Restaurante Villa Mas en San Feliu de Guixols
  

Restaurante Villa Mas

26
Datos de Villa Mas
Precio Medio:
77 €
Valoración Media:
8.3 10
Servicio del vino:
9.1 10
Comida:
8.1 10
Entorno:
8.3 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 21,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Lunes. 10 de diciembre al 10 de enero. Martes, miércoles, jueves y domingo sólo comidas

Teléfono

Restaurante Villa Mas Esqueixada de morro de bacalao y fabes de Santa Pau Villa Mas Ceviche de pulpo Villa Mas en San Feliu de Guixols Restaurante en San Feliu de Guixols Los vinos de la noche. Centrándonos en Borgoña. Restaurante Villa Mas Zuke de atún Villa Mas Alubias con almejas Villa Mas en San Feliu de Guixols Calamar de potera Restaurante en San Feliu de Guixols Los vinos del festín Restaurante Villa Mas vinos de borgoña Restaurante Villa Mas Villa Mas Restaurante Villa Mas Villa Mas en San Feliu de Guixols Langostinos Restaurante Villa Mas Restaurante en San Feliu de Guixols El jefe carlos. Restaurante Villa Mas

26 Opiniones de Villa Mas

Volamos a las 8 de la mañana(Joan ,Guillem,Miquel y yo mismo)desde Palma a Barcelona.Hacia semanas que esperabamos la visita a Villa Mas,uno de nuestros Restaurantes favoritos.Al tener tiempo de sobra cojimos el tren para llegar a Girona a las 13:30 h y desde la estacion un taxi,hacia S'agaro.
La mañana estaba espectacular,fria pero con un cielo azul precioso.
Hacia 2 años desde la ultima visita y nos dispusimos a disfrutar.
En los ultimos comentarios sobre el Restaurante habia comentarios contrapuestos.Pero la conclusion es que a Villa Mas se va a beber vino y sobre todo Borgoña.
Nos atendio al principio,Nuria,la sommelier.Con una excelente preparacion y conocimientos sobre los diferentes viticultores y las añadas.
En el apartado de comida
-unas croquetas caseras muy buenas,
-Bolets de temporada amb all i julivert(ajo y perejil)i butifarra de perol(espectacular plato).
-Continuamos con Saltejat de sepionetas,cansalada iberica,alls tendres i ou escalfat.Tambien muy bueno.
-Judiones de la granja con almejas y salsa verde.
Los platos principales fueron:
-Arroz de colomi(palomo)amb bolets para Guillermo y yo.Impresionante plato,arroz en su punto,sabrosisimo.
-Joan difruto un suquet de rape amb bolets,excelente.
-Miquel se "conformo" con unos calamares de potera amb carxofes i rossinyols frescos,de primer nivel.
Para finalizar requeson(brutal)con miel,canutillos de hojaldre rellenos de crema y chocolate.
A los cuatro nos parecio una comida excelente,producto fresco y natural poca manipulacion.

Sin embargo el vino fue de nuevo el gran protagonista.Los comentare en el apartado de vinos,pero ahi va un resumen.
Comenzamos con:
-Un joven pero asequible Chablis Dauvissat La Foret primer cru 2009(9.2)
-Domaine Michel Niellon Chassagne-Montrachet Clos de La maltroie 2006(9.4).
-Domaine de l'Arlot Vosne Romanee Premier cru Les suchots 1999(9.5).
-Domaine Jean Grivot Vosne Romanee Premier cru Les Brulees 1996(9.8).
-Domaine Huet Vouvray Clos du Bourg Moelleux 1990(9.7).
-Dagueneau Les Jardins de Babylone Jurancon 2010(joven pero muy rico).

La velada finalizo con una larga sobremesa con Carles y Nuria,impagable.
Una pasada que repetiremos en cuanto nos repongamos....

