hogareño, cálido y familiar que caracteriza los salones de nuestras casas.

La oferta gastronómica no es tampoco la que encontramos en los bares-restaurantes de alrededor. Tampoco lo son los precios, lógicamente, cosa que al propio David le cuesta argumentar, aclarar y explicar decenas de veces a los clientes despistados que se acomodan en la mesa sin saber donde se han metido. Eso y alguna que otra acalorada discusión o un buen disgusto al no contar siempre con la comprensión del cliente “de paso”.

A pesar de ello, tanto David como la clientela habitual de la comarca y del resto de la Comunidad, son conscientes que su casa, la casa del tío David, es un verdadero santuario gastronómico al que uno acude con la intención no sólo de comer dignamente, sino también de beber estupendamente, escuchar a David y aprender de él.

El sustento gastronómico sobre el que se estructura la carta del restaurante es, evidentemente, la cocina tradicional y el producto km cero. Ésta recoge los platos más típicos de la comarca del Comtat y algunas elaboraciones con un ámbito de arraigo un pelín más extenso. A pesar de ello, en la cocina se acogen de buen gusto, se usan y se promueven algunas de las técnicas culinarias que más impacto han tenido en los últimos años. Se dice de David que es una auténtica enciclopedia gastronómica pero, para ello, es necesario haberse empapado antes de toda esa sabiduría. Por tanto, estamos frente a una persona que lee, estudia, aprende y aplica esos conocimientos en todos los ámbitos: en la sala, en la bodega, en la gestión y, por supuesto, en la cocina.

A parte del listado de platos, se ofrecen dos menús a dos precios diferentes. Lógicamente, uno de ellos recoge un mayor número de platos que el otro. Nosotros pedimos el menú degustación, el más largo. Pudimos disfrutar de:

- Helado de aceite de oliva: Guardaba un muy buen recuerdo de este aperitivo de mi anterior visita a esta casa. La distancia temporal entre aquel primer día y éste me impide determinar si el plato en cuestión ha sufrido algún cambio o evolución pero sí puedo asegurar que disfruté aún más de él en esta segunda ocasión. Sorprendente y delicioso en todos los aspectos: presentación, aroma, textura y sabor. El conjunto se remata con dos ingredientes autóctonos: una aceituna de la zona y una ramita de “raïmet de pastor”, planta silvestre de la zona, ambas encurtidas. Clara muestra de intenciones de lo que posteriormente corroboraremos a lo largo de todo el menú: el respeto a la tradición y al producto local.

- Con el aperitivo se sirven unos panes que merecen mención especial. Hasta nueve variedades diferentes, todos ellos elaborados artesanalmente por David y su mujer. Ninguno de ellos se ajusta con exactitud al tipo de pan más extendido en el consumo diario (aquello que podríamos englobar bajo el genérico de “pan francés”). En el centro encontramos unas rosquilletas de hinojo, a uno de los lados cuatro panes-coca y, al otro, cuatro brioches distintas. Tanto unos como otros se elaboran a partir de frutos, hierbas y verduras diferentes que los dotan de personalidad propia: comino, naranja, espinacas, calabaza… Irresistible el deseo de probar todos y cada uno de ellos.

- Trío de salazones: Alicante siempre ha sido tierra de sazonar y, como se ha dicho, David gusta rendir homenaje a las tradiciones que cuentan con gran arraigo en la zona. Tres pescados, tres: bonito, caballa y sardina, expuestos al contacto con la sal un tiempo diferenciado en cada caso, el que cada uno de ellos requiere, siempre huyendo del exceso de salinidad que muchas veces sí nos encontramos en el salazón tradicional alicantino, aquel que precisa del desazonado por inmersión en agua. Nos comenta que siempre se juega con el pescado de temporada y que, en otras fechas, podemos encontrarnos con la melva, la albacora… El conjunto se remata con una pequeña porción de coca de verduras realmente deliciosa.

- Alubias de Villena, pulpo seco, setas y trufa: Tal vez, junto al helado de aceite de oliva, el plato más redondo y sorprendente de los que configuraban el menú en esta ocasión. El pulpo seco es un producto que se circunscribe casi exclusivamente a la vecina comarca de la Marina Alta. Allí, se le somete a la técnica de la deshidratación por exposición al sol y se sirve tal cual tras el paso por la llama y con el único acompañamiento de un buen aceite de oliva. David, sin embargo, rehidrata el pulpo antes del servicio sumergiéndolo en una infusión de cardamomo con lo se consigue una textura mucho más blanda y digerible. Las alubias se presentan tamizadas como base del plato y el pulpo se combina con diferentes setas: trompetas de la muerte, criadillas de tierra… El remate espectacular son unas lascas generosas de trufa (tuber menalosporum) que aportan matices únicos, especialmente a ese puré de alubias. ¡Chaupeau!

- Patata, huevo y trufa: Muchos platos del menú se estructuran sobre un ingrediente común: la trufa. Así fue por decisión nuestra, aceptando de buena gana la sugerencia de David. Creo que cabe mencionarlo. En esta ocasión nos enfrentamos a todo un clásico, a unas “parejas de baile” que, junto a la trufa, consiguen obtener resultados de solvencia sobradamente contrastada: la crema o parmentier de patata, con ligeros toques ahumados en esta ocasión, y el huevo de corral a baja temperatura. Dos texturas en el hongo: finamente rayado para disfrutar de su sabor en combinación con el resto de elementos y en lascas, de tamaño considerable, para deleitarse de la textura e intensidad al degustarla pos sí sola. Bocado hedonista, cuasi un pecado mortal. Plato “de pobres” en su concepción, banquete de reyes como resultado final.

- Bloody mary de cerezas: Nuevo homenaje a la tradición agrícola de la zona. La cereza se cultiva en gran parte de esta comarca y, aunque en la elaboración del combinado no se desprecia totalmente el zumo de tomate, se sustituye parte de éste por jugo de cerezas. Plato con intencionalidad. El propio David nos lo corrobora posteriormente: se pretende que la boca no se relaje, que las papilas sigan alerta, que nadie se duerma en vista a los platos que aún nos quedan por degustar. Y doy fe que se consigue: intensidad elevada, también en los matices picantes (pimienta y tabasco). Cada sorbo supone una pequeña descarga eléctrica al paladar. Imposible no establecer comparaciones con el último bloody degustado hace menos de un mes en el ABaC de Jordi Cruz. Aunque totalmente antagónicos, riquísimos los dos: elegancia, fluidez y liviandad en aquel, más pegada, concentración y densidad en éste.

