Restaurante La Fondica en La Puebla de Valverde

Restaurante La Fondica

Datos de La Fondica
Precio Medio:
28 €
Valoración Media:
7.8 10
Servicio del vino:
6.3 10
Comida:
8.3 10
Entorno:
7.7 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Teruel
Localidad: La Puebla de Valverde
Dirección: Ctra. de la Estación s/n
Código postal: 44450
Tipo de cocina: De mercado, Aragonesa
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 15,85 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


9 Opiniones de La Fondica

Tras unos bolazos de una deliciosa nieve fresca, Javalambre nos dio hambre. Se tentó la suerte, porque la reserva la hicimos la misma mañana antes de partir. De hecho nos tocó el segundo comedor, el que habilitan por las mañanas para los desayunos del hotel, el cual también tiene su encanto.

En esta primera visita optamos por la carta, aunque la propuesta del menú se le ve completa además de rentable. En otra ocasión, que a buen seguro la habrá, pues tocaba esta vez medir su cocina.

Nos acompañaba el pequeño de ocho años al que le pedimos el infantil*, en el que puedes elegir uno o dos platos más el postre, 8 y 12 €. respectivamente. Ojo porque aquí también son generosas las cantidades. Con un plato van que chutan.

Aperitivo

- Magdalenitas de bacalao con ajoaceite. Hasta la marca del papel tenían. Un detalle de la casa bien hecho. Ajoaceite a mano, por cierto.

Entrantes

- Ensalada de pulpo y salmón

- Migas de pastor

Ensalada generosa en cuanto a las láminas de pulpo cocido junto al salmón, tomate en dados, guacamole y una sal gorda de pimentón de La Vera. Hasta ahora no me había encontrado el pulpo en ninguna ensalada y en frío si está bien cocido le va. Completa.

Brutales las migas. Mantecosas, hechas con buen pan, trocitos de panceta, jamón, huevos de codorniz, aroma de trufa... con una selección de fruta natural (ver foto). La yema de los huevos salió cuajada, y a mi juicio creo que no debería. Me adelantaré a la jugada en una próxima visita. El caso es que olían y sabían.

Principales

- Bacalao y su ajoaceite de gambas

- Perdiz salvaje con boletus y foie

No probé el bacalao. Iba sobre una cama de pisto con una costra de ajoaceite de gambas. Buena pieza desalada de la que mi mujer habló muy bien.

Mi concentración estaba en el pajarito, joder que cada vez me gustan más. Una perdiz roja de caza estofada al vino tinto del Somontano, seguro que con el Montesierra que tienen como el de la casa, con boletus y chalotas. ¡Mátame camión! pero esta vez con remolque y todo.

Postre

- Couland de queso de Albarracín

Sí, sólo se pidió uno. Y menos mal, porque ese enorme bizcocho relleno de queso fundido y potente llenaba lo suyo. Muy bueno en todos los sentidos, empezando por la presentación.

Para beber, a parte del agua, elegimos un tinto maño, que es lo que tocaba, entre su escueta carta. Un Bole 2011 con unos 14,5º grados frescos y apropiados. Copas decentes y con apoyo de cubitera, pues el calor de la chimenea acabó por hacer mella. Hubo una cerveza Ámbar previa, como debía ser, y un té final de granel, que también tienen.

El sitio es recomendabilísimo. Y tienen ahora un menú degustación que por basarse en la trufa nos dijeron debía ser por encargo. Ese menú fuera de esta temporada ya sí se puede pedir in situ.

Con nieve o sin ella, el caso es volver.

*Queda fuera de la valoración y precio el menú infantil.

El pasado domingo subimos a esquiar a Javalambre, a medio día empezó a nevar y decidimos bajar a comer al pueblo mas cercano, en pistas nos recomendaron este restaurante. El restaurante esta ubicado dentro del hotel La fonda de la Estación. Un menú de tres primeros , tres segundos y tres postres con muy buena pinta, nosotros a pesar de eso nos decantamos por la carta ya que queríamos probar algún plato distinto.
De entrantes para compartir pedimos unas migas de pastor con huevo trufado ( exquisitas) y unos fideos melosos con boletus y foie, (un sabor increible).
De segundo pedimos el bacalao trufado y el solomillo de ternera, muy buenos ambos.
A destacar el servicio, gente joven y muy atenta, a pesar de tener los dos comedores llenos fue todo perfecto.
Un acierto se lo recomiendo a todo el mundo.

