Restaurante Contrapunto en Valencia
  

Restaurante Contrapunto

9
Datos de Contrapunto
Precio Medio:
38 €
Valoración Media:
8.2 10
Servicio del vino:
6.8 10
Comida:
8.2 10
Entorno:
9.3 10
Calidad-precio:
8.3 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 25,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

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9 Opiniones de Contrapunto

Cuando viene gente de fuera no solo importa la comida, sino que el entorno también importa. Y en ese tema la ubicación de este local, bajo del Palacio de Les Arts y su entorno, hace que tenga un plus añadido, tanto de día como de noche y sobre todo, como en nuestro caso, llegando al atardecer y disfrutar a posteriori de las iluminaciones de la Ciudad de las Ciencias.

Una copa de cava en la llegada y en el exterior con unos chips para ver ese atardecer y el inicio de las luces, aunque el viento de levante nos hizo recogernos antes de lo esperado y nods quedamos sin una copa y cafés en el exterior de la terrza como teníamos pactado de antemano.

Grupo amplio para cenar situados en amplias mesas redondas con menú pactado. El servicio correcto con los inconvenientes que trasladan los grupos amplios. Los vinos fueron Parsimonia blanco y tinto, con servicio continuado suficiente. El cava servido fue Alegranza. También cervezas y aguas y refrescos con o sin gas.

Para cenar y todo ello en raciones correctas y emplatados sencillos:

. atún marinado con emulsión de aguacate sobre maíz crujiente

. olé mis huevos: huevo cocido a 64º durante 35 minutos con crema de patata parmentier

. secreto ibérico (opción alternativa de corvina)

. brownie compacto con crema de galleta María

Cafés e infusiones para todos y copas finales para los más trasnochadores.

Años después se ha ido sedimentando la inestabilidad de la cocina y el planteamiento de la misma. El grupo Gourmet sigue creciendo con su presencia en buenos locales en el tema de catering de alto nivel, pero también en locales como Little Queen recientemente cerrado por falta de acuerdo y más centrado ahora en este emblemático enclave. El lugar mantiene el mismo planteamiento en sala de mesas, copas, etc. con buen nivel. Muy completo de asistencia teniendo que descartar comensales por horario de cocina (hasta las 16 h).

La carta de comidas presentada en forma de libro, menos amplia de lo que parece, se divide en entrantes frios (8), calientes (solo 4), opciones de jamon y quesos, 3 pescados (sin opción fuera de carta según mercado) y otras 3 de carnes; en arroces y fideuás (no sé porque le llaman rossejat) con la misma base para ambos, hay 5 posibilidades; en postres 4 opciones. Hay menú infantil.

En la carta de vinos hay suficiente variedad, con precios al uso con buenas representaciones de blancos, tintos espumosos y hasta dulces con suficiente variedad de calidades (y precios). Elegimos El Castro de Valtuille 2016 más una botella de agua grande. Servicio básico de descorche, cata inicial con primer y único servicio en copas.

Para comer un buen aceite Camino de Annibal más un cestillo de pan nada especial y que no se repitió; escogimos de la carta para los dos comensales:

. aperitivo por cortesía de la casa: corteza de cerdo inflada y crujiente con caballa. Aparente,sencillo y sabroso.

. ceviche de corvina con plátano macho crujiente y boniato x 1: ceviche que estaba más cerca de tartar en la presentación del pescado (hecho a pequeños tacos), muy equilibrado de vinagres y ácidos. Recomendable para compartir entre dos que minimiza su precio (más de 15€) y tiene suficiente ración.

. olé mis huevos x 2: huevo cocido a 64º durante 35 minutos con crema de patata parmentier, jugo de rabo de cerdo y boletus sobre el que se ralla trufa fresca y sal del Himalaya parda. Horroroso aspecto al incorporar el caldo, pero cuando metes la cuchara la cosa cambia radical; perfecto para una cata ciega.

. lubina con crema de almendras y bimi: buena ración de pescado, referido con buena calidad aunque la salsa no acabó de gustar. Bien en general.

. corvina salvaje con verduras al wok: buena ración, buen pescado y bien cocidas al dente las verduras. Un buen aceite de oliva hubiera resaltado más los sabores que la salsa acompañante. Bien.

