Re: Posición para guarda de amontillados, palos, manzanillas, viejos, olorosos ...
Ver mensaje de _Guillermo_Yo en realidad incluyo vinos que van más allá del Equipo Navazos. Pero es obvio que he tenido la posibilidad de hacerles un seguimiento muy revelador. Creo que otros podrían dar testimonios más fiables no contaminados por la amistad. Por si mi experiencia puede ser indicativa de algo, yo tengo mis botellas de pie, en un oscuro sótano sanluqueño orientado al poniente y doscientos metros de la playa. Y la cosa funciona más que bien.
Todo depende, en todo caso, de lo que se entienda por mejora. Al que le guste la frescura a toda costa, yo creo que haría bien en olvidar la sugerencia que hago. Pero si nos vamos a complejidad...La evolución de la San León Reserva de Familia tres años después -yo tuve la suera de estar con VictorBCN ese día- era simplemente genial. Y francamente, ahí estaba prácticamente intacto el vino de crianza biológica, siendo la oxidación un matiz lejano de fondo que le daba un plus de sutil complejidad. En todo caso, no soy yo sólo. Por aquí hay personal que puede dar testiminio reciente -yo en esa ocasión no estaba- de lo que puede dar de sí un viejo fino de Agustín Blázquez del pago Macharnudo bien conservado. Y hasta ha habido alguna relativamente reciente revelación montillana al respecto. Téngase en cuenta, que como en cualquier otro vino, nos ponemos en manos de la casuística. Por razones que se me escapan, hay manzanillas/finos "hechos" que mejoran mejor que otros.
Mi interpretación de toda esta historia de la alergia jerezana al "tarro" es la siguiente. El tema de los efectos de la botella en los jereces no ha interesado mucho, ni se ha tenido mucha paciencia con ella, porque entre otras cosas, la inmensa mayoría de los vinos de Jerez hace cincuenta años se vendían y exportaban en bota. El embotellado no se hacía en bodega, sino en todo caso en destino. La crianza, bajo esas condiciones, se tiende a identificar exclusivamente con lo que sucede en la bota. Rarísimo es que se guarden botellas en las bodegas jerezanas, y por tanto inconcebible que la estancia del vino en botella se considera parte de la crianza: no hay tradición histórica de ésto. Por otra parte, cuando realmente se disparan las ventas de los vinos de crianza biológica (a partir de los años 50-60), hablamos de un consumo episódico y popular, donde las ferias andaluzas han tenido un papel fundamental. Y donde no era episódico, hablamos de un patrón de consumo en bares y tabernas donde priman los efectos refrescantes de los vinos de crianza biológica. No por casualidad es ahora, cuando empezamos a ver a finos y manzanillas como compañeros de mesa y como grandes vinos a pesar de sus modestos orígenes, cuando se empieza a pensar sobre los posibles efectos beneficiosos de la guarda.