Restaurante Arbidel en Ribadesella

Restaurante Arbidel

14
Datos de Arbidel
Precio Medio:
48 €
Valoración Media:
7.5 10
Servicio del vino:
6.9 10
Comida:
7.9 10
Entorno:
6.6 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 25,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


14 Opiniones de Arbidel

gracias a unos amigos, conocimos este restaurante.

quizás las expectativas generadas no ayudaron en demasía... pero bueno...

era un miércoles, dos parejas.

había gente pero no diría que estaba lleno, aunque tampoco tiene muchísimo sitio...

es un restaurante con una estrella, con lo que se supone que las cosas las hacen bien.

la comida estaba buena, con puntos minimalistas en lo que a cantidad se refiere, pero con buena elaboración, cocción y con calidad en el producto. 

no salimos con hambre, pero no tuvimos que pasear para "ayudar" a digerir.

hay dos menus degustación y carta.

la carta de vinos justita, con muchas cosas "out", y estamos a principios de julio...debería haber de todo... 

el servicio es correcto, cercano, el Sr. Uz estuvo presente en alguna ocasión...trato correcto...entendiendo por eso, lo estrictamente correcto...

ni grandes explicaciones, ni cortas,....título y a correr.

sin detalles de excelencia en servicio de vino o de las comidas....correctos, pero sin excelencia, sin rasgos de alta cocina, bien hecho, bien servido...pero estamos hablando de una * michelin, no sé... el valor se le supone, no???....

les deseo suerte, pero francamente también muchas ganas de trabajar...hay trecho por recorrer y con esta gama de precios, deben darse prisa....

no repetiremos hasta la década siguiente...hay que darles otra oportunidad, pero a medio plazo. 

Tenia muchas ganas de visitar este restaurantes, las referencias de mi amigo Sergio siempre habían sido muy buenas, quizás las expectativas eran demasiado grandes, aunque ni mucho menos fue decepcionante al menos no por los platos.

Local bien situado, en frente tienes una carnicería y tienda de productos asturianos muy maja, compre varias cosillas, tiene terraza y un interior no muy grande, pero bien apañado.

El servicio joven, algunos muy atentos y otros, prácticamente susurraban, cuando preguntamos por alguna información sobre algún producto del plato, o no sabían, o no preguntaban en cocina o me referían al menú escrito, con la salvedad de una joven que ponía interés en informarme, vale que fuésemos pesados, pero lo justo, ya que visto el interés desistimos, será por que soy un friki , pero me han acostumbrado a que en este estilo de locales la gente que te atiende , suela estar informada de lo que lleva el plato , mea culpa.

Tienen dos menús, ambos de precios razonables, escogimos el mas largo, “Un paseo por el arbidel”, 65€, por persona +2€ por pan +bebida, ósea 67€ iva incluido +bebida, prefiero verlo así.

Nos pusieron unos snack, una mini tostada de tartar de bonito, un pequeño bombón de foie con compota y kikos, espuma de vichusua con huevas de salmón y tortita de marisco , al estilo de la de camarones gaditana , pero en pequeñito , caviar de algas .

Todos ello, muy correcto, al centro nos pusieron una pizarra con varios trozos de pan, ricos, maíz, tomate, blanco rusticó, nueces-albaricoque y de trigo sarraceno, y en un cuenco aceite, Marques de Valdueza, muy rico, además nos encanta a los tres.

A continuación empezamos con los enunciados del menú.

Gazpacho de manzana verde, sardina marinada y espuma de Pria , un queso de la zona , de tres leches , tenia , además , alguna fabe , tirabeques y una flor de calabaza , de este plato decir , que nos encanto , fresco , distinto , muy agradable.

Langostino tigre sobre crema de zanahoria y comino y tocineta ahumada , no note el comino, pero seria por la sutileza, la tocineta, tampoco la note, seria por mi paladar y el langostino rico, sin mas.