. torrija de brioche caramelizada con helado de leche: perfectas texturas y sabores. Recomendable.

. requesón cítrico con sorbete de frutos rojos y nieve de rosas: buen postre para los poco golosos.

El servicio en sala, cumple bajo el buen control de Víctor, aunque lejos de las formas super estrictamente académicas del grupo Gourmet en los caterings, también es verdad que mesas familiares con niños que se levantan y sientan repetidamente, contribuye poco al ambiente elegante y tranquilo que merece el local. Unos buenos cafés finales más algo de sobremesa en este entorno tan emblemático que alegra un pequeño paseo después de comer, sin olvidar la opción de la terraza delantera para una copa (o aperitivo previo).

 

Local ubicado en los bajos del "casco" del Palacio de las Artes mirando hacia el Hemisféric, en un entorno extraordinario.
El local de corte moderno con buena distribución de mesas y una cocina que en sus inicios fue cambiando con frecuencia, siendo al final la empresa Gourmet la que lo llevó adelante; desconozco si es así aún.
Delante tiene unas mesas orientadas al este que en primavera por la tarde y en verano por la noche son una delicia para una copa.

Servicio eficiente en sala. Cocina sin muchas complicaciones ni creatividad pero que cumple bien.

Para cenar en menú cerrado y pactado:
Aperitivos:
. chips de plátano: nada que comentar
. crujiente de sobrasada con lomo de pescado azul: buenos sabores bien ensamblados; recomendable.
. envuelto de salmon: a modo de sandwich enrollado; prescindible.
. bocadito de brisa de longaniza: básico
. triángulo de queso curado: nada destacable del queso y menos de la originalidad de presentación.
. tosta de foie con avellana: regular.
Entrantes:
. un snack que no recuerdo
. tartar de atún rojo con aguacate, soja, wasabi y sésamo: buen producto y bien epeciado; un acierto
Principal:
. solomillo de vaca vieja: bien hecho, buena carne, jugoso: ración correcta.
Postre:
. torrija de brioche caramelizada: diferente version de la torrija clásica; cumplió.

Para beber, cervezas y refrescos aparte:
. vinos de la bodega Ladron de Lunas tanto en su blanco, como su tinto, como su cava solidario Bisila But.
. cafés e infusiones.

De visitas anteriores de las que me sorprende que no haya comentario anterior (al menos dos y en concreto de un 15/03 de hace unos años), destacaría haber tomado un arroz interesante a medio día.
Desde luego si estás de visita a la Ciudad de las Ciencias, es una buena opción para descansar un rato de caminar disfrutando de las vistas.

Muchas opciones a elegir para celebrar una onomástica y al final en la balanza decide el plus de "restaurante con vistas", y la decisión se inclina por este local que además de una cocina ya contrastada a pesar de muchos cambios en sala y cocina en los dos últimos años pero manteniendo un buen nivel siempre; tiene unas vistas y un entorno de elegancia que lo convierten en un lugar con valor añadido.
Hay que destacar que el servicio en sala ha ganado siendo actualmente superior a lo que he conocido en visitas anteriores (que no era malo, ni mucho menos).

Comida para seis con dificultad para llegar después de la mascletá porque ni taxi ni bus sino un buen pateo que nos hace llegar pasadas las tres. Local bastante lleno y rápido servicio para acomodarnos cercanos a la cristalera que permite tener una buena panorámica de la ciudad de las ciencias (l´hemisferic) desde el nivel del río.

Posibilidad de menú de festivos y de menú especial de fallas. Al final optamos por tres de cada, pudiendo elegir un segundo que tenía que ser común en el menú elegido (no acabo de ver por qué de la limitación). Varias clases de pan (chapata, fibra, semillas) que se repitieron sin sobrecoste ni el primero ni los siguientes.

Un menú (el festivo) consistió en unos entrantes al centro: jamón de bellota y queso macerado en romero; muy buen jamón y un queso superior bien curado y su punto de romero (en aceite con romero).
Buñuelos de bacalao: buen tamaño, buen bacalao en su punto de sal.
Langostinos en témpura con salsa gourmet: muy buenos, una témpura perfecta y una salsa tipo romescu suave.

