Restaurante Que si quieres arroz Catalina en Madrid
  

Restaurante Que si quieres arroz Catalina

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Datos de Que si quieres arroz Catalina
Precio Medio:
33 €
Valoración Media:
7.8 10
Servicio del vino:
7.2 10
Comida:
7.4 10
Entorno:
8.2 10
Calidad-precio:
8.4 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Valenciana
Vino por copas:
Precio desde 25,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: lunes

Teléfono


18 Opiniones de Que si quieres arroz Catalina

Estuvimos la familia y el buen trato por sus profesionales y los buenos platos que degustamos,nos decantamos por elegir este gran restaurante para la celebración de la comunión de nuestro hijo. Gracias. Paella extraordinaria la mejor de Madrid sin duda.

Amplio y luminoso patio con el techo acristalado en el Palacio de la Misión de la Casa de Campo de Madrid con una estupenda separación entre mesas. Allí disfrutamos cuatro comensales a la hora del almuerzo con el menú Catalina (29 €).

Tras el aperitivo a base de una buena chistorra y un buen surtido de panes para mojar en alioli, comenzamos con los entrantes: purrusalda ahumada con langostinos y caviar de trucha, ensaladilla rusa con ventresca de bonito y huevos de codorniz, cazón adobado y croquetas melosas de jamón de bellota. Todo rico, destacando por encima de todo las croquetas. Crujientes por fuera y casi líquidas por dentro, se deshacían en la boca dejando escapar sus sabrosos tropezones. También dimos buena cuenta de un estupendo tartar de atún rojo que se presentó en la mesa por error y que nos dijeron que no nos cobraban.

Y llegó el arroz. ¡Y qué arrozazo! Nos decidimos por uno meloso que apareció con abundante rabo de toro deshuesado y setas de temporada. En su punto, sabroso, contundente, delicioso.

Como dulce colofón, espuma de crema catalana antes de un rico café.

Carta de vinos con suficientes referencias para acompañar bien al arroz. Cayeron tres botellas de un elegante Parés Baltà Brut (17 €).

Cristalería, cubertería, mantelería y vajilla correctos. Buen servicio.

La experiencia anterior en este lugar no fue especialmente grata, sin embargo, por aquello de que todo el mundo merece una segunda oportunidad, y que el dia amanece con un tiempo guapeton, nos decantamos por volver a este lugar, a comprobar si la mala experiencia fue producto de un dia o si se mantiene.

Primer cambio, ya no entras por el edificio anexo, entras por la entrada principal y te ubican en el patio central, pues esto empieza bien. Mejor montada y mas elegante que la anterior sala de épocas pasadas.

Mucha gente en sala, muy atentos a las mesas y con un trato mas que correcto.

En el capitulo bebercio, una carta de tamaño medio, variada, pero cuando he visto en ella el verdejo de Javier Sanz, ya no he seguido mirando. Un verdejo de Villa Narcisa del 2015, del que no hemos dejado ni una gota. Con eso ya esta todo dicho.

En el capitulo comercio pocas variaciones, un lista de productos "a la carta" y dos menus degustación, corto y largo, de nombres Catalina y Sorpresa, a razón de 29 y 40€/pax, respectivamente. También un menú infantil. Ambos menús son una buen opción.

La diferencia entre ambos menús se concreta en los entrantes, manteniendo común el plato principal, el arroz, que en ambos casos y a mesa completa, puedes seleccionar entre una lista de arroces secos (Huertano, Montanero, Señorito madrileño, A Banda, Negro o Fideua) o melosos (Rabo de toro, Marinero o Bogavante) En cualquiera de los menús, la elección del arroz con bogavante conlleva un suplemento de 4€/pax. La paella valenciana solo por encargo con tres horas de antelación. .

Optamos por el menú Catalina, añadiendo, dado lo mucho y bueno leído acerca de sus croquetas de jamón, media ración de estas.