Fuimos al menú de mediodía, muy bueno ,
De primeros. Ensalada de otoño y huevos estrellado con butifarra
Segundos. Caballa fileteada on puré de garbanzos.y costilla de cerdo con patata panadera
Postre. Bizcocho de café
Todo muy bueno, bien presentado y el sitio excelente
Y el precio 16 € IVA incluido, sin bebidas. Perfecto.
Lo que les falla es lo que viene con la factura.
Pedimos dos cervezas al empezar , 2.75€ cada una. Bien
Para comer agua una botella. 4,50 €. UN ATRACO.
SI a mí me dicen que el menú son 18 €. Con agua o copa de vino. Me seguiría pareciendo un 10.
Pero que en la factura me cobren 4,50€ por una botella de agua. Pues me siento estafado.
De todas maneras si obviamos ese detalle el sitio vale la pena nosotros volveremos

A veces los viajes en el espacio, y en el tiempo, se pueden llevar a cabo. Para realizar un viaje de estas características decidimos acudir a Villa Mas, posiblemente la carta de vinos con mayor atractivo del panorama nacional. Sentarse al borde del mar en un ambiente cálido, con un entorno de lujo que te lleva a otra época, a esa hostelería francesa de costa de camareros elegantemente vestidos, un servicio perfectamente engranado y depurado.
Pero el viaje que se inicia en la estación de Villa Mas no es por el entorno, el viaje se encuentra en esa carta de vinos. Puedes ahorra unos cuantos cientos de euros en gasolina y hoteles visitando la Borgoña e invertirlos en unas cuantas referencias de su carta. Borgoñas que son difíciles de encontrar, de añadas prácticamente extintas en las tiendas y distribuciones a precios de risa, lo que no exime de pagar lo que cuesta esta zona, la ventresca enológica del vino francés.

En esta villa pegada al mar y este ambiente de lujo uno se relaja fácilmente, empieza a observar la carta, sobre todo la de vinos, y se deja llevar por la felicidad…

La cocina es bastante sencilla, basada en la calidad del producto y sin demasiadas complicaciones en la cocina. Precios elevados, aquí la RCP cae irremisiblemente, estamos en zona de gente pudiente y el entorno y la demanda pueden permitir esta oferta.

Pedimos unas anchoas del Cantábrico de calibre medio, ricas, como es costumbre. La esqueixada de morro de bacalao con fabes de Santa Pau, un plato sencillo en el que eché en falta algo más de bacalao que le diera un poco más sabor al conjunto, pero rico. El mejor entrante de los que probamos fue el ceviche de pulpo, excelente producto y punto de cocción del pulpo.
De plato principal escogí el zuke de atún rojo, muy rico. Me gusta esta preparación por su sencillez y máximo respeto por el sabor del pescado. Además probé el denton que tomaron mis acompañantes, muy rico, sencillo, a la sal, sin más complicaciones ni aderezos. De postre tomé una copa de tiramisú bastante bueno.

La carta de vinos es, como ya he dicho, espectacular. Al ser sólo tres comensales se limita la posibilidad de probar muchas cosas, o tenemos el bolsillo limitado, que también es el caso. Pero al final pudimos disfrutar de tres vinazos a precios más que interesantes:

Domaine Ramonet Chassagne Montrachet 2012
Coché Dury Mersault 2012
Domaine Roulot Mersault les Luchets 2010

Buenas copas y servicio esmerado, la sumiller siempre atenta, parca en palabras y explicaciones pero muy eficiente. No necesito más.

Sin duda una experiencia única, sólo leer esa carta de vinos ya merece la pena, aunque la próxima vez habrá que buscar más comensales y así poder probar más joyas de la bodega que custodia Carlos Orta.

Me cuesta valorar el apartado de RCP, pues si me ciño a los vinos podría ponerle perfectamente un 10. Si me fijo en la cocina, la cosa caería estrepitosamente. Los precios de los platos son muy elevados: pagar por un denton de no más de 1,2Kg 70€, por poco más de 200 gr de atún 28€ o, lo más sangrante, el precio de una infusión de poleo-menta a precio del Ramonet Chassagne Montrachet. Es algo anecdótico, pero si una infusión cuesta 3,5€ decidieron cobrarnos 7€ por meter las dos bolsitas en la misma taza. De esas cosas que sacas en las redes sociales y todo el mundo se hace eco.

Así pues, dejo la RCP en blanco y aviso para navegantes.

