Restaurante Komori en Valencia
  

Restaurante Komori

18
Datos de Komori
Precio Medio:
58 €
Valoración Media:
7.6 10
Servicio del vino:
7.8 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
7.9 10
Calidad-precio:
6.6 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Japonesa
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 40,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Sábados mediodía, domingos y festivos

Teléfono

Restaurante Komori Menú del dia Komori Cremoso de Yuzu Komori en Valencia Carrillera en Salsa Teriyaki Restaurante en Valencia Unagi Futomaki Restaurante Komori Maguro Picante Komori Usuzukuri a la Bilbaína Komori en Valencia Vieiras con Sal de Chorizo Restaurante en Valencia Restaurante Komori Komori Komori en Valencia Tartar de atún toro Restaurante en Valencia Ramen no gyoza Restaurante Komori Selección de nigiris Komori

18 Opiniones de Komori

Local ubicado en hotel de Lujo y por tanto restaurante en consonancia. El nivel de servicio en sala y de cocina es muy alto. La carta es muy variada y siempre muy bien presentados los platos, así como todo lo relacionado con la sala: mesas amplias, bien separadas, buena copas, buen ritmo de platos, buenos consejos. La carta de vinos también es amplia, variada, con precios al uso (demasiado altos, como todos estos restaurantes) con un servicio impecable aunque al estar en un reservado alguna vez hubo que suplirlo; no me quedó claro si el exceso de celo hizo cargar un poco en exceso las copas.

Cinco asistentes que es lo que te permite comer de carta y no de menú prefijado, lo cual si ya has ido varias veces, se convierte en la mejor opción. Tomamos unas cervezas de entrada y algún agua con gas más un palo cortado De la Cruz interesante. Como vino empezamos con Ekam 2017 y rematamos con cava rosado Pago de Tharsys Millessimé.

En la parte sólida y para 5 comensales tomamos:

. 2 cuencos de edamame: hervidas y especiadas con sésamo y sal marina

. 2 x témpura de calçots: sorprendente y muy original, con su salsa romescu

. trilogía de nigiris de steak, viera flambeada con foie y anguila: muy correctos

. toro sashimi: un buen sashimi de ventresca de atún

. otra trilogía de nigiris de anguila con huevo de codorniz, pez mantequilla, hamburguesa de wagyu: muy sabrosos

. maki ahumado de anguila: muy bueno

. temaki de erizo: muy sabroso y buena cantidad. Muy recomendable.

. usuzukuri con trufa: besugo en finas lonchas con paté de trufa blanca en muy vistosa presentación. Muy recomendable.

. usuzukuri de hamachi con huevas: pez limón ligeramente ahumado cortado en finas lonchas y huevas ralladas. Muy recomendable

. hosomaki california: 6 piezas de langostino, aguacate y pepino. Cumplen.

. tartar de toro: tartar de ventresca de atún con cebolleta y yema de huevo de corral: sabroso y calidad

Para postres optamos por compartir:

. 2 x buñuelos de calabaza con su chocolate termplado: mini bocados de un producto muy valenciano

. lingote de yuzu y chocolate blanco

. 2 x copas de Tokaji Aszu Oremus 6 puttonyos: un espectáculo

Un local de muy alta calidad de producto con una cocina japo y fusión con cocina española, de lo mejor de la ciudad. Esa fusión que algunos critican como falta de autenticidad (más tipo Nozomi) y que otros aprecian por los guiños a platos del país. 

Local ya más que descrito y que no presenta cambios en su decoración y entorno. Buen servicio en sala de gran profesionalidad y académicamente perfectos, con buena explicación de los platos y un servicio del vino perfecto; incluso al ser un menú cerrado con vino inlcluido, sobró (¿?) de las previsiones una botella de tinto y tuvieron a bien cambiarla por una de dulce para los postres. Chapeaux.

