Restaurante Lágrimas negras

9
Datos de Lágrimas negras
Precio Medio:
66 €
Valoración Media:
7.1 10
Servicio del vino:
7.5 10
Comida:
6.3 10
Entorno:
7.5 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 38,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


9 Opiniones de Lágrimas negras

No me gusta hacer críticas negativas de un restaurante porque no soy quien, ni tengo la formación, para valorar negativamente el trabajo de especialistas y profesionales con muchos más conocimientos en la materia, pero sinceramente mi experiencia en LAGRIMAS NEGRAS no fue la esperada.

Tras realizar la reserva “on line” llamé por teléfono personalmente para confirmar que si por la hora (excesivamente tardía) podíamos acceder al menú degustación, la respuesta fue positiva. Cuando en el restaurante informamos de nuestra intención de conocer el menú degustación nos informan que por la hora no es posible. Les comento de la conversación telefónica, informándome para mi sorpresa que la persona que me atendió telefónicamente recordaba que le pregunte por un menú presentado en “tríptico” fuera de carta.

Mi principal cabreo no se debió al error en la información, que lo acepto, sino a la innecesaria y falsa respuesta. No pude preguntar por un “tríptico” que no sabía que existía, pregunte por el “menú degustación” que es el que se publicita en la Web. Era mentira que se me informará sobre la existencia de un menú degustación ¿alternativo? Tras la sorprendente e innecesaria respuesta me debí levantar e irme.

El menú del tríptico es el MENU MADRID ESQUISITO 2015, compuesto por:

3 entrantes (“salmón “kEIA” cortado a cuchillo con salsa reifort”, “2 croquetas caseras de jamón y bacalao” y “milhojas caramelizada de foie gras anguila ahumada y manzana”), sinceramente muy normalito todo, en donde solo llama la atención el salmón (muy buen producto).

El plato de pescado: “Cocochas frescas de bacalao con berberechos al txacoli”, ahora que miro las fotos el plato presentado fue “Merluza asada en la sartén, huevos rotos, espárragos y acederas”, propuesta perteneciente al deseado “menú degustación”. Presentación exquisita, los huevos rotos excelentes, muy superiores a la merluza, con una interesante crema de acederas.

El plato de carne: “Rabo cocinado a baja temperatura deshuesado y servido en un consomé, fresitas del bosque brotes y flores”. Interesante sin más, el consomé de ¿…? servido aparte, lo mejor. El deshuesado no estaba correcto, y el plato de Ana tenía un pelo. No dijimos nada, CRASO ERROR, si bien lo hicimos constar en la hoja de sugerencias que nos dieron al final.

El postre: “Sopas de pan caramelizado con helado”. Tal vez lo mejor, una torrija revisada realmente interesante, aunque por tamaño, algo excesivo.

El precio es de 24 €, con 1 € donado a ONG Mensajeros de la Paz.

Decoración moderna y correcta (muy al estilo de restaurante de hotel), percepción de que mucha clientela es originaria del hotel, servicio en general pésimo (lo siento), siendo el servicio de vino muy poco profesional, la cristalería de restaurante del montón.

Elegimos BERNAVELEDA - Arroyo del Tórtolas (2011), de San Martín de Valdeiglesias. Bueno, pero por precio esperaba más.

Sensación muy agridulce, que se incrementa teniendo en cuenta la identificación del nuevo proyecto de LAGRIMAS NEGRAS con el nombre de MARTIN BERASATEGUI. No puede ser que la primera aparición del genio de Lasarte en Madrid sea esta. Algo falla, o nos han engañado con la vinculación.

La propuesta gastronómica, independientemente del enfado inicial, no me parece nada del otro mundo, muy al estilo de las necesidades de un restaurante de hotel sin pretensiones.

Como detalle comentar que a mitad de comida, para que se me pasara el cabrero, llamé para cenar en un restaurante sin tantas pretensiones, que sinceramente por la educación y buen servicio ya le supera, en la oferta gastronómica también.

Pues parece que sí, y conste que reconocemos que nunca hemos tenido la oportunidad de estar en Lasarte, pero el nivel de la comida del pasado día 01/05/2014 fue altísimo, es decir, no sabemos como saben las Milhojas de foie con anguila ahumada originales pero las que nos comimos nosotros el otro día estaban impresionantes...

Y es que la asociación de Martin Berasategui con el grupo SILKEN parece que consigue tener en uno de los 5 estrellas de Madrid una cocina de nivel que no desentona, aunque nosotros pensábamos que era Raul Cabrera el que estaba en cocina, los camareros nos comentaron que en realidad es Juan Carlos Delle Vedove (otro de los discípulos de Berasategui) el titular ahora mismo en el Lagrimas Negras...

Pero claro, suponemos que aunque, evidentemente no de igual quién esté en cocina, pensamos que estos platos no deben de tener ya una gran dificultad para gente que ha estado en el equipo de Berasategui algunos años y que ha aprendido y mamado del maestro cómo fusilar cualquiera de sus creaciones, al menos en nuestro caso todo estuvo SUPERIOR

El propio aperitivo: papada ibérica con helado de aceite de oliva y lascas de espárrago blanco ya nos puso sobre aviso del tipo de comida que íbamos a disfrutar...

Así que después de dicho aperitivo llegaron las Milhojas caramelizadas de anguila ahumada, foie, cebolleta y manzana asada (1995), soberbio plato, elaborado y perfecto de medidas (la foto de este plato es la 1/2 ración que nos pusieron a cada uno, es decir, la ración pedida vino repartida desde cocina para dos)

Para continuar con las Verduras de temporada cocinadas con bogavante del país y jamón ibérico (1996), presencia testimonial del jamón que apenas pudimos olerlo, aunque el plato en conjunto estuvo de nuevo perfecto, con unas verduras al dente y un par de trozos de bogavante bien cocido para acompañar

Después llegó el Salmonete con cristales de escamas comestibles, brotes de soja, sémola de trigo y sepia (2013), agradable sorpresa de nuevo con este plato, ración generosa ya repartida en dos desde cocina (la foto es 1/2), y con unos sabores puros de cada cosa que te echabas a la boca, la sémola de sepia estaba muy buena y el punto del salmonete era el ideal...

Y terminamos con el Solomillo asado con tosta de patata y panceta ibérica, jugo reducido y trufa negra (1996); que como toda la comida estuvo a muy alto nivel, carne que era pura mantequilla (nos recordó a la del Manairó de Jordi Herrera - Barcelona-)

Y un postre muy apropiado para ese día caluroso en Madrid: Infusión de piña con crema helada de coco, chocolate y granizado de ron, que nos pareció también muy conseguido aunque quizás nos gusta con un granizado de ron algo más potente

Así que comida de 60-largos que al final sale a 50, por obra y gracias de El Tenedor al que últimamente estamos consultando mucho más después de comprobar que hay algunos sitios por allí que merecen mucho la pena (nuestra primera vez fue hace unas semanas cuando en Barcelona pudimos reservar 1 estrella michelín con descuento y fue una comida descomunal), y este Lagrimas Negras es uno de ellos, con un 30% de descuento hay que aprovechar!

Podéis ver fotos de todo esto aquí:
https://www.flickr.com/photos/[email protected]/sets/72157644507560084/with/14123133003/

Espectacular. Con ese adjetivo podríamos definir la decoración del restaurante "Lágrimas Negras". Diáfano, luminoso, con unas cristaleras enormes y unas mesas bien separadas. Bancos forrados de cuero, maderas oscuras y tonos en blanco y negro. Nada más entrar, el ceremonioso encargado se ocupa de sentar a los comensales. Una vez acomodados, cerveza, refresco, o si tenemos ganas de ir empezando en condiciones, cualquiera de las sugerencias del irresistible carro de Champagne.
Como aperitivo, en general preparaciones sencillas al gusto de todo el mundo. Las tres o cuatro últimas veces que hemos estado nos han puesto unas patatas cocidas con alioli o salsa brava. Interesante oferta de diferentes panes de elaboración casera y degustación de aceite.
En cuanto a la comida, podemos elegir un completo y saciante menú degustación de 75€, o bien seleccionar entre cualquiera de los entrantes, carnes y pescados. Para empezar recomiendo el jamón, las ostras con Bloody Mary, el foie, que aunque de gran calidad cambian frecuentemente su manera de elaborarlo y que no siempre cumple con las expectativas, o cualquiera de las ensaladas de temporada. De segundo, cinco o seis clases de pescado fresco, que preparan con ingredientes y guarniciones que no enmascaran su sabor, carnes de todo tipo como el solomillo con cebolletas y trigo sarraceno, materia prima esta última que veo frecuentemente en bastantes restaurantes, quizá por la influencia de Abraham García, cordero, caza de pelo y pluma y un inamovible steak tartar de gran sabor y calidad que preparan delante del cliente.
De postre y si aún quedan ganas, pues las raciones son generosas, la fenomenal, fina y clásica tarta de manzana que tendremos que encargar al principio, el brioche, el surtido de quesos o la última y seguramente acertada innovación con algo de chocolate.
El vino se cuida en serio y eso se nota desde cualquier lugar del restaurante; cava central, acristalada y elegante, llenita de botellas, el referido carro de espumosos que va y viene, copas de excelente calidad, tamaños y formas, diferentes decantadores, pero sobre todo dos sumilleres profesionales de verdad, sabios y humildes: Juan Antonio, que últimamente parece desaparecido, pues hace tiempo que no le vemos, es una enciclopedia andante y así lo refleja su curriculum, y Óscar, extremadamente educado, amable y que también sabe una barbaridad. Cualquiera de los dos nos ayudará a dar con la referencia más adecuada de una de las mejores cartas de Madrid, plagada de marcas, añadas y zonas a unos precios bastante ajustados.
Clientela de todo tipo, extranjeros alojados en el hotel, parejitas de cena romántica y algún que otro grupo de amigos. Si tuviera que poner un pero, hay veces que las combinaciones son estrambóticas y el resultado final no es un caballo ganador. De todas formas, en términos generales mantiene un nivel alto de cocina, personal, ambiente y sobre todo como ya he comentado del apartado del vino.