De plato principal, de forma obligatoria, común para todos. declinados la fideuá de foie y ceps, así como la de marisco y el arroz meloso de marisco y nos fuimos al arroz meloso de pato y canela; bue punto de cocción (tendencia a poco hecho), buen fondo, no sobra pato, y un toque mínimo de canela sorprendente. Un acierto.

La sección de enfrente de la mesa optó por el menú de fallas. Unos entrantes a compartir: hojaldre de esgarraet con huevas de arenque y mahonesa de mostaza; buena aportación del cocinero en un conjunto conseguido.
Ensalada valenciana con verduras de la huerta; no es lo mio la verdura antes de ser procesada por algún mamífero, pero consigue un plato aceptable.
Canelon de pularda y foie con bechamel de setas: gran sabor, buena presencia; tiene más de segundo que de entrante.
De principal había para elegir: cazuelita de arroz al horno; cazuelita de lomo de ternera, ajetes, huevo y esencia de trufa; la elegida por los tres (de forma obligatoria) la cazuelita de suquet de pescados y mariscos que en realidad resultó que no era suquet (no había caldo que "sucar") pues en realidad era pescado (merluza) rebozado y buenas gambas rojas, todo ello de buen sabor pero que decepcionó porque no era lo pensado.

Para los postres fueron tres del primer menú: brownie con coulis de frutos rojos y helado, un buen contraste entre el chocolate y los frutos rojos con su punto de contraste con el frio del helado.
Los otros tres falleros tuvieron una coca de llanda con naranja, bien en boca aunque menos sabroso que el anterior.

Ambos menús tiene de costo 25€ incluyendo IVA y la primera bebida que en nuestro caso eran el "agua para todos" (como el eslogan político) que después de la caminata para llegar no se quedaron cortas las necesidades de hidratación.

Para beber un bitter sin alcohol (incluido en las bebidas del menú) y empezamos en los entrantes con un blanco Fillaboa, un buen albariño (19€); seguimos para los principales con buen tinto: Dinastía Vivanco reserva (24€). Ambos servidos copa a copa, siempre vigilantes de que la copa estuviera con vino, pero sin agobiar ni llenar copas en exceso para abrir más botellas; como sobró algo de tinto, nos proponen llevarlo para casa pero como íbamos para la noria y al encendido de luces, no era cosa de cargar con el vino, por lo que declinamos su amable oferta.

Un final con 5 buenos cafés (incluidos los descafeinados), la posibilidad de chupitos (se aceptó una mistela) o repetir cafés, algunos servidos en la terraza exterior, sin prisas y con todas las sonrisas.

Dejo para el final un super extra (¡¡atento Aloof a las diferencias de trato con un cliente cualquiera!!). Contactado con el maitre y diciéndole el tema del cumpleaños para buscar la posibilidad de un extra de postre para poner unas velitas, la colaboración fue más que superior. No quiso aprovechar el tema por lo que a uno de los postres (la coca de llanda) la cubrió de chocolate caliente, le añadió una gran decoración con volutas de chocolate y las velitas siendo servida con la presencia de todos los camareros de la sala y con música ambiental.
Ante esta situación y porque se hacia necesario, pero sobre todo por agradecer las deferencias, le solicité acompañarlo de un cava, a lo que me respondió que tenían un cava con el que trabajan habitualmente y que ya había probado, el Bisila brut natute, que aparte de estar bueno, tiene una parte de colaboración de ONG en Africa, lo que me pareció más que bien. Pero aún me sorprendió más cuando me dijo que el cava iba por cuenta de la casa.

¿Se puede pedir más? Que alguien pagara la factura (193€), pero esta vez me tocaba entera para mí. Otra vez será.

Visita a Contrapunto dentro de Cuina Oberta. Un local poco publicitado y algo desconocido en la ciudad de Valencia. Lleva abierto desde Junio y se encuentra enclavado dentro del Palau de les Arts en los bajos del edificio. Decoración moderna, buena separación de mesas e inmejorables vistas desde las mismas.