Por orden de aparición/desaparición :

- Aperitivos del dia: unos trocitos de empanada, pequeñitos, sabrosos, y que te encuentras ya en la mesa cuando la ocupas, junto con el surtido de panes y regañás, y un cuenco de ali oli, de sabor potente y muy adictivo, del que puedes repetir. Es un no parar, dos cuencos cayeron, no digo mas.

- En el primer paso serio, puedes optar entre dos propuestas, con lo cual, es fácil la eleccion, una de cada.

--- Salmorejo cordobes. Sabroso, bien cargado de jamon, con su huevo duro, muy rico

--- Purrusalda ahumada,con langostinos, patata y caviar de trucha. Tibio. Un ligero sabor a ahumado. Entraba solo.

- 1/2 de Croquetas de jamón. Había leído cosas buenas sobre su calidad y una vez probadas no puedo estar mas de acuerdo. Pequeñas, melosas, bien cargaditas, muy ricas.

- Ensaladilla rusa. Buena aceituna, buena ventresca, cantidad de mayonesa equilibrada! Ni poca ni mucha. Bastante buena.

- Fritura del día. Hoy tocaban unos trozos de Cazón adobado, muy justitos de sabor y unas Croquetas melosas, las mismas que habíamos pedido como plato suplementario. Esas cosas se avisan, en fin, como están muy buenas, no le daremos mas importancia.

- Arroz. A pesar de las variadas posibilidades existentes, veníamos con la idea ya forjada: el Señorito madrileño. Arroz que fue protagonista de nuestro fallido intento anterior.

Sorprende, de entrada, dos cosas: el tamaño y el color oscuro, tirando a marrón. Esto ultimo, confieso que me pone un poco en guardia.

Lleva calamar, pulpitos y gambas. El fondo es muy potente, con mucho sabor, - para mi gusto excesivo-, pero está bueno, se deja comer, pero claro, su tamaño y los dos cuencos de ali oli, hacen su efecto e imposibilita comerla entera. Habra que probar las propuestas melosas, ya hemos catado dos del tipo seco y me temo que el fondo utilizado es el mismo; no me apetece estar toda la tarde bebiendo agua.

Postres según una lista cantada a viva voz, optamos por una Espuma de mango y una Espuma de crema catalana, en ambos casos, postres mejorables.

Cafés con hielo, petit fours y unos chupitos de pacharan, obsequio de la casa, ponen el broche a esa visita, que sirve para mejorar, sensiblemente, la experiencia anterior.

Tocaba comida familiar y se nos ocurrió reservar en este espacio en base a la comodidad: por un lado pensamos que se podría aparcar razonablemente fácil, como así fue, y por otro cuando vas a comer con personas de criterio dispar el que te faciliten un menú cerrado ahorra mucho tiempo e incluso dinero.

Por tanto bajo previa reserva nos dispusimos 6 personas y nos plantamos en La Casa de Campo. Nos acomodaron en una de las terrazas cerradas por que coincidimos con una boda en el lugar principal. Y la verdad es que estuvimos cómodos. Amplitud de mesa suficiente y cubertería, vajilla y cristalería también bastante aceptables. Servicio eficaz y discreto atendiendo a instancia de nuestra parte y no demasiado agobiante.

La propuesta elegida fue la siguiente, llamada Menú Catalina:

Surtido de pan y regañás almonteñas

Mortero de Ali Oli

Salmorejo cordobés o purrusalda

Ensaladilla rusa

Arroz con bogavante

A elegir postre o café.

Hubo quien eligió algún postre como sorbete de frambuesa o alguna tarta pero que ya no recuerdo.

La carta de vinos sin ser muy larga, tiene algunas cosita interesantes (pocas, pero alguna hay) a unos precios vamos a decir que…normales para tratarse de Madrid.

Nosotros nos decantamos por un Flower & the Bea y un modesto cava Pares Balta Brut a 20€ y 19€ respectivamente. Cambio de copas con cada botella y temperatura de servicio correcta.
Los platos fueron cumplidores, destacando el salmorejo con una ensaladilla y fritura más que correctos y el arroz que al ser de bogavante llevaba un suplemento de 4€ frente a los otros de las sugerencias, estaba bien e incluso un punto más, con un buen fondo y sabor aunque algo escaso del componente que le aporta el nombre y algo soso.

Digamos que si bien no está dentro de nuestros lugares preferidos, contextualizando los comensales y sus criterios gastronómicos, salvamos el “match point” con decoro y eso a veces también cuenta.

Con mucho tiempo de retraso (no es fácil conseguir mesa) acudimos a probar el arroz de SI QUIERES ARROZ CATALINA, local que desde su apertura es considerado por muchos especialistas como el mejor arroz de la capital, y uno de los mejores de fuera de la Comunidad Valenciana.

Sala no muy grande en uno de los laterales de EL PALACIO DE LA MISION (había boda en los salones principales), con decoración moderna y de gusto que incluye los arboles pre-existentes. Servicio atento e informal.

Entrantes a base de salmorejo cordobés (bueno) o copa helada de gazpacho (me quedo con el primero), una muy buena ensaladilla rusa y fritura del día a base de croquetas de jamón y bienmesabe (correctos ambos).

Como plato principal nos decantamos por el un arroz del “Señorito Madrileño” con calamar, gambas y pulpitos. Arroz muy bueno en general, bien de sabor y presentación, y con el punto de arroz un pelín pasado, por poner algún pero…, reconozco que las expectativas eran muy altas. La muy reconocida paella Valenciana esperará para otra ocasión, la pinta según pudimos ver era simplemente espectacular, no tanto la del arroz negro, sin probar por supuesto.

Reconozco que me pareció muy bueno y suave el ali-oli con toques de azafrán para acompañar el servicio de pan (no soy partidario de mezclarlo con el arroz).

Por RCP, presentación, servicio y resultado final muy superior a otros servicios similares de la capital (LOS ARROCES DE SEGUIS), y comparando el arroz..., ¿mejor que SAMM, VENTORRILLO MURCIANO o ENTRE NARANJOS…? Pues habrá que probar la especialidad de la casa para ser más justos, en principio no me lo pareció, pero en todo caso, muy bueno e incomparable si miramos la cartera.

Con ilusión iba a este lugar, mis acompañantes afirmaban que en ningun sitio habian comido un mejor arroz. Lugar bonito, mesas bien vestidas, coperio, manteles, y cierto aire colonial, lo dicho muy chulo...me imagino que sera un sitio tipico para bodas, comuniones y demas saraos. El servicio impecable de esos que ya no se ven (se nos llena la boca con cocineros de renombre pero nadie habla de los camareros), nos decantamos por uno de los menus, con unas copas de manzanilla para ir abrierndo boca, riquisimos los aperitivos (en especial la ensaladilla, pero el arroz (finalmente fue con bogavante), sin estar malo del todo, bastante duro, comible pero nada del otro mundo..decpcionante, al preguntarnos uno de los camareros se lo comentabas , y retiro el arroz para que lo probara el cocinero, dandonos la razon de que estaba algo duro y explicando que la causa había sido no quitar una lamina del bogavante ¿? me sono a excusa pero me gusto su aptitud, al decirle que habia días y días, nos dijo que su obligación era hacerlo siempre perfecto reitero las disculpas y nos invito a unas copas (creo que lo hacen con todo el mundo pero el detalle cuenta). La carta de vinos es mejorable, y algo cara dos rosados (siempre asocio el rosado al arroz), el más barato a 17 €.Acompaño la comida un al bariño de curiosa etiqueta la abeja y la flor que cumplio.Le daremos otra oportunidad.