Cómida en el rte del moderno hotel Puerta de America. Sólo menú mediodía:
1ºa elejir:ensalada de salmón ahumado (buena)
arroz meloso con setas,berenjenas y parmesano(bien)
2ºa elejir Corvina con vinagreta de lentejas (muy bien)
Carrillera con buñuelos calabaza (bien)
Postres Tarta Selva Negra "desconstruida" (Helado de chocolate negro,de nata,trozos de bizcocho,una frambuesa y una mora)(muy bien) ó
Tiramisú (bien)
Café ó infusión (excelente carro de plantas)
El rte tiene unos volumenes muy amplios,mesas grandes ,separadas ,bien vestidas.Vajilla y cristaleria correctas.
Bandeja de 5 tipos pan:integral ,achicoría,tomate,nueces,etc..
Aperitivos : nueces de Macadamía,palitos crujientes,olivas y unas papas arrugas cocidas con una salsa deliciosa ...todo ello al centro de la mesa e individualizado una variación del "cuba libre de foie".Todo bastante bueno
Antes del cafe e infusiones petit fours..
La bebida no incluida en el menú: Fanta de naranja(5,85),Coca-cola (5,85 Eur),Cerveza (4,9),3botellas de agua Cebreira 1L (4,5Eur/Ud) y un excelente Lapola 2009 (22,95).
Aunque no estaba J.Antonio ,summilier ppal, debo decir que el servicio del vino fue estupendo y más con el comedor practicamente lleno.La carta de vinos es magnífica y muy bien tarifada;referncias nacionales e internacionales.
Mis hijos disfrutaron de las vistas desde su terraza (solamente abierta de noche)en la 13ª planta .
Parking gratuito comiendo en el rte.
Evidentemente la valoración es por el precio pagado por el menú Madrid Week(25 Eur sin bebida).

...cosa que creo por lo que he visto, aún les falta mucho. Fue mi regalo de cumpleaños a mi mismo, hacía tiempo que quería probarlo...no diría que salimos decepcionados, pero que no estuvo a la altura. Menú degustación 80€, los vinos no mal de precio, tomamos un Priorat (Ferrer Bobet) que gustó bastante.
Lo que nos gustó:
La atención, muy amable.
El vino.
Algún entrante...pero tampoco muy muy memorable.
Los quesos.
Lo que no:

En general, nada que nos emocionó, y algunas cosas que nos dejaron muy indiferentes.
El pan, el postre, la vajilla...muy normalitos
Sobre todo - el sitio en sí. El hotel puede ser una pasada, no lo sé. Pero lo que es el entorno/ambiente fue lo peor sin duda alguna. Mesas pegadas, ambiente frio y estéril, lo único interesante es la barra, que por cierto no ves a no ser que te acerques a ello con ese propósito. En todo momento tuvimos la sensación de estar no en un restaurante de lujo, sino en la cafeteria de un hotel (moderno, pero la cafeteria de un hotel cualquiera). Eso sí que fue decepcionante.
En resumidas cuentas, no creo que repita.