- Olleta d’interior: Nos encontramos frente a un plato prácticamente vegetariano. La legumbre, la zanahoria, las espinacas, los cardos… son los auténticos protagonistas, como lo eran antaño por estas tierras de agricultores. Percibimos, eso sí, unos pequeños tropezones de costilla que aportan contraste, más en el juego de texturas que en el campo propiamente del sabor. Se usa nuevamente la judía de Villena, de tamaño mediano y textura perfecta. Reivindicando la tradición, el “Rural style”.

- Canelón con trufa: Plato realmente sencillo: un único canelón con su relleno de carne de ternera y gratinado al horno con una rica bechamel, al más puro estilo tradicional, con la salvedad que se remata éste nuevamente con trufa negra rayada. Degustar esa bechamel que se ha vertido con generosidad y que cubre toda la cazuelita de barro en combinación con la trufa nos supone otro momentazo de placer, uno más que añadir al listado de los cuantos que llevamos a lo largo de la sentada. Nos parece que hasta sobra ese canelón.

- Magret de pichón con salsa de endrinas: Plato elaborado con los filetes de los pichones del corral familiar. Riquísimos. Cocción espectacular con resultado sorprende: carne apenas cocinada con textura y sabor muy similar a la de un foie, pura mantequilla. La salsa de las endrina, hasta ahora fruto desconocido para mí, aporta distinción y originalidad al plato. El toque reivindicativo viene representado por las puntas de espárrago verde silvestre, recogido en las laderas de la mismísima Serra de Mariola.

- Arañones, café y regaliz: Postre de laboratorio, perfectamente estructurado y explicado por el propio David. En él quedan retratados los mismos matices que podemos encontrar en los vinos: los taninos y la astringencia, representados por las endrinas, los torrefactos, presentes gracias al café, y los matices golosos que aporta en este caso la Juanola. Del mismo modo que el enólogo juega con estos tres factores para conseguir el producto deseado, en cocina se experimenta con las proporciones de los tres ingredientes para dar con la pócima mágica. Prostre atrevido, diferente, raro, si se me permite el calificativo.

- Chocolates del mundo: Un plato totalmente antagónico en su concepto a su predecesor. No hay otra elaboración más que fundir un poco la pieza de cacao para conseguir esos cúmulos que nos van a permitir catar cinco chocolates de diferente concentración y distinto origen. Encontramos un “coupage” de cacaos de diferentes países, si se me permite el símil, uno elaborado exclusivamente con cacao de Zambia, otro de Papua Nueva Guinea, otro de Perú y un último de Ecuador. Cada uno con peculiaridades y toques distintivos que ahora, pasados unos días, me veo incapaz de recordar y compartir. Sea como fuere, un auténtico festín para los muy chocolateros.

La carta de vinos se presenta en formato digital con la ayuda de una tableta electrónica y reúne decenas de referencias de toda la geografía española y de otras partes del mundo. La pedí por puro placer de ojearla aunque la decisión de encomendarse al bueno de David estaba tomada antes de llegar ni siquiera a sentarnos a la mesa. El servicio del vino es exquisito acompañando cada botella con la copa idónea y con una explicación pormenorizada de cada uno de ellos: localización (“terroir” y clima), variedades de uva, proceso de elaboración e, incluso, posibilidad de localizarlo para su compra.

Inicialmente tomamos unas cervezas artesanas de la vecina localidad de Bocairent elaboradas a partir de la combinación de varias maltas con distintos tuestes. Los primeros platos del menú los acompañamos con Domaine de Montbourgeau – L’etoile, vino de Jura con un equilibrio espectacular entre los matices minerales y otros muchos más frescos, herbáceos. Una gratísima sorpresa de la que cayó rápidamente una botella. Acabamos la parte salada del menú con Lousas 2014 – DO Ribera Sacra, fiel representante del conjunto de vinos que venimos a llamar vinos naturales y, a su vez, vinos atlánticos. Los postres los acompañamos con dos PX distintos: uno elaborado en sistema de solera y criaderas, Duquesa de Sánchez Romate Hermanos, y el otro el famoso PX de añada Don PX Toro Albalá 1983 gran reserva. Con el asesoramiento de David, intentamos percibir los matices diferenciales entre uno y otro, cosa que requiero de mucha más sapiencia y entrenamiento. Personalmente, y atendiendo únicamente a criterios placenteros, me gustó más el primero.

La tertulia en la sobremesa se prolongó un buen rato y, durante la misma, todavía pudimos disfrutar de un regalito más, prueba irrefutable de la generosidad del anfitrión: una copita de El Maestro Sierra, gran PX. Detalles como éste y otros que he querido obviar para restar excesiva extensión a esta narración, son los que acrecientan la sensación de placer cuando abandonas el restaurante y que despiertan en ti las ganas de volver. No se sabe cuándo, pero volveremos. Claro que volveremos.

Esta misma valoración con fotografías muy ilustrativas puede leerse en: http://www.vinowine.es/restaurantes/casa-el-tio-david-santuario-gastronomico-en-el-comtat.html

De camino hacia Alicante, lo importante no es llegar, es como se llega, y una buena forma de llegar es haciendo parada y fonda en este entrañable lugar y revisitar al amigo David. Siempre saldrás satisfecho.
Mis disculpas vienen de que voy a hablar de memoria de hace casi 3 meses dado que doy por perdidas las anotaciones y además la memoria empieza a flaquear. No sería justo aplazar más la reseña, y si aparecen las notas, se complementaránen el futuro.

Esperamos la apertura del local tres de los "perjudicados del Noma" pues uno de ellos no había estado nunca con lo que se hizo parada obligatoria en el camino.

