Restaurante Riff en Valencia

Restaurante Riff

Datos de Riff
Precio Medio:
73 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
7.4 10
Comida:
7.7 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: Valencia
Zona: L'Eixample
Dirección: Calle Conde Altea, 18.
Código postal: 46005
Tipo de cocina: De mercado, Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 27,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Mes de agosto

Teléfono


91 Opiniones de Riff

Pues sí, bien, todo bueno, pero con altibajos.
Quizá lo mejor fuese el excelente maridaje con mención especial al Oporto que acompañaba a los quesos; por cierto, que si no los pides, -están como extra-, el menú express resulta insuficiente.
Caballa y fideuá buena. Quesos excelentes.
Una opción a probar

El RIFF no decepciona. Local agradable, varios menús interesantes además de los platos de la bien pensada carta, de gran calidad culinaria, bodega muy completa, servicio atento y un excelente relaciones públicas presente en la sala: Bernd Knöller.
Ahora bien, no estoy de acuerdo con la política de algunos restaurantes, entre los que se cuenta éste, de cobrar los vinos a precios tan altos que hacen subir la cuenta desproporcionadamente. Cierto es que la carta de vinos es realmente buena, con referencias alemanas excelentes, pero se llega hasta a triplicar el precio de compra en bodega en algunos casos, cosa inadmisible.
Para mi, una buena comida sin buenos vinos es como un día sin sol. En el RIFF, la muy buena cocina a precios correctos se ve perjudicada por una carta de vinos de precios desorbitados.

Esta es la tercera vez que vamos a este restaurante, creo que goza de cierta fama, pero realmente a mi nunca me ha sorprendido. he comido ensalada de foie , 27 euros, cigalitas de playa con habitas, 3 trocitos de cigalitas, 28 euros, y cola de rape con tartar de mejillon, con las mismas habitas, 32 euros. Y un tiramisu 10 euros. Tomamos un Ribera del Duero Resalte del 2003, 33 euros. Comida sin sorpresas, comedor medio vacio, se nota la crisis y los precios altos del restaurante. Servicio del vino correcto, atencion del personal muy profesional. Para el precio que tiene creo que hay otras alternativas.

Como ya conocimos en sus inicios El Angel Azul, y nos gustó, y probamos en este restaurante hace ya siete años, cuando abrió, decidimos ver cómo había sido su evolución. El local sigue siendo bonito, algo frío dado que sólo había tres mesas ocupadas. La cubertería, vajilla y cristalería totalmente anodina. Lo siento, lo de los vasos de agua como los de casa desentonan bastante. Pedimos varios entrantes y un segundo para compartir (La carta excesivamente corta para nuestro gusto, aunque es verdad que hay dos menús): Tarta de sardinas,espaguetis boloñesa de sepia, sofrito de pan con setas y cola de rape con tartar de mejillones. La comida era correcta, con raciones suficientes, pero no nos pareció que destacara de la de otrs buenos restaurantes de Valencia. La carta de vinos extensa, pero:¿qué sentido tiene doblar el precio de los vinos en bodega?, sobretodo cuando hablamos de gama media-alta. Al final nos decidimos por un vino tinto portugués que no conocíamos: Meandro 2003 ( ni fu ni fa). La persona que nos "recomendó" el vino y nos lo sirvió ( la sumiller?) ni siquiera nos preguntó si queríamos decantarlo, directamente decidió por nosotros. Lo siento, el servicio del vino no fue bueno, llenaban las copas excesivamente y sin habernos acabado el que ya teníamos... El postre fue una especie de piña colada. Dos cortados y un gewürztraminer dulce. Teniendo en cuenta que el vino valía 26 euros ( ya sé que no se podía esperar gran cosa teniendo en cuenta los precios del local) 75 euros pax me parece una exageración, pero no por el precio ( en una cena en el enópata o en La cuina de Boro nos podemos gastar bastante más y estar contentos), sino por lo que recibimos por ese precio. Entiendo que la mayoría de críticas se refieren al menú expres de mediodia o a otros menús, y ahí no entraré, pero lo peor de todo es... qeu ni siquiera nos decepcionó, encontramos lo que esperábamos

Cada vez que aparezco por Valencia no me lo pierdo. Es como un imán. Los menus maridados que porpone son estupendos y además tienen una relación calidad-precio genial en las comidas. Todas las veces que he visitado esta casa he salido satisfecho y con ganas de regresar.

Aunque un poco tarde,quiero mostrar la pasada de menù que nos hizo Bernd el dia de Nochevieja-08.Obertura con tapas:Foiegras de Cahors pochado en su salsa,trufa negra en aceite de oliva virgen,erizos de mar con puré de chirivía,jamón ibérico marinado,caviar royal Baccari(Kaspia)con patatas "rattè".-Tartar de calamares,su tinta y flores de rúcula.-Tortilla de huevo casero con caviar royal Baccari(Kaspia) y vieiras templadas.-Alcachofas confitadas a la plancha con tuétano y trufa negra de Teruel.-Cocido de buey de mar con brotes y trigo sarraceno.-Lomo de bacalao en caldo de pimiento asado,ibérico y espinaca.-Paletilla de cabra asada con aceitunas negras crijientes y "alioli" de albahaca.-Lima,champagne y grosellas.-Helado de haba tonka con sopita de regaliz,canela,clavo,chocolate y tabaco.-Banana con avellanas y Armagnac.
Todo ello regado con César Príncipe 04,Pinot Gris 07 Spatlese Heiner Sauer,Delamotte brut y vermú Perucchi.
Realmente estuvo iluminado.Será por la estrella?