Para empezar .Chupito de falso "Cheese Cake" Combinación queso fresco de cabra con mermelada de tomate y cebolla

Entrantes

.Coca de Escalivada y Boquerón con Bouquet verde y Vinagreta de Micro vegetales

.Crema de Setas, Foie y Alcachofas confitadas en aceite de oliva Servido en dos tiempos: alcachofa con los trocitos de foie y por último la crema. El mejor entrante. Suavidad y delicadeza de la crema potenciada por el foie. Una delicia.

.Ravioli de Carrillera en su jugo, Cremoso de Cebolla tierna y Chips de Patata violeta También sobresaliente. Ravioli perfecto, al dente y temperatura con un suave y meloso relleno.

Principales a elegir

. Bacalao confitado, Espuma de "All i Oli" de Manzana y Pimientos del Piquillo caramelizados Perfecto de punto, bacalao de calidad en ración superior a lo normal.

. Lomo Alto de Novillo sobre Puré de Patata Trufado y Jugo al aroma de Tomillo Tremendo el puré trufado. Carne sabrosa hecha al punto.

Postre

.Manzana de Feria con Helado de Vainilla Bourbon Sorprendente. Me remito a la foto. Hasta el típico algodón de feria llevaba.

Para finalizar el verdadero .Chupito de "Chesee Cake" servido con petazetas. Me quedo con el falso.

La carta de Vinos no es muy extensa pero hay referencias básicas e interesantes. Tomamos dos copas de cava de bienvenida y 3 copas de vino a 4e. José Pariente, Noddus Chardonnay y un Dinastía Vivanco crianza 2009.. Terminamos con dos cafés y una copa de Pacharán Etxeko por cortesía de la casa.

En cuanto al servicio, había un gran despliegue. Conté no menos de 6 personas en sala y otras tantas en cocina. Maitre joven y agradable con cierta experiencia pendiente en todo momento, acompañado por el resto del servicio en el que se nota rodaje (Emili). Al ser su primera "Cuina Oberta" , ser el último día y no abrir por la noche ofrecieron el menú de noche al precio del de día. Todo un detalle.

Nos explicó que aunque son el restaurante de la Opera tienen dificultades hasta para anunciarse convenientemente dentro del enorme recinto y además no es un sitio de paso. Vi a todo el personal con ganas de agradar y de darse a conocer (que para mí es una de las razones de esta oferta gastronómica).
La impresión general es de que hay nivel en cocina que dirige el Chef ejecutivo Juan Torres dentro de un entorno sobresaliente. Habrá que seguir su evolución porque tiene futuro.

  • Manzana de feria

  • Bacalao

  • Falso chupito

Partiendo de que no soy un admirador de la arquitectura de Santiago Calatrava, dejo ya claro que el entorno que da acceso al local es mejorable, porque antes de llegar pasas por zonas en obras y una ristra de contenedores de basura. Pero voy a centrarme en la cocina y en las sensaciones de Contrapunto.

Fui aprovechando el programa Valencia Cuina Oberta, que quizá no es la mejor manera de aterrizar en un local, pero es una opción perfecta para comer por poco más de 20 euros con un menú cerrado y característico de la cocina. Me sorprendió que desde la mesa, en el interior del restaurante, se observa por fin un punto de vista muy bonito del Palau de les Arts, la ópera de Calatrava.

De entrante, unos crujientes, para acompañar la primera cerveza, y mientras llegaba una Coca con verduras y pescado. Exquisita. A la que seguía una crema de setas con alcachofas confitadas; para mi gusto con un ligero exceso de sal, pero muy sabrosa y con recuerdos a cocina tradicional de la buena.

De plato principal probé el Lomo Alto de novillo, una cocción de la carne al punto y un sabor muy bueno, aderezado con una salsa muy original que me recordó a las de los asados a la miel en mesones típicos, pero mucho más contundente. La presentación del plato, inmejorable, con una cresta crujiente y un puré riquísimo.

El postre fue realmente la gran sorpresa: un surtido de sabores de feria, con la manzana de feria, el algodón de azúcar y un helado de vainilla y Bourbon realmente emocionante en el paladar. Solamente degustar este postre bien vale el precio de todo el menú.

