Restaurante Bascook en Bilbao

Restaurante Bascook

Datos de Bascook
Precio Medio:
42 €
Valoración Media:
7.7 10
Servicio del vino:
6.9 10
Comida:
7.9 10
Entorno:
7.8 10
Calidad-precio:
8.2 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Vizcaya/Bizkaia
Localidad: Bilbao
Dirección: Barroeta Aldamar 8
Código postal: 48001
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


18 Opiniones de Bascook

Sin duda , demasiado tiempo sin pasarme por esta casa , que junto con el Kimtxu y poco mas , serian de los locales donde uno además de comer , se divierte comiendo , relamiéndose de los enunciados de la carta , de sus combinaciones , de sus fusiones .

Aunque Aitor tiene varios proyectos, será por lo que sea, pero a mi este es el que mas me gusta, local ya descrito, siempre elegante, colores oscuros y luz tenue, que le dan un aspecto moderno y elegante.

Aprovechando las vacaciones de mis chicas, quedamos para comer el menú de diario, que aunque no esta en los precios típicos de dichos menús, merece mucho la pena, ya que las elaboraciones y las cantidades lo valen, 29,70€ precio final .

De la carta del local puedes escoger dos platos con estrella y un postre, da lo mismo si son entrantes, principales, carnes o pescados, puedes escoger lo que quieras, dos carnes por ejemplo.

Primero un chupito de crema de calabaza muy sabroso.

Yo escogí un ceviche de lubina ahumada, cangrejo loco y ají de alga nori, todo muy acorde, lubina en ceviche, batata con ají, aguacate, cilantro, claro, alga wakame , mezclum de calidad y por encima de todo ello una lamina de lubina ahumada con sésamo , sin pasarse con la típica leche de tigre , todo muy contrastado y rico .

Para Ana arroz de hongos, mollejas - panko y batida polenta grass, muy rico y en su punto y otra vez perfecto el matrimonio entre los componentes del plato.

Uxue, huevos ecológicos con patata rota y los tres cerditos a la brasa, poco hay que explicar, producto de primera, chorizo, panceta, buena patata y huevos de primera, todo dicho.

De segundo plato, el menda se pidió un tartar selección, papadum mostaza y sal de cecina crujiente , hace poco me pusieron un tartar de bacalao y lo enunciaban como steak tartar , en este caso era un steak tartar y lo enunciaban como tartar , ya no se como va la vaina .
El caso es que el steak o perdón, el tartar , estaba muy rico , equilibrado , sin pasarse , ni de picante , ni de mostaza y acompañado con unos crujientes para usar a modo cuchara , muy bien .

Ana pidió la burger Bascook, brasa y crujiente fondue de queso Iratí, la carne muy buena, rico sabor y es que prácticamente todas las elaboraciones de carne, como mi tartar , son de vaca vieja , de hecho también , aunque sin estrella para poder elegirla en este menú , tienen un plato , titulado , “Txuleta de la ostia , deshuesada , asada a la brasa” , eso si a 15€ los 100gramos .

Uxue se pidió los canelones de jabalí y manitas con terrina de foie hojaldrada, cojonudos, muy sabrosos, la carne muy bien trabajada, textura agradable, bien cocinada y con mucho sabor.

De postre, cheesacake de oreo y queso lleno de moras, que sabor más rico a queso como me gusta, muy rica la crema, el crujiente de la galleta y los ricos frutos rojos, de los mejores postres de queso, presentado en vaso.

Ana, texturas de pastel vasco y sable tostada y Uxue un postre de chocolate, no me acuerdo exactamente, pero todos muy contentos con la elección.

Para beber un verdejo Caraballas, por 19€, litro de agua, 4€ y un gin de fifty pounds 8,5€.

Concretando , opción divertida , original y rica , eso si siempre nos acercamos entre semana a comer el menú , que sale mas rentable , y ya es un menú de casi 30€ , pero que por ser una cocina de buen producto y divertida , esta bien .

Y eso que te tienes que medio agachar para entrar por el portón de este antiguo almacén de sal..., y es que mientras desciendes por las escaleras iniciales te vas sorprendiendo por el espacio, capacidad, decoración, ambiente, luminosidad e hilo musical (actual y bueno; tal vez algo alto).

Medio día en Bilbao, tras unos pintxos en Ledesma nada mejor que un menú de mediodía de calidad a 29,70 euros (2 platos de carta + postre del día). Como no tenía muchas esperanzas en cuanto a la cantidad, devoro el pan de inicio... Al final, me sobró el pan, los pintxos previos y si te pones hasta el postre...

Como aperitivo un chupito (vaso de madera) de "crema de brócoli", muy buena y a muy alta temperatura.

Difícil elección entre las tres categorías de la carta, eligiendo finalmente:

"Gyozas de berenjena, txipiron y vieiras con pochas al ajoblanco". Primer problema, las gyozas son sólo un mero detalle del plato (2 unidades más bien pequeñas -correctas-), el principal es un espectacular txipiron (sepia tamaño medio) perfecta de punto y casi fileteadas en anillas, la vieira muy bien, todo ello acompañado de unas interesantes pochas al ajoblanco. La realidad es que todo el conjunto es sobresaliente, solo el tamaño (por no esperado) preocupa (por lo que falta).