Con motivo de la Feria Internacional de la trufa de Sarrión, nos acercamos a comer a este restaurante de la Puebla de Valverde. Decir que habíamos reservado previamente, dado que preveíamos que con la afluencia de gente a la feria, era posible que no encontráramos mesa. Unos días antes en la página web de la feria habíamos visto todos los restaurantes de la zona que hacían menús relacionados con trufa indicando; los platos, precios y demás. Nosotros nos decantamos por este porque nos pareció un menú que en relación calidad-precio estaba muy correcto y acertamos.

El sitio es un hotel rural muy bonito, con mucho encanto y muy cerquita de las pistas de Javalambre. Esta separado por estancias; la cafetería (frecuentada sobre todo por la gente que baja de las pistas) el restaurante y el comedor del hotel.

El restaurante es un salón bastante amplio con unas 10 mesas, la decoración rustica y muy acogedora, al final del salón hay un amplio ventanal soleado con vistas a la sierra, imaginamos precioso cuando las montañanas estén nevadas.

Nosotros reservamos un menú degustación de 5 platos y postre que incluía; pan, agua y vino Montesierra por 34 euros con IVA incluido.
Los platos eran:

-Albóndigas de setas en salsa de trufa de Sarrión: un bocado muy bueno y bien presentado que te sirve para entrar en calor ante los siguiente platos trufados.

-Ensalada templada de alcachofas y foie al aceite de turber melanosporum: el aceite junto con el foie y unos trozitos crujientes como de beicon daban un contraste de sabores muy intenso a la ensalada a pesar de la alcachofa.

-Pasta Casera trufada en crema de calabaza y parmesano; para mi gusto le faltaba un punto a la pasta para estar aldente y un poco de sabor a la salsa. Pero eso sí la ración excelente, ya que la pasta al ser un plato que llena tanto y servirlo a mitad del menú podía haber hecho que nos sintiéramos llenos, pero no, estuvo muy correcta.

-Brocheta de tempura trufada de bonito con verdura a las tres salsas. Un plato exquisito, la tempura estaba en su punto y le daba un toque crujiente a un sabroso bonito que parecía carne. Iba acompañado de tres salsas; curry, tártara y romescu ideal para probar y combinar distintos sabores y texturas.

-Ternasco de Aragón relleno de manzana y trufa negra sobre crema de oporto. Decir que la crema de oporto estaba realmente buena y le daba un toque agridulce muy agradable a la carne. Un buen broche para un muy buen menú.

De postre: tarta de tres chocolates con helado de trufa y gel de vainilla. Sobre un fondo de vainilla y con unas grosellas en un lateral que decoraba el plato, la tarta presidía el plato, con tres chocolates; blanco, puro y con leche. El helado con virutas de trufa proporcionaba un intenso sabor en boca.

Nos sorprendió que los camareros/as eran todos muy jóvenes, y nos gustó mucho porque eran muy atentos y agradables, te atendían con una sonrisa y te preguntaban cortésmente si habías acabado y si te había gustado el plato. Hubo cambio de cubiertos en todos los platos y por último un par de detalles: pedimos cafés, que no estaban incluidos en el precio, y no nos los cobraron, quisieron invitarnos a unos chupitos al finalizar la comida y con el café nos pusieron un par de cookies con dos caritas muy graciosas, la verdad un detalle encantador.

Para los amantes de la trufa, un menú como éste nos acerca a este producto tan rico y sabroso, como es la trufa, pudiendo disfrutar de ella a través de diferentes platos, ya sea pescado, carne, ensalada, pasta e incluso dulce, toda una experiencia gastronómica.

En la Fondica disfrutamos en un acogedor entorno, de un menú elaborado con productos de la tierra y a un precio muy acorde con la calidad y el servicio. Nos gustó mucho y si nos preguntan algún restaurante por la zona no dudaremos en recomendarlo.

