Restaurante Casa LAC en Zaragoza

Restaurante Casa LAC

Datos de Casa LAC
Precio Medio:
43 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
6.9 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
7.7 10
Calidad-precio:
7.1 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Zaragoza
Localidad: Zaragoza
Dirección: Martires 12
Código postal: 50003
Tipo de cocina: Navarra
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 14,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


21 Opiniones de Casa LAC

Tras haber conocido "in person" a Joaquín 1965, con quien pasamos una buena parte de la mañana, pues se brindó a hacernos conocer a fondo el magnifico Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, de lo que le estamos muy agradecidos y con quien tras la visita, al mediodia, tomamos unas buenas tapas de espinacas y de calamares acompañadas de un buen chardonnay en un bar del que no recuerdo el nombre, pero que me gustó. Al despedirnos quedamos para cenar juntos al día siguiente en un restaurante que habíamos reservado previamente.

Después de una excelente tarde visitando la capital aragonesa, fuimos a cenar al restaurante en el que teníamos mesa a las 21h.

Casa Lac, ya ha sido descrito perfectamente en varios comentarios de Verema por lo que no me voy a extender sobre este tema, únicamente recordar que está situada en el típico barrio del Tubo, que es el restaurante mas antiguo de España (1825) y por el que han pasado ilustres y menos ilustres personajes.
La primera planta me pareció guardar algunos resquicios modernistas y el primer piso, muy bien conservado (una joyita), que es donde habíamos reservado, es de estilo isabelino, un verdadero viaje al pasado.
El restaurante cerró en el 2003 para reabrir en el 2008 con un nuevo propietario, el chef Ricardo Gil del restaurante 33 de Tudela, cuya pasión son las verduras de la huerta de La Rivera y que como nos demostró durante la cena domina perfectamente la cocina de las verduras y hortalizas.

Las mesas están bien vestidas, y dentro de lo que cabe, dado la superficie de la que disponen, bien separadas las unas de las otras. Buenos manteles, cubiertos, vajilla y copas. El servicio de sala es bueno, dinámico, atento, amable y muy bien sincronizado. El servicio del vino se limitó a abrir la botella y darlo a degustar. La carta de vinos no me pareció muy amplia.

Tras ojear la carta y los diferentes menús nos decidimos rápidamente por el menú degustación de verduras (no vegetariano), que era la razón por la cual estábamos allí.

El menú estaba compuesto de 6 platos salados y un postre, al que añadimos otro plato de la carta que nos llamó la atención.

Comienza el festival de la huerta navarra o la sublimación de las verduras :

Espárragos verdes asados con mahonesa de oliva verde con anchoa Para unos buenos amantes de los espárragos verdes que somos, nos encantaron. Muy buen comienzo.

Milhojas de patata con codillo de jamón y borrajas Buen contraste de sabores, primer contacto con las borrajas, muy sabroso. Muy bueno

Ravioli de pasta oriental relleno de puerro y gambas en salsa de cava ravioli de pasta muy fina y bien elaborada en el que la mezcla del puerro con la gamba y la salsa se casaba muy bien. En su punto. Muy rico

Penca de acelga rellena de jamón ibérico y velouté de hongos con salsa holandesa en pomada Gran plato, de gran potencia y muy sabroso. Muy buena elaboración.

Alcachofas frescas de Tudela con jamón confitado Excelente materia prima. Una maravilla.

Pochas de Tudela a la forma tradicional con sus piparras ( La foto de las piparras puede verse en el 1er comentario) Una delicia, finísimas, se deshacían en la boca. Las piparras excelentes. Para repetir

Antes de atacar el postre, vimos que en la carta habían unas Albóndigas de lubina salvaje sobre salsa de pimienta verde fresca (La foto puede verse en el 1er comentario) y aunque estábamos ya bien en forma, decidimos que nos añadieran el plato, para compartir, al menú. Muy buenas, aunque para mi gusto les faltaba un poco más de alegría, a MC le parecieron perfectas.

Postre :

Torrija de vainilla bourbon con helado de vainilla de Madagascar y crujiente de chocolate (La foto puede verse en el 1er comentario) Un buen cierre. Excelente postre

Para beber tomamos una botella de agua de 1 l y un blanco de somontano. Les pedí un vino blanco crianza, pero no tenían, así que me deje aconsejar, por el jefe de sala que también desempeñaba las funciones de sumiller, que nos propuso un Selección Viñas del Vero Clarión 2013 DO Somontano Bodegas Viñas del Vero (Barbatro) [Gonzalez Byass] Cepajes : selección de las mejores uvas blancas (Riesling, Chardonnay, Gewurztraminer...) Me pareció un vino fresco, equilibrado y bastante persistente, aunque un poco indefinido.
Finalizamos con dos buenos cafés ofrecidos por el restaurante.