En mesa también degusté los "Raviolis de bosque otoño y pomada de champiñón" acompañada de vasito (no chupito, tamaño Bilbao...) con capuccino de avellanas, este ultimo por si solo ya merece pedir este plato. La pomadade champiñón me pareció sobresaliente y la pasta buena con tal vez exceso de una excelente bechamel (al gusto)

"Bacalao brasa, pil pil de porrusalda, tostada de sopa de ajo", excelentes dos lomos de bacalao, muy bien trabajados y presentados para un conjunto muy interesante.

E igualmente el "Pescado del día brasa y arroz negro de sepia", lomo de merluza cocinado de manera sobresaliente a la brasa sobre un arroz negro muy potente. La cocción y sabor (¡Esas brasas!) de la merluza de10, por encima del arroz.

Para postre, y ya sin ganas, un "Gin tonic, tartar de schweppes, macarrón de canela", un helado arriesgado en el que destaca una sobresaliente presentación del schweppes. Y por supuesto, la "Torrija & crema tostada y helada", un postre absolutamente sobresaliente.

Por copas sueltas, solicité dos crianzas de Rioja, bien presentados y perfectos de temperatura, pero sinceramente esperaba algo más (por copas sueltas) por la sobresaliente carta de vinos.

Lo dicho, sorprendente lugar, en el que tal vez con compartir tres platos hubiera sido más que suficiente y en el que me da la sensación que arriesgue poco en la elección de las propuestas... Muy bien en todo caso, y con ganas de repetir.

Restaurante muy comentado en verema pero que creo merece la pena “actualizarlo” de vez en cuando. Acomodados en una de sus preciosas mesas de madera de “buen calibre”, dejo que mi compi vaya echando un vistazo a su original carta. Mientras tanto yo he visto que en su carta de vinos aparece algo desconocido para mi. Un ribeiro del que no me suena su nombre. No es de extrañar pues compruebo que la bodega nace en 2013. Concretamente en Ourense, a orillas del Miño. Preciosa etiqueta, obra del fotógrafo gallego Alberto Martí. En ella aparecen tres personajes de la época, El “rico”, el párroco y el “pobre”. La botella, estilo Borgoña, de vídrio ahumado. Uva Treixadura y conservado sobre sus lías. Un vino que me ha sorprendido gratamente. No es ese sabor afrutado sin más. Tiene clase. Un sabor distinto a lo habitual.Su nombre: Ramón Do Casar2014.
Perfectamente aconsejados por el camarero que nos atiende, uno de los “jóvenes veteranos” del local, decidimos compartir tres platos.
Nos obsequian primero con una crema de calabaza que ayuda a entonar un poco esos destemplados cuerpos.
El pan ha sido uno de los protagonistas. El panadero creo que “me conoce”. Corteza crujiente a más no poder. Riquísimo.
Comenzamos la cena con unos riquísimos Raviolis de bosque otoño con pomada de champiñón. Vienen acompañados de un vasito de capuccino de avellanas que está para comérselo con cucharilla y que bien pudiera ser un postre. Probamos cada cosas por su lado y después hacemos la mezcla. Me gusta que se note el sabor de la pasta. A pesar del excelente acompañamiento que no enmascara el producto. Muy conseguido.
Pasamos al Sukalcook de guisos largos a la bizkaina. Carrilleras y callos. Te dan la opción de que elijas el ingrediente principal. Por la que me acompaña, lo de los callos queda descartado así que nos decantamos por unas estupendas carrilleras. Menos mal que tienen el detalle de obsequiarme con algún callito de compañía. Acompaña al plato una especie de crema con un sabor más que intenso. Por sí sola es de “complicado” sabor pero al mezclarla con la salsa el resultado es muy agradable. Me ha gustado por lo original y por lo arriesgado.
En cuanto lee lo de txuleta no puede evitarlo así que finalizamos la parte salada con el Taco de Txuleta de la Hostia con patata y pimientos rojos asados. Por supuesto ella pide que se la pasen un poco más. Carne de excelente calidad. Muy tierna pero a su vez con muchísimo sabor. Volvemos a no estar de acuerdo pero eso me favorece. Esa grasa que ella es incapaz de comer me la “dona”. Qué placer cuando mezclas la parte magra con la grasa. Esto es como comer paletilla pero a lo grande. Muy buena. Estupenda. Los pimientos están a la altura y la patata idem de idem.
Nos obsequian con un postre que no habíamos pedido. Un Brownie de chocolate acompañado de un helado color rosa. De primeras digo que es un sugus de fresa. Luego digo que me recuerda a un “palote”. Pues tampoco ando tan mal de paladar. Efectivamente la idea es que sepa a sugus.
Y terminamos con dos raciones tremendas de Torrija con helado. Esta vez, se llame como se llame, me sabe a caramelo de café con leche o algo muy similar. Hay que reconocer que Diego es un verdadero artista en lo que a hacer helados se refiere. La torrija está jugosa y riquísima. Tal es la cantidad que incluso un servidor tiene que dejar un poco en el plato. Hemos cenado casi en exceso. Pero como dice el otro: “ande yo caliente”…….
Con un rico cortao y una infusión damos por concluída la velada. Tranquilo ambiente. Restaurante de mucho éxito en la capital. Son ya unos años de rodaje y les va bien. Seguiremos siéndoles fieles, se lo merecen.
Para ver algunas fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/2016/01/restaurante-bascook-bilbao-la-hostia.html

