Restaurante Victor Gutierrez en Salamanca
  

Restaurante Victor Gutierrez

25
Datos de Victor Gutierrez
Precio Medio:
77 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
6.6 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 60,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante Victor Gutierrez Ensalada de quinoa Victor Gutierrez Chocolate cake + ice cream and real gold on top Victor Gutierrez en Salamanca Foie gras filled with port + mango and a basil crisp Restaurante en Salamanca Amuse bouche, the pigeon mousse on the right Restaurante Victor Gutierrez ensalada de quesos Victor Gutierrez postre de oro Victor Gutierrez en Salamanca aperitivos

25 Opiniones de Victor Gutierrez

Al sentarnos a la que, muy probablemente, sea la mejor mesa de Castilla y León, hemos experimentado un lote de sensaciones venidas de varios focos: un marco arquitectónico delicadamente estudiado que nos presenta la entrada al puerto de donde emanan las esencias del chef; una bodega de verdadero lujo, con referencias que sólo encontramos en los grandes templos del país; un servicio ágil, esmerado y muy atento a las peculiaridades del cliente; y, desde luego, un contenido en los platos que sorprende de nuevo en cada visita: Víctor es un pozo sin fondo de creatividad, y una constante exigencia de innovación, desde los productos más selectos hasta el primor en la elección de los continentes en que los sitúa.

Fin de semana por Salamanca, habia que probarle.

Sinceramente, debi haberme marchado nada mas entrar por la puerta. El tono de bienvenida, con repaso de arriba abajo incluido y la frasecita "disculpar, ¿teneis reserva?"... no me hizo presagiar lo mejor.

Aun asi nos sentamos. Media ocupación.

Nos ofrecen una bebida mientras ojeamos los menús y la carta de vinos. Pedimos unas copitas de champagne, no recuerdo el nombre, pero para ser "regalo" esta bien.

Se nos explica que podemos evitar el menú y confeccionar unos entrantes y segundos escogiendolo de ambos menús.

Nos pusieron un par de entrantes extras:

- Una cata de aceite. Era curioso.

- Laminas de patata con sobrasada y sarmiento. No dice nada.

La encargada de sala nos recomienda para comprtir:

- Quinoa con anguila, tocino de cerdo y cigala. Normalito, normalito.
- La tabla de "sushi" (es otra variedad pero yo a todo lo llamo sushi). Habia de todo, carne y pescado. Tambien, sin mucho misterio.

Durnte la ingesta de los entrantes me percato que mi compañera de corredurias no esta disfrutando. La digo de pagar y marcharnos sin acabar de cenar y comer 4 cosillas por ahi pero decide dar una oportunidad al segundo.

- Por su parte, merluza. Lo pidio sin sal; iba acompañada de una salsa de soja pero como eso lleva sal de por si le sacaron el trozo de merluza asi sin mas. Recordemos, una estrella. Por el entusiasmo que puso debia ser...

- Por mi parte, ciervo. Lo pedi casi crudo. A mi me salvo la cena.

No nos ofrecieron postre.

Acompañamos la comida con una botella de Gramona Imperial.

Lo finalizamos con dos cafes. Acompañados de dos galletas y dos trozos de teja.

Pedimos la cuenta, y dejamos el dinero. Despues de un tiempo decidimos irnos a disfrutar de la ciudad.

Cada entrante lo cobran a 25€y los segundos a 30€... La botella de Gramona 33€. El pan 2,20€ + Iva por ración (estaba bueno)

Lo sigo manteniendo, desde que desaparecio el Chez Victor en Salamanca no se ha vuelto a comer "decente".

