Restaurante Easo Berri en Valencia
  

Restaurante Easo Berri

31
Datos de Easo Berri
Precio Medio:
45 €
Valoración Media:
7.2 10
Servicio del vino:
6.2 10
Comida:
8.1 10
Entorno:
7.1 10
Calidad-precio:
7.2 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: Vasca
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 6,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante Easo Berri Easo Berri Easo Berri en Valencia Restaurante en Valencia Restaurante Easo Berri Easo Berri foie macerado Easo Berri en Valencia pantxineta Restaurante en Valencia fachada

31 Opiniones de Easo Berri

Pasada la temporada de buey anual, sigue siendo un excelente lugar para comer carne, sobre todo chuleta de vaca o cochinillo, pero sin olvidar los entrantes y los pescados incluidas algunas opciones del día. Hay carta pero es interesante los comentarios a pie de mesa que incluye un adelanto de como se prepara el plato, que lo hace muy apetecible.

El local no tiene cambios. La carta de comidas me parece un poco más amplia en la actualidad. La carta de vinos sigue teniendo un predominio clásico, suficientemente variada y de precios al uso. Elegimos un cava para el inicio: el elegido fué Gramona Imperial Gran Reserva Brut que llegó subido de temperatura pero que se solucionó con bastante rapidez; después continuamos con un interesante Aalto 2016. El servicio del vino se limitó a dar a probar y autoservicio aunque no había mucho trabajo en sala. Previamente y en la espera, cayeron unas cervezas con y sin alcohol con unos cacaos fritos en buen punto pero algo pasados de sal. También un par de aguas sin gas más una con gas.

Para comer optamos por la versión clásica de entrantes al centro compartidos y un principal a elegir:

. tras anunciarnos 3 tipos de ensaladas muy diferentes y apetecibles optamos por una ensalada que en realidad se nos anuncia que tiene más de carpaccio de ahumados con salmón y atún en láminas sobre una base con tomate rallado, huevo duro, alcaparra, pepinillo y huevas de arenque: todos los complementos cortados muy fino y entrelazados por el tomate, casi para comer con cuchara tras cortar el carpaccio. Muy conseguido y sabroso.

. canelones de carne y jamón ibérico: buena ración pero difícil de compartir 4 canelones para 5 personas (faltó flexibilidad), buen sabor y cremosidad.

. croqueta de jamón: demasiado tostado el jamón y se enranció ligeramente, por contra la textura estaba perfecta bien rebozada sin aceitosidad y con un interior meloso y con buena intensidad de sabor.

. pata de pulpo frito sobre una base de mayonesa y pimentón de la Vera: una forma novedosa y que merece mucho la pena. Muy recomendable.

. principal a elegir y hubo variedad dos de merluza de pincho, uno de remol (pescado mediterráneo) muy interesante y dos compartimos una buena chuleta de ternera bien de punto de fuego, se mantuvo caliente, bien de sabor con los bordes algo correosos. Acompañaron una generosa ración de unas excelentes patatas fritas y algún pimiento de Padrón en perfecto punto de fuego.

. postre: de nuevo se decide compartir entre todos, tres raciones de fruta cortada (pera, cereza, kiwi, fresa y sandía) que ahora es un placer y un punto de dulce con una excelente y cremosa tarta de queso muy recomendable y un clásico de la casa la pantxineta que estaba algo más horneada (ennegrecida) perdiendo estética, pero con buena textura y sabor y complementada con helado (no recuerdo de qué).

Rematamos con unos buenos y variados cafés, sin petits fours, pero con la oferta declinada de chupitos de orujos o similares. Una buena sobremesa y algún preparativo organizativo de la maratón de la semana que viene. Ha sido un buen entrenamiento.

 

Esta vez nos sentamos en la barra  local ya descrito , gente agradable y buena atencion 

ademas de la carta ,tenian ensaladilla,pastel de cabracho etcc

tomamos unas croquetas de merluza y gambas muy buenas 2'5 unidad

buñuelos de bacalao  ,demasiada patata para mi gusto  2 e unidad

txipirones rellenos  ,muy buenos 4 e unidad

pimientos del piquillo relleno de brandada  para mojar pannnn 3 e unidad

pulpo braseado tambien muy rico  15 e 

dos esparragos frescos ,pasados por plancha con virutas de jamon y una salsa tambien rica 2'50  unidad

vino blanco godello 17 e  y pan 1'20 e

total 61 e

comimos muy bien

repetiremos ya en sala y probaremos la carne o merluza que tenian una pinta expectacular

Como siempre por estas fechas se "abre" la temporada de buey que dura lo que dura el (los) buey. Siempre es buen momento para visitarlo por su carne, pero ahora es el rey. Además la carta de vinos es comedida en precio y con bastantes cosas interesantes entre clásicas y modernas.