Arrancamos con una degustación de aceites, incluido el propio de David. Los tres fueron aclamados y cada uno con sus notas especiales a resaltar: un hojiblanca con punto de kiwi, el que más gustó.
Un helado de aceite que sigue siendo tan sorprendente como interesante.

Para beber agua de Benasal x 2 y otra con gas; arrancamos con un vi de jaune que se hizo pesado, pasando a un magnifico Corullon 2003. En los postre 3 copas de Fondillon.

En el apartado de comida pues "un" menú de degustación; y digo un menu porque nos puso el menú que quiso y aprovechando la presencia de trufa. Solo queda cerrar los ojos y disfrutar.

Relataré los platos fotografiados, no siendo consciente de alguna posible ausencia:
. saladura de medio tiempo: cabaya, sardina, atun, coca de pisto y tomate seco ahumado en chimenea
. coca frita con cebolla y manteca colorada
. brioche de espinacas, calabaza y manzana
. pulpo seco y trufa, infusionado de cardamomo, setas trompetas de la muerte
. alubias de Villena que resultan más pequeña y compactas
. sobre fondo de patata ahumada, un huevo a baja temperatura, con trufa y aceite de oliva
. bloody mary de cereza con vodka, tomate, pimienta negra, tabasco y sal
. arroz de pichon con legumbres con setas y trufa
. canelones de trufa
. magret de pichon con crema dendrinas y un falso chucrut, con una punta de trufa

Para postres:
. peras al vino con zumo de naranja
. quesos x 2: en dos tandas de progresión creciente en intensidad nos presentó un manchego bien curado, valle del Esla, Petit Conté, Cantal viejo, un brie (poderoso), un alsaciano (tremendo), roquefort y algun otro francés.

Rematamos con unos cafés muy buenos y un buen rato de charla y anécdotas.

Baste decir que si volviera, repetiría todos y cada uno de los platos, además de disfrutar de la compañía de David, un auténtico crack como restaurantero.


Tras de haber leído en estas mismas páginas infinidad de comentarios elogiando este restaurante, y escuchado sus virtudes contadas de viva voz por amigos que habían tenido la suerte de visitarlo, no cabe duda que cuando por fin surge la oportunidad de visitarlo, las expectativas son altas, muy altas, y cuando las expectativas son tan altas es fácil llevarse una decepción.

Pero El Tío David, no solo cumplió con las altas expectativas, las superó con creces.

Nos esperaban unos días “duros” gastronómicamente hablando, ya que esa misma noche empezaba la quedada semestral de “Los Restauranteros” en Alcoi, y los que conocemos a sus organizadores José y Ana, sabíamos que mucha hambre no íbamos a pasar. Pero no podía dejar pasar la oportunidad de visitar a David, así que valor y al toro.

En compañía del amigo “Ramico”, compañero Restaurantero y ex forero de pro, nos pusimos en manos de David, que dado que estábamos en plena temporada nos recomendó un menú a base de setas.

Probablemente por la cantidad, variedad y calidad de lo comido y de lo bebido, (entre lo que me gustaría destacar el Valle de Botijas, aportación de “Ramico”), el disfrute fue importante y me dejaré mucho en el tintero, pero la cosa fue más o menos como sigue:

  • Para empezar David nos propuso una interesante cata de Aceite de Oliva. Nada que ver con las catas que hasta ahora había probado, tanto por la calidad de los aceites, como por las didácticas explicaciones de David.
  • Pero ya puestos a catar, A Ramón le ofreció una serie de cervezas artesanas, Rosa entre varios finos eligió el de la Bota 27, y yo me decanté por los vermuts
  • Empezamos con un Helado Esponjoso de aceite de oliva Alfafarenca. Refrescante y apetecible.
  • Y una Selección de Panes. Ni en El Celler de los hermanos Roca ofrecen tanta variedad.

  • Empezamos a conocer la cocina típica de la zona con unos encurtidos de Bonito, Caballa y Sardina. Con tomate seco y coca con pisto e hinojo.
  • Y la cosa se pone seria con la Crema de castañas y Pino con boletus edulis salteado.
  • Y sigue con Las setas. Shitake , Trompeta amarilla, Trompeta negra, Rovellons, Boletus edulis, Bolet de panical. Punto exacto de cocción o sea poco hechas, conservando integra su textura.
  • Y hablando de setas, Agacaripùs Campestre. Que feo pero que bueno, se trata de un champiñón silvestre que aparece en años secos, la llaman Morena.
  • A continuación nos sorprende con el Pulpo seco infusionado con cardamomo y jengibre, con trompeta amarilla y crema de alubias de Villena para unir los productos. No es habitual esta preparación del pulpo por mi zona, y es una pena porque está buenísimo.
  • Y para refrescar y prepararnos para los siguientes platos, que mejor que un Bloody Marie con cerezas. Una provocación a base de especias picantes que cuando las papilas lo detectan se resetean y ensalivan. Nos gustó tanto que le pedimos la receta, pero no la encuentro, David!!!!!! Please.
  • Estando en la Comunitat Valenciana, no podía faltar el arroz, así que….. Arroz de interior con setas. Para los listillos, no, en la foto no se ve arroz!.... Y es porque los arroces de interior suelen ser caldosos porque escaseaba el arroz, así que echaban de todo lo que tenían y poco arroz.
  • Y para ir terminando, Marmitako de merluza de pincho. Un plato que me trasladó a mi querido Portugalete. Vamos, si al mirar por la ventana me pareció ver pasar a Juanjo con Oscar y Gasti.
  • Creo recordar también una paletilla de cordero, pero es que ya había perdido la cuenta.
  • Viendo que ya no podíamos más, y antes de tener que llegar al extremos de unas horas después, cuando un amigo forero soltó un desgarrador grito …. Dios!! que alguien pare esto!!!!, en una de las cenas en Alcoy, David nos trajo una refrescante Sangría. Aunque tras el Marmitako no habría estado mal un “kalimocho”, jajaja

    Para beber:
  • De todo. Cervezas artesanas, Vermouths, Vinos, Licores, aguas, cafés,….. a ver si el amigo “Ramico” lee esto y nos ilustra.

