Restaurante Hofmann

28
Datos de Hofmann
Precio Medio:
93 €
Valoración Media:
7.9 10
Servicio del vino:
7.6 10
Comida:
8.8 10
Entorno:
8.1 10
Calidad-precio:
6.3 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Sarrià-Sant Gervasi
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor, Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 70,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Sábados, domingos, Semana Santa y agosto

Teléfono


28 Opiniones de Hofmann

Título que en principio y para tratarse de un menu de 46€ bebida a parte, debería entusiasmarnos, máxime cuando este debiese ser el local estrella de Mey Hofmann, conocida y respetada en Barcelona desde años ha.
Sigue siendo una mania mia la de llegar pronto a los sitios. Más exactamente, cuando abren. En esta ocasión, llego a la puerta a las 13.30. En punto. Me la encuentro cerrada. Bueno, esperemos a que alguien nos abra.
Pequeño comentario, este restaurante tiene una estrella, que quiere decir, buena cocina en su categoría, no que deban abrir a la hora...porque...para qué abrir a las 13.30 si no hay nadie...ya abriremos cuando llegue alguien...comienzo a sospechar que quizás la hayamos "cagao".
Efectivamente, el siguiente pase del sainete es sentarnos en una mesa cercana al pasillo del local, y mantenernos durante la friolera de 30 minutos jugueteando con:
-las cartas
-la servilleta
-los cubiertos
-los rizos de mis patillas toreras...
-pidiendo el vino
-sacando las copas de vino
-trayendo las de cava
-yendo a buscar el cava
...y asi hasta 30 minutos.
Hasta que finalmente, cuando ya todos se han situado, han hecho lo que tuviesen que hacer, con abundantes carreras de unos y otros arriba y abajo, nos vienen a tomar nota (atención nota del menu, que quiere decir escoger entre dos entrantes, escoger dos primeros, escoger entre dos segundos y escoger el postre).

-Isla flotante con crema de guisantes y tagliatelle de tinta con moluscos, tomate y albahaca. Esos son los primeros, ambos bastante correctos, en cantidad limitada, pero tampoco escasa. Llegan a la mesa a las 14.15, es decir, 45 minutos después de oir las llaves en la cerradura abriendo la puerta.

-Suquet de vieiras y bacalao en porrusalda con muselina de ajo. Segundos que nos llevan ya a la hora y 20 minutos cuando aparecen. Correctos.

En este momento el restaurante tiene tres mesas ocupadas con 2,2 y 3 comensales respectivamente. En el interior de la cocina vislumbro una docena de cocineros (recordemos que Mey Hofmann dispone de una escuela de cocina y hosteleria excelente).

Camino de la hora y 40, llegan los carres de cordero. Francamente sencillos.

Ya en el limbo de las dos horas, los postres, a base de un coulant y un postre combinado con manzana. Nos sirve como merendola.

Muy buen Huguet Cava, servido cuando alguien pasaba por allí, y camino de la hora, traida la botella+cubitera a mi lado, suponiendo maitre y camarero que el ritmo no era el adecuado...y que ya podría abrebar (cuanto menos) a mi libre albedrío.

Me sabe muy mal decirlo, porque creo que May Hofmann dispone de un local sensacional en la calle Girona, la Taberna Hofmann, donde la calidad tanto de comercio como bebercio, y el servicio, atención, superan con creces el horroroso tempo ofrecido en su restaurante con estrella.

Pan con aceite, cafes y copa de pacharan, además, elevan la factura de unos 58-59 por cabeza (contando el cava) hasta los 70€.

La pregunta final del maitre "todo bien?", repetida dos veces en los ultimos cinco minutos, a lo que contesté "todo bien, si", por no entrar al trapo, me hizo pensar si se estaban disculpando por alargar un menu del dia a dos horas...nunca lo sabré-

Servicio amable cuando estaba, eso si.

Conclusiones:
-El tiempo de espera entre platos es mas que suficiente para quitarle la estrella. Inaceptable.
-Si bien son amables, no se puede dar una Propuesta del dia por 46 € con este nivel. Para comparaciones odiosas, Caelis la tiene por 39€, en pleno Palace y con un servicio rayano en la exquisitez, y sin demoras incomprensibles.
-La peor estrella en la que he comido. Prefiero la Taberna mil veces.

Lo siento, Mey. C´est la vie. No tiene el nivel exigible.

PS: Los petits fours que llegan con el café, se sirven desde un carrito muy mono, justo en la entrada. Cuando saliamos, alguien estaba colocando dichos petit fours en el plato de servicio...con los dedos. Sin guante, ni pinzas ni nada. Con los dedos a pelo. Impresentable.

