Restaurante Delicat en Valencia

Restaurante Delicat

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Datos de Delicat
Precio Medio:
23 €
Valoración Media:
7.6 10
Servicio del vino:
6.2 10
Comida:
8.1 10
Entorno:
6.8 10
Calidad-precio:
8.7 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Ciutat Vella
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor, Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 16,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Lunes

Teléfono


31 Opiniones de Delicat

Espero ser justa con este restaurante, al que acudí con dos buenas amigas, tras la función de teatro de mi prima, María Juan, en Valencia.

Digo esto porque atendí más bien poco a lo que comía y mucho a la conversación casi atropellada de quienes tienen mucho que contarse en poco tiempo… No obstante, diré que mi percepción global es buena.

Local pequeño y sencillo
Nos sentaron cómodamente en una mesa redonda con mantel. Me gustan las mesas redondas para reuniones de amigos…Sirvieron con vajilla diversa en forma y color, acompañado de cristalería aceptable.

Un pero tengo, el de la sonoridad del local. No podíamos hablar sin elevar algo la voz… Creo que puede deberse a los techos elevados y a que las paredes completamente desnudas, entiendo que esperando una nueva remesa de cuadros.

La barra al fondo
Sobre la decoración, apuntar que es bastante sencilla, con mobiliario de madera estilo de café de principios siglo XX, pero con lámparas de diseño, originales de gran volumen y luz muy cálida perfecta para dar ambiente.

Cocina de fusión mediterráneo-asiática
La carta refleja una cocina de fusión, nuestra mediterránea con notas asiáticas. Reina el pescado en las preparaciones.

De hecho acumulan una colección de libros de cocina “callejera” y asiática, donde debe inspirarse el cocinero. No tuve ocasión de preguntar pero parece que Catina es pieza clave en este restaurante. Ella nos tomó nota de la comanda, agradable y discreta.

Platos al centro para compartir. Ésta fue nuestra elección.

Brandada de Bacalao con aceite de pimentón. La sirven con unas rosquilletas riquísimas, hechas de una pasta que recuerda a la pizza pero más terrosa. El encontrar al fondo el aceite de pimentón animaba la suave brandada.

Ensalada de sashimi de salmón con aguacate, patata y mayonesa japonesa. Este plato me encantó, salmón y aguacate siempre son una buena armonía, con el aliño que engrandecía la combinación de todos los elementos. Más buena que bonita.

Tataki de atún con algas marinas y aceite de sésamo. Estoy hecha una campeona, como atún y disfruto. Ligeramente marcado, servido en medallones que cómodamente comes de un bocado.

Mollete chino relleno de queso y shitake con aliño mediterráneo y jamón. El mollete es la excusa de un plato que se compone de la bolita de pan tierno, trufada con el queso cremoso y la seta, acompañado con loncha de jamón y un aliño de albahaca (diría yo), muy rico.

Pedimos dos postres para las tres.

Espuma de rosas con frutos rojos y granizado de lichis. Muy original pero no de nuestro gusto. Menos dulce que cítrico y más colonia que flor. En fin, este puede ser el precio de la originalidad, lo cual no debe desanimar a nadie.

Panna-cotta de chocolate blanco y coco con pistacho y frambuesa deshidratada. Este sí que sí, cremosa panna-cotta, crujiente el pistacho y puntito de dulce de la frambuesa. Me gustó tanto que casi no sale en la foto.

Cada vez me apetece más conocer la cocina asiática, por lo que me prodigaré por éste y otros locales que la ofrezcan.

En el blog de Vinowine os muestro las fotos de ese día
http://www.vinowine.es/restaurantes/el-delicat-cocina-fusion-en-valencia.html