Las reservas de más de 6 comensales, como en nuestro caso que íbamos a ser 8 pero quedamos en 7, quedan "obligadas" a atenerse a menús degustación, así que no elegimos nada de la carta. Los vinos también se incluyen y eran Finca Montico del Marqués de Riscal en verdejo y Pago de los Capellanes crianza en tinto con lo que nos quedamos con ellos por ser buenas opciones. Seguramente, y con suplemento, hubieramos podido elegir otros.

Un par de platitos de edamame bien sazonado comn sésamo y sal marina, por cortesía de la casa, que acompañó a las cervezas, aguas y, como habían varias opciones de generosos, me quedé con un oloroso Alfonso. También y por cortesía de la casa arrancamos con un buen miso ramen para entonar el estómado: muy muy bueno; quizás el mejor que he probado  nunca.

Elegimos el Menú nº 2 que podía tener un poco más de creatividad en la denominación, mucho más en un local de comida japonesa con algún guiño de cocina de fusión (sobre todo por producto local).  A destacar que todos los platos tienen una buena presentación y emplatado, con gran calidad del producto base. La composición se vió enriquecida por la versión "bocata de calamares" a petición extra.  Tomamos:

. tataki de atún: un buen tataki con compota de manzana y paté de oliva negra

. usuzukuri de hamachi con huevas: pez limón (¿existía hace 10 años este pez?) ligeramente ahumado con salsa ponzu y huevas de salazón

. "bocata de calamares": calamar cortado en lonchas finas con lágrima de tépura y crujiente de pan

. usuzukuri con trufa; pescado del día (mero) cortado en finas lonchas con paté de trufa negra

. maguro picante: sashimi de atún macerado

. selección de nigiris: huevo de codorniz con paté de trufa blanca, pez mantequilla con paté de trufa y cebolleta, hamburguesa de Wagyu con tomate natural, anguila a la brasa

. negi toro maki: ventresca de atún con cebolleta

. costilla de wagyu: costilla de ternera wagyu fileteada y a la brasa. Añadimos como extra fuera de menú, unos buenos y sabrosos boletus edulis castellanos, bien preparados a la plancha y poco más.

. postre:  buñuelos de calabaza con chocolate: minibuñuelos con buen chocolate caliente. Ya estamos en fallas.

De todas ellos destacaría el bocata de calamares, los dos de trufa y la ternera, como para reptir en próximas ocasiones. O no, porque hay mucho donde elegir.

En el postre incorporamos el comentado vino dulce que elegimos de una terna ofrecida. Verdi de gel 2015 con ese punto de dulce y acidez deseable. Por supuesto unos buenos cafés finales y poco más ya que entre que empezamos tarde y lo largo del menú, acabamos, como siempre, cerrando el local ya sin casi trabajadores. Es nuestro sino.

¿El precio? Pues el menú cerrado sin extras y con los vinos, cafés y aperitivos incluidos, fueron 70€

Restaurante en hotel de lujo te garantiza precio caro pero al menos aquí la comida también es de lujo.
Ambiente sin cambios a las descripciones en comentarios previos. El servicio se mantiene en muy alto nivel.

Buenos consejos en comida a la carta, como hicimos, y también buenas opciones de menú (35 - 55€). si quieres dejarte llevar para conocer esta cocina a un precio más asequible.
En la descripción de los platos dejaré alguna puntualización, pero hay que decir que todos ellos estaban en muy alto nivel de calidad y entre alto y muy alto nivel en presentación y servicio.
Carta de vinos con suficientes referencias y buenas opciones a precios habituales.

Tres para comer y por cortesía de la casa: tartar de aguacate y salmón: muy homogenizados los productos, muy suave de textura. Muy bueno en sabor.