En resumen: más que recomendable, una buena ubicación (pese a los gustos contrarios al calatravismo) y una sensación de que ese local algún día tendrá un reconocimiento de estrella/sol.

Estreno de La Traviata en el Palau de les Arts de Valencia y a mitad del segundo acto, Alfredo (el protagonista) que estaba con dolor de cervicales se retira indispuesto. Por megafonía informan del contratiempo que afortunadamente se resuelve haciendo un cambio del tenor (no de la misma calidad que el accidentado), pero por lo menos se pudo acabar la función.

Nada mas terminar fuimos al restaurante Contrapunto, situado en los bajos del Palau. Abreunvinito ya ha descrito el local, yo añadiría que está diseñado por uno de los decoradores de moda de Valencia, con un muy buen mobiliario acompañado de vajilla y cubertería de corte moderno.

El servicio, a pesar de llevar abierto el local desde el 1 de junio, peca de falta de muuuucho rodaje todavía. Al realizar la reserva pregunté si ya disponían de carta, me aseguraron que si y no es así, hay un único menú compuesto por tres entrantes, un plato a elegir y postre, además de dos detalles de la casa al precio de 30,00 €.

El menú llamado "Opera La Traviata" de anoche fue el siguiente:

Falso chupito de cheese Cake.- Vasito con pan troceado al fondo crujiente, crema de queso y mermelada de tomate. Detalle de la casa para comenzar.

ENTRANTES:

Coca de escalivada y boquerón con bouquet verde y vinagreta de micro vegetales.- Lo llevaba todo, delicada y contundente al mismo tiempo, mezcla de productos en el que el boquerón destacaba por encima del resto.

Crema de setas, foie y alcachofas confitadas en aceite de oliva.- Tres productos cocinados de manera diferente, suave la crema, delicioso el trocito de foie y explosiva la alcachofa en la boca.

Ravioli de carrillera en su jugo, cremoso de cebolla tierna y chips de patata violeta.- El mejor entrante de los tres, sobre la base de la cebolla, el ravioli y los chips. Una pena que el ravioli llegara un poco frío a la mesa.

De principal, yo me pedí Bacalao confitado, espuma de all i oli de manzana y pimientos del piquillo caramelizados, uffff, que bacalao, no coment. Mi pareja comió Lomo alto de novillo sobre pueré de patata trufado y jugo al aroma de tomillo del que pude probar un par de trozos. Rico rico.

De postre fueron unos buñuelos de manzana con helado de miel y romero que nos gustaron mucho y para rematar, esta vez el chupito de cheese cake verdadero.

La carta de vinos es reducida a precios comedidos (x1,5). Tomamos un Improntu de bodegas Hispano Suizas, un vino blanco de guarda 100% Sauvignon blanc, servido a buena temperatura en copas Spiegelau. La botella la trajeron abierta, detalle que observé también en la mesa que tenía enfrente.

Al finalizar la cena, se acercó el maitre por ver que tal nos había parecido la cena, se disculpó porque hubo algo de parón entre platos indicando que habíamos acudido todos al mismo tiempo al finalizar la ópera. Sobre el traer la botella de vino abierta, lo mismo, nos dijo que el encargado del vino era él y que andaba desbordado, cosa fácilmente corregible con una sencilla charla al servicio.

En fin, aparte de algún que otro fallo de no saber comentar el plato, hay que ir, se come muy bien, el entorno es espectacular y supongo que poco a poco y conforme se vayan limando esos pequeños detalles se irá posicionando en muy buen lugar.

Ah, otro detalle. Como se obsequiaba con una primera bebida que no pedimos, nos cobraron el vino al 50%.