    Resumiendo:
  • Bestial, hacía tiempo que no disfrutaba tanto en un restaurant, y ya estoy deseando volver por allí.
  • La carta es variada, corta (siempre recelo de las cartas extensas) pero suficiente. Ocho aperitivos, cinco opciones de cuchara, tres pescados y cuatro carnes. Los postres merecen carta aparte y aquí las opciones si son numerosas (más de diez) y todas muy apetecibles, todavía más para un goloso empedernido como yo.

    Por 32.95 euros ofrece un menú llamado tradición que comprende tres aperitivos, un plato de cuchara y un postre y el menú degustación que cuesta diez euros más al que añaden al anterior ½ de pescado y ½ de carne.

    Aquí se cuida el vino (y mucho). David Navarro se encarga de la sala y también ejerce como sumiller. Su propuesta vinícola es muy amplia de alrededor de 450 referencias entre nacionales y foráneas, variada y muy bien elegida. La carta de vinos es electrónica en un soporte tablet de fácil manejo y selección. La cristalería de calidad creo recordar de la marca Spiegelau y el servicio tremendamente profesional. Resulta destacable el comedido recargo aplicado a los vinos ofertados.

    Capítulo aparte merece la oferta de destilados y licores, extensa y especialmente interesante, Whisky, Brandy, Cognac, Ron, Aramagnac, Ginebra… es más que probable que encuentres lo que buscas.

    Menú degustación

    No dudamos ninguno de los que compartimos esta comida en elegir el menú degustación para así probar todo lo bueno que allí se ofrece. En cuanto a la armonía vinícola fuimos eligiendo en base a los platos, preferencias, opciones y los acertados consejos de David. Estábamos muy cómodos en la mesa redonda del reservado.

    Helado esponjoso de aceite de oliva alfafarenca. Se sirve con un fondo de hierbaluisa y acompañado de una aceituna. Buena forma de empezar, en lugar de mojando pan en aceite, degustando un original helado de aceite de oliva elaborado con el aceite de gran calidad que embotella el Tio David de sus propios olivos.

    Salazón acompañado de coca con pisto y tomate seco. Los salazones: sardina, caballa y bonito. Finos, delicados, pero sin perder un ápice de sabor, elaborados en casa con un salazón muy ligero, bajo en sal. Las verduras del pisto identificables y conservando textura. Otra forma, gustosa y saludable de disfrutar la muy alicantina combinación de coca y salazón.

    Castañas, pino y setas. Crema de castañas, pino y combinación de boletus edulis y shiitake. Una combinación armoniosa y sabrosa en la que castañas y setas expanden todo su sabor aromatizadas con pino. Plato de invierno de guiño mediterráneo. Hasta el momento todo había gustado y mucho, pero con este plato hubo una unánime ovación.

    Pulpo seco, setas de temporada y crema de “monjetes” (alubias). Guiño a uno de los productos más emblemáticos de la Marina Alta, el pulpo seco. Otra combinación ganadora, la crema servía de soporte para potenciar las setas (colmenillas –murgoles- y Cantharelus lucentus –también conocida como la ángula de monte-) y el pulpo a la llama. Un plato de invierno, esta vez de guiño marinero.

    Bloody Marie con mejillón. Un ejemplar enorme de mejillón presidía el vaso en el que fue presentado, acompañado de un tallo de apio. Salino y muy refrescante gracias al apio, el mejillón destacable por su calibre, frescura y sabor. Original forma de sustituir al socorrido sorbete.

    Huevos trufados sobre fondo de patata ahumada. Plato manido y presente en numerosas cartas de restaurantes que no me canso de pedir y disfrutar si está bien elaborado como era el caso. Texturas de huevo y patata perfectas, ligero aderezo de aceite de oliva virgen extra y la trufa negra (tuber melanosporum) adquiriendo todo el protagonismo, como debe ser.

    Arroz de caza y setas. Otra vez las setas presentes en el menú en este caso en forma de esclata-sangs (rovellons), bolets de chopo y shiitake. La caza estaba representada por el pichón y la perdiz. Esplendida muestra de lo que debe ser un arroz de interior y lógicamente de temporada. Arroz caldoso de sabor intenso y punto perfecto en el que cada ingrediente aportaba su parte a un conjunto tremendo. Otra ovación unánime (¡Olé!).

    Marmitako de merluza de pincho. Sublime producto y sublime ejecución. Sobran las palabras. Tuvo que sacar más pan para mojar la excelsa salsa.

    Magret de perdiz trufada. La trufa y la salsa de endrinas se encargaron de ensalzar y acompañar la anodina pechuga de la perdiz.

    Dos tablas de quesos que hicieron las delicias de mis compañeros de mesa y que disfrutaron como locos. Acompañadas, como el resto de la comida, con las amplias, profundas y didácticas explicaciones de David: origen, proceso de elaboración… ya reconoce él mismo que ha-bla, bla, bla :-)

    Las selección fue:
    -Gruyere Alpage 12 meses.
    -Pettit Comtte Extra viejo.
    -Chedar Montgomery.
    -Reblochón Fermier.
    -Selles Sur-Cher (Loira).
    -Luna Nueva (de cabra, queseria Elvira Garcia -Ávila-).
    -Payoyo Cabra curado con manteca y salvado.
    -Vacheren Mont d’Or.
    -Ger con corteza lavada (Cerdeña).
    -Roquefort (Gabriel Coulet).
    -Cabrales Teyedu.
    -Picon Bejes-Tresviso sobre cueva.
    -Casín 3 Rabiladas.
    -Shopshire Blue.

    Yo mientras, dí buena cuenta de un postre personal, solito para mi: 5 texturas de calabaza, cinco formas y cinco sabores. Todo un recorrido dulce de la calabaza, presentada al horno, en helado, arrope,… Bueno, pero sin sorpresa, al menos para alguien de la zona.

    Chocolates del mundo: cinco bizcochitos soportan otros sendos chocolates líquidos a la taza de diversos orígenes y concentraciones distintas. Resultan sabrosos, curiosos y sorprendentes. Una cata de chocolates en toda regla.

