Restaurante La Mozaira en Alboraya
  

Restaurante La Mozaira

10
Datos de La Mozaira
Precio Medio:
37 €
Valoración Media:
7.8 10
Servicio del vino:
6.6 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
9.0 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 28,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante La Mozaira Cremoso de chocolate blanco y fruta de la pasión, con sus semillas La Mozaira Bonito caramelizado en teriyaki y fondo oscuro de sus espinas y tomate frito de miel de romero La Mozaira en Alboraya Carajillo de gin y foie Restaurante en Alboraya Restaurante La Mozaira Restaurante La Mozaira La Mozaira La Mozaira La Mozaira

10 Opiniones de La Mozaira

Domingo a mediodía, aprovecho el menú ofrecido por Cuina Oberta para conocer el lugar. La antigua alquería restaurada es un lugar especial, cuidado , decorado y habilitado con muchísimo gusto. Pero vamos a la comida.
- Como aperitivo: croqueta melosa de navajas, riquísima y chupito de remolacha y yogur, muy bueno, daban ganas de relamer el estrecho vasito en que lo sirven
- Tataki de pez mantequilla con daikon, chile y quinoa negra. Buena textura la del pez y buena combinación aunque quizá le faltaba algo de fuerza con más chile o un poquito más de sal pero eso se soluciona rápido
-Coca de sardina ahumada con tomate verde y queso comté. Pues muy buena, a pesar de que la masa de la coca era difícil de cortar y se desmontaba un poco la paraeta. Las esferificaciones de queso encajaban de vicio con la sardina
- Canelón de pollo de corral con manzana, salvia y kimchee ( que era un picante rojito). Rico y jugoso
-Arroz de pluma ibérica, níscalos y moscatel. Un vivio de arroz, con un fondo y un sabor estupendos. Curiosa presentación ya que sobre el arroz había unos trocitos de la carne ligeramente cruda, debías removerlo todo para que con el calorcito del arroz se hicieran un poco. Lo dicho, estaba delicioso
- Postre: Esponja de frutos rojos con yogur griego y arena de cacao. La esponja parecía esos "jamones" de golosina que yo comía de pequeña pero por el plato había grosellas, frambuesas,... que con el yogur y la "arena" combinaban la mar de bien
Bebida: Mestizaje blanco ( que me pareció buenísimo), agua y café.

Lo dicho, un lugar muy, muy agradable y con un menú de 20 euros que estaba rico, rico. Aprovechen y vayan, después pueden dar un paseito por la huerta

La relación calidad precio que puntúo debe tener en cuenta que era con Cuina oberta

Primer Encuentro ATRAPADOS

La Mozaira y, más concretamente, la cocina de Ernesto de Miguel, iba a servir de excusa para reunirnos por primera vez los socios fundadores de, digamos, una logia: la denominada "Atrapados", o "Atrapaos", integrada por blogueros, veremeros, y en cualquier caso, amantes de la gastronomía.

Seis extraños, que dejaron de serlo tan pronto se cruzaron las miradas oteando sus almas, cargadas de sentimientos e inquietudes gemelas.

El menú, compuesto por 3 aperitivos, 3 entrantes, 2 principales y un postre, fue diseñado en su totalidad y elaborado por Ernesto de Miguel, al que aportamos nosotros los vinos, acordes al contenido de su propuesta. Un menú del que fuimos descubriendo su equilibrio y su composición in crescendo, ¡como debe ser!

Aperitivos:
- Calabaza y ortiguilla encebollada Unas ortiguillas (anémonas) en fritura, crujientes con el punto dulce de la calabaza, como contrapunto
- Bacalao, tinta y morcilla Bacalao en dos texturas, una de ellas en forma de pequeña croqueta y recubierta con polvo de oro comestible. Un plato muy comentado por todos los asistentes, por su delicadeza y el punto de cada elemento
- Ostra, apio, tomate y manzana Refrescante último aperitivo, para dar paso a los entrantes.

Entrantes:
- Carajillo de gin y foie Un plato que ya cocinada con mucho éxito en su L'Entiscar, en Chulilla. Muy sabroso y con ese toque especial de los kikos y el ahumado
- Alcachofa, sepia y hierba sana Un tierra y mar, con finas lascas de alcachofa y un profundo sabor marino muy logrado
- Yuca, vieira, sopa de tomate y sardina a la andaluza Un ejemplo de utilización productos menores, bien ensamblados, con un resultado final muy por encima de lo esperable. Lástima que el leve exceso de acidez de la sopa de tomate destacara en demasía. Tal vez fuera el tipo de tomate o el punto de corrección de la salsa lo que faltase ajustar.