Ya hace un par de meses que fuimos a cenar,pero no queria dejar de recomendarlo,para nosotros fue una experiecia fantastica ya que celebrabamos nuestro 25 aniversario y era un regalo de nuestros amigos.
Nos recibieron estupendamente y todo el personal fue atento y encantador, empezando por el maitre y terminando por los camareros.
La comida esteba cocinada con mucho acierto y la presentacion era fabulosa,realmente era un regalo para el paladar, ademas,sabedores de nuestro aniversario,al finalizar la cena nos trageron una mini tarta con las velas;fue todo un detalle.
Para nosotros fue estupenda la velada pese a que llovia y no acompañaba el tiempo.
Para no quedar como unos pelotas le pondremos un pequeño pero,en la terraza de noche se escucha un poco el ruido de los motores de la ciudad de las artes pero al poner la musica de fondo se suaviza muchisimo.Lo recomedamos al 100 por 100 es una experiencia inolvidable.
Agradezcemos el trato al personal y por supuesto a nuestros amigos por el regalo.
Volveremos seguro.

Cuando quieres que un restaurante funcione, lo primero es una buena ubicación. Aquí no está en el centro, pero tiene unas vistas excepcionales, pues está en la planta baja (altura del cauce) del Palacio de Les Artes y mirando hacia el Hemisféric y además orientado al este con lo que, desde medio día, la terraza junto a las láminas de agua de la Ciutat de les Ciencies, tienen sombra y es muy agradable para tomar un café o GT después de comer con buena sensación de fesquito y muy buenas vistas.

De momento (¿hasta final de mes?) funcionan con menú cerrado (33€), eligiendo el segundo, pero pronto lo harán con carta. También la carta de vinos es inicial aún y está por desarrollar, pero si como el "blanco fresquito" que te suelen dar en todos los sitios, aquí te dan José Pariente y en carta tiene Belondrade&Lurton, pues ya indica que la cosa va más en serio. De momento 3 champagnes (los más conocidos), 3 cavas, 6 blancos y 17 tintos entre valencianos y clásicos riojas y riberas con alguna excepción.

Buen servicio en mesa, copas, cambio de platos, servicio de vino... no en vano proviene de La Sucursal y Vertical. Desde luego buena formación. Rapidez (también influye que estábamos solos) y calidad de servicio en sala.

Empezamos con alguna coca-cola y cervezas de presion para refrescar y una copa de José Pariente 2012. Total 5 comensales. Para la comida optamos por el tinto más desconocido, pues si en una carta corta hay un tinto poco habitual quizás merezca la pena, y así fué: Chafandin crianza 2008 un buen Ribera de producción limitada (<10.000 botellas).
Hay que destacar que con los entrantes se incluye un muy correcto cava solidario (con Africa) Bisila brut nature.

Entrantes al centr,o en presentación elegante: esferificación de Blody Marie bien hecha, sabrosa y muy apropiado como primer aperitivo. Sandwich de brandada de bacalao, cumple pero se apreciaba poco el bacalao. Gazpacho de remolacha de un estupendo color morado que atrae aunque el sabor es demasiado suave para mi gusto aunque gana en elegancia.
Se acompaña de pan de pipas de calabaza, chapata o cereales y con buen aceite Lágrima.

De primero: gazpacho (¿otro?) de tomates verdes (y color verde) con langostinos, mejillones y brotes de soja muy agradable con buena materia prima y bien presentado.
Atun (tacos) en escabeche de perdiz y microverduritas cocidas muy al dente (perfectas) que formaban una curiosa combinación de colores y sabores bien conjuntados.

De segundo para elegir: carrillera de buey presentada en taco de buen tamaño, melosa y sabrosa. Solomillo de buey muy bien. Suquet de pescado bien. Hasta aquí todo por referencias ajenas. Arroz de marisco descartado. Fideuá (para dos) de fideo fino con foie y ceps que estaba bien de sabor, suficiente foie pero el mismo los dejó un poco menos secos de lo deseable para mi gusto; plato muy complicado de textura al gusto de todos.

De postre cremoso de galleta, frutos rojos y helado. Muy buena presentación y bien conseguido conjunto. Unos cafés y petis fours (pusieron 4 en lugar de 5) permitieron completar la comida. Lástima de la hora (habíamos empezado casi a las 4) con lo que nos perdimos una sobremesa en la terraza con una copa o un vino dulce.

Me hubiera gustado tener escrito el menú (aquello del fetichismo y no tener que apuntar); me hubiera gustado que todos los platos me los describieran sin tener que solicitarlo, pues la sofisticación y elaboración de los mismos, lo requiere y los magnifica, además que no había otras mesas a las que servir.

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