Vieira en escabeche de sidra y pomelo rosa, para mi gusto la vieira pelin hecha, ni mucho menos pasada, es cuestión de gustos y las dos emulsiones, la de vinagre de sidra y la de pomelo rosa, muy buenas, además llevaba esferificaciones de jengibre, flores y hierbas aromáticas, una de ellas anisada, a mi me gustan mucho y se repitieron en mas platos, pero Ana no es tanto de flores y hierbas, esto también es cuestión de gustos.

Pulpo asado o braseado con parmentier de arbequina y espuma de su jugo, rico y sabroso.

Ravioli de morcilla trufado, pasta fina y delicada que rodea una rica morcilla, trufa fileteada, compota de manzana, rodajitas de queso, vare, de vaca y una potente salsa de jugo de carne , potente y rico plato.
Pote de berza y repollo, foie asado y lacon, seguimos con sabor y potencia en el plato, que cada día me gusta mas, muy buena combinación.

Lubina asada en mojo verde y cromatismos vegetales, buena elaboración, buen punto y original y divertido plato, varias emulsiones, de flores, hierbas, alga nori, perejil, etc.

Salmonete “desespinado”, jugo de cangrejo del sella, hinojo y estragon , si pero no descamado , no hay cosa que mas rabia me de , prefiero un pelo en el plato , que se le puede caer a cualquiera , aunque tampoco , que encontrarme en un restaurante de cierto nivel una escama , si , solo me encontré una escama , pero soy un maniático y no me gusta, el pescado rico , pero con escama.

A continuación mi mujer comió pichón asado y guisado con soja y jengibre y ragu de setas, le gusto y a mi me lo cambiaron el pichón por un cordero relleno muy rico.

Postres, tarta de manzana caliente, crema de vainilla y helado de canela y yo pedi otro cambio, aquí me pusieron del menú corto, frixuelo de afuega’l pitu, reineta, toffe de avellana y caramelo especiado, rico, muy suave el queso.

Y acabamos con leche fresca, mango especiado, kiwi eco y helado de chocolate, también correcto.

Para beber tienen la opción de maridaje a buen precio, yo opte por pedir una botella de un blanco de la zona, pesico blanco, 24€, tiene potencia para todo el menú, al principio me costo un poco entenderme con el, pero poco a poco nos fuimos haciendo amigos, mas bien conocidos, no es mi estilo, tiene un deje ajerezado, que no acaba de irme.

Una copita de sidra dulce valveran , me gusto esa acidez , 4€ , chupito de orujo asturiano , 2,5€ , cafes a 1,8€ y los escalopes para Uxue , acompañados de patatas , 15€ , bien , ya que sacaron sanck para ella , el pan 6€ y se me olvidaba , con los cafes unos petit fours .

Resumiendo, es frase hecha, ya se que nunca resumo, buen menú, buenos precios, poca empatia por parte de, valga la redundancia, parte de la gente que te atiende y sobre todo una espinita clavada, bueno mas bien una escama.


.

Debo confesar que para este dia Arbidel no era mi primera opción, pero las pensadas inicialmente tenian todo su aforo completo, recurri a las alternativas, y afortunadamente, ahora puedo decir, que no solo no me arrepiento de la elección sino que la elección ha sido todo un exito.

Quien me iba a decir a mi, que en un lugar como Ribadesella me iba a encontrar con un lugar como este.

En una calle centrica de este pueblo, medio tapado de la vista de los que transitan por aqui, se encuentra esta joyita.

Local pequeño, no caben muchos comensales, lleno a rebosar, paredes con decoracion diferente cada una de ellas, amplio personal en sala, con reparto de funciones y con buena sincronización entre ellos y la cocina, que se adivina pequeña.

Buena carta de vinos, amplia, buena representación de DO's, precios contenidos, y con algunos vinos muy interesantes, entre ellos un verdejo Malcorta de Javier Sanz elaborado con una uva recuperada, sabroso, que nos acompaño la comida y del que no dejamos ni una gota.

Tienen carta y dos menus: el Villadesella 2015 y Un paseo por el Arbidel" de 8 y 12 pases, a 35 y 65€ con maridajes a 15 y 20€ respectivamente. Con posibilidad de cambios por intolerancias, alergias, etc.

Nos decantamos por el largo, y no nos arrenpetimos.

