Restaurante Sant Pau (CERRADO) en Sant Pol de Mar
  

Restaurante Sant Pau (CERRADO)

59
Datos de Sant Pau (CERRADO)
Precio Medio:
196 €
Valoración Media:
8.6 10
Servicio del vino:
8.6 10
Comida:
9.1 10
Entorno:
8.4 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 160,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


59 Opiniones de Sant Pau (CERRADO)

Comida muy elaborada. Bueníssima. Uno de mis sitios favoritos desde hace tiempo. El trato buenísimo.

Soñaba con comer aqui.al fin !pero quizas me ha pasado como con muchas cosas en la vida.No ha sido lo que esperaba.No cabe duda de que altisimo nivel,pero las comparaciones son inevitables.Demasiado dulce al final de la comida.Muy lento el servicio del vino.Copas vacias demasiado tiempo.El servicio se esfuerza por ser amable pero no lo consigue del todo.Un tanto frio.

Els meus pares han pogut degustar dues vegades la cuina de la Carme i és sens dubte el millor restaurant que han estat (han estat en uns quans). En aquesta ocasió, avui m’han obert les portes del restaurant per poder entrevistar la Carme (per un treball de l’institut). M’ha dedicat una hora del seu temps, la qual cosa és molt d’agraïr tinguent en compte que jo només tinc 17 anys.
Si a través de l’entrevista m’ha transmès tantes emocions, amb el seu caràcter, la seva naturalitat i la seva amabilitat. Sent la cuina la meva passió no dubto que al desembre quan tindré l’oportunitat de degustar la seva cuina serà un dia especial, el qual ja us explicaré si ha set tant meravellós com avui.

Mis padres han podido degustar en dos ocasiones la cocina de la Carme y es sin duda el mejor restaurante que han estado (han estado en bastantes). En esta ocasión, hoy me han abierto las puertas del restaurante para entrevistar a la Carme (para un trabajo del instituto). Me ha dedicado una hora de su tiempo, la cual cosa es muy de agradecer teniendo en cuenta que yo solo tengo 17 años.
Si a través de la entrevista me ha transmitido tantas emociones, con su carácter, su naturalidad y su amabilidad. Siendo la cocina mi pasión no dudo que en diciembre cuando tendré la oportunidad de degustar su cocina será un día especial, el cual ya os contaré si ha sido tan maravilloso como hoy.

Por fin pude probar la cocina de Ruscalleda, sin defraudarme. Pedimos menú degustación, precedido por el micromenú, del que destacó por sorprendente el mató marí (requesón cocinado en agua de mar). Seguimos con 4 pescados con una presentación y un sabor que bien merecen las 3 estrellas Michelín; además algunos platos muy sorprendentes, como colas de gamba a la cubana o los desconocidos "lloritos" (que gracias a la amabilidad del camarero pudimos ver sin cocinar). Seguimos con la carne y un increíble plato de quesos "con contrastes". Finalmente postres, chocolate "entre-rajoles" y el chocolate con pan, aceite y tomate (este chocolate a la catalana, estaba buenísimo). Y con el café en el jardín, la sorpresa de los "divertimentos", diez miniaturas impresionantes. Esto "mojado" con un Mas D’En Compte bl, un PX S Emilio Lustau para el postre y un Cream Gutiérrez Colosia para los quesos (estos dos últimos propuestas del sumillier muy acertadas). Toda la comida sorprendente, deliciosa y sin que haya visto hasta el momento algo parecido. El servicio muy bueno y amable, siempre atento y ofreciendo explicaciones de la comida, distribuído en un tiempo correcto (aunque parezca raro, la comida duró cinco horas). El sumiller quizá tenía que haber prestado más atención al servicio del vino (como envinar copas). A la altura de lo esperado (por cierto, el pueblecito donde se enclava fabuloso). Cada uno salimos a algo más de 190€, pero buen

Satisfactoria visita a uno de los locales de visita obligada. Carta imaginativa y materia prima muy cuidada; no es para menos, son 3 estrellas...que se pagan por cierto. Notable el "caneló al revés".
Nos gustó también el maridaje de vinos, empezando por el aperitivo servido con cava Berta de Mont Ferrant, uno de los recientes buenos hallazgos. Interesante el arroz maridado con fino y asimismo un delicioso Terra Alta dulce para los quesos, lamento no recordar la bodega. Copas Riedel (qué menos!) y delicioso café y petit fours en el también delicioso jardín junto al mar. Una gozada.
Por cierto, discrepo con el comentario de mi compañero anterior sobre entender como falta de respeto el que el personal de la casa se dirigiese a ellos en catalán antes de saber que no lo entendían (imagino que luego hablaban en castellano sin problemas).

