Restaurante Sant Pau (CERRADO) en Sant Pol de Mar
  

Restaurante Sant Pau (CERRADO)

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Datos de Sant Pau (CERRADO)
Precio Medio:
196 €
Valoración Media:
8.6 10
Servicio del vino:
8.6 10
Comida:
9.1 10
Entorno:
8.4 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 160,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


59 Opiniones de Sant Pau (CERRADO)

Un gran experiencia gastronómica y sensorial. Jamás antes había tenido la sensación de estar comiendo una obra de arte. Nos decantamos por el menú degustación junto con la degustación de vinos (uno para cada plato, un total de 8). El servicio es exquisito (tanto el de mesa com el de vino) y el local muy tranquilo y acogedor. El café y los divertimentos de pastelería los tomamos en el jardín, donde se estaba también muy a gusto.
Teniendo en cuenta la calidad de la materia prima y su elaboración, la precisión técnica en la cocina, y el servicio, creo que la relación calidad-precio es correcta.

Excelente restaurante,
Estuvimos en julio del año pasado y realmente nos encantó, la situación, el ambiente y el trato. Carta de vinos sorprendente, aunque más sorprendente es probar el menú degustación. En total estuvimos cerca de tres horas disfrutando como enanos. Y Carme es encantadora. Saludos

Hermoso local, al que acudí invitado por/con mi pareja (nacida en Sant Pol). Degustación. Extenso menú, bien presentado, tanto gráficamente como en la mesa. Empezamos con el micro-menú de invierno, de aire medieval, 3 entrantes, pescado, carne, quesos y 2 postres. Destacaría el huevo ecológico trufado, el rape integral (te comes hasta el ojo), el foie con pies de cerdo y el divertido "canelón al revés". Buena combinación de quesos con su acompañamiento correspondiente y postres muy, pero que muy buenos. Completas y golosas petit fours. Servicio del vino y copas a la altura de lo que se espera. Quedamos llenos y satisfechos. Carme subió a saludar a las mesas. Supongo que no es barato. Pagó mi novia. Gracias Ada. Te quiero.

Excelente. Un placer para el paladar y el resto de los sentidos. Los micro-menús son muy divertidos. Texturas diferentes a lo acostumbrado. El camarero que nos tocó un poco soso pero correcto. Estuvimos frente al ventanal con vistas a la via del tren (lástima) y la oscuridad más tarde, pero no importó porque la comida atrajo toda nuestra atención. El precio no es nada caro comparado con lo que disfrutamos. Repetiremos

Como todo buen musulmán que visita la Meca por lo menos una vez en la vida, cualquier buen comensal que se precie debería visitar (dentro de sus posibilidades) éste gran templo de la gastronomía donde, sin duda alguna, podra deleitar sus sentidos. No hace falta más comentarios.

Excelente cocina, sin discusión, Los platos, siendo de diseño, priorizan el sabor, sobre la creatividad, cosa que muchos de sus colegas parecen no hacer. Es un sitio donde la comida es buena, no solo original y creativa, lo cual hoy en dia es raro raro. Mi única critica puede ser al aumento de casi 100 € por pareja que ha experimentado este restaurante al recibir la 3ª estrella. Eso sí, sin cambiar la calidad, porque se come igual que cuando tenia 2*.

La decoración de la sala exterior es algo fria, los camareros, correctisimos, pecan de ser algo estirados, aunque yo personalmente prefiero un servicio menos sofisticado, pero más cercano.

Es sin duda uno de los mejores restaurantes de España. La verdad es que antes, casi podias presentarte sin reservar, y ahora verbigracia de la 3ª * hay que hacer una instancia.

Fuimos tres parejas, con ganas de comer bien, tranquilos, y charlar apaciblemente. Magnífica comida pero constantemente interrumpida por camareros con variopintas explicaciones sobre los platos y como catarlos. Comimos bien pero no pudimos hablar. Al parecer se trata de admirar la buena obra de la sra Ruscalleda. Sólo eso.

Este lugar es increible, una fiesta para los sentidos. Pedimos el menú degustación, antes nos sirvieron el micro-menú, es el aperitivo de antes, no describo los platos porque son larguíiiiiisimos, los podeis ver en su web ruscalleda.com. La casita es una monada, los cafés y divertiments los tomamos en la terracita, que placer! desde donde se ve el restaurante y la cocina, el servicio una pasada, el sumiller un encanto, bueno basta de peloteo, caro muy caro, pero merece la pena darse un gustazo así. Espero volver...:-)

Por finnnn. Es un restaurante donde me apetecia ir desde hacia tiempo. El lugar es bonito, agradable , tranquilo, se respira serenidad lo cual es de agradecer a la hora de cenar.Estuvimos cenando en las mesas junto al gran ventanal y aunque por el dia deve ser explendido por la noche personalmente encararia las mesas hacia el interior del local, pero...es una opinion. La comida, presentación y documentación al respecto...sencillamente impecable. El trato al vino es irreprochable puesto que el somelier a parte de entender (logicamente) tiene pasion por el vino y eso es necesario en un lugar de este nivel. Como plato de entre todas las maravillas del menu de degustación de invierno me quedaria con la convinacion de los diferentes tipos de quesos maridados con mermeladas muy especificas que se fundian de una forma tremenda para terminar con un sorbo de Tokaji que lo hacia mas maravilloso aun si cave. Todo me gusto pero por resaltar, al menos en mi caso, el servicio, la persona que nos atendio en la sala lo hizo con elegancia, conocimiento complicidad y simpatia. Nos sentimos muy bien. El 4 en apartado de comida es por que yo soy persona mas de plato que de platillos aunque en un lugar asi hay que ir predispuesto a disfrutar de un mundo sensorial mas alla del placer de comer.

Siento discrepar con el resto de opiniones, no sé si hemos comido en el mismo restaurante.Tenía muchas ganas de ir y la verdad, quedé totalmente decepcionado. Todos los platos estaban super salados, terminé con dos litros de agua para mi solo, no tengo ni idea del sabor que tenían, a alguién se le pasó la mano en todos los platos, el servicio no maravilla, super frío y empezando a subirse los humos, es una pena que cuando estás arriba te olvides de donde vienes y lo que cuesta. En el menú degustación,(invierno) cansa tanta verdurita toda con el mismo sabor y por supuesto salada a tope. La verdad es que salí enfadado, cada día entiendo menos esto de las estrellas. Se come mucho mejor en el bar de toda la vida que todos tenemos debajo de casa. He recorrido España para ir a los tres y dos estrellas, es increíble, dan pena, lo malo es que la gente los avala. ¿Es que nadie entiende de comer o simplemente es de snops decir que vas a esos sitios y te lo comes , lo veneras y te callas. Que pena señores.

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