Pedimos, uno por persona menos en los compartidos:
. sunomono moriawase (compartida): ensalada de algas y pulpo: bien de sabor aunque escaso de pulpo para las algas que habian en el plato. Presecindible aún siendo correcto.
. usuzukuri de viera con sal de chorizo: bien, aunque la viera es poco sabrosa y se pierde; menos mal que la compañía aporta.
. usuzuki de ventresca de toro: extraordinario; fileteado como la mojama; amplia ración compartida.
. temaki de erizo con huevo de codorniz y alga seca: lo mejor; dificil de comer pero sabor a mar puro, bien acompañado por el huevo. Ojo con las manchas.
. niguiri de anguila: un producto que siempre produce un buen resultado final
. nigiri de chicharro: bien
. futomaki de langostino: mucho mejor de lo esperado
. futomaki de cangrejo y aguacate: muy bueno
. costilla de Wagiu (compartida): extraordinaria (y cara) carne, perfecta de punto, deshuesada y levemente caramelizada, buen punto de calor en el plato.

Postre compartido:
. daifuku: un postre japonés que resulta ser como masa de pan pero con consistencia y sabor con las nubes de golosinas. Muy curioso.
. tiramisú de té matcha con chocolate: muy diferente a lo que se espera de un tiramisú para bien o para mal.
. copa de tokaj aszú Oremus 6 puttonyos: casi lo máximo posible en sabor.

Antes y para beber, aparte de agua, unas cervezas y un fino Tio Pepeen las previas; con la comida, un muy buen blanco de borgoña, Pernand Vergelesses 2013 del Domaine Pavelot, aceptable de precio. Para la carne 3 copas de tinto ribereño de Venta las Vacas bien servidas.
Finalizamos con dos buenos cafés sin ningún extra. Nos trajeron la cuenta sin pedirla porque ya eramos de los últimos.

Un local de cocina japonesa de muy alto nivel en todos los puntos, incluido el precio.
Con respecto a mi visita anterior me parece que ha ganado en personalidad.

Después de leer los comentarios de los anteriores cronistas y algunos amigos, y aprovechando un hueco de agenda, me acerqué a komori con las expectativas bastante altas por degustar todo eso de la cocina Japo y mediterránea y el idílico entorno que te transporta a tierras lejanas...pues no! Con el solecito que hacía ayer en Valencia y las posibilidades que tiene el westin para acercar el placer y lujo asiático me encontré en un interior austero, soso, frío, lúgubre sin luz. Todo bastante anticuado y muy sobrio. Para acabar de fastidiar el asunto encima me salgo de las recomendaciones ayyyy!!!pensé, mucho es el menú degustación para un medio día voy a probar el menú del día a ver qué tal y así también puedo hablar de otras cosas, ya que las crónicas anteriores son perfectas. Así que con un puntito más humilde voy a comer por 35 euros: (lo dejo en foto también) sopa miso, usuzukuri de ajo negro, chirashi sushi, ravioli wanton, sake picante temaki, y me permití el lujo de unos nigiris de erizo fuera de carta. Resultado...muchos no habréis entendido nada, pues os explico el usuzukuri es un pecado blanco crudo tipo sashimi estaba muy agradable combinado con el ajo negro que es una especie de mahonesa Japo, el chirashi es arroz con sashimi que yo lo hago mejor en mi casa, el ravioli parecía de calamares en lata, el sake un cucurucho con arroz salmón y huevo frito de codorniz...y el erizo es que me pierde! Pues fue lo único relevante, con lo cual me quede toda despegada...sé que hubiera sido un acierto el menú degustación para ver realmente en donde se lucen, pero también se valora cuando un restaurante cuida todo lo que ejecuta incluido un menú de medio día, que además barato no es... Para esto me quedo con el menú de momiji, sushi & tapas o sushiroom ...menos mal que están en el westin porque les ha salido mucha competencia!

Todo hay que decirlo. El comentario previo del amigo Jose Ruiz me lo ha puesto facilísimo. Me voy a beneficiar de ir a su rebufo, pues en su excelente crónica plasma muchas de las sensaciones que percibimos en nuestra visita. Para más inri, el haber degustado el mismo menú con alguna mínima variación es ya, como dicen, ponérmelo a huevo.

El escenario donde se ubica su terraza, que a la postre fue donde cenamos, es el jardín central del hotel Westin, todo un idílico vergel. Notas de exclusividad en un ambiente de corte moderno. Buen y cómodo mobiliario, con una distancia en la serie de mesas para dos personas insuficiente y una iluminación nocturna que se podría revisar para aumentar un tono su potencia.

