Restaurante Taberna Comer, Beber, Amar en Valencia
Restaurante Taberna Comer, Beber, Amar
País:
España
Provincia:
Localidad:
Cód. Postal:
Tipo de cocina:
Vino por copas:
Precio desde:
20,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra:
Nunca
Nota de cata PRECIO MEDIO:
41 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
7.4
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
7.3
Comida COMIDA
8.1
Precio medio entorno ENTORNO
6.2
RCP CALIDAD-PRECIO
7.8
Aurelio_Gómez-Miranda_Comer_Beber_Amar_Apfelstrudel
Aurelio_Gómez-Miranda_Comer_Beber_Amar_Tabla_de_Quesos
Aurelio_Gómez-Miranda_Comer_Beber_Amar_Papada_con_pulpo
Aurelio_Gómez-Miranda_Comer_Beber_Amar_Cabracho
Aurelio_Gómez-Miranda_Comer_Beber_Amar_Gamba_rayada
Aurelio_Gómez-Miranda_Comer_Beber_Amar_Tartar_de_bonito
Aurelio_Gómez-Miranda_Comer_Beber_Amar_Tellinas
Jarrete de Cordero en su Jugo
Pasta Fresca Rellena de Gorgonzola y Foie
Alcachofas con Jamón
Opiniones de Taberna Comer, Beber, Amar
OPINIONES
13

- ¿Hola, esto es Comer, Beber y Amar...?

- Sí

Con cautela preguntas. Porque no ves el nombre por ninguna parte. Tiempo llevaba en la mirilla y finalmente ha caído. Noche tranquila para la gastronomía valenciana la de un domingo, puesto que pocos son los que abren. Particularmente siempre me gustó un pequeño homenaje para afrontar con alegría el depresivo lunes.

Ubicación en chaflán y con esa cristalera, habrá luz a mediodía a rabiar. Porque lo que es a la noche, es de tenue, pobre. Hasta forzar la vista si encima las letras de la carta son de tamaño pequeño. Ahí estaba yo achinando los ojos pese a las gafas.

La cocina nos resultó grata, equilibrada y con el toque adecuado de refinamiento como para hablar más de restaurante que de taberna, tal y como se anuncian. Por los precios, le exigiría más al servicio general (cambio de platos y cubiertos sin que te lo digan, la cubitera no es una estercolera como para tirar ahí el tapón y cápsula...)

Sin pedirlo, sacan un servicio de pan que cobran, y por su calidad, no te importa, con un guiño catalán; Fuet, tomate natural rallado, allioli y aceite de Arbequina.

Compartimos los platos. Y nos gustó el orden y cómo fueron saliendo.

Empezamos con una ensaladilla con ventresca de atún. Buena.

Seguido de un tartar de quisquilla que nos recomendaron fuera de carta. Frescura y algo de intensidad por el fondo de bullabesa.

Unos tallarines de sepia con rebozuelos, jamón y base de parmentier. Un plato sápido y sin embargo fino.

Y finalmente un calamar plancha con su tinta y verduras excelente, que fue el que nos sació. 

Para beber unas burbujitas de las pocas opciones y de las más rentables en cuanto a precio. El seguro Agustí Torelló Mata Reserva 2016.

Estaría bien ir ahora a mediodía y ver cómo funcionan para acabar de sacar una mejor conclusión.

Local que abre los lunes para comer lo que no es poco. Éste suele estar lleno y su carta no se resiente mucho por ser lunes. Si además tiene un extra en el trato del vino y además hay quien no lo conoce, parece éxito asegurado.

Arrancamos con una manzanilla Pastrana y algunas cervezas para acompañar el aperitivo de fuet, alioli, tomate y unos panes con suplemento de aceite Molino de zama.

Para beber un champagne Bauchet signature brut, una opción con buena relación calidad/precio. Seguimos con tinto Les Meysonniers 2015 de Chapoutier

Cuatro para comer:

. ostras: una natural y otra salseada. Cada uno opinó de la mejor opción.

. pulpo al horno: bueno, bien de textura

. tallarines de sepia con bacon, champiñones, salsa de nata, parmentier de patata y queso: una combinación buena y bien salseada.

. 2 x arroz caldoso de gamba y perdiz (en inicio fue referido como gamba y pato): es un mar y montaña que queda un poco dulce de fondo, con media perdiz entera; ración enorme. Otros dos optaron de principal por carne de buena calidad

. postres compartidos: tarta de queso, texturas de chocolate y fruta pelada. Las raciones son muy amplias y buenas para compartir entre dos.

