Restaurante Vins i més en Gandia
  

Restaurante Vins i més

65
Datos de Vins i més
Precio Medio:
33 €
Valoración Media:
8.1 10
Servicio del vino:
8.7 10
Comida:
8.2 10
Entorno:
6.9 10
Calidad-precio:
9.1 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Valenciana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 17,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos

Teléfono


65 Opiniones de Vins i més

Comida de sabado.

Entrantes ensalada de foie ...
Tempura de verduras...

Y nos preparo un delicioso "arros del senyoret" con pulpito y gambas muy logrado.

A compañado de un vino blanco de lanzarote.

Hacia un tiempo que no iba por el restaurante y la verdad continua con la calidad que lo recordaba.
Un placer repetir.

Con esta creo que van tres o cuatro las veces que cenamos en este restaurante. Anoche, refugiados del follón de la Semana Santa de Gandía. Somos dos. Nos dan una acogida cercana y educada. Nos ofrecen un platito de embutido de Ontinyent, que ya se ha comentado sobradamente. Pedimos tres entrantes y un entrecotte trinchado como plato fuerte. Como recordábamos gratamente las croquetas de bacalao y el tartar de atún, los pedimos de nuevo. Las croquetas son de fábula, y el tartar mejoró el recuerdo. Viene acompañado por tres salsas: guacamole, helado de mostaza y chile. Soberbio. Como novedad, un rollito de verduras y gambas, muy fino. El entrecotte lo pedimos poco hecho y así lo sirvieron. Ofrecen tres tipos diferentes de sal: de escamas, volcánica y ahumada. Nos aconsejaron usar la ahumada e hicimos caso. Esa sal mejora la carne. No sólo potencia el sabor, sino que le aporta un toque como a brasa. ¡Increíble!
Para beber nos mostraron sus últimas adquisiciones pero nos decantamos por un blanco alemán, Willy Haag, un punto dulzón, que acompañó perfectamente los entrantes. En la carne nos sirvieron una copa de Absum, de Somontano, correcto sin más. En los postres pedimos el dulce de membrillo con frutos secos y helado de queso (muy, muy bueno), y un sorbete de romero al que 'riegan' con un poco de grappa. A mi pareja no le convenció el sorbete por culpa de la grappa, en cambio a mí me pareció muy apropiado ese matrimonio.
La casa nos invitó a un par de copas de tinto dulce, de uva garnacha, de Andalucía.
En definitiva: un lugar de visita obligada si se está por Gandía.

Primero decir, que el trato que recibes del dueño es agradable, siempre está dispuesto a aclararte las dudas o preguntas que tienes.
Pasamos a la comida, casi siempre cenamos a base de entrantes, ya que hay gran variedad de platos muy buenos y es como si estuvieras cenando un menú degutación. Solo voy a dar a conocer los platos que comimos y al final la valoración del conjunto de la cena:
- Ensalada con fresas.
- Terrina foie (lo siento, en este plato si que debo referirme a las mermerladas de petalos de rosa, violetas y arrop, sencillamente muy buenas).
- Chupa chups de codorniz.
- Setas (otra vez lo siento, pero este plato estaba excelente).
- Entrecot Fresco.(servido para compartir).
Para vever pedimos BERYNA (15€),y después como esta rehaciendo la carta de vinos le pedimos que a su elección nos trajera otra botella de vino, nos trajo DOMAINE LE MILLIEIRE (15€), que para él maridaba muy bien con la cena que habiamos pedido ya que es un vino fácil de beber.
Solo decir que la cena fué agradable, amena y muy buena, y todo esto redondeado con una relación calidad-precio muy buena. (112€ entre cuatro).

Un tipo como Ruben y el restaurante que maneja merece una crítica muy personal.

A su nivel; local desenfadado, comida logradísima (mención especial al Puchero que se ha sacado de la manga).

Nos sirve un aceite que merece mención, fuet bueno, cobijo y... lo más importante:
Açi estic jo.

Gusto, medida y previsión, el que va y no repite se la podría jugar conmigo personalmente.

Langostinos fresquísimos con Bloody Mary!!, si alguien pretende que le comente las texturas sólo le puedo decir que limpiamos el plato.

Suquet de Peix que nos vuelve locos... Caldero llenito de brevaje curativo y trozos de pescado grandes y frescos..me suena y me gusta,,

Mi acompañante pide referencias (quien es este tio y de donde ha salido).

Podeís encontrar lugares bastante buenos en Gandia, pero una apuesta como ésta es dificil de igualar..

Tarta de manzana caseríííísima, con bolita de helado y chocolate calentito.

Tres o cuatro Gins...

Felicidades.

Algo se mueve en el centro de la ciudad (parafraseando al gran Montes)

Hacía tiempo que no cenaba en Vins i més, uno de mis fijos en Gandia.
Viernes noche y el local lleno. Creo que éramos la única pareja, las demás mesas eran grupos pero en ningún momento alzaron demasiado la voz (cosa rara).
Elegimos tapas para compartir, pero antes de servírnoslas nos obsequió con un plato con embutido de Ontinyent, muy rico. Me sorprendió la sobrasada con naranja, fina y elegante.
De lo que pedimos los buñuelos de bacalao con miel i all-i-oli fueron lo mejor con diferencia. ¡Increíbles! También me encantó un tartar de atún, acompañado con una salsa de albahaca (creo) y un ligero guacamole. El resto de platos, incluido un principal (presa ibérica) correctos pero sin entusiasmar. El chupa chups de codorniz me defraudó un poco, esperaba algo más. Ahora ya no lo sirve con salsa de soja, sino con patatas...
Para beber nos sirvió un par de blancos: primero un Godello interesante (no recuerdo el nombre) y posteriormente un blanco catalán de uva chenin muy curioso. Al principio me recordó a la ginebra francesa Saffron tanto por el color anaranjado como por el aroma a azafrán, pero después olía y sabía a sésamo... Algo curioso.
De postre una torrija con helado de leche merangada. Casera y buena, pero mucho mejor la que probé recientemente en Arrop. Nos sirvió un par de copas de Pedro Ximénez. Caramelo líquido.
En definitiva, un sitio que vale la pena visitar de vez en cuando.

Vista la adoración casi unánime que en esta web se profesa hacia Vins i Més, decidimos visitarlo (y de paso, ponerlo a prueba, jojojo) durante el concurridísimo fin de semana de Ferias en Gandía.

La reserva la realicé el martes, para cenar el sábado. Debo decir que ya sólo pudimos disponer de mesa (para 2) en el primer turno -de 21 a 22:30-, lo cual dice mucho sobre la demanda de un hueco en el restaurante. Al llegar nos atendió un chico muy amable y atento (el famoso Rubén, intuyo) que nos sentó en una mesita bien vestida y ubicada, pese a lo diminuto del local. A nuestro alrededor, una decoración basada en una pared tapizada de pizzara, en la que se incluyen precios por copa de vino, denominaciones de éstos y opciones varias e imagino que más cosas que escapaban a mi perspectiva; el resto del local presentaba colores calidos y acogedores, una pequeña bodega bien surtida y dispuesta (a la vista, cosa que valoro especialmente), alguna cava más lejana. En resumen, buen entorno siempre que se salve el inevitable cáncer de la aglomeración en estas fechas (la mayoría de mesas que nos rodeaban eran de más de 6 personas, lo cual implica voces, ruido, carcajadas...decibelios). No obstante, son daños colaterales que se sufren en no pocos lugares de cierta fama.

