Celebración familiar en QUE SI QUIERES ARROZ CATALINA, la arrocería que comparte local con el Palacio de la Misión en pleno Paseo de la gastronomía de la Casa de Campo. Aprovechando que celebrábamos un cumple, y que llevábamos casi un año sin pasar por allí, propusimos este sitio para celebrar el evento y de paso comprobar cómo siguen. Nueve personas, dos de ellas niños. Encargamos paella valenciana para siete pero, gracias a la generosidad de las raciones, los peques comieron sin problema y aún sobró.
Hay que tener en cuenta que este sitio abre de viernes a domingo (y los festivos), y sólo dan el servicio de comida. Aquí nadie pide a la carta, tienen dos menús, el “Menú Catalina” por 25 euros, compuesto por unos entrantes y un arroz a elegir a mesa completa (paella valenciana, arroz a banda, arroz negro, etc.), y el “Menú sorpresa” a 40 euros, también entrantes y arroz a escoger. Ambos incluyen el postre y el café, pero no la bebida que se paga aparte. Nosotros elegimos el menú de 25 euros, que es el más popular, y el que aconsejan ellos mismos.
Fuimos un sábado y había boda, por lo que no nos acomodaron en el claustro con el techo acristalado del Palacio, sino en la terraza cerrada de madera anexa al edificio. Personalmente prefiero el claustro, sin embargo aquí también estuvimos muy a gusto.
Pan de barrita tipo “rústico” recién horneado y, de aperitivo un cuenquito de ali-oli, unas almendritas tostadas y aceitunas arbequinas. Todo rico, excepto el ali-oli, con demasiadas horas de cámara.
A continuación una crema fría o caliente, a elección del comensal, purrusalda o salmorejo. Probé ambas y las dos estaban muy sabrosas, a cual mejor. Ensaladilla rusa; a pesar de que estaba rica, guardo mejor recuerdo de la que nos pusieron en nuestra primera visita.
De los entrantes lo mejor fueron los calamares a la andaluza, fritura delicada y nada grasienta y las croquetas de jamón, con un rebozado nada pesado y un interior casi líquido, para comerse una docena.
Y finalmente vino la paella valenciana, como manda la tradición de la Albufera, con arroz, verduras, pollo, pato y caracoles. Estaba extraordinario. Ración abundantísima, repleta de tropezones, y con un punto del arroz perfecto, poco frecuente en las arrocerías de la Capital. Pasó la prueba del algodón, pues le gustó hasta a mi suegra que, como ha sido cocinera, es difícil de contentar cuando salimos a comer con ella.
De postre cayó algún brownie y algún tocino de cielo. No nos parecieron nada del otro jueves, pero hay que reconocer que a esas alturas apenas nos entraba más comida. No obstante, por si alguien se había quedado con hambre, con los cafés vinieron "mignardises" que consistieron en una pizarrita con gominolas caseras y unos bombones.
Buena carta de vinos, a precios moderados. Nuestra elección fue un verdejo Viña Narcisa, servido perfecto de temperatura. No dejan la botella en la mesa pero están atentos a rellenar. Servicio atento y menaje y mantelería de categoría.
Con la bebida salimos (rodando) a unos 30 euros por barba. Muy buena relación calidad-precio. Siguen en forma. Nos fuimos diciendo que tenemos que pasarnos por aquí más a menudo.
Paella valenciana
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