- Aperitivos y snacks:

- Bombón de foie con compota de manzana y kikos
- Copa (cabecero de lomo) de Joselito
- Torta de camarones y caviar de algas sobre semillas de amapola
- Croquetas de boletus y copa.
Cada uno en su estilo, bien, a destacar la torta de camarones.

- Gazpacho de manzana verde, sardina marinada y queso de Pria. Platazo, texturas, saborazos, ....

- Langostino tigre sobre crema de zanahorias y comino y tocineta ahumada. Bien, pero mas normalito.

- Vieira en escabeche de sidra y pomelo rosa. Otro platazo, tecnica, buen gusto, ....

- Pulpo asado con parmentier de arbequina y su jugo emulsionado. Pero ¿donde estamos? ¿Solo tiene una estrella?....

- Ravioli de morcilla trufado con manzana, setas y queso Varé. Toma sabores, .....

- Pote de berza y repollo, foie asado y lacón. Diferente, texturas, ....

- Rape asado con cuscus, tallarines de calamar y caramelo de cigalas. Para levantarte y aplaudir.

- Virrey desespinado, jugo de cangrejos del Sella, hinojo y estragon. Rico, suave, jugo intenso de sabor.

- Solomillo con foie, trufa, patata y brotes. Buena calidad de carne, pero mas visto.

- Tarta de manzana caliente, crema de vainilla y helado de canela. Otro para levantarte y aplaudir.

- Leche fresca, mango especiado, kiwi eco y chocolate helado. Frescor en boca para terminar un buen disfrute.

Cafes con hielo, y unos petit fours formados por brownies de pistacho y gominolas de papaya, ponen fin a este gran experiencia.

Después de una serie de visitas a las principales sidrerías/marisquerías de Ribadesella -destacables el Carroceu y el Campanu- y cumplido el ritual de la fabada asturiana, tocaba aproximarse a una cocina mucho más elaborada, dirigiendo nuestro pasos, a tal efecto, al restaurante ahora comentado, no sólo por las críticas recibidas, sino también por la curiosidad de saber el secreto de un menú de un restaurante de una estrecha Michelín, a un precio sorprendente.

Y la verdad es que no decepcionó.

Situación y entorno: Bien señalizado y ubicado en un coqueto rincón de la localidad antes comentada. Cuenta con una terraza (suplemento del 10%) para aproximadamente 12/16 pax. El local, no excesivamente grande -la reserva es casi imprescindible- tiene su encanto. Bien aprovechado el interior (24/30 pax), pero con una aceptable separación de las mesas, las cuales cuentan con un tamaño adecuado. Sillas cómodas. Decoración intimista, en la cual lo que menos me gustó fueron los cuadros.

Los platos y cubiertos son diversos y variados, con cambios constante en función de los sucesivos platos. Buenas copas. Buena mantelería. Se respira limpieza y pulcritud, a lo que colabora la impecable presencia del personal, perfectamente ataviado. Bastante bien en este punto

Servicio y servicio del vino: Muy bueno el servicio. Al aspecto impecable ya comentado, se unió una atención exquisita del personal. Perfecta explicación de todos y cada uno de los platos. Rapidez, amabilidad, atención. Sin prisa, sin pausa. Fenomenal. El servicio del vino fue casi continúo, si bien debe señalarse que la carta de vinos me pareció en exceso parca -incluso un tanto decepcionante-, no siendo muchas las posibilidades existentes en este punto. Creo que es un aspecto a mejorar sensiblemente y que lastra la calificación de este apartado. Los precios, al nivel habitual (x2).

Optamos por un fillaboa, servido a perfecta temperatura y con el correspondiente acompañamiento de cubitera.

Comida:

Vistas las buenas críticas de foreros de confianza, ni siquiera miramos la carta -yéndonos al menú degustación, denominado “Ribadesella 2014--, tanto más porque la noche precedente habíamos pasado al lado del restaurante, habíamos corroborado el precio de aquél (30 euros) y es una opción que siempre me ha gustado.

