Restaurante La Bomba Bistrot en Madrid
  

Restaurante La Bomba Bistrot

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Datos de La Bomba Bistrot
Precio Medio:
48 €
Valoración Media:
7.5 10
Servicio del vino:
7.1 10
Comida:
8.0 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
7.4 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas:
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



18 Opiniones de La Bomba Bistrot

  Llama la atención para los que nos gusta el mundo del vino la excelente carta de vinos y en particular la de champagnes de este local, mas de sesenta champagnes, para disfrutar y no saber que pedir.

  Seis comensales. Empezamos por unos entrantes , ensaladilla rusa ( no es la habitual , esta muy buena), unas alcachofas a la italiana ( me encantan las alcachofas y esta estaban muy bien. Con los entrantes pedimos un vino blanco del Loira, el Chateau de Tracy que acompaño perfectamente.

  Como segundos hicimos dos arroces para compartir entre los comensales, arroz a banda y arroz de temporada, muy bien los dos. Los acompañamos con un champagne, Egly- Ouriet " Les vignes de Vrigny",  un menier blanc de noirs que gusto a todos y acompaño perfectamente los arroces

  Para postres lo típico del local, La Paulova, que es un merengue francés con nata, vainilla, fruta de la pasion, mango, etc,etc.

  Una buena experiencia.

Después de la comida en Diverxo del año pasado , buscábamos algo cerca del hotel, y en el que se pudiera compartir algo, no solo un menú, descartado Sacha, ya que cierra por las noches, esta nos pareció una buena opción.

Muy buen ambiente, mucha gente disfrutando de la noche, camareros muy simpáticos
Y profesionales, salio el chef a comentarnos la carta y alguna cosa fuera de ella.

No había mucho hambre, de los cuatro comensales, un par de ellos con algo mas, por supuesto yo, el primero, pero sin desbarrar.

Tomamos dos cañitas, digo por el tamaño que tienen en Madrid, 2€, y un Blody Mery , 8€ , rico , lo probé

Pedimos cuatro medias raciones de gazpacho de centolla picante, muy rico, fresco y con un toque picante, muy sutil y claro, con centollo, pues perfecto, 9€ ración.

Una para compartir de tartar de atún, muy troceado, demasiado para mi gusto, pero rico, aliñado con manzanilla, huevas de maruca y mojama 22€.

Tartar de buey con tuétano, buen sabor la carne, y el tuétano, me encanta, bien 27€.

Dada la fama de los arroces , y aunque no soy de comerlos por la noche , no se porque , costumbres , pedimos el de pato confitado con alcachofas , puerro y ajo tierno , también tenia tirabeques , creo , muy rico , sabroso y un punto bueno de arroz 23€ por dos , 46€ .

Aquí el tragón de turno, ósea un servidor, quiso pedir dos postres para compartir, una tarta de queso, correcta, sin mas 7€ y la famosa Paulova, merengue francés, nata con vainilla, fruta de la pasión, mango y frutas rojas 7€, para un goloso como yo, rico postre.

Servicio de pan y un aperitivo, tartar de remolacha roja, 2,8€ por persona, agua 3,3€, cada día mas cara, por eso prefiero beber vino, un blanco 2016 de coto de gomariz, 21€.

Conclusión, salimos a 50€, tampoco es que pidiésemos mucho, así que voy a decir que esta bien , rozando lo correcto , ya que de las cuatro personas , dos apenas comieron , si estas cerca , esta bien conocerlo , se nota que hay buena mano y producto , pero si vas de vez en cuando a la capi , en mi caso , con la oferta que hay , tardaría en volver , pero por la oferta de buenos locales que hay en la Capital , no por nada mas .