La cuenta ascendió a 62,25 €/persona. Muy buena RCP. Buena cocina con materias primas de primerísima calidad . Excelencia de las verduras. Disfrutamos y volveremos cuando volvamos a Zaragoza. Recomendable.

  • Pochas de Tudela a la forma tradicional con sus piparras

  • Alcachofas frescas de Tudela con jamón confitado

  • Penca de acelga rellena de jamón ibérico y velouté de hongos con salsa holandesa en pomada

  • Ravioli de pasta oriental relleno de puerro y gambas en salsa de cava

  • Milhojas de patata con codillo de jamón y borrajas

  • Espárragos verdes asados con mahonesa de oliva verde con anchoa

De txikiteo por el Tubo, decidimos resolver con unos últimos pinchos en Casa LAC y en la zona de tapeo ubicada en su planta baja (No en el restaurante que se encuentra en el piso superior).

Arrancamos con un pack de 3 tapas consistentes en 2 cebolletas al chardonay, pimientos del cristal asados a la leña y una penca de acelga rellena de jamón y velouté de hongos. Todo delicioso y sólo por 6`5 €.

Animados por lo que habíamos degustado y por un excelente servicio, pedimos dos platillos más de verdura de temporada: Uno de cardo rojo a la vinagreta escoltado por algún rábano (Ojalá hubiéramos comenzado por él!), y el otro consistente en una exquisita alcachofa con foie.

Excelente ambiente en barra y un gran servicio que hacen del lugar, un sitio realmente agradable.

Buenos vinos con los que resolver.

Volveremos sin duda, pero la próxima vez para aterrizar en su restaurante, y probar alguno de los menús degustación de su Chef Ricardo Gil.

Esperaba más de este restaurante histórico, en especial de sus famosas verduras. Local algo anticuado, pero con solera, amplio. Servicio correcto, sin más, como el servicio del vino que necesitaría un ajuste o actualización sobre todo en la carta, buenos precios eso sí. Las verduras... pues bueno, mejor dicho, buenas , pero sin más. a mi gusto algo cargadas de salsas y condimentos, pero buenas sin ningún exceso positivo. Unos puerritos fritos, una judías verdes con tomate muy justitas, alguna verdura más que no recuerdo bien con salsa holandesa, algo agobiante y unos segundos sin pena ni gloria. Una magnífica torrija con helado y una tarta de queso digna. Sin mucha historia la verdad, esperaba más de una cocina de verduras que aunque sean buena , necesita actualizarse

Vaya por delante que me declaro verdulero. Mis antepasados se ganaban la vida cultivando y vendiendo verduras. De esta forma, tanto la predisposición genética como diversos factores ambientales han contribuido en gran medida a que lo sea.

Con esta premisa resultaba casi obligatorio acudir como hicimos a cenar en Casa Lac durante nuestra estancia en Zaragoza.

Local sobradamente descrito con el comedor ubicado en el primer piso. Ambiente con poso de vetusto señorío. Se trata de una cuestión de estilos pero… creo que merecería la pena un repasito a temas como, por ejemplo, la iluminación nocturna, escasa y fría, que a mi entender, no contribuye a que el cliente se halle en una atmósfera atractiva y cálida.

A tope de aforo esa noche.

Estaba claro, fuimos al Menú Degustación de Verduras (44€) que consistió en:

Espárragos Blancos de Nuestra Finca. De buenas a primeras te meten la cabeza bajo tierra para que te empapes sin compasión de la esencia del producto que vas a degustar. Abocado.

Cebolleta Confitada al Chardonnay. Fina, delicada y con ese puntito dulzón que tanto me gusta. Grácil.

Milhojas de Patata con Codillo de Jamón y Borrajas. Suavidad marcada del tubérculo confitado bien contrastado con el fondo porcino que le daba una saturación alta al plato. Consistencia.

Ravioli Relleno de Puerro y Gambas. Una de mis verduras fetiche intentaba ligar, de forma poco convincente, con los crustáceos en un envoltorio de pasta tipo wonton con mayor densidad de la esperada y una salsa de cava como testigo. Inconveniencia.

Menestra de Verduras. Dominada por el verde de los guisantes y las habas sobre un fondo de fino puré y con unas alegres virutitas de jamón por encima. Adelante.

Penca de Acelga Rellena de Jamón. Las expectativas y el tosco rebozado tipo tempura me la jugaron. Ni siquiera fui capaz de apreciar convenientemente la velouté de hongos o la salsa holandesa dado el grosor y dominancia de la cobertura. Apechugar.