En concreto, el mismo consistió en los siguientes platos:

Aperitivos: Todos ellos bien presentados, la mayoría en vaso tipo chupito

Ensalada líquida maíz y guacamole: colorida, fresca y buena para abrir.
Tartar de salmón y algas. Muy rico.
Brandada de bacalao, tomate y almendras. Correcta.
Crema de patata, coliflor y cúrcuma. Sencilla, pero buena.

Principales: raciones más que correctas.

Carpaccio de manzana verde y sardina marinada. Original, rico.
Tomate raff y cebolla roja en ensalada de anchoa ahumada. Sencilla, pero también buena.
Cuscus trufado, con huevo, setas y repollo. No me acabó de convencer ¿demasiada mezcla?
Bacalao, jugo rustido de pulpo, verdinas y vegetales: Muy bueno, perfecta cocción.
Carrillera tostada, puré de apio-nabo y remolacha. Jugoso, rico. Bien acabado.

Postres:

Cremoso de plátano, piña confitada y cáscara de limón: Buena conjunción de sabores, muy rico.
Migas de chocolate, crema de calabaza y naranja y helado de yogur: Bueno, aunque, a mi juicio, algo inferior al anterior.

Bien el apartado de los panes.

Todo lo anterior dejo una cuenta de poco más de 80 euros, una extraordinaria RCP.

Por resumir: muy buena opción de menú-degustación, con platos bien elaborados, aunque -quizá- alguno de ellos de ejecución un tanto rebuscada. Buena calidad y cantidad, para un resultado sin duda satisfactorio.

Hay que ir casi por obligación: después de un par de días de chiquiteo -sidra va, sidra viene- y cumplido el objetivo de las fabes, uno tiene ganas de probar este tipo de comida. Y aquí, desde luego, se sale más que satisfecho sin sentir horadado el bolsillo.

Si estas por la zona no dejes de visitarlo...
Yo fuí desde Lastres.
Prevía reserva,llegamos sobre las 14:30 y las otras mesas que ya estaban ocupadas debierón hacerlo poco antes;digo esto porque la comida se alargo en demasía.Muchos camareros ,pero cierta parsimonía y sobre todo al principio hubo que reclamar bebidas,carta,etc..El local es acogedor,mesas bien vestidas,vajilla de diseño y buena cristalería.Cuberteria y platos fueron cambiados continuamente.
Tomamos el menú degustación ampliamente comentado en el post anterior.Como uno de los comensales es celiaco , nos permitieron que tomara algo de la carta (un excelente arroz negro).
Lo que más me gusto fue:brandada de bacalao,gazpacho de manzana verde con sardina marinada,el bacalao,carrillera y cus-cus trufado.Los postres no me dijeron gran cosa.Buen surtido de panes y también el del celiaco,bien el cafe acompañados de petit fours.
No puedo dejar de escribir que la carta de vinos me parece "insuficiente" para un rte con *michelin..Apenas hay una docena de vinos blancos,6 albariños, alguno de la zona y poco más.4 espumosos (nada significativos)y si no recuerdo mal ninguna referencia internacional.Casí no mire el apartado de tintos,evidentemente más numeroso,pero tampoco recuerdo nada especial...Tome un Viña Godeval (14 eur)que llego algo subido de Tª,y que rapidamente enfriamos en cubitera.Antes una cerveza ,refescos y posteriormente botellas "grandes" de Solan De Cabras (hago referncia al tamaño,porque estoy HARTO de rtes que sólo tienen botellines para incrementar el precio final...)
Recomendable desde luego...y con una mágnifica RCP ;pero al salir me hacia la eterna pregunta:¿Qué criterio rige para dar las estrellas?
Este restaurante la merece, pero en Madrid se me ocurren al menos 4 ó 5 que también y no la tienen.