Una vez acomodados nos llevamos la primera sorpresa: en Ferias únicamente trabajaban con dos menús. Uno centrado en los platos al centro, llamado Pica-Pica (creo, 24 € por persona) y otro muy parecido a éste, llamado Firer, que incluía (por 26 €, si no me falla la memoria) un plato de carne o pescado. Dad la similar configuración de los mismos, comimos lo siguiente: "Delicias de Ontinyent" (se trataba de un plato compuesto por una degustación del afamado embutido de de dicha localidad: longaniza de Pascua al cabrales, sobrasada a la naranja -muy rica-, salchicón con nueces, morcilla con pasas... Bien para abrir boca); surtido de croquetas (una de jamón ibérico - que se veía y se "sentía", un hurra por las corquetas de verdad, otra de rabo de toro con algo que no recuerdo también con muy buena textura); ensalada (con habitas baby, alcachofas -conserva-, mezcla de lechugas y un par de anchoas. Todo ello aliñado convenientemente. Pasable, sin más); crujiente de gambas (del que aparte de su aparición en la carta, nunca más se supo...no está en mi estómago, así que lo consideraremos en "paradero desconocido"); patatas a lo pobre (ración para compartir algo escasa, pero tampoco juzgaría necesario que fuera mucho más grande. Las patatas bien de textura y sabor, el huevo en su punto y el jamón se podía comer. Un consistente entrante para finalizar la tanda); posteriormente, pasamos al plato en sí. Comimos un entrecotte acompañado de puré de patatas, la carne en su punto y sabrosa, pero no de las mejores que he comido eso sí; y un bacalao confitado, acompañado de pisto y alioli, muy rico aunque de nuevo algo escasa la ración. El pisto sabrosísimo; para finalizar, un postre (tarta de queso bárbara y tarta de manzana directamente para el recuerdo, bañadas por chocolate caliente y acompañadas de helado, MUY BUENAS AMBAS).

Salvo el bullicio y el olvido, seguro que sin mala fe, del crujiente de gambas, me pareció un menú muy bien pensado; la visita sufrió las limitaciones de no poder pedir a la carta (algo que deseaba a la vista de los comentarios), pero no estuvo mal. La RCP más que correcta (en el menú incluyeron un agua, una coca-cola light, los cafés y el postre), así que todo lo anterior nos salió por 52€ + 15 € de un Beryna '05 servido a temperatura correcta pero nada más (ni dado a probar...aysss...).

En definitiva, me pareció un sitio muy decente, pero bastante alejado de la citada "veneración" de la que es detentador en esta ilustrativa página. Tendré que volver en invierno, cuando todo esté mas tranquilito, para poder descubrir de verdad la maestría y el buen hacer de Vins i Més. Cosa que haré a juzgar por el esfuerzo que percibí por parte de su personal, en una fecha tan poco proclive al adorno y la atención personalizada.

Cenamos el sabado.Pedimos ,tempura de verduras ( muy buena),chupa chups de codorniz con soja( buenos buenos,me quede con ganas de más),atun salvaje (exquisito y abundante ración),solomillo con mostaza a la antigua.De postre fresas con vinagre de modena ( buenas)y helado de vainilla y sorbete de leche merengada(bueno).
De beber Cuvee sextant ( un vino muy particular que nos gustó mucho).No sé nada de vinos franceses :(.Agua mineral e infusiones ( cortesia de la casa).Muy recomendable.Volveremos para probar mas cosas.Nos llevamos el vino sobrante.Gracias Rubén por la atención y por el tapon para el vino.

Primera visita al restaurante el miercoles 19 de Agosto, elegimos esta opción despues de leer los comentarios al respecto del local. Cenamos de entrantes. La atención fue muy atenta y desinteresada.
Los entrantes en general muy buenos. Pulpo a la feira, montaditos de foie, revuelto de setas y foie, patatas a lo pobre (muy buenas) y carrillera (para mi gusto el peor, no estaba excelente, estaba correcta). Todo acompañado por un Juan Gil (17euros). De postre tara de quesos maridada con una copa de vino de hielo y torrija con helado de turrón(sorprendentemente buena) con su maridaje de vino dulce.
El tiempo de servicio excelente, al igual que la atención. Sólo eramos dos mesas.

Tras tan grata experiencia repetimos el 22 de Agosto, Sabado, estaba lleno y nos decidimos a probar los platos, Nos comento que tenia brasas y fuera de carta entrecot a la brasa y churrasco.
Nos dio a degustar el aceite "Masia el Altet" sino recuerdo mal, muy bueno. En esta ocasión destacar que pese a tener repleto el restaurante el servicio continuo siendo bueno y la atención también, aunque se les notaba un poco "agobiadillos".

A destacar, excelente relación de precios de vinos (5 euros de descorche aproximadamente en todas las referencias), buena materia prima y servicio.

En el centro histórico de Gandia, al lado del Palacio Ducal, se encuentra este Restaurant-Enotéca. Decoración moderna de colores vivos (naranjas, rojos, etc.) que incluso coordina con la mantelería, la pared de la izquierda constituye una gran pizarra, donde anuncia los vinos por copas, sus precios y otras ofertas vinícolas. Tan sólo el suelo desmerece la decoración del local, de un terrazo anodino y viejo, (supongo que no es ésta época de inversiones). Dispone de unas ocho mesas, con buena separación entre las mismas.

La carta está organizada en unos quince entrantes, tres elaboraciones de pescado, cuatro de carne y cinco postres. Además anuncia hasta cinco arroces distintos por encargo. Entre semana ofrece un menú a diario. La cocina se podría calificar como de mercado con algún pequeño toque creativo, basada en la excelente calidad de las materias primas y la correcta elaboración de las mismas. El servicio es cordial, desenfadado, atento, dispuesto y profesional.

La carta de vinos, completa, organizada por DO’s, o indicaciones geográficas, muy bien escogida, excelentes referencias y con muy buenos precios, aproximadamente 1.50 del precio de tienda. Ofrece hasta 50 vinos por copas, e indica el precio por copa, por botella, incluso el precio para llevárselo y tomarlo en casa. Los vinos se conservan en armarios climatizadores. La cristalería de calidad, schott zwiesel y spiegelau, con el oportuno cambio de copas, con el cambio de vinos. El vino se sirve a temperatura adecuada, con toda su correspondiente liturgia: presentación, corcho, envinado, etc.

Mientras elegíamos nos obsequiaron con una copa de cava rosado Codorniu y unos figatells con foie y base de crema de manzana. Nuestra experiencia para cenar consistió en compartir todos los platos, con la finalidad de experimentar más: buñuelos de bacalao con miel, pulpo a feira con base de patata y tomate, carrilleras de cerdo ibérico con chips de yuca y como plato un muslo de cochinillo. En el apartado de postres compartimos una generosa torrija horneada con helado de turrón. En cuanto al vino tomamos dos copas de La Nita (Priorat) que necesitaba abrirse un tanto, ya que presentaba ligeras notas de reducción, por lo que continuamos con una botella de un novedoso y sorprendentemente bueno Maitsu 2006 (El abuelo) de la D.O. Toro. Los postres nos los armonizó Rubén con una mistela y un porto rubí y un café sólo, tanto los vinos de los postres como el café fueron por gentileza de la casa.

Una opción muy recomendable en Gandia, enoteca-vinoteca con una oferta culinaria a la altura de los vinos (lo cual no siempre ocurre), materia prima de calidad y elaboraciones bien realizadas.

Local bullicioso (buen sintoma) con una pizarra enorme donde se indican los diversos vinos por copas, mesas amplias. El vino lo centra todo por lo que a mi me encanta...

Quedamos con ruben que nos preparase un menú y lo centró en una comida típica de la zona (la Safor) con el que quedamos más que satisfechos pero si a ello sumamos que lo maridó perfectamente sólo se puede decir que fue un disfrute pleno. Empezamos por unas crocetas de bacalao con una masa fina y delicada perfectamente fritas maridadas con un rosado tombú, luego coca de dacsa (maiz) con anchoa y huevo frito (muy sabrosa) maridada con un oloroso de Guitierrez Colosía, figatell con helado de mostaza y salsa de moscatel la carne con mucho sabor y el contraste del helado y salsa espectacular maridado con un luberri MC, arroz de marisco perfecto de punto y sabor contundente con una cigala casi cruda buenisima, y un bacalao con salsa de piquillos y curry de algas (ya estaba ahíto de comer y aún así estaba bueno...) ambos platos maridados con un mersault de Crozes-Hermitage. De postre torrija de horchata con helado de turrón maridados con un PX de López hermanos.

Servicio del vino más que destacable con cambio de copas para cada vino (y además las adecuadas) todas de calidad, carta de vino extensa muy variada y a precios de tienda más 5 euros.
El precio muy por debajo de lo disfrutado.

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