He de reconocer que tengo predilección por este restaurante, es uno de mis favoritos. En mi opinión, es uno de los mejores restaurantes “de producto” de Madrid, junto con la Tasquita de Enfrente, la Buena Vida y Sacha.
El local es bonito, con un estilo afrancesado, al igual que la comida. Especialmente agradable en verano cuando abren los ventanales. Por poner una pega, las mesas quizá están demasiado juntas. También dispone de una terraza muy agradable junto a un parque y lejos del tráfico, a diferencia de la mayoría de las terrazas de Madrid. Sin embargo, creo que la terraza no tiene nada de especial y prefiero sin duda el restaurante.
Como aperitivos destacar dos cócteles con base de vermut que me encantan: el secretario de estado y la bomba roja. También es muy recomendable el bloody mary, preparado con tomate natural.
Entrando en la comida, son fantásticos los arroces, que eran la base inicial del restaurante cuando abrió y con los que se ganó una merecida fama. Mi preferido el arroz de pato. Sin embargo a día de hoy los arroces, aunque siguen teniendo el mismo nivelazo, ya no ocupan un lugar tan principal, ya que el resto de la oferta es maravillosa. Muy bien la carta, pero merece mucho la pena esperar a las sugerencias del día, ya que Christophe es un loco de la materia prima y es capaz de acudir a los lugares más recónditos del país para conseguir el mejor producto. De las últimas visitas destacaría las colmenillas con salsa de vino del jura, las piparras fritas, las alcachofas con yema de huevo o el civet de liebre. Mención aparte merece el pichón, en mi opinión uno de los mejores de Madrid. En el postre, la paulova es el que tiene más éxito, aunque a mi me apasiona el babá al rón.
Se admite el descorche si se avisa al hacer la reserva (creo que son 12 euros), pero es una pena porque la actual carta de vinos es fantástica, se nota que está elaborada por el maestro Juancho Asenjo. Prácticamente todas las referencias son interesantes, pero destacaría el apartado de champagnes, y en especial el Chartogne-Taillet, uno de mis preferidos, una auténtica delicia.
En resumen, un restaurante al que acudo siempre que puedo y en el que disfruto enormemente. No es barato, tampoco caro, pero en todo caso la calidad se paga, por lo que opino que la relación calidad/precio, o más bien disfrute/precio es muy buena.

De nuevo aquí, deseando disfrutar con la cocina de este lugar, top capitalino para mi, donde se produce una constante búsqueda del mejor producto, la mejor receta, el mejor servicio,..., todo ello para mejorar la satisfacción de la clientela.

En esta visita, bien acompañados, por una persona con la que siempre es un placer compartir mesa y mantel, abierta, sencilla, con conocimiento de las cosas del comer para aburrir. Gran persona.

Pero claro, uniendo ambas cuestiones y con ganas de agradar, uno que es un poco lanzado, se lía a pedir sin medir las consecuencias, y al llegar la dolorosa, cae en el error.

Comenzamos con una agradable crema de calabaza para ir abriendo el estomago.

- Tartar de ostras. Plato ya conocido, sigue estando igual de bueno, pero claro, para compartir se hace muy escaso, apenas un trocito por persona.

- Colmenillas con salsa de queso Comté y vino blanco del Jura. Plato que goza del aplauso por parte de la clientela, y no le falta razón, esta muy muy bueno, pero tiene el mismo defecto que el plato anterior, querer compartirlo entre tres, es utópico, tocas a tan poca porción, que no permite apreciarlo suficientemente.

- Sepia y habas. Buen sabor, pero insuficiente para compartir.

- Sarda sarda con tomate y sus patatas triple cocción. No esta mal, pero un trozo enano y encima a compartir.

- Salmonete con verduritas. Hermoso lomo de salmonete, perfectamente desespinado, pero aun viniendo de un productor afamado, sinceremente, no pasa a mi top.

- Arroz con sepia, habas y alcachofas. Soberbio, en mi opinión, el tratamiento a los arroces sigue siendo uno de los puntos fuertes de este lugar, eso si, cobrarlo lo cobran.

- Paulova. En su linea, es y sigue siendo uno de sus postres mas afamados.

- Baba al ron. Bien de sabor y cargadito de ron. Aquí hay una discrepancia, mientras la formula tradicional del baba es a base de brioche, su versión es elaborado con bizcocho.

