Restaurante Lágrimas negras: El restaurante más neoyorkino de Madrid


Espectacular. Con ese adjetivo podríamos definir la decoración del restaurante "Lágrimas Negras". Diáfano, luminoso, con unas cristaleras enormes y unas mesas bien separadas. Bancos forrados de cuero, maderas oscuras y tonos en blanco y negro. Nada más entrar, el ceremonioso encargado se ocupa de sentar a los comensales. Una vez acomodados, cerveza, refresco, o si tenemos ganas de ir empezando en condiciones, cualquiera de las sugerencias del irresistible carro de Champagne.
Como aperitivo, en general preparaciones sencillas al gusto de todo el mundo. Las tres o cuatro últimas veces que hemos estado nos han puesto unas patatas cocidas con alioli o salsa brava. Interesante oferta de diferentes panes de elaboración casera y degustación de aceite.
En cuanto a la comida, podemos elegir un completo y saciante menú degustación de 75€, o bien seleccionar entre cualquiera de los entrantes, carnes y pescados. Para empezar recomiendo el jamón, las ostras con Bloody Mary, el foie, que aunque de gran calidad cambian frecuentemente su manera de elaborarlo y que no siempre cumple con las expectativas, o cualquiera de las ensaladas de temporada. De segundo, cinco o seis clases de pescado fresco, que preparan con ingredientes y guarniciones que no enmascaran su sabor, carnes de todo tipo como el solomillo con cebolletas y trigo sarraceno, materia prima esta última que veo frecuentemente en bastantes restaurantes, quizá por la influencia de Abraham García, cordero, caza de pelo y pluma y un inamovible steak tartar de gran sabor y calidad que preparan delante del cliente.
De postre y si aún quedan ganas, pues las raciones son generosas, la fenomenal, fina y clásica tarta de manzana que tendremos que encargar al principio, el brioche, el surtido de quesos o la última y seguramente acertada innovación con algo de chocolate.
El vino se cuida en serio y eso se nota desde cualquier lugar del restaurante; cava central, acristalada y elegante, llenita de botellas, el referido carro de espumosos que va y viene, copas de excelente calidad, tamaños y formas, diferentes decantadores, pero sobre todo dos sumilleres profesionales de verdad, sabios y humildes: Juan Antonio, que últimamente parece desaparecido, pues hace tiempo que no le vemos, es una enciclopedia andante y así lo refleja su curriculum, y Óscar, extremadamente educado, amable y que también sabe una barbaridad. Cualquiera de los dos nos ayudará a dar con la referencia más adecuada de una de las mejores cartas de Madrid, plagada de marcas, añadas y zonas a unos precios bastante ajustados.
Clientela de todo tipo, extranjeros alojados en el hotel, parejitas de cena romántica y algún que otro grupo de amigos. Si tuviera que poner un pero, hay veces que las combinaciones son estrambóticas y el resultado final no es un caballo ganador. De todas formas, en términos generales mantiene un nivel alto de cocina, personal, ambiente y sobre todo como ya he comentado del apartado del vino.

  1. #1

    gavelar

    Ojala se extendiera la "influencia" de Abraham Garcia...

  2. #2

    EuSaenz

    ¿Estuviste cenando? El jueves estuvimos en la planta de arriba del hotel (en la terraza Skynight) tomando una copa después de cenar, siempre nos gusta empezar la noche por allí, jeje. Veníamos de cenar de El Padre.

    Saludos,
    Eugenio.

  3. #3

    Gondorff

    en respuesta a EuSaenz
    Ver mensaje de EuSaenz

    Sí, cenamos allí para celebrar la Noche de Reyes, aunque las copas nos las tomamos luego en casa. La terraza es preciosa, y alguna vez hemos tomado allí alguna que otra.

  4. #4

    Gondorff

    en respuesta a gavelar
    Ver mensaje de gavelar

    Pues sí que veo cada vez más, preparaciones con trigo sarraceno, arenques del Báltico, tés moritos o tamales. No digo que todo ello sea gracias al cocinero de Viridiana, pero seguro que algo de influencia sí que hay.
    Un abrazo

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