Sin novedades en el local más allá de la gente de servicio de la sala. Buen ritmo de platos, a pesar de estar completamente lleno.

Tres para comer con encargo previo de la carne. Sin carta de comidas que mirar, todo cantado a pie de mesa, con platos habituales y otras opciones nuevas. Optamos por:

. un clásico plato de jamón, cortado de máquina, algo tierno y bien de sabor sin nada extraordinario.

. ensalada templada con virutas de foie: curiosa mezcla bien resuelta.

. pulpo: una variación que consiste en una preparación en frito

De principal, la carne encargada, un buen chuletón de buey a compartir, junto con fuente de patatas fritas y pimientos de Padrón. Amplia ración de una carne tierna y sabrosa, en buen punto de fuego y que necesitó de recalentar el plato para completar el disfrute.

De postre compartimos:

. plato de fruta (kiwi, piña, manzana, pera, fresas..) en  buen punto de madurez.

. leche frita con helado (no recuerdo de qué): bien hecha sin excesos de azúcar.

Para beber un agua grande Cabreiroa, un par de cañas de cerveza de barril y una de agua con gas pequeña. El vino: San Roman 2014 muy en su punto y que duró toda la comida.

Buenos cafés finales y, por cortesía de la casa, orujo y patxarán caseros.

El precio me parece alto, aunque la calidad es la que es.

 

Hay temporada de setas, temporada de alcachofas, de trufa... y cuando llegan los enamorados, es temporada de buey.
Un año más la compra de un par de bueyes hacen las delicias de muchos comensales en este local donde hay peregrinos hasta que el amor (buey) se acaba.

Sin cambios en el local, sin consultar cartas de comidas ni de bebidas pues esta vez hay un ofrecimiento directo aceptable: Suma Varietalis 2012 para no aumentar más de lo necesario en la cuenta final.

Tres para comer en un local a medio gas porque ya somos de los últimos habituales peregrinos en acudir a la cita anual. Cuestiones de agenda, que no de interés.

Para beber entramos con unos previos de cerveza, aguas con (Perrier) y sin (cabreiroa) gas y un buen Perucchi gran reserva tinto. Un buen pan acompaña bien.

Entrantes compartidos:
. tomate rosa con encurtidos y ventresca y un paté de aceituna negra. La moda del tomate rosado llega a todos los sitios, aunque prefiero el sabor de nuestro clásico tomate valenciano. Bien la ventresca y los encurtidos.
. pulpo a la brasa: buen sabor, punto de fuego. Siempre recomendable
. boquerones a la donostiarra: sus lomos de buen tamaño tersos y macerados con aceite y ajitos.

Principal:
. chuletón para tres. Buena pieza, buena ración de una carne sabrosa, jugosa, más tierna y rosada de lo esperado; perfecta de punto de fuego.
Acompañan unas bien hechas patatas fritas y unos pocos pimientos de Padrón servidos en cuenco que permite más espacio en la mesa, pero no es la mejor presencia.

Postres compartidos (más o menos):
. tarta de queso con textura cremosa con un sabor como hacia tiempo no probaba.
. tartaleta con crema pastelera y fresones con algo de nata. La tartaleta más dura que crujiente dificulta el comer a riesgo de hacerla saltar por los aires. Crema y fresones correctas sin más.

Cafés y oferta rechazada de orujos o mistelas porque no hay siesta sino que hay trabajo inmediato: ganar al Madrid en el aplazado.
Objetivo cumplido de la cita obligada de febrero y los enamorados, pero ¿habrá final feliz?.

Como para pensárselo dos veces cuando fui agraciado con una invitación para disfrutar de estas jornadas que celebra anualmente Easo Berri. Allí me planté con una buena dosis de ansia en la mochila.

El local tiene un aspecto de corte funcional con rasgos elegantes contenidos. Tonos neutros, iluminación de intensidad baja, paneles de absorción acústica muy necesarios, pues con la población numerosa de mesas, si la sala está llena, el nivel de decibelios tiene tendencia a sobrepasar lo tolerable para el oído humano.

Ronda de cervezas para concluir que debíamos ser comedidos a la hora de confeccionar los entrantes debido a la reválida que había que pasar después, así pues:

Alcahofas y Jamón. Calidad porcina y buen manejo de la hortaliza consiguiendo ese punto que roza el crujiente y que me enloquece.

