Restaurante La Ereta en Alicante
  

Restaurante La Ereta

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Datos de La Ereta
Precio Medio:
65 €
Valoración Media:
7.6 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
7.2 10
Entorno:
9.3 10
Calidad-precio:
6.3 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 60,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos Enteros y Lunes , martes y miercoles Noche

Teléfono


15 Opiniones de La Ereta

Resumen
VISITADO: Abril de 2017
PRECIO: €€€€€ (más de 50€ por persona sin bebidas)
DISTINCIONES: De lo bueno lo mejor; Relacion satisfacción precio; Guía Repsol; Pintoresco; Recomendado; Terraza

Hacía muchísimos años que no visitaba el restaurante la Ereta pero todo lo que había oído hablar últimamente, era tan bueno que no podía el retrasarlo más y fue todo un acierto.

Éramos dos y nos decidimos por el menú intermedio, “ni tanto ni tan calvo”, a 59 € por persona.

Precio:
─ La nota de esta comida fue de 70€ por persona todo incluido y de 61€ por persona sin incluir las bebidas (vino, agua, cafés, cervezas, refrescos, copas…).
Nota. Como ya he indicado previamente el vino lo lleve yo y nos cobraron el descorche, de ahi la escasa diferencia entre ambos aspectos.

Platos:
─ Mientras te traen la carta y decides menú y bebida, te sirven dos boles de una especie de obleas de pan. Uno con curry y otro con tomate y orégano, ambos de sabor intenso. Una curiosidad.
─ El menú comienza con las tapas, cuatro en total y todas ellas estupendas: esferificación de aceituna verde, ventresca de atún, royal de foie y por último un guiso con pelota de sepia. Como he dicho, todos estupendos y francamente no sabría con cual quedarme, quizás la ventresca...
─ Antes del primer plato te traen dos trozos de pan (focaccia y rústico) con un aceite de primera calidad. Muy buenos los dos pero me encantó la focaccia.
─ El primer plato era una ensalada con atún de lata y me pareció excelente y, no sólo por un atún maravilloso, sino que las verduras y sobre todo el aliño, con una acidez equilibrada y perfecta, daban el plato un toque maravilloso.
─ Negra con placton y caldo de caldero. Muy bueno. Había tomado este pescado no hacía mucho en el Moments y me dejó alucinado. Obviamente al repetir en tan breve espacio de tiempo ya no te sorprende, pero eso no quita que disfrutáramos un montón con este plato, perfecto de punto y con un toque de humo que lo hacía excelente. Mención especial al caldo de caldero, con un sabor delicado y profundo.
─ Presa ibérica. Extraordinaria. En Orobianco, el restaurante de Calpe, había tomado una presa que hasta ese momento era la mejor que había probado; puedo decir que en la Ereta han superado eso listón. Es espectacular tanto de sabor como su textura super tierna. A pesar del excelente nivel de toda la comida, creo que este fue el mejor plato.

Postres:
─ Prepostre. Espuma de albahaca con naranja sanguina. Excelente. Como pre postre me pareció que tiene todas las características que un pre postre debe reunir: frescura, ligereza, sabor y aunque no debe ser salado tampoco debe ser dulce.
─ Tapas de postres. La verdad es que ya te sorprende bastante el número de cucharillas que te ponen en la mesa para esto concretamente cinco, una de ellas para el pre postre del que ya hemos hablado. Con estos datos las cuentas salen fácil, es decir no tendremos un postre sino cuatro. Por no entrar en demasiados detalles y alargar esta crónica en exceso, decir que todos ellos estuvieron muy buenos y que si no sería capaz de destacar ninguno. La verdad es que es muy original y donde los amantes del dulce disfrutarían mucho, porque hasta yo que no lo soy, lo hice.
─ Postre, si estáis leyendo bien, para terminar viene la muerte por avellana, que aunque por desgracia no hice foto, nos gustó mucho a los dos.

Bebida:
─ Empezamos con un fino y una cerveza de aperitivo, el fino Lustau muy rico, quizás un poco escaso el servicio.
─ Alion 2009. Les preguntamos si podíamos llevar nuestro vino y nos dijeron que si cobrando un descorche, la verdad es que lo agradezco un montón, pues tengo unas botellas que parece que en casa nunca es el momento... un ejemplo a seguir desde mi modesto entender.
─ Para los postres pedimos dos copas de cristali. El vino me decepcionó un poco, después de probar en el murri el casta diva reserva real se me quedo un poco corto... con el cariño que tenia a este vino!

