Restaurante Casa LAC en Zaragoza

Restaurante Casa LAC

Datos de Casa LAC
Precio Medio:
43 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
6.9 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
7.7 10
Calidad-precio:
7.1 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Zaragoza
Localidad: Zaragoza
Dirección: Martires 12
Código postal: 50003
Tipo de cocina: Navarra
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 14,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


21 Opiniones de Casa LAC

Aunque ya nos habíamos tomado unos vinos y unos pinchos en el tubo , fue nuestra primera vez , entorno a una mesa , quedaba constituida la peña , eso si con la ausencia de jeronimo , por , creo , prescripción medica , las verduras tienen mucho hierro , y el no lo tolera , y de chini , por causa mayor , este caso no tubo nada que ver con las verduras .

Ademas nos faltaban , los dos juanes , que próximamente , nos darán el concierto , perdón , que me equivoco de juanes , próximamente se nos unirán , en torno a la mesa , así como algún que otro forero mas , también de buen comer y mejor beber .

Yo por supuesto , no voy a comentar nada del menú , pues esta magníficamente comentado y argumentado por Isac , ni de los vinos , pues espero que alguno , de los que los escogieron y que son buenos aficionados , los comenten en breve .

Me gustaría , con la licencia del foro , hablar del espíritu de esa reunión , la verdad es que mis experiencias entorno a una mesa con gente de este foro , me han sido tan satisfactorias en otra ocasiones , como en esta , llegando , como ya he comentado , a disfrutar tanto de la compañía , que me he olvidado de lo comido y bebido , y al día siguiente prácticamente solo recordar las conversaciones , ¡ojo¡ , esto no es solo por lo bebido, que también reconozco , que en estas reuniones se bebe , como es lógico , es un estado de animo tan grande , que se me pasa el tiempo volado.

Y precisamente creo que es , porque nos juntamos en torno a una mesa , gente que disfrutamos de este espíritu , abierto , jocoso y que nos une a todos , el espíritu de la gastronomía , parece que estoy hablando del cuento de navidad y de los espíritus , del pasado , el presente , el futuro , pues este espíritu , el gastronómico , esta presente en todos esos tiempos , creo que es lo mas imperecedero y lo que nos une en este foro , yo estoy seguro cien por cien , que gente que hemos discutido , o nos hemos mosqueado por tonterías , alrededor de una buena mesa , jamas lo haríamos y ademas si nos juntásemos , olvidaríamos , nuestras insignificantes rencillas , pero vamos cien por cien seguro.

Ademas quiero agradecer a Aurelio , Ada , Javier , Gabriel , Fernado , etc, etc, etc , la organización y el papeleo .

Y al resto que como yo , que pusimos , las ganas y el hambre , también agradeceros el día tan cojonudo que pase en vuestra compañía y por supuesto a los restauradores y sus equipos por la atención y la paciencia que tuvieron.

No pongo precio , porque a un buen rato así , no se le pone y porque no me acuerdo , pero vamos , que como todos pagamos lo mismo , lo que a puesto Isac.

Coincidiendo con la primera reunión de un grupo de amigos, mejor dicho de cómplices gastronómicos con una gran afición común, el “comercio y bebercio”, viajo a Zaragoza. Se ha conformado una Peña Gastronómica, con gente de diversas provincias que nos hemos conocido a través de este portal. Gracias por lo que os toca, Verema. Desde mi punto de vista, el portal más serio en cuanto a crónicas de restaurantes y catas de vino que hay en España.

Después de una serie de vinos y tapas por el Tubo, hemos llegado a Casa Lac. Restaurante fundado en 1825 por la familia de origen francés del mismo nombre, se encuentra entre uno de los restaurantes más antiguos de España junto con Botín, L´hardy, Siete Puertas,… En 2003, cerró sus puertas que volvieron a abrir en el 2008 de la mano de Ricardo Gil, propietario del Restaurante 33, situado en Tudela (Navarra).