Aprovechando el día de San Isidro (y el consecuente puente en Madrid), optamos por unas "minivacaciones" para subir a Asturies a visitar a la familia del Norte; hay ganitas de homenaje gastronómico y, dado que el pueblo de Bea se encuentra a apenas 20km de Ribadesella, intentamos la mayor y el Viernes por la noche nos presentamos Bea, su hermana y un servidor en este Arbidel a horas intempestivas (casi las 11 de la noche), para tratar de probar su galardonado "menú Ribadesella". Contra todo pronóstico conseguimos sin problemas la última mesa disponible del local, ubicada en su agradable terracita. Ole, Ole y Ole. Paso a comentar la experiencia:

Ambiente y entorno:
Local recogido, pequeño e íntimo, ubicado en un callejón cercano al ayuntamiento de Ribadesella. Terraza de unas 6 mesas, esquinada y guarecida del rigor climático astur mediante el uso de setas caloríficas. Paro los/as más frioleros, también tienen mantas para las piernas. Mesas bien vestidas (impoluto blanco, servilletas de hilo) y surtidas apropiadamente en lo referido a copas, cubertería y vajilla. Impresiones que se quedan en moderadamente buenas principalmente por el escaso espacio existente entre mesas y el gran bullicio que llega desde dentro del local.

Comida:
Dado lo tardío de las horas encargamos sin más dilación el más que apetecible menú degustación (11 platos por 30 euros en un local con estrella Michelín?!) y nos disponemos para el disfrute. Abrimos boca con los ricos y variados panes artesanos que nos son servidos casi al instante (pan de jamón, de cereales y rosca de aceite, muy buenos todos ellos):

Aperitivos:
Servidos en tandas de 2, y presentados y explicados a la perfección por los amables camareros, fueron los siguientes:
- Ensalada Líquida de maíz y guacamole: espuma de maíz sobre un fondo gelificado de aguacate y hierbas, con la adición de unos pocos brotes y germinados. Bocado ligero del que destaca la nitidez de sabores en juego y la armonía de la composición. Muy buen comienzo. Un 8.
- Tartar de salmón y algas: una pequeña quenelle de un muy buen salmón tratado lo justo con soja y algas. Rico. Un 8.
- Brandada de bacalao, toffe de tomate y almendras: potente crema de bacalao desalado, perfectamente contrastada por el dulzor del tomate y el crujiente de la almendra. In crescendo. Un 8,5.
- Crema de patata y coliflor con cúrcuma y berberecho: chupito de crema bien balanceada en lo sápido (muy sutil el toque de la coliflor) que se acompaña de 2 berberechos napados con una gelatina de su agua de cocción. En la línea prevista, muy bien. Otro 8.

Principales:
La cosa aquí va en serio y se nota; altamente satisfechos por lo paladeado hasta el momento, afrontamos la batería de principales...
- Gazpacho de manzana verde, sardina marinada y Pría (matices de la tierra): platillo en el que descansa la sardina marinada en vinagre, la espuma de queso de pría y unos daditos de vegetales (zanahoria, apio, manzana) picados en micro brunoise. La cosa se finaliza con el gazpacho de manzana propiamente dicho, servido en jarra por la camarera para rematar el plato. A mi me encantó: la sardina, hermosa y de calidad, aporta toda su potencia acética al global del plato; la espuma de queso de Pría (el ahumado de 3 leches es uno de mis quesos favoritos), suaviza y enriquece la deliciosa sopa de manzana y los vegetales aportan crujiente y frescor. Por mi parte, un 9.
- Tomate raff y cebolla roja en ensalada de anchoas ahumadas y Varé: tomate de calidad aliñado con soja dulce y alga wakame, adición de daditos de cebolla roja encurtida, y remate final con una anchoa casera en media salazón y unas finas lonchas de queso Varé. Suma y sigue. Aquí nada es casualidad y la sencillez es elevada, por arte y gracia del chef Jaime Uz, a los altares de la armonía gastronómica. Un 9.
- Cuscus trufado con huevo, setas y repollo: composición clásica que es de nuevo resuelta con brillantez por parte de nuestro anfitrión. Los elementos en juego son una base de sémola bien cocinada (suelta e hidratada lo justo) que se rehoga con repollo, un huevo cocinado a baja temperatura, setas Enoke salteadas y un jugo intensamente trufado. Se revuelve todo y a disfrutar; aun me relamo cuando lo recuerdo... Otro 9.
- Bacalao, jugo rústido de pulpo, verdinas y vegetales: una estupenda tajada de bacalao guarnicionada por unas finas rodajas de pulpo, el sabroso caldo rústido (puro pulpo líquido) y unas testimoniales verdinas y arbeyos (guisantes). Buen plato al que quizás falló una excesiva intensidad en el punto de sal del bacalao. Bien, no obstante. Un 7.
- Carrillera tostada, puré de apionabo y remolacha en ensalada: el perfecto remate salado del menú: la más tierna y melosa de las carrilleras acompañada del puré mencionado y una salsa dulce de remolacha deliciosamente ahumada; aquí ya, nos rendimos al talento del Chef. Entusiasmó. No le doy un 10 porque la ración resultó irrisoria para lo rica que estaba! Un 9,5.