    Acompañamos la comida con los siguientes vinos a propuesta de la mesa y con los consejos de David:
    -Henry Grandin Crémant de Loire 2006
    -Shofitt alsace 2001
    -Veratón de Alto de Moncayo 2010
    -Goliardo Caiño 2011
    -Roda I 2001
    -Blanco Viña Tondonia Rv 1993
    -Sidra de hielo “Diamantes de hielo”
    -Sidra de Hielo” Valveran 20 manzanas”
    -Fondillón Brotons 1964

    Todos los vinos en un nivel alto, en un buen momento de consumo y armonizando la comida acertadamente. Destacables el Cremant y los dos Riojas.

    Los cafés e infusiones vieron acompañados de unos petit fours muy navideños a la par que caseros pertenecientes a la tradición repostera de la comarca.

    Restaurante sumamente recomendable en el que puedes disfrutar de una cocina de corte tradicional muy bien elaborada acompañada de una oferta vinícola amplia, diversa y muy bien escogida.
    En estas experiencias siempre sales pensando, que a pesar del precio, vale mucho la pena porque has recibido más de lo que has pagado.

    Post completo ilustrado con las fotos de los caretos de los veremeros con los que compartí esta quedada en:
    http://www.vinowine.es/restaurantes/casa-el-tio-david-cocina-tradicional-y-bodega-especial.html

    Hola! Mi nombre es Lourdes. El viernes 22 de agosto de 2014 estuvimos mi marido y yo con unos buenos amigos, Alfredo, Fina y su maravillosa familia, que nos llevaron a conocer este restaurante que me dejo sin palabras, y eso que yo hablo mucho jajajaja. Cuando entras a este lugar no imaginas lo que vas a encontrar, en principio el restaurante parece "normal", la decoracion tipica en la que apenas te fijas porque entras charlando con los amigos. Pero una vez tomas asiento empiezas a descubrirlo todo. Observas todos los detalles que te hacen sentir que vas a ser cuidado en la comida, la bebida, y el trato. David, del que luego comentare mi percepcion sobre este gran hombre, nos recibio como en casa, y nos hizo pasar a una sala privada en la que nos hizo un adelanto de lo que ibamos a "vivir". Un recorrido por la historia de la gastronomia, de los sabores, de la cultura, de los alimentos, aceites, vinos, etc. Me quede impresionada, no podia dejar de mirarle y de escucharle, pues a "este tio" no se le escapa NADA, ni el mas minimo detalle. En la mayoria de restaurantes de "alto copete" como decia mi abuela, no te instruyen nada, y lo que mas destaco de este lugar es precisamente eso, y el calor, la cercania con la que te lo explica todo, la humildad, y ese don que tiene David (al cual ya tuteo jajaja) para que admires y quedes impactado con todo lo que te llevas al paladar. Tomamos un menu degustacion cuyo primer plato es quizas el que mas me llamo la atencion en cuanto a la originalidad: helado de aceite!!! Mmmmm espectacular!! El recorrido que hace este menu desde lo salado hasta lo dulce, destacando tambien la calidad, los sabores, y el excepcional trabajo y entrega de Paqui, su mujer, es extraordinario. la eleccion de los vinos para acompañar cada plato, exquisita. Son tantos los detalles....pero sobre todo, repito, el trato y la humildad con la que te instruye. Realmente aprendes. El conjunto para mi un 10. David se sento con nosotros en el cafe, y lo que percibi de esta persona es un hombre apasionado con lo que hace, humilde, muy trabajador,detallista, cercano, sencillo, y muy amable. Nos presento a su mujer, una mujer estupenda, muy muy muy humilde, una curranta nata, y por lo que estuvimos hablando una gran madre. Nos despedimos y nos regalo una botella de aceite buenisimo, el cual estoy comiendo en este momento sobre una tostadita, mientras escribo y suspiro por volver pronto. Por supuesto, recomiendo este restaurante.

    Hay locales que conoces gracias a Verema o a referencias de algún amigo y que son locales que en un hipotético mapa de la gastronomía española marcarías como referencia para no perdértelo aunque sea una vez en la vida. Éste es uno de ellos.

    Hay que ir adrede, no pasas por la puerta ni por el pueblo. Es más si pasaras y no supieras lo que hay dentro, es posible que ni se te ocurriera entrar. Pero cuando entras y ves un local de rústica decoración, ves en la barra que hay botellas de vino ya consumidas del estilo de Castillo de Ygay 1925, varias de La Faraona, Alabaster, Amancio, Flor de Pingus y similares, pues ya ves que no te has equivocado al entrar.
    Luego David empieza a hablar y te cuenta muchas, pero que muchas cosas, de la zona, del local, de como ha conseguido hacer catas verticales de Vega Sicilia.... pues disfrutas aún más.

    La carta está ahí, pero en estos sitios conviene el menú degustación y más si te apuntan que va de un especial de setas; aunque era para cenar y veníamos los cuatro de comer (con alguno más) bien en Alcoy, pues para adelante que nos vamos.
    La carta de vino en su tablet con cualquier tipo de entrada posible, situación más propia del centro de Madrid o Barcelona que de un pueblito del centro de la provincia de Alicante donde hay que ir con GPS si quieres encontrarlo.

    Empezamos aceptando al recomendación de un blanco: Leirana Albariño 2011 un vino salino muy interesante. Nos comenta David al ver que tenemos interés en el vino que se ha quedado algunas bodegas de restaurantes que han cerrado y que tiene buenas ofertas: nos propone un Clos Mogador 2003 a 40€ que aceptamos sin pestañear; gran vino, comenzó cerrado, pero acabó espectacular.

    Vamos con el aperitivo de la casa: helado esponjoso de aceite de oliva alfafarenca sobre fondo de hierbaluisa y acompañado de una aceituna sevillana. Es su forma de contactar con el producto de la tierra, un especial aceite de gran calidad.
    Sobre la mesa hasta 8 rodajas de panes diferentes que va renovando conforme se van acabando y que no sabría con cual quedarte; solo quieres probarlos todos.