Boquerones. De los más ricos que he probado en los últimos tiempos. Lomitos de buen tamaño con punto de tersura ideal empapados en un aceite con ajitos de vicio.

Pimientos Rellenos de Bacalao. Suavidad en todas sus facetas, desde el fino rebozado de cobertura hasta el cremoso interior.

... y llegó la estrella del espectáculo, el Txuletón de Buey, un par para ser más exactos y de un aspecto extraordinario. Poco hecho. Tierno a rabiar y repleto de sabor, con esa grasita que acompaña al bocado y que te sube al cielo. No tengo bagaje para sacar conclusiones pero mejoró de largo la última experiencia que tuve con este producto. Curiosamente del mismo proveedor (Txogitxu) con resultados totalmente diferentes. Se acompañaba de patatas fritas y pimientos. Un gustazo.

En vez de postres al uso nos decantamos por un riquísimo Queso Idiazábal. Buen pan rebanado tipo rústico con corteza de mediano grosor muy crujiente y miga blanca blanda.

Bebimos agua y vino, concretamente Arnegui Reserva 2011 D.O.Ca Rioja, Mauro V.T. Castilla León (no recuerdo añada) y San Vicente 2012 D.O.Ca Rioja que acompañaron de fábula, sobre todo los dos últimos.

Ronda de cafés para terminar y un GT de London Nº3 con Fever Tree para ayudar a la digestión.

Una excelente experiencia que ojalá pueda repetir el próximo año.

Hay fechas en el calendario marcadas: temporada de setas, de trufa, de alcachofas.... y ahora es tiempo de buey en Easo Berri.
Esta vez son dos bueyes de 9 y 11 años de 1120 Kgrs y 1260 kgrs respectivamente de los montes del sur de Galicia traidos por Imanol Jaca (lo mejor viene de su mano) y de raza Rubia Gallega.

Comida para tres carnívoros. Entramos con unas cervezas Alhambra 1906 muy buenas desde su color ámbar hasta su persistencia en copa, un buen pan y un buen aceite de la cooperativa de Viver (Vivarium) y unas aceitunas mientras Borja con más barba de lo recordado, se lleva la comanda.

Entrantes al centro:
. chistorra: simple y perfecta de sabor y de fuego; para hacer minibocatas con el pan. Algún pimiento de Padron de compañía.
. pimiento relleno de bacalao: sabroso y correcta opción
. ensalada con tomate raff maduro, cebolla, anchoas y ventresca y alguna pebrera. Un poco de todo y siempre en buena calidad.
. calamares en su tinta: especialidad de la casa, con su fondo de tinta. Muy bien.

Principal: la carne, chuleta de más de un kilo (a 70€/kgrs). Extraordinaria. Esta raza que en ternera se queda un poco corta de sabor, color y profundidad, en buey y ya viejo con carne madurada y buen punto de plancha, se hace de gran nivel y que gusta incluso a los medio carnívoros al no llegar a la intensidad de otras razas y de más maduración.
Acompaña fuente de patatas fritas en muy buen punto aunque creo que son industriales de origen.

El vino: Viñas de Gaín 2012 en perfecto momento, Rioja de corte moderno que no se queda corto con esa carne. Agua Cabreiroa x 2.
Final de buenos cafés y mistela a granel de la cooperativa de Cheste.

Servicio, como siempre, de muy buen nivel. Local medio lleno. Carta de vinos con buenas opciones y precios.

Fuera de la temporada de buey hay buena carne incluido el cochinillo por lo que los 4 apostamos por el cochinillo para comer.

Unas cervezas 1906 para empezar mientras van llegando los comensales y elegimos un San Roman 2010 para acompañar al invitado principal. Un par de botellas de agua Cabreiroa.

Para el cnetro un clásico el pulpo a la brasa, bien hecho, blando pero sabroso, buena ración. Alcachofas fritas en un último empujon de fin de temporada, muy tiernas y buenas. Surtido de croquetas, una para cada uno de jamon ibérico, de morcilla de Besasain y otra de boletus y foie cubiertas con kikos triturados.

El pan acompaña poco y además sin plato donde apoyarlo.

De principal, los 4 apostamos por el cochinillo, todos con patita y entremuslo, con piel de cristal, jugoso, poco graso y muy buena ración.

De postre una pantxineta y una de leche frita, ambos buenos con buen hojaldre la primera y con buena textura la segunda. Ambos buena ración y buena presentación en plato con helado. Acompañó un px de Terry con los cafés.

Buena opción de cochinillo en Valencia.

Sinceramente, si me dicen por la mañana que ceno en este local no me lo hubiera creído. Hubo algunos problemas laborables que hicieron que nos sentáramos a cenar a las 23:00. El día había sido bueno porque me encontré mientras salía a correr a Kopicki (al que siempre es un placer ver).
Pasando de una cena copiosa con dos o tres picaditas nos bastaba. Pasamos por la puerta de un local y ni pregunte. Se me ocurrió Easo (tenia curiosidad desde hace tiempo). Preguntamos si nos darían de cenar (por eso de los horarios de cocina) y sin problemas. Nos acomodamos en la barra y pedimos:
-Croqueta de jamón ( estaba buena 2€/u)

-Chipirón relleno en su salsa ( menuda presentación 4€/U) muy limpio, fresco, le acompañaba una especie de tabule de verduras

-Pulpo con salsa de NO ME ACUERDO (realmente eran 2, bien marcadas por unas brasas espectaculares, la cocción del cefalópodo de 10.) 15€. Ración grandecita.

3 copas de verdejo de tirada (ni me fije) mas una infusión 35

Para salir del paso nos vino de película. No volveré mañana pero sé que me volverá a salvar de otro apuro.

Siempre es buen momento de comer carne (entre otras opciones como merluza) en este local, pero en temporada de buey desde mitad de enero, es el momento ideal.

Comida de trabajo para cuatro, con cervezas 1925 de entrada y unos cacaos de aperitivo, mientras nos comentan los platos de dentro y de fuera de la carta.
La carta de vinos también tiene cosas interesantes con precios adecuados. Elegimos una agradable mencía de Dominio de Tares Cepas Viejas 2009 que resultó muy buen compañero.

Entradas a compartir: croquetas de boletus y jamon ibérico correctas. Chipirones en su tinta más pequeños que otras veces, con emplatado más elegante. Ensalada templada de cebolla caramelizada, canónigos y láminas de foie; muy buena.

La carne, encargada con la reserva para evitar sorpresas y tenerla en su punto. Así llegó, un buen chuleton para cada dos acompañados de patatas fritas y pimientos de Padron bien hechas y crujientes.
Poco hecha, uno necesitó de segundo paso por plancha; servidos sobre plato caliente para mantener temperatura. Gran sabor, buena textura, poco hecha casi sangrante, con su poquito de grasa pasada por la plancha, bien fileteada y con un poco de carne pegada al hueso para rebañar en el último momento. Genial.

Un pan correcto, aceiteras del 2013 sin identificar el aceite. Una de agua. Un moscatel de Finca Antigua por cortesía para una buena y en ración abundante, de leche frita con su helado y 4 cucharitas para compartir.
Remate con 4 cafés y un poco de charla, sin prisas aunque la otra mesa que había en el comedor hacia ya un buen rato que se había ido.

Un templo para el buey, y algo más. Precio de carne de importación de precio alto.

Acudimos tres amigos a la convocatoria anual del buey. Recepción muy acogedora, como durante toda la comida, con tres cañitas. Teniamos encargado el buey para cuatro pero un imprevisto nos dejó en tres; Borja ya tenía reservadas dos piezas y, con buen criterio y amabilidad nos preparó sólo una, indicando que a mitad de la deglución, nos consultaría por si queríamos la otra. Eso es saber tratar a la gente, no querer hacer clin clin. Bien por Borja!!

Bueno, pedimos una chuleta de buey y antes unos chipirones en su tinta y pimientos del piquillo rellenos. Ambos platos muy muy buenos. Luego el txuletón, que mirando la foto del buey daba penita, pero al degustarlo, la penita se convertía en gratitud: mejor que excelente, muy sabroso incluso en la grasa y muy bien hecho. Con eso nos quedamos bien, pensando en el postre. Aquí las luces y las sombras y el casi: mis compañeros pidieron las pantxinetas, que convinieron debían ser congeladas, con mal punto de hojaldre y de relleno, cada cosa como es. Yo pedí un poco de queso Idiazábal, que me gustó lo suficiente para pedirle la marca a Borja que, amable una vez más, quedó en mandármela por e-mail, lo cual desde aquí le agradezco. Como dicen los cubanos, tremendo queso! EXCEPCIONAL DE VERDAD
Una botella de Carmelo Rodero a precio ajustado y dos Baines y mistela invitación de la casa.

Lástima lo del postre de mis compañeros, porque es un restaurante que quiero repetir, fuera de las jornadas de buey, ya que las propuestas son muy atractivas. Y la atención de Borja y de su personal, amable, profesional y muy acogedora. Espero volver antes de un año, creo que lo merezco.

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar