Restaurante Cenador de Amós en Villaverde de Pontones
  

Restaurante Cenador de Amós

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Datos de Cenador de Amós
Precio Medio:
100 €
Valoración Media:
8.6 10
Servicio del vino:
8.6 10
Comida:
8.5 10
Entorno:
9.2 10
Calidad-precio:
8.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 55,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: no cierra

Teléfono

Restaurante Cenador de Amós Ensalada Caesar Cenador de Amós Pimiento del padrón con mayonesa de pimiento Cenador de Amós en Villaverde de Pontones Buñuelo de bacalao con alioli de pimiento Restaurante en Villaverde de Pontones Pincho de tortilla de patatas Restaurante Cenador de Amós Higaditos de pichón con manzana y remolacha Cenador de Amós Crujiente de arroz venere con bocarte marinado Cenador de Amós en Villaverde de Pontones Restaurante en Villaverde de Pontones Restaurante Cenador de Amós Cenador de Amós Cenador de Amós en Villaverde de Pontones Restaurante en Villaverde de Pontones Restaurante Cenador de Amós Cenador de Amós Cenador de Amós en Villaverde de Pontones Restaurante en Villaverde de Pontones Restaurante Cenador de Amós Cenador de Amós Cenador de Amós en Villaverde de Pontones Restaurante en Villaverde de Pontones Restaurante Cenador de Amós Cenador de Amós Sobao Cenador de Amós en Villaverde de Pontones Dorada Restaurante en Villaverde de Pontones Huevo

34 Opiniones de Cenador de Amós

Sin duda uno de los grandes a nivel global. Un gran restaurante cuidado en su aspecto externo, renovado, asentado culinariamente desde hace años y donde el comensal exigente podrá encontar muchos elementos de satisfacción. A mi el local donde se asienta me encanta, sus jardines, sus espacios, su luz natural maravillosa que permite degustar la comida sin perder detalle. El servicio es completo y numeroso lo que permite una buena atención, incluido el recibimiento actual dónde se explica la elaboración de las anchoas en salmuera mientras se degusta una, se elige el vino....todo un placer. A veces si se observa cierta descoordinación en el mismo que ocasiona algunas esperas en la sucesión de los platos del menú, o en el servicio del vino, pero en general la atención es buena y capaz. Excelente carta de vinos, con precios dispares, que merece una atenta y paciente lectura. Servicio del vino bueno , pero dispar sobre todo si el local esta lleno, ya que no todas las mesas se atienden con igual atención o interés. El menú gastronómico actual es sobresaliente, sobre todo en sus enterantes magníficos, diversos, contrastes, precisión y gustosidad. Si noté cierto " parón" en los segundos que en este menú no parecen estar a la altura de los entrantes y el postre, en especial la lubina con tomate y pure de hinojo, en una presentación mucho más discreta y desordenada que los platos previos, nos soprendió .Parece como si los dos segundos perdieran la personalidad y precisión del resto del menú, como si se hubieran vulgarizado El alto nivel se vuelve a recuperar con los postres, finos, delicados y riquísimos. En definitiva un gran restaurante, una gran estrella con muchos años de experiencia y y mucho que ofrecer

Hace años, cuando uno comenzaba con estas pequeñas aventuras gastronómicas, el restaurante en Cantabria referencia en la alta gastronomía era sin duda, el Cenador de Amós. Estrella Michelin desde 1995, junto con el desaparecido Río Asón del malogrado Enrique Galarreta eran las referencias gastronómicas cántabras.

Cantabria fue aumentando el número de estrellas, llegando a un máximo de seis, de las que actualmente se conservan cinco (Cenador de Amós, Serbal, Nuevo Molino, Annua y Solana). EL Cenador siempre estuvo ahí; siendo el precedente, la señal.

Como parte de los aperitivos, el primer impacto llega cuando se nos “soba” una anchoa pasando del estado de salazón a comestible. Anchoa San Filippo de altísima calidad, suave en la textura, fina en el sabor, en una palabra un bocado elegante. Se presenta en una lata con un toque de aceite arbequina, que le aporta cierto amargor. Desde nuestra perspectiva si la anchoa es de tal calidad, hay que acompañarla de un aceite que casi no aporte sabor, muy tenue, para que la anchoa brille en todo su esplendor. Como punto importante, nos colocamos donde estamos comiendo, en Cantabria.