Principales:
- Bonito caramelizado en teriyaki y fondo oscuro de sus espinas y tomate frito de miel de romero Si hasta aquí, el nivel ya estaba siendo alto, este plato aún fue superior. La pieza de bonito, perfectamente cocinada, preservando el punto y sabor del interior. Una pura gozada de plato.
- Paletilla de cordero con crema de patata ahumada y menta y reducción de sus huesos Ya la tarde anterior Ernesto avisaba que el horno iba a albergar el cordero, para ir cocinándolo a baja temperatura y tenerlo correcto para nuestra visita. Distintas opiniones en cuanto al punto de cocción resultante, pero coincidencia en cuanto al sabor y suavidad de las salsas.

Postre:
- Cremoso de chocolate blanco y fruta de la pasión, con sus semillas Ya Alexandre Grimod de la Reyniere dijo "el postre tiene que ser espectacular, porque llega cuando el cliente ya no tiene hambre". Pero mejor, me quedo con la frase de nuestro Paco Torreblanca: "No podemos entender una buena comida sin un final apoteósico, como cuando termina la fiesta, son los fuegos artificiales los que nos dejan con la boca abierta". Sobran comentarios. Un postre espectacular y, como dijo Patch Brown (uno de los asistentes): "un puto escándalo"

La puntuación final se resiente por la deficiente atención a los vinos y su servicio, pues exclusivamente se limitó al aporte por parte del restaurante de una, en algunos casos deficiente, cristalería, pues el servicio de envinado casi en su totalidad fue realizado por los comensales, y eso que previamente se había acordado el precio de 8 euros por descorche (vamos, un despropósito, tal y como resultó al final)

Los vinos con los que disfrutamos este recorrido gastronómico fueron:
- Fino Jarana - Lustau (palomino fino)
- Champagne Pommery - Brut Royal (chardonnay,pinot noir y pinot meunier)
- Cava Gramona Allegro - (chardonnay, macabeo y xarel-lo)
- Heiner Sauer - (riesling).(con TCA, por lo que quedó descartado)
- Ossian 2009 (verdejo 100%)
- Sentencia 2010 (70% bobal, 30% garnacha y shiraz)
- Oremus Tokaji Aszú 5 puttonyos 2005 (furmint, Hárslevelü,moscatel de grano menudo)

Todo este repertorio de platos realizado por un cocinero que se autodefine humildemente como un "aficionado". Ya quisieran "cienes y cienes" de cocineros haberlo hecho suyo.

El amplio y acertado abanico de productos utilizados, su recorrido por varios palos de la baraja culinaria, las diferentes técnicas aplicadas y esos platos con ingredientes bien cohesionados, por mucho que le pese a Ernesto de Miguel, jamás podrían ser fruto de un simple aficionado (ni tampoco de un cocinero de recorrido menor). Desgraciadamente me perdí su etapa en Chulilla (de la que todas las referencias que me llegaron, la definen como memorable); desconozco por ello también su evolución, pero lo que sí que quedó claro este viernes, 24 de enero, es que no es un advenedizo, ni un vendedor de humo. Quedó patente para todos los asistentes al encuentro que Ernesto de Miguel es un enorme cocinero, enamorado de lo que hace. Humilde, sí; pero no por ello menos grande.

Con este primer encuentro, el incipiente grupo ATRAPADOS comienza a tomar forma y contenido claro en torno a un punto común: cariño y pasión por la buena gastronomía, en cualquiera de sus versiones y facetas.

Una gratificante y enriquecedora velada, vivida con cinco grandes personas, todos a pecho descubierto, sin reservas y con el corazón en la mano.

Mi agradecimiento a Enrique Ballester, Kopicki, Paco Palanca, Patch Brown y Rafael Viguer y, por supuesto, a Ernesto de Miguel.

¿Mala suerte?

Acudimos a La Mozaira motivados por la lectura de las excelentes críticas en Verema. Durante los 25 minutos necesarios para llegar a la alquería desde nuestro domicilio en Valencia, uno de nuestros acompañantes comentó que Bernie Ecclestone se interesó en adquirirla. Realmente no se si era algún tipo de leyenda urbana o si se ceñía estrictamente a la realidad, pero sirvió para avivar aún más las ganas de alcanzar tan insólito emplazamiento.

A la llegada, he de reconocer, que cumplió del todo con las expectativas. Una alquería del S.XVII rehabilitada y convertida en hotel. Destacaría que el proyecto ha sido realizado con un gusto exquisito.
Amablemente se ofrecieron a mostrarnos las diferentes dependencias que componían la alquería, así como a adelantarnos las futuras mejoras que tenían previsto acometer a lo largo del próximo año. ¡Muy de agradecer!

Pese a ser un hotel de tipo familiar abierto al público durante todo el año, me llamó especialmente la atención el impecable estado de los jardines así como del interior, sencillamente perfecto.
Si he de destacar algo, de lo sobresaliente de las instalaciones, destacaría por deformación profesional, lo acogedor que me resultó el pequeño comedor del restaurante. Los muros originales de la masía, completados por unos inmensos ventanales servían de contenedor a una perfecta armonía de colores cálidos y neutros. Mesas redondas con sugerentes sillas estilo provenzal de idéntico color.... sencillo y nuevamente perfecto.

Mi primera sorpresa llegó cuando nos indicaron que en verano las cenas se servían en el exterior, dado lo mucho que me agradó esta dependencia, he de confesar que me entristeció un poco.
No obstante, los jardines y el porche son más que correctos para celebrar cualquier tipo de cena o evento, así que olvidé pronto mi desconcierto y me dispuse a disfrutar de una exquisita velada, puesto que entorno y compañía bien lo predecían.

El servicio perfecto, o al menos el que a mi me gusta: un trato cercano pero muy profesional.
Y....hasta aquí llegó la magia.

El menú que nos ofrecieron era un menú cerrado que consistía en un aperitivo cortesía de la casa, seguido de tres entrantes, plato principal y postre a elegir. El precio del menú era de 35€ IVA Incluido.

El aperitivo de la casa consistía en un rollo de salmón con una crema de queso, montado en un pequeño biscote. Pese a ser cortesía de la casa, he de confesar que no entendí porque lo sirvieron en un biscote de factura muy similar a los de supermercado.
Le siguió el primer entrante, una ensalada de crudités. Creo que en algún momento de la visita a la masía nos comentaron que disponían de huerta propia, por lo que pese a la sencillez del plato me pareció coherente.
El segundo entrante fue un buñuelo de bacalao, crujiente y correcto.
El tercer entrante, quizá el más sorprendente de la cena, consistía en un foie sobre una crema de maíz. El intenso sabor del maíz complementaba el foie de manera realmente singular. Para mi sorpresa, acompañaron este entrante nuevamente con una bandeja de biscotes, y esta vez pude constatar que se trataba de bollería industrial que desmerecía por completo el acompañamiento del plato.
Mi siguiente elección fueron los calamares, creo que encebollados y en dos texturas. Reconozco que el calamar era de buena calidad, pero la elaboración y presentación dejaba mucho que desear. Una batería de calamares aún hoy no sé si cocidos o a la plancha, pero desde luego si que sé que no quise acabarlo. Un plato totalmente carente de sentido, no por su prometedor planteamiento, pero si por su ejecución.

El postre fue correcto, un pastel de queso con frutos del bosque.

Sinceramente no se que pensar, ya que las buenas críticas de Verema pertenecen en su mayoría a visitas realizadas durante el año pasado.
Desconozco el negocio de la hostelería, y no se si el hecho de acudir un lunes de agosto puede tener alguna incidencia en el decepcionante resultado.

Por el momento no pretendo volver hasta que se me resuelva la duda de si fue mala suerte... o no.

Restaurante del hotel con el mismo nombre enclavado en plena huerta de Alboraya. Masia antigua rehabilitada con decoración rustica aislado , con una tranquilidad que añade un plus a las muy buenas instalaciones
Restaurante no muy grande , con mesas amplias, muy buena separación entre ellas, con manteleria , cristalería, cubertería y manteleria de gama media . El local del restaurante da a un pato interior con amplios ventanales , lo cual le hace luminoso. En conjunto , sensación agradable , cálida y confortable.

No hay carta y se funciona en base a menús. Tomamos el menú ligeramente modificado , ya que añadimos un plato.
Anchoa con queso, tomate, pepino con manzana verde y hierbas y flores de su huerto. Buena anchoa , queso con sabor alto y excelente el acompañamiento del tomate y el resto. Aportan frescura que limpia cada bocado . En la entrada manda la anchoa , aparece el queso con textura algo cremosa que la envuelve y al final la acidez del tomate y la frescura de las hierbas. Es mucho mas que su nombre. Simple , pero muy efectivo. Plato basado básicamente en la materia prima que te aportan, pero ingenioso en la ejecucion

Dashi de cerdo ibérico con hamburguesa de manitas, gambas y alcachofas . Para mi , el mejor plato de la comida. Dashi potente, sabor ligeramente salino al final, fondo picante mantenido en el bocado , de los que te llena la boca y se fija en el paladar. Su combinación con una excelente hamburguesa de manitas , tierna, jugosa y perfecta de textura , simplemente sublime. El dashi manda sin discusión, pero cuando muerdes la hamburguesa , se retira y sólo acompaña, de forma que la manita de cerdo toma protagonismo y , al final , vuelve a ser envuelta por el caldo. Las alcachofas y la gamba muy buenas, pero........ este a este Dashi es muy difícil robarle la primacía. plato que es todo un ejercicio de potencia , equilibrio y juego de sabores

Bonito ligeramente escabechado con tapenade de aceitunas Muy buen trozo de bonito , perfecto su punto de cocción, sabor muy alto , textura justa. El tapenade le otorga una potenciacion del sabor final. Posiblemente no sea un plato vistoso , ni lustroso, incluso , para los que saben de esto lo podrían calificar de sencillo. No lo discutiré , pero , para mi , lograr ese equilibrio entre el pescado , el escabeche y el tapenade , de forma que cada bocado se base en textura y sabor , tiene un merito muy alto.

Bacalao con puré de verano Se repite el excelente punto de cocción en el bacalao que notamos en el bonito. Buen taco de bacalao , laminado , justo de sal. Se presenta sobre una crema , más que un puré, de alubias de una textura fina. Muy buena la combinación salina con la terrosidad del puré. este facilita y envuelve a las laminas del pescado. Cada cucharada invita a la siguiente.

Cordero con menta, garbanzos y espuma de berenjena ahumada Soberbio. La reducción que acompaña la carne simplemente perfecta. Perfecta en sabor con justo equilibrio de sal y sabor del extracto, perfecta en textura , nada pesada en la boca. Esta reducción impulsa el brío de la carne (muy buena) de forma que cada bocado es una demostración de ímpetu y de energía. La berenjena y los garbanzos , además de establecer un cambio en la estructura del plato, sirven , sobre todo por el ahumado , para establecer tabla rasa para el siguiente bocado.Ademas la menta termina por establecer todavía mas con su entrada balsámica esa tabla rasa , ese volver a empezar entre bocado y bocado Carrusel de sabores, ordenado y muy satisfactoria

Sandia inyectada en almíbar con Stilton Nunca había probado ningún queso con la sandia. Se presenta en cortes triangulares de la fruta y sobre la superficie una especie de crema de queso. Si antes se repetía el excelente punto de cocción , ahora se repite el carrusel de sabores ordenados. Cuando muerdes el bocado , la frescura del sandia irrumpe en la boca con el toque dulzón del almíbar . El queso no existe. Cuando parece que el azúcar va a resultar molesto por su demasiada dulzura , entonces entra el Stilton en acción. Aparece de forma lenta , suave , elegante, sutil. Su sabor lácteo , ligeramente ácido se infiltra en el dulce y provoca un giro lento de sabor en la boca. El postgusto es una mezcla de frescura y de plenitud. Postre que , ademas de original, logra carrusel de sabor.

Buen pan, de hogaza , se sirve cortado en lonchas anchas. Café expreso bueno.

Carta de vinos con predominio de referencias valencianas . Justa en referencias y con un cierto equilibrio. En cualquier caso , existe un escalón, o una escalera , entre la cocina y la bodega a favor de la cocina. Precios ajustados. Servicio del vino correcto. Por ahora no es su guerra, pero , tengo la sensación de que lo será en un plazo de tiempo.

Servicio de sala muy amable, simpático y diligente. Genera confianza
y cercanía , lo que contribuye a que te sientas a gusto

Cocina clara, directa, y precisa. Basada en un trípode : Sabor potente, dominio de los puntos de cocción y respeto enorme a la materia prima. Pudimos hablar con el cocinero Ernesto de Miguel , responsable de la excelente comida que tomamos. La impresión es que su colina es como él : Franca , espontanea y natural. Aquí la técnica es elevada, las ideas fluyen, pero su gran activo es que su enorme claridad de ideas y su franqueza al exponerlas. Todo sabe a lo que tiene que saber, pero todos los platos tienen un toque , o dos , o tres, que los hacen diferentes, que les marcan la personalidad. Todos los platos llevan impresa una firma de alguien que se divierte haciendo lo que hace. Nada fácil es lograr platos en los que se instaure una cascada de sabores ordenados, en los que , al final queda la firma y el sello del que lo ha hecho. Hay personalidad a raudales Se arriesga en la cocina (y, posiblemente, arriesgara mas ), pero no se corre un riesgo sin base. Las bases son solidas porque la claridad en las ideas es manifiesta. Hay que hacer constar , porque nos lo repitió Ernesto en varias ocasiones, el reconocimiento a su equipo de cocina , como responsable del resultado final.
Sólo he comido allí una vez , y , evidentemente, corro el riesgo de equivocarme, pero mi sensación de que el cocinero cree en lo que hace, se divierte haciéndolo y para él , su cocina es un juego para divertirse y expresar su forma de ser. Y su éxito es que logra que el comensal juegue a es juego y disfrute comiendo tanto como él cocinando. Otro profesional de la nueva generación de cocineros en valencia que , con su personalidad abrumadora , abre el abanico gastronómico un poco mas en Valencia. Otra bocanada de aire fresco. Otra filosofía . Otra manera de hacer las cosas. Otro juego para disfrutar. Otro juego para disfrutar......

No puedo poner el precio porque no pague yo. Puntuo RCP en base a la opinion de quien me invitó

Fuimos con mucha ilusión a cenar, teníamos buenas recomendaciones, pero el menú no estuvo a la altura. La presentación de los platos estaba poco cuidada, y la materia prima no era mala, pero tampoco destacaba. El precio no está ajustado a la calidad que sirven.
Por el contrario, el servicio fue excelente. El camarero era muy profesional y compensó la decepción respecto a la comida.
El entorno también es maravilloso. El edificio, su jardín y sus salas interiores bien merecen una visita. Lástima que en la comida no pongan el mismo mimo que en el resto del complejo.

Luis Ernesto de Miguel, lleva una temporada trabajando en La Mozaira, vale la pena acercarse, por lo menos entre semana que es cuando él está al mando.

Comimos muchos platos y todos muy limpios y con brillo, destacar la sopa de cebolla con su yema de corral, y el bogavante con manitas, así como la ostra. Gran nivel en platos con pocos ingredientes y sabores muy limpios y marcados.

Los vinos los aportamos nosotros pero el servicio fue muy bueno excepto un camarero que trabajaba o no trabajaba pero le obligaron ese día, que se sumó el servicio a mitad de él y se dedicó a intentar estropear el trabajo que en cocina se hacia... Pongo ejemplo:

-Aquí tienen un tartar de algo...
-Será de alga?.
-No se si es alga o lo que es, eso lo sabrá su amigo de la cocina...

Y cosas peores que no repetiremos...

Aprovechad e ir si está Luis Ernesto, antes de que lo quemen o se vaya a otro sitio. Le seguiremos la pista de todas formas...

PVP sin vinos

http://vinsimes.blogspot.com.es/2013/04/la-mozaira-de-luis-ernesto.html

En un entorno privilegiado pude disfrutar de una extraordinaria comida.
La cocina funciona a gran altura, se nota quien está al mando.
Menús a precios de crisis, 25 euros a mediodía y 35 euros por la noche.
Bodega corta pero vinos en perfectas condiciones.
El menú fue: salmorejo cordobés clarificado, ostra Guillardeau con perlas cítricas, shusi con ingredientes de la tierra, chipirón encebollado (impresionante concepción del plato), suprema de codorniz con cous cous de setas, consomé de cebolla, manitas de cerdo, falso estofado de atún y de postre un arnadí con gel de naranja.
Un lugar a tener en cuenta, mientras en la cocina siga el chef actual.

http://www.ojoalplato.com/archives/4864

Probando fortuna me encontré con este local disponible para la semana Valencia Cuina Oberta. El sitio tiene encanto y sobre todo transmite relax. Llegamos un poco antes de la reserva así que decidimos tomar un vermut en la terraza de delante (hacia un día espectacular).

En lo referido al menú:

-Boquerón, granizado de cerveza y aceituna verde

- Consomé de Cebolla, Ravioli Caramelizado y Yema de Huevo (sin duda para mí el plato estrella, la presentación en un plato hondo con la yema y el ravioli. Luego el camarero sirve el consomé con una jarra de porcelana. Tenía mucho sabor la verdad.

-Calamares encebollados en dos texturas, blanquet y aire de pepino. Juego de texturas y los 2 tipos estaban muy buenos. En un ladito había una especie de espuma de tinta.

- Plato principal: Nos decantamos por salmón con algo mahonesa casera y una base de coliflor, el plato que menos sorprendió pero estaba bueno también.

- Postre: canutillo de idiazábal con membrillo y helado de cabrales, una manera de acabar la comida perfecta.

Como dicen en mi casa: "el queso es el complemento de las buenas comidas y el suplemento de las malas"

Bebimos un agua y una botella de Enate 234 a temperatura perfecta.
Buenas copas y cristalería la mantelería un pelín floja.

Los cafés los tomamos en la terraza (invitación por parte de la casa)

Un sitio que hace que te evadas de la ciudad a 5 minutos de ella.

Todo fueron 63€ (el aperitivo incluido)

La Mozaira es una alquería valenciana del siglo XVII situada en l' horta de Alboraia que ha sido reformada y rehabilitada por la familia Polo ( Fartons Polo).
Acudimos a comer el domingo 10 J. en la semana Valencia Cuina Oberta, tanto para conocer la rehabilitación de la alquería como para probar su cocina.
Tomamos:
BOCADO INDIVIDUAL
Saquito de hojaldre con su ajoarriero y calabaza , para mí sin más.
ENTRANTE A COMPARTIR
Foie micuit con confitura de violetas y polvo de trompetas de la muerte: buen foie .
De plato principal probamos el bacalao confitado con gambón y teriyaky: muy bueno el bacalao, ahora bien el gambón se transformó en una cigalita arrocera en el plato.
POSTRE
Tarta sacher con helado de mantecado, tanto la tarta como el helado me parecieros correctos (aunque en particular nunca tomo postre y éstos poco me intersan), si bien me parecieron más típicos de un menú de boda o comunión.
Para beber tomamos un Pago de Tharsys Carlota Suria Brut Nature por 17 euros.
La carta de vinos, si bien cuenta con una representación alta ( proporcionalmente al resto de D.O.) de vinos de la Comunitat Valenciana, considero que es mejorable y en particular, mucho más, respecto al resto de D.O.
La temperatura del local, en cuanto a climatización, perfecta.
Mesas amplias y correcta separación entre ellas.Alta calidad en el equipamiento: mantelería, vajilla, cristalería.
El servicio correcto.
No nos pareció ( es una valoración ciertamente subjetiva) muy acertada la combinación de rusticidad (paredes de piedra y vigas a la vista) y el interiorismo del comedor.

El Restaurante La Mozaira, se encuadra en un exclusivo hotel con encanto ubicado en la huerta de la localidad de Alboraya, en las inmediaciones de la ciudad de Valencia. No podemos catalogarlo como un típico restaurante al uso, compensando sus carencias con un cuidado servicio de mesa, una adecuada selección de entrantes, platos principales y postres.

La principal limitación del Restaurante La Mozaira viene motivada por su “menú cerrado”, donde al comensal, sólo le queda el consuelo de seleccionar el plato principal, los postres y la bebida con la que acompañar la cena.

Su menú biene formado por tres entrantes con los que deleitarse de un primer plato compuesto por una original crema de maíz acompañando una deliciosa vieira cocinada a la plancha, un segundo plato con una adecuada convinación de sabores, donde la morcilla de Burgos asumía el protagonismo, siendo coronada por unas tiras de pimiento asado y un original toque de distinción proporcionado la confitura de jazmín y un tercer plato compartido, compuest por dos medallones de foie micuit.

En la elección del plato principal, se elige entre la opción de degustar un contundente solomillo de ternera o una insuperable porción de merluza al horno acompañada de ratatuille y una ligera salsa verde decorando el plato.

Los postres seleccionaban entre un delicioso strudel de manzana o un mini pastel de tres chocolates, apto para los más paladares más exigentes.

En nuestro caso acompañamos la cena con cerveza y vino, servido por copas, de un muy recomendable varietal valenciano Hoya de Cadenas (100% Shiraz).

Tras la agradable cena, se nos mostró las instalaciones del encantador hotel La Mozaira, en el que cada rincón guarda todo el encanto y calidez de una cuidada y pulcra decoración provenzal, perfectamente integrada en una acogedora Alquería del Siglo XVII.

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.

Cerrar