Por qué los inversores chinos están abandonando masivamente sus castillos en Francia: 50 bodegas buscan un comprador
En primeros años del siglo XXI, despertó una pasión entre los inversores chinos por el vino de Burdeos. Las ventas de esta variedad aumentaron gracias al interés de Pekín, que se convirtió poco a poco en el principal destino de las exportaciones de esta ciudad del suroeste francés, que llegaron a recibir 71 millones de botellas anuales, según datos del Consejo de Vinos de Burdeos.
El aumento del consumo en el gigante asiático hizo que muchos entonces se lanzasen a invertir en viñedos de Burdeos. Fue el caso de Daisy Haiyan Cheng, que en 2008 se hizo con el Château Latour-Laguens, un castillo con treinta hectáreas de viñedos que compró por cerca de un millón de euros. La producción que luego enviaba a su país natal le permitía vender cada botella por entre 20 y 50 euros, diez veces más caro, según contó al medio digital Watson.
Soy flexicarnívoro y a la comida vegana la llamo guarnición