Postres:
- Cremoso de plátano, piña confitada, cáscara de limón helada y manzana: crema de plátano, un delicado helado de limón, daditos de piña confitada y una suave compota de manzana conforman un postre antológico, perfectamente alineado con lo visto hasta el momento: sabores nítidos, delicadeza y perfecta conjunción de los elementos en juego. Un 9.
- Migas de chocolate, crema de calabaza y naranja y helado de yogur: migas crujientes de chocolate que encajan correctamente con el deje cítrico de la crema y los frutos secos que rematan el plato. Bien aunque sin entusiasmar. Un 6,5.

Acompañamos los menús con una botella de Cava Colomer Costa Brut Reserva (a 17 euros, perfecto de temperatura aunque con servicio limitado exclusivamente al descorche, prueba y algún rellenado puntual), 2 botellas de Agua de litro (3,30 euros c/u), 1 copita de Moscatel Coto de Hayas (2,75 euros) y un café con leche (1,65 euros). Al precio de los menús (30 euros c/u) hay que sumar 1,80 euros por comensal por el servicio de pan y un 10% adicional por cenar en terraza. El total pagado 135 euros. En mi opinión, una insuperable RCP.

Lo mejor: la RCP y la calidad del menú degustación de Arbidel. A pesar de no valerse de grandes alardes técnológicos ni productos excesivamente caros u ostentosos, Jaime Uz es capaz de confeccionar un menú excelente a todos los niveles: técnico, respetuoso con el producto y muy bien balanceado. Estrella Michelín totalmente merecida sin duda. Por 30 euros no creo que nadie pueda dar más.

Lo peor: nada especialmente reseñable; se podría mencionar quizás una cierta premura por parte del servcio (cosa no obstante comprensible por las horas a las que llegamos) y un ligero sobreprecio en los "extras" del menú (agua y vino por copas sobre todo). En cualquier caso, son aspectos anecdóticos que quedan absolutamente eclipsados por lo positivo de la experiencia.

Yo diría que es la estrella michelin con el menú más económico que he probado nunca. Y como lo consiguen??.Pues seguramente siendo económicos, evitando abusar y proyectando una buena y sutil cocina a través de productos más modestos que otros, alimentos asequibles como verduras, huevos, ensaladas, carrilleras o bacalao. 30 euros el menú. Buena cocina, con tintes creativos, de temporada y de producto, humilde , pero ya sabemos que no es mejor cocinero quién usa caviar, langosta u ostras, sino el que con cualquier producto es capaz de hacernos sentir y disfrutar. Pués este es el caso de Arbidel. Excelentes aperitivos, ricos, curiosos,como el tartar de salmón y algas o la ensalada líquida de maíz. Un gran entrante, como el gazpacho de manzana verde con una sardina marinada sublime y limpia, limpísima, dignos segundos y excelentes postres de chocolate o cremosos de plátano. Para disfrutar del talento de su cocinero, sin gastar demasiado dinero, en un local confortable, acogedor y un servicio amable, aunque algo acelerado cuando el restaurante se llena. En mi oopinión la carta de vinos en su presentación y contenidos , debería mejorar

Siete personas nos acercamos a Ribadesella. Yo conocía el restaurante pero de una visita antigua, más o menos dos años, y decidí repetir.

