Reflexiones atrevidas y políticamente incorrectas...

71 respuestas
    #1
    MCamblor

    Reflexiones atrevidas y políticamente incorrectas...

    Tres díscolas partículas de información hacían el peregrinaje entre mi clava de atrás y la izquierda de enfrente... Se toparon con una pared de mi singular razón crítica y el encuentro dió lugar a algunas reflexiones que me parece interesante compartir aquí.

    Resulta que cuando andaba por Bilbao el otro día, nos dió a los amiguetes de allá y a mí por rememorar los momentos sublimes y ridículos que hemos presenciado durante nuestro tiempo en Verema. Creo que fue unánime nuestra apreciación lúdica de una instancia en particular.

    Resulta que uno de nuestros estimadísimos foreros, sin nombre en este folio, se pronunció de forma muy favorable acerca de un merlot español, añadiendo a su apreciación palabras al efecto de que aunque nunca había probado uno de esos merlots de Burdeos de los que tanto cacarea la gente, le parecía que seguramente este merlot español poco o nada tenía que envidiarles, pues se trataba de un gran vino.

    No quiero que nadie piense que me la estoy tomando con él o ella. La anécdota me hizo algo de gracia, pues me parecería enteramente imposible comparar dos entidades sin tener conocimiento de una. Cualquier “envidia” existe en función de lo que actualmente posee el prójimo. No puede exsistir una noción de envidia donde no hay una noción de los bienes ajenos. El asuntillo me puso a pensar...

    El postulado de este forero o forera no carece de lógica. Al fin y al cabo, la vara cualitativa en esto del vino y la buena mesa acaba siempre poniéndola uno. Y una cierta tendencia al patriocentrismo es de esperarse en la mayor parte de la gente. En mi mente, puede bastarme con la calidad intrínseca que encuentro en algo. Puedo colocarlo arbitrariamente fuera de categorizaciones competitivas, obviando ciertos aspectos históricos, que no prácticos.

    No puedo negar que este asuntillo del merlot español sin envidias se ha mantenido recurrente en mi cabeza. Pienso en él mirando el hatajo de revistas españolas de vino... Me pregunto cuanta cobertura pueden dedicar la mayoría de estas publicaciones a la Ribera del Duero, al Priorato o a Rioja sin tan siquiera pensar en investigar a Borgoña, Napa, el Paarl, Anjou, Sicilia, Wachau, el Mosel central o el Valais.

    Noto una cierta esclavitud al producto nacional por parte de los medios. Y no son pocas las quejas que he escuchado de foreros y foreras que dicen “pero es que todos esos vinos maravillosos del resto del mundo nadie los trae a España”. He instado a muchos a poner presión sobre los importadores para ampliar la oferta extranjera. Pero nada. Constantemente me pregunto dónde andará el Espartaco que rompa las cadenas y de el grito de “¡Sanseacabó!”
    Vamos, no es que España, como país productor de vino, no se baste por sí solita para saciar las sedes y teñirles la lengua de morado a todos sus habitantes.. Incluso, puedo afirmar con cierto conocimiento de causa que existe un puñado de vitivinicultores españoles cuyos productos ciertamente no tienen nada que envidiar a los grandes vinos de la historia. De hecho, constantemente afirmo que estos productores españoles son los creadores de tales “grandes vinos de la historia”.

    ¿A qué voy con todo esto?

    A que salta en mi sobrepoblada cordillera cerebral aquella cita de George Steiner: “El único hombre libre es el políglota”.

    Salta porque he notado, en mis veinte años de periplo vínico, una cierta voluntad en ciertas regiones (que quede muy claro, no estoy hablando solamente de España y no quiero que nadie, ni por casualidad crea que lo hago) hacia el monolingüismo. Nos contentamos, o nos dejamos vender, una óptica muy cerrada y la aceptamos como perspectiva válida”. Hablamos de “diversidad” hasta las náuseas, y sin embargo nos transamos constantemente con un par de paradigmas, que quedan como suficientes ejemplos de “lo diverso”. Ocurre esto por distintos motivos: Motivos patrióticos (muy comprensibles, pues nadie deja nunca de pecar de cierto chauvinismo, aunque sea por la calle en que vive), o por indolencia. Pero también ocurre porque nos dejamos manipular por los medios. Porque no exigimos más, que es lo que siempre debemos hacer si nuestro propósito es conocer la verdadera excelencia y la inmensa variedad de la que es verdaderamente es capaz la naturaleza unida al artificio humano.

