Restaurante El Clarete en Vitoria - Gasteiz

Restaurante El Clarete

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Datos de El Clarete
Precio Medio:
58 €
Valoración Media:
7.5 10
Servicio del vino:
6.8 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
7.7 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas:
Precio desde 15,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


11 Opiniones de El Clarete

La cena transcurrió en un comedor privado,eramos muchos y existía el riesgo de una atención y calidad devaluada.No fue así.Gratamente sorprendido por un menú degustación excelente, a un precio muy razonable.Pequeñas raciones ,sardina en la lata,ravioli de pollo en crema de garbanzos,foie y quicos...excelentes, a un nivel culinario muy alto.Ese día quizás fallaron los segundos, sobre todo el bacalao, algo crudo y pétreo, mejor el cordero crujiente.El menú vuelve a recuperarse en los postres,de nuevo fantásticos.Muchas opciones con el vino, interés en satisfacer, nos enseñaron la bodega.Servicio amable y diligente.Sí a casi 20 nos atendieron así , a una mesa estándar...

Tras el paso por la bodega de Abel Mendoza, y sin haber estado desde hacía años en Vitoria, decidimos aprovechar la visita rápida de la capital para comer en este restaurante del que teníamos buenas referencias por Yolanda O. de Arri y el compañero Joseangel.
Puesto que las opciones para comer en sala estaban algo encorsetadas con 2 menús (uno largo de 49,5€ con bebida incluída y uno corto de 22€ sin bebida), nos decantamos por probar diferentes platos de su cocina en la taberna (a posteriori resultó ser una excelente opción para hacernos una idea del nivel de cocina del local), que rayó a gran altura.
En el apartado vinícola por copas se agradece que tengan propuestas diferentes al sota-caballo-rey del 90% de bares, a pesar de que ni las copas ni los vinos probados estuvieron a la altura de su cocina:
- Villa Wolf Pinot Gris 2013 (Pfalz): Blanco alemán con un ligero carbónico, bastante anodino.
- Adega de Monçao 2014 (Vinho verde): Un vino rarísimo con toques asidrados en nariz que a medida que se oxigenaba olía a ¡pies! El propio barman nos recomendó beberlo frío y reconoció que lo tenía más como curiosidad que como buen vino ¿?
La pequeña selección de destilados sí tenía mejor pinta, pero a precios lógicamente más elevados (10€/copa de PX Ximenez-Spínola).
Estos fueron los platos probados (tipo media ración), compartidos entre mi mujer y yo:
- Antxoas en lata (2,5€): Fantásticos boquerones presentados en una lata con una base de piperrada de tomate. Punto perfecto de vinagre.
- Croquetas de hongos (0,5€/cada): Precio ridículo para unas croquetas cremosísimas, de crujiente rebozado e intenso sabor. Sobresalientes.
- Ravioli de pollo de caserío con caldo de garbanzos (4,5€): Delicioso ravioli de carne con un caldo de purísimo sabor, recordando al tradicional "sugo" que los suele acompañar en Italia. Platazo.
- Pulpo con crema trufada de patata (4,5€): Elegantísima versión del pulpo a feira, en este caso con trozos de pulpo con pimentón "sumergidos" en una crema espumosa de patata. Armonía en los sabores y presentación exquisita.
- Arroz caldoso de marisco (4,5€): Presentado en "cocotte", notable ración con el punto al dente perfecto y un intenso caldo de marisco.
- Yema de huevo confitada, patata, chorizo y pan (4,5€): Original forma de presentar el típico huevo a baja temperatura, cubierto de patata paja cortada en cubitos con pequeños dados de chorizo. Divertido de comer y sabroso.
- Torrija caramelizada (3€): Deliciosa versión clásica, con una base de toffee sin empalagar. El broche perfecto a una comida informal.

Pan artesano y con sabor a auténtico pan, como pocas veces se ve. Servicio amable y cocina de muchos quilates. Me parece un modelo fantástico (platos de la carta en pequeñas raciones) que debería exportarse a otros restaurantes que poseen una cocina de nivel (como ya lo hace por ejemplo el Alameda de Hondarribia).

Si volvemos por Gasteiz, repetiremos seguro.

