Restaurante Santo

Datos de Santo
Precio Medio:
98 €
Valoración Media:
6.2 10
Servicio del vino:
4.8 10
Comida:
7.4 10
Entorno:
7.8 10
Calidad-precio:
4.7 10
Fotos:
0
 
País: España
Provincia: Sevilla
Localidad: Sevilla
Dirección: Argote de Molina, 29 (EME fusion hotel, planta baja)
Código postal: 41004
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 40,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


10 Opiniones de Santo

Despues de que Martin Berasategui haya dejado el Restaurante Santos en Sevilla por supuestos desacuerdos con los propietarios del hotel Eme fuimos mi mujer y yo a probar la nueva cocina de este restaurante y la verdad es que nos sorprendió gratamente. Se nota que en la cocina, el personal ha aprendido mucho de MB. Los platos son muy creativos y bien presentados y sobre todo, la materia prima es de una buenisima calidad. Sin embargo el personal de sala si que ha cambiado por completo y en ocasiones me sentí como si me estuvieran tomando el pelo, sobreactuando. Se puede ser elegante sin dejar de ser naturales, además: el entorno ya no parece un restaurante gastronomico si no mas bien un bar de tapas desenfadado, un poco desacorde con el resto del Hotel que es precioso. De todas formas: Buen trabajo, seguid asi. Tal vez no valga para recuperar la estrella pero sin duda es un buen sitio para comer. Felicitaciones

La fecha de la comida fue a finales de Julio, si he tardado en escribir esta nota es porque no sabía realmente que "talante" darle. Admirador de la cocina de MB, fui incapaz de resistir pasar por Sevilla y no entrar a probar el lugar. Magnifico enclave, mejor imposible. Mi primera sorpresa fue, ...solo comi yo. Al ratito, entro una abuelita con su nieto, un niño de 8-10 años. Nadie más. La camarera me mostró el menu pero dado que el de degustación era semejante al de lasarte y lo habia probado todo me decante por la carta. Me sacaron un aperitivo que fue un gazpacho de melocoton, con berberechos, gele de pepino con ahumado, queso y alcaparra. Muy bien. Lo pasé con un Oloroso de Maestro Sierra, solo tenian dos vinos abiertos para elegir y tomar un vino andaluz. Me sorprendio.
El primero fue un Huevo a baja temperatura, reposado sobre un chantilly de Hierbas y acompañado por una tarrina de caviar (Riofrio Pure caviar), rico. El segundo fue un Pichón hecho en asador con guiso de trigo espinacas y una compota, no me enamoró y cromaticamente no me gustó nada la mezcla de colores verdes y amarillentos servidos en pizarra. No tome postre por las prisas y me bebi un Predicador Tinto 2010. Carta aceptable, faltaban vinos por copas de la zona. Creo que el local vacío me hizo sentir vacio tb al restaurante y no consiguio concentrarme en la comida y eso que iba con toda la intencion a disfrutar. Raro en un local de MB pero la persona que me atendio no conocia los platos, le pregunte por varios y fue en cada uno a preguntar a la cocina, se oian las risas de las personas de la cocina que imagino al no haber clientes se aburrirían. Sali un punto desorientado sin saber si ser muy critico o si bien entender la dinámica de un restaurante vacio. Tambien pense que el nombre de MB te inspira unas pretensiones de 3 estrellas que como es evidente aqui no hay, si en Lasarte donde todo es una sinfonía. Por cierto, no pude conseguir que me dieran en la factura los platos que me habia tomado porque si no te apuntas todos los condimentos se te olvidan algunos detalles, el caso es que lo que hicieron fue imprimirme una carta completa, es decir, no era por falta de ganas pero me parecio curioso

