Restaurante Gadhus en Valencia

Restaurante Gadhus

Datos de Gadhus
Precio Medio:
35 €
Valoración Media:
7.8 10
Servicio del vino:
8.5 10
Comida:
8.1 10
Entorno:
6.3 10
Calidad-precio:
8.2 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: Valencia
Dirección: Galería Jorge Juan. C/ Ciril Amorós, 62
Código postal: 46004
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 15,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos

Teléfono


13 Opiniones de Gadhus

Se acabó un buen proyecto ya hace más de un año.

Podría servir para cualquiera de nosotros, pero me gusta esta frase para la bonita relación que tienen "Alfonso y Richi". Los conocí hace tiempo, los visite en Rocafort (una de esas citas que quedan grabadas en las papilas).

No sé cómo, pero aun no había visitado a Alfonso en su nuevo emplazamiento (que mala gente soy...), el jueves pasado por fin me acerque a comer.

Llegamos, Alfonso nos vio y nos recibió con un amigable saludo, a los dos minutos salió Richi, que es de esas personas que transmite felicidad.

Tomamos varias copas vinos (2 copas de luis pato, 1 dao), un agua.

El menú( 3 entrantes, 1 principal, 1 postre) fue el siguiente:

- Sardina fosilizada con alioli y miel, alcachofas y aire de dashi, muy buen entrante, fresco y con varias elaboraciones.

- Porrusalda a la llama, tosta de langostino y emulsión de americana, crujiente de ajo asado, ya empezamos a coger temperatura.

- Arroz de pato Pekín, el punto del arroz perfecto, con un fondo de setas y con unos daditos de calabaza que le daba un toque dulce.

- Bacalao a banda, El bacalao es un "must" en la casa de Alfonso.

- Secreto arnadi, finas tiras, la carne perfecta, con un rollito de verduras para redondear el plato.

- Chocolate, naranja y cardamomo deliciosa combinación de chocolate, naranja con una especie de brownie, tenia unos toques de aceite, sal....que sencillo es hacer feliz a alguien!

El precio final, fue 46€ (18€ del menú, 10€ de las 3 copas de vino y de una manzanilla)

Creo, que por 18€, me parece un precio muy competitivo, en el día a día del menú ejecutivo.
Sitio totalmente recomendable, tanto por la cocina, como por la bodega y por supuesto por su gente.

  • secreto

  • postre

  • bacalao

  • arroz

  • porrusalda

  • sardina

Fin de semana intenso el que les esperaba a muchos de los usuarios de Verema, ese portal enológico y gastronómico que, a algunos, nos ha dado la dicha de conocer a tanta y tan buena gente. Se celebraba en València la Experiencia Verema, evento anual al que acuden foreros, bodegueros y profesionales de prácticamente todos los rincones de la geografía nacional. Catas dirigidas el viernes y el sábado, entrega de premios y una gran muestra de vinos durante toda la jornada del viernes con representación de más de cien bodegas a la que se le ha dado el nombre de l’Espai. Interesante el acto y perfecto el ambiente que en él se respiraba.

Pero como no sólo de vino vive el ser humano, había que prevenir dónde y qué íbamos a comer. En organizar tales saraos, el también blogger de Vinowine José Ruiz es un auténtico experto. Al bueno de José le gusta reunir alrededor de la mesa a gente de procedencia diversa y compartir en ella la pasión común por el vino y las buenas viandas. Además, la ocasión es perfecta para acercarse al panorama restaurantero de València, una ciudad que vive en continua ebullición gastronómica y conocer de primera mano alguna de las múltiples y tan sugerentes propuestas que ésta nos ofrece.

Así fue como se organizó una gran quedada en este restaurante para cenar el viernes. Finalmente fuimos dieciocho las personas que compartimos mesa (que no mantel) esa noche. Amigos de Andalucía, de Madrid, de Albacete y de diferentes puntos de la Comunidad Valenciana entre los cuales había personas ya conocidas y otras a las que tuve el placer de conocer esa misma noche. Una velada muy agradable.

Esa sería una buena definición para el concepto o filosofía de este restaurante que hace pocos meses abrió sus puertas al público. Quienes están al tanto de los tejemanejes gastronómicos en esta ciudad saben que el propietario es Alfonso Gallego, Alfonso el del Malke, como muchos le conocen. Este cariñoso mote le viene desde que abrió el restaurante Malkebien, un humilde local en el barrio de Torrefiel donde se dio a conocer y donde “la rompió”, como se suele decir en la jerga futbolera. Estuve allí hace años y me sorprendieron los platos por su alto nivel de preparación, su presentación y la extraordinaria RCP que allí se ofrecía.