No voy a descubrir lo que es el Villa Mas, ya que ha sido muy bien descrito en anteriores ocasiones, pero un resumen de su esencia sería el título de este comentario. Utilizan un excelente producto, sobretodo del mar, pero también de la tierra, y tienen una carta de vinos que hace honor a su fama.

Nos juntamos 5 enochalados dispuestos a disfrutar de lo lindo, como así fue. Para empezar le pedimos a Carles que nos hiciera un menú de uos 50-60 €. Y los vinos los confié al buen saber de mis acompañantes.

El menú consistió en:

- Sashimi de atún rojo : sin complicaciones, pero delicioso ese atún crudo.

- Habitas frescas con aceite de menta: plato muy fresco y de nuevo con un excelente producto, esta vez de la tierra.

-Guisantes con jamón: excelentes guisantes de esos pequeñitos acompañados de unos pequeños tacos de jamón de jabugo, si no recuerdo mal.

-Gamba roja de Palamós: se nos presentó de 4 formas diferentes. Las 3 primeras en crudo(en carpaccio, con caviar y marinada con gengibre) y a continuación a la plancha. Para comerse una docena!

-Pez araña con crema de guisantes: pescado de roca, poco frecuente por desgracia, pero muy gustoso. Cocción perfecta. Lástima de la ración que era bastante pequeñita.

-Déntol a la donostiarra: pues eso, producto excelente de nuevo, con un pescado muy sabroso acompañado de verduritas.

-Fideuà con gambita de Palamós: este plato lo pedimos al ver que aún nos quedaba un poco de espacio antes del postre. Muy buena fideuà, con unas gambitas de nuevo sabrosísimas, y para acompañar un buen allioli.

- Recuit de la Fonteta con miel, helado de vainilla y flan: el recuit es una especie de queso fresco cremoso de la zona. Muy buena combinación.

Para beber, esto es lo que cayó:

- Chablis village de Ravenau, 2010: excelente vino, afilado, mineral, muy fresco.

- Grandes Teppes Vieilles Vignes de Ganevat: más concentrado y maduro que el anterior, pero con muy buena acidez que equilibraba bastante la cosa. A mí me gustó mucho.

- Meursault-Genevrières de François Jobard 1998: más evolucionado de lo que se esperaba pero aún así no quedó ni gota.

- Gevrey-Chambertin "Aux Echezaux" 2008: qué rico! Fresco, mineral, de trago largo.

- Regis Rossignol-Changarnier, Volnay 1993: de nuevo otra joyita borgoñona.

- Champagne Emmanuel Brochet, "le Mont Benoit": qué pasada de champagne! No lo conocía y me llevé una grata sorpresa. Bollería, mantequillas, fresco, complejo...

- Ratzenberg Auslese, Bacharacher Wolfshöhle 2004: cómo me gustan estos vinos. Dulce perfectamente equilibrado con una muy buena acidez, y con esa deliciosa nariz que tienen estos vinos. Gentileza del amigo Herr.

- Julien Meyer, Zellberg sylvaner sous voile 2000: gentileza de Carles Orta con quien tuvimos el placer de charlar un rato después de la comida. Un vino de lo más curioso que yo ya había probado este verano precisamente en la bodega.

Para acabar unos buenos cafés. Por cierto, muy buen pan. No sé cuántos cestos llegaron a sacarnos, uf!

En definitiva, gran comida, grandes vinos y sobretodo excelente compañía. Gracias Herr, Pelos, JordiF y Calamar por compartir esta gran experiencia que tanto tiempo llevaba esperando. A ver si repetimos algún día porque lo pasamos realmente bien.

Hacia ya algún tiempo que queríamos ir a conocer el restaurante del Chef Carlos Orta, Villa Mas, y esta vez por fin materializamos nuestro deseo. Ubicado en primera linea de la playa de Sant Pol en Sant Feliu de Guixols, junto a S'Agaró, el restaurante tiene mucho encanto, y aunque se comiese mal, que no es el caso, valdría la pena visitarlo solo por su arquitectura modernista.
En cuanto se cruza el umbral de la puerta de su terraza, uno se siente transportado a la "Belle époque" y a su ambiente festivo y algo decadente.
Pienso que casi todo se ha dicho de este restaurante, por lo que es difícil añadir algo mas, que ya no se haya dicho... por lo que pasaré a explicar nuestra velada.