Aceite, flor de sal y cestillos con variedad de panes. El aceite Marques de Valdueza, excelente, coupage de varias aceitunas. Para acabar con todos los panes, que estaban bien en punto y surtido.

Aperitivo de vichisoise, gazpacho de manzana y crema de tomate con espuma de queso. Gustó, especialmente, a mi, el gazpacho.

A compartir:

Tempura de verduras (10,50 E). Bien. Acompañada la tempura de una romescu mejorable, floja en textura y con poco sabor.

Croquetas (9 E). Gustaron.

Magano de potera -2- (36 E). Rabas. Entendimos mal al camarero y pensamos que la elaboración iba a ser distinta. Rabas correctas. Podrían ahorrarse el perejil y el limón.

Individuales:

Escalopines al gamoneu (15 E). Bien, salsa servida aparte.

Arroz con pitu de caleya y langostinos -2- (34 E). A ver... el punto del arroz correcto. El pitu completamente desmigado y, por lo tanto falto de textura, los langostinos (pelados) plancha y servidos en un costado como de una guarnición se tratara. Y ademas en la boca dejaba, el arroz, gusto a lacteo. El plato es inconcreto, falto de personalidad, poco ensamblado. La idea de arroz mar y montaña hay que trabajarla más.

Rissoto de boletus y foie (-). No gustó, de echo la comensal dejo practicamente el plato entero. Fortísimo de sabor. Foie rico. Insistieron en cambiarle el plato, la comensal no quiso porque no tenía hambre. No lo cobraron, lo que es un detalle a tener muy en cuenta.

Salmonetes (25 E). Dos piezas de buen tamaño a compañadas de ensalada. Ricos.

Bacalao con centollo (21 E). Muy rico.

Cachopo de merluza (23 E). Solo correcto. El sabor de la merluza apenas se apreciaba por una salsa en la que volvía a haber lacteo.

Tarta de manzana -2- (11 E). Excelentes.

Cava Cristina Colomer Brut Nature (22 E). Desconocido por mi. Muy rico.

Flor de Vetus (Toro) Crianza 2.011. (14 E). Muy rico, muy fácil.

Cañas, refrescos, cafés, un malta (Macalan), un moscatel Coto de Hayas, agua...

Personal profesional, atento y amable.

A los precios anteriores hay que sumar el Iva correspondiente.

Gracias al comentario de Kintiman sobre este restaurante unos días antes de salir hacia Asturias a pasar unos días de vacaciones, decidimos probarlo después de visitar el pueblo de Llastres, pueblo de pescadores que nos dejó maravillados (y algo cansados, con esas calles tan empinadas ;-) ).
A lo que íbamos. Reservamos con antelación para evitar problemas de última hora. Decidimos comer dentro porque el día amenazaba agua y no es cuestión de correr riesgos. El comedor es pequeño, acogedor, bonita decoración, aunque precisamente su tamaño impide una buena separación de mesas (sin mayor importancia).
Tras ver la carta, nos decidimos por varios platos a compartir por los tres, nosotros dos y la peque (con ocho años es una delicia ver lo que le gusta probar lo mismo que nosotros, dentro de su justa media).
Para empezar, nos indican de poner aceite en plato preparado para ello para degustarlo. Un aceite de oliva virgen extra de entrada dulce, suave, frutado y con un final algo picante (si al final también me voy a meter en el tema del aceite en profundidad). No recuerdo la marca pero estaba rico.
Nos traen unos aperitivos de la casa que consistían en un salmorejo, un gazpacho de manzana y una vichyssoise, presentados en tres vasitos sobre bandeja de porcelana. Buenos.
Por recomendación de la maitre, tomamos unos langostinos tigre pasados por la plancha. Todo un acierto. Muy ricos. Al terminar con ellos, nos traen unas toallas calientes para las manos. Tuvimos que dejarlas enfriar un poco. Ja, ja, ja, como quemaban.
Después pasamos a probar unos huevos de corral rotos con langostinos, jamón y patatas. Plato sencillo en cuanto a ingredientes pero tenía un sabor y una textura que nos encantó. A veces, lo más sencillo puede ser un gran acierto. Y este plato lo fué.
Luego tomamos pulpo braseado con parmentier, condimentado con sal maldon, pimentón y aceite, si no recuerdo mal. El pulpo presentaba una textura blanda y excelente sabor. Otro gran plato.
Para finalizar, seguimos con un arroz meloso con calamares y virutas de queso Gamoneu, con un arroz en su punto y que también nos dejó encantados.
Todo esto acompañado de un blanco Coto Gomariz 2011, cosa que hizo de buena manera. Buenas copas, presentación del vino, servicio y prueba, con relleno de copas siempre que fué posible (el local estaba a tope y por momentos iban algo desbordados). Botella dispuesta en cubitera con hielo.
En cuanto a los postres, ellas compartieron una degustación de helados consistente en uno de menta, uno de chocolate, uno de vainilla y uno de naranja. En mi caso, opté por una crema caramelizada de vainilla. Los dos buenos y todos los platos con una excelente presentación. Cafés para terminar.
Gracias por la recomendación, lo disfrutamos mucho.