Visto el éxito de esta empresa, un nuevo negoció vio la luz de la mano de Alfonso en la vecina localidad de Rocafort: Gadhus. No tuve ocasión de pasarme por allí, pero, de las múltiples valoraciones leídas mientras estuvo abierto, se deduce que aquella propuesta ofrecía una comida del mismo nivel que en Malkebien, pero, ahora sí, en un entorno con bastante más encanto.

Para sorpresa de muchos, el negocio se trasladó hace pocos meses a un espacio que genera cierta controversia. La galería Jorge Juan es un pequeño centro comercial estratégicamente situado, en pleno centro de la ciudad y junto al recuperado mercado de Colón. A pesar de ello, me comentan que jamás ha contado con demasiada afluencia y que muchos de los negocios que allí se montan cuentan su existencia por un espacio de tiempo más bien breve.

El restaurante se sitúa en el semisótano, por debajo del nivel de la calle y de la mayoría de las tiendas de la galería, en una especie de ágora central que desnuda de intimidad a los comensales que allí se sientan. Afortunadamente existe un segundo salón bastante más “metidito”, justo bajo las galerías comerciales, que goza de un ambiente más sosegado y, si me permiten la licencia, menos voyeur. Trazos contemporáneos en su decoración e iluminación cálida en este comedor que, sobre todo por la noche, dotan al local de un ambiente confortable y de bienestar. Mobiliario práctico y funcional: mesas sin mantel, sillas cómodas… no encuentro “peros”.

La presencia cómo jefe de cocina de Ricardo Goachet, de nacionalidad peruana, condiciona ostensiblemente la filosofía de la carta. Todos los platos que degustamos denotan inspiración en la cocina de Centro y Sudamérica. El mole y los tacos típicamente mexicanos, o los ajís, el rocoto y el tiradito como auténticos estandartes de la cocina peruana son claros ejemplos de la influencia que ejerce aquel continente en la cocina del Gadhus. Cada vez parece más evidente que dicha tendencia está de moda, con muy buena aceptación por parte del público español, por cierto. Degustamos:

. Taco de costilla anticuchera con huancaina de rocoto: Primer entrante que supone verdaderamente la mejor carta de presentación de los derroteros por los que va a discurrir la velada. Plato que mezcla la cocina mexicana y la peruana. La base es la típica tortita de maíz y el condumio lo configura la costilla asada (de ahí lo de anticucho) y la salsa del rocoto (pimiento rojo). Toques muy frescos los que aportan la cebolleta encurtida y el cilantro. Un comienzo divertido. Armonía sugerida: Soalheiro espumante Alvarinho 2013 – Minho.

- Tiradito del puerto, crema de ají amarillo, maíz en texturas y emulsión de dashi: Plato que combina tres productos del mar (zamburiña, pulpo y calamar), prácticamente crudos, y la ligazón resultante de emulsionar el dashi con la crema de ajíes. A modo de adorno se usa un único grano de maíz tostado (choclo) y una mini mazorca encurtida. Plato muy refrescante, ideal para menús veraniegos. Armonía propuesta: Munda Encruzado – Daõ.

- Vichyssoise de guisante, brandada de anguila y manzana infusionada en pisco: Fue, sin lugar a duda, el plato que más me gustó de la velada. Últimamente disfruto un montón con esas cremas vegetales. Ligeras reminiscencias de la holandesa de mostaza degustada en l’Escaleta en cuanto al concepto del plato. Matices ahumados, herbáceos, ácidos… Plato complejo, pero fácil de disfrutar. Nivelazo. Armonizado con Campolargo Bical 2012 – Bairrada.

- Ají de pato con huevo de codorniz y carbonara de huacatay: Otro gran plato: El ave se prepara a modo de estofado y se presenta desmenuzado formando un pequeño timbalete en el centro del plato. Todo ello se salsea con abundante crema de ajíes pero controlando en todo momento el contenido picante de la misma. El resultado es un guiso contundente y sabroso. Armonía propuesta: Vinha Formal 2011 – Beiras.

