Ahora V. T. de Cádiz Espumoso...
Re: Ahora V. T. de Cádiz Espumoso...
Ver mensaje de AlternativaEl problema es que por aquí cuando llegan las navidades o algún aniversario se oye mucho "PUM", mucho "CHIN-CHIN", pero muy poco "GLUP-GLUP", entonces con uno de 5€, de 4€, o mejor de 3€, extremeño si es posible, por aquello del Carod, que aún dura, pues mejor.
He visto gente comprando Champagne por 15 euros con tal de no llevarse un cava; así que ahora con un cava gaditano, no tienen excusa, creo.
Saludos desde El Puerto de Sta. María. https://www.instagram.com/guillermomdv
Re: Ahora V. T. de Cádiz Espumoso...
Ver mensaje de _Guillermo_Es algo que aún no entiendo. Supongo que alguna explicación habrá.
Re: Ahora V. T. de Cádiz Espumoso...
Ver mensaje de _Guillermo_Guillermo, los bobos y los memos los hay aficionados al vino, al fútbol, a los coches ...
Re: Ahora V. T. de Cádiz Espumoso...
Ver mensaje de _Guillermo_Sigo sin entenderlo Guillermo. Perdóname si estoy "espesita" esperando la cabalgata...
EMHO existe la libertad personal y la libertad de mercado. Cada cual elige en función de propios criterios ( unos gusto, otros marca,otros calidad , otros boicot a Carod, otros ideologia ecológica...) y los míos, en un 90% en función de RCP. Las empresas eligen poner precios, normalmente en función de costes-beneficio,marketing y calidad ofertada.
Si se quiere se compra, si no, no. Así de sencillo. Pero vamos, que a mi una determinada calidad ( teoricamente buena) a precio bajo no me plantea ningún problema, al contrario.Pero parece ser que el problema de ese cava es el precio....
Os envio el mensaje de nuevo...
Ver mensaje de Beaumont...Ya que el enlace es cierto que no funciona. Es una noticia publicada en mundovino el pasado 15 de Enero de 2008, titulada "Cuanto más caro, mejor sabe":
"Los restaurantes que inflan los precios del vino podrían estar haciéndoles un favor a sus clientes. Un estudio ha descubierto que la gente que paga más por un producto lo disfruta también más. Los investigadores comprobaron que varias personas a quienes se dieron a beber dos vinos tintos idénticos afirmaron que les había gustado mucho más el que les dijeron que había costado más caro. Los escáner cerebrales confirmaron que sus centros de placer se activaron mucho más con el vino de mayor precio. Estas conclusiones podrían ayudar a explicar por qué los comensales ricos suelen estar dispuestos a pagar miles de euros por una botella de buen vino. Parece que gran parte del placer real lo genera más el alto precio que se ha pagado que la calidad de la añada.
La demostración de que sería posible manipular factores no conectados con las cualidades intrínsecas de un producto para hacerlo más atractivo tiene unas consecuencias enormes para todos los tenderos, no sólo los del gremio de la restauración. “Estos resultados arrojan mucha luz sobre los efectos neurológicos del marketing”, afirma el investigador español Antonio Rangel, profesor asociado de Económicas del Instituto de Tecnología de California, que dirigió la investigación.
Estudios como éste reflejan el interés cada vez mayor que suscita la nueva disciplina de Neuroeconomía, uno de cuyos propósitos es comprender el atractivo inconsciente de los productos de lujo y las marcas exclusivas, que cuestan bastante más pero ofrecen escasa calidad adicional. Rangel utilizó resonancias magnéticas funcionales para observar los cerebros de 20 personas a quienes se ofreció el mismo cabernet sauvignon y se les dijo que costaba o bien dos libras y media o bien 45 la botella. A los sujetos se les pidió que cuantificaran el placer que les producía el vino que bebían, y la mayoría dijo que había disfrutado más del de precio más elevado.
Los investigadores observaron cambios en una parte del cerebro que se conoce como el córtex orbitofrontal medio, que desempeña un papel central en muchas clases de placer, y descubrieron que el córtex se activaba más con los vinos caros que con los baratos. Según Rangel, esto demuestra que el aumento de placer fue real, aun cuando los productos eran idénticos.