9 meses desde mi última visita y las cosas poco han cambiado. Reservo con antelación puesto que es uno de los restaurantes más “difíciles” de Bilbao para pillar sin avisar. Al llamar no me acuerdo de pedir “mi mesa” pero ella, fiel, ahí está. Esperándome.
Mientras mi amiga echa un vistazo a su curiosa carta yo voy mirando algún vinito. Me gustaría cenar con una botellita de Mumm pero ella prefiere un blanquito, así que con mis dudas entre un txakoli o un rioja, al final me decido por pedir una botella de Placet, concretamente un 2009, que es acierto seguro. Un viura cien por cien al que se le nota bastante su paso por madera. Aquí ya no hay demasiada fruta pero está en un buen momento de consumo. Es un vino denso y aunque se deja beber gustoso, es ligeramente seco. Buena temperatura y buenas copas.
Nada más sentarnos nos obsequian con una croqueta que está muy rica pero que si os digo la verdad, tal ha sido la velocidad de consumo que ni recuerdo de que era. Casera y con una salsa que me ha hecho pedir el pan con urgencia. Por cierto, tres tipos, uno picante, uno de aceitunas y el otro….. mi “amor”, el de maiz. Ricos los tres.
Casi sin darnos cuenta nos ofrecen otro aperitivo en forma de nigiri con lleva un trozo de alga y una generosa cubierta de un foie que está para echar cohetes. Riquísimo.
Comenzamos con el primer plato elegido y que nos sacan en “medias” raciones individuales. Ya se que estamos en Bilbao pero la leche con las medias raciones….
El nombre del plato en carta es literalmente: ummus de coliflor-11 toffes-noodles al ajo negro. Los noodles no son otra cosa que la pasta china, en este caso gruesa, lleva como compañía unos estupendos hongos en buena cantidad, quizás el ummus de coliflor sea lo menos destacable en boca, el resto de sabores, muy potentes, se lo “meriendan”. Plato muy, pero que muy consistente. La salsa, color de caramelo de café con leche, de ahí lo de 11 tofees, supongo. Desde luego que el plato no es dulce pero el sabor del conjunto es sobresaliente. Así mismo un sabor potente y que se nos hace conocido pero que no conseguimos adivinar. Preguntamos y es cilantro. Por si mismo es excesivamente potente pero al mezclarlo con el resto de ingredientes consigue darle un toque original a semejante plato.
Creo que en cocina nos han visto “flacos”. Ahora nos aparecen con unos langostinos de tamaño medio que van sobre una base de aceite y perejil que están para chuparlos y, como buenos comensales, es lo que hacemos. Muy apetecibles.
De nuevo otro plato presentado en raciones individuales tamaño XL. Tatín de jibión brasa-cebolla de Zalla-pomada de hongos. Buenos aros de jibión, con la textura adecuada. Tiesos pero que no presentan problemas de tener que tirar de ellos para comerlos. En tempura tenemos pimiento verde y cebolla, exquisitos y una salsa negra de las de comer con cuchara, que ya no hay demasiadas ganas de untar. Bueno, debería haberle sacado la foto al plato de Marijo…… limpio como la patena.
El último de los platos elegidos ha sido el Tartar de buey + mojo daikon + pappadum picante. Creo que en la foto podéis ver el tremendo color de esa carne. Plato complicado para muchos pero que realmente cada día me gusta más. La compañía, sin “molestar”, acompaña muy inteligentemente a la carne. El daikon se parece un tanto al rábano pero no es tan amargo y además tiene un toque picante. El pappadum no es más que un pan muy fino pero elaborado con harina de legumbres. Precede de la India y en este caso lleva un suave toque picante que se agradece.
Me dice mi compi que no quiere postre pero conozco el local y se que tienen algunos postres que más que “agobiarte”, “relajan” un tanto la cena. Así que nos pedimos un Gin tonic helado – frui terapia de gominolas – canela en rama. Y nuevamente, en dos raciones generosas se nos presenta este postre que es eso, algo fresco, muy fresco. El helado sabe a Gin tonic, sin duda. Las gominolas muy ricas y dulces. Muy rico.
Y como hoy tienen ganas de “matarnos”, nos aparecen con una mousse de mango que sabe a lo dicho. Una cereza hace el papel de “ojo” en la foto. Original y rico postre que consigue que hoy ni me plantee tomar un café. Creo que no tengo espacio suficiente para ello. Hemos cenado estupendamente. Estamos satisfechos. Yo tengo aún un poco de vino.
Recalcar como siempre la juventud y la tremenda simpatía del servicio, algunos son ya “viejos conocidos”, otros no tanto pero todos ellos a buen nivel. Volveré y volveré.
Para ver las fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/2015/03/bascook-y-volver-volver-tus-brazos-otra.html

Algunos pensarán que repetir es aburrido pero no es este precisamente el caso. Hasta largo se me hace el espacio entre visita y visita y realmente igual es que así es.
Ser un “tragón” y un “curiosón” es lo que tiene y ese afán de conocerlo todo, no nos deja el margen necesario para visitar algunos de nuestros lugares preferidos con la asiduidad que quisiéramos. No obstante creo que ellos saben que les somos y les seguiremos siendo fieles. Me quedan unos pocos a los que les debo visita.
Llevaba yo ya los motores a alta temperatura, alguno que yo me sé lleva tiempo poniéndonos los dientes largos con esas fotos de su periplo por tierras sureñas a la búsqueda de un alimento que a mi me tiene total y absolutamente encandilado: el atún.
Yo sí que me repito pero si tuviese que elegir un alimento para ser el único en mi dieta, este tendría, sin duda alguna, muchísimos puntos ganados. En sus diferentes maneras de cocinarlo me enamora a diario.
El restaurante sigue en su línea, sin novedades en cuanto a entorno. Eso sí, echo de menos alguna cara pero en este mundo de la restauración, el movimiento de personal es mayor que en otros. Algunos sabemos bien y les estaremos eternamente agradecidos, lo duro que es su trabajo. Intentaremos almenos que de algún modo, sea agradecido. Pues desde aquí, un pequeño guiño a su labor: eskerrik asko (gracias).
Por supuesto, espero que no haya dudas al respecto, la mesa elegida no ha sido otra que “mi mesa”. Curiosamente, siempre elijo el lado desde donde todo se ve pero hoy “me han quitado” el sitio. Y desde mi posición tengo la cocina a la vista y allí que veo una cara que me suena. A mi ese txikito me ha dado de cenar en algún sitio. Pues sí, en el Petit Komite de Galdakao. Me alegro por él y por Aitor que ahora forme parte de su equipo. Y por nosotros, que narices.
Estaba claro que yo venía con la intención de probar ese pescado. La compañía marca un tanto tus elecciones y si se puede, hay que ser gentil y dejar que ellas tengan preferencia a la hora de elegir la cena. Alguno pensará: pero si lo hacen siempre. Pero no es asi, hay mucha amabilidad femenina que deja que seas tú el protagonista.
De vez en cuando hay que “hacer patria” y cuando es con algo rico, mejor que mejor. Para acompañar la cena nos hemos decantado por una botellita de Itsasmendi 7. Poco ya que decir de este txakoli que tan reconocido está últimamente y que la verdad es que creo sinceramente que se lo tiene merecido. Además, con los platos saboreados hoy, ha mantenido el tipo estupendamente.
Nos llega algo que tiene la importancia que tiene, un alimento de primera línea y que afortunadamente cada día gana más protagonismo. El pan. Además hoy he tenido la suerte de comer uno de los “míos”. De corteza dura, crujiente a más no poder. Mi dentista quizás me miraría con malos ojos pero a mi que me quiten lo bailao.
Nos presentan el primer aperitivo, en unos pequeños y muy originales cuencos de madera y unas cucharitas muy chulas. Consiste en un caldo-crema de verdura con unos trozos de jamón o panceta (no está hoy uno del todo a lo que tiene que estar….. ¿o sí?) crujiente. Está para “pasar la lengua”. Estupendo.
De segundo aperitivo, llega el “rey de la fiesta”, un tartar de atún. Un pequeño recipiente de madera también. El color del pescado casi lo dice todo. Tengo además la infinita suerte de que a alguna no le van estos “crudos” como dice y que tras probarlo por recomendación mía y no dejar esa mente abierta, decide regalármelo amablemente. Pues encantado de los nervios. Gracias maja.
De entrante y como siempre en este restaurante presentado en raciones individuales, compartimos unas “cojonudas” croquetas de talo. Están de muerte, con la textura perfecta, además, esa salsa que se ve en la foto, no es otra cosa que morcilla y ahí ya me has ganado. Sabores marcados y potentes. No se si seré el más indicado para comentar este plato pues tiene demasiado “enchufe”.
Ahora y de nuevo presentado en dos medias raciones, un pulpo crispy. Una manera un tanto distinta de presentación de otro plato clásico. De algo que si el producto es bueno, como es el caso, es “caballo ganador”.
La base de patata está riquísima y el rebozado del pulpo idem de idem. Así que de nuevo disfrute. De nuevo el uso de materia prima excelente y la buena mano, da como resultado un plato del que disfrutar.
Y llega ahora, como no podía ser de otro modo, un señor taco de atún de Barbate acompañado por unas vainas crujientes y unos txanpis. Una suave crema acompaña al plato. La compañía está muy rica y me la como en primer lugar. Yo soy de los que prefieren la carne sola, yo soy de los que quieren disfrutar de este alimento en su justa medida. El punto ideal. Esto tiene que estar así. Con ese color. Sabroso, sublime. Creo que no me cansaría jamás de comerlo. En esta ocasión, al parecer, también ha enamorado a mi compi que a última hora, más por “problemas de capacidad” que por gentileza, me pasa un par de trocitos. Hubiese yo pedido otra ración pero conozco los postres de este restaurante y no pienso irme sin probar alguno.
Dentro de su oferta, que prácticamente la tengo catada en su totalidad, y por preferencias de mi golosa compañera, nos decantamos por un tatin de manzana, royale de vainilla y helado de caramelo. Hojaldre con esa especie de puré de manzana por encima. Rico, rico. Esa vainilla con una suavidad meritoria y ese helado de caramelo….. diosssssss.
Este postre se merece algo rico y aún dudando entre unas cosas y otras y a pesar de que alguno que yo se me dirá que siempre me decanto por cosas “pastosas”, pedimos una copita de PX Piedra Luenga que sabemos que marida de narices con lo dulce.
Pues con ese regusto que tengo, ni café pido. Así voy estupendamente.
De nuevo salgo de este restaurante con esa sensación de satisfacción, con esa sensación de “modo de volver” sin haberte ido. Con pena por las ausencias pero contento porque quienes están lo hacen estupendamente. Merece además la pena, echar un vistazo a su carta y a su blog. El responsable de este local, además de saber mucho de cocina y demostrarlo, tiene un arte con la pluma que es de envidiar. Y además, algo que yo valoro y mucho: no tiene “pelos en la lengua”.
Para verlo con fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/