Ricardo nos cuenta que lleva mucho tiempo trabajando las verduras, analizando cada una de ellas para aplicar las técnicas más apropiadas. Disponen de su propia huerta que abastece a los dos restaurantes. El menú se convierte en un paseo por los ingredientes más característicos de las huertas de la ribera del Ebro: Cebolleta, pimiento, puerro, borraja, judías, alcachofas, acelgas, pochas…todo un conjunto verde, un almuerzo fundamentalmente herbívoro.

Se comienza con los siguientes aperitivos, una cebolleta confitada al chardonnay y unos pimientos de cristal, verdes y rojos, asados al sarmiento. Más delicada la cebolleta, muy suave, que los pimientos que llegan algo más hechos de lo que me gustaría. Simplemente por cuestiones de gusto, prefiero que tengan un mayor toque ahumado, de asado.

También nos traen puerrito enano frito dos veces, con una ligera vinagreta.

Seguimos con un milhojas de patata confitada en aceite de codillo de jamón con tallos de borrajas, y sus cremitas. Una composición bastante armónica que da voz a los sabores de los diferentes ingredientes, el aceite eleva el sabor de las borrajas que como sabemos es tenue, casi silencioso. Destaca la pareja de la borraja con el jamón.

A continuación judía verde salteada con ajo seco, tomate, cebolla asada, y lasca de patata confitada. Puedo reconocer que la judía verde y yo no hemos sido grandes amigos, es uno de esos ingredientes que siempre se me ha atragantado. Uno de esos platos que ponían a prueba la paciencia de mi madre por el tiempo dedicado a la ingesta. Pues éstas puedo decir que verdaderamente me han gustado, aunque eso no signifique que a partir de ahora quiera conquistar a la judía verde.

Desde mi observación y paladar, el plato de este menú ha sido la penca de acelga rellena de jamón ibérico con velute de hongos y holandesa en pomada. La verdura se presenta rebozada en una tempura y con capas de jamón y la salsa de setas. Resulta el conjunto de sabores más potentes. La salsa holandesa (mantequilla, huevos limón ó vino blanco) actúa como un aderezo compensando hacia un conjunto de mayor sutileza.

Nuestras primeras alcachofas fritas con foie fresco y puerro crujiente. Buen trío. Quizás un poco demasiadas hechas las alcachofas; pero nos gusta la combinación. Personalmente nos agradó más esa forma de cortar las alcachofas en flor y pasarlas por la plancha.

Pochas de Tudela. Algunas llegan verdes, y otras blancas. Nos comenta Ricardo Gil que las pochas son sinónimo de juventud. Al recogerlas en este momento, no se permite que se convierta en legumbre, sigue siendo verdura. La pocha ya está deshidratada, y por ello no se pone en remojo antes de cocinarla. Además si se cocina con grasas animales, es necesario que primero se hagan éstas y luego las pochas, ya que las segundas tardan menos. Únicamente vienen cocinadas con pimiento rojo, y verde. Me han resultado muy elegantes, de una finura tremenda, sin notar ninguna piel ó similar. Pura mantequilla.

Llegados a este punto, entre la ronda de pinchos, y este menú degustación estamos completos, saciados, aunque el contenido hayan sido verduras. Destacaría tres platos por encima del resto: la borraja, la penca de acelga y las pochas. En dos de ellos, la parte vegetal viene acompañada de proteínas animales; es simplemente una cuestión de predilección, personalmente estos platos me parecen más completos.

Las pochas han sido un descubrimiento por su nivel de elegancia y fineza. Comenzamos a diferenciar entre unas pochas y éstas que todavía no han dado el paso a ser legumbre.

El entorno en la primera planta nos sitúa en el siglo XIX en uno de esos comedores señoriales de otro tiempo. El servicio durante toda la comida estuvo tremendamente atento, cercano, y ocupado con los diferentes cambios en el tema vinícola.