Fuimos a cenar el domingo a eso de las 20h30 y nos situaron en una mesa en la terraza, que pudimos escoger sin ningún problema. MC tenia una magnifica vista panorámica a la playa de Sant Pol , yo le daba la espalda. La próxima vez escogeremos una mesa con las dos sillas "tête-à-tête" mirando al mar. La mesa estaba bien vestida, pero no muy bien separada de la más cercana, lo que hacia que pudiésemos escuchar perfectamente la conversación de los dos comensales de la mesa paralela a la nuestra, que además eran franceses, lo que debia ser reciproco para ellos. La mesa era bastante pequeña, lo que hacia difícil situar los platos y las bandejas (por lo que vi, para conseguir una mesa amplia es mejor ser 4 que 2). Buena cubertería y vajilla, copas Riedel, buen servicio de sala, personal acogedor, amable y profesional. Muy buen servicio del vino con un buen sumiller, que nos aconsejó perfectamente a la hora de elegir el vino que acompañaría nuestra cena.

El restaurante, no proponía ningun menú, por lo que optamos por la carta, que ese dia no ofrecía uno de sus platos estrella : el calamar de potera, por problemas de suministro.

Tomamos lo siguiente :

Como aperitivo, nos ofrecieron un excelente Gazpacho

Optamos por compartir los 2 entrantes :

Esqueixada de morro de bacalao con alubias de Santa Pau El bacalao presentado como la base de un volcán en cuyo cráter aparecía una buena ensalada y unas buenísimas alubias, aunque algo escasas. Frescor y excelente sabor. Muy bueno

Ceviche de pulpo con tomate y pepino Un pulpo excelente, y buenos productos de temporada. Muy bueno.

Como plato principal, tomamos cada uno el pescado del dia, en este caso se trataba de un Pagell a la sal acompañado de verduritas crujientes de temporada Nos sirvieron fileteada una mitad del pescado a cada uno con sus cocochas correspondientes. Perfecta cocción. Un plato excelente.
Acompañó la cena un pan, hecho por ellos, que estaba buenísimo.

No tomamos postre, terminamos con 2 buenos cafés.

Habíamos ido a este restaurante con la idea de degustar un buen Bourgogne, así que le pedí consejo al sumiller sobre que vino podría acompañar perfectamente nuestra cena sin sobrepasar un techo de 40 €. Acertó plenamente, nos sirvió un Domaine Joblot Givry 1er Cru en veau 2012 Un excelente Bourgogne a un precio espectacular (32 €)- Se está vendiendo on line entre 22,50 y 27 € la botella- . También tomamos una botella de agua de 1/2 litro.

Hubiésemos tomado "volontiers" unos GT's después de la cena, pero estábamos alojados a 34 Km. La próxima vez nos buscaremos un hotel al lado.

La cuenta ascendió a 75,25 €/persona. Buena RCP. Recomendable para todos, pero sobre todo para los amantes del néctar de Baccus.
Una excelente cocina de producto de temporada y de proximidad y una bodega excepcional, sobre todo de Bourgognes. Sin ninguna duda volveremos y la próxima vez será en una mesa con doble vista al mar.