Hugh Johnson, el decano de los escritores especializados en vino, precisa: “Pasa lo mismo cuando la gente ve una marca de élite: no es el dinero, es la reputación. Es el prestigio”. Piensa, sin embargo, que a los expertos en vino no se les podría engañar con cualidades superficiales como el precio. Además, según él, “la mayoría de la gente que bebe vino suele saber el precio real de mercado y le sienta mal el elevado margen de beneficio que se llevan los restaurantes. “Creo que eso le perjudica”.
Rupert Wollheim, ‘master of wine’ y director de ripegrapes.co.uk, un portal web que vende vino al por menor, dice que la reacción psicológica que ha descrito Rangel era ya bien conocida en el negocio del vino: “El precio es únicamente uno de los elementos del producto, pero si sirves el mismo vino en copas mejores o en un establecimiento de mayor tamaño, eso hará que la gente piense que es mejor”.
Algunos restaurantes han hecho del fenómeno virtud. En el restaurante Pétrus que tiene Gordon Ramsay en Londres, la lista de vinos incluye un Château Latour Premier Grand Cru Classé de 1899 que vale 12.500 libras.
Otros investigadores ponen de manifiesto que los sujetos que participaron en el estudio no estaban pagando por el vino. El placer que les produjo la creencia de que estaban bebiendo un vino caro podría haberse diluido si hubieran tenido que pedir la cuenta.
Scott Rick, un investigador de Neuroeconomía de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh, Pensilvania, afirma: “Hay gente a quien gastar le produce placer y gente a quien le resulta doloroso. En un estudio realizado sobre 13.000 personas, resultó que el 15% eran unos despilfarradores a los que gastar les daba placer, el 25% unos agarrados a quienes les hacía sufrir y el 60% restante se encontraba entre ambos extremos."
A ver que os parece.
Re: Ahora V. T. de Cádiz Espumoso...
Ver mensaje de AlternativaSi llego a saber que el mini-comentario que hice sobre el precio iba a convertirse en el gran tema de este hilo -en vez de hablar del vino en sí- me hubiera callado. Entre otras cosas porque soy de los que pienso que el tema espumosos en la zona del Marco de Jerez -por un tema de variedades, suelos, clima/grado- puede ser bastante más interesante que lo de los tintos. Insisto: habrá que seguir atentamente lo que pase con el espumoso de Barbadillo en el futuro.
Precios. Un comentario que estoy seguro que los amigos del sur habrán entendido rapidísimimanete. Está muy bien todo el tema del RCP. Pero tiene bastante menos gracia cuando de sobra sabemos que desde hace quince años apenas han variado los precios de finos/manzanillas, con lo que difícilmente se cubren los costes de producir un vino que legalmente tiene que cumplir tres años de crianza mínima. Por no hablar del espinoso tema de las marcas blancas: a menos del euro botella en las grandes cadenas británicas. Sí, puede ser fracamente conveniente para el consumidor hacerse con vinos estupendos a precio de derribo. Pero cuando uno ha vivido como dos terceras partes de las bodegas del Marco han desaparecido o que los viticultores apenas lleguen a las 35 pesetas kilo, las ganas de aprovecharse de la situación se te pasan súbitamente. Francamente, preferiría pagar mi botella de fino/manzanilla por encima de los 10 euros, si es que eso sirvier para parar la sangría de vinodiversidad que venimos sufriendo desde los 70s. Los finos y manzanillas que hoy se malvenden poco por encima de los 2/3 euros en distribución los valen de sobra.
Por otro lado, Rafael tiene más razón que un santo en lo que dice en la relación entre bajos precios y tomar a los vinos en cuestión como bebidas de chicha y nabo. No nos hace falta acudir al tema neurotransmisores para saber que, desgraciadamente, si uno quiere prestigiar un producto tiene que colocarlo en el mercado por encima de determinados baremos. Finos y manzanillas son un ejemplo clarísimo: ha sido un error terrible vender las grandes marcas históricas de finos y manzanillas como si fueran exclusivamente vinos de feria. Luego, cuando uno quiere hacer una ligerísima subida de precios, aunque sólo sea para intentar no tener que seguir tapando el agujero que le está haciendo el vino a la cuenta de resultados de la firma con la venta de destilados, se monta un gran cirio, cosa que jamas sucede cuando se saca un tinto al mercado a bote pronto por encima de los veinte euros.
Y como ya nos conocemos la historia, pues a unos cuantos no nos apetece que se repitan cosas parecidas. El más que notable espumoso de Barbadillo, en mi opinión, debiera tener un precio parecido a productos de calidad similar o incluso algo superior. Hay que acostumbrarse a pagar lo que valen las cosas.