Corona de Alcachofas con Foie. El preparado fresco de la víscera encajaba a la perfección con la alcachofa. Además un poco de puerro por encima, elaborado de forma que le daba el toque crujiente al bocado, terminaba por redondear el conjunto. Desposados.

Pochas de Tudela. Acabamos con un ensalzamiento al producto, preparadas a la forma tradicional y acompañado de unas piparras jóvenes encurtidas. Finas y mantecosas sin rastro de pellejo alguno. Gustazo.

Como postre una Torrija de Vainilla Bourbon. Gruesa y con escaso empapado que compensaba un rico helado de vainilla. Fin.

Bebimos agua y vino, concretamente Juve y Camps Reserva Familia BN D.O. Cava ante la falta de nuestra primera opción, Veraton Alto Moncayo 2012 D.O. Campo de Borja y Contino Reserva 2009 D.O.Ca Rioja con correcto servicio y una cristalería algo castigada en alguno de sus elementos.

Resumiendo… salí contento aunque debo reconocer que llevaba en la cabeza una idea algo diferente, esperando una presentación del producto principal en la que destacara más su esencialidad para poder disfrutar de esta forma su genuina desnudez… por decirlo de alguna manera. Se me escapó ese anhelado elixir en algunos pases quedando, a mi juicio, eclipsada lo que debería ser la estrella del plato. Hay que reconocer el nivel del producto que manejan por lo que resulta perentorio visitar esta casa si eres como el que suscribe… un verdulero.

Nota: el precio reflejado es el del menú de verduras y la RCP reflejada en función del mismo.

  • Cebolleta Confitada al Chardonnay

  • Ravioli Relleno de Puerro y Gambas

  • Penca de Acelga Rellena de Jamón

Sobre todo verduras, porque si te sales de ahí, al menos en nuestra experiencia la cosa puede tambalear.

En la planta de arriba, elegantísimo restaurante, mesas bien vestidas, muy bien distribuidas, sala muy confortable, servicio en general bueno, especialmente el que diría que era el jefe de sala, comentando la carta, contestando con detalle a nuestras preguntas, amable.

La carta muy basada en verduras, para empezar unos pimientos de cristal asados, sabor potente, muy buenos y unas alcachofas fritas con foie, también buena materia prima, bien tratada, por lo tanto muy buenas también.

Los segundos, raviolis rellenos de verduras, no lo recuerdo bien, no fue mi elección, a mi mujer le gustaron y para mi pluma ibérica con crema de patata, ajo confitado y perejil, diría que demasiado hecho, poco gustoso, bastante corriente, casi vulgar, no quiero decir con esto que no dominen las carnes, ni mucho menos, seguramente es anecdótico, pero fue mi experiencia.

En esta ocasión pedimos postres, sonaban muy bien y no pudimos resistirnos, una torrija al bourbon con helado de vainilla y una tarta de trufa, ambos eran pecado puro, buenísimos.

Buena carta de vinos, elegimos un Finca Moncloa (23€), servido a temperatura, las copas desmerecían algo e entorno, mejorables.

Nueva visita en esta ocasión a la parte superior del local. La materi prima de temporada sigue siendo buena, pero hoy me ha dado la sensación de que les falta dar un paso más. Creo que es necesario por los precios que maneja la carta. Considero inadecuado cobrar 15 e por 50 gramos si llegan de unas judias mantequeras nadando en abundante cebolla, asi como otros detalles de servicio de mesa( 1,,50 por persona), en el que sin ofrecer ningún aperitivo sólo sirven un pan verdaderamente horrible. La apuesta por las verduras en algunos casos sigue siendo singular, pero se adivina fecha de caducidad...

Habia probado el menú degustación hace aproximadamente un año, tal y como lo explica Abreunvinito, pero nunca me había sentado en barra. La noche en que Holanda reventaba a La Coja en Maracaná, estaba yo tan ufano afrontando los miniplatitos que Casa Lac te ofrece en dicha barra.
Ofrecen unas pequeñas degustaciones de tres platillos, en los que puede venirte alcachofa, hojaldre con crema de puerros, morcilla, salmorejo,barqueta de tomate... todo preparado con calidad y en cantidad mas que suficiente. A un precio que ronda los 7-8 euros por trio, mas que bien en RCP
Como aun tenían espárragos, terminamos el tema con un magnifico plato de los susodichos frescos recién cocidos, templados, supremos.
Borsao para la sed. Crianza. Mas que resultón. Muy buen y atento servicio, aun y a pesar de tener una oreja en el partido...pa lo que hubo que ver...