Visita a la ciudad de Vitoria. Entre otras buenas opciones, nos decantamos por El Clarete vistos los buenos comentarios que encontramos de los compañeros.
Local acogedor, con las luces cenitales sobre la mesa, mesas bien vestidas, cuberteria, vajilla y copas de acorde con los platos servidos y el tipo de vino.
Para empezar, la carta es simple. Menú degustación, el que ya teníamos pensado escoger, y otro menú de diario más corto. El menú no viene especificado, por lo que es una sorpresa lo que comeríamos. Aunque visto la forma de trabajo, son capaces de adaptarse al comensal dentro de sus posibilidades.
En cuanto al vino, optamos por tomarlo por copas y así probar diferentes tipos, armonizando con los platos. Visto el conocimiento que demuestra Patxi, dejamos que él decida cuales. Gran acierto. Ni vimos la carta.
Nos traen un pan redondo troceado de corteza gruesa y aspecto imponente, presentado en su forma inicial y caliente porque lo acaban de hornear ellos mismos.
Empezamos por un aperitivo de crema de tomate y queso fresco, buen comienzo. En vinos, empezamos por una copa de Riesling Spätlesse Trocken, muy rico.
Presentación de anchoa y pimiento en un plato curioso, una lata de conserva. Rica anchoa.
Seguimos con foie, reducción de Oporto y quicos. Como siempre que aparece el foie quedamos encantados.
Pasamos al pulpo con crema de patata trufada, de buena textura y bien acompañada. En éste plato pasamos a un blanco Carravalseca, también a buena altura.
Luego probamos un huevo a baja tempura, crema de coliflor y cortezas de cerdo, donde llama la atención la corteza, por lo inusual. La verdad es que todos los platos aunaban creatividad con cierta sencillez, donde quedaban claros todos los ingredientes de los platos y sus contrastes en sabores.
Finalmente, llegan los platos de pescado y carne. El pescado consistía en bacalao con crema de calabaza y cebolla, en su punto justo de cocción (para mi) y de una gran suavidad en boca.
En el caso de la carne, cochinillo confitado al horno con crema de manzana, también a buen nivel. En este caso, acompañado de un tinto Amador García.
Los postres fueron dos, un yogur de fresa y maracuyá, y chocolate con AOVE, sal y pan tostado, acompañados por una copa de moscatel casero, que dió un excelente colofón a una comida bien disfrutada.
Felicidades al equipo por tan buen hacer. Y con una gran RCP.

Como dice Jose Angel, nos juntamos unos amigos que hace meses que nos conocemos, pero parece que nos conocemos de toda la vida y es que lo que verema a unido que no lo separe el frió de Vitoria, ya tocaba juntarnos con el amigo Sergio en tierra de Josean y Jon Ander.

Y como no podía ser de otra manera en esta época hacia mucho frió, pero es lo mismo había mucha gente en la ciudad, ciudad que recomiendo conocer, siempre estamos con Bilbao y Donosti, que están muy bien, pero Vitoria tiene un encanto y una hostelería, que nada tiene que envidiar a sus vecinos.

Local recomendado por Josean, buen conocedor de la tierra, local acogedor, bonito y moderno, aunque de primeras y debido a su exterior parece más tradicional.

Lo llevan dos hermanos, uno en la sala y otro en la cocina, además una joven que muy dirigentemente nos atendió, yo soy de servicio más extrovertido, soy más charlatán y me gusta relacionarme mas cordialmente, aquí no fue posible, sin embargo y esto es lo importante, el servicio fue correcto a excepción de un pequeño lío con la carta de vinos y la referencias fuera de carta, pero que no paso a mayores.

Destacar la magnifica compañía que nos dio ese pan calentito durante toda la velada.

El aperitivo de gazpacho de frutos rojos, correcto a temperatura agradable de beber, hubiese esperado un aperitivo mas caliente pero este se dejo beber muy a gusto, quizás un pelin menos de vinagre y eso que me encanta, pero bueno, rico.

A continuación anchoas maridadas, lo justo, manteniendo el color de la anchoa en fresco, buen sabor y mejor textura, presentadas en latita, aquí ya veía maneras que presagiaban una bonita velada.

Foie con gelatina de vino dulce y kikos, muy rico, cremoso, suave, estaba tan liviano que los kilos me molestaban, aunque reconozco que hacían su función de contraste de sabor.

Yema de huevo de caserío a baja temperatura con migas, esta combinación raramente falla, y con el fresquito que se adivinaba fuera, todavía estaba más rico.

Pulpo con crema de patata trufada, ninguna pega con la textura del pulpo, la crema de patata estaba riquísima, sin embargo y esto si que es para gustos, al mezclarlo todo el pimentón, para mi, picaba demasiado y se comía los sabores mas sutiles del plato, como el de la trufa.