- Bacalao con calamarcitos, jugo de ave, ajíes y espuma de ajo negro: El bacalao no suele faltar en los menús degustación de los restaurantes de Alfonso. La ascendencia portuguesa de éste cuasi le obliga, aunque con mucho gusto, a rendirle un continuo homenaje a éste ya que se trata de uno de los productos más usados en el país vecino. Aparente sencillez en un plato con resultado sápido altamente satisfactorio: una especie de mar-montaña en la que claramente sale beneficiado el bacalao cuya ingesta nos parece deliciosa en combinación con ese fondo concentrado de calamares y ave. Armonía: Crasto superior – Douro.

- Angus con caldo de mole poblano, y tierra de algarroba: Sutileza e ingenio a la hora de combinar elementos cargados de personalidad. El punto de la carne perfecto, el uso del mole comedido, el justo para aportar melosidad y sabor a la carne sin neutralizar a quien desarrolla el papel de protagonista principal. Llegamos a este punto bastante saciados, pero ello no nos impidió rebañar hasta la última cucharada de este último plato “salado”. Armonía sugerida: Antonio Saramago 2010 – Setubal.

- Los postres, aunque son varios, llegan en un mismo pase y emplatados de modo individual: Manzana infusionada con té verde y bergamota; Trufa de chocolate; Bizcocho de café y espuma de lúcuma: Un denominador común en todos ellos. Mejor dos: la sutileza y la liviandad. Las tres propuestas me parecieron ligeras pero con un punto de gracia en cuanto a la selección de ingredientes, las combinaciones entre ellos, las elaboraciones y las texturas resultantes. Agradecimos sobremanera esa ausencia de complejidad y pesadez al final de un menú bastante largo y dado el carácter lúdico e informal de la velada. Armonizado con: Moscatel Alambre – Setúbal.

Antes de terminar este relato sobre nuestra vivencia en el restaurante Gadhus me gustaría hacer referencia a ciertos aspectos que suponen un valor añadido a la experiencia puramente culinaria que vivimos en esta ocasión, muy satisfactoria por cierto. El primero de ellos es la singularidad que supone maridar un menú de siete platos con siete vinos originarios de Portugal. Alfonso Guerrero es un gran conocedor, defensor e impulsor de los vinos que produce nuestro país vecino. Todos los que salieron esa noche supusieron para mí una grata sorpresa. Gustarían más o menos, pero, sin duda, nos agradó a todos los comensales acompañar este menú de principio a fin con los vinos portugueses.

También valoro en su justa medida el muestrario de platos y recipientes que se usaron en el servicio. Una buena elaboración luce mucho más si viene servida en una bonita vajilla y ello se cuida en esta casa. Teniendo en cuenta la filosofía del restaurante que pretende ofrecer comidas con un ticket medio de 20/25 € es muy admirable que se cuiden aspectos como éste que suponen un esfuerzo inversor considerable no siempre bien valorado por el cliente.

Y, por último, reconocer la simpatía, eficacia y buen hacer de todos los miembros del equipo. Si bien el local no presentaba un buen nivel de ocupación esa noche y eso siempre juega a nuestro favor, estuvieron pendientes de nosotros y nos dispensaron el tipo de trato que personalmente prefiero: cercano, pero no intrusivo; respetuoso, pero no servil; amable, pero no empalagoso. Muchas gracias.

Podéis leer este mismo post ilustrado con imágenes en: http://www.vinowine.es/restaurantes/gadhus-un-lugar-singular.html

Arriba, abajo, al centro… ¡y adentro!. Eso decíamos de chavales cuando había que beberse una birra de un trago. Y ese latiguillo me venía a mí a la cabeza mientras disfrutaba como un bellaco de la cocina de Gadhus en su nuevo emplazamiento. De Torrefiel a Rocafort -sin abandonar Torrefiel- de Rocafort a… hacer cábalas arriba y abajo, que dieron como resultado el pleno centro de Valencia, pero adentro, adentro de la Galería Jorge Juan. Lo va a petar. Lo está petando. Te ofrece todo el día para disfrutar de la magia de la cocina gadhusiana. Desayunos, almuerzos, aperitivos, comidas, meriendas, vinillos de tarde, cenas… ¿Quién da más? ¡Hagan juego señores! ¡Alfonso Gallego Dos Santos les da las fichas!

Al "viejo" Gadhus fui unas cuantas veces, al "nuevo" dos de momento. Iré muchas más. El entorno no es el mismo, el cambio es radical: de un coqueto y recogido local en un pueblo, a un pedazo espacio en una galería comercial de una gran urbe.