Nueva visita después de un año y sin grandes cambios. Lleno el local para cenar si bien es cierto que la presencia de cenas de empresa con motivo de un congreso hacen esta situación de plétora.

Nuestra mesa de amigos tampoco era pequeña, de 12. Cervezas iniciales y algunos continuaron con la misma. Carta de vinos poco destacable ni en variedad ni en precios. Acabamos tomando un Baltasar Gracian viñas viejas de 2010 y antes un Care crianza 2010. Alguna botella de agua por supuesto. Servicio de dar a catar y a la mesa, cambio de copas con el cambio de vino.

En la comida y a pesar de varias opciones que nos plantearon fuimos todos a lo más aconsejable el Menú degustación de verduras que es la especialidad de la casa (44€).

. Espárrago fresco de Tudela: grande, sabroso y de los que no sueles encontrar fácilmente.
. cebolleta confitada al chardonnay y pimientos asados al sarmiento: bien, recordando a los calçots.
. milhojas de patata confitada con codillo de jamon y borrajas: complicado, sabroso pero no conjuntado
. ajetes tiernos fritos: buenos pero muy simple
. menestra 4 verduras Reina: muy bueno, todas las verduras en su punto. penca de acelga rellena de jamon ibérico y veloute de hongos con salsa holandesa en pomada: aquí sí que se armonizaron las partes para hacer un buen conjunto.
. corona de alcachofas con foie fresco y puerro crujiente: para mí el mejor plato
. pochas de tudela a la forma tradicional y piparras jovenes encurtidas: unas pochas bien hechas y que al final de todas las verduras, aún saben mejor por aquello de acabar con algo más contundente.
. postre: torrija de vainilla bourbon con helado de vainilla de Madagascar y trufa de chocolate: bien conseguido el conjunto, suficiente dulzor sin empalagar.

Pasa por ser el restaurante en activo más antiguo de España. Tiene una apuesta por las verduras de calidad y esas son sus buenas armas. El precio es alto aunque al menos, pagas calidad de materia prima.

Situado en la popular zona de tapeo zaragozano “El Tubo”, en un edificio histórico (catalogado) que desde el año 1825 se destina a la restauración. El nombre “Lac” atiende al apellido de sus fundadores, franceses de origen, que huyendo de la situación convulsa provocada por la revolución francesa, fundaron este restaurante.

En el año 2008, aprovechando la “Expo de Zaragoza”, Ricardo Gil tomó las riendas de este Restaurante. Se puede decir que éste es una sucursal del Restaurante 33 que tiene en Tudela (Navarra).

El establecimiento fue restaurado completamente, respetando lo más fidedignamente posible la decoración original. Se ubica en el primer piso. Numerosos son los elementos decorativos que me llaman la atención: la escalera de hierro forjado, los artesonados de madera del techo, las armariadas, las lámparas y el protagonista suelo de parquet. Las mesas y sillas vestidas en blanco, convenientemente separadas.

La cocina podríamos catalogarla como tradicional por el producto en el que versa su oferta, pero a la vez creativa, innovadora y experimental, por las técnicas aplicadas a un producto como es la verdura, siempre relegado a ser un sencillo entrante o la guarnición de platos de más enjundia. La protagonista principal es la verdura, son unos auténticos apasionados de la misma, conocen todas sus propiedades, sabores, tiempos de cocción y combinaciones posibles. Investigan continuamente sobre las distintas verduras y se abastecen de su propia huerta. Así nos lo demostró el propio Ricardo Gil, quien en el trascurso de la sobremesa nos ilustró sobre las bondades y particularidades del cardo rojo y de cuándo la “pocha” sufre su metamorfosis de verdura a alubia.

El servicio es atento, diligente y dispuesto. Las copas de cristal fino y con los consiguientes cambios en cada referencia distinta.

Nuestra experiencia

Nos prepararon un menú degustación consistente en:

• Cebolletas confitadas al Chardonnay y pimientos de cristal asados al sarmiento, delicado sabor el de la cebolla y suave el ahumado del pimiento.
• Puerrito enano frito dos veces, esta tal vez fue la elaboración que me dejo más frío.
• Milhojas de patata confitada en aceite de codillo de jamón con tallos de borrajas y sus cremitas. Buena combinación, aunque para mi gustó demasiada cantidad de patata.
• Judía verde salteada con ajo seco, tomate y cebolla asada y lasca de patata confitada, jugo de tomate y crema de patata. Excelsa materia prima.
• Penca de acelga rellena de jamón ibérico con velute de hongos y salsa holandesa en pomada. Sabroso y potente, una de las elaboraciones que más me gustó, si no la que más.
• Alcachofas fritas con foie fresco y puerro crujiente. Las verduras crujientes contrastaban con la melosidad y densidad grasa del escalope de foie fresco marcado a la plancha. Sencilla y conocida combinación pero muy resultona.
• Pochas de Tudela con piparras jóvenes encurtidas. Deliciosas, delicadas y suaves.

