¿Es tan malo atraer a los jóvenes al vino con espumosos o sangrías?
Vivo en Valencia y en esta ciudad ya hemos alcanzado varios días los 25ºC en el mes de marzo.
Estaba yo pensando en el calor que hacía hace unos días cuando me he acordado de un artículo de agosto del año pasado en el que defendían y cito literalmente:
A los jóvenes debemos ofrecerles un vino fresco y con graduación parecida a la cerveza.
Pues ha coincidido con que hoy he asistido a una presentación de una bodega centrada presentar su nueva gama de espumosos y frizzantes, y no he podido evitar preguntar a su RRPP si con esta iniciativa pretendían atraer a un público más joven.
Cual fue mi sorpresa cuando me dijo que, sinceramente, esta nueva gama es una respuesta a la demanda exterior, que les pedía insistentemente este tipo de vinos para completar su portafolio de vinos, pues sus vinos "más serios" ya se vendían muy bien (el 80% de sus ventas van fuera de España).
Mi reflexión es, si fuera de España compran el 80% (digamos) del vino que producimos y nos piden insistentemente que les elaboremos espumosos, frizzantes o incluso sangrías ¿no querrá decir que los jóvenes que se inician con este tipo de vino dentro de unos años serán los que demanden los vinos "más serios"? Estoy hablando de espumosso y frizzantes de calidad, no del Lambrusco de a 1,5€/botella en el lineal y que me perdonen los elaboradores serios de Lambrusco...