Sala mas que correcta en iluminación, menaje, separación de mesas, etc. y con servicio superior a la altura de una michelín (guantes para el cambio de servicios, atentos a rellenar copas, amable sin agobiar, etc.).
Pedimos el menú de ocho platos-platillos: gazpacho de melocotón con berberechos al jerez (rico), milhojas de foie y anguila ahumada con manzana caramelizada (el mas clásico Berasategui), ensalada tibia con moluscos y jugo de tomate iodado (acertada la delicada combinación), el platillo de hinojo en tres presentaciones -espuma, risotto y natural- (el que mas me asombró: estupendo en su simplicidad), lomo de salmonete con escamas comestibles y fondo de ¿acelgas? y sopa/crema de tomate (también bueno), huevo a baja temperatura con crujiente (bueno sin ser remarcable), taco de buey con acompañamiento (el mas previsible y algo sobrado de punto, abundante) y el soufflé de chocolate con helado (rico para golosos como yo).
La carta de vinos buena en espumosos (bien de champagne y suficiente en cava), aceptable en blancos (a faltar algún criado en madera español y justa en otras nacionalidades) y escasa en tintos (sólo añadas muy recientes). Precios ajustados (P.V.P. x 1,5 o 2)
Me equivoqué en la elección del vino -exclusiva mea culpa- por hacerla antes de conocer la composición del menú (Imperial reserva 2005 a 29 €).
Muy floja la existencia de vinos "de postre" por copas (tan sólo 2 moscatel: Ochoa y un Málaga que fue el que pedimos bastante anodino), y después tomamos con los cafés sendas copas de oporto (me pareció demasiado reciente).
Eché a faltar la posibilidad de tomar el menú "maridado" por la casa porque hubiese pedido diversificar (al menos 2 o 3 diferentes, descabellado por botellas si sólo eramos dos comensales) el vino en conjunción con los platos.
pongo el precio con vino (incluso los dulces), agua, cerveza, cafés, etc.

Por tratarse de un grupo numeroso teníamos cerrado un menú largo (85.-eur) con maridaje (25.-eur). Mencionar que el menú estaba realmente muy logrado y en general todos los platos gustaron mucho. Donde la cosa flojeó fue en el maridaje.

El menú consistió en cuatro entrantes
-Milhojas de foie, manzana y anguila ahumada (buen contraste aunque el ahumado quizás predominaba en exceso)
-Huevo con remolacha y carpaccio de cocido (original presentación del cocido y suave mezcla con el sabor del huevo).
-Ensalada tibia de verdura y marisco con jugo yodado (para mi gusto el menos logrado pues el marisco crudo impedía saborear el resto de componentes)
-Perlas de hinojo en risotto (excelente, ¡¡un diez!! realmente se cataba un rissotto de sabor fresco)

Dos medias raciones de pescado y carne:
Atún en marmitako con guindillas dulces (muy bueno el contraste de la guindilla con el atún)
Pichón con hueso de pasta y crema trufa (excelente mezcla con la trufa realzando el sabor del pichón).

Y prepostre de frambuesa, macadamia y pistacho seguido de un abundante postre a base de souffle de chocolate con helado de caramelo (ambos muy ricos aunque por su originalidad prefiero el prepostre).

Respecto al maridaje con los dos primeros entrantes se sirvió Reymos, este espumoso dulce (de moscatel) no gusto en general y desde luego no casaba mucho con el ahumado. Una manzanilla quizás hubiera sido más acertado y también más propio de la zona.
Para los dos siguientes entrantes se optó por cava Roger de Flor. Para mi gusto es un cava muy de batalla pero teniendo en cuenta su precio (2 a 3 euros) su calidad precio es muy buena. Cumple.
Seguimos con un blanco verdejo K-naia 2009 que a mi me resulto agradable aunque para la fuerza del atún puede que un blanco con maduración en barrica hubiese sido mejor opción.
Para la carne se sirvió un Baltasar Gracian Viñas Viejas. Tinto de la zona de Catalayud que en este caso me pareció muy acertado con el pichón.
Con los postres un vino dulce del que no recuerdo el nombre (correcto).
Decir que el servicio fue muy bueno y que reponían bebida tantas veces como fuera necesario. El único fallo fue no explicar el vino junto con cada plato.
Como dije al principio la comida gustó mucho. El maridaje no; quizás el precio de los vinos no estaba en concordancia con el precio del menú o quizás en una mesa grande hay muchos gustos distintos y es difícil acertar con todos pero el comentario general fue que la comida era excepcional pero no la bebida.
Terminamos con cafés (en los que se echó en falta las mignardies) y algún licor.
El servicio en general muy bueno, menaje y decoración a la altura de lo que se espera este tipo de restaurantes.

La valoración es positiva. Creo que poco a poco ira a mas.
Tuvimos una pequeña decepción al comenzar ya que ibamos con la idea de hacer el gran menu degustación pero por la hora teniamos reserva para las 22,30 de la noche( la reserva la hicimos a traves del tenedor) y no se hacia mención ninguna a la limitación de tiempo, en fin.
Ibamos 3 personas , dos se decantaron por el menu ligero( ese si lo servia) que consistio en Huevo roto con chistorra y patata en espuma, buen plato y abundante, lo ponen en dos cuencos, la verdad es que estaba muy rico.Antes de entrada, nos pusieron un aperitivo un gazpacho con melocoton y almejas, muy refrescante, despues de plato principal, una perosna pidio carrillera de ternera glaseada, y otra un rape con caldo de vainas.
De prepostre un vasito para beber cde naranja, zanahoria y coco, un poco insulso. y de postre una especie de torrija caramelizada, con helado de cade con leche, rica.
Por mi parte pedi de la carta, la milohoja caramelizada de foiegras, angula ahumada con cebolleta fresca y manzana acida, Espectaculara el contraste de sabores.
De plato principal un rape con berberechos y espuma, correcto y de postre infusión de frutas rojas con helado de yogur.
En general la experiencia positiva, creo que tienen todavia cosas que limar, aunque el servicio correcto.
De beber (habia que conducir, 2 carvezas, una botella de agua y un refresco de limon)

Efectivamente,opino como mi precedente.En lineas generales aceptable-en segunda tambien se hace buen futbol-pero no es lo que se espera del nombre.Menù degustaciòn-no gran menù- algo corto,no por la carne y el pescado sino por las entradas,que resultan aperitivescas y muy bien los postres.
Servicio atento pero algo despistado para un rerstaurante asì.Servicio del vino correcto,sin màs.Carta de vinos aceptable pero muy corta para este local.
Apuntar que las copas en la terraza-con vistas agradables- son carìsimas(120 euros una botella de moet rosè-
Pero....es que es Sevilla !!! y yo lo perdono todo por disfrutar de esta magnìfica ciudad.

Visita tras la incorporación de Martín Berasategui a los fogones de Santo, ahora rebautizado como "Santo Martín Berasategui". Restaurante del hotel EME fusión junto a la catedral de Sevilla. Almuerzo para dos personas, eligiendo el "gran menú degustación", en el cual según el camarero se incluyen "los mejores platos de los últimos 20 años de Martín Bersasategui". El menú está compuesto de tres entrantes, dos platos y dos postres y hay posibilidad de maridaje. Por supuesto, tenía las más altas expectativas en la comida, que no se vieron satisfechas.

Se inicia con el gazpacho de melocotón de viña con berberechos al txacolí (que sirvieron con Jerez), bueno de sabor, pero con algo de arena. Continúa con el mejor plato sin duda, el milhojas caramelizado de foie, anguila ahumada, cebolleta fresca y manzana ácida, simplemente espectacular. Como tercer entrante, la ensalada tibia de tuétanos de verdura con marisco, crema de lechuga de caserío y jugo yodado, buena, aunque de mucho menos nivel que el plato anterior. Corvina asada con caldo de acelgas y pil pil de mostaza (correcta, sin más) y tako (sí, tako) de buey a la brasa con terrina de patatas y mermelada de hongos. De postre, el frío y caliente de manzana y raíces, un chupito raro, raro, raro, dulce y amargo y el soufflé de chocolate con crema helada de caramelo, muy empalagoso. De beber agua, por el tema de conducir.

La impresión general es de ligera decepción. No hay snacks al inicio, ni petit fours al final. No se trata ni por asomo de los mejores platos de Berasategui (he estado en dos ocasiones), sino probablemente (y esto es elucubración mía) los más fáciles de exportar a otros restaurantes sin que se precise el personal ni la infraestructura que tiene el local de Lasarte. El servicio pregunta constantemente si te está gustando la comida, resultando un poco molesto al final y sobre todo, te queda una sensación de ligereza en el estómago al salir que no debería estar tras el desembolso que se hace.

Personalmente creo que estos locales tipo "by fulanito", lejos de agrandar la influencia de los chefs, hacen un flaco favor a los mismos, aunque probablemente fuese tema para un hilo del foro. La avaricia rompe el saco, Martín.

Mi opinión de este restaurante es excelente, y el servicio de 10.

Vamos a empezar diciendo que reserve mesa para dos por la noche, ya que era una cena de aniversario de boda, pues el sitio es el ideal para una supercena romantica.

El restaurante esta enclavado en el Hotel Eme Fusion de Sevilla en un entorno colosal como es la Catedral y Giralda.

El ambiente es muy acojedor, la decoración es moderna, y elegante, muy cool, la comida es buenisima, empezamos pidiendo un Paté para el centro que era bastante copioso, antes de traernos el paté de campaña con pistacho picado y pan de nueces para untar nos obsequiaron con dos brochetitas de piña y langostino y unas almendras muy buenas, seguidamente y al servirnos el Paté nos obsequiaron con dos copas de Pedro Ximenez, seguidamente mi mujer se pidió un Bacalao al horno con guarnicion de setas que era un espactaculo de sensaciones, simplemente una exquisitez, yo pedí solomillo en tacos con un pisto de verduras salteadas sobre lecho de tomate natural que fue una auténtica delicia para mi paladar.
La carta de vinos esta bien completa, pedimos un rioja crianza de la casa que nos recomendo el servicio.

El restaurante tuvo una deferencia con nosotros y nos regaló una copa de cava y una rosa para mi mujer, nos sugirieron que nos tomáramos la copa en la azotea del Hotel viendo la Giralda iluminada, DE AUTENTICA IMPRESION, os recomiendo 100% este , perfecto para pasar una velada romántica.

Finalmente dar gracias a la profesionalidad y el trato recibido por Salvador que nos sirvió con una atención exquisita.

El 27 de febrero paseando por Sevilla descubrimos el restaurante Santo y dado que el precio no nos pareció excesivo (tartar de sepia: 14, solomillo de ternera: 25 y rape a la plancha: 25)decidimos entrar a cenar y descansar de un día de turismo y compras.
No nos pusieron objeción por no tener reserva pero el trato que recibimos, distó mucho del trato que ofrecieron a los comensales que más tarde fueron llegando.
Nuestra mesa estaba al final del restaurante, junto al guardarropa y mesa de trabajo de los camareros.Al preguntar por la posibilidad de cambiar a una mesa que estubiese en la zona de comedor, nos dijeron que estaban todas reservadas pero al marcharnos, a las 23.30, aun había varias mesas sin ocupar.
No nos guardaron los abrigos como al resto de clientes. Ni tan solo se nos ofreció carta de vinos. Dimos por hecho que no tenían hasta que vimos que las otras mesas sí disponían de ella.
Entiendo que muchos locales exijan un mínimo de etiqueta, pero no lo consideré un restaurante de esa categoría y creo que unos vaqueros y camisa, que era nuestro atuendo, era más que aceptable.
En cualquier caso, hubiese preferido que me dijeran que estaba todo reservado a que me pusieran a cenar en una mesa escondida.
El restaurante es bonito y la comida estaba bastante bien pero lamentablemente, el trato fue pésimo y no volveré.

El pasado día 5 decidimos de forma improvisada acudir a este restaurante.
Es el restaurante del hotel EME fusion de Sevilla. Además de este restaurante de corte mediterraneo también dispone de un restaurante japonés (japo) y un bar de tapas (milagritos).
Sin duda ambos deben merecer también una visita.
La primera impresión al entrar al restaurante fue bastante buena. Por fortuna quedaba sitio y nos dispusieron en una mesa junto a ventana. El servicio es bastante bueno. Además de la carta disponen de una selección de productos frescos bastante interesantes.
La calidad de la comida es excelente. El aperitivo consistió en pate de campaña salpicado de pistacho. Nos dieron a elegir pan entre pan integral y pan con aceitunas negras.
El pate de foie al pedro jimenez con pan de nueces y pistacho estaba exquisito así como el plato principal.
En cuanto el vino pedimos un R punto de Remírez de Ganuza. Nos gustó mucho este rioja joven. Eso sí, creo que sería interesante una carta más amplia de vinos.
El postre muy bueno, una mousse de chocolate con gel de lima y una sopa de chocolate blanco con sorbete de fruta de la pasión acompañadas de una copa de vino dulce.

Volvería a este restaurante y me quedo con bastantes ganas de acudir al bar de tapas del hotel.

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