• De postre: torrija e higo confitado relleno de mousse de queso. La mousse de queso le quitaba pesadez, equilibrando el dulzor de la torrija.

Armonia

Los vinos con los que armonizamos la comida fueron casi todos oriundos aragoneses y fueron los siguientes:

• Coto de hayas Chardonnay 2011, de la D.O. Campo de Borja, que no me convenció demasiado.
• Absum varietales 2009. D.O. Somontano. Coupage: 60% Chardonnay, 25% Gewürztraminer y el resto un 15% Pinot Noir que, como dijo Aurelio, le daba un carácter vinoso a este vino blanco, realmente bueno.
• Rosado de Aylés, coupage de garnacha y syrah, sabroso, rosado con alma de tinto.
• Peña Caballera 2010 de Bodega Marañones, una garnacha madrileña elegante y fina, de taninos presentes pero sedosos, con una muy buena acidez que le otorga frescura. Armonizó muy bien con las elaboraciones de verduras, especialmente con las pochas, a pesar que no estaban elaboradas con grasas animales.

Nos permitieron aportar nosotros los vinos sin cobrarnos cantidad alguna por el descorche. Agradecer a Javier, Gabriel y a Aurelio la elección y gestión de la compra. También agradecer a Fernando su aportación de las dos botellas de Peña Caballera 2010, una garnacha madrileña sublime, de la que había oído hablar pero no había tenido oportunidad de probar. Así mismo, he de agradecer a Isaac la cesión de los créditos fotográficos.


Esta experiencia gastronómica fue para mi especial porque fue la primera comida compartida con mis compañeros miembros de la “Peña Gastronómica los Restauranteros”. La comida fue un deleite para los sentidos, una auténtica experiencia sápida pero la compañía fue excepcional. Sé que lo mejor está por llegar y nos quedan todavía numerosas ocasiones en las que compartir mesa y mantel y, sobre todo, “amistad gastronómica”

En fin, ésta es una opción muy recomendable en Zaragoza, después de la visita a este restaurante seguro desterrarás la animadversión (si es que la tienes) hacia las verduras.

¡Un restaurante que no te dejará indiferente!

Mira las fotos en: http://www.vinowine.es/restaurantes/restaurante-casa-lac-pasion-por-la-verdura.html

Cuando sales de un restaurante y te sientes con muy buenas sensaciones, bien tratado, bien comido y en conjunto con algo especial en la mente, al menos yo, me siento con la necesidad de contárselo a alguien, por una parte hacer justicia ante el trabajo que he observado detrás y por otra para incitar a alguien que no pierda esa oportunidad, tal cual como la que yo he tenido.

Yo no me voy a entretener en definir ni la comida ni el servicio y muchos detalles de lo vivido en esa que fue, nuestra primera reunión de restauranteros, que será presuntamente inolvidable, por estar ya muy definida y segunda razón y más importante porque yo no seré capaz de transmitir con tan buenas palabras como se ha hecho, todo lo comido, vivido, reído y disfrutado.

Me atrevo, a colgar el comentario por la sensación de obligación moral que tengo y porque creo que puedo añadir unos pequeños detalles:

- La comida se maridó con los siguientes vinos: Coto de Hayas chardonnay 2001, Absum 2009, Rosado a de Ayels y Peña Cabellera garnacha 2010 (mil gracias Fernando por este vino). Seguro que muchos de los que nos leen estas páginas no estarán de acuerdo cuando vean esta forma de maridar los platos con el vino, pero esto es lo que estimamos, y con ello disfrutamos, entre otras razones por no ser ninguno catadores de revista. A resaltar el descorche por parte del restaurante, a costé cero.

- Todos los platos estuvieron a gran nivel, pero me permito destacar en mi apreciación, las borrajas y las pochas.

- Y para poder cimentar el resto de comentarios, deciros dos de las acompañantes (nuestras señoras) en nuestra visita a Zaragoza, de forma anónima y por mutu propio, acudieron a cenar en la misma noche al restaurante, saliendo plenamente satisfechas, tanto de la cocina, como del servicio y atenciones. Por tanto nuestra comida no fue un acto aislado.

En conclusión, local con su historia, buen entorno, cocina especial, bien elaborada y muy buen servicio

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