Antiguo almacén de sales marinas situado muy cerca de la ría, en un punto en el que la elegante arquitectura de los edificios del Ensanche Bilbaíno comienza a dar paso a la arquitectura más típica del Viejo Bilbao.
En el siglo XIX, llenaron su interior toneladas de sal para posteriormente cerrar y pasar al olvido. Fue descubierto en 2009 por el Chef Aitor Elizegi (conocido profesional de los fogones) que andaba buscando un local para anclar definitivamente su destino a esta ciudad.
No lo dudó, y tras mucho esfuerzo e ilusión, pudo con todas las adversidades y en junio de 2010, tras una reforma integral de la que sólo se salvaron las paredes de piedra, el antiguo almacén abrió de nuevo sus puertas para dar cabida a un nuevo espacio gastronómico diferente a todo lo que había en la ciudad hasta ese momento.

No me suele gustar salir a cenar sábados por la noche, ya que suele ser cuando un restaurante sufre su mayor estrés y hay ocasiones en la que ese estrés acaba repercutiendo en la experiencia que vive el comensal. Pero hoy me tocaba ceder para atender a un compromiso entre amigos. Previa reserva con mucha antelación, ya que suele ser muy difícil hacerse un hueco, nos ubican en una mesa cuadrada no excesivamente amplia, pero suficiente para no estar incómodo.

Miro a mi alrededor...cenas de pareja, mesas con pequeños grupos y mesas con grupos más numerosos que copan el restaurante y generan un ambiente en el que cualquier risa histérica o grito pasa desapercibido. La fiebre del sábado noche fluye en este local y la gente se divierte de lo lindo mientras come y bebe. Pese al bullicio nosotros 4 estamos realmente a gusto.

Nos traen la carta, que resulta ser un “periódico” tal y como suena, nos divertimos un rato con este curioso formato.
La carta cuenta con un sinfín de platos que se necesitarían varias visitas al local para poder probarlos todos, así que tras varias dudas resueltas por el predispuesto y joven servicio de mesa, y con intención de probar un poco de todo, nos decantamos finalmente por el Menú Degustación, cuyo precio oscila entre 55-66€, según el producto de mercado que lo componga. En nuestro caso supuso 61,60 € con Iva.

Lo que vino a la mesa fue lo siguiente:

**APERITIVO: VERDURAS DESHIDRATADAS (invitación de la casa): crujientes, ricas.

**CEVICHE MERCADO+GUMMY LECHE TIGRE+PANKO DE ALGAS: no recuerdo qué pescado lo componía, pero estaba muy fresco y sabroso. Lo acompañaba una especie de salsa-crema de fondo de suave sabor que le iba muy bien. Un plato refrescante que se comía solo.

**TABLA COMPUESTA POR:
1-NIGIRI DE AGUACATE Y ANCHOA: Muy suave y rico.
2-TARTAR DE BUEY + BEARNESA DAIKON + CRISPI DE CECINA: de fuerte sabor por la cecina. A mí me encantó. En el resto de comensales disparidad de opiones.
3-URAMAKI. No recuerdo bien cuales eran sus ingredientes, pero el resultado era de sabor un tanto dulzón. Gustó mucho.
(VER FOTO DE LA TABLA)

**GYOZA VIERAS + HUMMUS DE LENTEJAS + BUTIFARRA PLANCHA: este plato no gustó. La gyoza de vieiras riquísima, el hummus de potente sabor y la butifarra de sabor más potente todavía. Mezclabas todo y el resultado era bastante infumable, y para que diga yo eso...En resumen, mezcla de ingredientes a nuestro entender muy poco acertada.

**GAMBAS FRESCAS CON GOLPE DE CALOR: Estupendo producto, muy fresco. Un toque de calor y a la mesa, prácticamente crudas. A mí me encantaron, pero el resto de comensales consideraron que estaban excesivamente crudas, así que volvieron a cocina a por otro golpe de calor. Volvieron un poco más hechas y seguían muy ricas. (VER FOTO)

**HUEVO A BAJA TEMPERATURA CON HABAS Y JAMÓN: Las habitas con un punto de cocción muy sutil que las dejaba "al dente". Falló en este plato el huevo que en mi caso llegó pasado de punto y con la yema ya dura. Aún así el resultado final en sabor rico.