Lomo de bacalao con chips de cebolla, en su enunciado, me parecía pobre el acompañante del bacalao, pero en su ejecución, fueron en dos texturas, acompañaron muy bien al buen taco de bacalao.

Cochinillo confitado con lentejas, crujiente y sabroso y originalmente acompañado.

Ahora el mejor postre de la noche, Gelé de macedonia de frutas con helado de mango, refrescante, ligero, generoso en aromas y sabores.

Acabamos con una miniminimini torrija con crema de melocotón, ni que decir tiene que todos nos pusimos de acuerdo en que la crema sobraba, un heladito y ya.

Para beber entre un que uva pido, que zona o que D.O, al final nos trincamos unas botellitas, por otra parte va siendo lo normal cuando nos juntamos este estilo de tragaldabas.

Agustí Torelló Mata Brut Nature
- A Teixa 2011
- Pazo de Señorans 2011
- Marc Brédif Vouvray Classic 2012
- Casa Primicia Garnacha 2007 (incluido en el menú)
- Quintal do Noval Lágrima
- Ojuel Supurao

Decir que me encanto el Vouvray, me sorprendió el Noval de lagrima, me dejo indiferente el Supurao y me defraudo y para mi baja mucho la nota del servicio y de la comida el vino elegido para este menú, el casa primicia, pésimo, evolucionado y desmerece un menú que tanto por precio como por ejecución, hubiese puntuado un peldaño mas.

De la compañía, que decir, pues eso, esta to dicho.

No tenía yo intención de colgar este comentario. He esperado demasiado, quería que fuese nuestro buen anfitrión el que abriese plaza como así ha sido y pretendía que el otro par se animase a echarle una mano. Pero en vistas de que son unos “malkedas”, voy a dejar constancia de que las palabras de Josean son ciertas con este comentario.
Yo también me alegro infinito de haber conocido a esta gente y añadiré que además he conocido a sus chicas que son más guapas que ellos. Un año intenso que esperemos mejorar en 2014.
Desde luego que tenía yo muchas ganas de conocer este local, siempre por unas cosas u otras lo iba dejando y al final me alegro de haberlo conocido con tan buena compañía.
Ahora además que Vitoria/Gasteiz ha sido elegida capital gastronómica del estado pues este será , desde luego uno de los restaurantes de referencia.
Muy elegante, bien vestidas las mesas, buena cristalería, vajilla y a destacar el pedazo pan de hogaza que nos colocan en la mesa.
El menú degustado, ya listado por Josean aunque sin mojarse demasiado, consistió en:
Gazpacho de frutos rojos Estupenda forma de abrirnos las papilas gustativas. Esto sería la leche pillarlo mañana por la mañana y beberse medio litro. Muy rico.
Anchoas marinadas presentadas en unas latas de conserva muy chulas que vuelven a la cocina muchísimo más limpias de lo que han llegado. Plato muy bien conseguido, me encanta ese punto de la anchoa, ese toque ligeramente agrio.
Foie con gelatina de vino dulce y kikos Empezamos bien, seguimos mejor. Un plato muy bien logrado, un conjunto de sabores que casan de maravilla y eso que yo soy un amante incondicional del foie y muchas veces opino que sólo estaría mejor aunque en este caso la conjunción no le haga "daño" al producto en sí.
Quizás, pero claro, eso es para mi gusto, demasiada cantidad de kikos que hacen que su sabor se marque en exceso. Pero repito que para gustos los colores y es mi apreciación. Un plato de notable sin dudarlo.
Yema de huevo de caserío a baja temperatura con migas De nuevo presentada en un original plato y en cantidad suficiente para el número de platos que componen el menú. Decir ahora, por si me olvido, que constantemente te cambian los cubiertos y además que en cuanto es necesario, te colocan la correspondiente cuchara que ayuda sobremanera con alguno de los platos.
Aquí sí que todos los "instrumentos" de la orquesta están bien dirigidos por la batuta del maestro cocinero. Es uno de esos platos que hay que mezclar y degustar con cuchara y a ser posible cerrando los ojos y por supuesto sin prisa, dando tiempo a que todos tus sentidos se percaten de lo que estás viviendo. A este le pasamos del notable al sobresaliente.
Pulpo con crema de patata trufada
Estamos en la tierra de la patata y la patata está muy rica. Estamos también en tierra de setas y la trufa, que por cierto llega a nuestras papilas olfativas nada más colocar el plato en la mesa, está co-jonuda. Y aunque no estamos en puerto pesquero, el pulpo está muy conseguido. Nos ha encantado a todos aunque el punto picante es más que notable. Pero para algunos esto es un punto a favor y para mi son dos puntos.
Lomo de bacalao con chips de cebolla Ración no muy grande pero que repito, con un número de platos así, creo que es más que suficiente para salir satisfecho. La cebolla en dos texturas, una más cremosa y la otra liofilizada dando así mucho más juego al plato. El pescado de calidad, buen trozo de lomo y muy buen punto.
Cochinillo confitado con lentejas Le colocaría a este plato yo a un nivel similar al huevo, un nivel muy alto. Con el punto ideal de la carne, tanto en el exterior como en su interior. Nunca había visto yo lentejas en la presentación de un cochinillo pero desde luego que no estorban para nada, todo lo contrario. Seguimos con un nivelazo de cocina que además en toda la mesa se comprueba perfectamente pues no dejamos ni las migas
Le toca el turno a la parte dulce de la noche y en primer lugar podemos disfrutar de una Gele de macedonia de frutas con helado de mango adornada con una galleta crujiente. Cada vez me gusta más encontrarme dos postres y que el primero de ellos esté pensado para limpiar la boca, que sea un postre fresco y para nada empalagoso que nos permita posteriormente encontrarnos con el dulce de verdad. Este ha sido sin duda el caso. Muy bien logrado, muy satisfactorio.
Torrija caramelizada con crema de melocotón Postre mucho más goloso y muy rico y que en esta ocasión, tal vez, la ración bien pudiese ser un poquito más generosa. Pero si contabilizamos de principio a fin este menú tampoco es que sea necesario para nuestra supervivencia.
Como no podía ser de otro modo, Oscar, que no puede estar quieto, nos ha traído unos estupendos quesos de Almedijar, Castellón, concretamente de la quesería Los Corrales. Con anterioridad se ha solicitado al restaurante la posibilidad de llevarlos y a los que ahora les llega el turno. Tres quesos de menor a mayor intensidad. A mi el que me ha encantado ha sido el intermedio puesto que el más potente era excesivo para mi. Uffff.
En cuanto a los vinos, ya enumerados por Josean, han sido:

- Agustí Torelló Mata Brut Nature
- A Teixa 2011
- Pazo de Señorans 2011
- Marc Brédif Vouvray Classic 2012
- Casa Primicia Garnacha 2007 (incluido en el menú)
- Quintal do Noval Lágrima
- Ojuel Supurao

He disfrutado de todos ellos en mayor o menor medida, siendo quizás el cuarto, concretamente el Marc Brédif Vouvray Classic 2012, el que más me ha gustado. Un señor vino blanco.
Tampoco el Oporto, un Quinta do Noval Lágrima se ha quedado atrás y menos al tener en cuenta que no soy precisamente un amante de dichos vinos. Este era más dulce, menos seco que los oportos que he probado. Muy rico, estupendo para la tostada y aunque algunos han dicho que también para los quesos, el sabor tan fuerte del último queso se lo merendaba en mi opinión.
Me ha defraudado un tanto el Ojuel Supurado, me recordaba a una sangría casera con agua, vino y azúcar. No le he encontrado ni potencia ni nada que me enamore.
Unos cafés bien preparados con unos pequeños trozos de un bizcocho rico para acompañarlos han dado por finalizada una cena que ha dejado bien alto el pabellón tanto del restaurante como de nuestro anfitrión que yo sé que sabía que íbamos a disfrutar.
El precio me parece muy bueno teniendo en cuenta que el menú son 50 euros ya que los otros 25 han sido de vino.
Gracias a los compañeros de mesa por ser como sois, gracias al restaurante por hacernos disfrutar así. Gracias por los quesos, Oscar, gracias Gore por tus fotos, cada día mejores. Esto es cada día más satisfactorio.
Y como bien dice Josean, en breve volveremos a juntarnos, esta vez esperemos que con más compañía y seguramente en un restaurante que nos tiene a todos enamorados.
Si os interesan las fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/

Una de las mejores cosas que me ha deparado este 2013 que acaba ha sido conocer personalmente a tres tipos geniales e irrepetibles con los que he podido compartir unas cuantas jornadas de vinos, comida y buen rollo. La última ocasión ha sido este sábado, día en el que me tocaba organizar una cena en un establecimiento que estuviera a su altura. La cosa era complicada, pues la oferta vitoriana de nivel no es muy alta que digamos y estos tres sujetos, con un amplio historial restaurantero a sus espaldas, no son de fácil conformar. Otro factor que obraba en mi contra era el posible ánimo de revancha de dos de ellos, motivado quizás por haber tenido que aguantar alguna que otra puya, lo que les iba a convertir en comensales especialmente puntillosos. Dándole vueltas al tema pensé que lo mejor era darles a elegir entre un par de alternativas, de manera que en caso de no quedar del todo satisfechos parte de la responsabilidad recayera sobre ellos. Al final, el restaurante elegido fue El Clarete, un viejo conocido que rara vez suele defraudar.

