Pues de todo hay en la viña del Señor
Ver mensaje de Santi AlbertAlgunos casos que conozco o he leído:
a) ¡Quiero la estrella a muerte! Perfecto, ya la tengo. Ahora viene toda la presión de dar un servicio, una cocina y una presencia del 100% el 100% de los días... No me cuentes que has tenido un mal día cuando he ido a tu restaurante de estrella Michelin y me he gastado un pastizal. Eso se acabó. Somos humanos, pero ¿me vas a cobrar menos, me vas a invitar mañana, vas a poder arreglar un día especial que acabas de machacar? Vaya... Pues ya no no quiero la estrella porque esto es un sinvivir.
b) ¡Quiero la estrella a muerte! Anda... pero si después de todo el efecto novedad no viene nadie y ahora he subido los precios, mi producto vale una pasta, etc... Pero aquí no viene ni el tato a gastarse 100€ + vinos. Pues oye, quédate la estrella que quien tuvo retuvo y seguro que puedo hacer cosas más sencillas a precio asequible
c) No me la esperaba... Y ahora que la tengo... ¡La madre que parió al tipo de los nuemáticos! Me pasan los casos a y b...
Pues eso, ponte en el pellejo de quien tiene la presión de estar reconocido con un galardón de este calibre.
Otra cosa es el que nace con vocación de estrellas Michelin. Esta entrevista de Quique Dacosta es realmente interesante en este sentido:
Saludos
Dani