**LUBINA A LA BRASA, ACEITE DE OLIVA Y VERDURAS ASADAS: En este caso el pescado llegó en su punto. Plato que gustó pero no deslumbró.

**PAPADA CON BUÑUELOS DE MANGO: Papada pasada por la plancha, potente sabor a la que acompañaban unos buñuelos de mango que suavizaban el conjunto. A mí particularmente me gustó mucho.

**DAIFUKU DE YUZU EN PIÑA, JUGO DE COCO Y HELADO DE ARROZ MILANESA: postre fresco fácil de comer que a estas alturas del menú y de la noche vino muy bien para aligerar.

**TORRIJA DORADA CON HELADO DE PASTEL VASCO: postre muy muy rico que debido a que llegamos todos muy justos no se apreció como debiera. (VER FOTO).

Interminable menú que quizá resultó excesivo para una cena.

VINO:
“Sección de periódico” dedicada al vino no muy extensa…Riojas, Riberas y algún vino de alguna otra denominación. No encontramos nada que nos sorprenda así que nos vamos a lo seguro y finalmente “caen” 2 botellas de TXAKOLI ITSASMENDI Nº7. Como siempre, no falló. (18,70 € cada botella). Copas aceptables, buena temperatura, descorche, primer servicio y prueba. Refrigerado en cubitera de plástico.

También se bebieron 2 botellas de agua de litro.

PAN: servido en un cuenco de cerámica blanca, nos pusieron pan de maíz, de aceituna negra y un pan picante que a mí particularmente me encantó. Buen pan que entraba en el precio del menú.

Servicio de mesa desarrollado por personal joven, con ganas de hacer y agradar. Lo consiguieron, pero llegaron hasta donde llegaron. Creo que conté 4 camareros atendiendo mesas y se trata de un local grande, por lo que los tiempos entre plato y plato se fueron dilatando conforme iba sucediéndose la cena. Esto supuso que se rompiera la armonía de tiempos que debe de tener un menú degustación, supuso que la cena se alargara demasiado en la noche, y supuso que los últimos platos fueran ya un mero trámite ya que la falta de hambre y el cansancio hacía mella en nuestros cuerpos. Quizá fue también culpa nuestra por elegir un menú tan largo y abundante empezando a cenar a las 23,00...

La cuenta ascendió a 290,40 € Iva incluido.

Comida de fusión, con gran presencia de ingredientes y sabores. Se trata de un local que ha calado en la ciudad y sus mesas siempre son codiciadas. Volveré seguro, pero lo haré entre semana, en un ambiente más sosegado en el que podré disfrutar más tranquilamente de su cocina al igual que he hecho en anteriores ocasiones.