...así reza en la pared de este coqueto restaurante y así he titulado el comentario sobre este lugar. Situado en la autovía mudéjar, a la derecha bajando a Valencia y a la izquierda subiendo a Zaragoza (nos perdimos por dentro del pueblo y está en dirección contraria, por eso lo comento).

No hay problemas de aparcamiento.

El comedor no es grande y resulta muy acogedor, decorado con toques modernos mezclado con notas rústicas. Al fondo hay un gran ventanal con vistas hacia la sierra de Javalambre que permite que la luz ilumine todo el comedor además de darle un aire de sosiego y paz.

El servicio en sala es joven, atento y con muchas ganas de agradar.

Hay un menú diario a 15 euros que consta de un entrante, un primero (a elegir entre 6), un segundo (a elegir entre 6) y un postre (a elegir entre 6), copa de vino, pan y café (IVA incluído). Esto son los platos que había ese día:

PRIMEROS
- Ensalada de cous-cous con verduritas y salsa finas hierbas
- Revuelto de patata confitada y jamón D.O. Teruel
- Sopicas de Cebolla con Parmesano y gelatina de Moscatel
- Crema suave de espinacas con maíz dulce
- Potaje de garbanzos a la antigua con morro y chorizo
- Milhojas de verduras con salsa de queso de Albarracín

SEGUNDOS
- Lomitos de Merluza en salsa de puerros y gambas
- Salmón en papillote de champiñones al eneldo
- Ragú de pollo estofado con aceitunas negras del Bajo Aragón
- Caldereta de cordero con almendras
- Secreto de cerdo confitado con salsa de setas
- Redondo de ternera al oporto sobre tostada de tomate y pimiento

POSTRES
- Mousse de dos chocolates
- Cuajada de leche de oveja con miel
- Manzanas asadas a la naranja con frutos secos
- Puding de bizcocho y almendras
- Tarta de queso con confitura de frutos rojos
- Fruta natural preparada

Creo que a la vista está que con este menú, cualquier persona puede quedar satisfecha, porque hay variedad y distinción.

Tomamos:

- Entrante: Tosta de foie con chocolate: curiosa mezcla que estaba buena
- Primero: Sopicas de Cebolla con Parmesano y gelatina de Moscatel: estaban buenas, quizás demasiado pan
- Primero: Potaje de garbanzos a la antigua con morro y chorizo: sabroso
- Segundo: Caldereta de cordero con almendras: estaba de vicio, la carne muy blandita y la salsa espectacular. Venía presentado con patatas paja, que estaban buenas.
- Segundo: Secreto de cerdo confitado con salsa de setas:muy bueno
- Postre: Manzanas asadas a la naranja con frutos secos: postre muy contundente
- Postre: Tarta de queso con confitura de frutos rojos: casera y muy sabrosa

La carta de vinos no es muy variada, pero es aceptable. El vino de la casa es el Montesierra joven, tanto blanco como tinto. La cristalería, vajilla y mantelería son de buena calidad.

Nos comentaron que los fines de semana el menú era a 19,5 euros.

El agua (1,70 euros) es en botella de cristal de la marca Lunares, Jaraba (Zaragoza).

Si hay que poner un pero, es que los platos venían poco calientes, bien es verdad que me gusta la comida caliente, pero se salió del paso volviendo a calentarlos.

Lugar muy recomendable, tanto si se va a esquiar, como si se va de paseo por el lugar, como si se va de viaje por la autovía y/o como si se va a pasar la ITV...