Antes de la cita quedamos para tomar un vino en un bar del centro de la ciudad, aunque era tentador pasarse por alguna de las carpas de la feria del vino que este puente se ha celebrado en Vitoria (Ardoaraba). Llegamos al restaurante a la hora convenida y, como la idea era tomar el menú degustación (50€), no llegamos a ver la carta. La que sí nos entregaron fue la de vinos, pues aunque el menú ya cuenta con uno, nos apetecía completar la cena con algo más de variedad. El listado es bastante reducido, pero disponen de bastantes más referencias en la amplia cava que preside el comedor. Tras concretar qué vinos nos interesaban, empezamos con la cena, que se compuso de los siguientes platos:
- Gazpacho de frutos rojos
- Anchoas marinadas
- Foie con gelatina de vino dulce y kikos
- Yema de huevo de caserío a baja temperatura con migas
- Pulpo con crema de patata trufada
- Lomo de bacalao con chips de cebolla
- Cochinillo confitado con lentejas
- Gelé de macedonia de frutas con helado de mango
- Torrija caramelizada con crema de melocotón

No entraré en detalles sobre los platos, pues se que alguien más capacitado que yo se va a encargar de hacerlo próximamente. Nada más diré que se trata de un magnífico menú, sin fisuras ni altibajos, aunque mencionaré como platos más destacados el Huevo con migas y el Cochinillo. Olvidaba mencionar que cerramos la cena con unos potentes quesos castellonenses que aportó el siempre generoso Óscar y que estuvieron a la altura del resto de los platos.

En el apartado de los vinos la cosa flojeo en algunos momentos, eso sí, todo ellos fueron servidos perfectos de temperatura y en copas adecuadas. A lo largo de la cena salieron a la palestra los siguientes:
- Agustí Torelló Mata Brut Nature
- A Teixa 2011
- Pazo de Señorans 2011
- Marc Brédif Vouvray Classic 2012
- Casa Primicia Garnacha 2007 (incluido en el menú)
- Quintal do Noval Lágrima
- Ojuel Supurao
Terminamos la celebración con unos cafés, y aunque salió a relucir la posibilidad de tomar allí mismo algún Gin-tonic, decidimos que mejor sería hacerlo en algún pub de la zona. Pagamos 75€ por persona, de los que 25 correspondieron a los vinos, quedándonos en general muy satisfechos con la experiencia. En es tipo de encuentros siempre salen medio atados los siguientes, así que no habrá que esperar mucho para que volvamos a juntarnos.

Nueva visita al que es, sin ninguna duda, mi restaurante favorito en Vitoria. En esta ciudad hay otros locales (muy pocos, por cierto) que ofrecen un mayor nivel de cocina, pero en ninguno de ellos he alcanzado placeres en lo gastronómico tan elevados como en este restaurante con algunos de sus platos. La pena es que no se pueda decir lo mismo de todas sus propuestas, algunas de las cuales, según mi opinión, no tienen categoria suficiente para estar en su carta.

En esta ocasión pedimos como entrantes, en medias raciones, lo siguiente:
- Huevo a baja temperatura con migas
- Arroz meloso con rabo de vacuno

Como segundos:
- Txipirones a la plancha (no recuerdo cual era el acompañamiento)
- Manos de cerdo rellenas de foie y salsa de vino dulce

De postres:
- Torrija caramelizada
- Pastelito de chocolate con helado

Todo estaba a muy buen nivel, destacando las manitas y la torrija, esta última en ración muy escasa. El problema fue el segundo postre, un excelente helado de chocolate acompañando a un infumable pastel reseco que se quedó en el plato.

El apartado del vino está bien resuelto, con carta de cierto interés, bodega climatizada y buen coperío. Eso sí, los precios algo subiditos en algunos casos. Tomamos, por sugerencia del jefe de sala y sumiller, un Chateau Loirac Cuvée Sélection 2005, un mediocre tinto del Medoc que no se ajustaba para nada a lo que nos dijo que nos ofrecía. La sugerencia tuvo lugar después de que viera que se les había acabado el vino solicitado por nosotros en primer lugar, uno de Finca Allende.