Nos hemos decidido por volver después de un año a este referente de los arroces en Madrid. No nos ha defraudado tampoco. ¿Cambios? Casi ninguno excepto el incremento del menú a 29€ y el haber añadido un carrito de postres con tartas. El servicio sigue siendo muy amable y atento.

Volvimos a comer cómodamente en una generosa mesa redonda en el claustro.

Esta vez éramos 7 personas que tomamos el menú Catalina:

- Como aperitivos, unas buenas aceitunas negras y unas magníficas almendras fritas. Además, los tradicionales cuencos de ali-oli (esta vez más potente) con un toquecillo de azafrán. Nos permitieron repetir sin malas caras.

- Gazpacho o salmorejo: Se puede elegir entre ambas opciones. Yo me decidí por el salmorejo: cremoso y con buen sabor sin llegar a ser potente. Llevaba huevo y jamón picadito, además de uvas. Logrado.

- Ensaladilla rusa: Clásico de la casa que sigue manteniendo el tipo aunque no llegue a ser de culto. Si acaso, 2 raciones muy escasas para 7 comensales.

- Croquetas melosa de pollo: Siguen siendo casi líquidas por dentro y potentes de sabor. Dos unidades por persona.

- Pescadito en adobo sevillano: Un par de dados de cazón fresquito en adobo y perfectos de fritura. Soberbios.

Arroces:

- Arroz "Señorito" Madrileño (5 personas): Arroz suelto, en su punto y con buen sabor. Numerosos "tropezones" de pulpitos, calamares y gambitas peladas. Triunfó.

- Paella valenciana (2 personas): Me resultó impresionante el punto y sabor del arroz. Generosos trozos de conejo, pollo (¿no tendría que ser pato?) y hermosos y numerosos caracoles (de tiesos, nada). Si vuelvo, repito seguro.

Postre:

- 4 tartas de remolacha con chocolate blanco: Curiosa tarta bastante conseguida, pero se terminó haciendo bastante pesada por el chocolate demasiado dulzón.

- 3 tratas de queso: Demasiado vasta; intragable.

La carta de vinos parece actualizarse aunque no aumenta en su oferta global. Esta vez pedimos 2 botellas de un albariño: Paco & Lola 2013. Servido subidito de temperatura aunque desde un principio nos pusieron cubitera que corrigió la temperatura con bastante demora. Copas Schott adecuadas. Atentos a rellenar.

Invitaron a unos chupitos de licor junto a unos petit fours bastante flojos.

Precio total: 271.50€ (inc. IVA, 2 botellas de agua de 1 litro a 3.50€, 5 cervezas y 2 refrescos a 2.50€ y las dos botellas de vino a 19€). Pan y servicio incluidos en menú.

Nota: El precio por persona indicado es lo que que costaría comer en este local el menú Catalina y sin bebidas.

Sitio muy agradable, mesas redondas que se agradecen, y a pesar de ser muchos en la sala poco ruidoso, solo menú cerrado de 25 y 40€, tomamos el de 25€ y francamente bien! Entrantes muy buenos y cuidados (ve otras opiniones) y el arroz.... Espectacular! Volveremos!!!!

Celebración familiar en QUE SI QUIERES ARROZ CATALINA, la arrocería que comparte local con el Palacio de la Misión en pleno Paseo de la gastronomía de la Casa de Campo. Aprovechando que celebrábamos un cumple, y que llevábamos casi un año sin pasar por allí, propusimos este sitio para celebrar el evento y de paso comprobar cómo siguen. Nueve personas, dos de ellas niños. Encargamos paella valenciana para siete pero, gracias a la generosidad de las raciones, los peques comieron sin problema y aún sobró.