Ahora que ya he cenado allí en más de seis ocasiones, puedo decir sin duda que regreso siempre a el por la gran amabilidad de su dueña, que dicho sea de paso, tiene la misma que su hermano, dueño de Dukala.
Desde que llamas para hacer una reserva, hasta que entras en el restaurante, estas siendo tratado con atención y cordialidad, y eso hoy ya es muchísimo.
Situado justo al lado de Seu Xerea y frente al Café de las horas, que por cierto no te lo pierdas si te apetece tomar una copita después, pues ya no puede ser mas rococó y original.
En Delicat todo es blanco, las paredes son blancas, los manteles son blancos, las servilletas son blancas, lo cual le confiere un aire de limpio, de aséptico, porque decoración apenas tiene, vaya una cava de conservación y una antigua barra que separa, dejando ver la cocina, la sala del resto del local.
La comida es de mucha fusión, original y bien tratada, con predominio asiático, thai, atención a ese pescado en salsa verde de curry, o esas anchoas escabechadas servidas sobre un lecho de cuscús, una acertada brandada de bacalao, ese tataki de atún muy poco hecho, etc.
La oferta de vino es corta, pero suficientemente generosa, a unos precios más que interesante, que te permite también el disfrute por copas, bien conservados, usando una carta a modo de la piedra de los diez mandamientos (aquí me quejo, apenas la puedo la leer por su tamaño de letra y su color dorado), encuentras distintos vinos de distintas regiones, siempre algún caldo interesante.
Además, y esto es muy a tener en cuenta, cuando te lías a pedir, si su propietaria observa que estas muy lanzado, te recomienda que pares ya, o incluso que elimines, que gusto que alguien te trate así.
En definitiva, un pequeño restaurante de apenas 8 mesas, en el mejor centro de Valencia, con una diligencia en el servicio y un resultado de la RPC extraordinario.

Cata de la Pena La Verema. Local con una decoración muy sencilla, funcional, pocas mesas y bastante separadas. Carta de vinos cortita pero con cosas interesas. Buenas copas y el mérito adicional de hacer frente a la avalancha de copas que rodean las catas de la Penya.... Servicio diligente y atento. La cena estupenda, 'in crescendo' comenzando con un salpicón de pulpo y langostinos... con cierto aire asiático... siguiendo con un excelente tataki de atún con algas y aceite de sésamo, un plato conciso pero muy bien pensado... A continuación los brioutes de pescado con harisa dulce-cítrico... un plato de reminiscencias marroquíes, una especie de empanadilla de pasta filo que me pareció deliciosa... aunque eché en falta algo más de intensidad del picante... El mollete chino relleno de queso y shitake, con aliño mediterráneo y jamón, un plato contundente pese a su 'reducida' dimensión... Seguimos con una croqueta líquida de pollo con ras al hanut... que por su forma y consistencia.. nunca habría llamado 'croqueta'.. pero lo certo es que estaba muy buena... Cerramos con una hamburguesita tailandesa con mayonesa de ostra y pan chino... bastante buena... y cerrando con el secreto ibérico al estilo birmano, con pure de patata y wasabi... sabroso aunque de nuevo algo falto de más picante. Cerramos con dos postres... los dos muy buenos... natillas de galangal y xoco-coco-curry.... muy aromático y bien perfilado...

Despues de andar un rato y tras un vistazo a locales "para guiris" nos decidimos a probar este local que andaba en la lista de pendientes.
Llegamos los primeros sobre las 20:30 y sin reserva, no nos pusieron ningun problema y la sonrrisa + la calefacción pronto nos hicieron sentir como en casa. El local combina lo rustico de la puerta, paredes y suelos con algunos elementos modernos, la carta refleja una fusión de comida asiatica con mediterranea y algún punto arabe.
Lo cierto es que al leer los platos te queda alguna duda (normal en cocinas de fusión), pero cuando salen los platos te convencen todos.
Tomamos una brandada de bacalao buena, con una especie de "rosquilletas onduladas" muy buenas.
Salpicon de pulpo (Quizas el que más me gusto) una explosión de sabores, trocitos de genjibre, de apio, cilantro, verduras frescas crugientes, un buen aceite y pulpo.
"Molletes" unos bollos de pan relleno de queso con jamon por encima.
Nos decidimos por vinos por copas y cerveza.
El blanco sinceramente lo cambiaria...un verdejo que costaba tomar, pero el tinto si q me gusto Beryna Monastrell.
El postre fue choco-coco-curry, el que quiera saber como estaba que se lo pida...

Sábado lluvioso, comida con amigas haciendo pleno, diez en total, con reserva previa en este restaurante que me sigue sorprendiendo y encandilando.

La siempre atenta y sonriente Katina, nos mostró el menú, que varían con bastante frecuencia cosa que es muy de agradecer, al tiempo que nos sirvió un aperitivo. Unas papas, diferentes a las de siempre, con unas cervezas bien frías, Alhambra Especial. Uuuhhhmmm, qué buena sensación! Es como estar en casa! Y empezamos con el Menú Picaditas Sabrosas:

~ Crema de maíz con polvo de quicos. Plato de cuchara que se agradece en un día frío y lluvioso. Suave crema con intenso sabor al cereal, los quicos triturados espolvoreados en la superficie, cebollino troceado y ese toque de aceite de oliva en crudo. Buen comienzo!

~ Tataki de salmón con salsa tártara. Tres taquitos de salmón de buena calidad, con el punto de cocción perfecto, sobre una base de aceite y balsámico, con unos brotes verdes y acompañado de una "currada" salsa tártara casera. Sublime!

~ Mollete a la plancha relleno de pollo especiado y queso de cabra. Sobre una base de rúcula y aceite, reposaba el mollete con pollo, tostado por fuera y tierno por dentro. Sobre éste, un medallón de queso de cabra de buen grosor con semillas de sésamo. Ese queso pasadito por la plancha hubiera sido la bomba! Curiosa combinación aunque con algún "pero".

~ Bacalao con pisto marroquí y huevo a 65º. Buen lomito de bacalao sobre un rico pisto bien especiado y con ese huevo llamando a un trozo de pan. Estupendo colofón!

De postre tomamos Manzana asada con espuma de queso y helado de galleta. Simplemente buenísimo!

Pan rústico, servido en grandes rebanadas, de corteza crujiente y miga esponjosa.

Para beber tomamos un poco de todo, pero fundamentalmente cerveza Alhambra y agua.

Y finalmente, unas correctas infusiones y unos ricos cafés.

Nos invitaron a unos chupitos de Mistela. Buen detalle!

El local, ya descrito en comentarios anteriores, es pequeño y coqueto y me resulta muy acogedor y cálido en estos días de invierno. Estaba a tope, tal vez 30 comensales distribuidos en varios grupos, en esta ocasión todos, incluidas nosotras claro! creamos un ambiente bastante bullicioso. Ainnnssss! Pero cada uno a lo nuestro!

El servicio, por parte de la gran Katina, como siempre excepcional. Me sigue asombrando con qué maestría se maneja la sala. Con gesto dinámico pero armónico y delicado, sirve, recoge, pregunta, sonríe, cambia platos y cubiertos, está pendiente de todos y hasta pasa el recogemigas! Soy consciente de que detrás hay un pequeño pero "grande equipo de cocina", pero en mi humilde opinión "ella es el alma" de Delicat.

En resumen, un local agradable, con un servicio impecable, gran nivel de cocina que ofrece un menú de mediodía original y sabroso por 12 euros incluso el fin de semana (bebida no incluída), en pleno centro histórico de Valencia, se puede pedir más? Pues pasen y vean!

  • Bacalao con pisto marroquí y huevo a 65º

  • Mollete a la plancha relleno de pollo especiado y queso de cabra

  • Tataki de salmón con salsa tártara

Ayer probé Delicat por primera vez, ya tenía ganas. Su menú de mediodía por 12e bebida aparte es un buen reclamo y más teniendo en cuenta que la zona está rodeada de locales para "guiris" y esté está algo escondido por lo que tienen que hilar fino para dar este precio por su menú de "cuatro picaditas".

MENU

Sopa de maíz con polvo de Kikos: Correcta

Tataki de salmón con salsa tartará y alga wakame: Buen producto

Bollit del abuelo con huevo a 65º: Un bocado original, patatita cocida, alcachofa, huevo y el caldito del bollit

Ternera al estilo japones con ciruela: El conjunto bueno, la ternera algo correosa.

De postre Queso fresco, caqui y helado de hierbabuena: Hubiese tomado más.

Tomamos un refresco(2.50), una cerveza Alhambra 1900 (3e), botella de agua(2e)y una copa de un tinto de Cuenca: Rayuela, correcto (2.50e).

El café sobresaliente (1.50e). El servicio muy correcto, amable y cercano. La camarera sola se bastó para servir a todas las mesas (estaba casi lleno) y el tiempo de servicio no se resintió.

Un local recomendable, tranquilo (aunque hubo tres mesas con niños) y sencillo al que volver a probar su carta por la noche donde sin duda subirá la puntuación.

Primera visita tras leer comentarios en Verema, que me incitaban a visitarlo.

El local, a mi parecer, tiene encanto, con decoración sencilla,sillas de madera antiguas, y lamparas modernas, resulta un sitio muy acogedor.

Respecto al vino, no le quedaban muchas referencias, elegimos Heiner Sauer Chardonnay Kabinett Trocken, nos gustó mucho; el servicio consiste en probar y dejar la botella en la mesa.

La comida es sin duda lo más interesante de este lugar, me resultó muy llamativa, por la enorme influencia de otras cocinas del mundo, sobre todo cocina marroquí y cocina asiática.Nos recomendaron la elección de 3 platos para compartir.Empezamos con una ensalada con sashimi de salmón y aguacate,muy fresca, original y con un toque de sabor muy conseguido.