  • Torrija dorada con helado de pastel vasco

  • Gambas frescas con golpe de calor

  • Tabla de Nigiri, tartar de buey y Uramaki

Llamada tardía al restaurante. Completo. Si es que no se puede andar así.
Me atiende Ana, la segunda de abordo, una chica encantadora que disfruta con su trabajo y eso se deja notar. Me dice que está fuera, que en cuanto llegue al restaurante si hay una cancelación me llama.
Media hora más tarde tengo la infinita suerte de que alguien no puede acudir y conseguimos mesa, además nosotros somos los que queremos "nuestra mesa". La mesa alta, la de la entrada. Desde aquí las cosas se ven de otra manera. Se "vive" más en directo el alma del local. Igual el hecho de ser "pequeños" nos hace sentirnos algo más "importantes" aquí subidos.
Como siempre la atención es de pura simpatía. Gente joven, con ganas.
Su carta, presentada en una pequeña revista se compone de tres tendencias distintas, una más "verde", la otra más "de casa" y la última, más "internacional".
Nosotros ya tenemos una confianza y siempre pedimos "sopitas". Queremos que nos digan lo que les parece más apropiada hoy.
Tenía yo un antojo esta noche pero me "guían" y me dice que me saca un pequeño aperitivo para no quedarme con las ganas. Marmita de callos, morros y patas Me alegro de que me haya quitado las ganas de pedirme la ración entera. Pero precisamente no porque no haya disfrutado, más bien por todo lo contrario. De esto me como yo una cazuela entera.
Ricooooooooo. Muuuuuchooooooo. Esa salsa está para untar pan sin descanso. Un ligero toque picante que aumenta aún más mi gula. Al mediodía y como plato único sería la os......
Sin pedirlo pero como atención, allí que nos aparece una cazuelita de cascarrilla al ajillo. Uffffffff.
De pequeño tamaño pero con mucha carne en proporción. Sin "conocimiento" comería yo. Estupendos. El pan es otro de los apartados a destacar en este local, generalmente son panes variados pero en concreto a mi me tiene "enamorado" mi pan de maíz. De color amarillento, yo lo prefiero a un bizcocho. La salsa de los morros ha llevado buen "fregao".
El otro pan es para mi chica pero hay que probarlo todo y está también de rechupete. Empezamos ahora con lo principal. Todo presentado en medias raciones que no son precisamente mini-raciones Kebab-espárragos con toffe achicoria y yogurt de albahaca. Presento las dos fotografías para verlos mejor. En cuanto lo ponen en la mesa, el aroma a "verde" nos invade. Producto natural pero estupendamente trabajado. Conjunción de sabores marcados. El espárrago con una textura pocas veces catada. Muy rico. Un plato ligero pero un plato que en tu casa no lo vas a comer tan fácilmente. Por algo me encanta a mi cenar fuera.
Nos vamos ahora a un plato tampoco probado. Era uno de nuestros "pendientes".
Wan tan de garbanzos y sobrasada más huevo de caserío y migas de piparrak Pues uno casi no sabe ni como describir exactamente el plato. El huevo casi sin la clara. El Wan tan sabe a lo que nos describen, a garbanzos y sobrasada, ni más ni menos. Cosa curiosa y sabrosa.
El huevo como a mi me gusta, con la sensación de "poco hecho" pero siendo la realidad distinta. Está muy, pero que muy bien hecho. De comer de bocado. Acompaña al plato una especie de "tostadita" de algún embutido catalán que es lo más oscuro en la foto. Sabor a corteza de tocino muy crujiente.
Las piparrak, lógicamente le dan un toque "vivo", un toque picante pero sin anestesiar el paladar. Me ha gustado mucho este plato.
Foie dorado, gyozas de manitas y hongo con sirope de cebolla roja. Si alguien me hubiese dicho a mi que iba yo a comer tan gustosamente este plato, le hubiese dicho que nones. Lo que cambian los paladares, lo que uno puede "adiestrar" los gustos probando y catando.
El foie con sabor a ello, "al punto" que diríamos de la carne. Lo acompañan de una pequeña jarrita de líquido de cebolla roja sin un sabor excesivamente marcado. Para que eches lo que estimes oportuno.
El plato tiene suficiente sabor para necesitar compañía pero probado primero sin y luego con, marida estupendamente y le da un toque diferente. Llegamos al postre un tanto "completos" y por ello les decimos que queremos media ración a compartir. Evidentemente y digan lo que digan, las mujeres son muy "independientes" y al final nos hemos comido uno cada uno. Dos "medias" raciones que son raciones enteras.
Una especie de "brazo gitano" de frutos rojos con un helado riquísimo. Todo ello con un pequeño toque de "sugus". Es un tartar con mucho sabor y realmente fresco que no "llena" y que lo he pensado: esto maridaría a las mil maravillas con un GT de Brockmans. Pero uno se está haciendo un poco más "responsable", es por no decir "mayor" y hay que coger el coche. Que pena más penosa. Hacía tiempo que no lo tomábamos y hoy teníamos que cumplir, un estupendo txakoli, quizás uno de los primeros txakolis en dar el salto. Otxaran 2012 en este caso. Curiosamente el txikito que nos lo ha servido era de Gueñes, localidad cercana a la bodega que produce este txakoli. 26 añitos y pura simpatía. Así da gusto.
De color amarillo con unos ligeros toques verdosos. En nariz presenta mucha fruta y yo, después de varios intentos fallidos, he descubierto por fin la manzana. Es curioso lo despacio que se aprende pero las "alegrías" de dar con lo que buscas.
Tiene una acidez bien marcada, te permite disfrutarlo despacio, sin prisas.
Creo que es un señor txakoli que quizás no tenga el reconocimiento merecido.
Un estupendo cortao en taza pequeña, como a mi me gusta y una pequeña charla con Ana, charla de cosas del comer y del beber.
Cada día disfruto más con esta afición, el día que algún cocinero descubra el plato ideal, el que esté rico y además tenga calorías negativas.......... ese día será "un gran paso para la humanidad".
Para ver fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/

...La vencida!! Despues de dos intentos fallidos he conseguido asistir a este restaurante, la otra opción era Zarate pero ya habían reservado aquí.

Eramos tres comensales y elegimos un menú a precio de 58€+Iva el cual lo regamos con una opción a 10€ extra de G.H. Mumm. En carta el brut lo tienen a 37€, así que nos parecio apropiado bebernos dos botellas por 20€. Tenias derecho a dos botellas a 10€, luego a 37€.

Vayamos con la comida. No voy a mentir, he comido en otros sitios mejor y en otros peor; me han tratado mejor y peor en otros sitios; pero si me preguntas si volvería, la respuesta es no. Me esperaba mas de este sitio, sobretodo basandome en las buenas criticas de esta web.

El menú consta de 8 platos de los cuales lo mas sabroso son los aperitivos!!! Nos pusieron unos platitos de sushi que estaba brutales!!! Sobretodo uno de steak tartar con huevo y mostaza... La boca agua!!! Después unos hongos con tempura, muy rico tambien. Los principales sin pena ni gloria, ricos en sabor y textura pero... sin sorprender (un huevo a baja temperatura con verdura, pescado sin mas y el otro cochinillo). El postre si es digno de mención, frambuesas, helado... fresco de verdad!!!

El servicio del Mumm, pues hombre cubitera de Damm en plastico ya te va diciendo. Se basa en descorche y listo pero a mi estas cosas son las que menos me importan.