Vaya comida en Villa Mas.Al final el pasado Miercoles viajamos a S'agaro desde Mallorca.Lo hicimos para disfrutar de los Borgoñas de Carlos Orta,pero tambien disfrutamos mucho de la comida.
Comenzamos con:
-Anchoas con pan con tomate,muy buenas.
-Esqueixada de Bacalao con judias de Santa Pau,buenisimo.
-Tartar de gamba con aceite de la propia gamba,fantastico.
-Gamba a la plancha,brutal.
-Calamar a la andaluza,delicioso.
-Calamar de potera a la brutesca con su tinta,brutal.
-Gallo de San Pedro a la plancha,pura fantasia.
-Rape con bolets y salsa marinera,bufff...digno de un Dios.
-Arroz con palomo,perfecto,plato de 10.
-Canutillos rellenos de vainilla y chocolate negro.(Excelentes)
En cuanto a los vinos comenzamos con Un Raveneau La Foret PC 2006(mineral puro y muy accesible ahora,9.5),le siguio un Ramonet Chassagne Montrachet Ruchottes PC 2008,realmente espectacular(9.6),continuamos con un Ramonet Chassagne Montrachet Ruchottes PC 1996 con evidentes signos de oxidacion(problema relativamente frecuente en blancos en la Cote de Beaune hasta el 2003-2004).En el apartado de tintos comenzamos con un Mugneret Gibourg Ruchottes Chambertin GC 2007,elvino de la comida,vaya joya,9.8),continuamos con un Lafarge Clos de Chenes Primer Cru 1996,realmente austero y mostrando el terroir excepcional de esta parcela en Volnay,maravillosos,9.7.Con el postre disfrutamos de un Clos Naudin Reserve 1989 de Vouvray,a la altura de los mejores Sauternes(delicioso,9.7).
Para finalizar estuvimos conversando con Carlos sobre los secretos de la Borgoña,una sobremesa impagable.
Salimos a las 18 horas del Restaurante, hacia el aeropuerto de Barcelona,con la sensacion de haber disfrutado de una jornada gastronomica inolvidable.
Volveremos.

Al día siguiente del Celler (esta vez no hicimos la locura del mismo día), quedada en Villa Mas con 6 compañeros de fatigas vinícolas. Y un nuevo festín. Esta vez aprovechamos el día para disfrutar del magnífico entorno de la playa de Sant Pol, donde se encuentra el histórico Hostal de La Gavina. El restaurante, en primera línea de playa, ocupa un palacio de estética novecentista, creando un ambiente decadente y evocador, con una preciosa terraza que por desgracia no podíamos utilizar. Domingo a mediodía y local lleno, en especial de productores y comerciantes franceses que iban a acudir al siguiente día a la feria Vitis Vinífera. Nos ponemos en manos de Carlos, que nos ofrece su menú degustación. La cocina de esta casa es un homenaje al producto, en especial al producto marino de la zona, producto que Carlos conoce y maneja a la perfección. Esta vez hay un problema y es la veda de pescadores agravada por las tormentas de esos días, que tenían muy revuelto al mar y que nos impidieron disfrutar de la reina de aquellos lares, la gamba roja. Repasemos.

Anchoas con pan y tomate: no le preguntamos a Carlos por el origen da las anchoas, probablemente de L’Escala, pero lo que está claro es que están entre las mejores que hemos probado. Carnosas, de tamaño justo, delicadas y deliciosas, acompañadas por un suave aceite y pan con tomate. Anchoa portentosa.

Erizos de mar al natural y Berberechos al vapor: estamos en plena temporada de este equinodermo, que Carlos pone al natural, partido por la mitad y para tomar con la cuchara. Puro sabor marino y yodado, aunque den poco premio. Muy buenos. Los berberechos de buen calibre y perfecto punto, casi crudos pero bien hechos, de sabor limpio y máxima calidad. De nuevo producto puro y duro.

Calamar de potera con puré de alcachofas: un calamar de anzuelo de buen tamaño ligeramente braseado con “chips” de alcachofas y una salsa base de emulsión de dicha planta. Sencillez y sabores reconocibles, basados de nuevo en la calidad del género. Muy bien.

Alubias con almejas: un clásico de los platos que mezclan tierra y mar, que en la versión de Carlos se basa de nuevo en el mejor producto, judiones de La Granja y almejas de Carril. Perfectas de punto y plenas de sabor, un plato que siempre apetece.

Ventresca de lubina con verduritas: nuevamente nos basamos en un fabuloso género de pescado, poco hecho y meloso, preparado con unas verduritas muy jugosas. De nuevo sin secretos y de nuevo un gran plato.

Mar y montaña: plato repetido del pasado año y consistente en un delicado y meloso pie de cerdo confitado con un espardeña a la plancha coronándolo. Realmente fantástico este plato, uno de esos que se quedan cortos. Mal detalle, eso sí, que un compañero no podía comer cerdo y simplemente le pusieron…una espardeña. Ligero resbalón.

Arroz negro de calamares y alcachofas: arroz caldoso de fondo sabroso y contundente, bien ligado y perfecto de punto, francamente bueno, para comer con cuchara.

Canutillo de queso con helado y bocaditos de hojaldre con nata: dos postres para terminar, el canutillo no nos gustó mucho porque marcaba mucho el queso (aunque el helado estaba fantástico) y muy ricos los bocaditos, que ya pusieron el año pasado.

En Villa Mas se come muy bien, producto de primera y cocina que trata de exaltar sus virtudes. No llegamos al nivel del pasado año porque el producto disponible (por el estado de la mar y veda) no era de tanta calidad, pero aun así resultó muy satisfactorio. La pena fue la ausencia de la gamba en tres preparaciones, un plato imprescindible.

Pero como bien sabemos, si Villa Mas es un restaurante casi de culto y en especial en los círculos franceses es por el tratamiento del vino, que lo convierte en un “top” nacional. Carlos es quizá la mayor autoridad nacional a la hora de hablar de Borgoña y su conocimiento es apabullante, no solo del terreno y de los vinos, sino de la parte más humana de los mejores productores. Como decía un compañero, con unas horas de charla con Carlos se aprende más de Borgoña que leyendo todos los libros de Clive Coates. La carta es de la que da gusto leer por la calidad de las referencias y por sus precios, más bajos que en tienda en muchos casos. Y con la ayuda de Marcelo, un excelente sumiller, disfrutamos de una sesión auténticamente salvaje.

Gerard Schueller Alsace riesling Grand Cru “Eichberg” 2007: Pitu Roca nos recomendó probar algo de este productor y por tanto no lo dudamos. Un riesling alsaciano muy bueno, seco, definido, profundo, con sustancia. Preferimos el estilo de Trimbach (más afilado), pero estaba muy bueno y a mejor precio. [Punt: 8,9]

René et Vincent Dauvissat Chablis 1er Cru “La Forest” 2004: un gran Chablis de un soberbio productor, clásico y directo, entrando poco a poco en su fase de madurez, largo y profundo. Realmente bueno, aunque no acordamos del Clos 2000 del día anterior y…ese juega en otra liga. [Punt: 9,2]

Domaine Roulot Meursault Les Tillets 2006: uno de los “lieu-dits” que trabaja este soberbio productor, uno de nuestros preferidos en Borgoña. Viñedo más elevado y año más cálido, un vino más maduro y abierto y listo para su consumo. Estilo más afilado y mineral, vinos muy gastronómicos. [Punt: 9,1]

La Stoppa Ageno 2007: un “orange wine” elaborado en Emilia-Romagna basado en malvasía, trebbiano y ortrugo, maceración pelicular sin añadir sulfuroso. Un vino de gran calidad dentro de su estilo, lleno de originalidad. Aromático y con acidez, largo y persistente, una de esas rarezas que hay que probar. [Punt: 8,9]

Domaine de L’Arlot Vosne-Romanée 1er Cru “Les Suchots” 2001: productor clásico, biodinámico, que trabaja con raspón y viñedo de gran nivel, entre los mejores 1er cru de la zona. Ya entrando en madurez y expresando terruño, con una paleta aromática hipnotizante y un paso por boca lleno de equilibrio. Gran Vosne. [Punt: 9,3]

Mugneret-Gibourg Ruchottes-Chambertin Grand Cru 2007: los vinos de estas hermanas son una debilidad y pese a la juventud del vino (un GC hay que tomarlo con más 10 años) se advertía su impresionante materia y profundidad. Serio, estructurado, largo y evocador, un vino enorme que no hará más que mejorar. [Punt: 9,5]

Domaine Dupasquier Roussette de Savoie Marestel 2007: aportado por un compañero y servido a ciegas, es un magnífico blanco de la uva altesse producido por un grande de Saboya, vino muy delineado, con clase, limpio y mineral, que envejece de maravilla. Y con una RCP extraordinaria. [Punt: 8,9]

André Beaufort Cuvée Saint-Jean: un Champagne “bio” basado en pinot noir francamente interesante, limpio, directo, redondo, con muy buena acidez, largo y cremoso, de esos que se beben a pares. Nunca puede faltar un Champagne en un homenaje como este. Muy rico. [Punt: 9]

Château Rayas Pignan 2000: servido a ciegas, puro clasicismo, elegancia, finura y profundidad, la expresión más pura de la garnacha que conocemos, sin ser una gran añada muestra su enorme nivel y entereza, siendo uno de los mejores tintos del sur de Francia. ¡Parecía un Borgoña mediterráneo! [Punt: 9,3]

Domaine Roulot Meursault “Clos de Mont Plaisir” 2007: nos íbamos a ir y Carlos abrió este vino en mágnum, así que nos quedamos un rato más, jeje. Estupendo vino en fase inicial, mineral, directo, largo y elegante, mejor que el Tillets 06 que habíamos tomado anteriormente. Muy bueno. [Punt: 9,3]

Servicio de vino a la altura, cristalería de primer nivel, temperaturas adecuadas, todo perfecto, al igual que el servicio de mesas, siempre diligente. Al final, lo mejor fue la animada charla con Carlos y tras casi 7 horas allí dentro, te acabas yendo con la sensación de que quieres más. Porque además de sus conocimientos y experiencia, Carlos tiene una personalidad arrolladora y si le pillas en un día en el que está especialmente locuaz no solo aprendes mucho sino que además te lo pasas francamente bien. Un grande.

Con respecto a los precios y si tenemos en cuanta todo lo que comimos y bebimos, lo cierto es que están bastante bien ajustados. Hay un menú diario de 14 euros, que en fin de semana son 24 y está bastante bien, aunque si se va a beber como nosotros lo ideal es el degustación, quizá algo caro (70 euros), pero bien es cierto que el producto es de primera y la zona no es precisamente barata, ahora bien, si con todo lo que bebimos al final son 70 euros más…la sensación es que la RCP es francamente buena.

Villa Mas es, en nuestra opinión, uno de los restaurantes imprescindibles en España para los buenos aficionados al vino, es el fiel reflejo de la personalidad de Carlos Orta, un tipo tan peculiar como erudito, directo y transgresor, un tipo que merece la pena conocer. Para nosotros imprescindible y visita segura cuando volvamos por la zona. Y no nos queremos ni imaginar cómo se estará por allí cenando en su terraza en una noche veraniega y con un Raveneau en las copas….

Acudimos fuera de temporada a por el menu diario, esta genial, pero tiene dos partes.
La primera es la comida que es excelente y con un muy buen servicio.
de primeros, Sopa de puerros y caracoles a la "llauna"
de segundos, albondigas con sanfaina y un pescado azul "cirbia" no lo habia provado nunca y estaba al punto, genial.
de postres. "financiero" conm salsa inglesa y mousse de yogourt con frutas rojas-
La comida es de diez por un menu de 14 euros, incomprensible.
y ahi es donde esta la segunda parte, porque falta el IVA y tampoco entra el agua ni el vino, por lo que se te pone en 18/20 euros.
que segue siendo un gran precio por lo que dan, estas cosas a mi me molestan un poco.
de todas formas es muy recomendable. nosotros repetiremos, seguro

Lo podemos definir como un lugar especial.

La ubicación, en primera línea de mar de la playa de Sant Pol de S’Agaro, de por si ya vale un desplazamiento, si además le añadimos la terraza de la encantadora casa donde está ubicado y la visita es una excelente noche del mes de Junio, el resultado os lo podéis imaginar.

Tras la presentación, decir que además se come de forma excelente y en cuanto al tratamiento del vino, ya se ha indicado en otros comentarios la espectacular carta de borgoñas que tiene, es interminable y compleja para los que no somos expertos, que sin duda requerimos ayuda.

Entrando en materia, indicar que los medios días tienen un menú a 14 euros, siendo de 20 euros los fines de semana, incomprensible dada la calidad de la comida, el lugar y el servicio.
Por las noches el servicio es exclusivo a la carta y el precio no tiene nada que ver con el de los menús indicados, no obstante hay que destacar que la carta, el lugar y la puesta en escena lo valen.