Continuamos con unas sardinas sobre cous-cous, una combinación original y la verdad, bastante rica.

Y por último, unas tiras de exquisito secreto, que me recordó al estilo de un pato laqueado pekinés.Nos encantó, buen sabor y un toque de sabor muy especial.

Me quedé con ganas de probar más platos, pero entre las cervezas, el vino y los platos citados, acabamos llenos.

Volveremos seguro!!

Con motivo de la cata mensual del grupo nos reunimos en este céntrico restaurante para disfrutar de una original cena, cuyo menú transcribo a continuación:

- Capuccino de ceps
- Niguiri de pez mantequilla con aliño de ceviche
- Tataki de atun con algas y aceite de sesamo
- Din sun al vapor de pescado con espuma de bechamel de miso
- Mollete chino a la plancha relleno de tuetano con pure de patata y jamon
- Pisto marroqui con yema de huevo y conejo a las 7 especias
- Cochinita pil bil
- natillas de galangal con bizcocho al vapor de chocolate y helado de galleta.

Pudimos disfrutar del local en exclusiva, el cual como se ha dicho transmite un aire cómodo y desenfadado, con buena separación de mesas, cubertería y vajillas adecuadas, así como de una carta de vinos suficiente y un servicio del mismo de buen nivel (esto último lo digo por visita anterior ya que el día de la cena nos servimos nosotros por cuestiones organizativas).

El servicio atento, profesional y al tiempo cercano y de fácil acceso, nos sentimos cómodos en todo momento, también muy buen pan y café.

La comida, como puede verse en el el menú resulta muy original, sabores, texturas, salsas y producto de diversas procedencias, bien ejecutados, con marcada originalidad y calidad. Personalmente destacaría el Tataki y el Mollete Chino, pero reconozco que disfruté de todos los platos, que opinen el resto de miembros del grupo.

Local a tener en cuenta por su propuesta siempre original, que además dispone de un excelente menú diario a buen precio.

El precio no incluye vino.

Ya hacía tiempo que quería haber ido a probar este restaurante y por H o por B, siempre me resultaba imposible. El caso es que las expectativas eran altas por lo leído en Verema y, afortunadamente, se cumplieron.
El restaurante tiene una decoración sencilla, un punto informal que te hace sentir cómodo, como el servicio, atento, nada estirado y siempre con una sonrisa en la boca. ¿Es tanto pedir que el camarero te atienda con buen humor y gusto por su trabajo?
Cocina fusión con un marcado toque asiática sin chirriantes mezclas. Pudimos tomar una ensalada con sashimi de salmón y aguacate que era una verdadera delicia. Perfecto ese punto semipicante, ese toque ahumado (imagino que del aceite de sésamo), ese frescor de las verduras... Continuamos con un taboulé con una sardina ligeramente braseada que estaba francamente bueno. Cuidada presentación en la que cada una de las sardinas se presentan sobre el lecho del cous-cous, buen equilibrio esta mezcla del taboulé con pescado. Por recomendación de la camarera pedimos solo tres platos y lo cierto es que acertó en las cantidades, pues cenamos perfectamente.
Acabamos con un cordero al estilo birmano sobre una quenelle de patata con wasabi que estaba exquisito. El sabor del cordero perfecto, de nuevo con ese toque asiático de la sopa y, probablemente, jengibre. Me sobró algo de puré de patata pero la carne estaba realmente buena, así que compensa una cosa con la otra y volvería a repetir este plato.
De postre tomamos unas natillas de una raíz, que no recuerdo el nombre, muy originales. Combina un toque dulce con un fondo picante, una sensación original como de rábano picante o wasabi fresco (no el verde de los japoneses).

La carta de vinos es correcta, con algunas referencias interesantes. Como solo iba a beber yo pedí una copa de vino blanco, Oro de Castilla verdejo 2011, un verdejo bastante correcto servido en copa Riedel y de generoso servicio.

En resumidas cuentas: me encantó.

Estuvimos en Delicat el pasado fin de semana y, me lo habían recomendado pero lo que nos encontramos fue mejor de lo esperado.

El sitio no es muy grande, pero la atención del equipo, atento pero no agobiante, y la cocina sencilla (con influencia árabe-andalusí) muy buena.

No pedimos vino, por ser solo para mí, pero me dijeron que también tenían por copas.

Seguro que volveremos. Buena comida, buen servicio e inmejorable precio

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