¿Somos algunos blogueros considerados intrusos?

108 respuestas
    #65
    Mara Funes
    en respuesta a Riaul

    Esto siempre va en dos direcciones

    Ver mensaje de Riaul

    Yo puedo pensar que tengo algo que decir y los que están al otro lado puede que opinen lo contrario, lo tremendo es cuando esas dos direcciones se encuentran.

    Gracias Raúl,

    Mara

    #66
    Mara Funes
    en respuesta a G-M.

    Hablas de egos, Aurelio

    Ver mensaje de G-M.

    Y me viene muy bien que lo hagas porque de alguna manera se está tergiversando la intención de este hilo puesto que tan sólo quería poner sobre la mesa un debate que se escondía debajo de ella. Lo último que quería era que se convirtiera en una especie de plebiscito sobre mi blog o mi persona.

    Tu trayectoria como bloguero es cierto que es corta pero sin duda exitosa. No obstante, gozas de una reputada opinión fruto de muchos años de participación en estos foros y estoy de acuerdo contigo en que no todos los blogueros somos unos santos.

    Mi intención con este hilo era reivindicar que se nos respetara ni más ni menos que por lo que somos, el eslabón de la cadena más cercano al consumidor final, y mi denuncia no era otra que que no se nos utilizara con el fin de llegar a dicho consumidor sin respetar nuestra opinión ni nuestro punto de vista.

    Gracias por aportar siempre tanto a esta comunidad.

    Un abrazo,

    Mara

    PD: Aprovecho para pedir disculpas por la tardanza en mis respuestas pero estos días tengo un acceso limitado a la red.

    #72
    Mara Funes
    en respuesta a AntonioJesus.AkatA

    Por fin te contesto

    Ver mensaje de AntonioJesus.AkatA

    Tu comentario es largo y toca muchos palos, todos muy interesantes, caras de este poliedro que es el vino, que tan enamorados nos tiene y que precisamente por ello, tantos quebraderos de cabeza nos ocasiona.

    No contestaré en orden de punto comentado sino como me lo pide el alma.

    Antes de que el vino llegara a mi vida yo no escribía, nada de nada.

    El vino entró en mi vida como un vendaval de fuerza arrolladora y la sacudió hasta los cimientos, el vino me ha convertido en bloguera sin yo ni quererlo ni buscarlo, simplemente porque era tan fuerte lo que me hacia sentir que tenía que compartirlo o explotaba y lo hacia abriendo hilos aquí, en la casa que me acogió y donde no pensaban que estaba loca -al menos no de remate- entonces no sabía que cualquiera podía abrir un blog, me lo tuvieron que venir a contar, y por supuesto, ahora es tan parte de mi vida como el respirar.

    Independientemente del vino, yo he sido siempre autodidacta y llevo más de veinte años ganándome la vida sin tener que presentar papeles que digan que soy esto u lo otro, demostrando lo que sé hacer y para lo que valgo, y lo bueno es que nunca he dejado de aprender en todas las áreas de mi vida. Te cuento todo esto porque quiero que veas que mi actitud hacia la vida es igual que mi actitud hacia el vino.

    En cuanto a pedir muestras, sólo lo he hecho en dos ocasiones, como portavoz del grupo de cata y por no poder encontrarlas de otra manera, siempre queriendo pagarlas y diciéndolo con la boca grande, aunque luego no me hicieran caso.

    La mayoría de las bodegas que conozco lo son porque ellas se han puesto en contacto conmigo tras yo haber comprado sus vinos y haberlos catado. Sí, me han regalado vino pero después, no antes. Y cuando lo han hecho no tenían garantizada la crónica, y además, si ha sido posible cuando las he visitado, he querido tomar los vinos que me regalaban allí mismo, con ellos.

    No sé si algún día cruzaré la frontera como tú lo hiciste hacia el lado "profesional" pero si lo hiciera, mi inquietud y mi pasión te puedo asegurar que se mantendrían incólumes.

    Todo lo anterior, molesta, sí, molesta a los que ven el vino como su coto de caza particular donde ellos deciden quien puede entrar o no. Te puedo asegurar que ahora mismo tendría muchas más puertas abiertas entre los "comunicadores especializados" si hubiera sido más "dócil".

    También molesta a quienes elaboran, distribuyen y/o venden vino sin pasión, como medio de cobrar a fin de mes y dándoles igual que sea vino, lápices o neumáticos.

    Sin embargo no molesta a quienes se ganan la vida con él honradamente, que lo viven, que se dejan la salud en la viña, porque ven reflejada su pasión en la mía. No molesta a los distribuidores que aman el vino porque ayuda a que se conozca su producto y que tiendas y restaurantes se lo compren con más facilidad. Tampoco molesta a las tiendas, tanto grandes como pequeñas, que luchan denodadamente por mantenerse a flote en un escenario de crisis que poco favorece a un producto como el vino, a menudo etiquetado como hedonista. Y tampoco molesta a los restauradores inquietos, de los cuáles conozco a varios y que tantas y tantas joyas me han descubierto en los últimos dos años.

    Por último están a quienes ni les molesta ni no, pero lo utilizan según su conveniencia, estos son más peligrosos porque no sabes quien son.

    Seguiré Antonio Jesús, seguiré porque escribir sobre vino es tan parte de mí que si dejará de hacerlo estaría amputando una parte de mi alma.

    Un abrazo bloguero, y, gracias,

    Mara

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