Didáctica sobremesa con Ricardo Gil que nos habla de su pasión por los vegetales, de sus huertas, de los conceptos que hay detrás de cada uno de ellos, de cómo se cuida de forma artesanal el cardo rojo de Agreda. Se nos hace corta.

Post completo en http://www.complicidadgastronomica.es/2012/11/casa-lac-donde-la-verdura-es-la-reina/. El precio que se indica es únicamente el del menú degustación de verduras.

Este restaurante, ubicado en una clásica charcutería de gran prestigio (donde mi abuela q.e.p.d. compraba un exquisito jamón york), ha sabido recuperar todo el encanto del local original, con la preciosa pátina de lo verdaderamente auténtico.

El servicio excelente, tal vez las mesas demasiado cercanas.

Los propietarios ya se encargan de informarte del noble origen de sus verduras, Tudela (Navarra), en el que regentan el famoso restaurante 33.

Tuve la ocasión de probar unas alcachofas guisadas, borrajas, solomillo de ternera y unos chipirones. Todo correcto. Postres mejorables.

Dado el buen nivel gastronómico de la zona, y en general de Zaragoza, hace que se diluya este restaurante con su competencia.

El precio algo elevado; considero es un concepto empresarial para seleccionar sus clientes.

Yo soy más de comer verduras después de procesadas por algún rumiante pero alguna vez deben ganar los indios sobre todo yendo a cenar después de comida contundente. Vaya por delante que para mí prima aún más el conocer novedades. Local muy céntrico, muy antiguo (el que más según dicen), curioso con raíces en Tudela de donde saca las extraordinarias verduras (que luego bien se cobran). Bien aprovechados los espacios pero pese a estar lleno, no agobia. Camareros muy bien, incluso pacientes con los muy novatos en las verduras.
Copas, cambio de cubiertos, servicio bebidas muy correctos.
Carta corta y como ya se ha dicho, excesivamente corta en tema de no tintos: blancos, cavas y rosados (¿por qué no?) y mas´con alta frecuentación de mujeres que se decantan más por los no tintos.
No describo el menú que tomamos para no reiterar. Comentarios: no me defraudó ningún plato y destaco los espárragos y los puerros, así como la sopa. Especial la torrija de postre y helado.
Salí más sorprendido de lo que entré.

Visita a este restaurante, según pone en su carta, el más antiguo de España.

Sabía a lo que iba, en principio materia prima excelente y basado principalmente en verduras (aunque en carta hay platos de cualquier tipo).

Nos decantamos por el menú degustación. Son unos 8 platos, más un aperitivo y un postre. El menú lo podéis ver en su web, pero por temas estacionales siempre se sustituye algún plato.

Todos de buena materia prima, buena ejecución, pero sí, no deja de ser verdura, es decir, todo correcto, todo bien, todo bien ejecutado, pero no me llegó a emocionar nada.

El postre no es de verdura, era una torrija con helado que era realmente buena.

De vino, un Viñas del Vero de la zona.

Local y servicio perfecto, con gran amabilidad y profesionalidad por parte del personal. Quizás un solo pero... al salir todos los del grupo la ropa nos olía a cocina... en la sala no nos dimos cuenta.

Sin cafés, ni rastro de petito fours, pagamos 52 euros por persona. Si no recuerdo mal el menú está sobre los 42 más IVA.

Ya he estado, ya lo he probado, pero por 52 euros probaré otros que tengan platos que me llenen más a nivel gastronómico.

Por cierto, estaba hasta la bandera.

Hueco en el trabajo y oportunidad de oro para probar este restaurante.
Como no podía ser de otra manera la opinión anterior de mis compañeros se ve refrendada de punto a punto.
Pequeña degustación:
Cebolleta al Chardonnay: Deliciosa.
Penca de Acelga rellena de ibérico y veloute de hongos con salsa holandesa gratinada: Rebozado suave y nada aceitoso, el interior descubre una penca tiernísima bien acompañada con el ibérico y coronada con la sabrosa salsa holandesa.
Alcachofas fritas con foie: Magníficas alcachofas, el foie, lo de menos.
Rospig de cerdo con salsa "dulce", perdón pero no he tomado nota de la reducción de la salsa: En cualquier caso, en su punto la carne y perfecta consonancia con la salsa.
Dos copas de Clarión Chardonay de viñas del Vero y una de Gran Vos Reserva 2005.
Sin duda un lugar a visitar, calidad de producto y elaboración, servicio impecable, atento y profesional.
El vino está bien tratado en líneas generales. Coperío adecuado y los profesionales, aunque sin florituras, conocen lo que tienen y aconsejan. Buen servicio por copas, más que suficiente para acompañar una comida si no se quiere o puede darse el capricho de la botella.
Dos pegas solo para enochalados. Este local con ese protagonismo de la verdura debería de contar con una mayor carta de espumosos/blancos/generosos, aun en detrimento de opciones tintas, si no hubiera más remedio. Y finalmente el precio, ostensiblemente alto, en algunas referencias disparatado. Si se mejoraran ambos aspectos, creo que sería lugar de peregrinación.

A riesgo de ser reiterativo con los comentarios ya escritos, no quiero dejar pasar la oportunidad de señalar que estamos ante un auténtico templo de las verduras. Su calidad y frescura sin duda son excelenes, y la cocción difícilmente mejorable.

Guardo en mi paladar el recuerdo de la sedosidad de los espárragos templados, la cremosidad de la menestra de verduras, el crujir de las puntas de los puerros "fritos dos veces". Y no me quiero olvidar de la melosidad y dulzor de la cebolleta, y más teniendo en cuenta que aún considerándola un ingrediente fundamental de nuestra cocina, yo no soy ni mucho menos un amante de ella, y en general si la encuentro en un plato no me es demasiado agradable, pero ésta era...

Todo acompañado de un buen servicio en una sala confortable y con un precio razonable del menú degustación: 45 euros por persona, vino aparte.

Y las que me quedan.

Esta vez en compañía de otro forero amigo.
Optamos por pedir una oferta que tiene de 3 tapas por 6 (o 7 €), degustación de cuchara (la de 6 €), y la tradicional (la de 7€), compuesta, distribuidos no recuerdo como, por varios platitos, de salmorejo cordobés, callos con grabanzos, albóndiga de ibérico y venado, alubias con piaparras, pimiento asado con cebolla confitada y ventresca, y otro que no recuerdo, a cual mejor. Y para terminar un milhojas de borraja e ¿idiazabal? (5,50 €) de ovación y vuelta al ruedo, no lo sirven en barra y es plato del restaurante, pero tuvieron las buenas maneras de preparárnoslo. Total con un par de egomeis (que han subido de precio con respecto a mi anterior visita, 2,40 €) y un par de ruedas a 1,30 €(de vino, claro). 49 € de 4 personas. Cantidad que no voy a meter por no "desviar" el precio del restaurante con la barra.

Y aun me quedan tapas y degustaciones por probar ...

En el mítico Casa Lac, en pleno Tubo zaragozano, ha abierto recientemente las puertas esta sucursal del renombrado Restaurante 33 de Tudela.

El comedor está en la planta alta, en una coqueta y recogida estancia, decorada respetando los elementos y el estilo del centenario edificio que lo alberga. Buen equipamiento, acertada iluminación, correcta separación de las mesas.

Y en cuanto a la cocina… Señoras y señores: aquí se viene a comer verdura. Estamos hablando de un superespecialista de este género: máxima calidad, profundo conocimiento, experta mano y estudiada sucesión de creaciones.
No manejan otra cosa que no sea la mejor materia prima de la ribera del Ebro, navarra por lo general, pero también de la aragonesa. Tudela, Zaragoza… donde mejor verdura encuentran, ahí están prestos a adquirirla (incluso en algún caso ellos mismos se la cultivan en huertos propios).