Tras leer la carta estaba claro que íbamos al Menú Degustación (50€) que consistió en:

Sunomono Moriwase. Tres productos conocidos como el pulpo, la anguila y el cangrejo, todos de calidad manifiesta acompañados de una abundante variedad de algas y pepino como testigos de todo lo que acontecía en el plato. Corrección.

Vieiras con Sal de Chorizo. Mucha alegría y personalidad la que le daba tanto la sal mencionada como la negra al grácil corte de la vieira. Sinergia.

Usuzukuri a la Bilbaína. Probablemente por mi poca pericia en este tipo de cocina no supe encontrar en este plato el nexo de unión que hallé en otros. Plano.

Maguro Picante. Aquí sí que gocé de lo lindo con ese delicado atún adobado con criterio y equilibrio. Cierto es que lo hubiera deseado con el punto picante más patente pero entiendo que no soy la norma. Amorío.

Selección de Nigiris:

Huevo Frito de Codorniz con Paté de Trufa Blanca.
Pez Mantequilla con Paté de Trufa Blanca y Cebolleta.
Hamburguesa de Wagyu con Tomate y Cebolla Caramelizada.

Lógicamente, fue el plato en el que me sentí más cómodo con sabores más que reconocibles, enfundados en rasgos orientales y con los que disfruté mucho. Coqueteo.

Unagi Futomaki. La parte marítima la aporta la anguila cuya presencia es notoria en los menús del último año. La novedad para mí era que venía braseada. Acompañada de aguacate y pepino y envuelta en el arroz. Búsqueda en vano.

Carrillera en Salsa Teriyaki. Nuevo volantazo a occidente para encontrarnos una carne repleta de sabor que se deshacía en boca y espoleada por el fondo dulzón de la salsa. Último asalto.

Cremoso de Yuzu. De punto goloso más que contenido sirvió a la perfección su cometido. Conciso.

Bebimos agua y una botella de Tantum Ergo BN rosado. Hasta en eso coincidimos con Don José.

En resumen, una vez terminado el menú, se ratifica la impresión inicial de una cocina a la búsqueda de un punto de encuentro entre el mediterráneo y oriente. No sé si se refieren a esto los que hablan de cocina fusión pues servidor se pierde con este tipo de conceptos.
El tema es que buscan la satisfacción del comensal de manera no exenta de riesgos, pues este puede (como fue mi caso) no entender alguna de las creaciones, siendo esas apuestas siempre dignas de admirar bajo mi punto de vista

Komori está ubicado en los bajos del impresionante hotel The Westin Valencia, uno de los mejores de la ciudad.

Dispone de una barra de sushi, un amplio comedor y una tranquila terraza interior situada en el patio del hotel.

La decoración es minimalista, de estilo oriental, muy zen, en la que predominan los tonos oscuros. En conjunto queda serio y elegante. Destacable lo especialmente cómodas que resultan las sillas.

La oferta de Komori intenta ser lo más respetuosa posible con la tradición de la cocina japonesa en cuanto a técnicas y recetas, pero adaptándola a los productos y sabores mediterráneos. Aquí encontrarás técnica y producto, pero también creatividad e imaginación para elaborar una cocina fusionada entre lo japo y lo mediterráneo.

La oferta es amplia: ensaladas, sopas, tempuras, sashimis, tartar, niguiris, makis, pescados, carnes y algunas opciones de postres. Así mismo ofrece un menú de mediodía incluida una bebida y café o infusión por 35 € y el menú Komori, o menú degustación por 50 € que fue nuestra opción.

Al frente de esta cocina se encuentra Andrés Pereda y como Jefa de Sala la joven y simpática Claudia Campo.

La carta de vinos está especialmente bien seleccionada para el tipo de cocina que oferta, tanto en referencias nacionales como internacionales. Especial énfasis en espumosos y rieslings como armonías más indicadas, además de otros blancos e incluso una interesante oferta de tintos para aquellos heterodoxos tintocentristas que no pueden prescindir de beber vino tinto en toda ocasión. Tan sólo echo en falta una selección de generosos andaluces, que según mi opinión y la de otros muchos, armonizan de maravilla con este estilo de cocina. El recargo aplicado en líneas generales es muy moderado, lo que permite disfrutar de cualquier vino por poco más del precio de tienda.

Las copas son adecuadas y el servicio del vino guarda la liturgia. A pesar de no tener accesible la botella, cosa que me suele estresar un poco, nunca faltó vino en mi copa en el transcurso de la cena.

También ofrece una pequeña selección de sakes y de té.

Menú degustación:

Apertivo de cortesía. Clóchina escabechada. La clóchina es un bivalvo más pequeño que el mejillón gallego, pero más intenso de sabor y propio de Valencia. Todavía en temporada, un placer saborear una jugosa clóchina en suave escabeche.

Sunomono Moriawase. Ensalada de algas con pescados y otros productos del mar. Generosa en algas y acompañada de pepino cortado muy fino. Anguila, pulpo, y carne de cangrejo real ligeramente cocidos y acompañados de una vinagreta muy suave. Buen comienzo.

Vieiras con sal de chorizo. Usuzukuri (uno de los distintos cortes del sashimi) de vieira con sal de chorizo y sal negra. Corte realmente finísimo, casi transparente, aquí se percibe la precisión y profesionalidad con la técnica de éste corte. El contrapunto de la sal negra de Hawai y especialmente de la sal de chorizo, otorgan al conjunto un contrapunto ahumado y salado realzando el sabor de la vieira. Me encantó esta versión fusionada de las vieiras con chorizo.

Usuzukuri a la bilbaína. Pescado blanco cortado en lonchas finas con sichimi, ajo y aceite frito. Gallo de San Pedro de corte también muy fino, aderezado con ese “curry” japonés elaborado con 7 especias japonesas que es el sichimi y uno de los ingredientes mediterráneos por excelencia, el ajo. Muy conseguido el efecto de un pescado preparado tal cual a la bilbaína.

Maguro Picante. Sashimi picante de atún macerado. Aquí lo más importante es el producto y éste era excelso. Aunque eché de menos algo más de cantidad y un punto más intenso de picante, lo disfruté muchísimo. Si no fuera un menú, para repetir sin dudar.

Selección de Nigiris
Huevo frito de codorniz con paté de trufa blanca
Pez Mantequilla con paté de trufa blanca y cebolleta
Hambuguesa de wagyu con tomate y cebolla caramelizada

Primera incursión del arroz en el menú. Por lo que nos contaron tres nigiris clásicos de Ricardo Sanz, que suponen tres bocaditos muy sabrosos con un cambio de registro importante respecto de lo japonés más clásico, especialmente respecto del primero y del último.

Unagi Futomaki. Anguila braseada, aguacate, pepino y huevas de pez volador. Segundo y último plato con arroz. Un maki sabroso y equilibrado, con un toque crujiente que me gustó muchísimo.

Rabo de Buey en salsa Teriyaki. Rabo de buey wagyu estofado con salsa teriyaki. Presentado deshuesado y desmigado. Tierno, meloso y muy sabroso, aunque tal vez lo menos sorprendente, no muy lejos de cualquier rabo de toro bien cocinado.

Cremoso de Yuzu. Cremoso de chocolate blanco con gelatina de yuzu y vainilla. Tal vez fue lo único que no me convenció. La combinación de dulce y cítrico me suele gustar, de hecho me encanta el chocolate negro con naranja, pero en esta ocasión no conjuntaba, o… ¿seré demasiado goloso para satisfacer mi “diente dulce” con un postre así?.

Acompañamos este menú con el cava rosado valenciano Tantum Ergo Pinot Noir Brut Nature 2013. Un cava refrescante, rico y expresivo que armonizó estupendamente el menú.

Restaurante muy recomendable en el que disfrutar una cocina de técnica japonesa y alma mediterránea con la oportunidad de armonizarla con una bodega bien seleccionada a precios razonables en un entorno imponente.

Post completo ilustrado con fotos en: http://www.vinowine.es/restaurantes/restaurante-komori-japones-mediterraneo.html

Quedamos un jueves noche para cenar en la terraza, un lugar agradable aunque no puedo valorar el entorno de forma muy positiva: los "eventos" que organizaba el hotel esa noche incluían un festival de folklore brasilero con música atronadora al lado del restaurante, al menos el camarero se disculpó por las molestias
Tomamos el menú Komori, excelentemente descrito en otras valoraciones:
-Ensalada de algas con pescados y otros productos del mar
-Vieiras con sal de chorizo y sal negra
-Usuzuruki(pescado blanco) a la bilbaía
-Sashimi picante de atún macerado
-Selección de Nigiris
-8 piezas de anguila braseada, aguacate, pepino y huevas de pez volador
-Rabo de buey en salsa teriyaki
-Cremoso de chocolate blanco con gelatina de yuzu y vainilla
Me gustaron especialmente las vieiras, el sashimi de atún y los nigiris. Me parecieron productos de calidad y bien cocinados. La atención fue correcta y creo que es una buena opción para pasar una velada agradable

Como lo prometido es deuda, allá vamos:
Este viernes, y después de leer los comentarios de Verema ( y ponernos los dientes largos y sentir mucha curiosidad por las opiniones tan diferentes), nos decidimos por fin a ir al restaurante Komori. Reconozco que no somos mucho de comida japonesa, pero mi marido ya había ido, y todo lo leído hacía necesaria una visita.
Al llegar, el local me gustó mucho: La decoración es una mezcla entre simplicidad japonesa y sencilla modernidad, con algún toque reto ( el suelo). La atención: rápida y eficaz. Por poner un pero, algo demasiado cerca de la mesa que teníamos al lado ( aprovecho para reivindicar que cuando cenan dos personas y si el espacio lo permite, me gusta más cenar uno al lado del otro que enfrente, porque la conversación pierde intimidad. Aunque reconozco que es una apreciación personal).La presencia de la barra dominando el espacio, un acierto.
Comenzamos con una cerveza española y un Martini mientras miramos la carta. Más o menos sabíamos lo que nos apetecía por lo que habíamos leído y recomendaciones de amigos, pero aún así íbamos dispuestos a dejarnos aconsejar. Carta amplia, con platos japoneses y otros que no lo eran tanto ( pero atractivos también, lo que pasa es que no se puede llegar a todo). Oferta muy atractiva. La carta de vinos también con muchas posibilidades ( se agradece en nuestro caso la posibilidad de elegir Champagne de pequeños productores a precio aceptable). La atención por parte de Paula ( ¿jefa de sala?) y Sergio fue en todo momento muy profesional y a la vez cercana, y eso que el local estaba prácticamente lleno.
Al final, y de acuerdo con Sara, pedimos ( previo aperitivo de la casa consistente en un hatillo de hoja Brick de atún con salsa guaki???) pez limón en finas lonchas con salsa Ponzu ( muy acertado), tartar de toro con cebolleta y huevo de corral con Wasabi ( el mejor tartar de atún que he probado en mi vida), trilogía de Nigiri: Huevo frito de codorniz con paté de trufa blanca, pez mantequilla y hamburguesa de Wagyu con tomate y cebolla caramelizada. Después seguimos con Maki de anguila braseada con pepino y aguacate, con envoltura crujiente y jenjibre, acompañado con huevas de pez volador. Acabamos con tempura de cocochas de merluza con salsa Romescu: Reconozco que yo hubiera elegido una salsa algo más sutil. el romescu me parece algo basto. Para terminar, de postre: helado de sésamo negro sobre un lecho de galletas, muy bueno.
Para beber (dedicado a Abreunvinito): Agrapart Terroir blanc de blancs. espectacular y muy adecuado para lo que comimos ( se nos quedó un pelín corto, siempre pasa igual...). Después, un té blanco y un cortado
En resumen, una buena noche en un buen local, con la compañía ideal y con una sensación muy positiva al salir. después, paseo por los jardines del Westin, y gin tónic en el local de copas del hotel, muy agradable.Para volver
Un último apunte para peronal que como yo no se aclara con el uso delos palillos: Que pida la " ayuda", un dispositivo de plástico que facilita y hace que no necesitemos cubiertos.

Restaurante dentro del precioso hotel Westin. Hacía un calor de órdago y adentrarnos en las dependencias del Westin fue como zambullirnos en un oasis.

Ya en el restaurante, nos encontramos con una sala fría, minimalista, amplia, oscura, con marcado aire oriental. Mucha calidad en mobiliario, vajilla, cristalería…

Cocina japonesa de altura… pero mestiza, pues muestra claras influencias mediterráneas.

Casi ni miramos la carta, ya que uno de los comensales es cliente habitual y nos comenzaron a sacar platos con la premisa inicial de “saquen lo que quieran pero no queremos comer demasiado ni pesado, hace mucho calor…”.

Así, por nuestra mesa fueron desfilando:

Atún seco con soja y sésamo. Muy agradable, presentado en un cuenquito individual con pequeñas lascas de atún semi-seco con el toque de la soja y el “crunch” del sésamo.

Pez limón ahumado en casa. De 10. Un género extraordinario con un suave ahumado que únicamente confería “gracia” al pez limón, sin enmascarar para nada su sabor.

Tataki de bonito con verduras. Un buen tataki sin más, nada nuevo bajo el cielo.

Nigiris del chef. Todos especiales, “diferentes”. Gran variedad y originalidad. Fueron:

---Nigiri de gamba roja.
---Nigiri de espardenya.
---Nigiri de huevo de codorniz y trufa blanca.
---Nigiri de pez mantequilla con paté de trufa y cebolleta.
---Nigiri de sardina y humo.

Cremoso de chocolate blanco con gelatina iuzu. No me gustó nada este postre, y la gelatina me estuvo repitiendo toda la tarde. No casaban, no armonizaban. Quizás si el chocolate hubiera sido negro…

Para beber, tomamos Wittmann Riesling trocken 2012. Pedí una copa de aperitivo y me convenció tanto que continué toda la comida con él. Muy bien. Ojeé la carta de vinos y es destacable. Buen trato del vino.

Servicio con mucho oficio y clase.

Concluyo que fue una comida de mestizaje muy agradable, en un entorno soberbio, que con alguna creación alcanzó gran nivel (ese pez limón ahumado, esos nigiris sorprendentes...) pero no lo mantuvo con otros.

Volveré, me gustó el concepto. Y ya sé lo que pediré.

Comida con amigos en un restaurante al que le tenía bastantes ganas. Sito en un lujoso hotel de la ciudad, ambiente muy sobrio y cuidado, todo muy formal. Mesas amplias con sillas cómodas. Servicio atento y correcto. La comida es excelente, aunque las raciones son un poco pequeñas. Ello te obliga a pedir muchos platos con lo que por un lado se prueban más cosas, pero incrementa el precio (esto es algo muy japonés). Carta de vinos amplia con precios comedidos. Nos decantamos por un Alonso del Yerro 2010, que acompañó perfectamente a la comida. Buena temperatura y correcto servicio del vino, acorde al nivel del local.
Hay al menos dos platos que ya merecen la visita: el niguiri de steak tartar, tan original como impresionante, y el "bocadillo de calamares", sí, lo he escrito bien, se trata de un bocadillo de calamares desestructurado " a la japonesa". Buenas copas y cubertería (Stolze). Tan sólo añadir como pega, la escasa variedad de cervezas japonesas (sólo tienen Kirin y Asahi) y la carencia de shoshu (licor japonés), creo que es algo importante para ser un restaurante japonés de alto nivel. Buena RCP para la elevada calidad de los productos, el ambiente y el servicio. Volveré.

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