Bien harás Mey, en dar un severo repaso a todo este desaguisado.

fui con mi pareja de celebración a hofmann, fue capricho mio, ya que soy fan de la pasteleria y no podía evitar sentir que iba a ser una pasada.
lo único negativo es el precio, debido al cual no puedes ir a menudo, pero lo vale, lo vale!

Ese canelon que no puedo quitarme de la cabeza, madre mia!! que suavidad, mi marido pidió lentejas, si, en hofmann y lentejas y señ[email protected], hay que probarlas. la cena fue un cúmulo de sensaciones estupendas. amenizadas por un Gramona fresquito y unos postres que son el final perfecto.

Alentadas por las buenísimas opiniones vertidas sobre este restaurante, decidimos reservar y, con mucha ilusión, nos fuimos a cenar.
Decepción, quizá por las grandes expectativas creadas o quizá, simplemente, porque no estuvo a la altura.
El local, moderno, elegante, con mesas espaciosas y bien vestidas, ..., pero el ambiente, al menos esa noche, excesivamente ruidoso (mezcla de ruido en la cocina, vista desde el salón, y trasiego de personal que hacía que los comensales elevaran cada vez más el tono).
Comida, aunque con buena calidad, sólo correcta, muy normal, y con algún que otro fallo en la presentación impropio de una estrella Michelín.
El servicio, bastante atento y profesional (el de escuela, no tanto el del jefe de sala, bastante indiscreto).
Todo esto nos lleva, lamentándolo mucho, a discrepar de todas esas opiniones. Claro, que es sólo la experiencia de una noche.

De recibimiento, pequeños aperitivos: GAZPACHO DE FRAMBUESA CON VODKA, MELÓN MACERADO CON MOJITO Y MEJILLÓN ESCABECHADO, todos ellos sobre una pizarra común (nos quedamos con el melón); y una copa de SALMOREJO CON TARTAR DE BOGAVANTE, suave, bueno.

Seguimos con unos “FARCELLETS” DE ACELGAS RELLENOS DE MASCARPONE, PIÑONES Y PASAS CON CRUJIENTE DE PANCETA (buena y sabrosa combinación) y su TRADICIONAL TARTA DE SARDINAS CON TOMATE Y CEBOLLITAS NUEVAS EN CALIENTE (muy buena calidad de sardinas y muy buen punto de cocción). En detrimento de lo anterior, la presentación. Después de ofrecerse a servirnos ambos entrantes de forma individual para probar los dos, cual fue nuestra sorpresa cuando se nos presentó, para cada una, la mitad de cada uno de los entrantes (literalmente partidos por la mitad, como se puede ver en la foto) y en un mismo plato.

Continuamos con PICHÓN ASADO SOBRE ARROZ MELOSO CON SU JUGO DE COCCIÓN AL PERFUME DE JEREZ (pichón en excelente punto y arroz también en su punto, pero muy soso) y PIES DE CERDO DESHUESADOS GLASEADOS, RELLENOS DE FOIE Y TRUFA, EN CREPINA CON SALSA DE OPORTO (muy sabroso, buena textura y la mejor presentación de la cena. Sin embargo, la parmentier que lo acompañaba, excesivamente sosa).
Cabe destacar la variedad (de aceite, de queso, de aceitunas, de sobrasada, ...) de panes que se ofrecen. Todos ellos muy ricos.

Sin ser aficionadas a los postres, siempre nos obligamos a tomar alguno para poder opinar de este otro aspecto de la cocina, llegándonos a sorprender gratamente en muchas ocasiones. En este caso era más que una obligación, así, además, nos lo hizo saber el jefe de sala en un alarde que no nos pareció lo más correcto. Pedimos RAVIOLI DE HOJALDRE RELLENO DE MANZANA ACOMPAÑADO DE FRUTOS DEL BOSQUE DENTRO DE UN VASO DE AZÚCAR (nos llegó a empalagar). Ni que decir tiene que todos los postres tenían una espectacular presentación, con un perfecto trabajo del azúcar Isomalt.

Para finalizar, Petit four (lo peor de la cena, los palitos de hojaldre, impresentables, sin contar con la descarada distinción de petit four de unas mesas a otras), café y una copa de cava (invitación).

En fin, una lástima.

De beber: botella de vino + 2 minicañas (5 € cada una). Todo ello: 140 €.