Tras la respectiva reserva para un sábado noche, nos ubican en la terraza/jardín, lleno total y algunas mesas dobladas de clientes, clientela mitad nacional, mitad extranjera, carta no muy extensa pero suficiente y platos compuestos por producto de gran calidad, tanto de carnes como de pescados, postres originales y todo muy bien presentado.
En nuestro caso elegimos :
Carpaccio de escamarlanes de Palamós, excelente y gran calidad de la materia prima.
Ensalada de patata y queso, dicho así suena simple, pero la elaboración es muy acertada, con el queso fundido por encima, el plato es contundente.
Sepionetas con su tinta, salteadas con espárragos, patatas fritas y huevo frito. Uff. tremendo y excelente plato, disfruté mucho estrellando el huevo con el resto de ingredientes.
Mero a la plancha, buena ración y buena calidad, aunque no estaba en su punto y tuvimos que pedir que lo pasaran un poco más. Ultimamente hay una manía en servir el pescado a la plancha o crudo o pasado, cuesta encontrar el punto.
Postres : Copa de tiramisú y crema catalana, ambos postres excelentes, diferentes a los habituales, tanto en elaboración como en presentación.
De beber un par de cervezas y un sencillo Jean-Paul&Benoit Droin Chablis 2010, a un precio más que ajustado para el servicio del mismo, la recomendación fue de la sumiller, ya que ante nuestra solicitud de que no tuviera barrica ( cosas de mi acompañante ), se lo pusimos algo complicado, cafés e infusiones.

En cuanto al servicio, bien en general, algún camarero sobradillo y borde pero en general bien, nos atendió una camarera encantadora, no averigüé su nombre, pero destacable su servicio y amabilidad.

Hasta aquí correcto, pero la agradable sorpresa vino después, con las copas y los GT’s, se retira el servicio de mesa y puedes tomar tu/tus GT´s en tu mesa, junto al mar, con una excelente música, con un muy agradable ambiente y sin prisas, hasta la hora que te de la gana.
Solo tomamos GT’s, varios eso si, porque dormíamos a 50 metros, muy bien elaborados y a un precio fijo de 10,- euros.

Noche muy aprovechada a la que no se le puede pedir más, lugar del todo recomendable para darse un homenaje y para repetir las noches de verano que hagan falta, . . . y que se pueda.

Hacía un día precioso y teníamos una comida pendiente con unos amigos, así que decidimos llegarnos hasta el Villa Mas.

Aparte de lo comentado en anteriores comentarios resaltar:

  • Entorno interior y Servicio de mesa:
       -En esta ocasión aprovechando uno de los primeros días de verano de este año, nos decidimos a comer en la terraza para gozar desde primera fila de la excepcional vista de un mar en calma y del bonito y soleado día.

  • Platos probados y precio:
       -Cuatro personas, de nuevo nos decantamos por el menú de la semana de 14,00 €.- + IVA

  • Bebidas:
       -29,00 €.- Un Joblot Cellier aux Moines 09
       -5,00 €.- Un Martini
       -3x 2,50 €.- Tres cervezas.
       -3,80 €.- Agua de litro.
       -1x 2,50 €.- Un café con leche.
       -3x 2,00 €.- Tres Cafés.

       -Aparte cayeron cuatro GT’s variados de los que no sé el precio, ya que pagaron nuestros amigos.

  • Cuenta:
       -118.58 €.- Cuatro personas. (Sin los GT’s claro)

  • Comentario:
       -En un día tan soleado y caluroso, lo que realmente me apetecía era una buena sangría de cava, pero de entrada en la carta de vinos no aparecía, y entonces pensé que ya que estaba nada más y nada menos que en el Villa Mas, y para que mis amigos veremeros no se metieran conmigo decidí lanzarme a pedir un Borgoña.

       -Aunque no os lo creáis últimamente he aprendido bastante de vinos así que después de repasar la interminable lista de tintos de Borgoña sin acabar de decidirme, llamé al camarero y le pregunté directamente por los más baratos, muy amablemente me indicó dos referencias que curiosamente tenían el mismo precio y entonces siguiendo el consejo de mis amigos veremeros, me puse en sus manos, y le dije que de esos dos referencias nos sorprendiera eligiendo él mismo el que considerara más adecuado.

       -Cuando me lo dió a probar y me pregunto qué me parecía, siguiendo los consejos de un cefalópodo amigo mío de dije muy serio, “interesante, un vino muy interesante” con eso el camarero quedó convencido de que estaba ante un autentico entendido.
     
     

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