Buenos cafés, agua con gas Bardot de litro.

Un sitio del que nunca había tenido un especial interés pero que merece la pena. A posteriori, he leido la crónica de Aurelio GM y tenía razón: merece la pena conocerlo. Un local lleno en su interior, terraza aparte, con pocas mesas, amplias, de madera, buena separación, sillas cómodas, sin mantel con camino de mesa.

Un buen pan, rodajas de fuet, aceitunas, tomate sobre la mesa; un buen aceite hubiera sido perfecto pero no lo pedimos.

Especial trato del vino con propuestas interesantes. Empezamos con Leonor, un buen palo cortado, agua con y sin gas, cerveza. Pedimos de la carta Gravonia y no había y pasamos a Organza 2010 de Sierra Cantabria, bien maduro, para seguir con un Jimenez-Landi Sotorondero 2015 demasiado joven. Buena atención en sala y servicio de vino.

La carta de comidas es muy interesante, pero fuera de carta también tienes mucha oferta de apetitosos platos. Entradas frias (11), calientes (15), apartado de huevos con diferentes compañías, pescados (7), carnes (6), arroces (6) y postres (11). Aparte las que comentan a pìe de mesa. Difícil repetir aunque te guste un plato.

En la mesa y en el plato de cada uno:

. canelón de pularda y setas: la pasta a modo de papel envoltorio, muy sabroso.

. croqueta de ciervo: buen tamaño y sabor.

. ensaladilla: buena sin más

. gamba roja: cruda completamente, conservada en sal. Un bocado al mar.

Otras entradas, éstas ya compartidas:

. alcachofas con jamón: dos buenos productos formando un buen conjunto, amplia ración.

. callo de sepia a la plancha: callo (tronco) de la sepia grande bien hecha.

De principal:

. cordero al horno en su jugo: un espectáculo. Pieza para los 4, tierno, jugoso, perfecto de cocción. Muy sabroso.

De postre, todos en buen nivel, compartimos:

. tarta Strudel con helado de uva

. milhojas con chocolate fundido Unos cafés y la sensación de que hemos tardado mucho en haber venido y dejamos en el tintero muchas opciones interesantes.

Uno de mis cuñaos, cuyo criterio gastronómico tengo en gran consideración, me había recomendado en muchas ocasiones la visita a este restaurante. Viene a menudo a Valencia por trabajo y no es raro que acabe comiendo o cenando aquí. --Aurelio, tienes que ir a “Comer, Beber, Amar”, se come de p.m.

Y eso que lo vas dejando, lo vas dejando… Hasta que este sábado me hablaron de una apertura reciente que está sonando mucho y parece que está de maravilla, “El Imperdible”, y me dijeron que era del mismo propietario que el de “Comer, Beber, Amar”. Pues entonces… no puedo ir al segundo sin haber probado la casa matriz. Y reservé sobre la marcha.

Manda eggs que he trabajado como 10 años a dos manzanas de ahí, y nunca había comido. Es que no llama mucho la atención. Esa terraza sin encanto, esa falta de rotulación (no se encuentra el nombre por ningún lado)… Dentro tienes dos zonas, la de la entrada y barra, y otro comedorcito a la izquierda como más recogido, acristalado por una parte, que da a Alameda, y con paredes desnudas por el resto. ¿Desnudas? Qué va. Algún artista ha pintado con dos trazos unas mínimas y estiradas viñetas, que lo transforman por completo. Mucho arte, de verdad.

Se encuentra uno a gusto ahí nada más entrar. Perfecta iluminación, mobiliario moderno, informal, atmósfera relajada… Bien, bien.

Y ya, cuando pregunto si tienen algún generosillo para aperitivo y me dan ¡cuatro alternativas!, una de ellas Manzanilla pasada Pastrana… Entregao, estaba ya entregao.

Nos atendió un tipo que yo pensé que era el dueño por su entrega, conocimiento y buen hacer, Tomás, que llevaba una pajarita realmente divertida (“divertido”, una palabra que él usó muy a menudo para definir platos, bebidas).

Por un lado no había menú degustación, por otro nos cantó varios platos apetecibles fuera de carta, y por otro Tomás nos generó tan buen rollo... que nos decantamos por esa frase tan socorrida de “Oye, sácanos lo que quieras”. Así que entre los tres dibujamos esta a priori interesante propuesta:

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Tellinas
Tartar de bonito con ajo blanco de horchata y melocotón de jengibre
Gamba rayada con aliño helado de infusión de manzanilla y limón
Cabracho con algas, cous cous y su fondo
Papada con pulpo, pimiento de padrón y crema de pollo
Tabla de quesos
Apfelstrudel

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¡Qué bien cenamos!

Insistió Tomás con las tellinas. Que si sólo las compramos cuando vienen óptimas. Que si las aclaramos con agua de mar… Le dije bromeando que si alguien insiste tanto con un producto o es que está muy seguro de él, o es que está a punto de perecer, o las dos cosas. Estaban extraordinarias.

Entramos luego en un bloque intermedio “divertido” como decía Tomás: el tartar de bonito estupendo, con esa dulce acidez del melocotón y esa sacudida que siempre te da el jengibre; la gamba rayada, muy buena y curiosa la secuencia, ya que nos aconsejó, y así lo hicimos, que tomáramos primero la cabeza, luego el aéreo helado de manzanilla y cítrico y luego la cola; y el cabracho, lomos desespinados, sabiamente combinados con la punzantes algas y el cous cous impregnado en el sabroso fondo de pescado…. ¡Adoro el cabracho!

El plato principal, un mar y montaña de papada con pulpo, sencillamente me entusiasmó, le comenté a Tomás que era muy diverxiano, que me recordaba a algo que tomé en StreetXo… y me confesó que se habían inspirado en él. Platazo. Ese juego de peculiares texturas pulpo/papada, con el punch del padrón y un fondo de pollo hipersápido, especiado, cítrico, asomo picante, cilantroso… streexiano a tope, cañero… Pla ta zo. Plas plas plas.

Esto no podía acabar así… ¿algún quesito? Tooooooma tabla de quesos. Todos leche cruda y patrios: valenciano, oscense, ilerdense, conquense, navarro… 5 quesazos en óptimo estado (no así las nueces, que estaban rancias)

Sí que acabó con el apfelstrudel, muy logrado y bien presentado.

En cuanto al tema vinos

o Manzanilla pasada Pastrana.
o Marc Brédif Classic 2013.
o Cepa Gavilán Crianza 2012.
o Rey Fernando de Castlla Pedro Ximenez.

Comenzamos con una copita esa excelente manzanilla pasada, nos fuimos a Vouvray, pues mi chica es cheninblanquista, y disfrutamos de una botellita de un vino que conjugaba fruta, acidez y balsámicos con fondo casi goloso, una copa de tintazo de Pedrosa para ir terminando y un correcto px para después de los quesos.

Un gran comienzo como esa inesperada oferta de generosos y un gran final con esa inopinada tabla de quesos, dos detalles para nada baladís, no pueden tener un mal nudo… y no lo tuvieron, todo lo contrario, tal como hemos comentado.

Ahora sí, ahora sí que podemos ir ya a “El Imperdible”. Pero nos va a costar, pues las ganas de repetir en “Comer, Beber, Amar” se apoderan.

El viernes pasado fuimos a cenar 4 viejos amigos que hacía tiempo que no nos veíamos, y a pesar de ser una taberna tradicional de Valencia, todavía no había ido a visitarla y quedé bastante contenta tanto con el servicio como con la cena.

Es una taberna moderna, acogedora, no muy grande, con mesas de madera pequeñitas y situada en el Paseo de la Alameda. Nosotros que somos un poco escandalosos, y teníamos cien mil cosas que contarnos para ponernos al día, no tuvimos problema alguno para hacerlo, estábamos en nuestra salsa.

Para empezar mientras decidíamos qué elegir de su extensa carta de entrantes, carnes y pescados, nos pedimos una cervecita para ir abriendo boca, y como ya han comentado otros usuarios, nos sirvieron unas aceitunas y unas rebanadas de pan rústico para untarlo con alioli y tomate rallado.

Finalmente pedimos todo de picar para compartir en el centro:

- Croquetas de ibérico, dorada ahumada (espectacular), chipirones con jamón, y pollo con parmesano.

- Alcachofas con jamón ibérico, muy buenas, estaban cortadas muy finitas y se notaba que eran de primerísima calidad.

- Carpaccio de ternera, para mi gusto exquisito, la ternera jugosa y perfectamente aliñado.

- Huevos rotos con gulas y salsa oriental, los típicos huevos rotos con gulas pero muy ricos ya que la salsa le daba un toque especial.

- Canelones de pularda y setas, sin duda el palto estrella de la noche.

La verdad que ahora que lo voy escribiendo y recordando... se me hace la boda agua!!Me pareció que todo estaba buenísimo!!Pero sin duda, lo mejor para mi fue la croqueta de dorada y los canelones de pularda y setas...espectaculares!Aunque también he de decir que el carpaccio...estaba exquisito.

Acabamos toda la noche bebiéndonos un magnum de la terreta, que la verdad entraba muy bien, Aranleón Solo 2008.

Y para rematar la noche, nos pedimos de postre coulant de chocolate con helado de avellana y torrijas valencianas con crema inglesa caramelizada y helado de canela que estaban para morirse!

El servicio fue muy atento y agradable en todo momento.

Por lo que recomiendo totalmente visitar esta Taberna y disfrutar comiendo, bebiendo y amando :)

Cena mensual de los cuatro amigos cuarentones que buscamos ingenuamente sentir el vientecillo de la libertad durante unas horas. Local situado próximo a la residencia de uno de ellos y al que por su recomendación acudimos.

Descrito en algún comentario previo. Se podría decir que logra un aire fundamentalmente moderno y funcional con algún controlado guiño rústico en el mobiliario. Mesas de madera oscura amplias y vestidas con caminos. Correcto menaje acorde al ambiente.

Cuatro cervecitas rubias de barril para regar la discusión y el acuerdo final en cuanto a la comanda. Con ellas apareció un platito con el clásico triplete de aceitunas, tomate rallado y all i oli además de un buen pan rústico servido en amplias rebanadas.

Todo al centro excepto los dos últimos platos presentados de forma individual. Así quedó la cosa:

Croqueta de Bogavante y Algas. De buen calibre, sin apenas transición entre la cobertura y el falto de chispa y gélido interior. Chasco.

Sardina Ahumada con Queso Fresco. La conserva, aunque algo tosca, se dejaba querer pero su acompañamiento, pimiento rojo asado incluido, quedaba descompasado sin formar conjunto alguno. Incómodo.

Tartar de Atún Rojo con Aguacate y Rábanos. Seguramente influido por el escozor que me dejaron los platos previos tampoco me transmitió sensación especial alguna. El posible sabor del atún quedaba diluido por el aderezo y complementos del tartar. Alarmado.

Alcachofas con Jamón. Laminadas, de buena calidad con una fina loncha de jamón por encima. Había poco margen de error manejando buen producto y así resultó. Remontada.

Huevos con Habas y Foie. Destacables las sabrosas virutas de foie gras que cubrían el huevo. Consolidación.

Pasta Fresca Rellena de Gorgonzola y Foie. No recuerdo el nombre que le dieron a la preparación de la pasta, pido disculpas. Todos los componentes del plato de buen nivel e intensidad de sabor alta. Culmen.

Jarrete de Cordero en su Jugo. Ración emplatada individualmente. Un gustoso taquito tierno a rabiar cubierto de una espesa salsa que sumaba al bocado. Solvencia.

Un buen café fue el colofón.

Vino para beber, concretamente y por este orden, A Coroa 2012 D.O. Valdeorras (18€), Sela 2011 D.O.Ca Rioja (22€) y Alonso del Yerro 2010 D.O. Ribera del Duero (27€). Me sorprendió gratamente sobre todo el segundo.

Tuve que ceder mi chupito de vodka Citadelle al que nos invitaron pues no acostumbro a jugar en esas ligas tan duras.

El servicio resulta simpático, atento, facilitador y desenfadado.

En resumen, una experiencia que resultó un tanto irregular pero que no me deja mal recuerdo porque la secuencia fue de menos a más, culminando con unos platos que satisfacen a cualquiera, utilizando buen producto dentro de un segmento medio, bien manipulado en cocina. Soy de la opinión de que cuando las cartas son tan extensas, como era el caso, se fomenta la desigualdad en el resultado final de los platos resintiéndose la experiencia en caso de no acertar en la elección.

  • Jarrete de Cordero en su Jugo

    Jarrete de Cordero en su Jugo

  • Pasta Fresca Rellena de Gorgonzola y Foie

    Pasta Fresca Rellena de Gorgonzola y Foie

  • Alcachofas con Jamón

    Alcachofas con Jamón

Tras conseguir poner de acuerdo a casi toda la familia a finales de agosto, decidí ir a cenar a esta agradable terraza.

Éramos 14 para cenar. Mientras iban llegando los familiares tomamos refrescos, cervezas, aguas y demás. De beber durante la cena fueron 4 botellas de Quinta Apolonia (22€)

En lo referido a la comida tomamos:

- Ensalada de bonito con tomate que estaba muy buena.
- Ensalada con una especie de bola de helado de queso con algo de fruta, a mi me gusto pero a la gente no. (2u)
- Berenjena asada con capellanets, me recordó a un esgarret, particularmente me gusto.
- Samosas, muy buenas.
- Canelones de pularda con setas...el plato de la noche, muy ricos.
Tomamos un plato más pero no recuerdo el que, hace ya días y he perdido la nota.

Para las dos niñas pedimos unas costillas con salsa y una dorada salvaje, así que pongo a las niñas como adultos.

Tomamos un plato más pero no recuerdo el que, hace ya días y he perdido la nota.
De postre, se pidieron más o menos unos 7, entre torrijas, helados, fruta.

Cafés e infusiones
Salimos a 32€
La gente salió contenta, así que yo salí aun más contento.
Es la tercera vez que lo visito y me gusta la comida y los vinos que tiene.
Tiene una cava muy interesante.
Suelo visitarlo a última hora del día para tomar una copa de vino y se está francamente bien en la terraza.

La reforma del restaurante, cambia por completo la antigua configuración y ambiente. El resultado le da un aire muy desenfadado,sencilo y de espacios suficientemente amplios.Sillas muy cómodas, mesas enormes, cubertería, vajilla y cristalería acorde al excelente servicio. Hay unas mesas en la parte izquierda de la sala, que tienen una especie de sofás a pared muy accogedores y cómodos, decorados con cuadrantes. Tiene un reservado de unas 8 plazas muy interesante para momentos especiales.

Cada uno de los 6 platos que degustamos,a compartir entre los 4 que cenamos, eran muy sabrosos. Carpaccio de gambas, crujientes de bacalao, croquetas de gorgonzola, ensalada de tomate valenciano con bonito, pimiento rojo,bacalao y mojama, ravioli de bacalao en fumet de pesacado, y un solomillo trinchado por último.
Los postres maravillosos, sobre todo la torrija casera.

La elección de los vino fue a cargo del maitre, quien nos preguntó por nuestros gustos y a partir de ahí acertó con un albariño y un rioja de un resultado espléndido.

Una gran sorpresa, ya que aunque ya lo conocía de anteriores ocasiones, con la reforma que ha sufrido, la sala se adapta a la personalidad de los platos que salen de la cocina.

No me cabe duda que al tiempo se va a convertir en un restaurante de los preferidos de los amantes de la buena gastronomía y servicio.

Mas que una taberna o un restaurante el local esta decorado como una cafeteria moderna. Mesas mas bien pequeñas con sepracion adecuada . Cuberteria, cristaleria y vajilla adecuada al local.
Comi menu de mediodia que constaba de tres medios entrantes , un arroz y postre al precio de 15 euros . En los primeros destacar la sopa de calabaza , muy buena y con sabor justo. El segundo fue un langostino insipido (pero acorde al precio) y por ultimo canelon de foie gras muy sabroso y bien cocinado.
El arroz en un excelente punto de coccion y con base de mucho sabor de pescado.
Postre fresas con helado de leche merengada y chocolate.
Buen cafe y panes recien horneados.
No puedo hablar del servicio del vino porque no tomé . El servicio de sala muy amable , profesional y cercano.
Si estas en la zona es un buen sitio para tomar un menu bueno con excelente RPC

Segunda visita en poco tiempo y confirma lo escrito en mi anterior comentario. Lugar ideal para cenar de picoteo. Tomamos croquetas de bogavante, calamar a la plancha, perfecto con un toque de pimentón y sal gruesa, fritura de verduras (lo más flojo, muy blandas e insípidas) y unos garbanzos fritos con sobrasada que estaban muy ricos. De segundo seguimos al centro con huevos fritos con langostinos y huevos fritos con chanquetes. Para rematar un solomillo troceado que era pura mantequilla, suave y sabroso. El postre no lo puedo valorar pues ya sólo me cabía un sorbete de limón.
Para beber tomamos cinco vinos distintos todos ellos conservados en nevera y cambiando las copas en cada ocasión (y eso que para no dar mucho la murga le indicamos al personal que no era necesario, pero aun así se ofreció a hacerlo). De los cinco catados destacar el Remelluri Reserva (Rioja clásico pero seguro) y el AN2 que estaba acorchado pero merece la pena dar una segunda oportunidad pues creo que se acercará a su hermano mayor (Anima Negra) a un precio más razonable.
Por último cafés y copas (chupito, gin tonic, etc.) invitación de la casa y por tanto excelente relación calidad precio

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