Cena de categoría,vajilla de alto standing ,copas Riedel.Local lleno a pesar de ser miércoles y jugar el Barça
Empezamos con cuatro pequeñas tapas, panes variados,aperitivos previos a la cena
Tomamos de primero una tarta de sardina y unos raviolis de mascarpone y yema de huevo de codorniz
De segundo bacalao "en porrusalada" y Foie con salsa de Oporto y manzana en tres texturas todo muy bien el ravioli me encanto
Tomamos para beber vino Auzells vino blanco multivarietal con unos aromas de fruta blanca con final fino que cumplio
Postres
Bola sorpresa de chocolate y praliné con helado de cognac y salsa chocolate caliente y una crema de vainilla de Taiti y chocolate blanco detalle de la casa crujiente de vainilla con coulis de frambuesa y grosellas IMPECABLES
Cafeses petits fours todo bien
Debo ser mayor la cena me enamoro

Tras cenar en este restaurante quedé con la agradable sensación de una buena comida, sin excesos creativos pero tampoco muy tradicional. También me pareció que el servicio era muy bueno, funciona con exactitud. Sin embargo el punto negativo son los precios, excesivamente altos. Ahora bien, el local estaba lleno hasta la bandera y nosotros reservamos la última mesa que quedaba … y el cliente es el rey.
Para empezar sirven cuatro pequeñas tapas de aperitivo de la que yo destacaría el bizcocho de butifarra y una rosquilla de ¿sésamo? Buen servicio de pan con mucha variedad acompañada de mantequilla y varias sales.
Mientras vemos la carta (no existe opción de menú) pedimos unas cervezas y de nuevo sacan otro par de tapas mientras nos ofrecen visitar la cocina tras tomarnos la comanda. Dado que Hofmann también es escuela de chefs es alucinante ver a más de 20 cocineros preparar guisos. Para mi (que soy profano) parece que reina el caos pero delante de nosotros estaban nuestros primeros platos esperando que volviésemos a la mesa.
Mi primero unos envuelto de acelgas relleno de queso y acompañado de bacón estaba bien pero algo plano de sabor, faltaba un bacón más quemado, con mas fuerza (18.-eur).
De segundo un lomo de cordero asado con verduras y patatas muy rico ¡¡¡pero a 39.-euros!!!
Como prepostre una selección de quesos perfectamente servida. Cada uno de ellos con su acompañamiento, sea un poco de mermelada, sea un chupito de vino generoso. Además te dejan en la mesa una nota explicando el queso y el orden correcto para comerlos. ¡¡¡Qué diferencia con otros sitios que no saben ni lo que sirven!!
Para finalizar una ensalada de frutas (¡¡12,50!!) y obsequio de la casa de una copa de cava (si pides que rellenen se cobra).
Cerramos con un par de cortados con sus correspondientes mignardies.
En cuanto a la carta de vinos no es muy amplia pero hay suficiente donde elegir (cavas, champanes, etc.) Creo que no se está muy atento a las añadas. Pedimos Cabrida (sacaron 2008). Para mi gusto sin estar mal exceso de alcohol en nariz y acidez en boca. Se abre, se da a catar y por supuesto en todo momento atentos a rellenar copas.
No hace falta decir que menaje y entorno a la altura de lo esperado.
Lo dicho, buena cocina y excelente servicio a precios muy altos sobre todo teniendo en cuenta que las raciones sin ser pequeñas tampoco son generosas.

Excelente para empezar por relación calidad-precio-cantidad
Local acogedor y con vistas a la cocina en constante ebullición.
2 pax, tomamos menú de mediodia a escoger entre 2 entrantes, un primer planto y segundo plato con postres....(y que postres....)
El menu por 45 euros todo un lujo:
5 entrantes variados, 1 tapa y canelon de entrada....
combinamos Salteado de cigalas con garbanzos y cebolla tierna con "Carn d'olla" en terrina con su escudella de primeros y Solomillo Angus a la parrilla con verduritas salteadas y salsa bearnesa mas el Ragout de galtas de cerdo al Viña Alberdi, setas y puré de patatas.
GENIAL.
Para vever primero un Enate Variaetales de Dos Mil Cuatro el cual nos informan que solo queda una botella, pero sin duda estaba genial, en su punto, y luego nos recomiendan un Aster Finca el Otero, algo más contundente
.
Sin duda repetiré más veces.

Realizaré mi valoración después de dos meses de haber acudido de nuevo al "nuevo" Hofmann. Debo decir que de nuevo muy, pero que muy bien. Para empezar debo decir que acudimos con mi señora un dia al mediodia y tomamos el menú de 45€. De primeros había Ensalada de Tomate con tapenade y mozzarella o Sopa de manzana y pepino con ravioli de bacalao, yogur griego, salicornia y piñones. De segundo otros dos platos a elegir: Bacalao cocido a baja temperatura con samfaina y su jugo o Salmón con piel crujiente, pasat fresca con pesto y aceituna negra. Y para finalizar, se podía elegir entre Pecho de cordero braseado al horno con aromas de bosque y prado o bien unas Codornices lacadas con miel, soja, sésamo, verduritas, puré de garbanzos y chips de boniato. Y luego: ¡Postre!. Como a mi me gusta casi todo, mi señora eligió uno y yo el complementario, por lo que os puedo decir que probé todos los platos del menú. Sencillamente sensacional. Por poner un pero, algo lento el arranque del servicio y poco atentos a la bebida para servirla. Nos decantamos con una comida con cava Recaredo.(hacía tiempo que no comía con cava)

Volveré, seguro y si no lo hago lo recordaré para siempre.

el encabezado es tajante y viene porque casi recuerdo más los precios que la excepcionalidad de los platos.

alta calidad de ingredientes, alta calidad en la elaboración, alta calidad en el servicio, cantidades muuuuy escasas, lo que equivale a una RCP mala.
y no, no era el objetivo reventar, el objetivo era disfrutar y lo hicimos, pero de manera incompleta.

la carta es interesante y creativa, pero los precios son exagerados por las cantidades ofertadas, y puede que paguemos "marca", o localización (barcelona es "rara" en esto) pero no tiene sentido que exista una desconexión tan grande entre precio y cantidad de producto.

un trocito de bacalao, por comentar uno de los platos, no puede costar 34 euros cuando el tamaño es muy reducido y el acompañamiento es simple y básico...

a destacar? los postres, se nota que son pasteleros y ahí es donde la cocina se vuelve más alegre y creativa, en el fondo y con respeto, de raza le viene al galgo.

no sé... a los "fans" les diría que todo es respetable, pero que si nunca bajan por Tarragona y comarcas y van a cenar, en el almuerzo no se pasen, el cambio es exagerado....

La gastronomía de Hofmann nos reconcilia con la buena cocina en una ciudad en que la complacencia es excesiva. Local acogedor, con vistas de la cocina a través de un ventanal.
Tomamos el menú de los martes, a 55 euros. Una muy buena opción, ya que incluye tres platos y un postre. Se trata de medias raciones aunque uno sale plenamente satisfecho y, de hecho, hay restaurantes que las considerarían sin duda como raciones enteras.
La comida espléndida, de gran nivel, rozando cotas muy altas en algún caso. Creo sinceramente que merecen otra estrella. Sublimes cola de cerdo con foie y carré de cordero. Pedimos copas de cava pero al final casi nos bebimos la botella (Torelló) y tuvieron el gran detalle de cobrarnos solo media (13 euros). La carta de vinos corta, quiza faltan grandes referencias. Muchos vinos asequibles, entre 25 y 30 euros, a precios que rozan el doble.
Como aspectos a mejorar los servicios, un poco limitados y anodinos, y una cierta distracción del personal en lo relativo a la atención. Eso sí: amabilidad a espuertas.
En total 136 euros para dos personas.
Uno de los mejores restaurantes de Barcelona. Excelente y muy recomendable.

Mi primera vez en la Granada del Penedés. La anterior fue hace muuuuuuucho tiempo.
Restaurante amplio, bonito y algo oscuro. Más que el maitre nos acompaño el acomodador hasta nuestra mesa. Una mesa para tres redonda en el extremo del local, desde donde se controla todo el espacio (unas 10 mesas en total). El defecto, por poner peros, es que es algo justa en tamaño.

Copas Riedel, vajilla, cubertería, mantelería y ajuar en general, a la altura de su fama.

Carta no muy extensa, sin menús degustación, pero con una sección de postres espectacular y que hay que pedir junto con el resto de la comida, dada su elaboración.

Carta de vinos bien surtida, aunque no extensa. Echas de menos algún vino (tampoco vi dulces para acompañar esos fantásticos postres, aunque, la verdad no rastreé en su totalidad la carta a ver si habían, pero que estaría bien que los ofrecieran aparte). En cualquier caso, hay donde elegir, aunque eso sí, hay algunos vinos con precios alocados.

Copa de cava inicial para pensar mientras se lee la carta.

Comimos:

Sirven dos aperitivos previos a la cena- De ellos recuerdo un chupito de bloody mary, muy cargado de pimienta (a mi me gusta así), acompañado de una empanadilla de curry, una cuchara con guacamole, y algo más. Del segundo apertivo no me acuerdo.

Mis compañeros de mesa escogieron de primero el salteado de múrgulas (buena pinta, bueno según decían, pero no probé) y los tagliolini de coral (parece ser que más discretos); yo tomé el pastel de sardinas (muy rico y abundante).

De segundo: mis compañeros de mesa tomaron el bacalao en zurrucutina (un aspecto extraordinario ese morro de bacalao) y yo tomé la lubina con una base de calamar y cebolla (muy buena).

Muy bien el servicio de pan

De beber pedimos Vaulorent Chablis Premier Cru (bebomos dos botellas) a 49 euros.

Postre: Una tatin (no probé), una bola sorpresa (espectacular su puesta en escena) y yo (puestos a morir) el fondant de chocolate palmira (impresionante)

Cafés (bien)

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