Seguimos con un pequeño variado de cuatro snacks: aceituna empanada con mostaza, magdalena de anchoas, crujiente de arroz y ajada y un lazo de queso Picón (Vejes-Tresviso). Destacaría el tercero con un suave alioli, que aportaba fuerza; el resto algo faltos de potencia sápida.

De los aperitivos a los platos, continuando cercanos al entorno con una Ostra de Pedreña en escabeche con crujiente de alcachofa y borraja. La borraja tiende a limitar el potencial vigor de la ostra. Gusta a secas.

A continuación un tartar de carabinero, blini y ensalada de algas. Punto de frescura para esta época del año, especialmente gracias al helado de cilantro que lo acompaña. Tacto frío en la hoja de rocío que conjuga con la ensalada de algas. Los comensales nos miramos, y sin hablarnos, pensamos: “Estamos cogiendo impulso”. Muy bueno.

Después de abrir boca con estos pequeños bocados, pasamos a dos platos de cuchara clásicos, pero rejuvenecidos y “puestos guapos”. En primer lugar una sopa de cebolla versión verano . Servida perfecta de temperatura, acompañada de unas finísimas láminas de pan que aportan textura crujiente, y queso. Me arriesgaría a decir que se trataba del Queso Braniza de la Quesería la Jarradilla, una de las de referencia en Cantabria. Estos platos de ingredientes sencillos, y económicos, que gracias a su tratamiento, lo transforman en un bocado gastronómico son los que hacen que me apasione por la gastronomía.

Como segunda degustación a través de la cuchara, una purrusalda de bacalao con pimiento de cristal. Tronco de puerro ahumado en el centro con el pimiento en formato deshidratado, finas láminas de la primera verdura además del bacalao tanto en pequeños trozos como en brandada. Sobre este conjunto sólido, se vierte un caldo para dar lugar al uso del cubierto. Sutil, fino, delicado es el tipo de plato que se ha intentado hacer, y se ha conseguido, puede que algo más de sabor no le vendría mal; pero la verdad es que su elegancia conquista.

Pasaríamos a con toda seguridad el plato más creativo del menú, la lenteja de la Armula elaborada como un cous-cous. Machacada para convertirla casi en un polvo, para posteriormente cocinarla al vapor durante cuatro horas. Se transforma la legumbre en una especia de sémola. Viene acompañada de dados de panceta, cochinillo, zanahoria baby, guisantes, y en la base una crema ligera de estragón que actúa como hilo conductor del mismo. Toques frescos, anisados por una parte y grasos por otra, junto con una agradable y conseguida textura. Creatividad.

Un mayor enfoque tradicional se encuentra en el arroz con chatarella. Esa sencillez perfecta, de la que hablábamos en el anterior post que también aporta mucho placer. Arroz cercano al risotto, perfecto de punto, y pleno de sabor. Tradición.

Rodaballo con fabes con la piel en crujientes chips, buen punto del pescado; aunque mezcla poco estructurada. Me pareció la elaboración más simple del menú.

Menos mal que tras un bocado ”menor”; siempre vienen otros para resarcirse, y vamos que se consigue con Pichón, mantequilla de anchoa y mostaza. Trozos de pechuga dorados pero de textura blanda, junto con unas albóndigas realizadas con la carne de las alas que resultan muy sabrosas. La mantequilla de anchoa actúa de sazonador, y la mostaza es un perfecto condimento para la grasa del pichón. Plato gulesco.

Comenzamos el apartado dulce con unos de postres de “limpieza” destinados a aportar frescor y voltear las papilas gustativas. Se trata de los rollitos de pepino, con sorbete de piña y estragón. Fino, original, refrescante. Uno de esos postres que sin ser espectacular, si que provoca el siguiente pensamiento: ¡Qué bueno está, y cómo me ha sentado¡

El segundo postre denominado Cubo de chocolate, almendra y sorbete de naranja sanguina. También contiene una espuma de moscovado. Cuatro composiciones que viajan del dulzor al amargor, siendo ésta la única conexión que notamos. Parecían más un grupo de petit-fours que el postre dulce del menú degustación.

Buen trabajo de la sumiller que nos propuso degustar los siguientes vinos: Yenda y Yenda Spicata de Bodegas Seld’Aiz, vinos blancos de la Tierra de Cantabria, el primero con uva albariño, y godello; en el segundo a las dos anteriores se le añade riesling; Viña Cabalera (Garnacha), y un Col Heita Niepoort de 2001.

Para finalizar una copa en la agradable terraza, genialmente servida por Ramón García, nuevo jefe de sala. Cena en general de elevados vuelos, sabores elegantes, ligeros, que provocan seguir comiendo. Una cocina sin estridencias, ni casi juegos de artificio, que se basa en una cierta sutileza que creemos los cocineros van alcanzando con los años. Tremendo el bloque central de la degustación desde el blinis de carabinero hasta el arroz con chantarelas para volver a ascender en el pichón. Como bocados mejorables, claramente el segundo postre.

EL Cenador de Amós: Una estrella que sigue brillando de verdad.

Post completo y fotos en http://www.complicidadgastronomica.es/2013/07/el-cenador-de-amos-una-estrella-que-sigue-brillando-de-verdad/

No podíamos dejar de visitar este restaurante, los comentarios lo hacían de visita obligada y la verdad es que no nos arrepentimos.
El sitio es precioso, los exteriores una maravilla, un jardín muy chulo, una especie de capilla y comedor para la celebración de bodas.
Una vez dentro, el espacio es muy amplio, con diferentes ambientes, diferentes suelos, paredes....
Mesas, manteles, cubertería, vajilla.... todo impecable.
El recibimiento, por parte del mismo dueño, muy correcto y cercano. Todo el personal sabe lo que se hace.
El mismo Jesús pasa varias veces a preguntar que qué tal.
Ofrecimiento de un aperitivo pero queremos empezar a disfrutar ya, así que directamente nos traen la carta de vinos que para nosotros, es casi una biblia. Algunos conocemos pero preferimos que el sumiller nos ofrezca algo que no hayamos probado y que se corresponda con nuestros gustos.
Su elección es un Finca la Colina, sauvignon blanc 2011, nos ha gustado mucho. Nariz a fruta cien por cien, en boca también se deja notar y su acidez es la justa para nuestros gustos. Un vino muy rico y con un precio que pienso que ha sido ajustado (19e).
Presentación, correcto descorche, dado a probar, servido por ellos en todo momento, sin un descuido y calculado perfectamente para el menú degustado.
Nos decantamos por el menú degustación:
Aperitivos: Tomate de Galizano, Morcilla sin sacrificio, arroz crujiente al curry con pollo, aceituna frita en maiz, galleta de queso. Pequeños bocados, correctos todos ellos pero que no han conseguido hacernos ver las estrellas.
Aperitivo de encurtidos con sopa de tomate y sardina ahumada:
Rico también pero siguen sin sorprendernos.
Crema de queso pasiego con anchoa y caviar de albahaca para ella y para mi, por probar otro plato, una cucharada de foie con acompañamientos que ahora mismo no puedo describir.
Empieza a gustarnos un poco más lo servido. Sabores ya más marcados.
Timbal de huevo dehuevo frito ccon maganos: ahora sí, un plato estupendo, la combinación de sabores es perfecta, buen producto.
Dorada asada con vinagreta de tomate: natural, el tomate y la verdura puro producto, la dorada exquisita, sabor a pescado de verdad, crujiente la piel. Muy rico.
Pichón asado con remolacha y manzana para ella: en su justo punto, sin sabor "estridente".
Para mi lomo de vaca en costra de patata: un plato elegante, la carne muy rica, y la costra de patata impresionate, muy rica. De lo mejor de la cena, sin duda.
Nos ofrecen probar sus quesos: pedimos una ración y nos sacan 5 diferentes, siento no poder decir los nombres pero solo recuerdo que los 2 últimos eran franceses. Todos ellos de intenso sabor, desde el primero al último. Pero sin llegar ninguno de ellos a "anestesiarme" la lengua.
Pasamos a los postres:
Manzana, yogur e hinojo: un plato muy fresco, de muy agradable sabor con unas bolitas de yogur muy conseguidas.
Sobao caramelizado: sorpresa en la presentación, parece cualquier cosa menos lo que esperas. Una especie de nube de burbujas. Al mezclarlo todo aparece un postre con una muy bien conseguida conjunción de sabores.
Salimos a la preciosa terraza que tienen a tomar el café y una vinito dulce que también hoy he preferido cambiar:
Un moscatel Cantocuerdas, para mi gusto un postgusto un tanto ácido pero acostumbrado al Ochoa o a los Px pues normal. Pero se deja beber estupendamente (7e).
Yo soy de sentimiento, de escribir con el corazón más que con la cabeza pero hoy, aún habiendo cenado estupendamente y habiendo sido el trato mucho más que notable y el entorno espectacular, no me sale del alma decir nada pasional.
Quizás me estén influenciando demasiado las recientes experiencias vividas.

Lugar sorprendente, acogedor y bonito, con jardines exteriores para un aperitivo antes de pasar al salón. Servicio impecable, sin estridencias, magnífica carta de vinos y si lo piden, pueden visitar su pequeña bodega tras la cena o el almuerzo. De lo mejorcito en Cantabria en mi opinión.

Me gustó mucho la originalidad de las viandas pero creo que abusan del uso de la remolacha.El foie decepciona con una textura similar al flan y de sabor excesivamente suave.El resto de platos excelente al igual que el trato con el personal.En esta ocasión el chef tampoco salió.

Hacia dos años que no pisaba este restaurante, para mi hasta anoche el mejor de Cantabria. Me parece un poco sospechoso que después de dos años un restaurante de su supuesta categoria mantenga los mismos platos sin ninguna novedad al frente. Es por eso el titulo que le pongo a mi comentario, volveré cuando actualicen la carta.

Ahora al grano, aqui se come muy bien y si alguien me pide recomendación yo siempre le pondré en la carta de los agraciados. La atención es como en pocos restaurantes de la tierra y, sobretodo un dato, han aumentado las cantidas o al menos eso me parecio a mi.

Comimos lo siguiente para 4 personas:

- Arroz cremoso con berberechos (fue escogido por uno de los comensales para él solo)
- Tartar de bonito: excelente en todos los sentidos
- Higado fresco de pato con mermelada de cafe: exquisito como se recordaba.
- Carpaccio con helado de cerveza negra: Estaba helado!! Si hubiese estando menos frio probablemente hubiese estado mucho mas rico.

Como segundo nos decantamos por:

-Lomo de pato: muy bueno, la carne como me gusta vuelta y vuelta. Acompañado de unos raviolis tambien muy muy buenos.
- Lomo de vaca: no lo probe pero tenia una pinta enorme!
- Solomillo: excelente.
- Ravioli de cigalas: tenia una pinta estupenda.

Postres solo se elegirion dos Pasión de Chocolate que como siempre no defraudo. El vino escogido fue un blanco del duero si mal no recuerdo.

Me toco pagar 340€.

Aún siendo uno de mis favoritos, prefiero visitar los Avellanos o alguno de Santander, aqui volveré el dia que modifiquen la carta y haya variedad.

Valor seguro de la gastronomía cántabra, mantiene siempre un nivel adecuado a sus expectativas. En esta ocasión pedimos un menú degustación con contenidos más clásicos, aperitivos aparte, que demuestran sin delumbrar, la capacidad del chef para ejecutal cocina más básica o tradicional, control de salsas, cociones y puntos de hechura. a mi entender este menú resulta algo caro, ( 70e), pero en cualquier caso es una opción para amantes de cocina menos vanguardista. El servicio del vino es excelente hoy día con un sumiller que sabe de que habla, educado, atento y en apariencia bien formado. En definitiva un buen restaurante , dónde la alta cocina encaja con un estilo sustancioso y gutoso alejado de otras opciones más minimalistas o reduccionistas

Restaurante enclavado en una casona palacio del siglo XVIII, con un espléndido y cuidado jardín y terrraza en donde sirven cenas en verano. Amplio comedor principal, rodeado de varios comedores reservados más pequeños. El servicio es atento y muy profesional, Jesús en la cocina y en sala Teresa, gran conocedora de los vinos y magnífica sommelier. Eramos dos personas y tomamos dos menús "Degustación Gastronómico" (76,00 E/Comensal). Constió de: 1º.Crema de remolacha con tartar de verduras, fresca y muy agradable, nos sorprendió. 2º. Tar-Tar de bonito con sorbete de tomate y crujiente de semillas, magnífico. 3º. Ensalada de temporada con croqueta de carabinero, bien. 4º. Ravioli de cigalas con estofado de verduras, magnífico, de 10. 5º.Lomo de bacalao escalfado con puerros, soy un entusiasta de este pescado, y estaba en su punto y magnífico. 6º.Rape en adobo de aceitunas negras y caldo de verduras, también muy bién, con el pescado en su punto, que dificil es conseguirlo en muchos sitios. 7º. Pichón en dos cocciones y arroz, estaba sangrante, blando, vamos ¡extraordinario!. De postre: Helado de quesode cabra, aceite y cítricos, un buén maridaje, muy rico y Nube de chocolate con sorbete de cacao, muy bueno. Para beber tomamos agua Vilas del Turbón(5,00) muy fina, extraordinaria y un borgoña: Clos de Servoisine-06 de Givry 1º Cru, 100% Pinot Noir(42,00 E.) muy buen vino, que maridó perfectamente con la comida. La carta de vinos es muy amplia, una de las mejores de Cantabria, con referencias de la mayoría de las D.O. españolas, gran selección de vinos franceses, alemanes, italianos y champagnes, la presentan en una original caja de madera

En una zona de Cantabria, al este de la ciudad de Santander, a unos 20 minutos, entre un paisaje de prados y vacas se encuentra este pueblo, el restaurante esta situado en una casa señorial.

Se accede tras atravesar una verja metálica, con amplio aparcamiento que al fondo tiene una carpa posiblemente destinada a celebraciones, que a mi criterio rompe todo la armonía del lugar.

El acceso al edificio que es sobrio a la par que agradable, es a través de varias puertas, con recibiendo correcto sin demasiada emoción y nos conducen a un patio interior con cubierta, que permite su cobertura solar.

Perfectamente acomodados cuatro comensales en una amplia mesa, con el detalle de tener que girar la misma al coincidirnos a los 4, nuestra correspondiente y siempre odiosa pata. Las mesas tienen entre sí una separación considerable.

Mesa con todos los complementos necesarios, en cuanto a mantelería cubiertos, vajilla y cristalería a un nivel más que notable.

Unos finos y unos aperitivos detalles de la casa, como aceitunas aliñadas, abren la comida, que son seguidos de: Tartar de berenjena con crema de remolacha que resulta la cara de la moneda y gelatina de zanahoria que resulta la cruz, con opinión unánime de los cuatro comensales.

Aconsejados por la responsable nos decidimos por 2 medias entradas:
- Dos optamos por ensalada de temporada (judías verdes, lechuga, escarola, cebolleta y aceite de modena) con carabineros (rollito con carabinero de base, con papada y lámina de pan frito). Que nos pareció a los 2 comensales de notable alto.

- Y dos optaron por hígado de pato con mermelada de café, que les pareció de sobresaliente a los dos comensales que optaron por ello.

Luego los cuatro optamos por media ración de ñoquis de calabaza con hígado de rape y salteado de bogavante: Nos pareció una combinación atrevida sin conseguir una conjunción esperada: en aprobado se quedo el plato.

De platos:
- Lubina salvaje a la sal
- Lubina con vinagreta de tomate
- Arroz con paloma torcaz.
- Perdiz tipo Grouse con ravioli de berza y manzana.

Los cuatro platos estuvieron en la zona del sobresaliente.

Solo 2 personas lograron llegar a los postres. Tartas con 2 chocolates y de almendras. No emocionaron

En cuanto al vino, carta compleja de revisar, con folletos que llegan en un recipiente da madera, que se saca según el tipo de vinos a los que se quieren revisar: me pareció poco practica y casi lindando las hojas de algo manoseadas.

Carta de aguas que dada mi ignorancia sobre el tema, no ojeé.

El servicio del vino muy bueno y tras dejarnos aconsejar tomamos As Sortes 2007 y Castaño S 2005. Buenas copas con su cambio adecuado.

Carta de tés y opciones de cafés (Costa Rica, Etiopia, etc...)

En una sala anexa tomamos unos Gin Tonic bien servidos, con todo tipo de tónica en carta y esta vez tras aconsejarnos múltiples variedades de ginebras, fue con Whistley Nelly.

Despedida perfecta.

En conjunto el servicio muy profesional, sin darnos al sensación de disfrutar con su trabajo y por tanto sin llegar a empatizar de forma adecuada con los clientes.

Tras leer varios comentarios en diversos medios, donde se reseña que el chef sale a saludar a la sala y sobre todo a interesarse, en esta ocasión tal situación no se dió.

Cumplio todas las expectativas que tenia depositadas en este estrella michellin, Jesus( el chef) muy atento y agradable, nos atendió y tomo comanda.
La cena perfecta, todo exquisito.

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