    Entrante: Salazon. la presencia de salazones en la zona es otra seña de identidad; para evitar esa sensación de carga de sal, David lo presenta con una estética japo sobre un plato blanco en el que contrastan la coca (con hinojo y tomate seco), la sardina, la caballa y el bonito todos ellos salazones bajos en sal con una curación de varias horas. Gustaría incluso a los no amantes de los salazones.

    Seguimos con bolets o girgoles en dos texturas. frito con ajos y aceite de oliva como hacen en la zona del Comtat y Alcoi. La otra textura es propia del gusto de David, hecha con manzana golden y parmegiano reggiano acompañandola de trompeta de los muertos frita que aunque no le aporta mucho sabor, sí aporta textura fibrosa y color al plato. Plato de contrastes bien ensamblados.

    Avanzamos en la cena con una crema de castañas con amanita caesarea (la diosa de las setas), boletus edulis y colmenillas, todo ello con aroma de pino. Con esas setas no se puede fallar. De nuevo la presencia local a través de los pinares y árboles de la zona.

    Huevos de corral trufados sobre fondo de patatas ahumadas. Un fondo hecho con puré de patatas ahumadas al que se añaden los huevos previamente trufados y luego cocidos a baja temperatura. Por enciam una ralladura de esa maravilla de la naturaleza que es el tuber menalosporum y aderezado con aceite extra de oliva virgen verde de la zona.

    Un punto y aparte con este nuevo plato, reinterpretación del salmorejo, hecho con cerezas, lomo de atún conservado en sal y normalmente oreado para su secado (aunque en este caso no se orea), todo de realización propia. Al servir se acompaña de un falso perejil que en realidad es una gelatina de agar-agar espesada. Complejo plato que te hace abrir los ojos y al final te sorprende aunque no sabes si te ha gustado o no.

    Ya vamos con los principales. La parte del mar que toca fue un bacalao al pil-pil de almendra marcona (el terreno siempre presente) repelada y acompañada de esas trompetas amarillas (cantarellus cibarus) que poco sabor aportan pero enriquecen de color el plato. Bien el bacalao, en su punto de sal con un pil pil bien trabado.

    Ya vamos con la paletilla de cordero Al Andalus, horneada en un horno moruno (de nuevo la zona influye) con romero y miel de la montaña cercana. El cordero se deshace con el tenedor sin hacer falta el cuchillo, jugoso y sabroso con aspiraciones de confit de pato.

    Hay unos cuantos postres para elegir también con situaciones sugerentes: café frito, endrinas, pan escondido con helado de leche trufada, café i puro, corte de tomate, batido de yogurt griego y turrón de Jijona....
    Pero que le vamos a hacer si hay quesos, hay quesos. Pues fueron dos pases (tablas) con 8 variedades en cada tabla. Aquí ya había caido la batería por lo que no hubo notas que apuntan; tampoco el disco duro es capaz de guardar tanta información. Solo los recuerdos.
    Lo que dicen los recuerdos es que las tablas las prepara en función del vino que se está tomando y que los primeros fueron de oveja y vaca extra curados, muy buenos y los segundos, con claro predominio de los quesos azules, fueron aún mejores.

    Unos cafés y un buen rato de comentarios de David, prometiéndonos enviar el menú por correo como así hizo, para que disfrutáramos más mientras comíamos (y hacíamos fotos); fue una noche completa aunque quedaba regresar a Alcoi por carretera de curvas. Un poco más de agua de Benassal es de agradecer.

    Una cocina muy enraizada en los orígenes y en los productos de la zona siempre buscando la máxima calidad, con alto nivel creativo donde todo tiene un por qué, bien elaborada y emplatada, bien explicada y bien regada. No se puede pedir más.
    Va al top ten del año, seguro.

    Alguien se llevó la factura para enviarme una foto (no podía apuntarme el costo) y no lo ha hecho, pero como lo leerá, que lo diga.

    Desde hace muchos años leía los comentarios sobre este restaurante aquí en Verema y era uno de esos sitios a los que sabes que vas a acabar yendo más pronto o más tarde. De la lectura de todos mis antecesores creo que se puede extraer como factor común la pasión por la gastronomía en todos ellos. Y ese, según nos explica David, ha sido, es y seguirá siendo el principal reclamo de esta casa para poder tirar “palante”. Está claro que una apuesta así no puede sobrevivir con los apenas 400 habitantes del pequeño y bonito pueblo de Alfafara y, en esta coyuntura, hay que ofrecer algo que haga que nos desplacemos hasta allí. Como carta de presentación de este comentario les aseguro que todo lo expuesto en anteriores comentarios es cierto y que el tío David, un tío joven, no vayan a creer, es una auténtica enciclopedia que disfruta divulgando sus saberes.

    Elegí el lugar entre varias opciones para un encuentro especial con uno de tantos amigos que ha tenido que emigrar para poder ganarse el pan y que estaba de vuelta con motivo de la Navidad. Me convenció la posibilidad de completar la comida con la visita a algunos parajes de la comarca del Comtat o colindantes que me permito aconsejarles: el pueblo de Agres, Bocairent… Llegamos pues a las 14.30 y nos recibe David como quien recibe a alguien en su propia casa: nos pide los abrigos, nos acompaña a la mesa, pregunta que tal está la temperatura del salón (la chimenea chisporrotea junto a nuestra mesa)... Buena acogida, por tanto, que ya se intuía desde el momento de hacer la reserva vía telefónica. Pedimos una cerveza para compartir y David nos ofrece varias, explicando las virtudes y defectos de cada una. Elige él (siento no recordar) y, aún siendo un completo analfabeto en este mundillo, me encanta la propuesta. Acompañamos con el aperitivo de la casa: helado de aceite de oliva que se completa con aceitunas “xafades”. Al comentar que nos gusta especialmente el aceite David improvisa una pequeña cata didáctica en la que nos ofrece aceites artesanos de oliva blanqueta y oliva alfafarenca. Este tío sabe, je je. Probamos y quedamos maravillados.

    Al elegir el menú largo (40 €) nos comenta David que, estando en temporada, con un suplemento de 5 € podemos condimentar algunos platos con trufa. Aceptamos y comienza el festival:

    - Primer pase de entradas con una pequeña coca con pisto, un poco de pericana y una sardina marinada en casa. David nos trae a la mesa otra cerveza sin pedírsela y nos comenta que esa invita él pues quiere que la probemos y notemos las diferencias con la anterior (siendo esta una cerveza lager y la anterior no). Se trata de una Alhambra Especial mucho más refrescante que la anterior. Las tres degustaciones riquísimas: el pisto consistente conservando la entereza en cada una de sus verduras y que se combina a la perfección con la sardina. La base de la coca es crujiente y sustenta exitosamente una cantidad considerable de pisto. La pericana, plato estrella de la cocina del Comtat, deliciosa. Se trata de un majado de pimiento rojo seco con bacalao desecado y abundante aceite de oliva. En ésta, el bacalao presenta el punto óptimo de salazón y el aceite liga con maestría todos los ingredientes. Imposible no comer pan.

    Llegados a este punto llega el momento de elegir el vino y David nos ofrece la carta en formato digital (tablet). Lógicamente, todas las referencias están actualizadas al día con tantas alusiones a una misma como añadas se dispone de la misma. La carta resulta de fácil manejo y se accede con facilidad. Podemos encontrar infinidad de referencias tanto nacionales como internacionales. Todas las DO españolas están representadas y son varios los vinos que me apetece probar o volver a probar, valga la redundancia. Hablando largo y tendido con David y después de múltiples aclaraciones, nos decantamos por el Ultreia servido en copas Spiegelau y a la temperatura correcta para aguantar a lo largo de toda la comida en un salón que puede llegar a “caldearse” en ciertas ocasiones.

    - Segundo pase de entradas: bolets (setas) en dos presentaciones. La más clásica en forma de revuelto con ajos y huevo y la más innovadora con una especie de ligazón a base de parmesano reggiano. Para un amante del queso como yo si quieren que les diga la verdad me gustó más la segunda, pero cabe decir que el sabor de la seta se disfruta bastante más en la primera presentación. Con este plato llego la oferta de panes caseros tan variada que me resulta difícil enumerar: pimentón, manteca, hongos, calabaza…

    - Huevo trufado a baja temperatura sobre patata y con trufa rallada. Otra vez se abre la enciclopedia para ilustrarnos sobre las propiedades del tuber melanosporum (trufa negra), la manera de trufar los huevos, la idoneidad de probarlo junto al huevo como acompañante neutro que va a permitir su máximo disfrute… Plato sencillo, si así lo creen sobreexplotado, pero igualmente delicioso. Perfección en las texturas tanto del huevo como de la patata.

    - Bacalao al pilpil con salsa verde: combinación interesante de estas dos salsas que se acostumbra a ofrecer por separado en una u otra preparación. La suavidad de la salsa verde creo que es la clave de este acierto. Pescado en punto óptimo de cocción.

    - Arroz de pichón con melanosporum rallado. Se trata de un arroz caldoso con la base de nuestro putxero (cocido madrileño) y multitud de verduras en porciones diminutas: cardos, habitas baby, acelgas… También pequeños trozos de la popular pelota de puchero y de pichón, por supuesto. El sabor es intenso, si bien un poco acentuado de sal, aunque cabe decir que mi alimentación diaria es baja en sal y tal vez por ello noté ese pelín de más.

    - Cordero al horno. Pensábamos que acabábamos con el arroz y todavía llega este plato. Estamos realmente saciados pero imposible dejarse un bocado tan exquisito. La preparación es tradicional con aderezo de romero y miel, pero la ternura de la carne es realmente espectacular.

    - Se ofrece la posibilidad de elegir el postre de entre los que muestra la carta y optamos por el postre de chocolate a lo cual David nos responde con un “agarreu-vos que ve curva” (no voy a hacer la traducción, lo dejo en sus manos). Efectivamente se trata de un postre de altura y que jamás había visto en ningún restaurante. Se trata de cinco bocados de diversos cacaos de diferente procedencia y concentración cada cual más rico y sorprendente. Se acompaña la llegada del plato con una larga explicación de todos ellos ¡La caña!

    Acompañamos el chocolate con un PX y, a mitad copa, David nos sugiere probar un “cream” (perdonen mi ignorancia) que resulta de la combinación del PX con un oloroso de Jerez. Nuevamente les pido disculpas por no poder darles las referencias. Ambos vinos fueron cortesía de la casa.

    Pedimos café (excelente, como cabía esperar) y no tomamos ningún licor ni combinado pues teníamos que conducir. Aún así, debo reiterar lo comentado por otros y mostrar mi admiración por la oferta de cientos de licores: whiskys, rones, ginebras, aguardientes…

    Tras tres horas en la sala salimos, aparte de excesivamente llenos, completamente satisfechos por la experiencia vivida. Puedo llegar a entender que algunas personas con menos inquietudes que nosotros u otras que nos superan en conocimientos en temas culinarios o enólogos, no compartan el trato dispensado por el anfitrión, pero, en nuestro caso, nos pareció una vivencia enriquecedora que recordaremos siempre. Pero, sobre todo, recordaremos lo bien que comimos y la excelente RCP sin sorpresas de ningún tipo en la cuenta final (que si panes, que si servicio, que si aperitivo, que si IVA…). 2 menús + 1 cerveza + vino. El tío David invitó a todo lo demás (y es que era su cumple). Gràcies, David (en valencià, per suposat).

    Como todos los años la cena de empresa la sustituimos este año por la cena de amigos, este año nos decidimos por el restaurante casa el tio David de Alfafara, nos dejamos llevar por el Tio David, nos sacó varios platos para degustación cada plato con su respectiva bebida incluso bebida extranjera, todo un placer, cada amigo eligio de la carta un plato, postres y licores, gin tonic, todo muy exquisito, copas nuevas en tamaño y forma para cada bebida, la atención muy buena, manteles y servilletas de tela, cuberteria muy cuidada, restaurante con encanto para volver con la familia o amigos otra vez, calidad precio de diez, enhorabuena a la familia del Tio David y al Tio David por tener ese restaurant.
    P.D. Salimos a 60 euros por persona, todo un lujo. Santi.

    Puesto que estábamos por la zona decidimos reservar en este restaurante por sus buenas referencias en VEREMA.
    Comida de domingo, en total 4 mesas, local rústico con su chimenea encendida. Acogedor y con encanto.
    Respecto a la carta disponían de varios tipos de menús y optamos por el "menú degustación" que incluía: 3 aperitivos, 1/2 pescado, 1/2 de cuchara, 1/2 carne y postre. Además, en los menús estaba incluido un helado de aceite de oliva y una degustación de panes, por un precio total de 39,90 €.
    - Helado esponjoso de aceite de oliva. Curiosa combinación de texturas y sabores, que además se potenciaba con la sal en escamas. Un buen inicio del viaje gastronómico que nos proponía David y al que estábamos dispuestos a dejarnos llevar.
    - Coca y sardina. La coca con base de hojaldre y sobre ella tomate, pimiento, cebolla y algunas especias. La sardina, tal y como nos explicó David, elaborada de tal forma que su textura resultara "gelatinosa".
    - Cremoso de queso de cabra, tomate seco y anchoa. Sobre el tomate reposaba la raspa de la anchoa, que nos indicó que también se comía tras percibir en nuestras perplejas miradas la duda, y así lo hicimos. Curiosamente resultó un bocado crujiente y diferente. El cremoso muy rico pero el tomate y la anchoa "marinada" para lo que estoy acostumbrada bastante salado, aunque según explicó David con todo tipo de detalles históricos, el objetivo era resaltar "la sal" como concepto.
    - Bolets con Parmegiano Reggiano y trompetas de los muertos. Original presentación y espectacular combinación de las setas con el queso que rompían en boca sin dominancias (adjunto foto).
    - Guiso de setas: Boletus Edulis, Rovellons, Criadillas de tierra y albondiguillas trufadas. Cada cuchara que daba diferente de la anterior. Gran sensación.
    - Guiso con maíz, trigo, pencas, acelgas y azafrán en hebras. Apariencia y sabor del típico guiso casero, que nos transportaba por la zona, que es de lo que se trataba. No esperábamos un segundo plato de cuchara por lo que nos sorprendieron. Bendita aparente improvisación.
    - Merluza de pincho en su salsa marinera (a medio camino entre verde y pilpil) y su cococha. Buen bocado.
    - Paletilla de cordero castellano horneada con romero y miel. Ese olorcito a romero, ummm, lo hacía más apetitoso. Carne muy tierna y de potente sabor cubierta por esa capa dorada, tostada y crujiente bañada en abundante salsa dulzona. Sublime!

    De postre tomamos:
    - Calabaza en distintas texturas: helado esponjoso, confitura, calabaza asada y tarta (adjunto foto). Muy creativo, sabroso y como postre después de semejante comilona más ligero al tratarse de calabaza.
    - Batido de yogur griego con helado de arrop y tallaetes. Servido en vaso de caña, con ese fuerte sabor agrio del yogur, pero perfectamente endulzado por la bola de helado. Espectacular!

    Degustación de panes: coca de aceite, pan con leche y espinacas, coca de manteca y pimentón, pan tostado con aceite y pan con setas y pipas de calabaza (adjunto foto). Increíble. Variedad de sabores por si alguno no es de tu gusto, todos bastante distintos a lo habitual. Los probamos todos pero imposible acabarlos, demasiado.

    Con el café nos trajeron unas pequeñas pastas por cortesía de la casa.

    Yo tomé cerveza y tras ofrecerme varias opciones no tuve dudas, elegí una cerveza artesana llamada Spigha, con aroma y sabor a miel y romero. Muy buena!
    Mi marido tomó vino en copas dejándose asesorar por los maridajes recomendados por David, un Kabinet 2003 y un Comoloco que acompañaron de forma sabia, como no podía ser de otra forma.

    Como ya han comentado los compañeros, la pasión y sabiduría que David muestra en su trabajo y con la que te agasaja, a veces llegando a abrumar, es el aderezo perfecto que da sentido a esta apuesta gastronómica encantadora.

    Mi puntuación global sería 8,5.

    Domingo mediodía nos presentamos en este restaurante previa reserva; después de ver la carta optamos por el menú degustación que consiste en varios platos que a continuación describiré.
    Decir que David es una enciclopedia enogastronómica con patas, sabe de todo lo relacionado con este mundo: vino, comida, quesos, whiskey… Nos estuvo contado infinidades de cosas acerca del vino, del que nos dijo que tiene en carga sobre 500 referencias, de hecho, la carta de vinos es una agenda electrónica.

    Bueno, comimos lo siguiente, todo de gran nivel tanto por la materia empleada como por su elaboración, totalmente casera, hasta los panes nos dijo que los hacía él, de los cuales nos sacó de varias clases.

    -helado esponjoso de aceite de oliva, muy original.
    - coca y sardina, curioso plato, pues nos sacó hasta la raspa de la sardina, frita, que se comía.
    - formatge, tomaca y anchoa: aquí nos sacó una anchoa totalmente diferente a la anterior.
    - crep de butifarra.: espectacular de sabor, nada pesado.
    - merluza de pincho en su jugo.
    - olleta de blat picat, plato de toda la vida.
    - paletilla de cordero: el mejor plato de todos, la paletilla estaba tiernísima, con la piel cruiente.

    Para rematar, pedimos una tabla de quesos, franceses, de pasta blanda, y de memoria me acuerdo del San Mauro, San Felicien, reblochon, y varios más.

    Cuando creíamos que habíamos terminado, nos saca un postre consistente en manzana en varias texturas; luego nos sacó una bandejita de pastas y una bolita de helado al fum.

    Para beber, siguiendo su criterio, y como queríamos tomar vino blanco, nos bebimos un Borgoña: Morey Cofinet Chasagne Montrachet, estructurado, equilibrado, y muy muy muy bueno.
    Para los quesos nos hicimos un eiswein aleman, Thitenheimer altarchen 07: espectacular.

    Salimos del restaurante tres horas y media después, reventados de comer y beber.

    Restaurante de obligada visita, donde se disfruta de lo comido, de lo bebido, y de las atenciones de su dueño.

    La media del precio sube por el coste de los vinos, pero el menú degustación era 40 euros redondeando.

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