Vino para unos huevos trufados
Hace unas seis semanas, apareció un paciente agradecido que vive en las montañas de Prades, en Tarragona, con un bote en el que había un huevo con su cáscara y una trufa sin limpiar. Con su poco de tierra. Me dijo, en dos días te comes el huevo y ya me dirás... Obviamente abrí el bote y el aroma de trufa se metió por todas las rendijas de casa... El dia previsto, hice el huevo frito. ES-PEC-TA-CU-LAR. No me lo podía creer un sabor y un olor tan atrufado. Abrí lo-que-tenia-a-mano, un Viña Ardanza reserva especial de 2001. Maridó. Vaya si maridó... La trufa la limpié, le puse brandi y la guardo en el frigorífico. No sé si hice bien...