Ser creativo en la cocina sí, ¿pero hasta que punto?
Hace un par de semanas el Community Manager de la Guía Michelin publicó en twitter “Basta ya” con la imagen de a continuación:
Si bien podía ser una foto sacada en la playa, se trata de un postre incluido en la carta de Falco de Leipzig, restaurante Alemán con dos estrellas Michelin. El postre está hecho con tomate tamarillo helado con champán servido sobre una capa de arena de nueces tostadas, setas y polvo de algas, encima de la chancla.
En la misma Guía Michelín el restaurante y su chef Peter Maria Schnurr, aparecen valorados tal que así:
Tiene su propio estilo personal, que lo hace uno de los chefs más creativos de la gastronomía germana. La composición de sus platos no podría ser más armoniosa y sus presentaciones son un verdadero festín para los sentidos.
¿Está la Guía Michelín arrepintiéndose de sus propias decisiones? ¿Hasta que punto se debería valorar la creatividad por encima del buen gusto?
