Époisses, el queso francés tan apestoso que una leyenda afirma que está prohibido en el transporte público
Algunos quesos son más que un alimento: se reservan para momentos únicos, en mesas bien preparadas y con compañía especial. Son pequeñas obras de arte que no se eligen al azar, sino con cuidado, buscando el sabor perfecto para esa ocasión concreta. Pero entre todos ellos, hay uno que desafía las normas y que no deja indiferente a nadie: el Époisses de Bourgogne.
Mucho antes de que su intenso aroma llenara restaurantes y bodegas, este queso tuvo un origen modesto en los monasterios cistercienses de la Borgoña del siglo XVI. Eran los monjes los que elaboraban esta especialidad con métodos tradicionales, transmitiendo el secreto de su maduración a las granjas locales.
La receta pasó de generación en generación, perfeccionándose hasta llegar a la mesa de Luis XIV, donde alcanzó gran prestigio. Su popularidad creció tanto que, ya en el siglo XIX, el célebre gastrónomo Jean Anthelme Brillat-Savarin lo elogió sin reservas, dándole un título que lo marcaría para siempre: el rey de los quesos.
¿Lo habéis probado?
Soy flexicarnívoro y a la comida vegana la llamo guarnición