Transcurrido casi un año, hemos decido repetir experiencia en Ribadesella, paseo, comida y playa y la verdad es que hemos vuelto de nuevo encantados.
En esta ocasión llamamos para reservar mesa en la terraza e hicimos muy bien, ya que a la postre se acabaría llenando el restaurante por completo.
Tras tomar un par de cañas nos hemos decido por la misma combinación que en la anterior visita, menú degustación a 29€ + 10% de recargo en terraza:
- Aperitivos y snacks: gazpacho, salmorejo de manzana, vichyssoise y croqueta de jamón, presentados en pequeños chupitos a excepción de la croqueta, todos bastante aceptables.
- Crema de cigalas y frutos del mar, se presenta una cigala a la plancha de buen tamaño, acompañada de berberechos y trocitos de pan tostado, posteriormente el camarero vierte la crema caliente y así conjuntar el plato, sabor profundo a mar.
- Chipirón asado en su jugo en maridaje con la huerta, quizás el plato que mas me gustó, chipirones de pequeño tamaño, muy frescos y apenas tocados por la plancha, se acompañan de su jugo, fabes y y trocitos de judía cruda que le aportaba un contrapunto crujiente y refrescante a la vez.
- Ravioli de morcilla (Varé-setas-manzana),ravioli con un relleno muy meloso de morcilla, sobre un lecho de puré de manzana y un caldo concentrado de carne y coronado con unas setas tipo enoki y unas lascas de queso Varé, un plato contundente lleno de sabor.
- Arroz en marinera de almejas y langostinos, la verdad es que aquí bordan los arroces, en este caso de tipo meloso, con unas almejas casi crudas de tamaño y sabor increible y pequeños trocitos de langostinos, el fondo del arroz muy concentrado.
- Panceta confitada con mojo de berenjenas y patata, un buen trozo de panceta muy crujiente por fuera y tiernísima por dentro, acompañado de un crema y trocitos de berenjena y un trozo de patata asada, otro buen plato.
- Dulces y quesos: el queso era uno de tipo azul muy suave, acompañado de varias confituras y frutos secos.
En cuanto a los postres: tarta de limón presentada en copa, galleta troceada en el fondo, recubierta de crema de limón, rica y cremosa y sopa de frutos rojos con espuma de hierbaluisa, sorprendente y muy refrescante.
Hacer mención al cestillo de panes variados, todos muy ricos.

En cuanto al vino la cosa mas o menos sigue igual con una carta lo suficientemente amplia como para satisfacer casi todos los gustos, en este caso nos decantamos por un Coto de Gomariz 2012 a 16€, servido en copas Schott, con su cubitera correspondiente y atentos a rellenar las copas.
Terminamos con uno cafés con hielo.
La verdad es que hemos vuelto a salir muy contentos, quizás no tan sorprendidos como la otra vez, pero seguro que volveremos a repetir experiencia.

  • Panceta confitada con mojo de berenjenas y patata

  • Ravioli de morcilla

  • Chipirón asado en su jugo en maridaje con la huerta

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