Nimi 2012

Vino Nimi 2012

Puntuación del vino
Puntuación sobre 100:
88
Puntuación Media:
7,7
Calidad-precio:
8,5

Bodega: Celler Joan de la Casa
D.O./Zona: Marina Alta
País: España
Tipo de vino: Blanco
Crianza: Sin crianza
Graduación (vol): 15,50%
Varietales: Moscatel
Precio aproximado: Desconocido
Descripción
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Elaboración: Benissa

Varietales: Moscatel

3 Opiniones de Nimi

Amarillo intenso del color del oro viejo.

Es un vino muy aromático con recuerdos a campos de jazmín, hierbas medicinales, falso cítrico de jengibre y piel de almendra. Por detrás un sutil y elegante punto oxidativo.

En boca el ataque es potente, frutal, con protagonismo del jengibre y de la avellana. Es voluminoso y puede plantarle cara sin pestañear a un buen plato de legumbres que no sea muy graso.

Propuesta diferente y muy interesante.

Amarillo dorado con irisaciones cobrizas, limpio y brillante.

Es de un fino aroma, es como un recuerdo que nos trae a la variedad pero de una forma sutil y agradable. Es más profundo que explosivo con un buen acento vinoso y a flores blancas, se señala el jazmín marchito, hay un fondo algo balsámico de un alcohol fragante que envuelve a la naranja escarchada y a la miel de azahar, hay un agradable punto cítrico al igual que el frutal, se siente el melocotón de viña carnoso junto a un fondo algo especiado de leve vainilla y un trasfondo seco que le da complejidad, elegancia y saber estar. Conforme se va abriendo y al movimiento surge, renace la fruta, desde la mandarina madura a la piña y a la manzana asada, un poco de heno y de ceniza.

La entrada en boca es ligera incluso fresca parece algo desvaída pero el alcohol lo levanta le da genio y estructura. Apabulla el punto seco es fino y elegante, soberbio, dibuja el vino con su personalidad. Surge la calidez sin perder su frescura, cuando crees que se ha ido resuenan los ecos de la nariz y ese trasfondo seco que lo delataba, ahora es quien reina. Lo mantienes en la boca y sientes como la fruta aún se mantiene y pesa desde el orejón, la piña y la manzana, vas ensalivando y rechupeteas y me encanta la ausencia o el no protagonismo del dulzor. Aunque según con que lo marides se aprecia más o menos, le da un punto curioso.

Es aromático, floral, están el jazmín, azahar, pétalos de rosa, junto a rasgos cítricos, y una sensación secante,que recuerda al polvo de talco.Dan paso a litines, fruta madura, hollejo macerado, frutoso. Todo ello con intensidad pero sin empalagar.

La entrada en boca es seca, algo corpulenta, hay un fino alcohol, una acidez fresca y equilibrada, serena al dulce, salen las flores, la pera madura, notas salinas y un grato amargor. El peso del vino en la boca es medio bajo. La copa se llena de densas lagrimas, le cuesta caer, es de un amarillo dorado, marca más edad de la que tiene, maceración de los hollejos.

Al día siguiente baja la intensidad aromática, se ajusta y en la boca desaparece el dulce, cediendo paso al tracto ácido, el tacto es un tanto acuoso, desaparece el alcohol. Paradójicamente lo hace más grato con la comida.

Primera añada, animo, no se besa el santo a la primera. He de decir que le da otra impronta a la moscatel, menos clásica, menos pesada.

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