Magnífica impresión la recibida por este restaurante tras la primera visita hace 5 años. Se nota su avance , su sofisticación, su desarrollo, su empeño en llevar esta cocina a las puertas de la excelencia.Cocina de fusión, me recuerda en el estilo , en la provocación a Diverxo. Cocina genuinamente americana, también asiática, aspectos locales, en definitiva una cocina de fusión, marcada por la provocación, la complejidad técnica, el divertimento y la diversidad. Servicio impecable, respetuoso y adaptado al cliente, formal, en la distancia justa que te permite disfrutar, sentirte atendido y con tu intimidad salvaguardada.Carta de vinos no muy extensa pero muy explicativa, a precios más bien altos y correctamente servida en copas Riedel .Tomamos un menú fusión fantástico por 65 euros. Me impresiono la quinoa con anguila y pato, difícil, amplio, complejo, rico, contrastes, variantes y amplitud, quizás falto algo de conexión y unidad pero me gustó mucho. Magnífico y gráfico en su presentación arroz arboreo y carabinero. Deslumbrante The end, variantes de chocolate, texturas, dificultad y goce total. Altísimo nivel en definitiva en un restaurante que ha sabido evolucionar con personalidad y distinción

Cuando supimos que íbamos a pasar el fin de semana en Salamanca tuvimos claro que este sería el restaurante dónde ir a comer. En materia gastronómica cada vez me gusta menos arriesgar, así que para qué buscar otros locales si aquí habíamos comido de maravilla unos meses atrás. Reservamos mesa para el sábado al mediodía y, menos mal que lo hicimos, pues acabo llenándose. Como la vez anterior, pedimos el denominado Menú Fusión (39€), que consistió esta vez en lo siguiente:
- Aceite texturizado: el aceite servido en forma líquida y en polvo, acompañado de un paté de aceitunas. Muy bueno. Aquí acabé yo con la primera ración de pan, que en este local es un producto que cuidan como en pocos sitios.
- Ensalada Olivier y sardina ahumada: se trata de un pequeño canapé de productos vegetales en diversas presentaciones coronado por un grueso lomo de sardina ahumada que a mi me encantó y a mi mujer no le dijo demasiado.
- Niguiri de corvina con ají amarillo: arriesgado plato de productos nuevos para mi (solo conocía la corvina), con muchos contrastes y sabores fuertes. Un guiño a la cocina peruana (el chef es de Perú) y asiática. Me gustó, si bien a mi mujer no le hizo mucha gracia.
- Crep de cochinillo thai: muy rico. La carne se presenta sobre una base realizada con un producto vegetal que desconocía (y que sigo desconociendo, pues no recuerdo ni el nombre), que se enrolla sobre si mismo y se come con la mano. Otro plato de influencia oriental.
- Ensalada de pularda escabechada con brotes tiernos: plato de bella factura, que fue sin duda lo mejor de la comida. La carne se presenta acompañada de brotes, tallos y flores, conformando una composición llena de cromatismo.
- Arroz arborio y caza: el arroz, cocinado en un fondo de carne, se presenta acompañado de trozos de liebre, venado y perdiz, cada uno de ello sometido a un tratamiento diferente. Muy buena la carne y a un nivel más bajo el arroz.
- Solomillo de ternera morucha en su jugo: la carne estaba tierna, pero me resultó algo insulsa (todas las terneras que he probado me saben a poco, independientemente de la raza). Por contra, el jugo, el puré de patata y la crema de mostaza que acompañaban al solomillo estaban plenos de sabor, lo que ayudó a la mejora del conjunto.
- Frambuesas y fresas: goloso postre a base de estas frutas en diversas texturas.
A pesar de los pequeños altibajos en el nivel de los platos me pareció un buen menú, aunque quizás algo por debajo del servido en la anterior ocasión.
Para acompañar la comida pedimos una botella de Dönnhoff Riesling Trocken 2009, un blanco alemán que maridó perfectamente con la mayoría de los platos. Por último, con los excelentes cafés que tomamos nos sacaron unos Petit fours que ya en sí suponían un postre extra.

Fantástico restaurante por descubrir para los amantes de la comida “creativa de autor” a un precio accesible e impensable en locales de Madrid, Barcelona, o en las altas estrellas Michelin.

Por encima del local (moderno, pequeño, pero sin nada especial) y el servicio (correcto para las necesidades), la comida (pedimos menú degustación completo) es una fantástica colección de ingenio, ideas y sabores que no dejan de sorprender a cada plato.

Por la calidad de los platos y su fantástico recuerdo, sólo lo sitúo por debajo del DiverXo y el Coque en la zona centro.

La carta de vinos, a precios muy altos las bodegas mas recocidas, deja poco margen para la elección, nos decantamos por un fantástico FINCA TERRERAZO.

En serio, merece la pena volver a Salamanca, ya no sólo por la maravillosa y espectacular ciudad, sino para ir a este magnifico local y probar la cocina del peruano Víctor Gutiérrez, un lujo para la ciudad de Salamanca, y para la restauración de Castilla León.

Felicidades Víctor, repetiremos.

Se trata de un excelente restaurante, donde ofician una cocina de nivel, cuentan con unas buenas instalaciones, tratan el apartado del vino correctamente y disponen de un servicio de sala muy profesional. Sus precios, además, son bastante ajustados.

Dados los comentarios tan dispares de quienes me preceden, acudimos con ciertas dudas sobre lo que nos íbamos a encontrar, pero ya a los cinco minutos de estar sentados tuvimos la sensación de que la experiencia iba a ser muy agradable.

Pedimos el denominado menú Fusión (39 €), que consistió en lo siguiente:
Aperitivos
- Texturas de aceite
- Magdalena de aceituna negra y anchoa
- Ferrero Roche
- Oreo de guacamole
Platos principales
- Chupe de carabineros y langostinos tigre
- Ensalada de quesos castellanos y jamón ibérico
- Lomo de merluza con germinados y pimiento rojo confitado
- Cochinillo confitado con manzana reineta
Postre
- Polvo de café y helado de chocolate

Todo ello estubo a un nivel notable, sin altibajos, demostrando una gran técnica en la cocina. A destacar también el apartado del pan, una de las asignaturas pendientes en la mayor parte de los restaurantes españoles. Aquí elaboran su propio pan, variándolo continuamente. En esta ocasión contaban con uno "normal" y otro de aceitunas verdes, ambos excelentes.

Respecto al apartado del vino cuentan con una carta interesante, aunque reducida para un resturante de su caregoria. Tomamos un excelente Embruix de Vall Llac 2006 (35€), servido a temperatura adecuada y en copas de calidad.

La sala es atendida de manera muy profesional. Las dos personas encargadas de ello estaban continuamente pendientes de todos los detalles, haciéndolo de manera muy discreta y siempre con una sonrisa en los labios.

Otro detalle a destacar es que a la hora de entregarnos la cuenta vimos que la comida servida a mi hija (pasta con tomate y helado de chocolate) aparecía con el concepto de invitación.

En resumen, una magnífica experiencia, que ha hecho que nos quedemos con ganas de volver en cuanto haya ocasión.

Una experiencia inolvidable… El Restaurante está en la zona monumental, frente la iglesia… se veía desde la ventana un árbol magnolio con flores blancas…
Hemos entrado a las 14.00 horas, pedimos el menú de Víctor, nos pareció muy atractivo: 5 aperitivos, 5 platos y 2 postres sin contar los petit fours, lo acompañamos con cava, las otras opciones nos parecieron muy interesantes, seguro que volveremos para probar el menú de degustación.
Víctor tiene una técnica muy buena. Dado sus origines peruanos a sabido captar my bien el concepto de la fusión. Los platos que elabora tienen mucho sabor y por la experiencia que tuvimos en nuestro viaje a Perú creemos que mantiene intactos los sabores auténticos peruanos sin olvidarse de la zona en la que vive porque se nota la influencia castellano y leonesa… utilizando productos de esta región.
Los platos aunque de apariencia sencilla esconden cierta sofisticación y depurada técnica fruto suponemos de todo anteriormente escrito.
Un menú gustoso, donde el sabor y los puntos de cocción de los elementos son siempre correctos.
Nos pareció curioso cómo define su cocina “corazón peruano, alma española y matices asiáticos”, lo comprobamos cuando estuvimos en Perú… nos pareció una definición acertada de su cocina.
En cuanto al servicio elegante, discreto, pendientes en todo momento que no nos faltara de nada, servicio profesional con grandes conocimientos del menú, contestaron a todas nuestras dudas. Excelente carta de vinos adaptada a todos los gustos y con precios razonables.
Decoración sobria suponemos que para darle más importancia a la comida, buena distancia entre mesas.
En definitiva sitio recomendable y para repetir.

I have re-used my headline from my review of La Sucursal in Valencia, because my experience at Victor Gutiérrez was very similar to that at La Sucursal: There was nothing wrong with the food at all, but there was really no flavour in the food, nor did I see any identity in the food. This restaurant didn't seem any different than any other Michelin star restaurant that serves French or Mediterranean food. Every single course was nice but forgettable, and I found myself looking at my pictures of earlier courses midway through the meal, as I simply didn't remember what I had just eaten.
The last dessert had real gold on it, but what was the point? To show off? Probably.

When I was at Sangonereta in Valencia I complimented every single dish, but at Victor Gutiérrez I simply couldn't – except for the pigeon mousse, which was part of the small amuse bouches at the beginning of the meal. All criticism aside, that mousse was really nice and just left me sitting there longing for more. Two or three dishes did have bit more flavour, but the major flavour was simply that of salt.

All in all, I feel that a great meal is a bit like listening to music or watching a film. The meal should move me and make me feel something. I left the restaurant feeling quite cold.

The service was friendly and attentive. The waitress didn't speak English that well, but she tried her very best, and she deserved my 10 euro tip. All the Spanish white wines I've tried have been pleasant enough, but I have still yet to find one I truly like. The same was the case here. The red wine (Krel from Bodega Trus, Ribera del Duero, 2010) she hit spot on. Nothing less than a wonderful wine!

I bought a tasting menu consisting of 10 courses including appetizers and petit fours for €80. It came with cava, which I don't really like, so I asked for a glass of white and a glass of red wine instead. The waitress topped these up several times throughout the meal as well as giving me water continuously, and still the bill stayed at €80, so that's definitely a bonus. Like certain other restaurants I've been to, they let me try several wines to see which one I liked the best before deciding.

So, great service, and I suppose some kind of value for money, but no flavour and no identity in the food.

No entiendoo cómo tiene una estrella. Pensaba que la estrella se daba al conjunto y aunque la cocina es buena, el precio y el servicio son malos. La persona que atiende, poco sabe de vinos por no decir nada. El local es pequeño, y aunque estábamos sólos la sensación de pequeñez nos invadió toda la cena.
Unos amigos han intentado probar, pero dado que este restaurante abre y cierra cuando quiere porque los horarios y días de apertura son una lotería, han decidido dejar el intento.

Poco puedo añadir al comentario anterior, que me parece muy acertado y muy ajustado a la realidad que yo percibí en mi visita a este restaurante. Además el lo ha expresado mejor de como yo lo hubiese hecho, me ha gustado mucho.
Me gustó desde el principio al fin, de ahí el nivel homogéneo, todos los platos respondieron a un gran nivel sin altibajos entre ninguno de ellos.
El único inconveniente fue la falta de personal en sala por una baja por enfermedad imprevista de ese mismo día. Al terminar la cena se disculparon por ello. Mucha clase.
Hay tres menús degustación, el Victor Gutiérrez, por 50 euros, el sorpresa por 80 y uno que llaman Gosset, que va maridado con el champagne de esa marca.
Yo tomé el primero, tres aperitivos y cuatro platos, mas dos postres, uno de ellos con láminas de oro de 24 kilates, según dijeron.
El vino elegido no estaba bien de temperatura según ellos y me ofrecieron otro que me encantó, "La Garona" de la Bodega Estancia Piedra, 23 euros. Bien el servicio.
Un sitio para repetir cuando vuelva por Salamanca, estuve a punto de volver otro día y eso que solo estuve tres días.

http://www.ojoalplato.com/archives/2330

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