Hay que tener en cuenta que este sitio abre de viernes a domingo (y los festivos), y sólo dan el servicio de comida. Aquí nadie pide a la carta, tienen dos menús, el “Menú Catalina” por 25 euros, compuesto por unos entrantes y un arroz a elegir a mesa completa (paella valenciana, arroz a banda, arroz negro, etc.), y el “Menú sorpresa” a 40 euros, también entrantes y arroz a escoger. Ambos incluyen el postre y el café, pero no la bebida que se paga aparte. Nosotros elegimos el menú de 25 euros, que es el más popular, y el que aconsejan ellos mismos.

Fuimos un sábado y había boda, por lo que no nos acomodaron en el claustro con el techo acristalado del Palacio, sino en la terraza cerrada de madera anexa al edificio. Personalmente prefiero el claustro, sin embargo aquí también estuvimos muy a gusto.

Pan de barrita tipo “rústico” recién horneado y, de aperitivo un cuenquito de ali-oli, unas almendritas tostadas y aceitunas arbequinas. Todo rico, excepto el ali-oli, con demasiadas horas de cámara.

A continuación una crema fría o caliente, a elección del comensal, purrusalda o salmorejo. Probé ambas y las dos estaban muy sabrosas, a cual mejor. Ensaladilla rusa; a pesar de que estaba rica, guardo mejor recuerdo de la que nos pusieron en nuestra primera visita.
De los entrantes lo mejor fueron los calamares a la andaluza, fritura delicada y nada grasienta y las croquetas de jamón, con un rebozado nada pesado y un interior casi líquido, para comerse una docena.

Y finalmente vino la paella valenciana, como manda la tradición de la Albufera, con arroz, verduras, pollo, pato y caracoles. Estaba extraordinario. Ración abundantísima, repleta de tropezones, y con un punto del arroz perfecto, poco frecuente en las arrocerías de la Capital. Pasó la prueba del algodón, pues le gustó hasta a mi suegra que, como ha sido cocinera, es difícil de contentar cuando salimos a comer con ella.

De postre cayó algún brownie y algún tocino de cielo. No nos parecieron nada del otro jueves, pero hay que reconocer que a esas alturas apenas nos entraba más comida. No obstante, por si alguien se había quedado con hambre, con los cafés vinieron "mignardises" que consistieron en una pizarrita con gominolas caseras y unos bombones.

Buena carta de vinos, a precios moderados. Nuestra elección fue un verdejo Viña Narcisa, servido perfecto de temperatura. No dejan la botella en la mesa pero están atentos a rellenar. Servicio atento y menaje y mantelería de categoría.

Con la bebida salimos (rodando) a unos 30 euros por barba. Muy buena relación calidad-precio. Siguen en forma. Nos fuimos diciendo que tenemos que pasarnos por aquí más a menudo.

  • Paella valenciana

...empiezan los peros, el arroz sigue teniendo un punto y sabor muy bueno, casi inigualable, el sitio se sigue llenando y tal y cual...

Pero han recortado un poco los aperitivos que ponían al principio con el menú básico, en este segunda visita no llegaron algunos fritos ni la aceituna esferificada (que no era para tirar cohetes pero bueno)... vamos que... da la impresión que el menú barato era un tema "promocional" tal y como estaba planteado hace solo unos meses, veremos

Otro pero que al final no pude comentarle personalmente a David Galeote es que las raciones de arroz quedaron escasas (era un caldero de arroz con bogavante para 6) algo que no ocurrió en la primera visita. En este caso echamos en falta un "puñao" más de arroz, lo estuvimos comentando en la mesa: si al final vas a un sitio a comer arroz no puede faltar un puñao extra por si alguien quiere echarse un poco más!! Son unos céntimos y todo el mundo queda contento.
¿Que un "puñao" más de arroz puede afectar al caldo, tiempos, puntos?... ¡No pensamos que sea para tanto!

De todas formas, repetimos, el sabor y punto fueron muy buenos, al igual que en la primera visita con el seco del señoret madrileño

Podéis ver fotos de todo esto aquí:
https://www.flickr.com/photos/[email protected]/sets/72157645436514696/

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