A mí me gustaba más el anterior pero el nuevo tiene su punto, con esa atmósfera urbanita en un entorno de modernidad, con una zona más abierta y expuesta y otra más reservada e íntima. Impera la modernidad en el concepto pero pese a ello se ha buscado, con las luces, colores y materiales, proyectar un aura acogedora.

Y la cocina… ¡ay amigo la cocina! Dos noches, dos, sacando a los de cocina por la puerta grande. Aunque cada vez se lo merecen más, cada vez me cuesta más trabajo sacarles por la puerta grande, auparlos a hombros y embocar la puerta de la gloria. Acabo baldao. Porque cada vez soy más viejo y porque es que ahora son dos, y pesan los tíos. Antes pillabas al gran Richi Goachet y ya estaba. Pero es que ha aparecido en escena, irrumpiendo con brío, arte y positividad Javier Linares. ¡Y ahora hay que sacar a los dos! Al maestro y al estelar colaborador. ¡Vaya pareja de dos!

Lo ha montado bien Alfonso, Alfonso es un excelente captador, creador y dinamizador de equipos. Se le echa en falta por la noche, mentiríamos si dijésemos lo contrario, pero nos deja en buenas manos. En sala se respira corrección y discreción, la que otorga Kike Guzmán, y en cocina genialidad. Pero es que además el gran Richi sale a cantar algunos platos expandiendo hacia tus oídos la magia de la cocina, con esa locuacidad y sentimiento tan latinos. Ellos saben que cocinan como los ángeles y como se creen su producto y tienen dotes para contarlo, te lo comunican con pasión y credibilidad. Un placer escucharle y degustar sus creaciones. Creaciones que no tienen fin. Me hablaba de que llevan centenares de platos creados desde que abrieron en Rocafort, porque renuevan la carta del degus semanalmente o incluso menos. Calculen, calculen… a una media de 10 platos, por 4 semanas, por 12 meses, por 3 años…

Decíamos que Alfonso es un crack con el tema de los equipos, pero ¿y en el arte de ajustar escandallos? Porque ya me dirán ustedes cómo demonios se puede ofrecer por 28€ esto:

Cóctel acevichado de zamburiñas, ají amarillo, leche de tigre, pisco y chalaquita de aguacate
Baguel relleno de papada y mayonesa de orza
Taco de conejo pibil, huitlacoche, guacamole y chipotle
Anguila ahumada con cremoso de calabaza, café y mistela
Torreznos con alcachofas y queso payoyo
Bacalao blanc i negre con ragout de calamar
Ramen de cerdo ibérico
Postres de migas de bizcocho y chocolate

Y dicho así… pues podría estar bueno o malo. No, no, no, ni bueno ni malo: estupendo. Cada plato te fascina, en cada creación hay imaginación, arte, creatividad desbocada.

Te reciben los de cocina a puerta gayola con un cóctel acevichado. Chúpate esa. Un ceviche en forma de cóctel o un cóctel en forma de ceviche. O ambas cosas. O ninguna de las dos. Aquí Richi nos dice: “Ey, me llamo Richi Goachet y vengo del Peú”.

Pasamos por un sublime bollito de papada y… entra en escena Paco Linares con su taco: “Soy de un pueblo de Valencia, pero estoy muy viajao, sé que te pone lo mex, pues toma tío”. ¡La madre que! Un crujiente taco de jugoso conejo pibil, ayayay, con la profundidad y tipismo del huitlacoche y el puntazo del chipotle sobre un chisposo guacamole. En este punto le dije a mi mujer: “Mira que soy inquieto y me gusta probar todo, pero ahora mismo cambiaba todos los platos que restan por 5 o 6 tacos de estos más”.

Todavía embelesado por el regustillo del tacazo, aparece de nuevo Richi: “Sí, soy del Perú, y me he formado en Euskadi, pero estoy enamorado de Valencia, ahí va mi homenaje”. Y se saca de la chistera una pasada de plato, una anguila ahumada nadando por una barrosa albufera de crema de berenjena con piel escarchada de naranja, matices de café y un sorprendente escabeche de naranja amistelado. ¿Pero nos queréis volver locos?

Espera, espera, que ahora os sacamos unos torreznos con alcachofas y una embelesadora crema de payoyo. ¡Ey! Que vuelve Javi, que ahora nos dice que ha pasado parte de su formación en las mejores cocinas vascas y que mira, que nos infusiona un bacalao en la tinta del calamar, un ragout, un chin de piparras… Y nos regala este plástico bacalao blanc i negre.