Despés de intentar sin éxito reservar un sábado con un mes de antelación sin éxito, me llamaron la noche anterior (me habían puesto en lista de espera) para decirme que tenían mesa. Local muy bien decorado (a mi gusto) donde están cuidados hasta los más mínimos detalles. Mesas amplias (8 en total) y bien distribuidas. Quizá la sala un poco ruidosa, pero lo achaco a que había 4 mesas con 6 ó 7 personas. Vajilla, cubertería y cristalería (Riedel) a la altura. Carta de vinos normal, acorde con el entorno pero para nada destacable. Servicio del vino correcto sin más. Menú espectacular (calcado al de la web). Servicio cuidado y con ganas de agradar, con algún pequeño fallo (entiendo que al llegar nos saluden en catalán, pero una vez que contestamos en castellano y la persona de recepción nos contesta en castellano, creo que el resto de personal de la sala no debería de volver a dirigirse a nosotros en catalán, pues cada vez que venía una persona de sala nueva, a repetir el ritual, hasta 5 veces!). La cuenta, 2 menús degustación, un gewurstraminer alsaciano, 2 copas de vino dulce y una infusión: 355 euros (que creo que la cena disfrutada los valía con creces). Como resumen, un sitio muy especial con una cocina fantástica con mucha personalidad. Muy recomendable.

Buen restaurante dirigido por Carme Ruscalleda i TOni Balam. Degustamos el menú degustación de Otoño del qual destaco las tapas, la Pluma Ibèrica, el bou de Giona i las postres de Chocolate!!. Felicidades i cabe decir que es uno de los mejores tres estrellas de Espanya. El servicio del vino fue muy correcto con calidad/precio muy ajustada.

El Club de la Rotonda se reunió con entusiasmo en este lugar paraiso de la gastronomia, por su reconocida y adorable trayectoria. Un local agradable, cordial y relajante. La cocina de Carme excelsa y extraordinaria como ella. Destacó el Club de la Rotonda, la amabilidad y profesionalidad del sumiller David, quien nos trato con mimo y devoción. Tomamos el menú de Tardor (otoño) que fue fantastico, todo ello participado con 2 Les Terrases 2005 (esplendido); 1 Braó de Montsant; 1 Taberner y como colofón 2 CLIO 2004 (que nos resultó extasiante). En los postres y ya en el jardín, tomamos un Signat Brut imperial con los postres. Francamente un sitio que enamora. Por pareja 400€.

Local muy agradable, pocas mesas, amplias y muy separadas, ambiente íntimo y sin humo. Servicio perfecto a todos los niveles. Menú degustación (completamente descrito en la web del restaurante), muy variado y divertido. Presentación preciosa de los platos, me encantó el cubo de gelatina relleno de escabeche suave de cigala. Ningún plato a destacar por encima de los demás (personalmente el que más me gustó fue el pez elegante sin espinas). Es difícil explicar la experiencia, este lugar no es para ir simplemente a comer, sino para pasar unas horas muy agradables disfrutando del conjunto y tomárselo también como el que va a ver una exposición (¡¡me supo mal desmontar los platos!!), todo está hecho con tanto mimo…
Lo único a objetar es que a veces con tanto buscar la experimentación y la filigrana se pierde un poco el norte, con combinaciones que no siempre logran un buen resultado. Hablando exclusivamente de la cocina, de los sabores, creo que he comido mejor en otros sitios, pero realmente vale la pena ir, sin duda alguna.
2 menús degustación + agua + Vino Naiades + 2 cafés + 2 copas cava Bertha = 350 €.
Si me lo puedo permitir volveré con el cambio de temporada y menú.

Realmente creo que su tercera estrella es merecida. El local tiene encanto, empezando por la acojedora entrada y la sala que tiene vistas al mar (¡y a la vía del tren!)lástima! menú degustación elaborado de manera impecable, pero tuvieron un grandísimo fallo: había un plato en el menú con bogabante azul, y sin avisar nos presentaron una cavalla, resulta que no tenían. Para mí esto es imperdonable en un restaurante como este, pero el resto fue tan espectacular, que merecen perdón. Impresionante el plato de quesos del degus, con la guarnición de cada queso y una curiosa ilustración en un papel de acuarela. Para beber; Bollinger special cuveé servido en estupendas copas y a buena temperatura. Es un lugar para disfrutar. Precio alrededor de 150€ por persona.

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