Dos veces hemos ido a cenar junto con otra pareja.
El restaurante como han comentado está situado en una natigfia masia restaurada en la carretera comarcal que desde la autovia acdede a las pistas de esquí de Javalambre. es un hotel con encanto que abieron hacia el año 2009.
Es por tanto un restaurante que desde el inicio no engaña, correcto con una decoración acorde con la masía y con algunos toques de rural-moderno que no desentonan. El servio amable y correcto. La cubertería y la cristalería adecuada pero sin marcas, más que correcta.
La carta correcta. con varias ensaladas sencillas pero que no defraudan, los segundos de carne más contundentes y elaborados que los pescados y los postres hasta en el nombre se notan que son caseros.
Salvo los sábados por la noche ofrece un menú de 19,5 Euros (vino y café incluido) que está más que acertado con platos de la carta.El sábado noche ofrecen un menú especial que ronda los 25 Euros.
Cenar a la carta tiene un precio medio sobre los 35-40 Euros, tal vez algo excesivo para lo que ofrecen. En cambio el menú de 19,5 Euros o incluso el de 25 me parecen mucho más correctos para el conjunto, que no defraudando en ningún momento se queda para un precio que ronda los 40 Euros.
La carta de vinos es cortita pero acertada, sobre todo en lo referente a productos aragoneses y riojas.
Sin duda un sitio para ir a comer y conocer en familia, donde los niños nunca molestaran; donde nos sentiremos a gusto y disfrutaremos de un buen producto y de una atención.

Compartí mesa con Paco Higón, así que las sensaciones fueron bastante parecidas.
Restaurante ubicado en plena subida a las pistas de esquí de Javalambre. Buen equilibrio entre la rusticidad que la zona requiere, y la modernidad que un restaurante de estilo necesita. Nosotros comimos en el comedor de dentro, frente a una gran cristalera que permite ver la montaña.
Cocina de mercado, autóctona, con algún guiño de modernidad y respeto por el producto. Escogimos el menú (19,5€) que incluía dos platos, postre, café y vino. Tomé el huevo en cocotte con ajos tiernos y bacon, un plato contundente, bastante bueno y bien presentado. Probé la ensalada de melón con jamón y también estaba muy rico. De segundo lomo de cordero relleno de foie y pistachos, también bastante bueno y con buen equilibrio del cordero con su relleno, que era bastante sabroso. Buen punto de la carne, que estaba jugosa por dentro, pero bien marcada por fuera. De postre sorbete de limón sobre gelatina de mojito, también muy rico y refrescante.
El vino de la casa fue el Montesierra Joven que jugó un perfecto papel en esta comida, con copas correctas y servicio atento.

La factura, sin sorpresas: 19,50€, que aunque parezca una redundancia, cada vez te dan más sorpresas en las facturas.

La Fondica es el Restaurante de un coqueto hotel rural sito junto a la Estación de La Puebla de Valverde. Cuidado, porque al salir de la autovía viniendo de Teruel la tentación es cruzarla por el puente yendo en dirección hacia el pueblo, pero el hotel (y el restaurante) se ubican junto en la dirección opuesta, yendo hacia Javalambre. Local en el que se combina la decoración rustica de la zoan con ciertos toques modernos. Mesas amplias y bien separadas. Servicio muy amable y simpático. Su menú, por sólo 19.50 (IVA incluido) incluye une entrante, un segundo, postre, el vino de la casa, agua, pan y café... vamos todo... además de un pequeño entrante de cortesia. La cocina es contundente, cocina de mercado con algún apunte de modernidad. En mi caso opté por una rica Crema Bicolor de Alubias estofadas, por los muslos de Pato con salsa Cumberland, que resultaron jugosos y agradables y para 'desengrasar' un sorbete de limón sobre gelatina de mojito. El servicio del vino sencillo, le echamos un vistazo a la carta y está es muy sencillitas. Las copas estaban bastante bien. El vino de la casa, un Montesierra Joven, fue servido en condiciones de temperatura sin nada de ceremonia... En resumen un sitio de cocina tradicional con una relación calidad precio estrastosférica. Para comer bien y abundante y luego poder dar un paseo por la vía verde que hay junto al hotel o tomarse algo en la terracita (mientras el tiempo acompañe...)

  • Pato

    Pato

  • Aperitivo

    Aperitivo

Exquisito y acogedor restaurante de Teruel, cerca de la autovía, pero suficientemente alejado para no verla ni oírla, muy fácil acceso. El entorno es fantástico, una especie de masía restaurada donde también se puede uno alojar, vistas preciosas, ambiente muy cómodo y agradable, decoración preciosa, luminosidad natural genial. La comida de corte turolense, pero sin olvidar las cosas de fuera y el buen gusto del cocinero, muy abundante, muy suculenta, a destacar el ternasco de aragón asado y el solomillo al foie, con una rodaja de foie como el zapato de un albañil. Si uno se anima por los precios y los suculentos platos se puede llevar un susto cuando le explote el estómago de tanta cantidad, porque se lo va a comer todo, no se puede dejar. La carta de vinos discreta, pero muy correcta, y el servicio bueno. El trato muy amable y atento, sin prisas, con los tiempos marcados a la perfección, con juventud pero con mucha profesionalidad. Disponen de terraza y patio interior donde rematar la cita con unos cafés, copas y puros o lo que se tercie. Para los más valientes disponen de siesta en la carta, a disfrutar de 16 a 19h. No es ninguna broma. En general, una experiencia muy recomendable a un precio muy bueno.

Se trata del restaurante del Hotel La Fonda de la Estación, situado a pocos metros de la autovía mudéjar, a los pies de la Sierra del Javalambre, “en un edificio recuperado de finales del siglo XIX, destinado a fonda para los viajeros que llegaban en tren a pasar sus vacaciones en este lugar por los innumerables beneficios que el clima fresco y seco ofrecía para su salud”.

El restaurante es pequeñito, acogedor, de diseño encantadora y cuidadamente rústico. En él destacan los preciosos ventanales panorámicos a través de los cuales contemplas las estribaciones de la sierra. Barro cocido, piedra, travesaños de madera y enfoscados blancos, muy blancos. En uno de ellos una frase ondulante: "Un tiempo y un espacio para disfrutar de la vida". Una parte de la salita, la más cercana al ventanal, a doble altura, lo que inyecta un gran desahogo y luminosidad a la sala. Cuando hace frío todavía te regocijas más de la vista al monte. Se palpa y disfruta el frío seco de Teruel.

Sillas y mesas cómodas. Manteles al bies, al estilo oriental, sobre otro mantel blanco. Correcta vajilla, cristalería, cubertería.

Cocina turolense con composiciones y presentaciones modernas. Hay migas, pero con kiwi; hay jamón de Teruel, pero en ensalada; hay verduras, pero en milhojas; hay pescado, pero en salsa Martini.

Cuando es temporada tienen setas y caza.

Siempre sacan una aperitivo cortesía de la casa que suele estar muy rico. El último fue Sopicas de ajo con huevo de codorniz, huevo que iba crudo y había que cuajarlo removiendo las sopas, servidas en un perolico divino, de cerámica turolense.

En esta ocasión tomé el menú, pues contemplaba la posibilidad de elegir entre 5 primeros, 5 segundos y 5 postres, atractivos muchos de ellos y por el módico precio de 15€.

Opté por:

Ensalada de jamón D.O. Teruel con tostadas de pan con tomate.
Conejo encebollado al escabeche de zanahorias.
Semifrío de almendras con chocolate crujiente.

Las raciones son realmente generosas. La ensalada de jamón y el postre de almendras no me dijeron mucho. Sin embargo el conejo estaba para chuparse los dedos, tanto por su textura como por el escabeche. Iba solo ese día, y mi mente estuvo un rato divagando: ¿qué pasa con el conejo? ¿por qué en los restaurantes rurales es tan habitual encontrar perdiz, codorniz, bonito, sardina en escabeche?… ¿y por qué es tan raro encontrar conejo?... ¡pero si Dios lo creó para escabecharlo!.

Moderada carta de vinos, con la lógica preeminencia de los aragoneses. Sin trato especial. Tomé una copa de Montesierra blanco y otra de la misma bodega pero tinto.

De las varias veces que lo he visitado extraigo la conclusión de que es un lugar interesante y que los dueños y el servicio tienen ganas e interés y lo así lo demuestran, por lo que continuaré haciendo “parada y fonda” en La Fondica.

P.D.: ¡cuidado con la puerta! Es muy baja. Creo que me dijeron que tiene más de 100 años y por eso no la quieren remodelar. El caso es que, pese a que está bien señalizado su peligro, yo me metí un trastazo a la salida que casi me hace regresar a Valencia en ambulancia en lugar de en coche. Entiendo que quieran conservar esa joya, pero alguna solución deberían darle. Por mucho que lo señales… después de comer y beber… siempre habrá algún despistado como yo que…

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