Podeis ver la descripcion de los platos en el video: https://youtu.be/TIC3cDcgINw

Un lugar que desde luego no te pilla de paso pues hasta algunos taxistas tiene dudosa su localización exacta en plena montaña de la ciudad con unas vistas de dia y de noche que merecen la pena aunque no se coma allí.
Comedor con elegante decoración, mesas separadas con enormes ventanales para priorizar el paisaje.
Servicio elegante, discreto y muy profesional. mesas bien vestidas, copas, cubiertos, cambio de platos de local de nivel.

Sobre la mesa unos snacks de harina de lenteja, palitos con comino.

Buena carta de vinos. Elegimos Enrique Mendoza Merlot / monastrell 2013.

Para cenar en mesa compartida de 6:
. ceviche de calamar
. encurtidos con espuma de tomate, bonito, aguacate y almendras
. canelón de caballa, pimiento y turrón
. huevo a baja temperatura con sofrito picante de bacalao y su piel crujiente
. pulpo a la brasa con crema de yuka
. coca con molleja de cabrito
De principales. varias hamburguesas de muy buena presencia
. presa con arrope de calabaza y crudities

Postres que se eligieron:
. tarrina de yogourt con maracuyá
. helado con brioche de almendra garrapiñada
. coulant de turrón con helado de limon

Todos los platos con buen nivel de calidad, presentación y sabor. Nada excepcional pero ningún defecto a destacar.

Buen trato, precio correcto, buena cocina y espectacular entorno. Disfrutamos mucho de una buena cena entre amigos. Nos parecio un buen restaurante.

Muchas opiniones había oído sobre este restaurante, y además alíneadas, como si de una contienda se tratara, en dos bandos, a favor o en contra, ningún término medio. Tras varios meses deseando ir a probar, sin que haya surgido la oportunidad, una vez he podido conocerlo, debo decir que me sitúo en el bando de "a favor".
Nos decantamos por el menú más barato de los dos que ofrecen. Es variado e imaginativo, muy adecuado a la zona donde se encuentra el restaurante. Incluyen toques de marisco, salazón, tomates dulces,arroz, pescado; es decir, es la versión alicantina de un restaurante de los denominados de "diseño". Combinaciones muy atrevidas, bien ejecutadas. Especial mención al plato de carne de ternera con puré de patata y manzana.
Inmejorable situación, desde donde se puede disfrutar, si teneis la suerte de acudir en un día claro de invierno,de una impresionante vista del sur la bahía Alicantina, distinguiéndose perfectamente la isla de Tabarca y Santa Pola.

Lo dicho si ni existiera el señor Molina, habría que iventarlo. Visité el sabado 24 este restaurante. Menú degustación largo, con una riesling alemana y un tinto de mallorca. Un tokay y su correspondiente gin-tonic.
El menu fué simplemente excelente, en lo que coincidimos todos los comenasales.
Ensalada al revés, virutas de foie, solomillo, merluza, pastel de chocolate.....
Muchas gracias, Rafita.

Poco se puede añadir a lo dicho en los otros comentarios sobre la privilegiada ubicación del restaurante con decoración minimalista y acorde con el entorno. En cuanto a la comida funciona con un menú corto (45) y otro largo (55), que a la vez sirve de carta pudiendo elegir cualquiera de los platos indicados como ración. Elegimos los dos pudiendo comprobar una cocina moderna que juega mucho con los contrates de sabores como el steak tartare con sopa de coco y manzana acompañado con helado de mostaza. También destacar los postres como la infusión de fresas y raviolis de queso ahumado. La carta de vinos quizá muy particular.

Como se ha dicho, lo primero que enamora de este establecimiento es su posicionamiento mágigo en la ladera del Benacantil y encarado totalmente al mar cosa que no han desaprovechado los propietarios sustituyendo todas las paredes por amplios ventanales. La decoración en madera y blancos acorde con el entorno en el que se ubica el restaurant.

Hemos tomado menú La ereta a 46 euros: aperittivo de bacalao con leche de coliflor y arroz inchado (bueno pero falto de sabor y a temperatura ambiente, ni frío ni caliente, cosa que a mi, particularmente, no me gusta); bonito en conserva (casera) con diferentes purés y gelées (zanahoría, tomate...) con la contundencia que le faltaba al bacalao (bueno); huevo a 65 grados con gamba roja y sopa de cebolla (bueno); una especie de fideua con calamar (bueno); lomo de cordero con puré de patatas (muy bueno); "pralín" de canela con helado de te (lo mejor, y no soy para nada una persona "de postres").

Me ha encantado la vajilla y menaje del restaurante. El servicio a la altura. Cubiertos, manteleria, todo de calidad óptima.

De beber un SanRoman 2003 (32€) correctamente servido. La carta de vinos es adecuada y a unos precios razonables, mucho más baratos que en otros restaurantes que se sitúan al nivel de éste. Se ha decantado el vino y, por si había algún problema, la sumellier lo ha probado antes. Estaba en su momento óptimo.

Con cervezas y cafés (acompañados de tres deliciosos petit fours) a 72 euros. Aconsejable de vez en cuando.

La Ereta se alza en un parque sito en uno de los pulmones de Alicante, en el Castillo de Santa Bárbara. Vistas muy relajantes de Alicante, en un local funcional (ver foto) que agradecería alguna reforma para ganar en intimidad y calidez . Servicio del vino correcto y buena cristalería. Atiende Mari Carmen en sala, ofreciendo recomendaciones y buen trato a la clientela.
En nuestra visita, en el marco de los "Encuentros con el Vino" que organiza anualmente Bodegas Selección, probamos un Tártare de quisquilla, ostra, granada y cereales cítricos con un Casteller Brut Nature. El plato supero la calidad del cava, en buena armonía.
Seguimos con Foie, berros,requeson y polvo de juanolas: extraordinario el Foie, su cocción y presentación en animoso equilibro con la frescura del polvo de juanolas; acompañado de un Tokajy Chateau Mgyer 4 Puttonyos que no nos impresionó.
Degustamos posteriormente un Arroz de pulpo a la brasa, patata, alcachofas y habitas. Mejor pulpo y arroz por separado, que "arrejuntados". Un corte del brazo del pulpo, en asadura perfecta, se encaramaba en lo alto del plato; el arroz de verdura estaba en su punto, con ese punto especial que ofrece el pulpo protagonista: en recuerdo de tantos y tantos arroces que en Alicante se han confeccionado durante decenios maridando estos elementos; lo acompañamos de Yugo, un sencillo vino blanco de La Mancha.
Un plato de carne, para terminar la ronda: Presa ibérica gazpacho, uvas y membrillo de miel. Una revisión del gazpacho manchego a la manera de la Ereta. Con gazpacho, muy bueno, de base, sin apenas rastro animal -salvo en el sabor-, y por encima la presa ibérica bien elaborada en plancha. Degustado con un Serrata (Alicante) uno de los mejores vinos de una nueva bodega Villenense.
Para acabar, se nos ofreció como postre un Crème Brulee de setas, plátano con galletas, granizado de café y migas dulces, con el protagonismo del plátano. Se trató de un postre muy bien realizado. Maridado con Don P.X. (Montilla-Moriles), no excesivamente complejo.
En suma, aceptables vinos (ajustados necesariamente al precio cerrado para los comensales) con mejores viandas. Excelente el maridaje. Disfrutamos de la visita.

  • Vista del comedor

  • Foie

La Ereta es, sin duda, la mejor opción gastronómica en la capital alicantina. Una vez más, Dani Frías (cocinero y propietario del restaurante), demuestra que conoce la manera de hacer disfrutar al comensal sin someterlo a sacudidas desagradables, a menús interminables o a falsos ejercicios de demostración técnica. En mi última visita cené un menú muy equilibrado con destellos sobresalientes (la interpretación de la sangría como postre es memorable) Platos como la bacoreta con gazpachuelo especiado de pepino o su magnífico cochinillo confitado con cebolleta ahumada y picotas demuestran una solidez y una claridad de ideas que se echan a faltar en la joven cocina española. Un champagne Lenoble Cuvée Gentilhomme 1999 y un Abadía Retuerta El Palomar 2004 acompañaron convenientemente una cena estupenda en un entorno envidiable. Enhorabuena Dani.

Coincido con algún comentario previo, estuve el pasado verano. Mi primera sorpresa fue ver que no hay carta, solo los ya mencionado dos menús degustación. A tragar y a comer uno de ellos. Yo tuve suerte y el Santa Rosa si lo tenían ese día.
El trato frío y con apariencia de querer largarse a casa a descansar. La comida nada del otro mundo, incluso me dio la impresión de estar en un catering, como si hubiesen subido hasta allí la comida y en cocina calentar y listo.
Al terminar el postre me quedan dos copas de vino y le pregunto a la camarera amablemente si podría ponerme un poco de queso para rematarlo, son las 16:30, y me dice que lo siente pero el cocinero ya ha marchado, a lo que yo, en plan guasa porque ya empezaba a no agradarme el trato, le conteste que si había cerrado con llave la nevera y me dijo que así era.
Lo mejor las vistas, en eso estoy de acuerdo. Pero pese a que uno suba en coche, como no sea alguna autoridad política a la que seguro dejan en la misma puerta, debe andar un trecho que además no está asfaltado. Y en el cálido y seco verano alicantino, allá que vamos mi señora y yo bien vestidos (la señora con sus tacones y esas cosas) por un camino polvoriento y lleno de tierra cuando nos cruzamos con un vehículo municipal que baja a una velocidad suficiente como para que accediéramos al restaurante con el polvo hasta en las cejas.
No pienso volver a menos que todo lo dicho cambie.

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