- Jess. (sorbete de manzana Granny Smith con vodka y cava). Bien de sabor pero decepcionante presentación. Mi recuerdo era dentro de una manzana natural y ahora se presenta con una clásica copa de cristal con sus pajitas correspondientes.

En el capitulo bebercio, un chardonnay francés de Pouilly-Fuisse. Les Escelles de Marcel Couturier, correcto.

Sensación rara, buena cocina en general, como siempre, pero raciones, - excepto el arroz-, muy escasas para compartir entre tres personas, y un nivel de precios, a todas luces excesivo. Los pescados, por muy buen suministrador que sea, no se pueden cobrar por esas mini porciones, precios que oscilan entre 24 y 26€.

Menos mal que a postres y cafés, fuimos invitados, pero aun así, la dolorosa fue de 196 €, a 65€/pax.

Nueva visita y nueva oportunidad de disfrutar con este local donde existe un afan por presentar a la clientela nuevos platos, nuevas presentaciones, que obtengan la plena satisfaccion de estos.

A algunos clientes les podran gustar mas o menos las propuestas o podran tener mejores o peores experiencias, pero es innegable que este local esta en constante evolucion, esta en constante ofrecimiento de platos nuevos y eso, en mi opinion es de agradecer.

Hoy nos ha tocado probar una nueva propuesta, aun en embrion, que estara vigente a la vuelta de sus vacaciones, un menu degustacion que sera ofrecido a un numero determinado de mesas con un precio cerrado.

Para acompañar a este menu, y siguiendo consejos, hemos trasegado un Riesling de la zona del Mosel, un Selbach Oster, con baja graduacion alcoholica, que ha maridado perfectamente.

El disfrute de hoy comienza con unas croquetas de jamon elaboradas con leche de cabra y una tapa marinera murciana, ambas muy sabrosas.

Seguimos con un tremendo Bloody Mary acompañando a unas ostras Guillardeau con salsa diablo, suculentas.

Unas piparras, judias verdes y tirabeques fritas, super crujientes. Es la primera vez que tomo unas piparras fritas y me temo que no va a ser la ultima.

Una degustacion de tartares de atun y buey, ambos bien cortados, muy sabrosos.

Un bonito con tomate, de los mejores que he tomado, de un lado por el punto del bonito, y de otro por la salsa de tomate, y es que soy muy tomatero y cuando una salsa de tomate, como la de hoy, me gusta, de buena gana pediria un recipiente con una amplia cantidad de ella, una cuchara y con eso solo disfrutaria como un enano.

Un arroz con sepionets, butifarra negra y alcachofas baby, si en la anterior visita, con el arroz de rape, cigala y espinacas, crei que habria probado el mejor arroz de esta casa, hoy ya no estoy tan seguro. Colosal es decir poco, a este arroz me apunto.

Unas fresitas con mascarpone y un sorbete de manzana granny smith con vodka y cava, que responde al nombre de Jess (creo que en homenaje a un peculiar personaje de las redes sociales), suponen la parte dulce.

Cafes con hielo, charla distendida y agradable con los alma mater del local, suponen el cierre de esta nueva visita a la que seguiran otras muchas mas.

Comida paras 5 personas. Por fin porque tenia ganas de conocerlo.
El local me ha parecido bastante normal donde solo destacaria las sillas. Al llegar la musica estaba muy alta y ellos mismos se han dado cuenta y la han bajado.
La carta es muy completa y variada con sugerencias de temporada que algunas vienen en un papel pegado y otra como uno de los arroces que pedimos nos lo cantaron sin decir precio ( cosa que es habitual en todas partes y que no me gusta).

Mientras elegiamos nos pusieron una especie de tarta de remolacha bastante rico asi como el pan: blanco y de centeno tambien muy buenos.