Se lo regalamos a unos amigos como regalo de bodas, noche en el hotel y menú degustación. A la cena les acompañamos, y fue genial, acompañada con maridaje.
Lo único negativo es que las mesas están muy juntas, y en algunos momentos parece un vips...
Jose Luis, el Chef, un encanto.
Nuestros invitados comentaron que fue el mejor regalo de bodas, todo un éxito.

A nivel de diseño el restaurante no me ha gustado, techos muy altos que aumentan considerablemente el nivel sonor de la sala y entorno frio. Luego deciros que reserve por telefono a las 22h30, llegamos puntuales y cuando nos decantamos por el Menu Degustacíon, nos dicen que la cocina cierra a las 23h y que a partir de las 22h-22h30 no sirven menus... Nos pareció un escandalo y se lo hicimos saber, por lo menos hubieran tenido que avisarnos por tel y en un restaurante de hotel 5*GL en Madrid no entiendo como una cocina puede cerrar tan pronto!! Por lo que pedimos unas cigalas, bogavante, vieiras, ensalada de ventresca de atun, lo mejor las vieiras que salieron sobresaliente y lo demas mucho mas normal incluso soso. Luego pedimos 2 lomos de Wagyu (el Kobe extranjero) y 1 presa iberica, los lomos muy normalitos, la presa muy buena y la recomiendo para los que quieren pedir carne. (lomo 55€!! y la presa 29€)Los postres los tuvimos que pedir al principio y se olvidaron del mio,fueron correctos pero sin mas (12€). Para mi el unico punto fuerte es el Sumiller, Oscar si me acuerdo bien, nos recomiendo un vino Australiano, el Torbreck Juveniles (51€) muy bueno me recordo algunos vinos del Rodano pero con un toque mas exotico, mas especiado, lo decanto y realmente nos gusto mucho.
Por la comida no perfecta, el servicio atento pero de mala fe (para el tema del menu y de mi postre) el diseño demasiado frio, y los precios muy elevados, no volvere a este restaurante!

Restaurante ubicado en el hotel Puerta de América, con una decoración moderna. En el salón de abajo sorprende la gran cantidad de pequeñísimas mesas en hilera, cuya disposición recordaba a VIPS, Mc Donals… dada la escasísima intimidad (a pocos centímetros de las mesas de al lado). La carta resulta interesante en sus entradas, con la hamburguesa de atún o las cigalas con risotto, pero pierde considerablemente en los segundos platos: una merluza al pil-pil (36€), que paso sin pena ni gloria y un lenguado con manteca negra, algo mejor que el anterior pero no merecía el elevado precio (36€).
Los postres fueron correctos pero de precio elevado (12€).
Si tuviéramos que destacar algo positivo de nuestra experiencia gastronomita seria el buen asesoramiento del sumiller que nos ofreció un excelente vino francés (Les Laquets Cahosrs 2002)
Todo esto coordinado por un equipo de camareros tan profesionales como poco naturales, es decir, “perfectos en la técnica pero fríos en la ejecución” (Risto OT 2007).
Resumiendo, ambiente frió, encorsetado, poco intimo y excesivamente caro (270€ 2 personas). Creo que hay otras ofertas en Madrid que merecerían nuestra atención.

Situado en el Hotel Puerta de América, de reciente apertura y obligada visita. Cada planta responde a un arquitecto o interiorista distinto (Foster, Mariscal, etc...) y visitar su terraza de suelo transparente, el hall o alguna de las plantas es de obligado cumplimiento y un motivo más de visita. Además de la carta, existen tres menús distintos, con cierto grado de flexibilidad (según nos comentaron existía la posibilidad dentro de un orden de cambiar algún plato). Nos decidimos por un menú degustación que nos gustó mucho, pero en mi opinión con algún plato más acertado que otro. Muy buena la ostra con emulsión de bloody mary y fresquísima la ensalada de alcachofas. Terminamos con colmenillas con huevo pochado los entrantes. El pescado (lubina) más acertado que la carne (cochinillo, un tanto insípido). Muy extensa carta de vinos, sin referencias todavía de la Comunidad Valenciana, que según nos comentó el sumiller se incorporaran pronto. Excelentes los postres y posibilidad de tomar el café en el "marmobar", coqueto bar situado al otro lado del hall. Buena atención al cliente e impecable vajilla, mantelería. La decoración del restaurante, a la altura del resto del hotel.

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