Como no podía ser de otro modo, optamos por el menú degustación, al que añadimos de inicio un plato que se nos antojó, con lo que quedó así la comanda:

Ensalada de cardo rojo.
Espárragos naturales.
Cebolleta confitada al chardonnay.
Crema de calabaza amarilla con picatostes.
Milhojas de patata confitada con borrajas.
Puerritos fritos dos veces.
Penca de acelga rellena con jamón y veloute de hongos con holandesa en pomada.
Alcachofas de nuestra huerta con jamón.
Pochas con piparras jóvenes en vinagre.
Torrija con helado de vainilla y trufa de chocolate.

No voy a valorar plato a plato, sería demasiado largo. En general comentaré que resulta espectacular ver cómo consiguen sublimar el sabor de las verduras, combinarlas con pericia e imaginación y secuenciarlas de modo que se van realzando unas a otras. Van "in crescendo", tanto en sabor como en contundencia.

Carta de vinos aceptable, bien tratados. Tras algunas dudas, dada la extraña pareja de baile que se iba a gestar esa noche, nos decidimos por una buena garnacha oscense, La Miranda de Secastilla.

Impecable servicio, profesional, manejando perfectamente los tiempos.

Es curioso observar la reacción de la gente antes y después de ir a este local. Las iniciales reflexiones y preguntas, del corte de:
“¿Cómo?, ¿que sólo vamos a comer verduras?” / “¡Vaya aburrimiento!” / “¡Nos quedaremos con hambre!” / “¿Y qué bebemos, blanco toda la noche?
…dejan paso a la salida a otras del tipo:
“¡Pero qué bien hemos cenado!” / “Yo no me he quedado con hambre, ¿y tú?” / “No se echa en falta para nada un plato de carne o pescado” / “¡Hay que ver que bien acompañó la cena esa garnachita!”

.. O como se diga. Y eso que sólo estuve tapeando en la planta inferior. Y es que por derecho, han entrado de golpe en el olimpo tapero zaragozano.

Barra pelada, todo pedido y terminado al momento en cocina. mantienen muchos de los platos del 33 de Tudela (bendita su llegada a la capital maña).

Han sabido respetar toda la tradición e historia del que fuera restaurante más antiguo de la ciudad (¿se llegó a decir de España?), conservado elementos de su predecesor. Servicio atentísimo y amabilísimo (destacando el superlativo), y en pleno tubo, que grande ver renacer al mismo.

Servicio del vino correcto, quizás como viene siendo habitual, las copas no son lo mejor, pero tiene una oferta razonable, conservadas en cava climatizada. Pude tomar un Carmelo Rodero a 2,20 y un Egomei a 1,80 € (IVA incluído), precios más que aceptables.

En la barra, además de poder degustar los verduras y hortalizas del restaurante de origen (las cebollitas al chardonnay, las borrajas, las pochas ...), puedes degustar tapas adicionalers (que supongo también tendrán, pero qeu dsconocía). Yo opté, por unas pencas rellenas de veoluté (o como se diga) de hongos y no sé que más, una de careta de cerdo, y una de carrillera de ternera con salsa de pularda y parmentier, precio entre 3 y 3,50 € (IVA incluído), y a cual mejor. Y el pan gratis, que tome nota quien deba. Total 13,50 €, y por los pelos que no volví por la tarde/noche seguir dando cuenta de la carta. Viernes a mediodía y el restaurante de la planta superior completo, por algo será.

La nota: Estando allí salió el que parecía chef/encargado a comentarle al camarero que hacía esa tarde, que igual iban al huerto a por borraja. Suena bien. Lo mismo fue de cara a la galería, aunque en ese momento sólo estaba yo en el local, o eso creo.

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar