Restaurante Kailuze (CERRADO) en Valencia

Restaurante Kailuze (CERRADO)

Datos de Kailuze (CERRADO)
Precio Medio:
54 €
Valoración Media:
7.8 10
Servicio del vino:
8.5 10
Comida:
8.0 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
7.5 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: Valencia
Zona: L'Eixample
Dirección: c/ Gregorio Mayans, 5
Código postal: 46005
Tipo de cocina: De mercado, Navarra
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 32,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos y Agosto

Teléfono


37 Opiniones de Kailuze (CERRADO)

Restaurante de corte clásico en el centro de la ciudad. Cuidada decoración y cómodas sillas, al menos en el reservado con vistas a la bodega en el que cenamos.
Acompañé a Juan Such en la mesa así que el menú queda claro en su comentario. Cocina de mercado con un buen cuidado de la materia prima, buena presentación de los platos y buen servicio a cargo de Maxi.
Del mencionado menú destacaría el risotto que me pareció una verdadera maravilla y el huevo con patatas y chistorra, reinvención de este plato que, para los amantes del huevo, como es mi caso, merece la pena probar.
La bodega del Kailuze es una verdadera caja fuerte donde se cuidan y miman joyas enológicas que el sumiller ha ido seleccionando con buen juicio. El servicio del vino es muy bueno y se cuidan los detalles.

En definitiva, un restaurante a visitar.
El precio del menú especial que nos configuraron fue de 50€ sin vino.

Comida acompañado de dos amigos neófitos en este restaurante. Como ya se ha escrito en otros comentarios el local es muy elegante (dentro de una decoración clásica) y transmite una sensación de paz y sosiego que sólo he encontrado en otros restaurantes mucho más mediáticos (Mugaritz, Akelarre). Uno se encuentra realmente a gusto y no solo por el local (distribución de las mesas, manteles, color de las paredes, iluminación) sino por la atención recibida en todo momento.
Decidimos tomar el menú A Kailuze que ya viene maridado y poder disfrutar de la experiencia y sabiduría del sumiller.

Aperitivo de la casa: “Nuestra ensaladilla” & consomé.
Entrante: Caballa escabechada con un bouquet de lechugas. Acompañada de un tinto Alonso Quijano 2005, vino fresco y mineral que resaltó la excelente suavidad de la caballa.
Arroz: Risotto de hongos con escamas de parmesano. Acompañado por un blanco Perro Verde 2007. El plato que más me gustó, muy buen sabor y punto de cocción.
Carne: Escalopines de solomillo rellenos de foie-grass al Oporto. Maridado de nuevo por Alonso Quijano 2005. Excelente en cuanto a sabor y textura.
Este fue el único pero que le puedo poner a la velada. Esperaba poder disfrutar probando otro tinto diferente para acompañar a este plato.
Postre: Canuto de hojaldre y crema con helado. Emparejado con un moscatel de Vicente Gandía Fusta Nova.
Cafés y unos GT de Blue Gin (consejo del sumiller) y Nordic (yo pedí Fever Tree, pero nos comentó que es una de las tónicas más neutras y por eso no altera el sabor de la ginebra) preparados impecablemente por el Sr. Maxi.
Servicio profesional y atento.

Considero una buena opción este menú maridado y lo recomiendo por la calidad de la materia prima y los buenos consejos del sumiller en cuanto al acompañamiento de vinos.
(El precio es sin los GT).

Este es uno de esos restaurantes que se han convertido en un clásico en Valencia pero que aún no habia estado. La ocasión fue organizar una cata (Spatleses del Nahe) y cena de la peña La Verema con la colaboración de Maxi, el sumiller del establecimiento, Nariz de Oro en 2005. El local tiene una sala principal con una decoración muy elegante y mesas bien separadas. Nosotros catamos y cenamos en un coqueto reservado que hay al fondo desde donde se puede disfrutar de una visión de las tentaciones que guarda la selecta bodega del restaurante. El menú degustación estaba compuesto de:

1) Aperitivo del día
2) Huevo cocinado a baja temperatura con espaguetis de patata y chistorra
3) Rissotto de hongos con escamas de parmesano
4) Merluza de anzuelo a la bilbaína
5) Canutillos de hojaldre rellenos de crema pastelera y Trufas Kailuze

Todos los platos muy bien elaborados y maridados (Champagnes Jean Milan brut special y Tarlant rose, Egon Muller Scharzhof riesling 2008, Bründlmayer Grüner Veltliner Alte Reben 2004 y un Dr.Bürklin-Wolf Rechbächel Auslese 1998 para los postres), destacando para mi gusto el huevo, el risotto y los canutillos finales. No puedo opinar sobre la carta de vinos porque no tuve ocasión de verla.

Sin duda, uno de los grandes de Valencia al que hay que ir a darse un buen homenaje. El precio sólo recoge el menú (incluyendo cafés e infusiones).

Difícil papeleta tenía el elegir dos restaurantes en Valencia para los dos noches que iba a pasar esta semana en aquella ciudad. Me decidí por Kailuze y acerté. Ambiente muy agradable, con buena separación entre mesas y un servicio simplemente perfecto, tanto del maitre como del sumiller (además de buen profesional, simpático). Carta muy atractiva. Sinceramente no sabía que pedir. Al final me decidí por el menú "Kailuze" que incluye maridaje.

Cena para 1 pax:
Aperitivo de la casa: Pastel de cabracho (muy suave)
Entrante: Caballa escabechada con un bouquet de lechugas (sencillamente, sublime) maridado por un tinto Tobelos Cr. 2005
Primero: Risotto de hongos con escamas de parmesano (magnífico trato y punto del arroz; enorme sabor) maridado por Riente Albariño 2007
Segundo: Taco de buey con patatas souffle (quizás aquí la carne no estaba a la altura de los anteriores platos; bien asada pero con más de un nervio) maridado por un Arbol Blanco 2005
Postre:
Milhojas de moka con helado de café (un pelín flojas las milhojas; sin embargo el helado de café, perfecto) maridado por After 3' 2004

Vino: No pedí la carta de vinos, pero entre el maridaje, el servicio perfecto, las copas Riedel y la visita a la cava de buenos vinos creo la nota que se merece es de muy buena.

Precio total: 60€ (inc IVA, servicio, botella de agua Evian y hasta café o infusión si lo hubiera pedido)

Teníamos una asignatura pendiente con Kailuze, yo diría que el único de los "top" que aún no había visitado. Local amplio y cómodo, con decoración clásica, excelente separación entre las mesas, muy bien la vajilla y la cubertería. Íbamos con la idea de probar el menú de degustación maridado "A Kailuze", para disfrutar sin calentarse la cabeza ni siquiera ne la elección de los vinos. Comenzamos con el aperitivo del día, una cremita de calabaza que era pura finura y un equilibrado bacalao ahumado, aquí comenzamos jugando duro y Maxi nos preparó un "dry Martinia à la Bao"... riquísimo... que pena que la coctelería se cuide poco en los restaurantes... El menú sigio con una ensalada de caballa escabechada muy buena, con el escabeche en su punto óptimo, fue maridada con un Tobelos 2005 .... Maridaje arriesgado pero exitoso), luego llegó el que sería mi plato preferido de la comida, un Rissotto de hongos con escamas de parmesano, sabroso, intenso,... y al que le acompañó de cine un poco de Riente albariño del 2007. Muy fino pese a la contundencia del plato los Escalopines de solomillo rellenos de foie, literalmente se deshacían en la boca, en esta ocasión lo acompañamos con El árbol blanco 2005, un vino que he encontrado irregular en mis últimas degustaciones pero que ne la comida para no desmerecer estaba muy bueno... Cerramos la comida con un Milhojas de moka con helado de café, de nuevo un postre equilibrado que dio buen cierre a la comida y que acompañamos del tinto dulce After 3' 2004. Con eso y un cafecito nos fuimos contentitos para casa, encantados del cariño con que nos atendieron. ¡Maxi, eres un fenómeno!

  • Escalopines

  • Risotto

  • El local

Me habían asustado los más de 100 euros por barba que leo por aquí cuesta el Kailuze por persona, afortunadamente, en mi caso, y elgiendo con moderacion (un primero para compartir) y dos segundos, aperitivo y botella de vino por debajo de 40 euros, la cosa se queda en unos 60-65 euros por persona. Vamos, que si te los quieres gastar, te los gastas, y si no, pues no. No había vuelto desde la última vez que tuve el placer de compartir mesa con Alvaro, ya bastante pachucho. Su desparición, llorada por muchos de sus amigos y asiduos al local, no ha hecho que el negocio se resienta. En todo caso lo ha hecho, como en todos los sitios, la maldita crisis, pero ahí está Fernando al pié del cañón, con la mujer de Alvaro en cocina y Max en los vinos, haciendo volar muy alto Kailuze. Es de esos restaurantes que caen bien, en los que te sientes a gusto, y auqnue apenas conozcas a los propietarios, inmediatamente te sientes tratado como un amigo de toda la vida. Entre otras cosas por que Fernando va destilando su fina socarronería del norte, una auténtica delicia. Cita obligada en Valencia. AH, y los canutillos son postre obligado, marca de la casa.

Todo disenyado para el disfrute del comensal, sin reparar en gastos. Mesas separadas, excelente vajilla, manteleria, ... etc. El servicio excepcional. Estuvimos solos en el restaurante (una pena), y nos sirvieron maitre, sumiller y camarero, de forma impecable. Mi cena fue de las mejores que he tomado en anyos: el revuelto de setas (no estaba en carta) era supremo, y las cocotxas, con un delicadisimo pill-pill, en su justo punto, y con un sabor delicioso. La comida de mi acompanyante (risotto y steak tartare), aunque muy buena, yo creo que no alcanzaba la excelencia. Las tapitas con las que nos obsequiaron al principio, deliciosas. El precio del vino esta bastante cargadito en vinos sencillos (un muy olvidable verdejo), pero se pueden encontrar verdaderos "chollos" en vinos caritos: tomamos un Aalto PS 2004 a 66 euros! ... El servicio del vino excepcional (copas, envinado, temperatura, servicio ... todo) ... por poner un pequenyo "pero": nos costo algo (a ver, una ligeresima resistencia, y siempre en el mas absoluto respeto) que nos lo decantaran, aunque nuestro gusto (quizas no el mejor, desde luego) al vino le faltaba aire a raudales (al final estaba de muerte!!). Tambien habia muchas referencias devinos en carta que no tenian, pero estaban correctamente senyalizadas. Una estupenda experiencia. La relacion calidad precio yo creo que, para Valencia, es la correcta (es caro, pero muy bueno). Volvere cuando me vuelvan a invitar ;) ...

Magnífica opción. Cuando se combina el saber hacer en la cocina, con una sala de servicio 10, aparece Kailuze.
Aperitivo : dos copas de champagne, croquetita de queso y chupito de crema de setas.
El salteado de setas fantástico!!! El huevo con perdiz buenísimo, el salmonete (lo mejor) muy equilibrado y con un juego de texturas chulísimo. Terminamos con un costillar de cordero en un punto de cocción perfecto. De postre queso idiazábal. Acompañamos con un Bollinger G.A. Rosé del 99. Dos copitas de Vall LLach 2004 que nos obsequiaron , por el simple hecho de marujear un poco....
Maxi se saltó la barda preparando un café irlandés que yo no probé, pero debía estar buenísimo porque mi acompañante no dejó ni una gota en el vaso (y hay que decir que era realmente grande!) Yo me fui al cortadito de la señorita pepis. Terminamos con dos gin tónic , uno de G-vine y otro de Witley Neill, preparados con mimo, desde luego!
Queda claro que Maxi está enamorado del vino!! Su sentido del humor y su saber estar en la sala, son elogiables. (te devolveré la del agua!!)
Gracias a todo el equipo.

Entrar en Kailuze es entrar en una atmosfera de bienestar, relajada pero emocionante, emociona ver como se cuida hasta el ultimo detelle, como realmente miman al cliente, hasta tal punto de que uno se siente en el olimpo.
Maxi te ve y sabe lo que quieres, lo que necesitas en cada momento y ahi lo tienes.
Manteleria, vajilla, cuberteria, detalles coquetos en la mesa, todo correctisimo.Mencion aparte la cristaleria, pensada para saborear cada sorbo de las infinitas joyas que te pueda servir Maxi de su preciosa bodega.Como el delicado Champangne que nos sirvieron o como el magnifico Crater 2005 perfectamente servido.
Tomamos pasta negra con calamarcitos(con mucho sabor),una vieira acompañada de una espuma riquisima, cocochas de merluza al pil-pil y costillar de cordaro, muy buena elaboracion de la comida,con unos sabores muy logrados.
Postres tarta de queso y los riquisimos conos rellenos de crema pastelera.
Para acompañar estos postres Maxi nos sivio PX 1979 y Tokaji Aszú Chateau Dereszla 6 Puttonyos.
No habia probado un cafe irlandes tan rico en mi vida como el que me preparo Maxi, tan logradas estaban las texturas que me daba pena bebermelo,pero cualquiera no se lo bebe,mmmmm.
La velada fue maravillosa, gracias Maxi y Fernando por habernos hecho desfratar tanto.

Nos recibe un afable sumiller, que sorprende por su sonrisa aún más que por su nariz.
Aperitivo Croqueta de bacalao que transporta a la cocina de mi infancia, donde la abuela cocinaba con el mejor ingrediente:cariño
Acompaña Mont Ferrant,Agustí Vilaret, uno de los grandes cavas.
1º Espárragos de Tudela,un plato que cautiva.En su sencillez está la grandeza.Un auténtico logro dados los tiempo que corren.
2ºPalabras mayores; Cocochas de merluza al pilpil, con espuma de perejil y polvo de remolacha. Sabores,texturas,armonías y contrastes en equilibrio prefecto. Resultado explosión de sabor.Regado con El Puntido 2005 que denota raza respetando el plato en cada bocado.
POSTRE: Las tentaciones eran muchas, pero había que probar un postre típico navarro, casi inexistente en esta ciudad:Goxua:nata montada, bizcocho con un toque de moscatel, natillas quemadas y caramelo líquido. Magnífico, recomiendo que si van a probarlo, COMPARTAN!Puede ser una bomba!Aunque yo me lo terminé sola.
Cuando parece que NO puedes más llega un café ristretto digno de mencionar , petite fours y una magnífica copa de Tokajy Disznoko 6 puttonnyos.
El servicio discreto y muy humano. El vino comparte elenco con la comida. El trabajo del sumiller es excepcional, ya lo dijo Wine Spectator en su ultima visita a nuestra ciudad.
Kailuze debería ser visitado por aquellos que aman la buena mesa. ¡Salud! RCP, la que corresponde.

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