3 café, un té interminable y a pagar. 212€ por el susto de Iva no incluido...

¿Recomendable? Por suspuesto, el sitio es muy bonito, el trato agradable y se come bastante bien. Pero yo, tengo otras preferencias por Bilbao.

¡Por fin en el Bascook! Tras varios intentos conseguimos mesa en este sitio permanentemente de moda que va dejando una estela de comentarios elogiosos por todas partes, empezando por Verema y siguiendo por todos los amigos y conocidos que lo han disfrutado. Poco que añadir a lo que ya han dicho muchos aunque a riesgo de que éste sea un comentario reiterativo apuntaré lo que más me ha llamado la atención: primero, una ambientación impecable, inusual en Bilbao (al menos en locales de ese precio); segundo, una calidad-precio imbatible (y eso que era cena a la carta, el menú del mediodía a 23 + vino e IVA roza el precio chollo). Éramos cuatro y me quedé con ganas de meter cubierto en el plato de algún compañero así que sólo probé lo que pedí: como entrantes (para compartir) navajas brasa y nugget de viera y calamar con carbonara de polenta y alcahofas; como principal un exquisito bacalao pil-pil y vizcaína (dos en uno); como postre las frambuesas zeta con helado de chocolate blanco. Todo riquísimo. De bebercio Izadi (de Rioja), por no sobrepasarnos con el vino. Sacado a temperatura adecuada, como Dios manda. Café decente. Dos entrantes a compartir entre cuatro, principal, postre, cafés y agua por poco más de 40 per capita. Sábado noche y lleno total en un Bilbao muy animado, al menos en la calle y en el Bascook, otra cosa es cómo les irá a muchos otros restaurantes. De todas formas este sitio se merece el éxito de que disfruta: hacen las cosas bien, han creado un espacio interesante y acogedor con aire cosmopolita y además el precio es comedido. Espero repetir.

Hemos vuelto al Bascook mucho antes de lo pensado, pero tenía que ir a Bilbao para tratar un tema de vinos con un veremero y no se me ocurría un sitio mejor que éste para comer bien y a buen precio. De paso me han acompañado mi mujer y mis hijas, que por la tarde no tenían colegio debido a una festividad de ámbito local (día de Olarizu).

Hemos llegado a Bilbao, y como ya eran las 14:30 h hemos ido directamente al restaurante, que en ese momento registraba un tercio de entrada, aunque al final acabó llenando la mitad de sus mesas. Tras entregarnos el periódico-carta les pedimos alguna recomendación para las niñas, que se concretó en una Hamburguesa con patatas para una y en Arroz con tomate para otra, seguido de una Torrija y un Coulant de chocolate como postres. Por cierto, este último llevaba de acompañamiento un delicioso helado de leche quemada que merece ser probado. En nuestro caso hemos pedido el menú del día ( 23€+iva), del que hemos optado por los siguientes 6 platos, que hemos compartido entre los dos:
- Pimientos rojos con olivas negras (aperitivo cortesía de la casa): muy buena carta de presentación a base de unos ricos pimientos rojos cortado en juliana y confitados.
- Croquetas de marmita de pulpo y choriceros ahumados: originales recetas por su relleno, cremosas, con más tropezones que besamel y crujientes por fuera. De las mejores que he comido nunca.
- Pan de maíz brasa, tomates verdes fritos y aceite de oliva: es una especie de tosta realizada con pan de maíz y tomates confitados de intensísimo sabor. Muy rico.
- Maki de gilda y tartar de bonito con alegrías: sobre una base de sushi se presenta en pequeñas cantidades un tartar de bonito acompañado de gindilla verde y roja (gilda y alegrías), cebolleta y semillas germinadas, además de un bol con salsa de soja donde mojar el sushi. Muy bueno.
- Nigiri de buey, yemaperris y mostaza: sobre una base de arroz, que creo que sobraba, se presenta un tartar de vacuno, con yema de huevo cruda, germinados y mostaza. No es el mejor tartar que he comido, pero alcanzaba buen nivel. Muy rico.
- Torrija dorada con helado de pastel vasco: excelente torrija, al que casi le sobraba el helado, quizás un poco empalagoso.
- Helado de la pantera rosa: original y agradable postre, que lleva mufin de jengibre, gelatina de remolacha, arándanos, una crema de leche y helado de fresa.

Para beber hemos optado por un La Montesa 2009 (16€), un tinto de medio cuerpo de fresca garnacha que nos ha encantado. Al tipo de comida elegida le habría ido mejor un blanco o un espumoso, pero no nos convenció nada de su carta, que en este local está un peldaño por debajo de la cocina. Rematamos la comida con un par de cafés solos muy buenos. Para acabar una recomendación para padres que lleven niños: es preferible pedirles un menú como el de los padres aunque nada más les guste uno de los platos, pues pidiendo fuera de esta fórmula el precio de un plato y un postre viene a salir parecido de precio. Ejemplo: la hamburguesa y uno de los postre nos salió por casi 23€, y el Arroz con tomate y el otro postre por 19€. Pagando un poco más tenemos un plato extra para los adultos, que sumados a los anteriores conforman un completo menú degustación. En el cálculo del precio nada más meto lo de los adultos.

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar