Restaurante El Celler del Tossal en Valencia
  

Restaurante El Celler del Tossal

40
Datos de El Celler del Tossal
Precio Medio:
41 €
Valoración Media:
8.2 10
Servicio del vino:
8.6 10
Comida:
8.1 10
Entorno:
7.7 10
Calidad-precio:
8.4 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Ciutat Vella
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 18,50 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingo, Lunes y Martes (noches)

Teléfono


40 Opiniones de El Celler del Tossal

Visitamos el Celler del Tossal, un restaurante de referencia en los últimos años, tras haberse producido cambio en la regencia del local. 

Javier y Mariachiara dirigen el Celler con Marco en los arroces y Jorge en la Sala. La presencia de Jorge, que ya estuvo durante mucho tiempo en otros periodos en el local se nota, está como en su casa y se maneja por la sala con soltura. Los pocos cambios apreciados en decoración y el ambiente general daban la impresión de que estuviéramos en el mismo Celler de siempre. El local a mi me gusta, me transmite paz, amplitud y comodidad para disfrutar de una buena comida, por ello me alegré de que no hubiera grandes modificaciones.

Evidentemente todas esas sensaciones hacen que esperes que aparezca a recibirte con un buen vino en la mano (siempre a ciegas) Luca, el anterior dirigente de este local y una de las personas que más admiro por su pasión y conocimiento del vino.

Los vinos los aportamos los cinco comensales, excepto el champagne final, un buen Cazals Rosé por lo que la valoración del vino, sin conocer la carta, hace referencia a la apertura, servicio y cuidado de detalles al respecto, copas, cubiteras, etc.

Respecto a la comida optamos por el menú del día que parecía suficientemente atractivo. Empezamos con dos aperitivos, una ternera cuya elaboración no recuerdo y un interesante raviolo de cocido pleno de sabor que condensaba las esencias de un buen cocido en un pequeño y grato bocado.

El primer entrante, caballa semicurada con escarola a la brasa y lechuga de mar frita muy bueno, la caballa semicurada acabada a la flama con sabores a la brasa y un toque de fondo de mar ácido resulto un conjunto muy atractivo y lleno de contrastes.

El segundo entrante, huevo a baja temperatura con apionabo y huevas de trucha. Un plato en el que el protagonista absoluto era el huevo, pleno de sabor y matices, bien acompañado con el sabor del apionabo y un ligero toque crujiente de las huevas. Me gustó especialmente este plato porque últimamente al huevo a baja temperatura se le echan tantas cosas que no distingo esos matices de la cocción.

Pasamos a disfrutar de los arroces, una pequeña degustación de arroz meloso marinero y arroz meloso de secreto ibérico, ajos tiernos y bachoqueta. Los he unido porque cada uno, dentro de su diferencia lógica de sabores, mostró el mismo nivel, es decir, buen punto del arroz y sobre todo un trabajo en los fondos que se reflejaba en cada bocado. Ricos arroces.

En los postres nos dejamos cuidar por las recomendaciones de Maricachiara. Parece que la repostería es su especialidad y disfrutamos de dos postres completos y una pequeña degustación de un tercero. El primero crema pastelera, higos y cremizola nos encantó lo sabrosa que puede ser una crema pastelera por si sola o con un acompañamiento que incluía además de los higos, mascarpone y gorgonzola dolce, como en este caso. Seguimos con una rica Quenelle de chocolate y pistacho acompañada de helado de tomate y terminamos con una pequeña degustación de la tartelleta y petit fours, original y buen colofón a la comida.

Buen pan y café como siempre, servicio excelente y trato cercano, familiar.

Gracias a todo el equipo y espero que esta primera impresión se confirme y podamos seguir disfrutando de un restaurante de referencia.

Como no hice fotografía de los platos pondré, al menos, la de los vinos. 

 

 

Comida de trabajo con necesidad de cierta intimidad de conversación hacen buscar un local que aporte una zona de tranquilidad. El sótano de Luca lo cumple a la perfección aún a pesar de no estar solos pero sí bien separados de la otra mesa y que además por horario tardío por nuestra parte, aún recorta más el tiempo de contacto lejano.

Seis para comer con costo máximo pactado y libertad de planteamientos en comida y bebida. Mientras vamos llegando unas aguas sin gas Cabreiroa y San Pellegrino con gas; alguna cerveza. Un buen pan loncheado. Decidimos empezar por un extraño fino: La Barajuela

Para comer y beber:

. gazpacho de remolacha e hinojo marino: bien presentado, excelente de sabor, denso; para comerse un pozal.

. ensalada de tomates y salazones caseros con crema de queso: excelente presentación, buen producto. Un buen blanco Maranges 2016 de Chevrot

. pill pill de bacalao con habitas: curioso planteamiento con un pill pill que traba el conjunto. La compañía: Reichsgraf von Kesselstatt 2010, muy bueno.

. ventresca con tomate y alcachofas: lástima que se secó en demasía el pescado porque eran buenos los complementos. Entramos en tinto con Lousas 2012 un vino de aldea, muy atlántico de Ribeira Sacra.

. arroz con espinacas y gambas puntilla y sepia: sublime de sabor, perfecto de cocción, algo caldoso. Muy recomendable.

. ternera a la brasa con pimiento del piquillo: carne ya servida loncheada para compartir, bien de sabor y textura, buen punto y temperatura. Se complementó muy bien con Quinta da Muradella 2012 una garnacha tintorera sorprendentemente gallega.

. postre: su parte de dulce y su parte de helado sobre una crujiente galleta. ¿Sabores? No recuerdo porque me quedé con la compañía: un cream Piñero que enamora desde el color pasando por el olor y llegando al sabor.

Unos buenos cafés y el tiempo necesario para disfrutar del lugar un poco más ya que toda la comida estuvimos con amplios comentarios de los platos y de los vinos por parte de Luca, lo que convierte una comida en una experiencia gastronómica y vinícola completa. Y además ¡abre los lunes!.

La cata especial del año del grupo Kataklub que se realiza con el sobrante de la cata ciega mensual y que, tras acuerdo del grupo de las opciones propuestas, valorando la parte comestible y el ofrecimiento de los vinos, especialmente buscando sobre todo buscando opciones poco frecuentes de encontrarlos y abriendo las fronteras del pensamiento. Otra parte que valoramos es la dedicación y explicaciones del momento del evento.

Para este año los votos se decantaron por Luca y el comedor del sótano (lástima que no estuviera vacío, y es que somos egoistas) después de ver el menú propuesto, con la corrección de que ·el viejete· lo aportaríamos nosotros con el fin de que si sale mal, sale mal y no pasa nada irreparable.

El local, en el sótano, es amplio y permite dos mesas de 10-20 comensales con  la presencia de restos del acueducto de la Valencia antigua que ya parece acompañar a los buenos restaurantes de la ciudad.. Pese a estar en el sótano, el servicio no se resiente y Luca estuvo acompañando a todos los vinos y en parte de los platos complementando el servicio de mesa. Un lujazo.

Ocho (tras la retirada de un miembro por cuestiones de trabajo en el extranjero) para comer y disfrutar. Empezamos por unas cervezas y alguna manzanilla pasada Blanquito con unas aceitunas, además de agua Cabreiroa, en la espera de los rezagados. Gran despliegue de copas y vajilla para el menú pactado:

Aperitivos:

. ortiga de mar en témpura: un para de bocaditos sensacionales, con tendencia estar menos hecha de lo habitual lo que da una textura más complicada pero mucho más sabrosa.

Entrantes:

. ensalada de moluscos con cítricos y gazpachuelo de almendras ahumado y tirabeques: muy sabrosa y fresca.

. sepia a la plancha con humus en su tinta y caldo de jamón Maldonado, con salicornia: un punto picante interesante y una buena mezcla de mar y montaña donde ganaba la montaña

. puerro a la brasa con sobrasada de puerco negro mallorquín: con queso Comté rallado que de tan bueno, abundante y sabroso se comió el plato entero

. merluza a la marinera con alubias: la merluza poco hecha en un guiso con una salsa de mariscos. Plato espectacular.

. presa ibérica con cebollas tiernas y mostaza de altramuces: la carne quedó algo seca pero la compañía mejoró mucho el plato que en la fase visual no entraba por los ojos.

Postre:

. quesos: patamulo, un oveja de Valladolid, hoya de la iglesia, un cabra de Requena, zamorano añejo , un oveja de Zamora, finalizando con Stilton, un vaca inglés.

. calabaza, nueces de macadamia, chocolate blanco y café: sin exceso de azúcar con lo que no servía para entrenamiento para Navidad.

Los vinos:

. champagne Lassaigne La Colline inspirée: buen champagne con notas de pan y levadura, burbuja fina y buena acidez, muy fresco. Muy notable.

.Nourissons 2014 Stephane Bernaudeaus (Loira): tan clarito como corto en nariz y boca, Buena acidez y mineralidad, cítricos y melocotón; demasiado joven para morir.

. Domaine de Montbourgeau Savagin 2014 (L´Étoile): un sorprendente savagin elaborado bajo velo y sistema de barricas que no entra en clasificación de Vin Jaune; entrada muy salina, muchos frutos secos, madera de vino vfrancés..

. Chantal Remy Clos des Rosiers 2011 (Borgoña): un vino de parcela, casi de su jardín,  fino, elegante; un buen pinot noir en el futuro cuando las cepas tengan más años

. Chamberyron L´Angeline 2015 (Côte Rotie): un shiraz amable, dulce, de viñedo de poca producción, intenso de color. Jugamos a cambiar de copas y se notaban cambios en lla intensidad y variedad de aromas. Gran vino.

. Luigi Cecchi 1986 (Brunello di Montalcino): áspero de entrada y con una situación de vino ya demasiado envejecido (incluso nos pareció más aviejado que nuestro Rioja)

. Campo Viejo 1970 x 2 botellas (aportación propia): sorprendió a todos, incluido Luca que quisimos que lo catara con nosotros, por mantenerse bien vivo; inició algo cerrado a pesar de estar abierto tiempo, con aromas de champiñón, cueva, humedad, pero con acidez muy presente, capa aún más que media; con el rato fue mejorando y manteniendo el envite.

. amontillado Terán Salvaje (xerez): algo indescriptible que provocó amores y odios; muy intenso desde la nariz a la persistencia, complejo y evolucionado. Menos mal que lo dejamos para los quesos y no a la entrada. Acertado lo de salvaje.

. Kf Kaldatzfiñ 2012 (Euskadi): un txacolí de acantilados, de vendimia tardía con una intensa acidez y un dulce moderado que mejora la imagen de turbidez con que se presenta; destaca mucha manzana dulce (parece más un sidra de hielo). Elaborado en Quintanar para más curiosidad.

. Cennatorio Uvae Vin Santo del Chianti 1995: una malvasía dulce, elegante, con higos albaricoques, pasas… anuncia la Navidad.

Unos buenos cafés y sin prisa para tirarnos a la calle después de más de 4 horas. Un evento de amigos de los que merece la pena.

Las imágenes: http://katablok.blogspot.com.es/2017/12/specialk-al-tossal.html

Comida para 4 con el fin de enseñar el local a un exNoma que, cosa rara, nunca habia estado.
No estaba Lucca pero hay que reconocer que el banquillo (equipo B le llama ahora) funcionó bien y nos permitió jugar con los vinos, buscando esos frikis fuera de carta o de circuito y sin pasarse de precio.
Elegimos una manzanilla Callejuela de inicio y otros prefirieron cervezas; seguimos con un blanco xtacolí con barrica del que he perdido foto y notas, y rematamos con Sentada sobre la bestia verde 2015, que desconocia que existía (y van por la segunda añada) esta corta producción de, otra vez, una uva recuperada: ull de perdiu.

Para comer decidimos ir a carta y compartir entrantes y luego un principal.
Un aperitivo de la casa de tartar de remolacha con huevas de salmón; un buen aceite Prologo y un buen pan.
Los entrantes fueron:
. cocochas de merluza del Cantábrico (100 grs)
. chipirones con foie micuit y kimchi casero
. mollejas de ternera estofadas con setas
Son buenos platos individuales pero para 4 se quedaron un poco justos

De principal coincidimos todos en pescado de día, que era rodaballo. Bien preparado, ración correcta, sin fallos pero tampoco destacó en especial.

En postre una versión libre del limón helado y como aún quedaba algo de vino, dos optamos por compartir quesos artesanos del mundo que fueron 2 pequeñas porciones de 5 quesos diferentes: morbier, garrotxa, patamulo, stilton y otro que no recuerdo, bien presentados en una tabla con buen punto de temperatura y humedad que no siempre es habitual.
Unos cafés finales y como siempre salimos los últimos casi incluso después de los propios trabajadores.

he ido 3 veces y sin fallos, todos los platos están en su punto de cocción desde los arroces melosos, la carne y el pescado a la brasa es fabuloso. las entradas exquisitas y creativas así como los postres. No se puede pedir más por tan buen precio pagado. El servicio, el enclave, la decoración y los manteles de hilo como se agradece.
En cuanto a vinos, la carta es fenomenal con variedad y rarezas internacionales para los neófitos, y muy lejos del sota caballo y rey que hay en todas las cartas que parece que sólo hay 2 bodegas de Valencia,y 4 de cada una de las 4 R de España , que aburrimiento por favor pero es que no abren más los ojos los restauradores, y si no el vino de la oferta que está hasta en los bares de polígono que los hay muy buenos sobre todo para el almuerzo.

La verdad es que el título de "Sin fallos" del comentario anterior le va como anillo al dedo a este restaurante aunque en ocasiones puede quedar algo corto. Lo frecuentamos bastante por su menú de mediodía con arroz a 20€, que es imbatible en RCP. Visita de un buen amigo a la ciudad, que requiere cena en consonancia y sin asumir riesgos. Dos tercios de Estrella Galicia y olivas mientras elegimos. Se propone carta y un menú de degustación de 38€ pero finalmente vamos con dos entrantes y un chuletón de ternera gallega.
Arrancamos con "pisco-sour" con unas huevas de trucha al fondo, de aperitivo cortesía de la casa. Correcto.
Delicioso el pulpo con trinxat y txistorra (19€). Combinación ganadora con ejecución impecable. Buen calibre de la pata del cefalópodo pero increíblemente tierno. Contundente pero exquisito.
Seguimos con unos chipirones con foie y kimchi (18,5€) . Perfectos. Las patas rebozadas y el cuerpo con un mínimo punto de brasa. Acertada la crema de "kimchi", adaptado a lo que gusta por estas tierras con un picante controlado.
Chuletón de ternera gallega (37€/kg). Excelente chuleta que pasaba holgadamente los 1,5 kg. Poco hecho como se solicitó pero caliente y que así aguantó (soporte metálico y platos individuales calientes) y no hubo que recalentar. Disfrute sin contemplaciones.
Cerramos con una tarta de limón con merengue (6€) y dos copas de vino dulce invitación de la casa.

La parte del vino en El Celler del Tossal, no se la voy a descubrir yo a nadie, pero se agradecen los precios altamente contenidos junto con un servicio excepcional. Tomamos un Victorino del 2013 (a 35€), primera botella que pruebo del 2013 y del que tenía mejor recuerdo pero que gustó y se disfrutó.
Con una copa de Lagavulin 16 (9€) y un gintonic de Martin Millers (8,5€) pusimos fin a una cena excelente.

Un local lleno y una cocina que toca todos lo palos (aunque me vuelvo a quedar sin catar algún arroz) y lo hace bien sin fallos; también en los vinos, Lucca pone mucha alma y es un atractivo más para el local.
Un menú con bastantes opciones, por 19€ y una carta que combina productos clásicos y algún guiño de cocin más reativa

Comida para cuatro que iniciamos con cervezas y una muy buena manzanilla pasada Blanquita.

Entrantes:
. croqueta de puchero con emulsión de ajo: correcta
. anguila a la brasa con cremoso de sansho: la pimienta japonesa aporta un sabor muy interesante. Buen plato.
. mollejas con celeri y PX con seta Portobello. Plato espectacular en el que todo destaca.
. escabeche de corvina: bien el pescado pero al conjunto le falta rock&roll, se queda insípido aunque la presentación es muy interesante y colorista.

Principales:
. avisados que había un buen chuletón de ternera gallega para tres, lo reservamos y acertamos. Muy beuna carne, bien hecha, jugosa, sabrosa. Muy bien. Unos buenos pimientos del piquillo asados.
. al compartir lo anterior, buscamos algo para compartit también: steak tartar que resultó más que correcto.

Postre: pues como había vino, se plantearon unos quesos que fueron un payoyo, un curado zamorano, uno de cabra, un Comté y un Stilton antes del Brexit.

Acompañaron dos buenos vinos: Victorino 2013 poderoso pero amable. Seguimos por recomendación acertada: Sei Solo 2012, algo diferente y tan equilibrado como la música de Bach.

Un rato de trabajo con los cafés es una buena forma de empezar la semana, que no todos abren los lunes.

Local ya conocido y descrito en el que destaca el salón del sótano que permite reunir hasta 30 comensales en una zona con restos de la muralla árabe de Valencia, ideal para celebraciones. El salón principal es cómodo, mesas con suficiente separación, buen cambio de cubiertos y platos, buenas copas y excelente servicio en sala.

Cinco para comer en estupenda mesa redonda. Gran invento. Aunque llegamos los últimos como siempre, aún me dio tiempo a probar una manzanilla pasada de Juan Piñero casi ambarina, más que pasada, “una pasada”.
Carta de vinos interesante y buenas recomendaciones fuera de carta. Entre clásicos y frikis optamos por los últimos.
Existe un menú del día (19€) con dos entrantes, un principal y un postre; opciones de carta variadas e incluso alguna recomendación de mercado del día, en especial los pescados.
Buen pan de hogaza crujiente. Cortesía de la casa brandada de bacalao con el polvo de su piel; buen planteamiento y sabor.

Iniciamos el tema de vinos con recomendaciones de Lucca al que pedimos vinos fuera de lo común manteniendo un precio comedido porque la comida va a ser larga; eligió La Bufarella de la Verema 2014, sin DO, con pocos grados, un xarel.lo turbio, sin filtrar, con sensación de manzana ácida (casi parece a medio camino entre vino y sidra) muy salino, ligero. Al centro a compartir con 2 raciones de cada:
. atún en salazones con uvas pasas pimientos verdes y con unos hilos de guindilla picante. Punto justo de picante y buen salazón. Servido sobre una tosta muy crujiente,
. cocochas: buenas de sabor, buen punto de textura
Aquí nos habíamos quedado sin vino y pasamos a francés de la zona del Loira pero fuera de DO, un Mon Cher Garnay 2013, casi un clarete, demasiado ligero aunque muy curioso.
. mar y montaña: manetas y sepia. Todo sabor y textura gelatinosa pero mantenida. Acompañan algas, cebolla y un detalle de jalapeño a vigilar por su intensidad.
De nuevo sin vino y pasamos a otro friki: Lousas 2012 Parcela Camiño Novo de Ribeira Sacra un tinto ligero de cuerpo, pocos grados y muy equilibrado y atlántico.
. anguila ahumada con manzana verde, cítricos y una flor de shian que provoca una anestesia momentánea y curiosa en la boca. Gusta incluso a los resistentes a la anguila ya que esta textura de la anguila está más cerca de la carne que del pescado. Muy recomendable.

Principal:
. una de solomillo: buena pieza y por referencias buen sabor y punto.
. cuatro de chuletón reunido en una sola pieza de aproximadamente 2 kilos que cayó con extrema rapidez ya que el hueso es el que más peso aportaba al plato. La carne muy buena, sabrosa, buen punto de plancha en plato caliente para mantener temperatura. Hubiera caído más carne. De guarnición unos destacables pimientos de Piquillo.
Tras la ligereza anterior decidimos un salto de intensidad y pasamos a un excelente (ganó por goleada) y poco conocido Ruina 2013 con una lágrima tintada de llorar.

Postre:
Rematamos ese huequito final con un par de buenas raciones de quesos: lazada, garrocha, parmesano, conté viejo y tetilla con una gelatina de tetilla y avellanas tostadas caramelizadas; un poco de pan tostado. Acompañó un muy notable Cream Piñero para cerrar el círculo con la manzanilla pasada del inicio.

Unos cafés finales y un rato de charla contando con la paciencia del jefe que casi empalma con el inicio del servicio de cenas.

He venido con mi pareja a cenar tras ver los comentarios sobre el restaurante... Hemos recibido una excelente atención por parte del personal de sala, no se les ha escapado ningun detalle. Con respecto a la cena, hemos tomado el menu de degustación el celler que constaba de un aperitivo y cuatro platos para compartir. Todos estaban estupendos. Para terminar nos sirvieron un postre que constaba 4 texturas de chocolate tambien muy buenos. Con respecto a los vinos, aqui llega lo mejor del restaurante: carta muy amplia con vinos internacionales y naciones todos conocidos y de muy buena valoracion en las guias. Hemos tomado las gravas de casa castillo (DO Jumilla) que encontramos muy apropiado para acompanar la cena. En resumen un sitio para repetir.

“Hola, soy Jansolo y soy adicto al Steak Tartar”. Esta frase, que bien podría escenificar la iniciación de un adicto en un grupo de apoyo, resume perfectamente mi estado de ánimo tras esta visita al Celler.

Tras la inesperada y agradable sorpresa de la visita anterior, todavía no habíamos tenido oportunidad de ajustar la cuenta que teníamos pendiente y la espera empezaba a resultar irritante. Un bautizo, una boda, y un proyecto más tarde volvemos a disponer de un fin de semana de libertad y, por fin, podemos reservar mesa.

Aviso a navegantes: al llamar anuncié retóricamente que iba a pedir el Steak Tartar y me contestaron “has hecho muy bien en avisar porque el Steak ahora es por encargo”. Menos mal que era retórico, porque si no menudo chasco. Llega el sábado a mediodía y, previo paseo por el Carmen para llegar con puntualidad británica, a las 14:00 llamamos al timbre. Nos reciben, confirman la reserva y nos acomodan en la mesa de la esquina al fondo.

Pablo nos atiende profesional y amable como siempre, toma nota de la comanda y para el vino nos deja en manos de Luca. Le pedimos que nos aconseje algo diferente para acompañar el Steak. Se marcha abajo a la bodega y al momento aparece con un botella de Táganan. Nos explica que se trata de un vino canario, del norte de Tenerife, de unos viñedos pequeños de producción limitada y difícil de encontrar habitualmente. En mi modesta opinión me pareció un vino excelente, muy suave y que cumplió con creces las expectativas. Si encima le sumas un buen precio, la fiesta ya está servida. Parafraseando un conocido anuncio: “Vino tinto canario, 25€. Disfrutar de un buen vino que desconocías absolutamente por la mañana al levantarte, no tiene precio. Para todo lo demás Mastercard.”

Pasando ya a la parte sólida, como aperitivo de la casa nos sirven una crema de maíz, con albóndiga de bacalao y codium. Mezcla interesante y acertada. El entrante elegido fue el pulpo con patata, txistorra y espuma de salsa mery. Destacable la combinación de la txistorra y el pulpo con la patata. Como principales, para ella un solomillo a la brasa al punto que estaba “mantequilla” y para mí el steak tartar.

Mientras disfrutamos del entrante, traen el “chiringuito”. Solamente la preparación previa ante el comensal ya constituye una delicia e induce a un buen salivado, totalmente necesario antes de proseguir. A continuación Pablo pregunta:
-“ ¿Cómo lo quieres, normal, suave, valiente...?”
- “Hombre pues,….., valiente pero no suicida”

Una vez servido, la mezcla del vino y el steak tartar deviene simplemente soberbia. Seguramente existirán platos más exquisitos, más refinados o incluso más innovadores, pero sin duda este es mi nirvana particular. Unos minutos más tarde se ha terminado la chicha pero no el vino, así que para el postre decido “afrancesarme” y me traen un variadito de quesos muy apañado. Mi acompañante optó por un postre tradicional de Xativa, el arnadí, que desconocíamos pero que nos sorprendió gratamente. Un café destacable concluyó la visita.

Entrantes y vino
1.- Crema de maíz, con albóndiga de bacalao y codium
2.- Pulpo con patata, txistorra y espuma de salsa mery
3.- Táganan.

Steak Tartar
4A.- Preparación Steak Tartar
4B.- Steak Tartar, servicio
4C.- Tostadas de acompañamiento

Solomillo, quesos y postre
5A.- Solomillo a la brasa, presentación
5B.- Solomillo a la brasa, detalle
6.- Quesos
7.- Arnadí

No sé lo que tiene este plato para despertar en mí un instinto carnívoro desaforado, como si de Hannibal Lecter se tratara. Puedo rumiar toneladas y toneladas de endivia, brócoli y/o demás verdes conocidos, pero tras un simple bocado de Steak pierdo los papeles. No me van las medias tintas, la carne cuanto más roja y más cruda, mejor. Por lo visto lo de omnívoro debe ser solo para disimular, entre momentos carnívoros.

Salimos pensando en la próxima visita y una célebre cita me viene a la mente:
- “Buenas noches, Clarice”… jejeje

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