    Creo que la próxima fase de nuestra educación sentimental debe ser ponernos duros, exigentes, implacables... De verdad verlo, escucharlo y probarlo todo; ser esos políglotas que podemos ser.

    Claro, éstas son únicamente algunas meditacioncillas de un sábado por la tarde, después de editar dos comerciales para la tele. Si no quieren, pueden bien no hacerles caso...

    M.

    #2
    Bosco
    en respuesta a MCamblor

    Re: Reflexiones atrevidas y políticamente incorrectas...

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    Manuel con cariño he de decirte que eres una verdadera ";máquina"; no dejas de ";producir cultura del vino";, si me permites, y ello para venir a deleitarnos con alegria y satisfacción a tus colegas del Foro y a todo aquel que se acerque a leerte, este tema del hilo interesante como siempre, un fuerte abrazo, Bosconio

    #3
    MCamblor
    en respuesta a Bosco

    El interés...

    Ver mensaje de Bosco

    Lo que me interesa es que todos exploremos nuestras propias pasiones y reconozcamos qué nos mueve y a qué...

    No puedo dejar de pensar que en España me he encontrado con muchas excepciones a ese ";monolingüsmo"; que propongo (igual me las he encontrado en California, Francia, Italia, Argentina, Australia, etc.): Enólogos, mercantes y consumidores que se interesan por mantener una perspectiva verdaderamente varopinta y global... Pero me intriga lo que ocurre entre y dirigido a consumidores más ";convencionales"; y, posiblemente, representativos de la cultura del vino en cada país.

    M.

    #4
    JesusBSanz
    en respuesta a MCamblor

    Re: Reflexiones atrevidas y políticamente incorrectas...

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    Ya hay en España varios de esos ";libertadores"; que reclamas. Por diversos motivos, mi importador favorito es Paco Berciano (Alma Vinos Únicos), pero no somos pocos los que compramos vinos extranjeros con mayor o menor regularidad, directamente o a través de amigos, a Pecados Originales, Vins Alemanys (Michael Wöhr), Vila Viniteca, Lavinia, Abraham García, Santa Cecilia, Mundidrinks, L’Excellence, Celler de Gelida o Ramón Coalla, además de otros importadores que no tengo controlados o que no recuerdo ahora.

    Por no mencionar la posibilidad de comprar directamente a distancia en Francia, por ejemplo a 1855.Com o InVinetis.

    O sea, que la oferta es muy amplia y, si uno está interesado, lo tiene a huevo.

    #5
    MCamblor
    en respuesta a JesusBSanz

    Como le apunto a Bosco...

    Ver mensaje de JesusBSanz

    Reconozco muy bien la labor de esos importadores y les comendo por ella. Claro, en mí obtiene plenamente aquella letra de cierta canción de la época de Prince: ";...Maybe I’m just too demanding,/Maybe I’m just like my father, too bold;/maybe I’m just like my mother:/She’s never satisfied...";

    Puedo, además, añadir a tu relación de importadores, a más de una buena docena de grandes enólogos españoles que son amigos míos y que, me consta, se mojan el gaznate muy frecuentemente, con todo lo que vale y brilla del mundo del vino en general. Claro, lo de ";una buena docena"; corta por más de un lado...

    El caso es que mis reflexiones no van a por esos importadores o a por el relativamente reducido número de consumidores que los mantienen ocupadillos. Y no van por España solamente. Creo que no hemos prestado suficiente atención a algunas ";balcanizaciones"; (para utilizar un trmino muy ";noventas";) ocurridas durante este más reciente boom del vino. Lo que me gustaría es ver como se maneja este tema a nivel de los medios, de los consumidores, de la restauración, etc. y si existe algo más profundo en la ";resistencia a lo foráeo"; que noto.

    Y si dudas de esa ";resistencia";, piensa en esta misma web... ¿Has tratado recientemente de meter una ficha de cata de, por ejemplo, un blanco de Franconia? O un espumante del Loira? Los parámetros del sistema mismo te lo ponen un poco difícil, pues sus clasificaciones originan desde un punto bastante ";hispanoenocentrista";. Y la respuesta de José Contreras que recibe esa preguntilla que colgara VíctorBCN el otro día sobre las bodegas que pueden cualificar para ";Bodega dle Año"; en los Premios Verema también me resulta reveladora. Ojo, no estoy condenando absolutamente nada, sólo mencionando aspectos curiosos que me llevan a pensar.

    De querer educarse sobre vinos que no sean de su país, ¿qué hace un consumidor español promedio, por ejemplo? ¿Qué información tiene disponible? ¿Hasta dónde profundiza, tanto la información como el informado? ¿Cómo se revierte el conocimiento adquirido en la cultura del vio que este consumidor va a practicar en casa?

    Creo que son interrogantes muy importantes para todos y cada uno de nosotros.

    M.

    M.

    #6
    Álvaro Girón
    en respuesta a MCamblor

    Re: Como le apunto a Bosco...

    Ver mensaje de MCamblor

    Yo creo que internet también ha cambiado la cosa en esto de la información. Soy suscriptor de Decanter desde hace tiempo, por ejemplo, y por aquí hay algunos habituales a determinados foros con cierta influencia en el mundo del vino a escala internacional. El que quiera profundizar más, bueno, por ahí anda una bibliografía para nada inaccesible -ya sea lo de Bettane, Parker, Robinson, etc.- Lo que no se encuentra en España, ahí está Amazon y similares. No hay una dificultad invencible, lo que pasa es que por aquí nunca ha habido tradición -excepto círculos reducidísimos- de beber vino de otras latitudes. Estamos empezando. No es como en Inglaterra, donde te encuentras el mundo en una esquina, pero tampoco España es un espacio incomunicado con el mundo.

    #7
    JesusBSanz
    en respuesta a MCamblor

    ¿Dudar de la resistencia?

    Ver mensaje de MCamblor

    No, hombre, si acaso ";resistencia"; me parece una palabra muy moderada.

    Si te das cuenta, el único punto de tu mensaje en el que he manifestado una discrepancia es ése en el que dices: ";no son pocas las quejas que he escuchado de foreros y foreras que dicen “pero es que todos esos vinos maravillosos del resto del mundo nadie los trae a España”. He instado a muchos a poner presión sobre los importadores para ampliar la oferta extranjera. Pero nada. Constantemente me pregunto dónde andará el Espartaco que rompa las cadenas y de el grito de “¡Sanseacabó!”

    Quienes reclaman tal cosa, sencillamente no se han tomado el tiempo ni la molestia de buscar. Y que no me digan que con los vinos españoles eso no sucede, porque vivo en un Área Metropolitana de más de 500.000 habitantes y casi todos los vinos españoles que bebo los he de comprar en esas mismas tiendas que antes cité, ya que aquí es difícil encontrar la mayor parte de ellos a precio medianamente razonable. Con excepciones, claro.

    En lo demás, estoy básicamente de acuerdo, lo que lamento porque no es un diagnóstico muy esperanzador y -sobre todo- porque ¡así no hay quien discuta! Pero que conste que la culpa es tuya, por decir cosas prudentes y sensatas... }:-D

    #8
    MCamblor
    en respuesta a Álvaro Girón

    Espacios incomunicados...

    Ver mensaje de Álvaro Girón

    Tienes toda la razón, Alvaro. La internet crea un montón de posibilidades. Está en cada uno querer aprovecharlas.

    Pero añades algo que me hace concretar ciertos pensamientos. Aparte de Inglaterra, donde siempre se ha consumido vino de muchísimos lugares distintos y, de hecho, se mantuvo viva durante siglos la industria vinícola de dichos lugares, y de Estados Unidos, nación de imigrantes con un montón de culturas importando elementos y creando mercados de nicho, no existe ningún otro lugar donde se vea el vino de forma universalista.

    Esto tiene que ver, en el caso de países productores, con la mentalidad de ";lo mío es lo mejor y lo demás no importa mientras no me quite ventas";. Pero he visto casos, en tierras no productoras (pero sí muy consumidoras) de vino donde el consumidor promedio se suscribe a cánones muy peculiares para elegir lo que bebe. En Puerto Rico, por ejemplo, domina indiscutiblemente el vino español. Un segundo lugar muy, muy distante lo ocupa el californiano. ¿Será cosa de deferencia a los colonizadores? No lo s, pero me parece un tema antropo-sociológico fascinante.

    Otra cosa que debo tocar aquí es que el ";boom"; vinícola de los últimos veinte años fue concurrente con el desarrollo de la internet y la transformación de los medios de información. Y sin embargo, siguen operando ciertas concepciones antiguas sobre el vino, siguen dominando ciertas desinformaciones y se sigue ignorando sobre un mundo que está a un par de clics de distancia siempre.

    Esto, repito, no se limita a España. Supuestament, vivimos una era de globalización y ruptura de fronteras políticas y barreras comerciales. ¿Pero qu tan ";globalistas"; somos en verdad?

    M.

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