¡Cuida! Que vuelve Richi, que oye, que en el Peú lo asiático mola mucho, ya sabes, la cocina chifa y tal, así que tooooma una sopa Ramen de cerdo ibérico

Menos mal que en los postres bajaron un poco el pistón (si en algún lado tienen margen de mejora es en este apartado) y nos dejaron reponernos del torbellino de sensaciones y de giros geográficos.

Vaya equipasso en cocina con Richi Goachet y Javi Linares. Larrreostiaenbicicleta. Para volverte loco. Y encima los tíos son encantadores. Lo tiene tó.

Para beber, como siempre que vamos a alguno de los Gadhus, que nos saquen lo que quieran. Tienes la certeza de que vas a beber muy bien, cosas ricas, originales, portuguesas muchas de ellas, y bien de precio. ¿Para qué elegir tú entonces? Déjales a ellos: saben lo que hacen. Y Kike nos sacó: Tío Pepe en rama - Luis Pato Vinhas Velhas 2014 - Luis Pato Vinha Formal 2011 - Vizcarra Senda del oro 2014 - Alambre Moscatel rojo de Setúbal. Chapeau. Fino en rama – blanco ligero portugués – blanco portugués consistente (“sólo hemos subido un escaloncito en la gama de esta casa, pero hay que ver qué diferencia” nos dijo Kike con mucho criterio) – tinto ribera jovenzano y redondo – moscatel rojo enmaderado para los postres.

Pues eso, que después de lo que les he contado (y recuerden el precio del menú que les comentaba)… ¿Creen que repetiré? -;)

Cena para 2, mi mujer y yo.

Pues me decidí probar el nuevo Gadhus del amigo Alfonso este sábado 27 de Febrero y la experiencia no pudo ser más satisfacctoria. Ya me había avisado Alfonso que igual no podía estar ya que los sábados está echando una mano en su templo de Torrefiel, Malkebien.

A pesar de todo ya había dejado preparado un Esporao Blanco Reserva para ser nuestro acompañante toda la noche y es que este blanco me tiene fascinado es una pasada y Alfonso lo sabe.

Lo primero que he de decir es que no voy a entrar en valoraciones del local y su decoración, a mi el enclave me parece novedoso y me gustó mucho, mención aparte a la cubertería y decoración estupenda.

En cuanto al menú : pues menú degustación del cual he de decir que es acertadísimo y que son 4 entrantes, un pescado , una carne y un postre y que yo que soy una persona muy comedora me quedé saciado y más que saciado, menú abundante y nada rácano con las raciones, todo lo contario, muy generoso.

Atención cercana, familiar, agradable y muy atenta en todo momento, Ritmo entre platos: perfecto.

Menú:

- Cocktail acevichado: puntazo para empezar, bofetada a los sentidos, como un gazpacho de cereza, con marisco y pescado y lima, potencia, sabor y frescura todo junto, plato con mucha fuerza y guiño a la cocina peruana.

- Bocado de papada ibérica con mayonesa de aji amarillo (creo): era como una mini hambuerguesa de una papada estupenda y combinada con un panecillo dulce y la mayonesa, bocado estupendo, nos encantó.

- Hummus de berenjena con sardina ahumada: menos sorprendente, pero sardina de calidad y plato muy rico y bien integrado.

- Huevo a baja temperatura con patata confitada y hierbas salinas: plato rebosante de sabor, presentado en una cacerolita pequeña, pero que lo que buscan en un guiso con sabor y vaya si lo consiguen, tremendo el sabor que consiguen con este plato simplemente con huevo y patatas. Un único pero: plato contundente y que al llevar patata te puede llegar a llenar, no en mi caso, pero si en el de mi mujer. No pasa nada, ya me termino yo su plato.

-Pescado: Bacalao (como no), con caldo de garbanzos y teja de yema de huevo: concebido para mezclar la teja con el bacalao y el estupendo caldo de garbanzos. Bacalao sublime y combinación triunfadora.

- Carne: solomillo de cerdo con higos, castañas y crema de café: arriesgado pero de nuevo sale vencedor el plato, solomillo con un punto perfecto y con esa crema de café que lo realza más.

- Postre: bizcocho de bayleis con vainilla bourbon, lúcuma y picadillo de chocolate blanco y pistachos: muy sorprendente y novedoso, postre muy original y que nos gustó mucho, de nuevo un guiño a latinoamérica.

Bebida: Esporao Blanco + 2 cafés + invitación del siempre rico Moscatel de Setúbal.

Una pena que sólo hayamos podido hablar por teléfono Alfonso, pero bueno a ver si nos vemos pronto y charlamos y un rato, ya sea en Torrefiel o en Jorge Juan.

Cena de grupo durante la Experiencia Verema, guiados por José Ruiz (gracias otra vez por todo).
Quizás la ubicación sea un punto algo en contra, al ser un lugar demasiado abierto para mi gusto. Quizás falte algo de intimidad.
En el resto poco que criticar. Bien dirigido por Alfonso, dando la cara en todo momento y presentándonos cada plato con gran entusiasmo. Comida de fusión, toques peruanos, portugueses, española... Variado y cada plato un placer. A destacar también los postres.
El precio bastante aceptable (no barato) para lo que comimos y bebimos.
En general muy recomendable.

¿Decepcionados? Puede ¿Expectativas demasiado altas? Quizás. Esto es lo que suele pasar cuando vas a un sitio que está de moda, que sale en todos los blogs gastronómicos, que si Gadhus esto, que si Gadhus aquello, bla bla bla, y ves que todo es perfecto y no tiene casi ninguna crítica negativa, y tú piensas ¿Seré yo el raro?
Eso es otra, estoy cansado de los colectivos de los queda bien, esas personas que siempre te dicen que todo está muy bueno, que está todo genial, que volverán, y que en verdad están pensando, vaya truño de comida, vaya esperpento todo y porque no me habré ido al bar de la esquina, pero prefiere mentir, quedar bien y cuando llegue a casa te voy a poner a parir en todos los foro ¡¡¡ Retratados!!! Y luego están los gurús gastronómicos, son esas personas que se creen entendidillos de este mundillo y en verdad no saben ni lo que están comiendo, uhm estas lentejas con crujiente de jamón de bellota y aromas de la tierra están espectaculares, si si, las lentejas de Carrefour ya hechas, el jamón del barato, y aromas de la tierra un puñado de hierbas provenzales de bote, como te has quedado, listillos.
Por eso mis críticas vas a ser sinceras, sin ofender, pero siempre diciendo la verdad. Bueno, vamos a lo que toca, nosotros elegimos el menú Plaza, que consta de dos aperitivos, un principal a elegir, un postre a elegir, bebida y pan, todo por 15 euros, relación calidad precio, buena, nuestro menú fue el siguiente, los voy a ir enumerando y valorando a la vez.

APERITIVOS
- Tiradito de pulpo con crema de ají amarillo y mayonesa japonesa: Buena cocción del pulpo, el toque de la cebolla encurtida junto el ají amarillo le daba un punto, pero en conjunto me resulto plano, sin chispa ni gracia, le faltaba algo de punch.

- Croqueta de pato con crema de coco y maíz: Croqueta de buen tamaño, cremosa y algo fría con ligero sabor a pato, la crema de coco no la vi por ninguna parte, estar estaba, pero no sabía a nada, y el maíz estaba más para adornar que otra cosa, por que aportar, no aportaba nada
PRINCIPALES
- Arroz meloso de langostinos y verduritas: El arroz en su punto, muy rico y sabroso, buena ración, un plato muy bueno

- Solomillo con crema de calabaza asada y espuma de queso de cabra: El solomillo estaba poco hecho, casi crudo, un poco más hecho habría estado mejor y hubiese sido un plato redondo. La crema de calabaza, espectacular, que junto con la carne hacían un bocado muy agradable, la espuma de queso también tenía su punto, buen plato, los principales mejor que los entrantes.

POSTRES
- Brownie: Sabroso y goloso, como a mí me gusta

- Bizcocho de vainilla con sorbete de piña: Servido en vasito, la piña un poco insípida y el bizcocho bueno, no me dijo mucho.

Antes de concluir quería deciros una última cosa, me encanta vuestra vajilla, estoy enamorado de ella, lo nuestro ha sido amor a primera vista. Aunque a mí no me haya transmitido las sensaciones que yo esperaba, si os digo la verdad yo esperaba salir de allí muy cachondo, esperaba un combate sexual con cada uno de los platos, hablando mal, quería correrme de gusto con cada bocado, pero no ha sido así, salí con la sensación de haber ido a uno más, sin nada que destacar, que había asistido a una comida plana, con algún falso repecho, pero lo dicho, falso, aun así es un sitio recomendable por la calidad precio y también si se quiere huir de los restaurantes más céntricos y turísticos de Valencia, Gadhus está ubicado en la galería Jorge Juan, al lado del mercado de Colon.

Estuve en el nuevo gadhus en mi anterior visita a Valencia a mediados de Diciembre.

Me acerque a mediodia a ver que tal iba en el nuevo espacio,
No comento los platos simplemente las sensaciones.

Eso de estar sentado en el anfiteatro viendo pasar a la gente de compras por arriba y a otros sentados y comiendo uno o dos niveles mas abajo no me moló nada. Ver a Alfonso corriendo de aqui para allá tampoco.
El servicio tampoco me moló mucho nadie de los que nos trajeron los platos no dijo que era qué. Supongo que aun andaban de rodaje.

Otro detalle que tampoco me gusto fue que el menu que habia colgado a la entrada, justo antes de las escaleras no se correspondia en nada con el que cantó Alfonso en la mesa..

Dicho esto la comida estaba muy buena y con una magnifica relación calidad precio....

La misma noche, volví esta vez acompañado de unos valencianos que desconocian la existencia de este local. Sentados abajo, al lado de la pecera de los vinos, mucho mas recogidos y con mucha menos gente, las buenas sensaciones volvieron.
La comida espectacular, ni un solo pero

El concepto del nuevo Gadhus es rompedor, un restaurante abierto durante prácticamente todo el día, quesos, jamón, ostras y buen vino. ¿Qué más se puede pedir?

Estuvimos el pasado mes despidiendo el Gadhus Rocafort y le dijimos adiós al año en el nuevo restaurante de Alfonso, ubicado en la galería Jorge Juan.

Si miro el antiguo Gadhus y observo este, sin duda hemos perdido calidez en el escenario. La casa de Rocafort tenía un encanto especial, un tamaño mesurado y un ambiente cálido que difícilmente se puede conseguir en un restaurante con la morfología y ubicación actual. A cambio, nos ofrecen una oferta mayor que la anterior, con los almuerzos y las comidas a deshoras. Echo en falta una barra donde poder sentarme para tomar algo, parece que sentarte en una mesa implica un mayor rigor, pero será también porque soy un amante de las barras.

Para compensar tienes a Alfonso en sala, que es una persona cálida, cercana y tan sumamente profesional que siempre acompaña, te hace sentir como un invitado a su casa. En la cocina Richi Goachet mantiene el nivel, el punto internacional y han montado un tándem gastronómico muy interesante, ahora mismo diría que es de las mejores ofertas de la ciudad.

Vamos al menú:

Bagel de pavo con mayonesa de vainilla y piña: me gusta este juego del mini bocadillo para empezar, una pista de por dónde van a ir los tiros.

Vino: Informal, un espumoso de Luis Pato que casó a la perfección con el plato.

Brandada de anguila ahumada con vichyssoise de curry rojo y manzana: seguimos con los entrantes, ahora contundencia de sabor y un ligero punto picante.

Vino: Vinha Paz, de las variedades encruzado y malvasí, de nuevo nos vamos a Portugal, zona de Dão, fresco y con una excelente acidez.

Cucurucho de wonton con hummus de ají, chalaquita de langostino y emulsión de coral de zamburiñas: de nuevo juego de sabores y texturas, además de la gran fusión chifa que da platos muy interesantes.

Vino: Muxagat Xistos Altos de rabigato, algo pasado de madera para mi gusto…

Hueva a baja temperatura, estofado de carrillera con boletus y espuma ligera de patata y hierbaluisa: y aquí nos vamos arriba y nos metemos en un plato contundente y sesudo, un plato bien pensado, estructurado y con un sabor rotundo. Nos ponemos serios…

Ermita del Conde, un albillo muy interesante, buen maridaje con la untuosidad del huevo y las manitas.

Bacalao con espencat a la llama: el bacalao (Gadus morhua) es quien da nombre al local y aquí lo bordan. El amor de Alfonso por Portugal, sus vinos y su gastronomía se plasman en los platos con este pescado, tan típico del país vecino. En este caso se mezcla con los sabores valencianos del espencat, la verdura asada en tiras que casa a la perfección, dándole un plus a las preparaciones clásicas con pistos y otros sofritos.

Vino: Cavalo Maluco, un touriga franca excelente de Setubal, apuntado queda para hacerse con alguna cajita.

Solomillo ibérico con crema de alcachofas y bizcocho de musgo: la carne. De nuevo maestría en los sabores, en la combinación de texturas, en el juego con las especias…

Vino: Quinta do Mouro, aragonez y cabernet sauvignon perfectamente equilibrado y dando sostén al solomillo.

Chocolate con mousse de gianduja y cremoso de cereza: el postre es lo que menos me gustó, aunque bastante bueno, me parece demasiado potente para acabar un menú así, tampoco me gustó el emplatado ni el juego con la cereza. Será que tampoco soy muy de dulces y prefiero algo fresco.

Vino: Quinta do Javalí LBV 2008, para el vino de la noche, por esa excelente acidez que equilibra los dulzores del vino.

Y si nos metemos en el maridaje de vinos, la carta, las copas y el servicio perfecto de Alfonso, sólo puedo que hacerme cruces al pensar lo fácil que es hacer bien las cosas y lo difícil que es encontrar un restaurante con el servicio que Gadhus ofrece.

Tenía un gran recuerdo de mi última cena en Gadhus ( Rocafort ) , Alfonso me sedujo , me emocionó con sus creaciones y por ese motivo decidí volver ahora a su nuevo emplazamiento.
Esta vez fue comida.
Todo empezó mal porque mi gatita estaba enfadada , pero eso no modifica esta crítica , todo lo contrario , al hablar menos te fijas más en todos los detalles.
Lo haremos por partes

EL LOCAL = 4
Horriblemente decorado , sin intimidad en ninguna de las mesas , y no te digo nada si te toca en el odioso sofá largo adosado a la pared , donde puedes ponente el vino de la mesa de al lado sin estirar mucho el brazo. Prefiería la intimidad del antiguo Gadhus. Si tuviera que salvar algo serían las mesas , tienen un buen tamaño , y al ser de madera clara dan un toque más fresco a un local apagado. Por cierto las servilletas con tacto a seda me parecen una horterada , ya no me gustaban en el otro local , pero aquí es que pierden el poco sentido que tenían. Lo de poner un cactus de decoración en la mesa ¿ de verdad es necesario ?.

SERVICIO DE SALA = 5
Puedo entender que uno se esfuerce en hacer sentir a un comensal como si estuviera en casa , pero no significa ni justifica que cada vez que te acerques a la mesa notemos ese aroma a macho ibérico del que lleva muchas horas de servicio y no ha tenido tiempo de darse un duchita ... Alfonso cuidado con esos detalles.
En cuanto a la salida de los platos , es injustificable que un comensal tenga que adaptarse al ritmo que tiene tu cocina. Es justo al contrario , tú tienes que adaptarte al ritmo del comensal. Pues lo dicho entre plato y plato podías hacer la digestión. Si no estás preparado para dar de comer a 70 personas , no permitas que se sienten a la mesa.

LA COMIDA = 6
Lejos de ese recuerdo de secuenciación sorpresiva del antiguo Gadhus , nos encontramos con un menú con 3 entrantes , un arroz , un pescado o carne y un postre.
Seré directo :
ENTRANTES = 5
El crujiente para hacérselo mirar , blando y con un sabor de recuerdos a aceites pasados. De los otros dos , solo recuerdo que faltaba algo muy muy muy importante : la temperatura . ( volvemos a los problemas en cocina ) , si tienes claro que no van a salir a tiempo , por lo menos calienta el plato para mantenerlo , eso es de primero de hostelería.
ARROZ = 9
Espectacular , si bien continuamos con los problemas de temperatura , esta vez lo podría admitir porque el reposado lo hace todavía más majestuoso . Hace unas semanas comí otro espectacular en el Poblet de Dacosta,, pero el de Gadhus estaba todavía mejor.
LA CARNE = 7,5
Melosidad y punto de sal correcto. Sin grandes alardes de creatividad , pero más que aceptable.
EL PESCADO = 8
Como no , Bacalao , jugoso , bien desalado , es algo que domina muy bien nuestro amigo.
EL POSTRE = 4
Para olvidar , una sopa de chocolate , plana , sin argumentos , y una piña colada con una especie de bizcocho , vamos lo de siempre , sin interes.
LA CARTA DE VINOS = 7,5
Es cierto que tiene una carta trabajada y la única en toda Valencia en cuanto a los vinos portugueses se refiere , pero eso no justifica que falten vinos , es especial blancos de otro corte ( California , Argentina , Nueva Zelanda ..... Etc ) Todos sabemos a lo que me estoy refiriendo.
LA VAJILLA = 6,5
No está mal , sin ser deslumbrante , por lo menos se nota el intereses de adecuar cada plato a su contenedor apropiado, aunque esto ya viene de lejos en Gadhus. Las copas de vino de excelente calidad y muy limpias como debe ser.

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