Volveremos, pero tardaremos algo más de lo habitual

Muy buena experiencia, de las mejores en nuestras peripecias por Alava.
El restaurante es bonito, con una decoración cuidada, piedra a la vista, domina el negro, una luz tenue, pero con un foco a la mesa, logran un ambiente muy agradable.

Carta muy interesante comentada por el propietario, que te explica todo lo que necesites sin prisas, las camareras te describen los platos cuando te los traen, va bien, porque con esos nombres tan largos al final olvidas algun ingrediente, el servicio es muy cuidado y profesional.

Empezamos con los primeros. Son medias raciones, un pelin justo en cantidad, te quedas con ganas de mas, especialmente porque estan muy buenos

- Raviolis rellenos de foie con una reduccion de vino dulce, quicos y queso parmesano. Estaba muy bueno, muy bien hecho, aunque efimero
- Bombon de tocino iberico y pure de patata ligeramente ahumado. Espectacular, se fundia en la boca, la parte crujiente brutal, me recordaba al tocino que ponia mi madre en el cocido, pero puesto al dia.

Los segundos, esta vez de tamaño ideal.

- Manos de cerdo rellenas de foie y salsa dulce de vino. Celestial y no añado nada mas para que el adjetivo no pierda impacto.
- Carrilleras de ternera guisadas, verduritas y una crema de patata, tambien buenas, presentado en forma de rectangulo, el impacto no fue el de las manos de cerdo, pero muy buenas.

Solo pedimos un postre (yo), torrija caramelizada, tan buena como escasa.

Los vinos, amplia carta y sugerente bodega que puedes ver desde la sala, tiene vinos fuera de carta, vale la pena interesarse, porque de nuevo, el propietario disfruta explicando, le pedimos que nos recomendase un vino de la tierra, pero huyendo de marcas comerciales, despues de mostrarnos tres o cuatro opciones, nos decantamos por un Artuke (22€), de Baños de Ebro, bodeguero joven y que huye de las calificaciones crianza, reserva... cada año la uva se expresa como se expresa, nos contaba. Vino afrutado, juraria que aparece melon muy maduro, buen cuerpo, muy bueno.
Servido a temperatura, en buenas copas.

Lo dicho, muy recomendable

Me vuelvo a llevar la misma buena sensación que en la visita realizada hace un año. Se trata, sin lugar a dudas, de una de las mejores cocinas de la capital alavesa. En esta ocasión, y para no repetir platos, pedimos Ensalada de bogavante, Yema de huevo a baja temperatura con caldo de pimentón, Taco de bonito a la plancha sobre crema de marmitako y Morros y callos de ternera en salsa vizcaina (las definiciones de los platos no se ajustan del todo a los oficiales, pero estos últimos los he olvidado y de alguna manera había que nombrar lo que comimos). Estos cuatro platos rozaban el sobresaliente, con sabores plenos y ajustados puntos de coción. En cuanto a los postres, me quedé con ganas de volver a pedir la Torrija caramelizada, que en la anterior ocasión tanto nos gustó, pero por probar cosas nuevas elegimos el Caldo de arroz con crema especiada helada y la Tacita de crema de avellana y helado de vainilla. No acertamos con ninguno de los dos, que no tienen nivel suficiente para aparecer en la carta de un restaurante de su categoría. El apartado del vino se encuentra bien atendido. La carta abarca muchas zonas vinícolas, aunque profundiza poco en ellas, excepto con los Riojas. Las copas son adecuadas y los precios medios.

Uno de los restaurante más destacados de la capital alavesa por el nivel de su cocina. Los entrantes se sirven obligatoriamente en medias raciones individuales, pero debido a que su precio es muy ajustado (unos 7€ de media), es muy buena alternativa a la clásica opción de colocar la ración completa en el centro de la mesa y compartirla. Probamos, por este sistema, tartaleta de anchoas marinadas, huevo a baja temperatura y raviolis rellenos de foie, los dos primeros excelentes y el tercero más flojito. De segundos, ración de magret a la plancha con crema de yogourt (aceptable) y manitas de cerdo rellenas de foie (este plato ya justifica una visita a este restaurante, pues estaban sublimes). Como postre torrija caramelizada, para chuparse los dedos. La carta de vinos, centrada en los Riojas, abarca muchas zonas, pero sin profundizar. Las copas son adecuadas y los precios medios. En resumen, un buen restaurante donde podemos quedar satisfechos a precios ajustados.

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