Nos decidimos compartir lo siguiente:
• Ensaladilla rusa. Estaba buena pero algo salada para mi gusto ( esto del exceso de sal me ha pasado con unos cuantos platos)
• Puerros muy pequeños hervidos y con una especie de mousse de romesco. Buen genero pero insulso
• Croquetas de jamon. Saladas. Bastante normales
• Piparritas y judias verdes fritas . quiza lo mejor por original.
Como segundo hemos pedido arroz para cuatro personas compartiendo dos tipos:
• Arroz con rape y cigalas: especialidad del dia. Rico pero salado
• Arroz a banda. Muy bueno. En su punto de todo.
Para finalizar unos cafes.
Para beber agua y el Viognier Miriade de Vallegarcia que esta riquisimo y a 18 euros.

La cuenta en total 175 €. Correcta sin mas.

En resumen, no hemos comido mal pero nada destacable. No es un sitio que repetiria pero le daria otra oportunidad sobre todo porque es mas que correcto y la carta es amplisima lo que permite probar cosas nuevas.

Cena un poco especial incluída en un curso de arroces impartido por el propio Christophe.

Un coctail con vermout rojo, ginebra, etc con unas aceitunas de aperitivo

-Tartare de remolacha: Muy bueno
-Gazpacho picante de centolla: Muy bueno
-Tartare de ostra Gillardeau al rábano picante: Muy bueno y original
-Rape: espectacular el punto y sabor así como la holandesa de algas y guarnición
-Sorbete de manzana ácida: Ligero y refrescante
-Fresitas Mara de los bosques con helado de mascarpone artesanal y jugo de fresas: Impresionantes fresas (no fresones) de enorme tamaño y gran sabor

Cenamos en la terraza que en esta época del año se está de maravilla. El servicio muy amable y Christophe una persona encantadora y apasionada de su oficio.

No pongo precio ya que la cena estaba incuída en el curso de arroces que impartió en el restaurante

Este local estaba entre unos cuantos recomendados por EuSaenz y cené estupendamente. Me gustó mucho el lugar, me pareció acogedor y bien decorado en su sencillez, original, luminoso y animado, con espacio suficiente entre mesas. Es un poco ruidoso pero eso quiere decir que estaba lleno, lo que habla del atractivo del mismo. En el sofá corrido donde me senté estuve cómodo.
De entrada te ofrecen con las bebidas unas olivas que no valen mucho y unos garbanzos con curry que estos sí estaban ricos.
Nos tomaron la comanda bastante rápido y nos informaron de los platos fuera de carta que eran bastantes.
ïbamos 4 y todo lo pedimos al centro, a saber:
1) Tartar de tomate rosa, más simple que un pirulí pero como el tomate era bueno y el aceite también...
2) Un plato que incluye 1 croqueta de jamón, butifarra con pan con tomate y ensaladilla. Todo muy bueno.
3) Boletus a la brasa, otra propuesta de elaboración nada sofisticada, producto de calidad.
4) Arroz de temporada, en esta ocasión con pato y alcachofas, para 3 pero comimos los 4 y repetimos, no chupé la paellera porque no está bien.
5) Una Paulova, no quedó una miga y 1 tarta de chocolate, este postre más flojo.
Servicio del vino muy bueno, copas y menaje muy bien, pan de 2 tipos en forma de rebanadas grandes, integral y de semillas, me gustaron los 2.
La carta de vinos corta, caldos originales y de calidad contrastada, incluyen algún francés y alemán. Elegimos el Atteca. En este apartado pondré "muy bueno" por cómo lo tratan a pesar de que por cortedad de carta hubiera merecido sólo un "bueno".
Servicio muy correcto, además el camarero que nos atendió, aparte de muy profesional sobre todo sirviendo el vino, era muy simpático, contactamos bien y fue un valor añadido a la cena, muy diferente de la frialdad en el trato que me temo se ha puesto de moda en el sector desde hace tiempo.
Cerramos la cena con unos GTs muy bien elaborados.
La recomendación de Eugenio muy acertada y los comentarios del foro muy útiles, fui sobre seguro, si acaso había leído tales maravillas de la ensaladilla que no llegó a los límites de excelencia que prometía, rica pero no excelsa, para mi gusto claro. El arroz estupendo.
Espero repetir si voy por la capital.

  • Riquísimo este postre.

  • Le llaman Trilogía.

  • No quedó un grano.

No es tan fácil buscar un restaurante de este tipo en Madrid. La oferta es inmensa, y eso produce agorafobia. Quería encontrar un bistrot/gastrobar/restaurante informal, con buen ambiente, y buen producto, y no más allá de 40-50eur.
[Era la tercera pata de nuestra escapada gastronómica a los madriles: las otras dos ya las conocíamos y creíamos que íbamos sobre seguro: Streetxo –que no defraudó-, y Horcher- que sí defraudó].
Tras muchas dudas- era la pata desconocida-, en la última criba descarté “Triciclo” y elegí éste. El detalle que me hizo tomar esta decisión fue leer el blog del “gourmet y cocinillas” (como le llama José Carlos Capel), Christophe Pais, propietario del local. En la página “noselepuedellamarcocina.blogspot”, encontré antiguos posts, donde un Christophe realmente afanado, relataba sus aventuras y desventuras. Ilusionado, e involucrado por ofrecer lo mejor en su restaurante, haciendo caso de los consejos de clientes, sufriendo de veras por los pequeños (y no tan pequeños) fallos del servicio, o de la cocina…
Ya en el restaurante, el Christophe cibernético se hizo carne. Carne de maitre. Y me pareció tremendamente agotado. Parecía que el stress lo devoraba. La hostelería, dicen, es muy exigente, y se te involucras al máximo puede extenuarte. Al final de la noche, Christophe me habló de su horno especial (no era un josper) de 9.000 eur donde nos cocinaron, con sabor a parrilla, los calçots y los berberechos.
Cenamos extraordinariamente bien en La Bomba Bistrot:
- Ensaladilla rusa: muy buena, por encima de la mayoría que podemos encontrar en Murcia, donde vivo y que tiene la fama de tener las mejores ensaladillas. Hay unas pocas buenas y una legión de mediocres.
- Tortilla de trufa negra: huevos amarillos, fluyentes, y encima, picatostes (costrones), y trufa negra rallada. Simple. Espectacular. Varias texturas (líquida, crujiente) y mucho sabor.
- Berberechos: cocidos en el citado horno, con vino blanco. Buen tamaño, frescura, punto justo de cocción, toque acertado del vino.
- Calçots: los mejores que he probado. Y de las mejores verduras que he probado: duuuuulces, tiernísimos, aroma a brasa. Los habían traído esa mañana de Cataluña, probablemente recogidos el día anterior.
- Butifarra de los Rovira (restaurante Els Casals): gelatinosa, que no grasienta, pero contundente y sustanciosa, con sabor profundo a cerdo. Más pronto que tarde debo visitar de una vez este restaurante, santuario catalán de cocina de producto y de proximidad.
- El pollo asado (“le poulet roti de dimanche”): de carnes prietas (no blandengues; estos pollos caminan y corren), gustosas, bien asadas, con su piel crujiente y su jugo gustoso aportando melosidad.
- Buen postre, la paulova, aunque para mí algo pasado de dulce (soy poco dulcívoro).

Vi pasar a mi lado chuletones irresistibles y cabrachos enteros humeantes. Para la próxima, que será pronto.

[Bebimos cervezas artesanas. Muy buenas]

Las buenas críticas me llevaron a visitar este restaurante hace unas semanas. Ayer repetimos y las sensaciones fueron parecidas.
Entrantes clásicos (croquetas, ensaladila, butifarra, etc), pero más que oorrectos (las croquetas están deliciosas).
De segundo, arroz, por supuesto. Arroz a banda muy bueno de sabor, pero coincido con el anterior comentario en el tema de la poca cantidad (la ración da para un par de cucharones por cabeza) y los tropezones (escasos).
Los postres muy ricos y esta vez sí, generosos.
Carta de vinos corta, pero con referencias interesantes.

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