Para los que seguimos a Bern desde su época del Angel Azul la cocina del Riff muestra la imparable evolución de un cocinero con las ideas muy claras. Bern practica una cocina mediterráneo, moderna y equilibrada. De hecho tiene un menú específico, diseñado para ser especialmente saludable y centrado en la Cocina Mediterránea. Nosotros tomamos el Menú express, maridado y con un extra de queso (Cantal “reserve”, queso francés de leche cruda de vaca servido con membrillo y jengibre) . Muy rica la ‘Tartita’ de sardinas marinadas, queso fresco, mermelada de tomate y un toque de tapenade... y magnífica la manita de cerdo. Los vinos elegidos muy interesantes y bien elegidos. Buen coperio y excelente sumiller. Paqui es una excelente profesional, muy bien en sala, seria y atenta y el servicio de sala muy simpático y entregado. Excelente el 'tempo'. Uno de los imprescindibles en Valencia....

El local de Bern continua precioso, con una decoración minimalista y orgánica que a mí me personalmente me gusta. La separación entre mesas así como el mobiliario son perfectos para un total disfrute.
Fuimos a comer a mediodía y pedimos el menú Express maridado (39€ IVA incluído) más el extra del queso (10,70€). La calidad en todos lo platos, el mimo por la materia prima, la mano del cocinero y los excelentes puntos de cocción hicieron de la comida un verdadero disfrute. El maridaje corre a cargo de Paquita, impoluta en su trabajo y conocedora al máximo de cada vino que ella misma escoge para el menú. Destacar el menú el perfecto equilibrio entre los ingredientes, el toque mediterráneo que impregna cada plato y el protagonismo de unas verduras excepcionales.
Mención especial para la presa ibérica por su original cocción, las manitas de cerdo y el consomé inicial que estaba realmente bueno.
El servicio de sala brilló por su profesionalidad en todo momento y sus ganas de agradar. Interesante la nueva política de Bern de tener cocineros en sala, rompiendo la barrera que existe entre la cocina y la sala.

Copa de aperitivo + menú + quesos + café= 60€

Una vez más y sin ser de mi agrado, nos reunimos en este restaurante, la decoración minimalista y aunque parezca raro un tanto cálida, el detalle de el velo entre las mesas da mucha intimidad, para empezar o mejor dicho mal empezar tengo que recalcar la falta de atención , la mala imagen y presentación de los camareros ,sin mencionar su falta de profesionalidad, una vez entrar nos abandonaron en la mesa por mas de 20 minutos, después de levantar las manos un par de veces y hacer algunas carantoñas, llamamos la atención de la sumellier quien al momento nos ofreció unos aperitivos un tanto particulares; chicharrones cubiertos de miel, boniato frito, aceitunas y unos bastoncillos crujientes, la verdad tampoco llegamos a saborearlos por que a los tres minutos de haberlos servidos pasa el camarero y se los lleva sin ni siquiera preguntar, bueno no nos perdimos de nada. La carta en si misma daba vergüenza ;solo con ver como las hojas foto copiadas se te escurrían, aparte de estar sucias, el menú degustacion no nos llamo la atención y preferimos la carta la cual tampoco tenia de donde escoger, el camarero seguía metiendo un poco la pata al traernos el pan y servirlo sobre los huesos de las aceitunas del aperitivo. una vez mas insisto en la importancia que tiene el que te expliquen los platos....o seré yo que no entiendo.....mi memoria y gusto se quedo con el pulpo en una cama de verduritas y patatas que estaba muy bien y con la carrillada supuestamente famosa recomendada por la sumellier. la carta de vinos bien aunque se les acabaran algunos, la espera entre plato y plato eterna, el servicio del vino no fue el adecuado, faltaba coordinacion y una vez mas me pareció caro para la calidad de la comida, para la atención y el renombre que tiene el lugar. Si no hubiera sido por el trato cálido, dicharachero y agradable de la sumellier nos hubiéramos ido pero corriendo.

Hacia mucho tiempo que ni iba a este restaurante. Tiene, como ya se ha comentado , diferentes menus y carta. Tomamos menu degustacion , con unos buenos detalles de la casa y como entrante unas puntillas con sabor y muy buen punto de coccion. Seguimos con Tzatziki, que para mi gusto pierde por el excesivo protagonismo del yoghourt. La combinacion de la salsa de pepinos con la ostra es buena, pero la ostra adoleció de sabor.
Mas tarde ensalada de foie , en la cual tampoco destacó por su sabor el foie. Probamos dos arroces: Arroz negro , el cual toma el nombre no de l tinta del calamar sino de las aceitunas negras y el otro fué arroz con liebre y boletus. Ambos en su justo punto de coccion , originales y contundentes en la boca.
Seguimos con pescado blanco rebozado con verduritas, plato sencillo y al cual, quizas, le faltar más elaboracion. Terminamos con un muy buen ciervo con calabaza en diferentes texturas, para mi el plato mas logrado de todos. Muy bien cocinado con un ensamblaje de sabores sublime.
De Postre tiramisu, bastante flojo.
Ambiente calido e intimo. Servicio de sala irregular (quizas les falte personal)pero en todo momento agradable , amable y con ganas de agradar.
Excelente servicio del vino. Profesional, atenta y con muy buenos consejos la labor de la sommelier. Carta de vinos muy buena (sobre todo en blancos alemanes) a precios irregulares, pero que , en conjunto denotaba mucho trabajo y que habia sido meditada.
Pan bueno, pero sin variedad , exceptuando un brioche que tenia mejor textura que sabor al principio de la comida. Cafe muy bueno. Excelente carta de armagnacs y clavados , con poca variedad pero mucha calidad.
No puedo hablar del precio porque no pagué yo

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